ECONOMIA
Expertos prevén que el riesgo país puede bajar más, pero dudan si se volverá este año al mercado internacional

El riesgo país, que tres días antes del anuncio de la salida del cepo para personas físicas y flexibilización para las empresas había superado 1.000 puntos, bajó hasta la zona de 725 puntos en la primera semana que debutó el nuevo esquema cambiario y el levantamiento de restricciones cambiarias.Y el lunes cayó a 720 puntos. Para algunos analistas, el riesgo país tiene margen para seguir bajando hasta los 500 puntos hacia mediados de año
De esa manera, volvería a la zona en la que estuvo el 9 de enero de este año, cuando se ubicó en 560 puntos y alcanzó el nivel mínimo hasta ahora en la gestión de Javier Milei. Es que luego empezó a subir en medio de la incertidumbre local por el futuro esquema cambiario y un clima externo más adverso por la guerra comercial internacional.
De todos modos, los especialistas afirman que la continuidad del sendero bajista dependerá de algunos factores claves, entre ellos, la acumulación de reservas, el resultado electoral y la evolución del escenario internacional.
En ese sentido, en PPI advirtieron que «el frente internacional se volvió adverso para los activos de riesgos, y las presiones de Donald Trump por expulsar al presidente de la Fed puede volver a incrementar la volatilidad en los mercados», lo que quedó reflejado en un nuevo lunes negro en el cual el Merval y las acciones argentinas en Wall Street se desplomaron más de 6% y los bonos soberanos en dólares cerraron con tendencia mixta a lo largo de la curva, con subas de hasta 1%, lideradas por el Global 46, y bajas de hasta 1,1% encabezada por el Global 35.
Riesgo país y dólar: variable clave para el éxito del programa del Gobierno
Los expertos concuerdan que bajar el riesgo país es crucial para poder regresar al mercado financiero internacional luego de 8 años de estar afuera de esa plaza para poder colocar deuda y evitar la sangría de reservas.
Tras el primer desembolso del acuerdo por el FMI por u$s12.000 millones, y la llegada de un giro Banco Mundial por u$s1.500 millones, las reservas brutas se ubicaron el lunes en u$s38.795 millones, y las netas son positivas en u$s5.527 millones, según los cálculos de PPI, sin contemplar como pasivo de corto plazo los depósitos del Tesoro en el BCRA ni los pagos de BOPREAL a 12 meses.
Los analistas de Facimex Valores aseguran que «el verdadero termómetro del éxito del programa será el riesgo país ya que el esfuerzo solo servirá si Argentina vuelve al mercado. El programa está diseñado para ir levantando los controles cambiarios, permitiendo dar el último gran paso para recuperar el acceso al mercado».
En sintonía, la consultora EconViews sostuvo que con el nuevo esquema cambiario y la salida y/o flexibilización del cepo, «la apuesta es clara: dar un golpe de confianza, fortalecer la posición externa para volver a comprar divisas y bajar el riesgo país a niveles más razonables que permitan refinanciar la deuda».
«Este último punto no es menor. Desde la llegada de Milei ya se pagaron más de u$s15.000 millones a bonistas y organismos multilaterales. Sin acceso al financiamiento externo, las cuentan no cierran, especialmente con los vencimientos pesados que se vienen en los próximos años», destacó.
La consultora Eco Go también aseveró que «para que este esquema cierre, se requiere una baja del riesgo país que habilite el roll over de la deuda en dólares, y esto depende de la compra de dólares del BCRA».
En ese sentido, el presidente Javier Milei dijo que el BCRA va a comprar divisas cuando el tipo de cambio oficial toque el piso de $1.000 de la banda de flotación, algo que podría ocurrir en los próximos días, ya que este lunes el dólar mayorista cerró en $1.085 para la compra y $1.094 para la venta
Riesgo país: ¿tiene margen para seguir bajando?
Despejada la incertidumbre sobre el nuevo esquema cambiario en el marco del acuerdo con el FMI, el riesgo país descomprimió desde la zona de 1.000 puntos a 720 puntos.
Roberto Geretto, head Portfolio Manager de Adcap Grupo Financieros, comentó a iProfesional que en el corto plazo «el riesgo país puede seguir bajando y tener un piso entre 560 y 570 puntos básicos, tal como estuvo en enero». Y remarcó que «de seguir la confianza y ayudar el contexto externo, podría bajar algo más, aunque para ellos el BCRA debería empezar a comprar reservas».
De igual visión, el analista financiero Gustavo Ber pronosticó que «el riesgo país continuaría su compresión hacia los 500 puntos básicos hacia mediados de año».
