ECONOMIA
Inflación en CABA: los rubros que más aumentaron en enero y por qué presionan el bolsillo

La inflación volvió a acelerarse en la Ciudad de Buenos Aires en el inicio de 2026. Según informó el Instituto de Estadística y Censos porteño (IPCBA), el Índice de Precios al Consumidor registró en enero una suba del 3,1% mensual, mientras que la variación interanual alcanzó el 31,7%.
El dato confirma que, pese a la desaceleración observada durante 2025, los precios siguen avanzando a un ritmo elevado, impulsados principalmente por servicios, rubros estacionales y alimentos clave del consumo diario.
Qué rubros lideraron los aumentos de precios en enero
El informe oficial muestra una dinámica inflacionaria desigual. No todos los sectores aumentaron al mismo ritmo, y algunos capítulos del índice se ubicaron muy por encima del promedio general del 3,1%.
Recreación y cultura, el rubro que más subió
El mayor incremento mensual se registró en Recreación y cultura, con una suba del 7,4%, más del doble de la inflación promedio del mes.
Dentro de este rubro se destacaron:
Paquetes turísticos, con aumentos muy marcados
Servicios recreativos, vinculados a la temporada de vacaciones
El fuerte componente estacional explica gran parte de esta suba, en un contexto de mayor demanda por viajes, espectáculos y actividades de ocio durante enero.
Restaurantes y hoteles: impacto directo en el consumo cotidiano
Otro de los capítulos con mayores aumentos fue Restaurantes y hoteles, que avanzó 5,3% mensual.
La suba estuvo impulsada por:
Servicios de alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar
Servicios de alojamiento, especialmente en zonas turísticas
Este rubro tiene un impacto directo sobre el gasto corriente de los hogares y refleja, además, la presión de costos en el sector servicios.
Alimentos: verduras y frutas explicaron gran parte de la suba
El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas registró un incremento del 4% en enero, ubicándose por encima del nivel general y aportando 0,69 puntos porcentuales a la inflación del mes.
Qué alimentos subieron más
Dentro de este capítulo se destacaron fuertes aumentos en productos frescos:
También se registraron subas en:
Carnes y derivados: +3,6%
Azúcar, repostería y postres: +4,7%
Estos incrementos reflejan el peso de los factores estacionales, pero también la persistencia de presiones en la cadena alimentaria.
Transporte y vivienda: aumentos moderados, pero sostenidos
El rubro Transporte mostró una suba del 3,7%, levemente por encima del promedio general, mientras que Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles avanzó 2,4%, por debajo del índice total.
Si bien estos aumentos fueron más contenidos en enero, se trata de rubros sensibles, con alto impacto en el presupuesto mensual de los hogares porteños.
Los rubros que menos aumentaron —y el único que bajó
En el otro extremo del índice se ubicaron:
Educación: +0,1%
Información y comunicación: +0,9%
Equipamiento y mantenimiento del hogar: +1,7%
El único rubro con variación negativa fue Prendas de vestir y calzado, que registró una baja del 1%, principalmente por liquidaciones y factores estacionales típicos del verano.
Servicios vs. bienes: la clave detrás de la inflación porteña
Desde una mirada agregada, el informe del IPCBA muestra que:
Esta brecha explica buena parte del resultado general, ya que los servicios tienen mayor peso en la canasta de consumo de la Ciudad de Buenos Aires.
Además:
Precios estacionales: +15,8%
Precios regulados: +1,7%
Resto IPCBA (inflación núcleo): +2,2%
Qué rubros lideran la inflación interanual
Al analizar los últimos doce meses, algunos capítulos muestran aumentos muy superiores al promedio del 31,7% interanual.
Los rubros con mayores subas interanuales fueron:
Seguros y servicios financieros: +54%
Educación: +40,6%
Restaurantes y hoteles: +35,4%
Recreación y cultura: +33,4%
Vivienda y servicios básicos: +33,2%
Transporte: +34,6%
Estos datos confirman que la inflación está cada vez más concentrada en servicios, con impacto directo en los gastos fijos de los hogares.
