ECONOMIA
Hay que hacer varias horas de cola para conseguir este pan dulce: cuál es y cuánto sale

Desde hace cuatro décadas, en la esquina de Venezuela 1399, un restaurante convoca a multitudes dispuestas a esperar largo tiempo para comprar un pan dulce artesanal que muchos argentinos consideran único. El furor por este producto de un kilo, producido de manera exclusiva en este establecimiento de Buenos Aires, genera una de las filas más notorias en las vísperas de Navidad. A diferencia de muchas otras panaderías y confiterías, este establecimiento cruza fronteras culturales y culinarias, uniendo recetas europeas y una tradición familiar que mantiene la atención de clientes todo el año y multiplica la demanda en diciembre.
El restaurante Plaza Mayor se ubica en el tradicional barrio de Montserrat y combina cocina de raíz española con influencias italianas en su carta. Desde su apertura en 1982, el local despertó el interés del público por la diversidad de su propuesta, pero su pan dulce atrajo la atención masiva. Este producto, de factura artesanal, se vende únicamente en la tienda. Su aspecto y sabor reflejan múltiples tradiciones, transformando la experiencia de adquirirlo en un ritual anual para cientos de personas de diferentes generaciones.
El responsable histórico de este fenómeno fue Ricardo Yahbes, quien condujo la transición de su familia desde la industria de los envases plásticos hacia la gastronomía. Su madre, conocida en el entorno familiar como la abuela Marcone, aportó en la Argentina las costumbres y sabores propios de Calabria. Tras un periodo inicial en la fabricación de envases, Yahbes cambió el rumbo del negocio familiar al comprar una pizzería cercana a su casa a mediados de los años setenta. Al poco tiempo, avanzó hacia una propuesta de mayor escala, cuando allegados españoles lo invitaron a abrir un establecimiento más grande y con una localización estratégica. Así nació Plaza Mayor en 1982, primero como una bodega de puertas abiertas todo el día. La cercanía de varios teatros y el movimiento cultural de la ciudad aportaron un flujo constante de visitantes, incluidos muchos artistas, que hicieron del restaurante un punto de encuentro elegido tanto por locales como por turistas.

Mientras el restaurante expandía su oferta de cocina española, el pan dulce comenzó a consolidar su fama. Las raíces calabresas de la familia Yahbes se combinaron con la tradición porteña y se tradujeron en una receta que nunca dejó de evolucionar. Federico Yahbes, hijo de Ricardo, fue quien heredó la gestión del restaurante después de decidir dejar su carrera universitaria en química. Se formó en diferentes áreas de la gastronomía e incluso trabajó en países como Chile, México y España, hasta tomar las riendas del negocio familiar en Buenos Aires. La tercera generación, representada ahora por Joaquín, continúa al frente de un emprendimiento que ha llegado a convertirse en parte del paisaje urbano y festivo de la ciudad.
La principal característica que diferencia a este pan dulce de otros productos similares en Argentina está ligada a la composición y a la calidad de sus ingredientes. Cada pan dulce de Plaza Mayor pesa un kilo y casi la mitad corresponde a frutas y frutos secos seleccionados. La masa se enriquece con manteca, lo que garantiza una textura jugosa y densa. En el interior, se perciben trozos de avellanas, castañas de cajú, almendras, nueces, uvas pasas, fruta escurrida, higos secos y cerezas tipo guindas. En la superficie, el pan dulce lleva una presentación notable: frutas dulces escurridas y mamón en almíbar, evitando elementos como el quinoto o la naranja, que aportarían acidez no deseada. A lo largo de cuatro décadas, el restaurante refinó su receta insistiendo en el uso de productos frescos y de máxima calidad.