Para el economista Federico Glustein «el riesgo país es probable que baje de la zona 700 y haga un nuevo piso cerca de 650 puntos en el corto plazo, pero no veo que se retorne a los mercados ahora. No hay vencimientos en el corto plazo que justifiquen la salida a los mercados; si lo veo probable en el 2026″.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, también cree que «el riesgo país puede continuar descomprimiendo hasta niveles de entre 500 y 600 puntos, una zona que ya vimos meses atrás y que hoy vuelve a estar en el radar si se consolidan ciertas condiciones macro».
Por su parte, Joaquín Marque, director de UG Valores, señaló que «el próximo paso será intentar lograr volver a ser reclasificados como país emergente en el índice MSCI (Morgan Stanley Capital Internacional) y en ese escenario, los fondos del exterior estarán obligados a comprar activos argentinos, lo que presionará aún más a la baja el riesgo país».
Al respecto, un informe de Invertir en Bolsa planteó que «el levantamiento de las restricciones cambiaria deja ya abierta la puerta a una potencial recategorización de Argentina como mercado emergente».
«Una potencial recategorización de la Argentina como mercado emergente implicaría un ingreso de flujos que se estima entre u$s2 billones a u$s3 billones. Para un mercado con poca profundidad como el del equity argentino, esa cifra representa un monto que impactará de lleno en la cotización de las acciones argentinas», calculó.
«¿Es probable que en la próxima reunión del MSCI en junio ya el país sea categorizado como mercado emergente? Tal vez sería un poco pronto. Este proceso suele demorarse; pero en nuestra opinión, si en dicha reunión la Argentina ya logra un status de under revision o, incluso pasar a mercado de frontera, ya será un avance importante y será solo cuestión de tiempo para pasar a ser mercado emergente», alegó.
De todas maneras, remarcó que «no descartamos de plano que pueda ocurrir una re categorización: El impecable trabajo que viene llevando adelante la actual administración en lo que refiere a la estabilización de la macro, impactante mejora en las cuentas fiscales, baja de la inflación y el fin de las restricciones cambiarias (aunque las mismas no sean aún totales) nos hacen pensar que pueda ocurrir un efecto similar al que se dio en el acuerdo con el FMI. La Argentina ya ha hecho el grueso de los deberes y la salida del cepo cambiario era la última condición para poder ser emergente», esgrimió.
¿Cúando podrá volver Argentina al mercado internacional?: los factores claves
Lazzati prevé que «Argentina estará volviendo al mercado internacional en 2026, ya que el riesgo país debería estar en torno a los 400 puntos básicos». Y evaluó que para que el riesgo siga bajando «el driver más relevante hoy es la calificación de Argentina por parte de Morgan Stanley, que ya empezó a reflejar una visión más constructiva, especialmente tras una salida parcial del cepo cambiario tanto para inversores locales como internacionales».
Para Ber «podría evaluarse regresar a los mercados internacionales recién hacia fines de año si está en torno a los 400 puntos básicos, en busca de que la tasa se ubique cerca del ~8% anual, a fin de poder impulsar roll-over» de los vencimientos dado que resultaría muy importante dentro de la estrategia de acumular reservas, y activaría seguramente una positiva ronda de «upgrades» crediticios de las calificadoras».}
De igual diagnóstico, Ian Colombo, Financial Advisor de Cocos Capital, afirmó que con el nuevo esquema cambiario «lo que estamos viendo es que los pesos se fueron ya desde la semana pasada a hacer carry trade», y auguró que «probablemente acompañado de eso venga una fuerte demanda de activos, de bonos en dólares de Argentina, y eso haría bajar el riesgo país para estar llegando más o menos a zona de 400 puntos para fin de año».
«Es parte del programa económico bajar el riesgo país para poder llegar al año que viene a emitir deuda en zona de 300-400 puntos básicos de riesgo país. Creemos que se están haciendo las cosas bien», evaluó.
Maximiliano Ramírez, socio de Lambda Consultores, juzgó que «todavía falta para salir al mercado de capitales» porque para que «tengas posibilidades de entrar en una cartera de inversión tendría que estar en torno a los 300 puntos».
«Este año va a costar volver al mercado, porque en el segundo semestre del año es la parte difícil en cuanto a la recolección de dólares por parte del BCRA, no tenes grandes liquidaciones, no tenes los desembolsos, sumado a la dinámica política de las elecciones de medio término, donde tiene que ganar caudal de votos y generar poder y consenso. Me parece que hasta después de las elecciones la posibilidad de llegar a los 300 puntos básicos no la va estar; al mercado internacional se podría regresar recién a fin de año«, vaticinó.
Por su parte, Geretto opinó que «es poco probable que Argentina regrese al mercado internacional (este año), dado que con los desembolsos del FMI y otros organismos internacionales el programa financiero se acomodó, pero ahora queda el desafío de cumplir las metas del acuerdo del FMI, en especial la meta de acumulación de reservas».
