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ECONOMIA

JP Morgan se mantiene optimista con Argentina: los factores que impulsarían la inversión y un riesgo latente

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JP Morgan espera una recuperación de la inversión en 2026

El banco JP Morgan volvió a mostrarse optimista sobre la economía argentina y aseguró que la desregulación y las reformas estructurales funcionarán como impulsores de la inversión. No obstante, advirtió que persisten riesgos latentes a monitorear.

El gigante de Wall Street sostuvo en un informe a clientes que los esfuerzos por “liberar el potencial de crecimiento” del país no han ocupado el centro de la escena, ya que los mercados financieros continúan concentrados en el proceso de estabilización y la vuelta a los mercados internacionales.

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“Sin embargo, se encuentra en marcha un impulso microeconómico clave —pero subestimado— que está sentando las bases para una reactivación sostenida de la inversión tras años de estancamiento», dijeron los analistas del banco.

Recordaron que, en el tercer trimestre de 2025, la inversión fija registró una caída secuencial en términos desestacionalizados, aunque remarcaron que se se ubicó casi un 9% por encima del promedio de 2004-2024 y un 2% en relación con los niveles del cuarto trimestre de 2023.

JP Morgan señaló en un
JP Morgan señaló en un informe a clientes que los esfuerzos por “liberar el potencial de crecimiento” del país no han ocupado el centro de la escena. REUTERS/Eduardo Munoz//File Photo

Al mismo tiempo, afirmaron que el rápido rebote en “V” observado desde el segundo trimestre de 2024 hasta el primer trimestre de 2025 se vio interrumpido por una serie de shocks de política económica que afectaron negativamente la inversión de capital.

Entre ellos mencionan las disrupciones en el mercado cambiario vinculadas al programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril y las condiciones monetarias “excepcionalmente contractivas” que persistieron hasta el tercer trimestre, culminando en la antesala de las elecciones de medio término.

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“De cara al futuro, anticipamos no solo una recuperación de la inversión real, sino un retorno a una trayectoria ascendente similar a la del boom posterior a la crisis de la convertibilidad entre 2004 y 2007″, proyectó el informe.

A la vez, detallaron que en el tercer trimestre del año pasado, la inversión total llegó al 20,4% del PBI, con una suba de 1,3 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024 y 1,2 puntos por encima del promedio de 2004–2024. De todas maneras, todavía permanece 2,7 puntos por debajo del pico trimestral de 2011.

JP Morgan: "Anticipamos no solo
JP Morgan: «Anticipamos no solo una recuperación de la inversión real, sino un retorno a una trayectoria ascendente similar a la del boom posterior a la crisis de la convertibilidad entre 2004 y 2007». REUTERS/Mike Segar/File Photo

La recuperación, precisa la entidad, se explica principalmente por el dinamismo de la inversión en maquinaria, equipos y transporte. Por el contrario, la construcción tuvo un desempeño débil durante la gestión de Milei, afectada por el ajuste fiscal y el freno a la obra pública.

Según el análisis, si el sector hubiera seguido la evolución del promedio 2004–2023, la inversión total habría alcanzado el 21,7% del PBI, cerca de máximos históricos.

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“El bajo desempeño de la construcción responde en gran medida a la política de austeridad del Gobierno. Los fuertes recortes del gasto para asegurar el superávit fiscal derivaron en la suspensión de numerosos proyectos de infraestructura y en una marcada reducción de la inversión pública. Con la obra pública paralizada, la actividad pasó a depender cada vez más del capital privado para los grandes emprendimientos, lo que limita tanto la escala como la velocidad de la actividad”, relató JP Morgan.

“A medida que avanza la desregulación, bajan los costos financieros y los organismos multilaterales comienzan a aportar financiamiento, se espera que la construcción recupere dinamismo en los próximos meses”, añadió.

JP Morgan: “El bajo desempeño
JP Morgan: “El bajo desempeño de la construcción responde en gran medida a la política de austeridad del Gobierno» (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por último, el informe aclara que si bien el panorama es favorable, persisten riesgos: “La sostenibilidad de la reactivación de la inversión dependerá de la capacidad del Gobierno para mantener la estabilidad macroeconómica, avanzar con la agenda de reformas y acceder tanto al financiamiento externo como al doméstico”.

“Cualquier reversión del contexto macroeconómico, un resurgimiento de la incertidumbre en materia de políticas o shocks externos podría afectar la formación de capital y ralentizar el camino hacia un mayor crecimiento potencial”, advierte.

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“La credibilidad de la política económica y una gestión fiscal estricta serán claves para que el impulso inversor se traduzca en mejoras duraderas de la productividad y del nivel de producto de largo plazo”, concluye el banco.