Precios de referencia en la Ciudad de Buenos Aires
El relevamiento del IPCBA también permite dimensionar el impacto concreto de la inflación en el consumo diario. En enero, algunos precios promedio fueron:
Pan francés (1 kg): $3.981
Leche entera (1 litro): $1.554
Asado (1 kg): $16.656
Pollo entero (1 kg): $4.312
Yerba mate (1 kg): $4.489
Nafta premium (1 litro): $1.863
Entrada de cine: $11.978
Corte de cabello para hombre: $17.623
Inflación firme en el arranque del año
Con el 3,1% de enero, la inflación en la Ciudad vuelve a niveles similares a los del cierre de 2025 y deja en evidencia que el proceso de desaceleración enfrenta límites claros, especialmente por la inercia de los servicios, los alimentos frescos y los rubros estacionales.
La evolución de los próximos meses estará marcada por tarifas, paritarias y precios regulados, en un contexto en el que la inflación sigue siendo uno de los principales desafíos para los ingresos de los hogares porteños.
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ECONOMIA
Caputo advierte cuál sería el precio del dólar «si el BCRA no comprara u$s100 millones por día»

Caputo asegura que la economía alcanza récords en actividad, exportaciones y consumo, y resalta la intervención del BCRA para sostener el dólar
28/03/2026 – 15:35hs
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseveró que la economía argentina registra niveles históricos de actividad, exportaciones y consumo. En paralelo, destacó que la intervención diaria del Banco Central (BCRA) es clave para sostener el valor del dólar.
«Si el Banco Central no comprara u$s100 millones por día, el dólar estaría a $1.100″, sostuvo durante su participación en Las tres anclas, programa del canal oficial de streaming Carajo.
Los datos como verdad frente a la narrativa mediática
Caputo criticó que algunos sectores difundan percepciones distorsionadas sobre la economía. «Los datos dicen exactamente lo opuesto de lo que se dice en los medios. Estamos en récord histórico de nivel de actividad, de exportaciones, de consumo. Esto ya roza lo absurdo, porque están instalando que estamos en una de las peores semanas del Gobierno, cuando estamos en récords», enfatizó.
El ministro recordó casos del año pasado: «Esto me hace acordar a julio y septiembre del año pasado, cuando decían que la gente no llegaba al 15 del mes y llegaron a decir que el 80% de la población argentina no llegaba a fin de mes. Y después ganó el Presidente en las elecciones 41% a 24%. Miremos los datos de julio a septiembre de ese año: decían que la economía había crecido 1,3% en ese trimestre».
El impacto el cambio de modelo en la población y los empresarios
Consultado sobre cómo se percibe el crecimiento del 0,4% del EMAE entre la población, Caputo explicó: «La economía no es para todos igual, entonces a alguna gente le va a llevar un poco más de tiempo percibirlo, mientras que otra ya lo percibe hoy. Porque la realidad económica es así. Esto ocurre porque estamos cambiando de modelo».
El ministro detalló que el cambio de modelo busca terminar con un esquema que, según él, beneficiaba solo a ciertos empresarios mientras los consumidores pagaban precios excesivos: «Se terminó la época en que los consumidores teníamos que subsidiar a los empresarios».
En ese contexto, mencionó distintos comportamientos empresariales: «Vos podés tener el caso de FATE, que cierra porque ya no puede cazar más en el zoológico, o el caso de Lumilagro que busca la oportunidad«.
Estabilidad, crédito y acceso a productos
Caputo resaltó la mejora en la estabilidad macroeconómica y el aumento de opciones de productos, desde autos hasta textiles. Sobre la transición para la población, señaló: «La respuesta a eso es la reforma laboral. Eso apunta a que los empleadores tengan mayor incentivo para contratar trabajadores en blanco. Terminamos con la industria del juicio, se puede constituir un fondo para hacer frente a la indemnización por despido, se bajó la carga de 18% a 2% para el caso de tomar un nuevo empleado. Terminamos con la lógica en la que a las dos partes les convenía estar en negro».
