ECONOMIA
JP Morgan: gigante financiero le pone fecha a la salida total del cepo al dólar

El gigante de Wall Street refuerza la visión «constructiva» sobre la economía argentina. La expectativa más allá de las elecciones
29/07/2025 – 11:56hs
El banco JP Morgan estima que el gobierno de Javier Milei podría anunciar la salida total del cepo hacia finales de este año, una vez que pasen las elecciones de medio término.
El gigante de Wall Street hizo esa previsión en un informe donde analiza la potencialidad del mercado accionario.
Al respecto, los analistas del banco estadounidense creen que, una vez quitada las regulaciones en el mercado cambiario, la Argentina sería beneficiada con una mejora en el índice MSCI, lo que abriría las puertas a mayores inversiones internacionales en el mercado bursátil local.
Un mal año pero con buenas expectativas
El banco tituló a su último reporte sobre el mercado bursátil: «Este no ha sido el año para las acciones argentinas».
«A mediados de mayo, el índice MSCI Argentina estaba prácticamente plano, mientras que el MSCI LatAm acumulaba un rendimiento superior al 20%. Sin embargo, esta brecha se ha exacerbado en las últimas semanas, con una venta masiva de acciones argentinas que ha llevado la sobresaliente performance de América Latina a casi 40% en lo que va del año», escribieron los analistas de la entidad.
«Desde nuestro punto de vista, esta diferencia no está respaldada por los fundamentos, ya que seguimos teniendo una visión constructiva sobre la implementación del programa macroeconómico del gobierno de Milei y sobre el resultado de las elecciones de medio término en octubre», afirmaron.
«Además, creemos que la implementación del programa macro podría llevar a una eliminación adicional del cepo cambiario hacia fin de año, lo cual abriría la puerta para que MSCI inicie un proceso de reclasificación en 2026″, concluyeron los analistas.
Presión sobre el dólar
En la City porteña prevén que el mercado cambiario, y también el bursátil, podrían afrontar mayor volatilidad en las próximas semanas, a medida que se acerquen las elecciones.
Distintas consultoras y bancos de la City monitorean con lupa la dinámica en el mercado cambiario.
¿Qué chances hay de que el dólar llegue al techo de la banda y obligue al Banco Central a una intervención? ¿Subirá el BCRA las tasas de interés para enfriar el mercado? ¿Se calmará el mercado? ¿Se rearma un carry trade?
Preguntas que tendrán relevancia en las próximas semanas, con la visión en la actitud que tendrá el Gobierno respecto de las tasas de interés y el dólar ante la cercanía de la definición política.
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ECONOMIA
Raro momento del mercado: precios aceleran, tasas bajan y maniobra con dólar se vuelve más riesgosa

Algo raro está pasando en el mercado financiero: a contramano de una inflación al alza, las tasas de interés siguen su curso a la baja. Es más: los bonos con vencimientos más largos están rindiendo menos, lo que implica una expectativa de caída en la inflación.
Al menos, así lo interpretan los funcionarios del equipo económico, que siguen sosteniendo que la presión inflacionaria actual es sólo un fenómeno pasajero producido por la actualización de las tarifas de servicios públicos -lo que Toto Caputo denomina «recomposición de precios relativos»-.
Los números son elocuentes: mientras el IPC lleva dos meses en 2,9% y los pronósticos para marzo indican que seguirá rondando ese nivel, las tasas que rinden los bonos de deuda del Tesoro vienen comprimiendo, con un promedio de 2,5% efectivo mensual.
Podría suponerse que esos inversores están, en realidad, mirando al tipo de cambio, y como confían en la estabilidad del dólar por algunos meses más -dado que en abril empieza la entrada fuerte de divisas de la exportación agrícola-, entonces no tienen problema en aceptar un rendimiento negativo de corto plazo. Es, después de todo, la lógica del «carry trade», donde se invierte en pesos mientras haya certeza de estabilidad cambiaria, y luego se pasa al dólar.