De igual mirada, el analista Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, dijo que «puede que el riesgo país siga comprimiendo algo más pero quizás no lo suficiente como para que Argentina vuelva a los mercados voluntarios de crédito; esto se daría si BCRA comienza a comprar divisas y las encuestas de cara a las elecciones de medio término arrojan ventaja para el oficialismo».
En EconViews esperan que «el riesgo país siga bajando, dado el fuerte respaldo del FMI y de los organismos multilaterales y la acumulación de reservas» por lo que afirmaron que «si el Gobierno obtiene buenos resultados en las elecciones de medio término, creemos que Argentina podría volver a los mercados internacionales en el último trimestre del año o principios de 2026».
Por su parte, Aldo Abram destacó que el factor internacional también es clave para que descomprima el riesgo país: «Las últimas subas del riesgo país tuvieron que ver con todas las medidas que tomó Trump y que generaron una enorme incertidumbre, y a Argentina -como a cualquier economía emergente- cuando sube el riesgo mundial, nos pega duro».
«Y el otro factor que pesa, más allá de mostrar que se sigue avanzando en las reformas estructurales, es con qué poder político va a contar después de las elecciones para profundizar el cambio de rumbo. Hay una expectativa de que con una buena elección eso permita que en el Congreso pasen las leyes para terminar de cambiar de rumbo», subrayó
Por su parte, el equipo de Research de PUENTE sostuvo que «no vemos a Argentina regresando en el corto plazo al mercado, pero quizás sí en unos meses; será clave la evolución del rating crediticio, que luego del acuerdo con el FMI esperamos que mejore una o dos notas».
Asimismo, Martín Kalos, director de Epyca, planteó que un riesgo país «en torno a los 700 puntos todavía es un precio demasiado alto para salir a endeudarse. Estamos hablando de tasas en torno al 12% anual en dólares; se necesita que siga bajando para volver al mercado internacional de deuda, y agregó que «para eso Argentina tiene que continuar afianzando un equilibrio macroeconómico que todavía es muy volátil. El plano fiscal y el cambiario, no son sustentables todavía en el largo plazo, genera incertidumbre», aseveró
Y fundamentó que «son insustentables, porque en lo fiscal no se puede sostener un país sin obra pública de ningún tipo, con jubilaciones mínimas que no cubren la canasta básica de pobreza, con un desfinanciamiento continuo a la salud y educación pública, es un país que no se desarrolla a largo plazo si no recupera algo de ese gasto público».
«Y en el tema cambiario si bien hoy hay dólares para despejar las dudas respecto de que el Gobierno se vea obligado a devaluar en el corto plazo, la pregunta sobre el atraso cambiario todavía existe porque el tipo de cambio sigue barato, y el Gobierno está tomando medidas que conducen a ese abaratamiento, pero eso es insustentable a mediano plazo. El cuestionamiento entonces es si después de las elecciones hace falta un nuevo reacomodamiento del esquema cambiario. Y esa pregunta está en cualquier inversor financiero o productivo», argumentó.
De todos modos, enfatizó que «a Argentina deberían ingresar capitales en un plazo no muy largo. Cuando la salida del cepo se refleje en una recategorización de Argentina como mercado emergente en el MSCI, los fondos que siguen esos índices estarán obligados a poner la cuota correspondiente, y eso va a hacer que algunas acciones y bonos suban, y que caiga el riesgo país, pero si eso alcanza para que Argentina vuelva a emitir deuda en el mercado voluntario es muy pronto para decirlo».
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ECONOMIA
AUH, ex Potenciar Trabajo y todos los planes sociales de ANSES: de cuánto son en febrero 2026 tras los aumentos

En febrero de 2026, los beneficiarios de ANSES verán actualizados los montos de la AUH, jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares. A continuación, los valores vigentes para cada prestación y el calendario de cobros confirmado.
El Gobierno oficializó un aumento del 2,85% en las asignaciones familiares, según la resolución 23/2026 publicada en el Boletín Oficial. Este ajuste responde al último índice de precios al consumidor (IPC) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
La actualización alcanza a todas las prestaciones previstas en la Ley 24.714, incluyendo trabajadores en relación de dependencia del sector público y privado, beneficiarios del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), titulares de pensiones no contributivas y quienes perciben la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), además de las asignaciones por embarazo y la Asignación Universal por Hijo (AUH).

Para febrero de 2026, la AUH se ubica en $129.082,71, mientras que la Asignación por Embarazo (AUE) será de $121.818,42. De este último monto, el 80 % se abona mensualmente y el 20 % restante se liquida una vez al año, tras la presentación de las libretas escolares.
El esquema de asignaciones familiares contempla diferentes valores según el Ingreso del Grupo Familiar (IGF) y la zona geográfica. Así, la Asignación por Hijo varía desde $64.554 para familias con IGF hasta $999.482 en el valor general, hasta $139.196 en zonas 2 y 4.
