ECONOMIA
Expertos anticipan cuánto puede subir el precio de la nafta en la Argentina por la guerra en Irán

La calma que intentó transmitir el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, esta semana al asegurar que no habrá «cimbronazos» en los precios del surtidor, buscó desactivar la ansiedad de los consumidores pero también marcar la agenda dea sus competidores. Como principal operadora del sector, la compañía controla el 55% del mercado de combustibles en la Argentina, una posición dominante que le permite, al menos por un tiempo, actuar como el ancla de precios.
El escenario externo se volvió crítico tras el recrudecimiento de las hostilidades entre la Estados Unidos, Israel e Irán, una escalada que puso en alerta máxima a las principales rutas del comercio energético. La atención de los operadores internacionales está puesta en el Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transita cerca del 15% de la producción mundial de crudo y que ante cualquier interrupción genera una ruptura momentánea de la oferta que dispara de inmediato las cotizaciones del Brent.
El rol de la petrolera es determinante, ya que el Gobierno necesita para contener la inflación al menos una referencia que evite el traslado automático de los costos logísticos a las góndolas. Sin embargo, el precio internacional del crudo siempre fue un factor de presión en todos los mercados, y la Argentina en su historia reciente demostró que cuando la brecha entre el barril interno y el Brent se estira demasiado, se generan distorsiones que terminan afectando la inversión en exploración y producción.
El mensaje de la conducción de la petrolera fue directo y buscó desactivar cualquier especulación financiera sobre los surtidores. «No esperen cimbronazos, por eso hicimos esa política de precios de promedios móviles«, sentenció Marín, al ratificar que el esquema actual está diseñado para que los «picos y valles» del mercado externo no se trasladen de forma automática al bolsillo de los argentinos.
Para el directivo, la prioridad es evitar el nerviosismo social que generan los ajustes permanentes, bajo la premisa de que la previsibilidad es el activo más valioso que puede ofrecer la compañía en un contexto de alta volatilidad internacional. Ese salto externo se ubica en torno al 21% en las útimas dos semanas cuando venía de una recuperación previa por los primerios indicios de tensiones entre Estados Unidos e Irán.
La nafta debería subir 15% tras el salto del crudo
Los analistas del sector estiman que, ante ese incremento desde los u$s70 del lunes 23 de febrero, a los u$s91 que alcanzó al mediodía de este viernes, se llegó a un alza del 30% en el valor del barril de Brent -la referencia para el mercado local-, con lo cual el impacto técnico en el surtidor debería rondar el 15%.
Esta diferencia se explica porque el componente del petróleo crudo representa el 50% del costo final de la nafta o el gasoil, mientras que el resto lo componen en un 31% impuestos márgenes y fletes, 13% los impuestos nacionales a los combustibles liquidos, y 6% los biocombustibles.
Sin embargo, el interrogante que recorre los despachos de las otras petroleras es cuánto tiempo puede sostenerse esta política de «resistir los aumentos» sin que la brecha con el precio internacional se vuelva insalvable. En un esquema de mercado que camina hacia la desregulación total, la presión y la necesidad de mantener la paridad de exportación de firmas como Shell, Axion o Puma se hace sentir, ya que sus estructuras de costos están más ligadas a la oscilación diaria del barril internacional.
Esta gimnasia de YPF en los surtidores se apoya en la política de micropricing que la compañía implementó el año pasado, una estrategia que permite realizar ajustes mínimos y focalizados de manera frecuente. El logro de este esquema es que la movilidad de precios resulte casi imperceptible en el día a día para el consumidor, pero que en el mediano plazo le permita a la petrolera ir acomodándose a la realidad del mercado y a la inflación local sin necesidad de aplicar correcciones traumáticas.
En el arranque del año, la petrolera mantuvo su liderazgo con un market share del 55% del total de ventas y mostró una variación interanual positiva en sus ventas de enero (+4,4%); Shell concentró el 22,9% del mercado; y por su parte, la marca Axion (de Pan American Energy) explicó el 12,1% de las ventas del mes. En cuarto lugar se ubicó Puma Energy (del trader global Trafigura Argentina), con una participación del 5,5%.
Luego le siguen Gulf Combustibles (operada por Delta Patagonia S.A.) que representó el 1,9% del total vendido; DAPSA con el 1,8% del mercado y a la espera de la integración con el gigante estadounidense Chevron, Voy con Energia con el 1% y cierra el residual de Refinor, ahora bajo la gestión de YPF con el 0,8%.
