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ECONOMIA

Imposible seguir: reclaman $1.000 millones a empresa por despidos y crece la industria del juicio

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La firma enfrenta un proceso judicial a partir de demandas impulsadas por 49 trabajadores. La demanda y la versión de la empresa

15/01/2026 – 17:07hs

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La empresa La Mantovana, dedicada a servicios de limpieza, enfrenta un proceso judicial que podría costarle más de $1.000 millones, a partir de demandas laborales impulsadas por 49 trabajadores que prestaban tareas en el Centro Atómico Bariloche (CAB). Desde la compañía advierten sobre la existencia de una presunta industria del juicio vinculada a la rotación de contratistas en el complejo científico.

El expediente se encuentra actualmente bajo análisis del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, luego de que el monto reclamado se incrementara de manera significativa por la aplicación de intereses judiciales.

El origen del conflicto laboral en el Centro Atómico Bariloche

El conflicto se inició tras la pérdida de una licitación en 2024, cuando La Mantovana dejó de brindar el servicio de limpieza en el CAB luego de cinco años de contrato. Los trabajadores estaban encuadrados en el Sindicato de Obreros de Maestranza (SOM).

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Tras el cambio de prestador, los empleados iniciaron acciones legales por despido indirecto, reclamaron la determinación del convenio colectivo que les correspondía y exigieron el pago de diferencias salariales, sosteniendo que debían ser encuadrados bajo el convenio del Sindicato de Comercio.

Desde la empresa rechazaron esa interpretación y remarcaron que el Centro Atómico Bariloche no desarrolla actividades comerciales, por lo que ese encuadre sindical no sería aplicable al personal de limpieza.

De $200 millones a más de $1.080 millones por actualización judicial

La demanda original fue presentada por un monto cercano a los $200 millones, pero la actualización de intereses dispuesta por la Justicia elevó el reclamo a $1.080 millones en octubre del año pasado, una cifra que La Mantovana considera desproporcionada.

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Según la firma, este tipo de litigios se repite cada vez que se renueva una licitación en el CAB, pese a que los pliegos no establecen la obligación de que la nueva empresa absorba al personal saliente.

Desde el gremio sostienen que, al perder una licitación, los trabajadores deben ser incorporados por la empresa entrante. Sin embargo, La Mantovana señaló que en la práctica, cada dos, cuatro o seis años, los empleados cobran la indemnización correspondiente por antigüedad y continúan desempeñándose con el nuevo prestador del servicio.

De ese modo, explican, los trabajadores perciben compensaciones por el cambio de contratista sin perder su fuente laboral, una dinámica que —según la empresa— se repite desde hace años en el Centro Atómico Bariloche.

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La nueva empresa y la versión de La Mantovana

La licitación fue finalmente adjudicada a la empresa Linser, cuya propuesta económica habría sido un 20% más elevada que la de La Mantovana. En ese contexto, la firma saliente afirmó que los trabajadores se consideraron despedidos de manera unilateral, alegando falta de continuidad laboral.

La empresa sostuvo además que los empleados no realizaron las intimaciones formales previas que exige la normativa y que, incluso, se les solicitó que retomaran sus tareas en el CAB, algo que rechazaron.

Mientras el caso avanza en el máximo tribunal provincial, el conflicto vuelve a poner en discusión el esquema de contratación de servicios tercerizados en organismos públicos y el impacto de las demandas laborales millonarias en empresas proveedoras.

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ECONOMIA

El dólar rozó los $1.400 y se aleja del techo de las bandas cambiarias, mientras el BCRA compró otros USD 42 millones

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El dólar, cada vez más lejos de la banda superior del BCRA.

El dólar volvió a acentuar la tendencia a la baja de las últimas semanas, en un marco casi óptimo para que el Banco Central continúe con sus compras diarias de contado, en medio de un sostenido volumen de oferta privada.

El tipo de cambio mayorista recortó diez pesos o 0,7% este martes, a $1.406 para la venta, luego de tocar un mínimo en el día en $1.401, precio que no se daba desde el 18 de noviembre ($1.400), casi tres meses atrás.

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El Banco Central fijó en $1.580,27 el techo de las bandas cambiarias, lo que dejó al dólar mayorista a 174,27 pesos o 12,4% del límite superior de libre flotación. No se registraba una distancia tan amplia desde hace casi seis meses, en el 12,5% del 20 de agosto último.

El dólar al público restó 15 pesos o un 1% en su precio de venta, a $1.425 en la ventanilla del Banco Nación. El dólar minorista cae 55 pesos o 3,7% en 2026, mientras que el mayorista recorta 49 pesos o 3,4% en el breve recorrido del año.

