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ECONOMIA

Expertos analizan el nuevo esquema cambiario y qué rumbo tendrá el dólar

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Finalmente, después de meses de negociación con el FMI para alcanzar un Programa de Facilidades Extendidas y la incertidumbre sobre el régimen cambiario, el Gobierno anunció que a partir del lunes  el tipo de cambio oficial flotará entre una banda de $1.000 y $1.400, y ese piso y techo se actualizará al 1% mensual, y el fin del cepo para las personas humanas, y la eliminación del dólar blend. La gran incógnita es a qué valor puede llegar el dólar oficial el lunes, y que tendencia exhibirá en los días siguientes.

Desde este lunes, el dólar flotará en esa banda fijada por el Banco Central de forma libre, y mientras se mantenga entre los $1.000 y los $1.400, la entidad monetaria no intervendrá. Pero si toca el techo saldrá a comprar, y si llega al piso, venderá. Pero este rango se irá moviendo en el piso y en el techo de la banda a un ritmo de 1% mensual. Es decir, por ejemplo, a partir de mayo, será de $1.010 a $1.414.

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El anuncio del acuerdo con el FMI por un monto de u$s20.000 millones, con un desembolso inicial de u$s15.000 millones que se giraría el martes, según indicó el ministro de Economía Luis Caputo, se concretó luego de conocerse que la inflación de marzo se aceleró a 3,7% frente al 2,4% de febrero, con lo cual superó los pronósticos de las consultoras privadas que estimaban un rango entre 2,7% y 3%. Y el otro mal dato de esa jornada fue que el BCRA registró ventas netas por u$s398 millones, y acumuló en la semana un saldo negativo de u$s720 millones, el segundo peor rojo en la era Milei.

En ese marco, los analistas prevén que la reacción de los mercados el lunes será positiva porque consideran que era insostenible seguir perdiendo reservas a través del esquema del crawling peg fijo en 1%, y más ahora en un contexto externo adverso por los vaivenes de la guerra comercial internacional.

Dólar: ¿a qué valor puede abrir el lunes?

Un termómetro decisivo que el mercado tiene bajo el foco es el «dólar cripto». Los «dólares digitales» se compran a través de adquirir criptomonedas «stablecoins», que incluye algunas de las monedas virtuales más utilizadas por los argentinos, por lo que brindan liquidez, poca volatilidad y descentralización.

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Es decir, el «dólar P2P» (Peer-2-Peer), o dólar digital, posibilita comprar divisas en todo momento, incluso los fines de semana, cuando no operan los dólares oficiales, blue y bursátiles. De hecho, las negociaciones en el mercado único (MULC) y en la plaza informal son los días hábiles hasta las 15 horas, mientras que en el segmento bursátil los negocios cierran a las 18.

Cada una de estas monedas equivale a un dólar, por lo que reproducen una convertibilidad 1 a 1. De esta manera, casi siempre valen lo mismo que el billete estadounidense.

En la plataforma Ripio, los precios este lunes se movían entre los $1.333 y los $1.338. 

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En cuanto al «pulso» de la City, la economista Natalia Motyl dijo que «bajo el contexto actual el mercado va a testear techo, más que nada por la incertidumbre global sumada a un nuevo esquema cambiario que hace ruido».

«Así que muy probablemente el dólar esté más cerca de los $1.400″, auguró. De todos modos, la economista remarcó que «si entran dólares por el repunte de la actividad por la salida del cepo, es probable que el mercado cambiario se estabilice»

Por su parte, el analista financiero Gustavo Ber opinó que «los anuncios son muy positivos y ello se trasladaría a la reacción de los inversores el lunes».

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«El dólar oficial podría arrancar el lunes llegando hasta los $1.300, pero podrían ir desinflándose de la mano de una acelerada liquidación de exportaciones» alegó.

Según su visión, «los dólares financieros deberían rápidamente converger hacia el dólar oficial, con una fuerte evaporación de la brecha actual del 25%».

El economista Federico Glustein pronosticó que «el lunes el dólar oficial podría llegar hasta los $1.300, algo más abajo de los paralelos. El experto prevé que tendría una «fuerte demanda inicial» en torno a los u$s1.500 y u$s2.000 millones de dólares de operación». Y vaticinó que «los dólares paralelos estarían un 5% arriba del oficial».

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Más optimista, el analista financiero Franco Tealdi comentó: «No creo que vaya al tope de $1.400. Estimo que se ubicará en un valor intermedio entre el dólar oficial y el MEP, quizás entre $1.250 y, como mucho, $1.300. Tal vez nos sorprenda para abajo porque los exportadores van a estar liquidando todos por una sola canilla».