Históricamente, la traslación de costos en la Argentina tuvo una lógica propia fuertemente cuestionada por la industria con el denominado «barril criollo», una política que determinaba en acuerdos con las petroleras un valor sostén cuando el barril caía a niveles insostenibles, o un techo ante fuertes alzas. Hoy con un mercado mas desregulado ese margen de inervención estatal está mas acotado.
Cómo amortiguar las subas de precios
En el pasado, este desfasaje se amortiguaba mediante subsidios directos o el congelamiento de los Impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL). No obstante, la actual gestión económica buca desterrar esas prácticas, dejando al mercado expuesto a la realidad de la oferta y la demanda. Sin el colchón del Estado, la única herramienta de mitigación que queda es, precisamente, la estrategia de promedios que describió Marín.
Las empresas se encuentran dedicadas a encontrar la fórmula para diluir los picos de volatilidad y evitar que un salto repentino en el Golfo Pérsico se traduzca, de la noche a la mañana, en un aumento fuerte en las estaciones de servicio de Buenos Aires o el interior del país. Es un equilibrio delicado en el que, por ejemplo YPF, se debe proteger el flujo de caja para financiar proyectos en Vaca Muerta y las mega obras de infraestructura en las cuales participa como socio.
La tensión surge cuando el barril se mantiene alto de forma persistente. En un mercado desregulado, si el precio internacional no baja, las petroleras privadas tienden a subir sus precios para no perder rentabilidad frente a la exportación. Si la brecha entre YPF y el resto supera el 4% o 5%, se produce un desplazamiento de la demanda hacia la red de estaciones de la compañái mixta, lo que podría generar problemas de abastecimiento si la petrolera no puede cubrir ese excedente.
Eso ocurrió en los últimos dos años del gobierno de Alberto Fernández, cuando la petrolera era más permeable a las presiones de la Secretaría de Energía y sostenía los precios locales hasta un punto en que las demás competidoras decidían aumentar a riesgo de perder algún punto de mercado temporario, pero sin desfasaje de precios. Hoy la tensión es si esa situación podría volver a repetirse.
Voceros consultados del mercado indicaron que Shell (a través de su licenciataria Raizen), Axion o Puma, señalaron que por el momento se sigue con atención la evolución de los precios del Brent, pero coinciden en que de resultar uan escalada temporal habrá que hacer retoques mínimos diarios, o por el contrario hacer un ajusta estructural si la crisis se mantiene por semanas o meses.
La dos caras del conflicto para la Argentina
Para la Argentina, el desafío es doble, ya que por un lado el y mencionado tránsito hacia la paridad internacional de precios sin afectar los niveles de inflación y el poder adquisitivo local, pero por otro le permitiría aprovechar su condición de productor y beneficiar su saldo exportador a niveles de precios inesperados hace apenas tres meses. Es que a fines de 2025 las proyecciones a la baja del crudo se estimaba podía caer hasta los u$s50 el barril, algo que no está ocurriendo.
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, tras la acción militar sobre Irán, disparó una renta extraordinaria para la Argentina que podría llevar el superávit energético a niveles históricos. Según las primeras estimaciones, la suba de precios internacionales del crudo permitió elevar la previsión de la balanza comercial energética para 2026 en un piso de u$s10.000 millones.
Ante el agravamiento de las hostilidades en el estrecho de Ormuz, este saldo a favor para la economía local cuenta con el potencial de incrementarse entre u$s800 y u$s1000 millones adicionales por cada u$s10 que se incremente el precio del barril, dependiendo de las cantidades embarcadas, lo que consiladaría a Vaca Muerta como uno de los principales amortiguador de divisas del país.
En 2025 el superávit energético apuntalado por las exportaciones de crudo de Vaca Muerta superó los u$s7.800 millones, una cifra sensiblemente superior a los u$s5.600 millones de 2024, incluso siendo que aquel año los precios eran más altos que el año pasado, por lo que el efecto cantidad hizo la diferencia.
El reacomodamiento regional de los surtidores
Al observar la evolución regional, la Argentina se mantiene en una posición competitiva, aunque la brecha de precios con los países limítrofes se fue acortando en el último año. Mientras que en 2023 el litro de nafta en el país promediaba los u$s0,9, para 2025 se ubica en u$s1,1, nivel similar al de Brasil, pero todavía por debajo de los valores que registran Chile (u$s1,3) y, especialmente, Uruguay, que lidera la tabla con u$s1,9 por litro.