El precio del dólar blue recortó otros cinco pesos o 0,3% este martes, a $1.425 para la venta, un mínimo desde el 21 de noviembre. El blue se viene desplomando 105 pesos o 6,9% en 2026.

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Un reporte de Wise Capital destacó que la serie compradora de divisas del BCRA “llevó a que las reservas internacionales vuelvan a superar los USD 45.000 millones, en un contexto en el que la misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) está en el país para continuar la segunda revisión del programa económico y el Gobierno se apresta a discutir el cumplimiento de metas y un posible waiver debido a que algunas metas de reservas no se alcanzaron».

“En 2026 se estará testeando la capacidad del programa económico para compaginar satisfactoriamente el ‘trilema’ de incrementar las reservas del Banco Central, retomar el proceso de desinflación, que se interrumpió desde setiembre pasado, en simultáneo con la superación del estancamiento del nivel de actividad, que lleva tres trimestres consecutivos y amenaza con extenderse a este primer trimestre de 2026″, evaluó Jorge Vasconcelos, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea.

Con la instrumentación de la ley bautizada como “Inocencia Fiscal”, el Gobierno busca incrementar los depósitos en dólares en base a sumas no declaradas previamente, con la idea de que la medida ayude a reactivar la economía.

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El último informe de Balanza de pagos, posición de inversión internacional y deuda externa del INDEC, al cierre del tercer trimestre de 2025, daba cuenta de que los argentinos tenían en su poder USD 251.210 millones en efectivo, de los cuales solo USD 31.389 millones correspondían a depósitos privados en efectivo en moneda extranjera en el sistema financiero.

Esto implica que en medio de la fuerte dolarización de carteras cerca de las elecciones legislativas de octubre último, había unos USD 219.821 millones en billetes en manos de los argentinos que se encontraban fuera del sistema financiero local. Mucho de este efectivo constituye depósitos en el exterior que están declarados, mientras que otra parte se encuentra “en el colchón” o en cajas de seguridad, dentro del país pero fuera de los bancos. Buena parte de estos fondos no está declarado.

El ministro Luis Caputo fue explícito al convocar a los ahorristas: “Ahora sí, todos a llevar sus ahorros al banco”, escribió el titular del Palacio de Hacienda, en una arenga que buscó reforzar la confianza en el nuevo marco legal. “Esto aceleraría fuertemente el crecimiento económico; podríamos bajar más rápidamente los impuestos, ser más competitivos, aumentar el empleo y que haya mejores salarios”, afirmó el jefe del palacio de Hacienda.

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La recientemente reglamentada normativa busca incentivar el ingreso al circuito legal de los dólares fuera del sistema. El esquema establece que si el contribuyente cumple con la presentación y pago de impuestos en tiempo y forma, se presume exactitud por defecto y se hace foco en la facturación y no así en el patrimonio.



Europe,SARAJEVO

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ECONOMIA

Polémica por el IPC INDEC: para Caputo, suba de bonos CER confirma la confianza en la medición

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Más polemista que nunca, el ministro de economía, Luis Caputo, respondió a sus críticos que la suba en los precios de los bonos CER -es decir, los que ajustan por la inflación- es una demostración irrefutable de que el mercado confía en el Gobierno, y que las discusiones sobre la metodología del INDEC para medir la inflación no incidieron en el humor del público.

Y, efectivamente, estos títulos tuvieron una mejora en su cotización la semana pasada. De hecho, la tasa de interés en el mercado secundario -que se mueve en sentido inverso al precio del bono-, que rondaba el 8,5% para los vencimientos a dos meses, cayó un punto al entorno de 7,5%.

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Y el ministro se enojó porque su interpretación no fue compartida por los analistas del mercado. En referencia al controvertido índice del Indec, protestó: «Imagino que si lo hubiéramos cambiado y los bonos hubieran caído de precio, los mismos periodistas estarían titulando: ‘El mercado no le cree al nuevo índice de inflación’».

Sin embargo, para mayor enojo del ministro, hay economistas que hacen el razonamiento inverso: es decir, que si hay mayor demanda de bonos ajustables por CER, es porque la inflación esperada subió y entonces el mercado está buscando cobertura.

«Y si hubieran usado el nuevo índice, la inflación hubiera sido aun mayor y los precios de los bonos también», apuntó Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía, que durante la campaña electoral comandó el equipo de asesores de Javier Milei y ahora se erigió en uno de sus principales críticos.

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De hecho, la suba de estos bonos coincidió con una revisión al alza que hicieron la mayoría de los economistas sobre la inflación esperada para los próximo meses, como se evidenció en la encuesta REM del Banco Central.