En este proceso de producción, Plaza Mayor evita el empleo de ingredientes con procesos industriales intensivos. Prefiere productos locales y de temporada, debido a que las frutas secas tienden a perder propiedades y sabor si no se las manipula con el debido control de frescura. Federico Yahbes subraya permanentemente el rol de la frescura, ya que el pan dulce puede estropearse si los frutos secos o las frutas no están en óptimas condiciones. Esta atención al detalle ha sustentado la confianza de los compradores, que vuelven cada año y, en muchos casos, optan por comprar varios para compartir o regalar.

La temporada alta coincide lógicamente con las fiestas. Durante noviembre, el horario de venta en Plaza Mayor va de 9 a 19, mientras que en diciembre se acota a dos franjas: de 9 a 11 y de 17 a 19, incluso los feriados. El valor actual del pan dulce es de 36.000 pesos por kilo. En el local destacan que el producto puede mantenerse refrigerado durante diez días y también aceptan que una parte importante de los clientes opta por freezarlo hasta ocho meses para preservar su calidad. Basta retirarlo un día antes de servirlo para que recupere su textura y sabor.
La venta de este pan dulce no se limita sólo al momento del año en el que la mayoría de los argentinos acompaña las mesas navideñas con productos de repostería. Algunas familias compran el pan dulce con varias semanas de antelación, optando por congelarlo hasta la fecha exacta en la que lo compartirán. Otros clientes eligen hacer la fila poco antes del 24 de diciembre, aun cuando esto implique esperar varias horas, ya que la demanda suele superar la producción diaria cuando se acerca la Nochebuena.
A lo largo de las décadas, la identidad del restaurante se cimentó en el entrecruzamiento de culturas. Aunque la fachada y la carta están enfocadas en la cocina española, el rol de la inmigración italiana dentro de la familia Yahbes se notó desde el comienzo. Las raíces familiares en Calabria y la transmisión de recetas de generación en generación establecieron un modelo híbrido, donde las recetas con herencia española conviven con la adaptación porteña del panettone italiano. El resultado es un producto singular dentro del mapa gastronómico de la ciudad: el pan dulce de Plaza Mayor muestra una textura y un corte distintos a los del panettone tradicional milanés, pero mantiene una densidad y concentración de frutas que sorprende a quienes lo prueban por primera vez.

La demanda crecida a lo largo de los años fomentó la creación de un sistema propio de venta, donde la experiencia de compra se asemeja a un ritual. La fila en la esquina de Venezuela y San José se observa durante varias semanas, con personas que llegan a esperar más de dos horas por su turno. Esta costumbre fue naturalizándose hasta convertirse en parte de la rutina de las fiestas porteñas. Para muchos, hacer la cola en Plaza Mayor equivale a instalar una atmósfera festiva que antecede la Nochebuena y reafirma la pertenencia a una tradición barrial reconocida.
El restaurante Plaza Mayor mantiene sus redes actualizadas para informar sobre las condiciones de compra y responder consultas a través de su perfil de Instagram (@plazamayorok). El establecimiento sugiere anticipar la compra para evitar largas esperas y aprovechar la posibilidad de congelar el pan dulce sin alterar su sabor. El kilo, tal como indican desde el propio restaurante, representa “pura magia” gracias a una receta que continúa transmitiéndose y reelaborándose bajo la tutela de la familia Yahbes.
La permanencia de este pan dulce como un símbolo en la mesa navideña de muchas familias porteñas y la persistencia de las filas año tras año constituyen una muestra del arraigo de Plaza Mayor y de la vigencia de las tradiciones gastronómicas en la ciudad.
ECONOMIA
Plazo fijo: cuánto paga cada banco por depósitos de $1 millón

En un contexto de estabilidad cambiaria, las tasas de interés para los plazos fijos en pesos siguen siendo llamativas para los pequeños ahorristas. Sobre todo teniendo en cuenta que las entidades financieras intensifican la competencia para captar depósitos y mantener la liquidez frente a una inflación persistente. Este fenómeno se observa tanto en grandes bancos como en entidades digitales y regionales, ampliando las opciones para quienes buscan una alternativa de ahorro. La jornada se caracteriza por rendimientos que, en los mejores casos, ofrecen hasta $1.027.055 en 30 días por cada millón invertido, mientras que en los niveles más bajos el retorno es de $1.017.260.