Precio de la nafta en la región
Esta paridad relativa con Brasil es un dato clave para la gestión de YPF, ya que evita los incentivos al contrabando de combustible en las zonas de frontera, un problema recurrente cuando los precios locales quedan muy desfasados. Sin embargo, los datos de los mercados muestran que la Argentina dejó de ser el país con los combustibles más baratos de la región, un lugar que hoy ocupa Paraguay con un precio de u$s0,9 en naftas para el presente año.
En el segmento del gasoil, la tendencia es idéntica y el precio en la Argentina escaló de u$s1 en 2022 a u$s1,2 en 2025. A pesar de este incremento, el valor local sigue siendo más accesible que en México (u$s1,4), aunque ha superado a Paraguay y Chile en este rubro específico, lo que suma una presión adicional sobre los costos logísticos y de transporte de carga dentro del territorio nacional.
Para los analistas del sector, estos datos confirman que la Argentina está transitando un proceso de convergencia hacia precios internacionales. Y que más allá de lo que resulte de la actual coyunutura, la comparación regional demuestra que el margen para mantener precios artificialmente bajos se vino reduciendo drásticamente en el nuevo esquema de mercado desregulado.
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ECONOMIA
Por el conflicto en Medio Oriente, la soja superó los USD 440 y trepó a su nivel más alto en casi dos años

La escalada de las hostilidades en Medio Oriente ha generado una onda expansiva en los mercados globales de materias primas, posicionando a la soja en niveles de precio que no se alcanzaban desde hace casi dos años. En la última rueda de la Bolsa de Chicago, el mercado de referencia internacional, la oleaginosa cerró con marcadas subas que la llevaron a superar la barrera de los USD 440 por tonelada, el precio más alto desde mediados de 2024, impulsada por un complejo escenario geopolítico y cambios estratégicos en las carteras de inversión.
Específicamente, la posición mayo en la plaza estadounidense registró un incremento de casi ocho dólares, alcanzando los USD 441,20 por tonelada. Por su parte, el contrato con vencimiento en julio mostró una fortaleza aún mayor, con una ganancia superior a siete dólares para situarse arriba de los 445 dólares. Estos valores representan los niveles más altos para el cultivo desde julio de 2024, reflejando una reacción inmediata ante el inicio de operaciones militares y la incertidumbre sobre el flujo comercial en zonas críticas.
El análisis de los especialistas coincide en que la dinámica de precios actual está fuertemente atada al comportamiento del mercado energético. Según explicó Ariel Tejera, economista y analista de Grassi, “la guerra está impulsando los precios de commodities en general y hay mucha compra por cobertura. Nadie se está queriendo ir al fin de semana sin tomar posiciones”.
Este fenómeno responde directamente a la disparada en las cotizaciones del petróleo. “Lo que vimos es un escenario que afecta directamente el mercado del crudo con las fuertes subas que ha estado teniendo a lo largo de la semana. Todo esto también, en alguna medida, tracciona a las commodities agro, en particular al aceite de soja y al poroto”, señaló Tejera. El experto destacó que el aceite de soja ha tenido subas especialmente marcadas debido a su vínculo estrecho con la producción de biodiésel.

A este panorama se suma un componente regulatorio en Estados Unidos que aporta un sostén adicional a los precios. Tejera indicó que, más allá del conflicto bélico, el mercado encuentra impulso en las expectativas por la publicación de las nuevas normas para biocombustibles hacia el año 2026. “Se espera que las normas y los mandatos y la estructura jurídica de los créditos fiscales favorezca la demanda de aceite en Estados Unidos”, añadió el experto.
Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), advierten que el foco de los mercados financieros está puesto en el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico vital que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. Esta vía es la principal salida para las exportaciones de potencias energéticas como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y Qatar.
De acuerdo con el informe de la entidad rosarina, por esta región fluye aproximadamente el 25% del comercio marítimo de petróleo y el 20% del Gas Natural Licuado (GNL). Este último es un insumo crítico, ya que explica cerca del 80% del costo de producción de la urea. “El Estrecho es la llave de paso de un tercio del comercio internacional de fertilizantes”, subrayó la BCR, alertando que un bloqueo o restricción en esta zona obliga a redirigir las cargas, incrementando sensiblemente los costos de fletes y seguros.
Uno de los datos más reveladores del impacto del conflicto es el cambio de tendencia en el comportamiento de los fondos especulativos en Chicago. La BCR destaca que, en apenas treinta días hábiles, los inversores pasaron de una posición netamente vendedora a una fuertemente compradora.
