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ECONOMIA

Jornada financiera: subieron las acciones y los bonos, y el riesgo país cayó al menor nivel en siete años y medio

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Los activos argentinos ratificaron la tendencia ganadora en lo que va de enero.

Tras siete años y medio, el riesgo país de Argentina perforó el piso de los 500 puntos básicos, una cifra que de mantenerse en esta pendiente le permitirá en el corto plazo al Gobierno el retorno a los mercados internacionales de crédito.

La compra diaria de dólares por parte del Banco Central significó en enero un móvil preponderante para la suba en las cotizaciones de los bonos soberanos, que se complementó con la convicción manifestada por presidente libertario, Javier Milei, para defender el equilibrio de las cuentas públicas, ambos factores positivos para la renta fija.

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Mientras que al cierre de la Bolsa local los bonos soberanos argentinos (Bonares y Globales) subieron de precio un 0,9% en promedio, el riesgo país de Argentina restó 17 unidades, en los 494 puntos básicos.

El referencial de JP Morgan tocó un mínimo de 494 puntos básicos, su nivel más bajo desde 11 de junio de 2018 (487 puntos básicos).

Los analistas observaban que esta dinámica habilitaría en próximas semanas una proyección hacia los 410 puntos básicos de Ecuador, que acaba de efectuar una emisión doble de bonos soberanos por un monto total de 4.000 millones de dólares.

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La operación del país latinoamericano se estructuró en dos tramos: el primero correspondió a USD 2.200 millones con vencimiento en 2034, mientras que el segundo ascendió a USD 1.800 millones con vencimiento en 2039. Ambos instrumentos presentaron un rendimiento promedio de 8,975% anual.

El riesgo país argentino se ubica ahora por debajo del de Bolivia (548 puntos básicos) y por encima del de ecuador 409 puntos). No obstante continúa lejos de los guarismos de otros países de la región, como Brasil (190 puntos), Perú (127 puntos), Paraguay (110), Chile (88) y Uruguay (69).

Eric Ritondale, economista jefe de Puente, explicó: “Que el riesgo país se acerque a los 500 puntos es relevante porque refleja una mejora en la percepción de riesgo soberano, asociada al proceso de estabilización y a la recomposición de reservas. Más que un nivel puntual, lo importante es la señal de que el mercado empieza a validar un régimen de menor volatilidad”.

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“Una compresión adicional del riesgo país acercaría aún más a Argentina a una instancia de acceso gradual a los mercados, en línea con experiencias recientes en la región, como el caso de Ecuador. Ese acceso es clave no solo para refinanciar vencimientos, sino también para consolidar la estabilización, reducir la dependencia de fuentes internas de financiamiento y facilitar una recuperación más rápida del crédito bancario, lo que a su vez ayuda a apuntalar el crecimiento”, añadió Ritondale.

“Si bien la tasa del bono de Estados Unidos a 10 años es mayor a la que regía en la última emisión internacional de Argentina (2018), el hecho de que recientemente Ecuador haya salido a emitir en el mercado internacional lleva al mercado a preguntarse cuándo podría ser el turno de Argentina”, comentó Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.

El regreso de la Argentina a los mercados voluntarios se ve reafirmado además por un “aluvión” de emisión de Obligaciones Negociables corporativas colocadas en el exterior, por unos USD 7.000 millones a partir de las elecciones de octubre último, junto con una notoria estabilización del dólar y la contracción de la demanda privada de divisas.

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El Banco Central compró en el mercado USD 32 millones, en la décimo séptima sesión operativa con saldo a favor en el mercado en lo que va de enero. La autoridad monetaria acumula en enero compras por 1.049 millones de dólares. Las reservas brutas, que excluyen los pasivos, ascendieron a USD 45.779 millones, con un incremento diario de 39 millones de dólares. Este volumen representa el nivel más alto registrado desde la primera mitad de septiembre de 2021.