Para los rangos superiores de ingresos, los montos disminuyen: quienes superen el IGF de $1.692.360,01 y hasta $5.292.758 percibirán $13.588 en el valor general y hasta $52.612 en zonas especiales.
En el caso de la Asignación por Hijo con Discapacidad, los montos son significativamente superiores: familias con IGF hasta $999.482 cobrarán $210.186 en el valor general y hasta $419.838 en zonas 3 y 4. Para ingresos mayores, los importes van descendiendo hasta $93.844 en el valor general y $389.974 en zonas especiales.

La Asignación por Prenatal replica los valores y escalas de la Asignación por Hijo. Por su parte, los montos para Nacimiento, Adopción y Matrimonio se fijan en $75.246, $449.888 y $112.668, respectivamente, en todo el país. La Ayuda Escolar Anual se establece en $42.039 en el valor general, alcanzando $83.797 en zonas 3 y 4.
Quedó establecido que si uno de los miembros del grupo familiar percibe un ingreso individual superior a $2.646.379, queda excluido del beneficio, aunque la suma total de ingresos familiares no supere el tope máximo permitido.
El aumento del 2,85 % también se aplica a las jubilaciones y pensiones, según la resolución 21/2026. Así, el haber mínimo garantizado desde febrero será de $359.254,35, mientras que el haber máximo llegará a $2.417.441,63. Para quienes perciben el habitual bono extraordinario de $70.000, la jubilación mínima ascenderá a $429.219,42.
La Prestación Básica Universal (PBU) se ubicará en $164.342,47 y la PUAM en $287.403,48. Las pensiones no contributivas por invalidez o vejez tendrán un valor aproximado de $251.453,59.

El ajuste dispuesto para febrero se suma a los incrementos previos: 1,9 % en octubre, 2,1 % en noviembre y 2,3 % en diciembre, en línea con lo dispuesto por el decreto 274/2024, que instauró la actualización mensual y reemplazó el esquema trimestral anterior.
Además, la base imponible mínima para aportes y contribuciones será de $120.996,78, mientras que la máxima llegará a $3.932.339,08. Estos topes salariales fijan los límites para los descuentos y el cálculo de los haberes futuros.
El bono extraordinario de $70.000 está destinado a los titulares de haberes mínimos, beneficiarios de la PUAM y pensiones no contributivas. Si un titular percibe más de una prestación y el total no supera el haber mínimo, accederá al bono completo. En caso contrario, se abonará la diferencia hasta alcanzar el importe de $429.219,42.
En el caso de pensiones repartidas entre varios beneficiarios, la suma del bono se considera por prestación, sin multiplicarse por cada titular.
Los haberes se abonarán según el número de terminación del DNI y el monto percibido por cada beneficiario. El calendario presenta una organización especial debido a los feriados de Carnaval, el 16 y 17 de febrero. Por ejemplo, los jubilados que cobran el haber mínimo y tienen DNI terminados en 6 y 7 recibirán el pago el 19 de febrero.

Jubilados y pensionados que cobran la mínima:
- DNI terminados en 0: 9 de febrero
- DNI terminados en 1: 10 de febrero
- DNI terminados en 2: 11 de febrero
- DNI terminados en 3: 12 de febrero
- DNI terminados en 4: 13 de febrero
- DNI terminados en 5: 18 de febrero
- DNI terminados en 6: 19 de febrero
- DNI terminados en 7: 19 de febrero
- DNI terminados en 8: 20 de febrero
- DNI terminados en 9: 20 de febrero
Jubilados y pensionados que cobran más que la mínima:
- DNI terminados en 0 y 1: 23 de febrero
- DNI terminados en 2 y 3: 24 de febrero
- DNI terminados en 4 y 5: 25 de febrero
- DNI terminados en 6 y 7: 26 de febrero
- DNI terminados en 8 y 9: 27 de febrero
Asignación Familiar por Hijo y Asignación Universal por Hijo
- DNI terminados en 0: 9 de febrero
- DNI terminados en 1: 10 de febrero
- DNI terminados en 2: 11 de febrero
- DNI terminados en 3: 12 de febrero
- DNI terminados en 4: 13 de febrero
- DNI terminados en 5: 18 de febrero
- DNI terminados en 6: 19 de febrero
- DNI terminados en 7: 20 de febrero
- DNI terminados en 8: 23 de febrero
- DNI terminados en 9: 24 de febrero
Pensiones No Contributivas:
- DNI terminados en 0 y 1: 9 de febrero
- DNI terminados en 2 y 3: 10 de febrero
- DNI terminados en 4 y 5: 11 de febrero
- DNI terminados en 6 y 7: 12 de febrero
- DNI terminados en 8 y 9: 13 de febrero

Asignación Por Embarazo
- DNI terminados en 0: 10 de febrero
- DNI terminados en 1: 11 de febrero
- DNI terminados en 2: 12 de febrero
- DNI terminados en 3: 13 de febrero
- DNI terminados en 4: 18 de febrero
- DNI terminados en 5: 19 de febrero
- DNI terminados en 6: 20 de febrero
- DNI terminados en 7: 23 de febrero
- DNI terminados en 8: 24 de febrero
- DNI terminados en 9: 25 de febrero
Asignaciones de pago único: Matrimonio, Adopción y Nacimiento
- Todos los documentos Primera Quincena: 10 de febrero al 12 de marzo
- Todos los documentos Segunda Quincena: 24 de febrero al 12 de marzo
El bono extraordinario se depositará automáticamente a los beneficiarios de haberes mínimos y pensiones no contributivas, sin necesidad de gestión adicional. Los haberes se podrán cobrar en sucursales bancarias habilitadas y a través de la red de cajeros automáticos, presentando el DNI y la tarjeta de débito correspondiente. Desde la fecha asignada, el monto estará disponible en la cuenta bancaria del titular.