Vuelve el fantasma de la inflación

El argumento de Caputo tiene el objetivo de responder a las comparaciones con Guillermo Moreno en el gobierno de Cristina Kirchner, cuando la falsificación del IPC tenía, entre otros objetivos, la finalidad de abaratar el costo fiscal del pago de intereses de deuda.

Según ese razonamiento, si alguien cree que el IPC no reflejará la inflación real, no se arriesgaría a comprar un bono que toma como indexador, precisamente, al índice del Indec. Es, por cierto, un argumento discutible. Si los inversores compran bonos ajustables por CER es, en todo caso, porque no dudan de que se pagará puntualmente, sin riesgo de «reperfilamiento». Pero la inversión no dice nada en sí sobre la credibilidad del índice: simplemente, el mercado mira dónde hay mayor potencial de retorno.

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Por otra parte, el ministro tuvo mala suerte como el «timing», dado que, justo cuando estaba planteando su argumento basado en los bonos CER, se publicó el índice de inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que arrojó un preocupante 3,1%. En paralelo, el IPC nacional de enero también se aceleró un poco y cerró en 2,9%.

Peor aun, como recién en febrero se empezará a notar el impacto de las subas tarifarias, la expectativa es que una canasta actualizada reflejaría un IPC mayor a 3% en febrero y marzo.

¿Qué dice el mercado de capitales que mira Caputo? La previsión tácita de inflación -que surge de comparar el rendimiento de los bonos CER con los de tasa fija– indica una expectativa de inflación en torno de 2,3% mensual hasta junio próximo.

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Esto ocurre en un contexto de debate sobre si el propio gobierno está provocando una crisis inflacionaria de mediano plazo, cada vez que el BCRA inyecta pesos para comprar dólares, y luego el excedente es reabsorbido por el Tesoro, que emite bonos convalidando tasas de interés elevadas.

La polémica sobre el exceso de pesos

La crítica que se está escuchando por estos días es que, contrariamente a lo que afirma el gobierno, no se está produciendo una suba en la demanda de pesos por parte del público. Un informe del economista Santiago Bergese afirma que la compra de dólares por parte del BCRA tuvo como contracara un aumento del volumen en la cuenta del Tesoro, que se logró, con la transferencia de $2,4 billones desde la banca pública, además de los $2 billones que Caputo absorbió en la última licitación de deuda.

Es lo que lleva a que muchos analistas pongan en duda la vigencia efectiva a un «ancla monetaria».

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Un informe de la Fundación Mediterránea indica que, si bien la base monetaria medida «punta a punta» en el mes de enero tiene una leve contracción -de 0,3% nominal y 2,7% real-, el panorama luce diferente cuando se mide el promedio mensual. En ese caso, se observa una expansión nominal de 6% -un crecimiento de 3,1% descontando el efecto inflacionario.

«Este indicador refleja que, a lo largo del mes, la economía operó efectivamente con niveles de re-monetización más elevados que en diciembre», agrega el reporte, que destaca la compra de divisas por parte del sector público como el principal factor que llevó a la expansión de dinero.

El test de la licitación

En todo caso, el test para el ministro de economía se dará en la próxima licitación del miércoles cuando vencen títulos de deuda por unos $9,6 millones -de los cuales, aproximadamente $7 billones están en manos de inversores privados-.

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En el «menú» ofrecido por la Secretaría de Finanzas hay bonos ajustables por CER, otros a tasa fija y también dólar linked. Si se repitiera la tendencia observada en los últimos meses, la mayor parte del «rolleo» se centrará en los vencimientos de más corto plazo -hay Lecap a abril y Boncer pagadero a junio-.

¿Qué estrategia adoptará Caputo si no se produce mucha demanda por bonos CER? Probablemente esa situación sería aprovechada por sus críticos para responderle a sus afirmaciones sobre la confianza del mercado. Es por eso que, más que nunca, la lupa de los analistas estará puesta en las tasas de interés que convalide el ministro.

Es una situación que hace recordar a otros momentos en los que Caputo interpretaba el comportamiento del mercado a su favor. El año pasado, si las licitaciones de bonos dólar linked quedaban desiertas, lo interpretaba como un indicador de confianza en la estabilidad cambiaria. Sin embargo, al mismo tiempo la demanda de dólares por parte del público minorista se disparó al punto que se dolarizó la mitad de la base monetaria.

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Por esos días, también había demanda por los bonos en pesos, pero Caputo debía convalidar tasas muy altas y la mayoría de los inversores se concentraban en los vencimientos de cortísimo plazo.

Es decir, el «rolleo» de deuda no era precisamente una señal de confianza: en primer lugar, porque resultaba inducido por el propio gobierno, que forzaba a los bancos a tomar títulos públicos, pero además, porque el Banco Central intervenía fuerte en el mercado de futuos. Así, se generaba lo que en la jerga financiera llaman «tasa sintética», que consiste en invertir en un título en pesos y, simultáneamente comprar un contrato en el mercado de futuros, una especie de «seguro anti devaluación». Para que esa operación tenga sentido, la tasa que paga el bono tiene que ser mayor que el costo de la cobertura en futuros.