El índice Merval alcanzó un récord en pesos por encima de los 3,2 millones de puntos y en dólares superó los 2.100 puntos, en un máximo desde el 31de enero de 2025

“El destino que tenga el Gobierno en las sesiones extraordinarias es una muestra de la gobernabilidad que habrá hacia adelante”, manifestó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital. “Si Milei logra aprobar al menos parte de su agenda, llegará al 1° de marzo fortalecido. Si fracasa, en cambio, el período ordinario comenzará con un Gobierno políticamente contrariado y una oposición no solo dividida sino que envalentonada», añadió.

“Si al Gobierno le va bien, para comenzar a hablar, el riesgo país caería 100 puntos para acercarse al de Ecuador, con lo que podríamos ver subas en torno al 6% en los bonos largos en dólares, aunque esperamos que la suba en acciones sea aún superior”, sintetizó Morales.

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También con cierto impulso optimista por la reducción del riesgo país y una leve tónica alcista en el índice Nasdaq de Wall Street, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ganó un 3,6%, en los 3.244.319 puntos, tras un récord nominal intradiario en los 3.247.529 puntos. Encabezó las ganancias Cresud (+9,8%).

En lo que va de enero el panel de acciones líderes mejora 7,3% en dólares y 6,3% en pesos, para alinearse con el desempeño de otros mercados de la región como la Bolsa de Valores de San Pablo (+13,4% en enero en su índice Bovespa) y la Bolsa de Santiago de Chile (+10,9% en el índice el S&P IPSA).

“El índice Merval se ubica en la zona de los 2.060 dólares, con oscilaciones entre los 1.900 y 2.100 puntos a la espera de nuevos catalizadores. Las acciones del sector bancario reflejan valuaciones exigentes en términos de ‘valor libro’, aunque se pueden beneficiar de una vuelta del optimismo”, sostuvo Rava Bursátil.

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El dólar en el segmento formal aumentó por tercer día operativo consecutivo, con lo que redujo el margen de baja que exhibe en lo que va de enero, el primer mes con vigencia de las bandas cambiarias oficiales ajustadas por inflación.

El dólar mayorista avanzó cinco pesos o 0,4%, a $1.442,50 para la venta, máximo desde el 14 de enero. El tipo de cambio oficial mantiene en el primer mes del año un descenso de 12,50 pesos o 0,9% desde los $1.455 del 30 de diciembre último.

El Banco Central fijó para la fecha un techo para el régimen de bandas cambiarias de $1.559,78, que deja al dólar mayorista a 117,28 pesos o un 8,1% de ese límite que demarca la libre flotación de la divisa.

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El dólar al público también avanzó cinco pesos o 0,3%, a $1.465 para la venta según la referencia del Banco Nación. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.463,48 para la venta y $1.412,81 para la compra.

La mayoría de contratos de dólar futuro operó en baja, aunque la posición más negociada, con vencimiento a fin de mes (este viernes 30), operó con leve suba. Según datos de A3 Mercados, se operó el equivalente a 1.863 millones, un importante volumen.

Las posturas para fin de mes subieron 2,50 pesos o 0,2%, a $1.442 pesos, debajo del dólar mayorista que cerró 1.442,50 pesos. El resto de los contratos terminó en bajas en un rango de 0,1 a 1,4 por ciento.

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En tanto, el dólar blue terminó sin variantes a $1.490, luego de haberse operado a 1.500 pesos al mediodía. El lunes había tocado un piso intradiario en los 41.480, mínimo desde el 15 de diciembre. El dólar informal mantiene en enero una baja de 40 pesos o 2,6 por ciento.

El Tesoro licitó este miércoles deuda en pesos de muy corto plazo para afrontar vencimientos por unos $9,4 billones, mediante cuatro papeles a tasa fija (Lecap), una Letra ajustada por tasa TAMAR, otros cuatro bonos ajustables por inflación hasta 2028 y una última letra ligada al dollar linked, con la mirada en el rollover y en la convalidación de tasas.



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ECONOMIA

Nuevo bono en dólares: el Gobierno explicó su estrategia para pagar el vencimiento de USD 4.200 de julio

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El Ministerio de Economía licitará un nuevo bono en dólares por hasta USD 2.000 millones para cubrir los vencimientos de deuda en moneda extranjera de mitad de año.