“Hace seis semanas la posición de los fondos especulativos en Chicago era profundamente bajista, al estar vendidos en granos y derivados por un total de 245.400 contratos. Esta misma semana, la posición neta es comprada en 295.045 contratos”, detalló la institución. Este movimiento implicó la suma de 540.000 contratos de commodities agro en un mes.
En el caso particular de la soja, el aumento de exposición de estos fondos explica el 67% de la variación de sus carteras. “La operatoria equivale a comprar 48 millones de toneladas de soja en el mercado de futuros en solo seis semanas, lo que representa el volumen esperado para la cosecha argentina de este año”, ejemplificó la Bolsa de Rosario. Esta presión compradora es la que termina convalidando niveles de precios más altos que, en condiciones normales de mercado, no tendrían fundamentos alcistas tan sólidos.
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ECONOMIA
El BCRA compró u$s3.000 millones en lo que va del 2026 y ya superó el 30% de la meta anual

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) extendió a 43 jornadas consecutivas su racha de compras en el mercado cambiario, en una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales mediante intervenciones sostenidas.
Este viernes, la autoridad monetaria adquirió u$s40 millones, lo que permitió que el saldo acumulado en lo que va del año supere los u$s3.000 millones.
Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario, el organismo sumó u$s3.003 millones, un monto que representa más del 30% del objetivo de acumulación de divisas previsto para 2026. Solo durante febrero, las compras totalizaron u$s1.555 millones, reflejando un ritmo de intervención elevado en el mercado oficial.
El BCRA continúa con las compras de dólares: su estrategia
Para concretar estas adquisiciones, el BCRA expandió la base monetaria mediante emisión directa de pesos, sin aplicar esterilización inmediata. Parte de ese excedente de liquidez fue posteriormente absorbido por el Tesoro mediante colocaciones de deuda en el mercado local, mientras que en las últimas licitaciones se optó por mantener estable la cantidad de dinero en circulación para evitar presiones inflacionarias.
Las proyecciones oficiales indican que durante 2026 la compra neta de divisas podría ubicarse entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones, dependiendo de la demanda de pesos y del flujo de dólares hacia la economía.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicó que el ritmo de acumulación de reservas estará determinado por esas dos variables. Hasta ahora, el Banco Central ya alcanzó más de una cuarta parte del objetivo anual.
Dentro de su estrategia operativa, la autoridad monetaria estableció un límite diario de compra equivalente al 5% del volumen operado en el mercado oficial de cambios, además de habilitar acuerdos directos con empresas e instituciones para realizar operaciones fuera del mercado mayorista y así moderar el impacto sobre el tipo de cambio.
Al cierre del quinto día hábil de marzo, las reservas internacionales del BCRA se ubicaron en u$s46.004 millones, con una suba diaria de u$s179 millones. Parte de ese incremento respondió al aumento en la cotización del oro, cuyo precio superó los u$s5.100 por onza, elevando el valor de los activos que integran las reservas.
Sin embargo, la dinámica del stock también estuvo influida por pagos recientes de deuda. A comienzos de la semana, el Banco Central desembolsó u$s1.004 millones para cancelar compromisos vinculados a los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal), instrumentos creados para regularizar deudas comerciales externas mediante títulos en dólares bajo legislación argentina.
Hacia finales de febrero, las reservas habían alcanzado u$s46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio del mandato de Javier Milei y el mayor registro en seis años. No obstante, los pagos de deuda y las variaciones en los precios del oro y otras monedas que integran el portafolio del Central incidieron posteriormente en el total disponible.
La acumulación de reservas también se vio condicionada por las necesidades de divisas del Tesoro, que recurrió al BCRA para adquirir dólares destinados al pago de compromisos externos.
En cuanto al origen de los dólares que permitieron las compras oficiales, la mayor parte provino de liquidaciones del complejo agroexportador y de emisiones de deuda corporativa y provincial en los mercados financieros. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, el volumen emitido en obligaciones negociables y bonos provinciales alcanzó los u$s11.000 millones.
El dólar mayorista retomó la tendencia alcista
En paralelo, el dólar mayorista registró su segunda semana consecutiva de suba y alcanzó el valor más alto en un mes, en un contexto de volatilidad financiera internacional y con un tipo de cambio oficial que, pese a una inflación mensual cercana al 3%, todavía se mantiene por debajo del nivel de cierre de 2025.
Con un volumen operado de u$s425,3 millones en el segmento mayorista, la divisa estadounidense subió $9 (0,6%) y cerró este viernes a $1.416, el nivel más elevado desde el 9 de febrero. En la primera semana de marzo acumuló un incremento de $19, equivalente al 1,4%.