Para Tealdi, «el anuncio ha sido lo suficientemente contundente para despejar las dudas de la capacidad del BCRA de sostener esa banda superior, creo que estaremos en un nivel intermedio».

Dólar: ¿qué tendencia esperan tras fin del cepo?

El economista Gabriel Caamaño, director de Outlier evaluó a iProfesional que el nuevo esquema «es mejor que lo que teníamos, es un paso importante, no es aún un régimen definitivo, pero probablemente es un paso importante en ese sentido».

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Consultado sobre si el lunes el dólar llegará al techo de $1.400 de la banda, Caamaño evaluó que «es probable que el tipo de cambio oficial se mueva hacia arriba, sobre todo en el arranque que el mercado siempre te testea, pero hay que ver si llega al tope»

«Por suerte en el arranque tenés la demanda de la estacionalidad de pesos a favor y habrá que ver si empieza a ver un poco más de liquidación ahora que se despejó la incógnita del nuevo régimen», esgrimió.

Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores señaló que el nuevo esquema «es un salto cualitativo muy significativo y nos hace ser optimistas a partir de ahora», y dijo que «no creemos que en un primer momento el dólar vaya a la banda máxima, probablemente irá a algún lugar del medio hacia arriba».

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«Quizá haya algún grado de brecha dado que hay alguna restricción sobre las empresas. Y probablemente el valor de los dólares financieros puedan estar entre el oficial y el techo de la banda. Pero habrá que ver cómo se acomoda la oferta y demanda porque sale la oferta de divisas que aportaba el dólar blend, pero también estará la demanda de personas humanas», sostuvo.

Por su parte, Roberto Geretto, Head Portfolio Manager de Adcap afirmó que «las medidas son una movida arriesgada, dado el overhang monetario, reservas netas negativas y un dólar al que no le sobra nada»

«Probablemente, el dólar vaya a buscar los valores del actual CCL, más teniendo en cuenta que las divisas financieras estaban contenidos por el dólar blend, el BCRA interviniendo, y un cepo hard», proyectó. El CCL cerró el viernes en $1.340,47″.

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Sebastián Menescaldi, director de Eco, manifestó que «hay que ver si el mercado le da confianza o no, va a depender de eso». Y recordó que «con Macri cuando abrió el cepo se fue mucha guita por dólar ahorro, así que hay que ver qué incentivo generan para que la gente no se vaya al dólar».

«Y por el contexto internacional hay que ver si te alcanzan esos dólares (que reciben del FMI y otros organismos para defender). Inicialmente, estos meses tenés la liquidación del agro, no deberían tener problema, la cuestión va a ser cuándo se acerquen las elecciones».

El expresidente del Banco Central, Martín Redrado, aseguró que para evitar una disparada en el tipo de cambio el próximo lunes será decisivo la disponibilidad de los fondos que entregará el FMI».

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«No me queda claro si los u$s15.000 millones llegan ahora. Es muy importante cuánto llega ahora para que el tipo de cambio no se vaya rápidamente a $1.400″, aseguró.



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Reaparece la discusión sobre cómo ponerle un piso al dólar en la previa a la liquidación de la cosecha gruesa

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Reflota la discusión sobre qué hacer con el dólar en la antesala de la liquidación de la cosecha gruesa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ayer compró otros USD 140 millones, esta intervención en el mercado no logró sostener el tipo de cambio. Como consecuencia, el dólar minorista volvió a caer 15 pesos desde $1.420 a 1.405 pesos. La misma tendencia se observó en los dólares financieros.

El tipo de cambio mostró en el cierre de marzo la misma tendencia declinante que durante todo el primer trimestre. A pesar que las familias compraron alrededor de USD 5.000 millones sumados enero y febrero, tampoco esta demanda logró impulsar la cotización.

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A eso se le suman los ya más de USD 4.300 millones que lleva comprados el BCRA en lo que va del año para fortalecer el nivel de reservas. Se estima que en el segundo trimestre el ritmo de compras será bastante superior para aprovechar la liquidación de la cosecha gruesa por parte de las cerealeras. Históricamente, es el período de “vacas gordas” en materia cambiaria para el país.

Sin embargo, la oferta de dólares en esta primera parte del año fue bastante superior a la que esperaba el mercado. Hubo una fuerte liquidación de divisas por parte de las empresas que realizaron colocaciones de deuda en el exterior. Aunque no de manera inmediata, las regulaciones las obligan a liquidar esas divisas cuando deben afrontar el primer pago de intereses.