El Ministerio de Economía anunció que ofrecerá un bono denominado en dólares junto a los instrumentos en pesos en las próximas licitaciones quincenales por hasta USD 2.000 millones y esos recursos se destinarán al pago de los vencimientos de deuda en moneda extranjera por más de USD 4.200 millones del próximo julio.

El nuevo título estará disponible por hasta USD 150 millones por subasta y podrá ampliarse en una segunda ronda, al día siguiente, por hasta USD 100 millones adicionales al precio de corte. El bono pagará un interés del 6% anual, liquidado mensualmente, y tendrá un programa de emisión total de hasta 2.000 millones de dólares. “Los recursos obtenidos a través de estas licitaciones quincenales se destinarán al pago de capital de los títulos con vencimiento en julio de 2026″, comunicaron desde Economía.

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“Es interesante, hay que ver cuánto logra captar y a qué tasa corta. La realidad es que el mercado está inundado de MEPs. Si da buena tasa, puede llegar a tener buena aceptación”, sostuvo Nicolás Cappella, sales trader de Grupo IEB.

La Secretaría de Finanzas enfrenta esta semana un vencimiento de deuda pública de $7,2 billones, de acuerdo con operadores del mercado y reportes recientes. Este desafío surge tras un canje de títulos que modificó el perfil de vencimientos; sin embargo, el Tesoro mantiene la necesidad de asegurar altos niveles de refinanciamiento —o “rolleo”—, en un contexto de escasa liquidez y tasas elevadas.

Foto de archivo: el ministro
Foto de archivo: el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, responde preguntas en una conferencia de prensa junto al presidente del banco central, Santiago Bausili, en el ministerio de la cartera económica en Buenos Aires, Argentina. 10 ene, 2024. REUTERS/Matias Baglietto

La última operación de canje, realizada la semana pasada, permitió al Gobierno renovar la totalidad de los compromisos inmediatos, otorgando cierto margen de maniobra a corto plazo. La administración evitó inyectar pesos al mercado y logró reducir el costo financiero de los nuevos instrumentos. Este resultado impidió un aumento abrupto de la circulación monetaria y reforzó la señal de disciplina fiscal, aunque dejó planteado un nuevo reto debido a la magnitud de los vencimientos inmediatos.

El volumen de $7,2 billones corresponde al canje de títulos con legislación local realizado días atrás. Cappella explicó que vencen $7,2 billones debido al canje de títulos dollar linked efectuado la semana pasada. Considera que en esta oportunidad no se absorberán pesos del mercado, ya que recientemente hubo falta de liquidez y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debió intervenir pagando parte de las LECAPs para evitar una mayor suba de la caución. “Creo que en esta van a ir por algo más cercano a 90% / 100% de rolleo”, afirmó. La referencia a la intervención del BCRA evidencia la tensión en el sistema financiero, donde la demanda de efectivo presiona sobre las tasas de corto plazo y condiciona la dinámica de renovación de títulos públicos.

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El proceso de rolleo implica que el Gobierno logre que los inversores con títulos próximos a vencerse los renueven por nuevos instrumentos, en vez de exigir el pago en efectivo. Esta práctica resulta fundamental para evitar la expansión de pesos en la economía, un factor que incide directamente sobre la presión cambiaria y la inflación. Para los operadores del mercado, la estrategia del Ministerio de Economía será garantizar niveles elevados de refinanciamiento, próximos al 90% o más, a fin de evitar sobresaltos en la emisión monetaria y sostener el equilibrio de caja.