Sin embargo, cuando se miran los números a más largo plazo, queda claro que el mercado está relativamente calmo: la inflación implícita en los bonos del Tesoro marca una caída por debajo al 2% mensual ya para el IPC de junio, un promedio de 1,5% para el segundo semestre y una caída hasta un nivel de inflación mensual de 1% el año próximo.
¿Sin miedo a la devaluación?
Por otra parte, tampoco se observa en los bonos una expectativa devaluatoria. Las proyecciones que hacen los consultores de inversiones indican que toda la curva de rendimiento de letras -es decir, el valor del dólar que tendría que regir para que los bonos no tengan rentabilidad negativa- se encuentran por debajo del techo de la banda cambiaria hasta mediados del año próximo.
Para ponerlo en números, mientras el «breakeven» de los bonos con vencimiento a diciembre se da con un tipo de cambio de $1.800, el techo de la banda cambiaria esperado para esa fecha es de $2.000. Es decir, se sigue esperando un dólar flotando lejos del límite superior en el que el BCRA se tornaría vendedor.
¿Significa esto que hay confianza absoluta en la estabilidad cambiaria? No necesariamente. Es cierto que los flujos son positivos, y que desde el campo llegan noticias alentadoras, como el ingreso de 6.300 camiones diarios a la zona portuaria de Rosario.
Pero también hay voces de alerta, por el efecto del escenario conflictivo a nivel global. A los productores agrícolas les preocupa el hecho de que el petróleo y sus derivados -entre los cuales se encuentra la urea, insumo fundamental para la fertilización- suben a un ritmo más alto que los commodities del mercado de Chicago, especialmente la soja.
Y, en la medida en que el tipo de cambio sigue «planchado» con inflación relativamente alta, y además los países vecinos devalúan, el riesgo de la apuesta al carry trade se hace más alto.
«Hay que empezar a seguirlo muy de cerca o a empezar a cubrir posiciones si el conflicto en Medio Oriente se alarga, porque con el fortalecimiento global del dólar, el sostenimiento de la estrategia oficial implica una velocidad de apreciación real mucho más rápida para el peso respecto de las monedas de nuestros principales socios comerciales», advierte la consultora Outlier.
Absorbiendo pesos con tasas bajas
Lo que llama la atención es que esta baja de los bonos se produce en un momento en el que llueven las críticas sobre el gobierno por la dificultad para controlar la inflación aun cuando se está aplicando una contracción monetaria.
Sin ir más lejos, en la licitación del Tesoro, el ministro Toto Caputo volvió a absorber pesos del mercado. No solamente «rolleó» en su totalidad los vencimientos de deuda por $9,6 billones, sino que además colocó bonos como para retirar un excedente de liquidez por $820.000 millones.
Y, también, aprovechando la alta liquidez en dólares por la masiva emisión de deuda corporativa y de las provincias -trajeron u$s12.000 millones en cuatro meses-, volvió a tomar crédito dolarizado en el mercado doméstico. Por segunda vez consiguió que le prestaran u$s250 millones, pero ahora a una tasa menor que la de febrero: un 5,6% contra un 5,9% del mes pasado-.
En otras palabras, lejos de su viejo eslogan que afirmaba que en este gobierno «los bancos volvieron a trabajar de bancos», se está reforzando el rol del sistema financiero como prestamista del Tesoro, tanto en pesos como en dólares.
Mientras tanto, en el sector privado, las tasas activas -es decir las que cobran los bancos cuando otorgan un préstamo- continúan en niveles muy elevados, al tiempo que se baten récords de morosidad en el sistema financiero.
Los banqueros que se quieren mostrar más optimistas afirman que lo peor ya pasó y que, a partir de ahora esos números deberían mejorar. Pero lo cierto es que la distancia entre las tasas activas y pasivas sigue siendo muy grande, dado que el Banco Central sigue imponiendo un 50% de encajes sobre los depósitos, lo que implica que, sigue quedando poca liquidez para destinar al crédito privado.