Aun así, en lo que va de 2026 el tipo de cambio oficial registra una baja de $39, lo que representa una caída del 2,7% frente al cierre del año pasado.
Actualmente, el BCRA fijó el techo de la banda cambiaria en $1.617,50, lo que deja al dólar oficial $201,50 —o un 14,2%— por debajo de ese límite, un margen que otorga al Central espacio para administrar la evolución del tipo de cambio dentro del esquema vigente.
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ECONOMIA
Señales mixtas: la industria creció y la construcción se estancó en un arranque de año moderado

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer los resultados de comienzo de año para dos sectores claves para la economía: la industria y la construcción. Ambos tuvieron un inicio de 2026 mesurado, con alternancia de valores positivos y negativos.
Comenzando por el rubro industrial, los datos muestran esa actividad económica logró un crecimiento del 3,1% en enero, en comparación con el mes anterior. Lo preocupante es que, al mismo tiempo, se registró una caída del 3,2% en relación al primer mes del año pasado.
De igual manera, se pueden encontrar varias ambigüedades en la división por sectores. De acuerdo con el Indec, el rubro de “alimentos, bebidas y tabaco”, por ejemplo, logró una mejora del 2,7% entre diciembre de 2025 y enero de 2026, pero sufrió una baja interanual del 0,6%.
Lo mismo pasó con el sector de “textiles, prendas de vestir y calzado”, que pese a sufrir una muy fuerte caída interanual del 21,3%, logró una mejora mensual del 4,4%. Fue muy similar el caso de los “productos de metal, maquinaria y equipo”, que avanzaron 3% en enero en la comparación mensual, pero se desplomaron un 14,5% en la variación contra igual mes del año pasado.
El mismo camino siguieron los “otros equipos, aparatos e instrumentos”, que mejoraron 3,5% contra diciembre, pero sufrieron un retroceso del 22,1% en relación al nivel de actividad que habían mostrado en el comienzo del 2025.

La industria de “automotores y otros equipos de transporte”, por su parte, registró en enero un nivel de producción 22,9% inferior al que tuvo en enero de 2026, pero a su vez, creció 7,9% en comparación a diciembre.
Otro sector ambiguo fue el de “muebles y otras industrias manufactureras”, un rubro que registró una mejora del 4,5% en la variación mensual, pero marcó una retracción del 5% en la variación interanual.
Solo tres ramas industriales tuvieron un comienzo de año contundente, con crecimientos tanto en la comparación mensual como en la interanual. El de mejor resultado fue sin duda el sector de “refinación del petróleo, químicos, productos de caucho y plástico”. Según el informe oficial, en enero ese rubro repuntó 4,4% en relación al mes anterior y al mismo tiempo, creció 3,6% en comparación al primer mes del 2025.
Los otros dos sectores siguieron la misma tenencia, aunque con variaciones muy leves. Los “minerales no metálicos y metálicos básicos” lograron un crecimiento interanual del 1,7% y una variación mensual del 0,1%.
Por último, la industria de “madera, papel, edición e impresión”, registró un alza del 0,8% en la variación mensual, mientras que avanzó 0,2% en la comparación interanual.
La actividad de la construcción fue algo más estable que la industria en el comienzo del año. Según las estadísticas del Indec, en enero el sector se estancó al no presentar ninguna variación (0%) en comparación con el mes anterior, pero sí logró crecer 1,2% en la variación interanual.

Para medir el nivel de actividad de la construcción, el organismo tomó en consideración la demanda registrada sobre los principales insumos para la construcción. Los resultados fueron muy variados. Algunos insumos crecieron de forma considerable en relación al año pasado, como los artículos sanitarios de cerámica (15,8% de mejora interanual), el hormigón elaborado (16,9%) y las placas de yeso (11,7%). Otros, sin embargo, cayeron con fuerza, como fue el caso de las cales (-15%), los mosaicos graníticos y calcáreos (-13,3%) y el hierro redondo (-10%), entre otros.
Lo positivo es que, sumando la demanda de todos los materiales, el resultado dio un crecimiento para la actividad. Además, otros dos indicadores mostraron resultados favorables, aunque los datos muestran algo de rezago. Por un lardo, el Indec midió un aumento del 3,3% en la cantidad de puestos de trabajo registrados en ese sector, llegando a los 380.880 asalariados en diciembre pasado. Por otra parte, ese mismo mes creció 7,7% la superficie autorizada por los permisos de edificación, alcanzando un total de 1.445.113 m2.
indicadores económicos,macroeconomía,producción industrial
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