El Gobierno ofrecerá un nuevo
El Gobierno ofrecerá un nuevo bono en dólares durante las licitaciones de instrumentos en pesos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La última licitación resultó favorable para el Gobierno. Christian Buteler, especialista en finanzas, recordó que se necesita un rollover del 90% en adelante, ya que en la operación anterior se superó el 100%. “Eso le da un poco más de aire, pero para mantener el equilibrio necesita ese porcentaje o más, así no enfrenta sobresaltos con los vencimientos. Por otro lado, las tasas están bastante altas; en los últimos días de la semana pasada superaron el 40%. Ahí surge un problema, porque no puede convalidar tasas tan elevadas sin afectar la actividad, que ya viene debilitándose”. Las declaraciones de Buteler reflejan la doble restricción del equipo económico: sostener un elevado refinanciamiento sin convalidar tasas crecientes, que encarecen la deuda y afectan la actividad.

La Secretaría de Finanzas cuenta con cierto respaldo tras las últimas licitaciones. El informe diario más reciente del Banco Central de la República Argentina señala que, al 18 de febrero de 2025, los depósitos en pesos del Tesoro nacional ascienden a $4,8 billones. A esto se suman posiciones en moneda extranjera equivalentes a $446.164 millones al tipo de cambio oficial de $1.401,8091. Este volumen de depósitos representa un respaldo parcial para afrontar obligaciones inmediatas, aunque la proporción frente a los vencimientos destaca la importancia de lograr una alta tasa de rolleo en la próxima licitación.

El control de la cantidad de pesos en circulación es un objetivo central del Gobierno, que intenta evitar presiones adicionales sobre el mercado cambiario y contener la inflación. La política de renovar vencimientos sin inyectar nuevos pesos ayuda a frenar la demanda de divisas y modera el impacto en los precios internos. El equilibrio es delicado: una menor renovación obligaría a emitir moneda para cancelar vencimientos, reactivando la tensión cambiaria y acelerando la inflación.

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El ministro de Economía, Luis
El ministro de Economía, Luis Caputo, junto al secretario de Finanzas, Alejandro Lew.

El mercado observa con atención la evolución de las tasas de interés. En los últimos días, el costo de financiamiento de corto plazo superó el 40%, según Buteler. Este nivel refleja la percepción de riesgo y la búsqueda de cobertura ante la inestabilidad macroeconómica. El BCRA intervino para evitar incrementos mayores en la tasa de caución, instrumento clave en el mercado de dinero. La intervención oficial busca mantener cierto orden y evitar un encarecimiento excesivo del crédito, que impactaría directamente en la actividad.

Las expectativas del mercado respecto al porcentaje de rolleo en la próxima licitación rondan el 90% al 100%. Cappella considera posible alcanzar ese rango, aunque las condiciones de liquidez y el nivel de tasas presentan desafíos adicionales. El antecedente inmediato, con un rolleo superior al 100%, aportó señales positivas, aunque la magnitud del vencimiento actual impone nuevas exigencias a la estrategia oficial.

El contexto inflacionario y la volatilidad cambiaria agregan presión al manejo de la deuda en pesos. La política de no emitir para cubrir vencimientos y, en cambio, buscar la renovación de los títulos, se ha transformado en un pilar de estabilización. El uso eventual de los depósitos en pesos y moneda extranjera del Tesoro por parte del BCRA aparece como un respaldo parcial, pero no garantiza cobertura total frente al volumen de los próximos vencimientos.

El Gobierno enfrenta la necesidad de mantener altos niveles de rolleo evitando tasas excesivas, en un escenario de liquidez restringida, costos financieros en aumento y actividad económica débil. El resultado de la próxima licitación será determinante para el pulso del financiamiento público y será seguido de cerca por operadores locales e internacionales.

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ECONOMIA

Sube el precio de la soja, pero los productores argentinos prefieren esperar a que se mueva el dólar

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En el bando de los que consideran que el dólar sub $1.400 es nocivo para la economía se esgrime un argumento clásico: con ese nivel de tipo de cambio, los productores agrícolas otra vez se refugiarán en las silobolsas y retendrán su producción, por más que el gobierno les haya atenuado las retenciones a la exportación.

Es un tema que se discute con acaloramiento entre los empresarios del agro, que siguen quejándose de los reducidos márgenes de rentabilidad, y que ya están previendo que cuando llegue el momento de la cosecha de soja, tendrán precios más bajos incluso que los del año pasado.