Igualmente, vale mencionar que por primera vez desde 2003, la inversión extranjera directa (IED) en Argentina arrojó un saldo negativo: según datos del Banco Central (BCRA), entre enero y noviembre de 2025 se registró una salida neta de fondos por USD 1.521 millones. El rojo surge por la prevalencia de ventas de activos y de compañías que estaban bajo control de capital extranjero.

En otro reporte, JP Morgan espera que la actividad deje atrás los ‘tropiezos’ observados en octubre-noviembre, tomando como referencia los datos preliminares de diciembre: las ventas y la producción de autos crecieron 27,1% y 11,9% mensual desestacionalizado, respectivamente, mientras que las ventas de cemento repuntaron 7,5% mensual, al igual que las ventas minoristas relevadas por CAME, que se expandieron 5,2%. En contraposición, tanto las importaciones como las exportaciones cayeron en el mes.

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En este contexto, la entidad dejó sin cambios su proyección de crecimiento del PBI para 2026 en 3,4% interanual.



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ECONOMIA

Polémica por el IPC INDEC: para Caputo, suba de bonos CER confirma la confianza en la medición

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Más polemista que nunca, el ministro de economía, Luis Caputo, respondió a sus críticos que la suba en los precios de los bonos CER -es decir, los que ajustan por la inflación- es una demostración irrefutable de que el mercado confía en el Gobierno, y que las discusiones sobre la metodología del INDEC para medir la inflación no incidieron en el humor del público.

Y, efectivamente, estos títulos tuvieron una mejora en su cotización la semana pasada. De hecho, la tasa de interés en el mercado secundario -que se mueve en sentido inverso al precio del bono-, que rondaba el 8,5% para los vencimientos a dos meses, cayó un punto al entorno de 7,5%.

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Y el ministro se enojó porque su interpretación no fue compartida por los analistas del mercado. En referencia al controvertido índice del Indec, protestó: «Imagino que si lo hubiéramos cambiado y los bonos hubieran caído de precio, los mismos periodistas estarían titulando: ‘El mercado no le cree al nuevo índice de inflación’».

Sin embargo, para mayor enojo del ministro, hay economistas que hacen el razonamiento inverso: es decir, que si hay mayor demanda de bonos ajustables por CER, es porque la inflación esperada subió y entonces el mercado está buscando cobertura.

«Y si hubieran usado el nuevo índice, la inflación hubiera sido aun mayor y los precios de los bonos también», apuntó Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía, que durante la campaña electoral comandó el equipo de asesores de Javier Milei y ahora se erigió en uno de sus principales críticos.

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De hecho, la suba de estos bonos coincidió con una revisión al alza que hicieron la mayoría de los economistas sobre la inflación esperada para los próximo meses, como se evidenció en la encuesta REM del Banco Central.

Vuelve el fantasma de la inflación

El argumento de Caputo tiene el objetivo de responder a las comparaciones con Guillermo Moreno en el gobierno de Cristina Kirchner, cuando la falsificación del IPC tenía, entre otros objetivos, la finalidad de abaratar el costo fiscal del pago de intereses de deuda.

Según ese razonamiento, si alguien cree que el IPC no reflejará la inflación real, no se arriesgaría a comprar un bono que toma como indexador, precisamente, al índice del Indec. Es, por cierto, un argumento discutible. Si los inversores compran bonos ajustables por CER es, en todo caso, porque no dudan de que se pagará puntualmente, sin riesgo de «reperfilamiento». Pero la inversión no dice nada en sí sobre la credibilidad del índice: simplemente, el mercado mira dónde hay mayor potencial de retorno.

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Por otra parte, el ministro tuvo mala suerte como el «timing», dado que, justo cuando estaba planteando su argumento basado en los bonos CER, se publicó el índice de inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que arrojó un preocupante 3,1%. En paralelo, el IPC nacional de enero también se aceleró un poco y cerró en 2,9%.

Peor aun, como recién en febrero se empezará a notar el impacto de las subas tarifarias, la expectativa es que una canasta actualizada reflejaría un IPC mayor a 3% en febrero y marzo.

¿Qué dice el mercado de capitales que mira Caputo? La previsión tácita de inflación -que surge de comparar el rendimiento de los bonos CER con los de tasa fija– indica una expectativa de inflación en torno de 2,3% mensual hasta junio próximo.

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Esto ocurre en un contexto de debate sobre si el propio gobierno está provocando una crisis inflacionaria de mediano plazo, cada vez que el BCRA inyecta pesos para comprar dólares, y luego el excedente es reabsorbido por el Tesoro, que emite bonos convalidando tasas de interés elevadas.