Toto cierra la canilla de pesos
La explicación que se da desde el gobierno es que, por motivos políticos -la incidencia del «riesgo kuka» sobre el costo financiero- más otras cuestiones estacionales, los argentinos muestran menor demanda por mantener pesos en el bolsillo. Y, en consecuencia, la política monetaria se torna más contractiva, por la vía de aspirar esos pesos «excedentes».
Y lo cierto es que los informes oficiales del BCRA muestran ese «cierre del grifo». Cualquiera sea la definición de agregado monetario que se tome, se registra una caída. Si se considera el M2 transaccional privado -que incluye pesos circulantes, depósitos en cuentas corrientes y en cajas de ahorro- el recorte de liquidez fue de 5,2% en un mes y de 12,5% acumulado en lo que va del año. Y si se toma el M3 -que le agrega al M2 los activos del sector público y los depósitos a plazo fijo-, la reducción es de 2,8% en un mes y de 3,2% acumulada.
Un informe de la Fundación Mediterránea indica que la base monetaria se contrajo en $2 billones a pesar de que el Banco Central había previamente inyectado $3,9 billones para comprar dólares.
Y la reciente advertencia de Javier Milei a Santiago Bausili -le pidió que la entrada de dólares «no se vaya a la inflación»- sugiere que esta tendencia continuará.
Esta política tiene defensores y detractores. Hay quienes la apoyan, con el argumento de que otros gobiernos terminaron en devaluaciones bruscas precisamente por sobre estimar la demanda de dinero por parte de los ahorristas.
Los críticos, en cambio, señalan que la vía de «secar» la plaza financiera tiene como efecto colateral un encarecimiento del crédito y un enfriamiento de la producción y el consumo. De hecho, hay economistas que afirman que para lograr el objetivo oficial de una inflación menor al 1% en agosto, sería necesaria una absorción de pesos de tal porte que la economía entraría de lleno en la recesión.
Tasas bajas para ahorrar, altas para comprar
El fenómeno del que se jacta el Gobierno es el de estar absorbiendo liquidez sin que eso implique una necesidad de pagar tasas extraordinariamente altas en cada emisión de deuda pública. Más bien al contrario, durante el año se viene constatando la tendencia a la contracción de los rendimientos.
Pero claro, eso ocurre sólo cuando se fondea el Tesoro, que paga una tasa anual de un 34%. En el sector privado, en cambio, la tasa nominal está en 60%, que sube a un costo efectivo anual de 81%.
Pero las quejas no se limitan al interés de los créditos, sino también a la volatilidad, sobre todo para las empresas que deben hacer manejo de caja de cortísimo plazo.
«Esta elevada volatilidad en las tasas cortas, incluyendo marcadas fluctuaciones intradiarias, resulta disfuncional para el sistema. La incertidumbre resultante no solo obstaculiza la toma de decisiones estratégicas, sino que altera la operatividad financiera al forzar un acortamiento precautorio en los plazos de cualquier de cualquier decisión financiera», afirma el reporte de Fundación Mediterránea.
Los analistas se quejan del alto nivel de encajes, que genera el efecto de iliquidez, sin que pueda ser compensado por un mayor nivel de ahorro. De hecho, el premio que se les paga a los ahorristas de plazo fijo sigue en una tendencia descendente, y las tasas que se ofrecen hoy -27% anual, en el mejor de los casos- se ubica ya debajo de la inflación pronosticada por los economistas.
En tanto, el gobierno disfruta de su momento favorable, en el que puede darse el gusto de comprar dólares, bajar las tasas de interés y contraer la base monetaria, tres cosas que, en teoría, no pueden ocurrir simultáneamente.
La clave para que este escenario se mantenga se llama dólar; y aunque hay u$s40.000 millones en el sistema bancario y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, dijo que ya está asegurado el pago del voluminoso vencimiento de julio -más de u$s4.200 millones-, los argentinos siguen mostrando vocación de ahorrar en billetes verdes.
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ECONOMIA
A un mes del cierre de Fate: cómo impactará en el golpeado mercado local el avance descontrolado de los neumáticos chinos en Brasil

A un mes del anuncio del cierre definitivo de la marca de neumáticos Fate, en el mercado brasileño del sector se presenta también un escenario preocupante para su industria local. Así lo hizo saber la propia Asociación Nacional de la Industria del Neumático (Anip) en un artículo publicado por la Agencia AutoData de ese país.