La información sobre montos, fechas y mecanismos de pago está confirmada oficialmente por ANSES y puede consultarse tanto en la web institucional como en la aplicación móvil del organismo.
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ECONOMIA
El derrumbe bursátil de Bioceres expone el delicado momento que atraviesa el agro argentino

REUTERS/Agustin Marcarian
La empresa santafesina Bioceres supo ser uno de los casos más exitosos del agro argentino. De hecho, llegó a rozar la valuación de un unicornio y fue durante años la gran apuesta local en biotecnología para el campo. Hoy, su acción en Wall Street cotiza por debajo de USD 1 y la compañía atraviesa una reconfiguración profunda de su negocio, en un contexto local —y global— que no le resulta ajeno.
Bioceres Crop Solutions (BIOX), que cotiza en el Nasdaq, llegó a valer USD 6,55 por acción a comienzos de febrero de 2025. Un año después, sus papeles rondan los USD 0,84, lo que implica una caída cercana al 90%. Esto la convierte en una penny stock —empresas con acciones por menos de USD 1— y la expone al riesgo de desliste del mercado estadounidense.
En paralelo a su derrumbe bursátil, el holding mostró fisuras en su estructura local. A comienzos de 2026, Bioceres S.A., la sociedad argentina fundada en Rosario en 2001 y origen de Biox, se presentó en convocatoria de acreedores por una deuda impaga cercana a los USD 39 millones.
El proceso se activó luego de que la compañía incumpliera el pago de pagarés bursátiles por más de USD 5 millones, en un escenario de fuerte deterioro de sus flujos de fondos y activos financieros. Si bien hoy Biox y Bioceres SA no tienen operaciones conjuntas, la segunda fue controlante de la primera hasta la reestructuración societaria del grupo a mediados del año pasado.
La crisis también alcanzó a su pata tecnológica en los Estados Unidos. Recientemente se conoció que el control de ProFarm Group —empresa dentro del grupo de Bioceres Crop Solutions— quedó en manos de un conglomerado de acreedores tras la ejecución de garantías por USD 55 millones.

La compañía aclaró que el expediente aún está abierto y en apelación, y remarcó la brecha entre el valor ejecutado (USD 15 millones) y los USD 243 millones que Biox había pagado por la firma en 2022, en pleno auge del agro global.
A comienzos de 2025, Bioceres ya había anunciado que discontinuaría su negocio de mejoramiento y multiplicación de semillas, una de las actividades fundacionales del grupo. La semana pasada trascendió que la operación quedó en manos de las firmas locales Horus Agro y Natal Seeds, mientras la compañía decidió concentrarse exclusivamente en desarrollo tecnológico y genético.
El repliegue coincidió con un fuerte deterioro de los números: en su último ejercicio fiscal, Bioceres facturó USD 335,3 millones, un 28% menos que el año anterior, afectada por la retracción de la demanda local y menores ventas vinculadas a la tecnología HB4, sus semillas resistentes a la sequía.
El caso Bioceres condensó varios de los problemas que atraviesan al agro argentino desde 2024. Entre ellos, caída de precios, desplome del mercado de insumos, exceso de stock, menor acceso al crédito y cambios en las reglas macroeconómicas que modificaron por completo la forma de hacer negocios.
Los problemas empezaron a hacerse visibles a fines de 2024, cuando Los Grobo Agropecuaria informó un fuerte deterioro de su situación financiera ante la caída de precios y la retracción de la demanda. En enero de 2025, su controlada Agrofina confirmó que no podría cumplir con sus vencimientos de deuda. Para febrero del año pasado, las dos empresas habían abierto su concurso preventivo.
Días después, la proveedora de insumos Surcos entró en default y también se presentó en convocatoria de acreedores.
Finalmente, a principios de 2026, Huergo Cereales S.R.L., empresa de acopio con más de dos décadas de presencia, cerró enero con 216 cheques rechazados por falta de fondos por cerca de $966 millones, a pesar de mantener calificación crediticia normal.

