ECONOMIA
Jornada financiera: los bonos en dólares volvieron a subir a la espera de un blindaje de EEUU

La firme expectativa por novedades acerca de las negociaciones que encabeza el ministro Luis Caputo en los EEUU, para dar curso a una suerte de blindaje financiero para la Argentina, mantuvo al mercado doméstico en un compás de espera, que decantó en oscilaciones marginales para los precios de las acciones, en contraste con un apreciable rebote para los bonos en dólares.
A la vez, la protagónica presencia del Tesoro en el mercado de cambios, donde aportó más de la mitad de las divisas negociadas, mantuvo controlada la suba del dólar, que avanzó cinco pesos.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires restó un marginal 0,1%, en los 1.802.570 puntos, mientras que los bonos soberanos en dólares -Globales y Bonares- mejoraron un 1,8% en promedio. El riesgo país de JP Morgan se asentó debajo de los 1.100 básicos para la Argentina.
El economista Gustavo Ber atribuyó la mejora de precios de los títulos públicos “ante la positiva expectativa que despierta el viaje del equipo económico a EEUU en busca de definir los detalles para poder avanzar en la implementación del respaldo financiero de EEUU, crucial a fin de intentar normalizar el riesgo país e impulsar un roll-over”.
Max Capital enfatizó que los bonos en dólares subieron “impulsados por las noticias sobre el apoyo estadounidense, y los inversores parecen ahora convencidos de que efectivamente se otorgará algún tipo de asistencia financiera. Los precios se ubican casi en los niveles previos a las elecciones en Provincia de Buenos Aires, reflejando altas probabilidades de pago en 2026-2027 bajo el respaldo de EEUU. No obstante, el riesgo político aún podría interferir con el rally: el Gobierno enfrentó críticas mediáticas por el presunto origen ilícito de aportes a la campaña de José Luis Espert hace algunos años».
El Merval acumula en lo que va del año una pérdida del 29 por ciento. Entre los ADR y acciones de compañías argentinas negociadas en dólares en Wall Street hubo cierre mixto: del lado ganador destacó Loma Negra (+1,7%), y entre los perdedores, Cresud (-1,8%).

En la plaza cambiaria, el dólar interbancario ganó 5,50 pesos o 0,4%, a $1.430, con negocios que fueron abastecidos con ventas de contado a manos del Tesoro, a través de la oferta de dólares en bloque para frenar una mayor depreciación de la moneda.
Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios, describió una “jornada nuevamente marcada por la presencia del Tesoro como principal oferente. Desde el inicio de la rueda, el organismo fijó su ya habitual postura de venta en torno al precio de apertura, estableciendo así el límite diario para el tipo de cambio”.
“La dinámica intradiaria fue acotada, con escasa volatilidad y operaciones concentradas en torno al nivel fijado por el Tesoro, que volvió a ser prácticamente el único vendedor del mercado. Según estimaciones del sector, durante la semana pasada el Tesoro habría vendido cerca de USD 2.000 millones para contener el avance del dólar”, comentó Merino.
“Sin novedades desde el norte pero con la ilusión intacta, hoy el mercado opero estable con el único dato de color de la venta de dólares del Tesoro que estimamos que hoy fue alta, superando los USD 400 millones”, indicó Nicolás Cappella, analista de IEB.
El volumen operado en el segmento de contado de la plaza cambiaria alcanzó los USD 652,5 millones, donde el dólar mayorista cerró con una suba de 5,50 pesos o 0,4%, a $1.430 para la venta. El techo de la banda cambiaria que establece el BCRA hoy es de 1.483,67 pesos, un 3,8% por encima del mayorista.
El precio del dólar al público avanzó cinco pesos o 0,3%, a $1.455 para la venta en el Banco Nación. El dólar blue extendió la suba a diez pesos o 0,7%, a $1.450, en sintonía con el incremento del dólar minorista.
El Banco Central informó que en el promedio de entidades financieras la divisa se comercializó a $1.460,20 para la venta (alza de 5,34 pesos o 0,4%) y a $1.407,66 para la compra.
Los dólares financieros tuvieron cierre dispar. Mientras que el “contado con liquidación” mediante bonos cedió unos siete pesos o 0,5%, a $1.511,35, lo que redujo la brecha con el mayorista a 5,7 por ciento. El dólar MEP quedó a $1.497,86 (+0,5%).
Los contratos de dólar futuro operaron con alzas generalizadas en un rango de 1% a 1,8%, según datos de la plataforma A3 Mercados. Las posturas para fin de mes, pasadas las elecciones, quedaron a $1.468, con ganancia de 15 pesos o 1%, y debajo del techo de la banda de flotación cambiaria, previsto en 1.501 pesos.
Las reservas internacionales brutas del Banco Central descontaron USD 70 millones, a USD 42.628 millones, a pesar de un importante salto de 2% en el precio del oro, que se acercó a USD 4.000 la onza.
“Pese al shutdown que mantiene parcialmente paralizado al gobierno federal norteamericano, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, envió una señal positiva a la Argentina. En paralelo, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, reveló que mantiene conversaciones con Bessent para coordinar una asistencia conjunta al país», afirmó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital.
North America
ECONOMIA
Precio de la energía, suministro y finanzas: el FMI destacó el desigual impacto regional de la Guerra