El tipo de cambio real volvió a apreciarse y algunos cálculos como el de la consultora LCG indican que ya está en el mismo nivel que durante el gobierno de Mauricio Macri. Vuelve con fuerza, por lo tanto, la discusión respecto a si el dólar está o no atrasado.

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En el equipo económico prefieren no entrar en esa discusión de lleno. Luis Caputo enfatizó que “sin las compras del Central, el dólar hubiera caída a $ 1.200 o menos”. El ministro de Economía da a entender así que los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas sirvieron solo parcialmente para evitar una caída del dólar, que de otra manera hubiera sido todavía mayor.

Por otra parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, aclara en cada presentación que le toca que “la academia económica ya dejó de calcular cuál es el tipo de cambio real de equilibrio de cada país porque es imposible”.

En los últimos meses la economía argentina volvió a tener nuevamente una fuerte inflación en dólares. Es decir otra vez el país vuelve a estar relativamente caro en dólares, aunque depende mucho de cada sector.

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En ese contexto, vuelve el debate sobre la posibilidad de eliminar los controles cambiarios. En el equipo económico por ahora lo consideran contraproducente. Y recuerdan que hace pocos meses fue necesaria la ayuda del Tesoro norteamericano para que el tipo de cambio no se dispare, en las semanas previas a las elecciones legislativas.

Las dudas apuntan a lo que podría suceder en 2027, por una razón sencilla: una vez que se elimina el cepo, no se puede volver atrás. Ya le pasó a Mauricio Macri, cuando en 2019 en plena corrida tras las elecciones presidenciales que ganó el kirchnerismo se vio obligado a imponer una restricción de compra de divisas de USD 200 mensuales.

Quien salió nuevamente a pedir un cambio de régimen fue Domingo Cavallo, reinstalando la polémica. “La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo que se espera que aumente en los próximos meses, brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”, señaló el ex ministro de Economía.

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Y agregó: “Debería aspirarse no sólo a que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para pagar los intereses de su deuda externa sino, también, que se llegue a fin de año con 10 mil millones de reservas netas adicionales en el Banco Central”.

Para el Gobierno también representa un desafío la fuerte compra de dólares que viene llevando adelante porque emite pesos como contrapartida. Esto exige extremo cuidado monetario para impedir que esa expansión de dinero genere inflación. Por eso, tanto el Tesoro como el Central vienen absorbiendo los excedentes para que el índice empiece a bajar a partir de abril. Se espera que en marzo se ubique por encima del 3 por ciento.

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ECONOMIA

Frigorífico del creador de las hamburguesas Paty se presentó en concurso con una deuda millonaria

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Frigorífico General Pico, una de las firmas históricas de la industria cárnica argentina y vinculada al origen de la marca Paty, se presentó en concurso preventivo de acreedores y pasó a integrar la lista de compañías que en lo que va del año terminaron judicializando su crisis financiera para intentar reordenar pasivos y preservar la continuidad operativa.

La decisión fue comunicada este 31 de marzo por sus directivos, Ernesto «Tito» Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de varios meses en los que la empresa intentó sostenerse con actividad mínima, suspensión de personal y la búsqueda de una salida empresaria para evitar un deterioro mayor. En ese recorrido, la firma exploró distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de vender el frigorífico, ceder la explotación de la planta o avanzar con algún esquema de alquiler de largo plazo, pero ninguna terminó de cerrarse.

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El deterioro financiero que empujó esa decisión quedó reflejado en los registros de deudores del BCRA. Según la actualización al cierre de marzo, la compañía acumula 1.152 cheques rechazados por un total de poco más de $15.800 millones, mientras que su deuda bancaria asciende a alrededor de $24.300 millones.

Dentro de ese pasivo financiero, unos $2.500 millones figuran en situación 2, es decir, con seguimiento especial, y otros $16.100 millones aparecen en situación 3, la categoría que el sistema financiero asigna a deudores con problemas de cumplimiento. Sólo entre esos dos grandes rubros, la empresa ya exhibe compromisos por más de $40.000 millones, sin contar otras obligaciones comerciales, laborales y financieras.

La foto actual muestra un agravamiento claro frente a la que exhibía la firma apenas dos meses atrás. En enero, Frigorífico Pico ya cargaba con una deuda bancaria de $22.771 millones, más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones y pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre. En ese momento, además, el sistema financiero todavía la ubicaba bajo seguimiento especial. Ahora, una parte relevante del pasivo ya pasó directamente a la categoría de deudores con problemas.