(Revista Chacra)
Según referentes del sector, la combinación de inventario excedente, precios bajos y menor acceso al crédito dejó a muchas compañías con márgenes negativos y obligó a replantear estrategias de negocio. La caída del mercado de agroquímicos —marcada por la pandemia, la sequía, la volatilidad macroeconómica y la liberación de importaciones— fue un factor clave en esta vulnerabilidad.
A pesar del panorama complejo, el agro argentino podría recibir un impulso si se concreta el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, que podría duplicar las exportaciones de granos y subproductos a Europa, con un impacto estimado en USD 3.500 millones para el sector.
Sin embargo, el factor climático ya pone presión. Según un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el primer mes de 2026 cerró con 66% menos lluvias de lo habitual. De esta manera, la región agrícola núcleo promedió menos de 40 mm frente a los 110 mm esperados y cerca de la mitad del área productiva quedó bajo condición de sequía, con recortes significativos en el potencial de rinde de soja de primera.
ECONOMIA
El oro se recuperaba en el pre-market y las consultoras apuestan a que la Argentina vuelva al mercado de capitales, como hizo Ecuador

EFE/ Justin Lane/Archivo
La baja de más de 11% del dólar golpeó a las reservas argentinas que el viernes cayeron en USD 1.738 millones. Algo más de 1.000 millones se debe a la caída del oro y el yuan por la suba del dólar frente a las seis principales monedas del mundo. El resto, es lo usual: ajustes de encajes a fin de mes, cifra que se recuperará el lunes.
Las reservas quedaron en USD 44.502 millones dejando atrás el récord de la gestión Milei de USD 44.502 millones. Las consultoras no se concentraron en este tema, sino en la política de acumulación de reservas y un pronto retorno al mercado internacional de deuda, en modo Ecuador., que con un riesgo país apenas 50 puntos por debajo de la Argentina marcó un camino para canjear deuda local, que vence entre 2026 y 2030, por otra a tasa menor y vencimientos a partir de 2035.
Para FMyA la consultora que dirige Fernando Marull, “algo está pasando con los metales. Rebotó el petróleo (Irán) y todavía no lo hicieron los granos. En la Argentina todo impacta positivamente, entre la suba de commodities y el optimismo en Brasil (real brasilero)”.
Sobre el comportamiento del dólar, indica que “estuvo estable en $1.445, porque fue ofrecido por tres motivos: agro, dólares financieros que colocan empresas (USD 2.400 millones en enero) y menor demanda por la suba de las tasas de interés (a 35% anual). Además, el BCRA debutó con una compra de USD 1.100 millones de reservas, muy positivo que las hace rebotar, aunque siguen bajas”.
FMyA describe lo que sucedió en los mercados financieros: “enero fue una fiesta; con el BCRA comprando reservas (algo que pedía el mercado) y los mercados emergentes subiendo. Argentina se acopló, y se destacaron las LECAP (por el dólar estable), los bonos soberanos (+4%) y las acciones (+8%). El rebote del petróleo ayudó porque el mercado está empetrolado (Vista, YPF, Pampa). Y, con la suba de Brasil, se destacaron los Cedears brasileros (EWZ) y, con la de los metales, el Cedear de oro. En febrero, el BCRA debiera seguir comprando reservas, pero a menor ritmo. Hay agro y dólares financieros (faltan vender USD 5.000 millones), aunque el mercado se podría anticipar a la suba del dólar de marzo (por menor demanda estacional de pesos), y el tipo de cambio podría estar menos estable. Un riesgo es la falta de lluvia (solo llovieron 37 milímetros en enero, 30% del promedio histórico). Las tasas de interés deberían ir debajo de 30%anual y la inflación bajando un escalón a 2%, aunque en marzo en específico hay más tarifas estacionales (educación)”.
Sin embargo, la consultora ve riesgos en “el contexto Internacional, la cosecha, y la política que, por el momento, sigue bien con las reformas en el Congreso, aunque puede que veamos más conflictividad.
Para EconViews, de Miguel Kiguel, la baja del riesgo país por la compra de reservas “coloca a la Argentina en una posición que, después de mucho esfuerzo, es casi una realidad: el regreso a los mercados internacionales de deuda. De concretarse, sería la posibilidad de activar un círculo virtuoso donde el financiamiento de mercado reemplace la dependencia del FMI, el Tesoro de EEUU y de reservas para el pago de deuda, consolidando el proceso de normalización económica. Para entender la oportunidad, solo hace falta mirar el espejo de Ecuador. En la semana, el país andino rompió un aislamiento de seis años y regresó al mercado internacional con contundencia. Logró captar USD 4.000 millones a través de dos nuevos bonos a 2034 y 2039 con tasas del 8.75% y 9.25% respectivamente. El objetivo de la emisión era recomprar bonos con vencimientos en 2030 y 2035, para bajar costos y extender plazos. Lo interesante fue que la demanda superó los USD 18.000 millones demostrando que existe apetito por créditos high yield (alto rendimiento) cuando hay un sendero de reformas claro y respaldo político”.