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A primera vista parece extraño ese escepticismo, dado que en este momento el precio del mercado internacional está viviendo un repunte, con la tonelada a u$s421 en las pantallas del Chicago Board of Trade, después de haber tocado mínimos en torno de u$s350.

Y, además, para el principal producto de exportación argentino rige ahora una retención de 24% -lo cual sigue dejando a los agricultores argentinos en desventaja- pero que implica una notable mejora respecto del 33% que se pagaba hasta hace poco más de un año.

Es por eso que se plantea la cuestión de si la mejora en el precio internacional, sumado a la menor carga de retenciones, podrá compensar el «dólar barato» y convencer a los productores de vender masivamente.

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Récord de cosecha, ¿y de exportación?

Es el tema en debate: con una cosecha estimada por la Bolsa de Comercio de Rosario en 48 millones de toneladas -levemente por debajo de los 49,4 millones obtenidos el año pasado-, los economistas afines al gobierno se entusiasman con el potencial de exportación del campo. Si se considera, además, la excelente campaña de maíz y trigo, podría llegarse a un total de 140 millones de toneladas, lo que la convertiría en récord histórico.

Esa expectativa va de la mano con una proyección de mayor acumulación de reservas en el Banco Central, que en lo que va del año ya superó los u$s2.500 millones comprados en el mercado cambiario.

El influyente consultor Salvador Di Stefano apunta que «podría representar una liquidación de granos de u$s40.000 millones, algo muy similar al récord de liquidaciones que ocurrió en el año 2022 cuando se liquidarán u$s40.438 millones». Y compara contra la exportación agrícola de u$s31.337 millones del año pasado, lo cual lo lleva a sostener el argumento de que el tipo de cambio no sólo no está atrasado, sino que tiene chances de caer aun más.

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Claro que esa opinión está lejos de generar consenso: hay productores que no sólo tienen desconfianza en el esquema cambiario del gobierno, sino que tampoco creen que los actuales precios de la soja sean sostenibles, y prevén una brusca caída en el corto plazo.

Bajos incentivos para la venta

De hecho, hasta la polémica sobre Fate terminó exacerbando el debate, porque desde el gobierno, como argumento defensivo, destacaron que durante el peronismo se cobraban retenciones a la exportación industrial. Es decir, una afirmación que lleva implícito el concepto de que no tiene sentido gravar la exportación de la industria pero sí la del campo.

Eso llevó a un contrapunto entre Felipe Núñez -uno de los principales funcionarios en el equipo del ministro Toto Caputo- y Santiago del Solar, un productor rural que, durante la gestión macrista, ocupó la jefatura de gabinete en el ministerio de Agricultura. Del Solar sostiene que se debería tener un esquema de rebajas de retenciones, que permitan al productor una planificación de largo plazo. «Nadie invierte más si no hay un cambio de expectativas», sostuvo el ex funcionario.

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Lo cierto es que abundan las advertencias de empresarios agrícolas que se quejan sobre la «inviabilidad» del negocio por la combinación de retenciones y, además, un tipo de cambio en baja. Algunos productores manifiestan su temor de que la tonelada de soja en el mercado local caiga debajo del nivel de $300.000.

Actualmente, los precios del mercado de Rosario marcan $456.000, aunque con tendencia a la baja. Y en los contratos a futuros de A3, hay posturas por $320.000 para los próximos meses.

Super cosecha de soja en el mundo

¿A qué se debe atribuir ese escepticismo sobre los precios? Para empezar, al escenario internacional. La especulación sobre el acuerdo entre China y Estados Unidos, sumada a la decisión de la Corte Suprema que rechazó las subas arancelarias de Donald Trump llevaron a una reacción del mercado. Así, los fondos de inversión que intervienen en los mercados de futuros compraron 15 millones de toneladas en pocos días, con lo cual se presionó la cotización al alza.

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Pero, más allá de la especulación política, los «fundamentals» del negocio siguen mostrando una vigorosa oferta que supera a la demanda.