Y agregó: «Lo que sí es seguro es que el anterior era un modelo contra la gente, con escasez de producto, carísimo y sin crédito, hoy se va a un modelo donde todos tienen acceso a más productos, a mejor precio y con crédito».
Impulso a reformas provinciales y confianza inversora
El ministro de Economía también instó a las provincias a reducir Ingresos Brutos, un tributo que encarece el precio final para los consumidores: «Los gobernadores tienen que entender que deben bajar el gasto para poder recortar impuestos. Creo que hay mucha más conciencia de eso ahora«.
En ese sentido, el funcionario destacó que varios mandatarios provinciales felicitaron al Gobierno por el rumbo económico, un mensaje que, según él, es fundamental para los inversores porque transmite estabilidad y reduce el riesgo de volatilidad política.
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ECONOMIA
Por qué los bonos argentinos avanzan en dos sentidos opuestos

La semana dejó señales claras para los activos argentinos: mientras el frente externo impuso volatilidad sobre los mercados emergentes e incertidumbre, la deuda soberana en dólares mostró avances, y el segmento en pesos continuó con su propia lógica.
Este fenómeno se dio dentro de un escenario de condiciones de liquidez ampliamente favorables, consolidando una situación de “dos velocidades”, donde los factores internacionales y locales determinan trayectorias diferenciadas para la renta fija argentina.
En el ámbito global, las tensiones geopolíticas por el conflicto en Medio Oriente continuaron marcando el pulso de los activos de riesgo. Este entorno mantuvo bajo presión al universo emergente, afectando la evolución de la deuda soberana argentina en dólares.
A pesar de las correcciones cerca del cierre de la semana, los bonos Globales tuvieron un saldo positivo, con avances acumulados de entre 0,4% y 0,8%. Como referencia, el ETF EMB, índice de bonos emergentes, experimentó notoria volatilidad: el miércoles subió 1% y al día siguiente cayó una magnitud equivalente. Considerando el comportamiento del resto de las jornadas, en la semana descendió solo 0,1%. Este patrón evidencia que actualmente los bonos en dólares argentinos reaccionan principalmente a factores globales y no a elementos domésticos.
El índice de bonos emergentes, experimentó notoria volatilidad: el miércoles subió 1% y al día siguiente cayó una magnitud equivalente
Incluso noticias de alto impacto local presentan un efecto limitado en las cotizaciones. Un ejemplo reciente ocurrió tras el fallo favorable para Argentina en el caso YPF: la decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, autoridad con competencia plena en la causa, de anular la condena de USD 16.000 millones, implicó una modificación sustancial desde el punto de vista financiero y de sostenibilidad de deuda.
No obstante, la reacción de los bonos soberanos en dólares fue prácticamente nula y rápidamente absorbida por el entorno internacional. En vez de provocar un alza destacada, los Globales permanecieron alineados con el resto de los activos emergentes, confirmando que el motor predominante sigue siendo externo.
Donde sí se advierte una pauta propia es en el segmento de títulos en moneda local. Los precios de las curvas en pesos subieron a lo largo de la semana, sin vaivenes como los observados en la deuda en dólares. En este caso, la elevada liquidez del sistema resultó ser el factor preponderante de la compresión de tasas y del rally de los activos en pesos.
En este marco, la cantidad de pesos que los bancos mantuvieron colocados a muy corto plazo en el Banco Central se ubicó en $3,4 billones al jueves, uno de los registros más altos del año. Así, las tasas mensuales de los instrumentos a tasa fija quedaron entre 2,0 % y 2,2 %, consolidando una tendencia descendente que se profundizó en las últimas semanas. Paralelamente, los instrumentos ajustados por inflación con vencimiento en 2026 operaron en torno a CER -2,2% promedio, mientras el resto de la curva se posicionó cerca de CER más 6,3 por ciento.
La cantidad de pesos que los bancos mantuvieron colocados a muy corto plazo en el Banco Central se ubicó en $3,4 billones al jueves, uno de los registros más altos del año
Esta configuración tuvo como eje la licitación del Tesoro realizada durante la semana. El Ministerio de Finanzas eligió una canasta diversificada que incluyó instrumentos a tasa fija, CER, TAMAR, dólar linked y alternativas hard dollar. La ausencia de instrumentos de corto plazo fue notoria y, en parte, contribuyó a sostener el impulso en ese tramo de la curva en el mercado secundario.