Entre las instituciones con mayor presencia, el Banco Nación sostiene una tasa nominal anual del 25%, lo que se traduce en $1.020.548 al mes por un depósito de $1.000.000. Santander y Galicia ofrecen una tasa de 23%, con un monto final de $1.018.630. Al igual que el Nación, el Banco Provincia paga un 25% anual, alcanzando $1.020.548, y BBVA mantiene una tasa del 23%, igualando el rendimiento de Santander y Galicia. Banco Macro se destaca en el segmento tradicional con una tasa del 27%, que permite obtener $1.022.219.
Por otra parte, Banco Credicoop mantiene su oferta en 24%, con un resultado de $1.019.726. El ICBC eleva su tasa a 23,5%, que genera $1.019.315 en un plazo de 30 días. Banco Ciudad también ofrece un 23%, igualando los resultados de Santander y Galicia.

Dentro de los bancos que permiten plazos fijos online para no clientes, las tasas más altas se encuentran en Banco Bica, que paga 33% y otorga $1.027.055. Banco CMF, VOII y Banco de Comercio lideran con una tasa de 33,5% y un retorno de $1.027.427. Meridian ofrece 33,25%, con $1.027.241, y Banco del Sol alcanza el 32%, con $1.026.301.
Algunas entidades optan por políticas más agresivas para captar ahorristas. Banco Mariva y Reba proponen tasas de 31% y 32%, con rendimientos de $1.024.932 y $1.025.753 respectivamente. Banco Hipotecario brinda una tasa de 29,5%, que representa $1.024.247, y Banco de Córdoba ofrece 29%, con $1.023.973.
En el segmento regional, Banco de Corrientes informa una tasa del 27,5%, igual que Banco Dino y otras entidades orientadas a captar fondos fuera del área metropolitana. El análisis de los distintos rendimientos revela que la brecha mensual entre la mejor y la peor tasa supera los $10.000 por cada millón invertido.
La persistencia de la inflación continúa afectando el rendimiento real de los depósitos en pesos. El último dato anual reflejó un aumento de precios del 32,4% durante 2025, con un alza mensual del 2,9% en diciembre. Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una suba del 4,7%, mientras que los rubros de Restaurantes y Hoteles y Transporte y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registraron incrementos de 4,1% y 3% respectivamente. Este escenario incide en las decisiones de los ahorristas, que priorizan resguardar el poder de compra y acceder a las mejores tasas mensuales disponibles.
El Banco Central de la República Argentina mantuvo una política monetaria contractiva, combinando la adquisición de divisas con la absorción de pesos, medida que llevó a las entidades financieras a modificar sus tasas para retener depósitos. La competencia entre plataformas digitales y bancos convencionales se profundizó, ampliando la diferencia entre los rendimientos que ofrecen ambos sectores en comparación con períodos anteriores.
El entorno económico y las decisiones del BCRA continuarán influyendo sobre las tasas de los plazos fijos en pesos. Las recientes variaciones indican que la rivalidad entre entidades financieras y plataformas digitales se incrementará, en un esfuerzo por asegurar liquidez y atraer a quienes buscan proteger sus ahorros del avance de la inflación.
South America / Central America
ECONOMIA
«Hay oportunidad»: bróker líder revela qué acciones del Merval recomienda comprar en febrero

La Bolsa porteña transita un momento particular: mientras los activos financieros muestran señales de ordenamiento y la macro empieza a dar pasos hacia una mayor previsibilidad, las acciones todavía no reflejan plenamente ese cambio de clima. El mercado parece estar en una pausa incómoda, donde el entusiasmo inicial ya pasó pero la confirmación aún no llegó. En ese espacio intermedio, comienzan a aparecer oportunidades selectivas.