Brasil tuvo una cosecha mejor a la esperada, con más superficie sembrada y mejores rindes. Hablando en cifras, se espera que la oferta de soja brasileña llegue a 180 millones de toneladas. Esto se agrega al dato de que Estados Unidos -según la estimación del Departamento de Agricultura- llegará a 121 millones de toneladas de soja, un volumen 4,4% superior a la última cosecha.

En otras palabras, la percepción generalizada es que la reciente suba en las cotizaciones obedece a especulaciones geopolíticas más que a razones de mercado, por lo que será difícil el sostenimiento de los precios actuales.

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Precio versus tipo de cambio

Pero además, claro, está el factor argentino. Los productores, como el resto de los argentinos, asisten diariamente al debate entre quienes creen que habrá «una lluvia de dólares» que hará que la apreciación del peso sea la «nueva normalidad» y los que, por el contrario, creen que hay una distorsión cambiaria generada por los controles cambiarios y la ola de emisiones de deuda corporativa.

De manera que, como siempre, dependiendo de cuál sea la expectativa devaluatoria, los productores se apurarán a vender o esperarán con su stock en los silobolsas.

Hoy, los sojeros reciben $456.000 por tonelada, lo cual equivale a u$s332 considerando el tipo de cambio oficial, pero de u$s320 si se toma el mercado «contado con liquidación», que es el que está realmente disponible para el agricultor en caso de querer redolarizar su ingreso.

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En definitiva, lo que le queda en el bolsillo al productor es un 76% del precio internacional, que es el que reciben los productores brasileños, paraguayos y uruguayos. Podría argumentarse que no es una mala cifra, dado que durante los regímenes de incentivo exportador que implementaba Sergio Massa se obtenía apenas un 50% del precio internacional, pero los productores igual se muestran cautelosos.

A esta altura del año, solamente hay ventas anotadas por unas 5,2 millones de toneladas, un 11% del volumen de la cosecha proyectada, y esto ocurre a pesar de que el precio para los contratos de futuros se ubican unos u$s20 por encima de los de hace un año.

Para quienes crean que es inevitable una caída en las cotizaciones, podría ser un momento ideal para asegurarse el precio y ya anotar ventas a futuro. Pero la contracara de esa decisión es la expectativa sobre el tipo de cambio: mientras más atrasado esté el dólar, peor será el precio del mercado interno.

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En síntesis, contra el optimismo del gobierno, que espera una lluvia de divisas producto de la exportación agrícola, en el campo las opiniones están mucho más divididas, y volvió la clásica especulación respecto de si es mejor adoptar una actitud conservadora y esperar a una corrección devaluatoria o un nuevo «tax holiday» como el que implementó Caputo el año pasado ante la sequía de dólares.

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ECONOMIA

Por qué el empleo formal se derrumba pese al crecimiento económico: el impacto de la presión fiscal y el monotributo

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La presión fiscal y el endurecimiento de los controles impositivos empujan a miles de trabajadores y emprendedores hacia la informalidad laboral

En Infobae en vivo, el economista Gustavo Lazzari alertó sobre las consecuencias del desfasaje entre el crecimiento económico y la destrucción de empleo privado registrado en la Argentina. “Esta caída de empleo privado registrado está compensada en buena parte por el incremento del monotributo”, enfatizó Lazzari, al analizar datos recientes junto a Matías Barbería.

En diálogo con el staff de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería, Lazzari aportó su mirada crítica sobre la dinámica del mercado laboral y el impacto de la estructura impositiva: “El 66% de una casa son impuestos. Así que no hablemos de crisis en la construcción, hay crisis en los impuestos, olvidate”.

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Barbería abrió el debate señalando la paradoja de los últimos años: “Estamos en crecimiento económico, se estima que es un 4% lo que creció el PBI el año pasado… pero en ese período se perdieron unos 192 mil cuatrocientos puestos, según datos del SIPA”. Al desglosar los sectores, indicó que el agro se expandió un 40,5% pero generó apenas nueve mil nuevos puestos, mientras que otros rubros como finanzas y minería crecieron en actividad pero destruyeron empleo registrado.