Mientras el tipo de cambio spot se mantenga firme, un elemento central, existen incentivos para sostener estos elevados niveles de liquidez en el sistema financiero y así atenuar posibles episodios de volatilidad en las tasas.
En línea con este enfoque, el Banco Central optó por no renovar una normativa relevante sobre suba transitoria de encajes bancarios, en una decisión congruente con condiciones monetarias más laxas. Presumiblemente, la medida busca estimular la actividad económica a partir de una reducción en el alto spread entre tasas pasivas y activas.
De cara a las próximas semanas, el seguimiento para la deuda soberana en dólares estará puesto fundamentalmente en el frente externo, donde el entorno internacional seguirá definiendo el ritmo de los precios. En paralelo, a nivel local, la atención quedará centrada en el resultado de la licitación y, especialmente, en el efecto que pueda tener sobre las curvas en pesos en la rueda del lunes.
La autora es Analista de Research de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
ECONOMIA
Caputo emite bono en dólares que vence en 2028 y hay expectativa por la tasa

Entusiasmado por la buena aceptación del bono en dólares dirigido al mercado local, el gobierno se arriesga a testear el mercado con un nuevo título que, a diferencia del anterior, tiene vencimiento en 2028, cuando ya esté vencido el mandato presidencial de Javier Milei.
En otras palabras, la respuesta que den los inversores a este bono puede estar marcando qué grado de confianza habrá respecto de la reelección de Milei el año próximo o, en todo caso, de que gane un candidato opositor que mantenga la misma política de endeudamiento.
Hasta ahora, el Tesoro había logrado fondearse con u$s500 millones en dos licitaciones, aprovechando la alta liquidez del mercado local. Tras la ola de emisiones de deuda por parte de empresas privadas y gobiernos provinciales -superaron los u$s10.000 millones en cuatro meses-, el ministro Toto Caputo definió un cambio de estrategia.
Tras comprobar que el mercado global no le permitiría tomar deuda a una tasa acorde a la esperada por el gobierno, proclamó su intención de «disminuir la dependencia de Wall Street» y buscar vías alternativas de financiación para hacer frente al exigente calendario de vencimientos.
Sólo en julio, se acumulan obligaciones, entre capital e intereses, por u$s4.200 millones. Y, contra las previsiones de los analistas del mercado, el bono de Caputo fue un éxito: logró primero una tasa de 5,8% y en la segunda licitación una tasa de 5,6%.
Es todo un logro político, dado que con los actuales niveles de riesgo país -y el encarecimiento del crédito en el mundo, por el escenario global conflictivo- una tasa de 5,6% equivale a un riesgo país de 200 puntos, y no de 600, como el que tiene hoy Argentina.
Esto ocurrió porque los inversores argentinos compraron «por encima de la par». Como el sistema elegido por Caputo es de subasta, eso implica que la tasa real es definida por el mercado, que decide si comprar los bonos al precio nominal que pone el gobierno. En la última licitación, esa tasa oficial fue de 5,6%. Es decir, una cifra muy inferior a la que algunos analistas pronosticaban,con un descuento, lo que llevaría a que la tasa real subiera al entorno de 8%.
Con mejor tasa adentro que afuera
Si pudiera acceder al crédito en el mercado global, a Caputo le resultaría difícil conseguir deuda por un costo menor al 9,6%. El cálculo surge de sumar el índice de riesgo país -según la medición más aceptada, que realiza diariamente el JP Morgan- a la tasa de referencia SOFR, que a inicios de año rondaba 3,5% y ahora se ubica encima de 3,7%-.
Y en cuanto al riesgo argentino, quebró su tendencia descendente post elecciones legislativas -desde un pico superior a 1.000 puntos llegó a 484 a fines de febrero-, de manera que ahora se ubica en 595 puntos.