El comportamiento del Merval en dólares es una de las principales señales que miran los inversores. A diferencia de otros mercados de la región, las acciones argentinas no acompañaron el rally latinoamericano y quedaron rezagadas frente a los bonos soberanos y corporativos en dólares. Esa divergencia no pasa desapercibida en la City, donde muchos empiezan a preguntarse si el atraso es una advertencia o una ventana de entrada.
El escenario combina factores locales y globales. Por un lado, la acumulación de reservas, la baja del riesgo país y la expectativa de tasas más bajas construyen un marco más favorable. Por otro, la recuperación de la actividad económica es desigual y todavía no se traduce de manera homogénea en ganancias corporativas. Esa tensión explica buena parte de la cautela actual del mercado accionario.
En este contexto, el interés vuelve a concentrarse en qué acciones pueden capturar mejor un eventual cambio de etapa. No se trata de una apuesta indiscriminada, sino de un enfoque más selectivo, donde pesan tanto los fundamentos macro como la capacidad de cada empresa para mejorar resultados en un entorno todavía exigente.
El Merval quedó atrás y la región tomó la delantera
Desde Balanz señalaron que, tras el resultado electoral y el reacomodamiento de expectativas, las acciones argentinas habían protagonizado una fuerte suba inicial. Sin embargo, en el arranque de 2026, el Merval medido en dólares muestra una caída cercana al 4,5%, mientras los principales mercados de América Latina exhiben retornos positivos de magnitud.
Los especialistas del bróker detallaron que esta diferencia también se observa al comparar el desempeño de 2025. Mientras Brasil, Chile, Colombia, México y Perú registraron subas en dólares de entre 50% y 75%, el índice argentino quedó claramente rezagado. Para Balanz, el factor electoral impulsó con fuerza a la región, mientras que Argentina ya había adelantado parte del rally.
Sus analistas apuntaron que el Merval todavía se encuentra alrededor de 18% por debajo de su máximo histórico en dólares, alcanzado en enero de 2025. Esa distancia contrasta con el comportamiento de los bonos soberanos en dólares, que ya superaron los niveles de comienzos del año pasado y reflejan una mayor confianza en el frente macro.
Desde Balanz interpretaron que este desacople responde a que las acciones necesitan algo más que expectativas. Mientras los bonos reaccionan rápido a señales de orden fiscal y cambiario, la renta variable requiere una recuperación más tangible de la economía real y de las ganancias empresarias para justificar un nuevo salto.
Bonos arriba, acciones quietas y el rol del riesgo
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el rezago del Merval no solo se observa en términos de retorno absoluto, sino también cuando se lo analiza desde el retorno ajustado por riesgo. En 2025, los bonos soberanos en dólares avanzaron cerca de 18%, los bonos corporativos subieron casi 10% y las acciones retrocedieron alrededor de 5%.
Sin embargo, al ponderar la volatilidad, los bonos corporativos aparecen como la clase de activo más eficiente. El Merval, en cambio, mostró una volatilidad elevada sin premio en retorno, un combo que suele desalentar a los inversores más conservadores.
Sus analistas señalaron que, si se amplía el horizonte hasta comienzos de 2023, el panorama cambia. Desde ese punto, las acciones argentinas acumulan una suba cercana al 255%, muy similar a la de los bonos soberanos en dólares. La diferencia vuelve a estar en el camino recorrido: más suba, pero también más sobresaltos.
Para Balanz, esta dinámica sugiere que el potencial sigue estando, pero que el mercado exige señales adicionales para volver a pagar riesgo accionario. La clave no es solo la dirección, sino la estabilidad del proceso.