(ABC a través de Reuters)
La guerra en Medio Oriente impactó fuertemente los precios de la energía, el suministro global y las finanzas internacionales, afectando disparmente a diferentes regiones y países. Según el Fondo Monetario Internacional, los efectos varían mucho entre importadores y exportadores de energía y entre países con distintos niveles de ingreso y reservas.
En un documento elaborado por su economista jefe y varias departamentos internos, el Fondo marcó que se trata de “un nuevo shock global” que frena la recuperación de naciones que empezaban a estabilizarse tras crisis recientes. Las infraestructuras y los sectores productivos de los países directamente involucrados, dice, sufrieron daños de largo alcance, que complican sus perspectivas de crecimiento.
Los precios de la energía han sido el principal canal de transmisión, según la Agencia Internacional de Energía. El cierre parcial del estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional provocaron alteraciones sin precedentes en el mercado internacional del petróleo. Para los países que dependen de importar combustible, el aumento de los precios, dice el Fondo, equivale a la imposición de un impuesto sobre los ingresos nacionales.
Por regiones
En Asia y Europa, los principales importadores de energía soportan el mayor peso del encarecimiento de insumos y combustible. Cerca del 30% de la producción global de petróleo y el 20% del gas natural licuado (GNL) pasan por Ormuz, lo que expone especialmente a economías de África y Asia.
REUTERS/Valentyn Ogirenko
El aumento en los precios de la energía también pegó en regiones como Oriente Medio, África, Asia-Pacífico y América Latina, donde se combinan el alza de alimentos y los fertilizantes y un endurecimiento de condiciones financieras. Los países de bajos ingresos resultan especialmente vulnerables ante la inseguridad alimentaria y podrían requerir una mayor asistencia internacional, a pesar de la tendencia decreciente de ese tipo de ayuda.
El informe alerta sobre el riesgo de un escenario de incertidumbre prolongada, energía cara e inflación persistente y continuidad de tensiones geopolíticas
La situación se agrava por las perspectivas de inflación y menor crecimiento global. El FMI advierte que un conflicto breve puede provocar un aumento temporal de los precios del petróleo y el gas y uno prolongado mantendría elevados los precios de la energía, presionando aún más a los países importadores. El informe alerta sobre el riesgo de un escenario de incertidumbre prolongada, energía cara e inflación persistente y continuidad de tensiones geopolíticas.
En el plano fiscal, las economías importadoras de energía de África, Oriente Medio y América Latina, ya afectadas por limitaciones de reservas y espacio presupuestario, enfrentan costos crecientes de importación. En el caso de las principales economías manufactureras de Asia, el aumento en el precio del combustible reduce el poder adquisitivo y eleva los costos de producción y la presión sobre la balanza de pagos afecta el valor de sus monedas.
En Europa, la crisis revive la emergencia del gas de 2021-2022, en particular en países como Italia y Reino Unido, que dependen del gas para generar energía. Francia y España, con mayor capacidad de generación nuclear y renovable, están menos expuestas.