La entidad asegura que se trata de una transformación profunda que enciende alertas en toda la región, especialmente por el suministro que las fábricas brasileñas representan para otros países, incluido Argentina.
En los últimos años, la creciente penetración de productos importados, principalmente provenientes de Asia, ha desplazado con fuerza a la producción local, configurando un escenario que guarda fuertes similitudes con lo que ocurre en nuestro mercado.
Según datos recientes difundidos por el sector, la participación de neumáticos fabricados en Brasil en el mercado de reposición cayó de manera sostenida: del 73% en 2020 al 60% en 2021, hasta llegar a un preocupante 41% en 2025. El dato más crítico se registró en enero de este año, cuando la cuota de productos nacionales descendió a apenas un 28%, un mínimo histórico que refleja la magnitud del cambio estructural.

Detrás de este fenómeno aparece un factor central: la asimetría de precios. Los fabricantes brasileños denuncian que muchos neumáticos importados ingresan al mercado a valores que no cubren siquiera los costos de producción, lo que genera una competencia difícil de sostener. A esto se suma que, en muchos casos, estos productos no cumplen con estándares ambientales exigidos a la industria local, como los sistemas de reciclaje o logística inversa.
El origen de esta presión competitiva está en China, pero no es únicamente el gigante asiático el que está causando este desbalance. También ocurre con marcas que fabrican en Vietnam, Camboya e Indonesia, y que han incrementado su presencia en América Latina, en muchos casos con marcas que tienen su origen igualmente en capitales chinos, pero trazaron estrategias comerciales con esos países para evitar las barreras de protección en mercados como el de Estados Unidos y Europa.
El informe menciona que otros mercados de la región como México mantienen aranceles de hasta el 35% para proteger su industria, mientras que en Brasil las tasas son significativamente menores: 25% para neumáticos de autos y apenas 16% para camiones, con períodos recientes incluso de arancel cero. En Argentina, desde septiembre de 2025, el arancel extrazona también es del 16%.
En enero, las ventas de fabricantes nacionales cayeron un 11,5% interanual, con un total de 2,6 millones de unidades. El segmento más golpeado fue el de neumáticos para camiones, con una caída del 21,6%, seguido por los productos para autos, que retrocedieron un 9,6%. También se registró una fuerte baja en la demanda de las terminales automotrices, del 18,5%, ya que importan sus propios lotes de neumáticos también desde Asia, mientras que el mercado de reposición disminuyó un 7,8%.

Frente a este panorama, la industria brasileña comenzó a reaccionar. La propia Anip impulsó un manifiesto respaldado por múltiples entidades y logró que el gobierno conforme un grupo de trabajo específico para analizar la situación. El objetivo es identificar los desequilibrios del mercado y evaluar medidas que permitan recomponer la competitividad del sector.
Entre las propuestas en discusión aparecen el refuerzo de controles a las importaciones, la aceleración de investigaciones antidumping y la posibilidad de elevar aranceles en ciertos segmentos. También se plantea priorizar productos nacionales en compras públicas y generar líneas de financiamiento para incentivar el recambio de neumáticos con mayor contenido local, especialmente en el transporte de cargas.
Más allá de las medidas concretas, el sector del neumático mira con atención la situación que se generó en Argentina, donde todavía está pendiente equilibrar la apertura comercial con la necesidad de preservar la industria local. En ambos países, el sector no rechaza las importaciones en sí, pero advierte sobre los riesgos de una competencia desregulada que puede afectar empleo, inversión y desarrollo tecnológico.

En Brasil, la industria del neumático involucra 11 plantas productivas que generan 35.000 empleos directos y cerca de 500.000 indirectos. La preocupación radica en que, de no mediar correcciones, esta estructura podría verse seriamente comprometida en los próximos años. En Argentina solo quedan 2 fábricas, Bridgestone y Pirelli, que emplean directamente a unos 4.000 operarios.