Reservas, tasas y riesgo país: la macro bajo la lupa
Desde Balanz señalaron que uno de los principales catalizadores que observa el mercado es la acumulación de reservas del Banco Central. Tras el cambio en el esquema monetario, la autoridad monetaria logró compras por más de USD 1.100 millones en enero y sigue acumulando reservas en lo que va de febrero.
Los especialistas del bróker detallaron que este proceso permitió llevar las reservas internacionales a niveles cercanos a USD 44.500 millones, reforzando la credibilidad del nuevo marco cambiario. Aun así, remarcaron que el mercado espera una confirmación más sostenida para que ese ordenamiento se refleje de lleno en las acciones.
Sus analistas apuntaron que una continuidad en la acumulación de reservas podría empujar una nueva compresión del riesgo país, actualmente en torno a los 517 puntos básicos. En un escenario favorable, ese indicador podría acercarse a la zona de 400–450 puntos, lo que implicaría menores tasas y un costo de capital más bajo para las empresas.
Para Balanz, la baja del riesgo país es clave, pero no suficiente. Las acciones necesitan que la mejora macro se traduzca en resultados concretos, algo que todavía avanza de forma parcial.
La economía crece, pero no todos crecen igual
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que la recuperación económica muestra una fuerte heterogeneidad sectorial. Según los últimos datos disponibles, el PBI se ubicó apenas 1,3% por encima del nivel de 2023, con sectores que avanzan con fuerza y otros que siguen rezagados.
Sus analistas destacaron que los mayores crecimientos se observaron en intermediación financiera, minería, hoteles y restaurantes, y el agro. En contraste, sectores intensivos en empleo como construcción, industria manufacturera y comercio continúan en terreno negativo.
Desde Balanz señalaron que esta disparidad es clave para entender el comportamiento del Merval. Muchos de los sectores que pesan fuerte en el índice dependen de una recuperación más pareja del consumo y del crédito, algo que todavía no terminó de consolidarse.
Los especialistas del bróker detallaron que una métrica de actividad ajustada por empleo muestra que el crecimiento actual está concentrado en sectores menos demandantes de mano de obra. Esto limita el efecto multiplicador sobre la economía y retrasa la mejora de ganancias en varias compañías líderes.
Febrero, estacionalidad y el foco en las acciones
Desde Balanz señalaron que el corto plazo presenta desafíos, ya que febrero suele ser un mes históricamente débil para las acciones. Sin embargo, también advirtieron que la estacionalidad del agro podría acelerar la acumulación de reservas en marzo, generando un mejor clima financiero.
Sus analistas apuntaron que una mayor estabilidad cambiaria, combinada con tasas reales más bajas y menor volatilidad, podría actuar como disparador para un catch up del Merval frente a los bonos y a la región.
Para Balanz, el escenario base contempla una mejora gradual de la macro y una recuperación de ganancias corporativas a partir del primer trimestre de 2026. En ese marco, ven factible que el Merval vuelva a testear los máximos de 2025, lo que implicaría un potencial de suba cercano al 20% en dólares desde los niveles actuales.
En cuanto a preferencias, los especialistas de research destacaron su visión positiva en Central Puerto, Ternium, Pampa Energía y Metrogas, mientras mantienen una postura más cauta en Edenor y LAR. La estrategia, remarcaron, no es apostar a todo el mercado, sino ser selectivos y pacientes.
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ECONOMIA
Qué pasará con los salarios privados en 2026: las empresas anticipan menos ajustes y por porcentajes más bajos

El mercado laboral argentino encara el 2026 con una estrategia diferente de recomposición de ingresos. Luego de un 2025 marcado por la urgencia de alcanzar los índices de precios, las proyecciones para este año sugieren una estabilización en la frecuencia y los montos de las actualizaciones.
Así lo sugiere un informe de PwC Argentina sobre proyecciones salariales. El estudio, que contó con la participación de 148 organizaciones de todo el país, revela un cambio de escenario en las políticas de compensación frente a los años anteriores.