Los países exportadores de petróleo en Oriente Medio y partes de África y América Latina que mantienen sus rutas de comercialización activas pueden beneficiarse de la mejora en sus balances fiscales y externos. Sin embargo, matiza, algunos miembros del Consejo de Cooperación del Golfo vieron restringidas sus exportaciones, lo que añade incertidumbre y obstaculiza la inversión y el crecimiento, incluso después de la reanudación del tránsito.
Las cadenas de suministro globales también fueron alteradas profundamente. Las rutas de buques cisterna y contenedores deben desviarse, aumentando los costos de flete y seguro y retrasando entregas. El tráfico aéreo en los principales centros del Golfo sufrió interrupciones, dañó el turismo internacional y complejizó el comercio.
El impacto más grave
Además, cerca de un tercio de los fertilizantes globales circulan por el estrecho de Ormuz y la interrupción de estos envíos coincide con el inicio de la temporada de siembra en el hemisferio norte, lo que amenaza los rendimientos agrícolas y eleva los precios de los alimentos.
“Los habitantes de los países de ingreso bajo son quienes corren el mayor riesgo cuando suben los precios”, ya que los alimentos representan hasta el 36% del consumo en esas economías, comparado con el 20% en los mercados emergentes y el 9% en las economías avanzadas. Por esta razón, cualquier aumento en los precios de los fertilizantes y los alimentos puede derivar en problemas económicos y sociales, sobre todo donde los recursos fiscales para amortiguar el impacto son limitados», subraya un pasaje.
La industria manufacturera enfrenta riesgos de escasez y aumentos de precios de insumos clave. El Golfo es un proveedor importante de helio, esencial en la fabricación de semiconductores y equipos médicos. Indonesia, responsable de la mitad del suministro mundial de níquel, podría tener problemas para conseguir azufre, necesario para procesar el metal. Las economías de África Oriental dependen de los vínculos comerciales y las remesas de los países del Golfo, lo que implica una posible caída en la demanda de sus exportaciones de servicios y menos recursos provenientes del exterior.
Si los precios de la energía y los alimentos persisten en niveles elevados, la inflación global tenderá al alza. El FMI recuerda que el encarecimiento sostenido del petróleo ha empujado históricamente la inflación y restringido el crecimiento. Con el tiempo, el aumento en el costo del transporte y los insumos termina reflejándose en los precios de bienes manufacturados y servicios. Esto podría iniciar una nueva ronda de presiones inflacionarias, especialmente en países que apenas comenzaban a acercarse a sus metas de inflación y en aquellos con una inflación más persistente.
Inflación por región
El panorama inflacionario varía según la región. En Asia y zonas de América Latina, donde la inflación se mantuvo baja durante el último tiempo, la subida de los precios de la energía y los alimentos pondrá a prueba la estabilidad de las expectativas. En Europa, un nuevo repunte de los precios energéticos intensificaría la crisis del costo de vida y podría alentar demandas salariales más firmes. En África, Oriente Medio y América Central, donde los alimentos absorben una gran parte del ingreso, el encarecimiento tiene un impacto social y económico considerable.
Según el FMI, “si las personas y las empresas en cualquiera de estas regiones temen que la inflación se mantenga alta por más tiempo, es posible que trasladen esta percepción a los salarios y los precios, lo que haría más difícil contener el shock sin provocar una mayor desaceleración”.

En los mercados financieros, la guerra ha generado volatilidad y endurecimiento de las condiciones de financiamiento. Las cotizaciones bursátiles globales bajaron, los rendimientos de los bonos aumentaron en las principales economías avanzadas y en muchos mercados emergentes, y la volatilidad se intensificó. El FMI detalló que, aunque hasta ahora se ha evitado una liquidación masiva similar a crisis anteriores, las condiciones financieras se han tornado más restrictivas a escala mundial.
El impacto también resulta desigual en el ámbito financiero. En Europa y varios mercados emergentes, el aumento de los rendimientos y la ampliación de los diferenciales de crédito incrementan la carga de la deuda y dificultan el acceso a financiamiento tanto para gobiernos como para empresas. En África subsahariana y algunas economías de Oriente Medio y Asia Meridional, las reservas limitadas y el acceso restringido a los mercados agudizan la vulnerabilidad frente a shocks externos, ya que el aumento del costo de las importaciones de energía y alimentos agrava los déficits comerciales y presiona las monedas.
Por su parte, las economías avanzadas con mercados de capital sólidos y algunos exportadores de materias primas con amplias reservas, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Brasil y Ecuador, cuentan con mejores herramientas para enfrentar la volatilidad del mercado, aunque tampoco son inmunes al incremento de las primas de riesgo.
El FMI explica que estos canales de transmisión muestran por qué las consecuencias económicas de la guerra son de alcance global y al mismo tiempo extremadamente desiguales. Algunos países obtienen beneficios extraordinarios por los términos de intercambio, mientras otros padecen presiones en la balanza de pagos y un agravamiento de la crisis del costo de vida. Todo esto se produce en un contexto de alta fragilidad, donde muchas economías ya enfrentaban niveles de endeudamiento récord y dudas sobre la sostenibilidad fiscal.
Medidas a medida
En este escenario, el organismo destaca la importancia de que los países adopten políticas calibradas según sus necesidades específicas, en especial aquellos que disponen de reservas limitadas y poco margen fiscal.
El FMI ha intensificado su apoyo a los miembros más expuestos, mediante asesoramiento en política económica, fortalecimiento de capacidades y, cuando corresponde, asistencia financiera. Como resumió la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva: “En un mundo incierto, son cada vez más los países que necesitan nuestro apoyo. Estamos aquí para ayudarlos”.
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ECONOMIA
Cuántos salarios se necesitan para construir una vivienda de 100 m2 en Buenos Aires