La polémica sobre el exceso de pesos

La crítica que se está escuchando por estos días es que, contrariamente a lo que afirma el gobierno, no se está produciendo una suba en la demanda de pesos por parte del público. Un informe del economista Santiago Bergese afirma que la compra de dólares por parte del BCRA tuvo como contracara un aumento del volumen en la cuenta del Tesoro, que se logró, con la transferencia de $2,4 billones desde la banca pública, además de los $2 billones que Caputo absorbió en la última licitación de deuda.

Es lo que lleva a que muchos analistas pongan en duda la vigencia efectiva a un «ancla monetaria».

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Un informe de la Fundación Mediterránea indica que, si bien la base monetaria medida «punta a punta» en el mes de enero tiene una leve contracción -de 0,3% nominal y 2,7% real-, el panorama luce diferente cuando se mide el promedio mensual. En ese caso, se observa una expansión nominal de 6% -un crecimiento de 3,1% descontando el efecto inflacionario.

«Este indicador refleja que, a lo largo del mes, la economía operó efectivamente con niveles de re-monetización más elevados que en diciembre», agrega el reporte, que destaca la compra de divisas por parte del sector público como el principal factor que llevó a la expansión de dinero.

El test de la licitación

En todo caso, el test para el ministro de economía se dará en la próxima licitación del miércoles cuando vencen títulos de deuda por unos $9,6 millones -de los cuales, aproximadamente $7 billones están en manos de inversores privados-.

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En el «menú» ofrecido por la Secretaría de Finanzas hay bonos ajustables por CER, otros a tasa fija y también dólar linked. Si se repitiera la tendencia observada en los últimos meses, la mayor parte del «rolleo» se centrará en los vencimientos de más corto plazo -hay Lecap a abril y Boncer pagadero a junio-.

¿Qué estrategia adoptará Caputo si no se produce mucha demanda por bonos CER? Probablemente esa situación sería aprovechada por sus críticos para responderle a sus afirmaciones sobre la confianza del mercado. Es por eso que, más que nunca, la lupa de los analistas estará puesta en las tasas de interés que convalide el ministro.

Es una situación que hace recordar a otros momentos en los que Caputo interpretaba el comportamiento del mercado a su favor. El año pasado, si las licitaciones de bonos dólar linked quedaban desiertas, lo interpretaba como un indicador de confianza en la estabilidad cambiaria. Sin embargo, al mismo tiempo la demanda de dólares por parte del público minorista se disparó al punto que se dolarizó la mitad de la base monetaria.

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Por esos días, también había demanda por los bonos en pesos, pero Caputo debía convalidar tasas muy altas y la mayoría de los inversores se concentraban en los vencimientos de cortísimo plazo.

Es decir, el «rolleo» de deuda no era precisamente una señal de confianza: en primer lugar, porque resultaba inducido por el propio gobierno, que forzaba a los bancos a tomar títulos públicos, pero además, porque el Banco Central intervenía fuerte en el mercado de futuos. Así, se generaba lo que en la jerga financiera llaman «tasa sintética», que consiste en invertir en un título en pesos y, simultáneamente comprar un contrato en el mercado de futuros, una especie de «seguro anti devaluación». Para que esa operación tenga sentido, la tasa que paga el bono tiene que ser mayor que el costo de la cobertura en futuros.

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ECONOMIA

La inflación de enero fue de 2,9% y acumuló 32,4% en los últimos doce meses

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Este mes se debía actualizar la fórmula del Índice de Precios al Consumidor (IPCP), pero el Gobierno tomó la decisión de postergarlo hasta que se consolide la desaceleración de precios.

La inflación en enero de 2026 alcanzó 2,9%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), lo que implicó una variación interanual de 32,4 por ciento. El dato se publicó en medio de los cuestionamientos tras la salida de Marco Lavagna del organismo y la decisión de postergar la nueva fórmula, que significaba la actualización de la canasta de consumos prevista para este mes.

Entre las categorías analizadas, Alimentos y bebidas no alcohólicas encabezó los aumentos del mes, con una suba del 4,7 por ciento. Restaurantes y hoteles registraron el segundo mayor avance, con un 4,1% más.

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infografia

Dentro del análisis regional, Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo el mayor impacto en la variación mensual, impulsado sobre todo por incrementos en Carnes y derivados, así como en Verduras, tubérculos y legumbres. Por el contrario, las menores subas en el mes correspondieron a Educación, con un 0,6%, y Prendas de vestir y calzado, que registró una baja del 0,5%.

En cuanto a la clasificación por tipo de precios, los Estacionales presentaron el mayor aumento, con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo (2,6%) y los precios Regulados (2,4%).