De acuerdo con los datos relevados, se observa una tendencia hacia la convergencia entre la inflación esperada y los incrementos salariales para el personal fuera de convenio. Mientras que en 2025 los ajustes se realizaron de forma reactiva ante una inflación del 31,5% y aumentos promedio del 29,56%, las proyecciones para 2026 indican un alineamiento en torno al 23% tanto para el índice de precios como para las subas de haberes.
El relevamiento de PwC destaca que, en un contexto de mayor previsibilidad inflacionaria, las organizaciones están modificando la frecuencia de los incrementos. El 2026 se perfila como un año donde las empresas optan por otorgar una menor cantidad de ajustes anuales y con porcentajes menores en cada oportunidad, buscando acompañar de forma más regular la evolución de los precios sin la volatilidad de periodos previos.

Casi la mitad de las empresas consultadas prevé realizar entre uno y tres ajustes durante el año, lo que representa una proporción superior a la registrada en la medición del año anterior. El gráfico de distribución de ajustes muestra un crecimiento en las empresas que planifican dos ajustes (20% en enero de 2026 frente al 10% en enero de 2025) y tres ajustes (24% frente al 17% anterior).
Por el contrario, la opción de realizar cuatro ajustes anuales, que era la mayoritaria en 2025 con un 54%, descendió al 40% en la proyección actual. Las opciones de seis ajustes (7%) y doce ajustes (7%) también muestran una leve tendencia a la baja o estabilidad en comparación con el año previo.
El informe analiza el desempeño de las compensaciones durante el último ejercicio para contextualizar el punto de partida de 2026. En 2025, el 67% de las compañías otorgó incrementos que se ubicaron por debajo de la inflación oficial, mientras que solo el 33% logró igualar o superar dicho índice.
Dentro del grupo que no alcanzó a compensar el aumento de precios, el 50% ya ha definido que no tomará acciones correctivas ni evaluará recuperar la diferencia perdida. Esta situación generó tensiones en la planificación salarial que las empresas buscan normalizar durante el transcurso de este año mediante la recuperación de la capacidad de planificación estratégica.
La estabilización del mercado y la reducción de la brecha entre salarios e inflación permiten a las áreas de capital humano salir de una lógica de respuesta inmediata para volver a esquemas de gestión con mirada de largo plazo. Según Damián Vázquez, socio líder de Management Consulting de PwC Argentina, esta convergencia permite pensar en políticas de compensación alineadas al desempeño y al negocio.
El informe detalla que este margen de maniobra recuperado permite a las empresas:
- Revisar estrategias de compensación total.
- Incorporar esquemas de incrementos diferenciados por desempeño individual.
- Reforzar herramientas de retención de talento, tales como bonos y beneficios específicos.

Más allá de los porcentajes de incremento, el sondeo de PwC también pone el foco en la operatividad de los procesos de liquidación de haberes o “payroll«. Actualmente, el mercado se divide de forma equitativa en tres modelos de gestión: un 34% opera con equipos internos, un 33% utiliza modelos mixtos y el 33% restante terceriza la tarea con proveedores externos.
A pesar de la proyección de estabilidad salarial, persisten obstáculos estructurales en la liquidación. Las empresas identificaron como principales dificultades la complejidad normativa, los tiempos excesivos de procesamiento, la frecuencia de errores en los cálculos y la falta de integración entre los diferentes sistemas.
La digitalización de estos procesos presenta brechas significativas entre las compañías. Mientras que el 45% de las organizaciones utiliza software especializado con automatización, un 33% continúa operando con Excel u hojas manuales y un 22% se apoya en sistemas propios básicos.
Ante este panorama, el 88% de las organizaciones encuestadas manifestó la intención de cambiar algún aspecto de su proceso de nómina actual. Las prioridades mencionadas para estos cambios son la automatización de tareas, la reducción del margen de error, la optimización de los tiempos y la integración fluida con otros sistemas de gestión de la compañía.
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