La relación entre los ingresos de los trabajadores y el costo de los materiales y la mano de obra es uno de los indicadores más críticos para medir el acceso a la vivienda en Argentina. La evolución de estas variables resulta fundamental para comprender si la brecha entre el costo de edificación y los salarios se ha ampliado o reducido.
Si bien está claro que construir una casa desde cero es una misión difícil, un análisis de las diferentes variables permiten conocer con precisión qué tan costoso puede ser. De acuerdo con un informe publicado por la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco), el valor del m2 llegó a $ 1.994.703 en diciembre pasado. Ese monto no incluye el IVA de los materiales ni de la mano de obra. Tampoco considera la incidencia del terreno ni el beneficio de la empresa constructora.
Tomando la medición de Apymeco como base, se puede deducir fácilmente que el costo de una vivienda de 100 m2 alcanza un valor de $199.470.300.
Ahora bien, ¿cuántos salarios se necesitan para alcanzar esa cifra? Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Capital Humano, el ingreso promedio de un trabajador asalariado formal alcanzó un valor de $1.928.028 brutos en diciembre. Descontando los aportes, queda un neto de $1.600.263.

Con los números claros, se puede deducir que para construir una vivienda de 100 m2, un trabajador registrado debería destinar 124,6 salarios netos completos a ese fin. Por supuesto, es una comparación alejada de la realidad, dado que en la práctica el costo de vida se lleva la mayor parte del salario, pero la relación entre el sueldo y el m2 de construcción sirve para medir cuál es el peso que la casa propia puede tener para un trabajador.
La brecha se acorta
Como los números lo demuestran, si un asalariado del sector privado formal destinara el 100% de sus ingresos a construir una casa de 100 m2, tardaría más de diez años en pagarla. Sin duda es un tiempo más que significativo, pero si se analizan los datos históricos, tanto de salarios como de m2, se puede sacar una conclusión positiva: construir se ha vuelto más económico en términos relativos.
Un año atrás, en diciembre de 2024, el salario neto promedio era de $1.228.376, mientras que una vivienda de 100 m2 costaba $159.797.400, lo que significa que se requería de 130 sueldos completos para terminar la edificación. En otras palabras, en un año el costo de la vivienda propia se acortó poco más de cinco salarios.
La diferencia es mucho más notoria si se va más atrás en el tiempo. Según los datos oficiales, en diciembre de 2023 el salario promedio neto de un trabajador registrado era de $486.999. Ese mismo mes, Apymeco informaba que el valor del m2 era de $962.307, por lo que se necesitaba invertir $96.230.700 para construir un total de 100 m2. La relación entre ambas variables demuestra que se requería de 197 salarios netos para llegar a completar la obra.
Por debajo de la inflación
Para hacer la comparación entre el costo de construcción y los ingresos de los trabajadores se tuvieron en cuenta los valores de diciembre de 2025, debido a que el dato oficial más reciente de salarios corresponde a ese mes. No obstante, Apymeco ya publicó su relevamiento de costos de la construcción correspondiente al mes de febrero de 2026.

Según el estudio, edificar un m2 en Buenos Aires cuesta ya $2.028.032, sin incluir IVA, terreno ni beneficio del constructor. Lo llamativo, es que en el último año el costo de construcción avanzó 20,67%, en un período en el que la inflación general fue de 33,1%. Eso significa que los costos de los materiales y mano de obra subieron en promedio 12,43 puntos porcentuales menos que el IPC general.
El ritmo de los incrementos es también más bajo que los salarios. De acuerdo con el Indec, entre enero de 2025 e igual mes de este año (último dato disponible), los ingresos de los asalariados formales avanzaron en promedio 29%. Ese escenario, de ingresos aumentando a mayor ritmo que el costo de la construcción, explica por qué ahora se necesitan menos sueldos que hace un año para construir la misma vivienda.
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ECONOMIA
Sin mercados locales, las acciones argentinas operaron mixtas en Wall Street y el riesgo país se mantuvo estable