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La sociedad se dedica a la producción y al desarrollo de mercados locales e internacionales de carne vacuna, menudencias y subproductos, y toda esa operatoria se apoya en sus dos plantas frigoríficas ubicadas en La Pampa, en las localidades de Trenel y General Pico.

De una planta de escala a una operación mínima

La crisis financiera vino acompañada por un derrumbe operativo y laboral que ya se había vuelto inocultable desde comienzos de año. En enero, la compañía había suspendido a unos 450 trabajadores y prácticamente frenado la actividad en sus plantas, que quedaron reducidas a una guardia mínima de mantenimiento.

El contraste con su capacidad reciente es fuerte. Hasta hace dos años, Frigorífico General Pico faenaba alrededor de 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. Incluso durante el año pasado todavía había procesado más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez, el peso del endeudamiento y la pérdida de ritmo comercial terminaron por desarmar esa estructura.

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La faena se desplomó luego a niveles cercanos a 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de ese tamaño. En paralelo, se retiraron incluso los equipos de faena kosher, una unidad clave para la exportación a Israel, lo que terminó de mostrar hasta qué punto se había deteriorado la operación.

A ese cuadro se sumó el frente laboral. La empresa ya arrastraba aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado, mientras intentaba amortiguar el conflicto con el pago de una suma fija mensual y la entrega de carne. Pero con el correr de las semanas la situación se agravó todavía más y la compañía avanzó con el despido de unos 200 trabajadores, mientras otros 400 quedaron sujetos a la incertidumbre sobre la continuidad de las plantas y el eventual cobro de salarios e indemnizaciones.

Venta, alquiler y una salida que no llegó

Antes de presentarse en concurso, los dueños de la compañía venían buscando una alternativa que permitiera sostener el activo industrial sin avanzar hacia una liquidación. En ese marco, la planta de Trenel aparecía como el principal activo a preservar dentro de una estructura que, aun deteriorada, conserva valor por escala, habilitaciones y ubicación.

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Sobre la mesa hubo distintas variantes: desde una venta total del frigorífico hasta la posibilidad de que un tercero tomara la explotación de la planta bajo otro esquema. En las últimas semanas, además, la propia empresa había dejado trascender que mantenía conversaciones con un grupo empresario de origen europeo, al que definía como uno de los actores con interés en participar de una solución para la continuidad operativa.

Ese interés, sin embargo, nunca terminó de traducirse en una salida concreta. Según explicó la compañía en su comunicación más reciente, las tratativas no avanzaron lo suficiente como para cerrar una operación y, en paralelo, siguió creciendo la presión de acreedores financieros y no bancarios.

En el propio comunicado, la empresa señaló que se analizaron alternativas para sostener la planta, entre ellas «propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo», incluida una opción «cercana a los u$s40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años». Ninguna prosperó.

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También apuntó contra «un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor«, al que acusó de haber «obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación», al priorizar «el recupero de su crédito y contrariando el interés social».

En ese contexto, el concurso aparece ahora como la herramienta para ordenar acreencias, frenar el deterioro y ganar tiempo. No se trata de un dato menor en un sector que ya viene golpeado por consumo interno deprimido, caída de exportaciones, menor dinamismo de China, hacienda cara y costos fijos elevados, una combinación que dejó particularmente expuestas a las plantas más endeudadas.

Pese al cuadro crítico, Frigorífico General Pico intenta sostener un argumento central: que todavía conserva valor industrial y potencial de continuidad. En su comunicado, la empresa remarcó que cuenta con «activos productivos relevantes, inversiones recientes y habilitaciones internacionales», y sostuvo que la planta de Trenel mantiene «un importante potencial operativo y comercial». También aseguró que continuará trabajando para «reactivar en el corto plazo la operación y preservar las fuentes de trabajo».

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La incógnita ahora es si ese paraguas judicial servirá para facilitar una salida empresaria para una de las plantas históricas del negocio cárnico pampeano o si terminará administrando una crisis que ya dejó suspensión de personal, despidos, deuda creciente y una cadena regional cada vez más golpeada.

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Cavallo insistió con la eliminación del cepo cambiario y advirtió que dos factores impiden la baja del riesgo país

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El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, insistió con la eliminación de los controles cambiarios. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

La actual liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario y del petróleo, junto con la proyección de mayores ingresos en los próximos meses, representa una oportunidad para levantar los controles de cambio y aumentar las reservas netas del país. Así lo sostuvo Domingo Cavallo, ex ministro de Economía, quien advirtió que el contexto de alta liquidez en divisas permite avanzar hacia una reforma profunda del sistema monetario y cambiario sin la presión de un salto brusco del tipo de cambio.