Pero para la industria brasileña los plazos son aún más cortos, porque este año se renueva el Gobierno con las elecciones presidenciales de octubre próximo. El presidente de Anip, Rodrigo Navarro, dijo que “la premisa de inhibir la entrada descontrolada de artículos importados que, según él, a menudo se venden a precios que no cubren el costo de la materia prima. “El año se ha acortado. Tenemos hasta junio para que se aprueben las medidas. No podemos esperar hasta 2027”, enfatizó.
Dependiendo del nuevo presidente y el signo político que gane las elecciones, una protección mayor o menor para el sector podría afectar fuertemente a las fábricas de neumáticos que producen en Brasil. Un cambio de situación también podrá repercutir en Argentina, ya que actualmente se importan neumáticos de Bridgestone, Pirelli, Michelín, Goodyear y Continental.
Pero la competencia no sólo estará dada por la importación y una mayor protección de la industria local en Brasil, ya que la mayor marca china de neumáticos, Linglong, acaba de anunciar que instalará una fábrica en Brasil para poder competir como un productor y no como un importador. Se espera que la producción comience con neumáticos de camión para la segunda mitad de 2027.
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ECONOMIA
Hay preocupación en la City por el caso Ualá: la morosidad llega al 40% de su cartera

La situación del sistema financiero argentino encendió una señal de alarma que no se veía desde la salida de la Convertibilidad, en diciembre del 2001. Sucede que la morosidad en los préstamos otorgados a las familias tocó máximos en más de 20 años.
Así se desprende de los datos procesados a partir de la Central de Deudores del BCRA, que fueron reflejados por analistas. En enero de 2026, la mora en los créditos a los hogares del sistema financiero subió por decimoquinto mes consecutivo, saltando al 10,6%, según la consultora 1816. Para encontrar niveles similares, hay que remontarse a la crisis de 2001-2002.
La morosidad en entidades no financieras superó el 27%
Si se profundiza en el análisis, la situación es aún más crítica en el sector de las entidades no financieras (proveedores de crédito que no son bancos, como emisoras de tarjetas no bancarias o plataformas de e-commerce). En este segmento, la irregularidad ya superó el 27%.
Esto significa que más de un cuarto de los préstamos otorgados por estos canales se encuentra en situación irregular, un nivel de estrés que solo se había visto durante la crisis de 2019 y el año de la pandemia.
«El 100% de los principales 25 bancos registró un aumento de la mora en el segmento de familias en enero, lo que da cuenta de un fenómeno de carácter macroeconómico», señalaron desde 1816. En cuanto a la brecha entre entidades financieras y no financieras, los analistas atribuyen parte de la diferencia al nivel de tasas de interés.
Dentro de este ecosistema no bancario, gigantes como Tarjeta Naranja y Mercado Libre, que concentran casi el 60% de este mercado, también han visto cómo la irregularidad de sus carteras de clientes siguió escalando en el inicio del año, siempre de acuerdo al informe de los técnicos de 1816.
En ese marco, un posteo que se viralizó en redes generó alerta en la City: según el análisis de un usuario, en base a las cifras del BCRA, la morosidad en Ualá llega al 40% de su cartera. Un dato que luego fue aclarado por la billetera digital dirigida por Pierpaolo Barbieri.
Alarma en la City por el caso Ualá y preocupantes números rojos
El posteo que generó revuelo en redes y encendió alerta en la City
La publicación, realizada por el analista Igor Ayuso, hizo mención al supuesto deterioro significativo en el repago de créditos otorgados por la fintech, en el que se observa cómo crecen las dificultades de los hogares para pagar sus obligaciones financieras
La publicación aludía a un supuesto deterioro significativo en el repago de créditos otorgados por fintech en un contexto en el que crecen las dificultades de los hogares para afrontar sus obligaciones financieras.
Pero donde el impacto resulta más fuerte es en el ecosistema fintech. El caso de Ualá concentra actualmente la atención del mercado. No solo por el nivel de mora, sino por su composición.