Por los feriados de Semana Santa, el mercado local permaneció sin actividad y no se registraron operaciones en la plaza bursátil. Sin embargo, las acciones argentinas que cotizan en el exterior operaron mixtas y el riesgo país registró una leve baja luego de haber tocado un máximo intradiario de 627 puntos básicos.
En un contexto de volatilidad por el conflicto en Medio Oriente, los papeles de empresas argentinas que se negocian en Nueva York mostraron resultados dispares. Globant avanzó 2,8%, Central Puerto (2,7%) y Transportadora de Gas del Sur 2,3 por ciento. Por el contrario, Ternium lideró las bajas con 1,9%, seguido de BBVA (-1,7%) y Banco Supervielle (-1,4%). Entre las compañías argentinas destaca la recuperación de Bioceres, que repuntó 15% tras un período de fuerte castigo y amenaza de exclusión del mercado neoyorquino por cotizar debajo del dólar. La semana bursátil finaliza este jueves por el receso de Semana Santa.
Los bonos soberanos Globales en dólares operaron con leves cambios, sin la referencia habitual de la Bolsa porteña por el feriado. El riesgo país, elaborado por JP Morgan, llegó a tocar un máximo diario de 627 puntos básicos, para luego recortar la suba y ubicarse en 612 unidades, lo que implica dos enteros menos que el miércoles.
Las oscilaciones del indicador financiero está más vinculada a los movimientos en los bonos del Tesoro estadounidense que a variaciones en los precios de los Globales, los títulos argentinos contra los que se estima el riesgo país, que refleja el sobrecosto que paga Argentina para financiarse respecto a Estados Unidos.
En concreto, si los títulos del Tesoro de EE.UU. rinden más, el diferencial con los bonos argentinos se amplía automáticamente salvo que los bonos argentinos ajusten sus precios para compensar ese movimiento. Por eso, incluso sin cambios en los bonos locales, una suba en las tasas estadounidenses puede elevar el riesgo país argentino.
De todas maneras, el conflicto en Medio Oriente continúa impactando los mercados internacionales, que encadenan cinco semanas de volatilidad. La cotización del petróleo se disparó cerca de 50% desde el inicio de la guerra a fines de febrero.
Las acciones extranjeras iniciaron la jornada en terreno negativo tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió sobre una ofensiva contundente contra Irán y amenazó con llevar al país “de regreso a la Edad de Piedra”. En su mensaje, Trump dejó entrever que la actividad militar estadounidense podría aumentar antes de una eventual retirada en las próximas semanas. Con el correr de la rueda, fueron acomodándose y los principales índices bursátiles estadounidenses operaron mixtos: Dow Jones (-0,13%), S&P 500 (0,11%) y Nasdaq (0,18%).
Suba del petróleo
Luego del discurso del mandatario de Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI), tipo de petróleo crudo que se utiliza como referencia principal en Estados Unidos, trepó casi 12%, ubicándose en USD 111,45 por barril para mayo, mientras que el Brent, barril de referencia para la Argentina, avanzó 7% a 108 dólares. Así, el crudo estadounidense se posiciona por encima del europeo.

En ese contexto de suba internacional del petróleo debido a la crisis en Medio Oriente, YPF informó que mantendrá estabilizados los precios en los surtidores durante 45 días, con el objetivo de atenuar el impacto en el gasto de los consumidores. La empresa aclaró que los incrementos previstos se postergarán y que se buscará evitar un traslado inmediato de la volatilidad del mercado global a los precios locales.
La decisión actúa como un mecanismo de contención ante la caída en el consumo registrada principalmente en el interior del país. La medida, que comenzó a implementarse este miércoles 1° de abril, se extenderá por un mes y medio, tras lo cual la compañía evaluará los pasos a seguir según la evolución del conflicto internacional y la situación energética.
El precio de los combustibles en Argentina depende de factores como el valor internacional del petróleo Brent, el tipo de cambio y diferentes impuestos internos. Desde la empresa señalaron que el “amortiguador” solo aplica al componente vinculado con el barril internacional, mientras que cualquier ajuste en impuestos o variaciones del tipo de cambio podría repercutir en el precio final, ya que son variables fuera del control de la petrolera.
Desde la compañía reconocieron que la suba de precios impactó especialmente en las provincias, donde las ventas comenzaron a retraerse. Por ese motivo, la empresa sostiene que, mientras dure la medida, los valores en los surtidores se mantendrán estables, independientemente de los cambios que se produzcan en la cotización del Brent.
North America
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