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El informe agrega que “la comparación con Ecuador es relevante porque hasta hace poco compartía el rincón de los castigados junto a nosotros. Si bien son economías muy distintas y Ecuador está dolarizado, ambos países pasaron en los últimos años por defaults y fuertes turbulencias políticas. También tienen programas vigentes con el FMI y el riesgo país se ha movido de manera parecida en los últimos dos años. Al momento de la operación, el riesgo país de Ecuador era de 436 puntos, no muy lejos de los 489 puntos básicos que tiene la Argentina. Estos números indican que el país ya tiene técnicamente, acceso virtual al mercado. Hoy, el tramo corto de nuestra curva rinde en torno al 7,9% y el largo opera en 9,3%, niveles que permitirían pensar en una estructura de tasas de un solo dígito similar a la ecuatoriana. La pregunta en los pasillos oficiales debe ser si conviene salir ahora o esperar un poco más. Por ahora, el Gobierno parece no apurarse, apostando a que la profundización de la acumulación de reservas genere una compresión adicional de spreads. Pero el mercado internacional está muy tentador. Los capitales están en modo “risk-on” (tomar riesgo), llevando a los spreads de deuda de mercados emergentes a mínimos desde 2007. La canasta de países comparables bajó a la zona de 320 puntos”.
EconViews observa que “esta ventana de oportunidad no debe hacer dudar al equipo económico sobre el timing de la colocación. Estas situaciones no siempre son duraderas y las tensiones geopolíticas vienen en aumento, siendo una fuente de riesgo creciente para los mercados. De todos modos, el calendario tiene una marca roja en julio. Ese es el mes de los próximos vencimientos importantes y el Gobierno debería llegar a esa fecha con una colocación exitosa ya cerrada”.
Para la consultora F2 que dirige Miguel Reschini “enero se despidió de los mercados con una rueda signada por la toma de ganancias que dejó quebrantos bien marcados sobre todo para los metales que venían de una escalada histórica. El anuncio del nombramiento de Kevin Warsh por parte del presidente Trump para presidir la Reserva Federal no estaba descontado y por ahora no resulta confortable para el mercado dado que, si bien es un crítico de la Fed, ha tenido históricamente posturas hawkish (duras). En este contexto, hubo rotación en favor del dólar que desde julio no registraba un salto diario mayor al del día de la fecha y los activos de riesgo, además de los metales, sufrieron el embate”.
Según F2 “las expectativas de inflación para noviembre de 2026 se moderaron hacia final de enero cerrando en torno al 1,7% mensual, que es un poco más alto que el 1,5% de antes del anuncio del cambio de Fase del BCRA, pero más bajo que el 1,83% de mediados de enero. El carry trade (apuestas a inversiones en pesos) siguió siendo la estrategia ganadora en enero con rendimientos que podrían acercarse el 5% en dólares (solo en enero) y esto ayudó a mantener la tranquilidad cambiaria. El BCRA tuvo un comienzo de año mejor de lo esperado desde la óptica de la compra de divisas dado que a un ritmo promedio sin pausa desde el 5 de enero de USD 55 millones diarios, logró acumular un saldo de compras de casi USD 1.160 millones ayudado por las colocaciones de deuda de corporativos y sub soberanos que aprovecharon la compresión de spreads global y el horizonte más despejado para el oficialismo. Pero no todo queda en las reservas habida cuenta de que el Tesoro va requiriendo divisas para afrontar vencimientos y esto ralentiza el fortalecimiento de las netas que apenas estarían en terreno positivo (dependiendo del criterio de medición)”.
Para F2 “en febrero el foco estará puesto en el comienzo del tratamiento de la reforma laboral y allí vuelve a la escena el riesgo político del que nunca pueden descartarse sorpresas. El factor climático, que fue mencionado en el informe del 23 de enero, sigue jugando una mala pasada a buena parte de la zona núcleo del agro y es muy probable que las estimaciones de cosecha gruesa comiencen a recortarse más temprano que tarde. Además de esto, habrá que ver cómo se evolucionan la tasa de rendimiento de bonos del Tesoro norteamericano y el dólar luego del nombramiento del próximo titular de la Fed ya que estos factores tienen impacto sobre el precio de los commodities. Así que quedamos frente un posible escenario de recorte en la producción con riesgo de impacto negativo en los precios por un eventual fortalecimiento del dólar en el mundo”.