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ECONOMIA

La inflación de enero fue de 2,9% y acumuló 32,4% en los últimos doce meses

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Este mes se debía actualizar la fórmula del Índice de Precios al Consumidor (IPCP), pero el Gobierno tomó la decisión de postergarlo hasta que se consolide la desaceleración de precios.

La inflación en enero de 2026 alcanzó 2,9%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), lo que implicó una variación interanual de 32,4 por ciento. El dato se publicó en medio de los cuestionamientos tras la salida de Marco Lavagna del organismo y la decisión de postergar la nueva fórmula, que significaba la actualización de la canasta de consumos prevista para este mes.

Entre las categorías analizadas, Alimentos y bebidas no alcohólicas encabezó los aumentos del mes, con una suba del 4,7 por ciento. Restaurantes y hoteles registraron el segundo mayor avance, con un 4,1% más.

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Dentro del análisis regional, Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo el mayor impacto en la variación mensual, impulsado sobre todo por incrementos en Carnes y derivados, así como en Verduras, tubérculos y legumbres. Por el contrario, las menores subas en el mes correspondieron a Educación, con un 0,6%, y Prendas de vestir y calzado, que registró una baja del 0,5%.

En cuanto a la clasificación por tipo de precios, los Estacionales presentaron el mayor aumento, con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo (2,6%) y los precios Regulados (2,4%).

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En efecto, el dato se difundió en medio de un debate sobre la metodología del Indec. La semana pasada se comunicó la suspensión de la nueva fórmula de cálculo que debía aplicarse en enero. Lo que implicaba un cambio de la canasta de consumos de 2004 por la de 2017/2018, y con ello, que los servicios tengan más peso que los bienes. El Gobierno justificó la postergación al afirmar que la modificación se implementará cuando se consolide la desaceleración de precios. Proyectan que esto ocurrirá en julio o agosto.

El cambio debía realizarse una vez terminado el proceso de desinflación”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo. A la vez, el funcionario nacional explicó que hubo diferencias sobre el momento adecuado para avanzar con la modificación. “Marco (Lavagna) consideraba que para enero eso ya podía estar”, señaló.

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Economistas coinciden en que la actualización de los ponderadores con la encuesta de 2017/2018 daría mayor peso a los servicios. “Si esperamos más aumentos de servicios, como ocurrió en el último tiempo (la inflación de 2025 en bienes fue 26,5%, en servicios 43,1%, y la general 31,5%), la corrección del índice a uno que pondera más los servicios habría dado un IPC levemente mayor que el actual”, indicó Florencia Iragui, economista de LCG. Y agregó que si se estanca el proceso de desinflación, el nuevo índice podría dificultar la reversión de la tendencia.

El día anterior se había conocido el dato de inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que fue 3,1% en enero. El acumulado interanual llegó a 31,7%. El registro porteño superó el de diciembre, que había sido de 2,7%. El organismo local atribuyó la suba a alimentos, bebidas, transporte y servicios varios, que incidieron sobre el costo de vida.

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Consultoras privadas estimaron que la inflación de enero rondó entre 2,4% y 2,6%. Equilibra calculó una suba de 2,2%. Analytica estimó un promedio mensual de 2,4%. Libertad y Progreso proyectó un avance de 2,6%. Econviews relevó una suba acumulada de 2,8% en supermercados del Gran Buenos Aires. Los pronósticos coinciden en que el proceso inflacionario sigue firme pese a los intentos oficiales por contenerlo.

El informe de Equilibra resaltó que los principales aumentos correspondieron a alimentos y bebidas no estacionales (2,6%) y a precios regulados como tarifas de servicios públicos (2,4%). Analytica registró una desaceleración en la segunda mitad del mes, aunque alimentos y bebidas superaron el promedio general. El aumento de productos básicos afectó especialmente a los hogares de menores ingresos, que destinan la mayor parte de su presupuesto a alimentos.

Libertad y Progreso había proyectado una inflación interanual de 32,1%. La variación mensual estimada de 2,6% resultó apenas inferior al 2,8% de diciembre. Algunas consultoras reportaron señales de moderación en las últimas semanas del mes.

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El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indicó que los analistas esperan una inflación de 2,4% en enero, 2,1% en febrero y 2,2% en marzo. Para abril proyectan una baja a 1,9 por ciento. Las estimaciones prevén una tendencia descendente, con 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio. Estas proyecciones dependen de la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y los acuerdos salariales.



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