Si en la tercera licitación Caputo lograra bajar el nivel de tasa de 5,6%, sería un logro político para el gobierno, que vería confirmado su discurso respecto de que el riesgo país en torno de 600 puntos no obedece a una falta de confianza en el programa de Milei, sino a la persistencia del «riesgo kuka».
La explicación que ha dado el propio Javier Milei es que el bono que devuelve todo el capital en octubre de 2027 -coincidentemente con la fecha de la próxima elección presidencial- es el que refleja el «verdadero riesgo país», mientras que los bonos que tienen fechas posteriores reflejan un temor adicional, el del regreso de la oposición kichnerista al poder, con una eventual intención de default o «reperfilamiento».
Es por eso que en el gobierno se suele cuantificar el «riesgo kuka» en unos 400 puntos básicos.
Testeando el límite del mercado
Pero el menú que acaba de dar a conocer la Secretaría de Finanzas tiene una sorpresa. Además del bono en dólares que vence en octubre de 2027, hay un nuevo bono cuya fecha de vencimiento es el 31 de octubre de 2028.
El título también será bajo la modalidad de subasta, con un monto máximo de u$s150 millones -ampliable en u$s100 millones en la segunda jornada-, lo que implica que en la puja será definida la tasa de interés. Igual que el otro bono, pagará intereses mensuales y devolverá el capital al vencimiento.
Es algo que llamó la atención del mercado, donde se conjetura respecto de qué es lo que intenta Caputo. ¿Será su forma de comprobar si efectivamente el «riesgo kuka» sigue vigente, y eso se refleja en una diferencial de tasa grande entre el vencimiento 2027 y el que paga en 2028?
¿O, más bien, es el reflejo de que el ministro detectó la oportunidad de dar mayores herramientas de inversión para ofrecerle a un sistema financiero que hoy tiene depósitos en dólares por u$s40.000 millones, de los cuales al menos la mitad permanecen líquidos?
En todo caso, será un test que marcará si Caputo encuentra su límite para financiarse con el mercado local o si, por el contrario, todavía tiene la ventana de oportunidad mientras haya un flujo de ingreso neto de divisas.
La disyuntiva de los pesos
Por otra parte, en el plano de la deuda en pesos, Toto Caputo se enfrenta a una disyuntiva desagradable: la de elegir si priorizar entre la baja de la inflación o el recorte de las tasas de interés justo en un momento de mora bancaria récord. Es, en definitiva, el mensaje que el mercado tratará de decodificar en la próxima licitación de bonos del Tesoro.
El propio ministro dio a entender que la economía argentina está en un momento de caída en la demanda de pesos por parte del público, y que por lo tanto hay posibilidades de que siga absorbiendo liquidez por encima del monto de deuda que debe ser renovada.
Hablando en plata, eso significa para este viernes un vencimiento de casi $8 billones, después de haber «rolleado» por completo los $9,6 billones que vencían hace dos semanas. En aquel momento, Caputo dio una fuerte señal, al absorber un excedente de $820.000 millones.
Fue una medida que llamó la atención en el mercado, dado que en los bancos siguen quejándose sobre la falta de liquidez, que está llevando al mantenimiento de altas tasas activas y, en consecuencia, a agravar el nivel de morosidad.
Pero el ministro, en un evento ante ejecutivos de finanzas, justificó la dureza de la contracción monetaria con el contundente argumento de que «no puedo forzar a la gente a tener pesos en el bolsillo si no los quiere».
De esta manera, dio a entender que la filosofía contractiva seguirá en pie, aun cuando haya analistas que argumentan que esa política agravará la recesión sectorial de la industria y que contribuirá a sobrevaluar al peso justo cuando el resto de las monedas regionales se devalúan para recuperar competitividad.
Lo que queda claro es que, en este momento, el gobierno quiere priorizar la lucha contra la inflación. El 2,9% registrado en el IPC de febrero superó incluso las previsiones de los más pesimistas, y dado que marzo es, típicamente, un mes de inflación alta por subas de precios estacionales, eso pone un elemento de factor extra para que el gobierno se preocupe por no dejar pesos «excedentes» en el mercado.
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