(Jaime Olivos)
La consultora 1816 indica que “lo ideal hubiese sido comenzar el año con una emisión de bonos Globales antes del pago de cupones del 9 de enero, pero lo que terminó sucediendo (REPO a 7,4%) fue el escenario base del consenso del mercado, por lo que no hubo impacto inmediato (positivo ni negativo) sobre los activos argentinos. A partir de entonces, las últimas semanas han sido inmejorables en materia financiera: el Central acumuló USD 1.083 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC) en 18 ruedas consecutivas de compras sin que suba el spot y el riesgo país comprimió a 484 puntos básicos (mínimo desde junio de 2018). El mundo ayudó. Ecuador, crédito comparable, emitió bonos Globales para recomprar deuda y las monedas de LATAM se apreciaron hasta 5,2% con el DXY (índice que mide al dólar contra las seis principales monedas del mundo) cerca de mínimos desde 2022, pero lo más importante para que los bonos sigan comprimiendo es que el BCRA continue comprando en el MLC”.
El informe de Adcap Grupo financiero señaló que “durante la última semana aprendimos algunas cosas importantes sobre la más reciente recalibración del programa económico. Un delineamiento más claro del marco actualizado debería conocerse pronto, probablemente en un comunicado conjunto en torno a la próxima misión del FMI para la segunda revisión del EFF. Dicha revisión llega luego de un período en el que no solo se incumplieron las metas, sino que además la ejecución de las políticas quedó por debajo de los plazos previamente acordados”.
El informe agrega que “en primer lugar, el BCRA desaceleró el ritmo de compras de divisas en un contexto en el que las monedas de los mercados emergentes se están apreciando de manera generalizada; es decir, cuando podría haber ido contra el viento y acelerado la acumulación de reservas. A nuestro juicio, la razón está en los datos monetarios. Las compras de divisas del BCRA han sido en gran medida no esterilizadas, convirtiéndose en el principal motor del crecimiento de la base monetaria tradicional. En línea con esto, la caída de alrededor de 2.000 puntos básicos en las tasas de fondeo de corto plazo sugiere que el endurecimiento monetario se ha relajado de manera significativa. No es casualidad que el peso haya tenido un desempeño inferior al de la mayoría de sus pares emergentes, en un contexto en el que varios bancos centrales de la región mantuvieron sus tasas de política sin cambios. en comparación con junio de 2025, por ejemplo. El índice de salario real se ubica 1,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023”.
Adcap agrega que “de cara a lo que viene, esperamos que el Banco Central calibre las compras de divisas de modo tal que el peso se mantenga por debajo de $1.450 por dólar, lo que probablemente sea consistente con tasas en torno al 27%”. El grupo recomienda bonos de la deuda por “el riesgo soberano en moneda dura, respaldado por la continua acumulación de reservas en divisas y la perspectiva de una compresión del riesgo país. La reciente recompra de deuda de Ecuador podría actuar como catalizador si los mercados comienzan a descontar una estrategia similar de manejo de pasivos para la Argentina”.
En estas circunstancias, Adcap toma como base el escenario de Ecuador y señala que “la Argentina podría recomprar alrededor de USD 6.000 millones, aproximadamente la mitad del stock de los bonos 2030, a rendimientos levemente inferiores a los del mercado secundario, llevando los spreads hacia la zona de 450 puntos básicos. Tras la recompra, el país podría emitir un monto similar en nuevos bonos bullet bajo ley de Nueva York con vencimientos en 2029 y 2035, en línea con la reciente emisión 2029 bajo ley argentina. Suponiendo una compresión de 50 puntos básicos, los nuevos bonos generarían una ganancia inmediata de 1,8% y 3,6%, respectivamente, dejando margen para nuevas operaciones en un contexto de mercado más favorable”.

REUTERS/Dado Ruvic//Foto de archivo
Anoche, en el pre Market había tensión. El Bitcoin seguía en baja y estaba en la frontera entre USD 77 mil y 76 mil, un piso que preocupa, mientras se discuten regulaciones para las criptomonedas en el congreso norteamericano que, hasta el momento no tienen probabilidades de prosperar. Los rumores de venta de grandes manos de la criptomoneda ocupaban espacio.
El oro marcaba una suba creciente de alrededor de más de 2% en la primera hora de operaciones. No se podía definir si era el rebote del gato muerto o el regreso a la tendencia alcista. Por la firmeza y velocidad que mostraba el aumento en ese lapso, parecía una recuperación auténtica.
La caída de los tres principales índices de las Bolsas de Nueva York de hasta 0,60%, le daban fuerza a que el oro volvía a ocupar su lugar de refugio, aunque estaba a USD 200 de superar los USD 5.000 por onza. El petróleo se estaba desmoronando. El Brent perdía 4,5% después de la suba de 3,6% del viernes y cotizaba a USD 67,5, lejos de los USD 70 que había tocado al cierre de la semana pasada.
Hoy va a ser otra jornada tensa que puede involucrar a las acciones y bonos de la región. El real se devaluaba 1,3% frente al dólar.
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