En un posteo en su blog, Cavallo consideró que el momento es propicio para que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para el pago de intereses de la deuda externa y para que, hacia fin de año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sume al menos 10 mil millones de dólares en reservas netas adicionales.

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El exfuncionario recordó que en condiciones normales, un giro de este calibre en la estrategia monetaria suele desencadenar una depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, Cavallo evaluó que la elevada oferta de divisas en el mercado local limitaría ese efecto y resultaría menos riesgoso que demorar la decisión hasta acercarse a las elecciones.

De esta manera, insistió en que el Gobierno debe “abocarse de inmediato a legislar la reforma monetaria, cambiaria y financiera”, una iniciativa que, según su visión, contribuiría a mitigar riesgos inflacionarios y a consolidar la expectativa cambiaria como pilar de un plan de estabilización. A la vez, destacó la importancia de combinar este esquema con el equilibrio fiscal, para lograr tanto una baja sostenida de la inflación como una pronta recuperación de la demanda interna.

En su análisis, Cavallo cuestionó el carácter contradictorio de los controles de cambio. Explicó que, si bien suelen instaurarse para frenar la salida de capitales en situaciones de crisis externa, cuando se prolongan “desalientan el ingreso de divisas” y encarecen el costo del capital, afectando tanto la inversión en activos fijos como en capital de trabajo. Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el ex ministro de Economía planteó que el Gobierno reconoce esta distorsión al permitir que quienes invierten bajo ese marco dispongan libremente de las divisas generadas por exportaciones. “Para quienes inviertan protegidos por el RIGI se les asegura que no existirán controles de cambio”, explicó.

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No obstante, marcó que el resto de las empresas continúa enfrentando fuertes restricciones para administrar sus excedentes en moneda extranjera y para acceder a financiamiento externo. Esta situación, alertó, termina elevando el costo del capital y desincentivando la inversión.

Respecto al riesgo país, el padre de la Convertibilidad expone que la permanencia de controles de cambio para las compañías fuera del RIGI y el bajo nivel de reservas netas del Banco Central mantienen el indicador por encima de los 600 puntos básicos, a pesar de los resultados fiscales positivos. Según el ex ministro, las dificultades del BCRA para acumular reservas por temor a la emisión monetaria alimenta la percepción de que la estabilidad cambiaria es frágil y que una depreciación abrupta podría desatar nuevas presiones inflacionarias. “Si el Banco Central acumulara más reservas, aún a costa de admitir una depreciación temprana del tipo de cambio, la expectativa de depreciación futura disminuiría”, sostuvo.

Cavallo también consignó que los controles de cambio fomentan la informalidad, ya que muchos exportadores y prestadores de servicios optan por ingresar divisas a través del mercado informal en lugar de liquidarlas en el circuito oficial. El ex titular del Palacio de Hacienda argumentó que, sin restricciones, la disponibilidad de dólares para pagos y financiamiento internos sería mucho mayor que la que permite el régimen de “inocencia fiscal”, al que calificó como “necesariamente transitorio y legalmente inseguro”.

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El ex ministro propuso que, una vez eliminados los controles, el Banco Central autorice a los bancos a utilizar los depósitos en dólares para financiar inversiones, ya sea a través de créditos o mediante la compra de obligaciones negociables del sector privado. Además, consideró que la expansión del crédito en dólares bajo un régimen de controles resulta riesgosa, porque la inestabilidad cambiaria y las altas tasas en pesos incrementan el peligro de incobrabilidad.

Domingo Cavallo concluyó que la eliminación de los controles de cambio y la liberalización del mercado cambiario acercarían a la Argentina a un modelo más competitivo, alineado con la idea de una economía sin Banco Central, como la que promovió Javier Milei durante la campaña presidencial. En tal sentido, ejemplificó con el caso peruano al señalar que la Constitución de Perú prohíbe el financiamiento monetario al Tesoro y los controles cambiarios, lo que permitió al país alcanzar una estabilidad de precios destacada pese a la inestabilidad política.

“Es muy difícil que se pueda avanzar hacia la despolitización de la economía, es decir a sacar al Estado de la intermediación entre vendedores y compradores en los mercados de bienes y servicios, si en materia monetaria, cambiaria y financiera impera la discreción por arriba de las reglas”, cerró su análisis.

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