El posteo del usuario Igor Ayuso, quien basó su informe en datos del BCRA, en el segmento bancario de Ualá los impagos rondan el 43%. Pero en el negocio no financiero el número escala hasta un 63%. Ese dato encendió las alarmas en redes y parte del mercado.

La suba en la mora de los créditos bancarios de Ualá, según el posteo que generó ruido
Desde Ualá relativizaron la magnitud del dato. Señalaron que la firma discontinuó a mediados del año pasado la originación de créditos bajo el esquema peer-to-peer y transfirió su cartera de mejor calidad a su banco, que actualmente canaliza los préstamos.
Desde la empresa sostienen que, al depurar la información reportada al regulador, se ubicaría en torno al 18% en enero y 17% en febrero.
«Esto implica que en esa cartera residual de la PSP quedan principalmente clientes en mora, sin el ingreso de nuevos créditos que compensen con pagadores en situación. Esto distorsiona significativamente el indicador», advierten fuentes del unicornio a iProUP.
En concreto, la firma que conduce Pierpaolo Barbieri dijo que no hay que mezclar peras con manzanas. «Los valores presentados al BCRA desde las entidades financieras suelen aplicar la práctica de write-off, mediante la cual, luego de determinado tiempo de incobrabilidad, eliminan de sus balances los créditos impagos».
«Ualá recién comenzará a implementar este mecanismo en 2026, por lo que esos casos continúan reflejados en su cartera». Es decir, los incobrables (que pasado determinado tiempo salen de las cifras bancarias) aún persisten en empresas como el unicornio.
«Si se aplicara el mismo criterio que utiliza el resto del sistema, permitiendo una comparación homogénea, el indicador de mora a febrero del banco Ualá 2026 se ubicaría en torno al 17%, un nivel intermedio respecto de los valores observados en banca retail y fintechs», aclararon.
Igualmente, desde Ualá reconocieron el momento complejo: «Desde mediados de 2025, la industria en su conjunto experimentó un deterioro en la calidad de cartera crediticia. Esto derivó en un endurecimiento generalizado de las políticas de crédito y en una menor originación».
«Como resultado, se produce un doble efecto: por un lado, a medida que se cancelan los créditos en mejor situación, aumenta el peso relativo de los casos en mora dentro del stock; por otro, el contexto de tasas elevadas reduce la demanda de crédito por parte de perfiles de menor riesgo», concluyen.
El peso de las tasas: ¿una trampa para el deudor?
Gran parte de este fenómeno se explica por el costo del dinero. Aunque las tasas nominales mostraron una leve tendencia a la baja recientemente, en términos reales la carga es asfixiante. En febrero, la Tasa Efectiva Anual (TEA) real promedio de los préstamos personales en bancos alcanzó el 40%, mientras que en las entidades no financieras se estima que rondó un exorbitante 150%.
Si a estos números se les suma el Costo Financiero Total (CFT), que incluye seguros, comisiones e impuestos, el peso sobre el bolsillo de los hogares es mucho mayor. En el caso de los bancos ya supera el 150% anual, con topes de hasta 350% anual.
Esto genera un escenario peligroso: si la inflación se reduce, el peso real de la cuota mensual aumenta, dificultando aún más la capacidad de repago de las familias.
Esta inestabilidad provocó que el ritmo de crecimiento de los préstamos en pesos se estanque.
Perspectivas: ¿hacia dónde va el mercado crediticio?
La creciente morosidad de las familias pone en duda la sostenibilidad del consumo bajo el esquema actual de tasas.
Por otra parte, el balance de los bancos también ya están mostrando secuelas de la súbita suba de la irregularidad en el pago de las cuotas.
De acuerdo al reporte, la mirada de los analistas está puesta ahora en el informe de bancos que el BCRA publicará a finales de marzo, donde se espera la confirmación oficial de estos números.
Sin una reducción en la volatilidad de las tasas y un alivio real para el deudor, el sistema corre el riesgo de consolidar una situación de exclusión crediticia para una parte importante de la población, justo cuando la economía más necesita del crédito para reactivarse.
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