Lazzari explicó: “Crece la economía en algunos sectores que no son altos generadores de empleo y están en fuerte ajuste”. Al detallar el fenómeno en minería, sostuvo: “Lo que está pasando en minería es que son inversiones de muy largo plazo… el crecimiento del empleo que se espera no va a ser inmediato, hay un delay ahí”. Sobre la construcción, Barbería subrayó que es el sector con mayor contracción, con una caída del 14,5% y una destrucción significativa de puestos.

El economista remarcó que buena parte del empleo que generan sectores como minería es indirecto: “Es el hotel, es el catering, es el movimiento. Lo vas a ver más adelante en servicios, lo vas a ver más adelante en gastronomía”. Y advirtió: “La construcción todavía no termina de levantar. Hay todo un tema de precios relativos, que la Argentina está desacoplada”.

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El empleo formal en la Argentina registra una fuerte caída a pesar del crecimiento económico y la expansión de algunos sectores productivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el centro del debate apareció el monotributo como amortiguador de la caída del empleo registrado. “No maten al monotributo con esta estupidez que quiere hacer el ARCA de controlar cuentas bancarias y billeteras virtuales… el monotributo es la reforma laboral de facto”, enfatizó Lazzari, alertando sobre los controles cruzados entre ingresos bancarios y límites de facturación.

En el intercambio con Malena de los Ríos y Gonzalo Aziz, Lazzari detalló: “Hay mucho movimiento de billeteras virtuales que no son facturaciones. Che, Lacha, dale, préstame 40 lucas, que tengo que tomar un taxi. ¿A vos te entra y le tenés que decir a la AFIP: ‘No, campeón, me la prestó Lacha’?”. El economista denunció que los sistemas de control fiscal no distinguen entre ingresos reales y movimientos cotidianos, lo que complica la vida de los pequeños emprendedores: “Están llevando el negro. Esto es un llamado a la informalidad”.

La presión fiscal y la vigilancia sobre los movimientos digitales fueron otro eje del análisis: “Primero, le quitás la función de internalizar plata en el sistema que tienen las billeteras… estás matando a los pequeños y medianos monotributistas que están arrancando en la formalidad. Cuando la AFIP dice: ‘Quiero revisar las cuentas’, pará, campeón, no me podés romper la clientela, porque el tipo, ¿sabés qué va a pasar? Lo van a hacer con cuentas de afuera y lo van a hacer en grone”.

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Lazzari llevó el debate a una crítica estructural al sistema impositivo argentino. “Hay 2.200 municipios y 24 provincias, es un ejército de ocupación. Si en cada uno hay cinco tipos buscando bases imponibles, vos tenés 10 mil personas que están pensando todo el día cómo joder al sector privado. Y esto es real”, denunció el economista, al relatar casos de tasas municipales y retenciones sobre intereses en cuentas digitales.

En referencia a la retención de ingresos brutos sobre los rendimientos de cuentas de money market, Lazzari ironizó: “Hay una inflación del 2%, 1, 3… Para que no se deteriore el mango, la gente pone la plata en lo que se llama cuentas de money market. ¿Qué descubrió un sátrapa de ingresos brutos? Un delincuente, un inmoral. No lo invites a tu cumpleaños, te afana la torta. ¿Qué descubrió? Ah, hay un ingreso ahí. Hay un pequeño interés… impuesto a ingresos brutos”.

El economista concluyó con una advertencia sobre el mensaje que se transmite a los nuevos emprendedores: “El principal negrero de la Argentina es el Estado nacional, provincial y los sátrapas de los municipios”. Lazzari insistió en que las regulaciones y la presión fiscal desalientan la formalización y empujan a la economía informal: “El tipo, naturalmente, mentalmente, está seteado para un teléfono, no usa efectivo… está seteado para hacer toda su vida en blanco, y el Estado lo negrea”.

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• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich

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