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En efecto, el dato se difundió en medio de un debate sobre la metodología del Indec. La semana pasada se comunicó la suspensión de la nueva fórmula de cálculo que debía aplicarse en enero. Lo que implicaba un cambio de la canasta de consumos de 2004 por la de 2017/2018, y con ello, que los servicios tengan más peso que los bienes. El Gobierno justificó la postergación al afirmar que la modificación se implementará cuando se consolide la desaceleración de precios. Proyectan que esto ocurrirá en julio o agosto.

El cambio debía realizarse una vez terminado el proceso de desinflación”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo. A la vez, el funcionario nacional explicó que hubo diferencias sobre el momento adecuado para avanzar con la modificación. “Marco (Lavagna) consideraba que para enero eso ya podía estar”, señaló.

infografia

Economistas coinciden en que la actualización de los ponderadores con la encuesta de 2017/2018 daría mayor peso a los servicios. “Si esperamos más aumentos de servicios, como ocurrió en el último tiempo (la inflación de 2025 en bienes fue 26,5%, en servicios 43,1%, y la general 31,5%), la corrección del índice a uno que pondera más los servicios habría dado un IPC levemente mayor que el actual”, indicó Florencia Iragui, economista de LCG. Y agregó que si se estanca el proceso de desinflación, el nuevo índice podría dificultar la reversión de la tendencia.

El día anterior se había conocido el dato de inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que fue 3,1% en enero. El acumulado interanual llegó a 31,7%. El registro porteño superó el de diciembre, que había sido de 2,7%. El organismo local atribuyó la suba a alimentos, bebidas, transporte y servicios varios, que incidieron sobre el costo de vida.

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Consultoras privadas estimaron que la inflación de enero rondó entre 2,4% y 2,6%. Equilibra calculó una suba de 2,2%. Analytica estimó un promedio mensual de 2,4%. Libertad y Progreso proyectó un avance de 2,6%. Econviews relevó una suba acumulada de 2,8% en supermercados del Gran Buenos Aires. Los pronósticos coinciden en que el proceso inflacionario sigue firme pese a los intentos oficiales por contenerlo.

El informe de Equilibra resaltó que los principales aumentos correspondieron a alimentos y bebidas no estacionales (2,6%) y a precios regulados como tarifas de servicios públicos (2,4%). Analytica registró una desaceleración en la segunda mitad del mes, aunque alimentos y bebidas superaron el promedio general. El aumento de productos básicos afectó especialmente a los hogares de menores ingresos, que destinan la mayor parte de su presupuesto a alimentos.

Libertad y Progreso había proyectado una inflación interanual de 32,1%. La variación mensual estimada de 2,6% resultó apenas inferior al 2,8% de diciembre. Algunas consultoras reportaron señales de moderación en las últimas semanas del mes.

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El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indicó que los analistas esperan una inflación de 2,4% en enero, 2,1% en febrero y 2,2% en marzo. Para abril proyectan una baja a 1,9 por ciento. Las estimaciones prevén una tendencia descendente, con 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio. Estas proyecciones dependen de la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y los acuerdos salariales.



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ECONOMIA

El dólar profundiza su caída y toca su menor valor en tres meses: los factores detrás de la baja

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El dólar volvió a caer este martes y se ubica en niveles más bajos en tres meses. El mayorista cae $13 (1,1%) a $1.407, el valor más bajo desde el 19 de noviembre. De esta manera, amplía la brecha con el techo de la banda cambiaria ($1.580,27), y se ubica en 12,31%.

En tanto, el minorista también bajó 1% a $1.425 en el Banco Nación. En el segmento bursátil, el MEP baja 0,8% hasta $1.427, mientras que el CCL cae 1,4% a $1.470,82. En el sector informal, el dólar blue se ofrece a $1.425.

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En el arranque de 2026, la atención se corrió del precio del dólar hacia el «cómo» se sostiene la calma. La temporada de viajes, el financiamiento en moneda extranjera de empresas y provincias, y el crédito bancario en dólares aparecen como piezas que pueden inclinar la balanza, incluso sin movimientos bruscos en las cotizaciones.

El trasfondo también es político y financiero. Por un lado, está la trayectoria de las reservas y la capacidad del esquema para atravesar el bache previo a la cosecha gruesa. Por el otro, el precio del riesgo argentino y la posibilidad real —o potencial— de recuperar acceso a financiamiento externo, un factor que suele volverse más sensible cuando se acerca un año electoral.

Reservas y mercado oficial: el «puente» que el BCRA intenta sostener hasta la cosecha

Tras haber explicitado a fines de 2025 un objetivo de acumulación de reservas netas, el Banco Central arrancó 2026 con un dato que el mercado leyó como ancla: en enero compró USD 1.158 millones en el MULC. Para los especialistas de Grupo SBS, ese movimiento fue uno de los pilares de la compresión del riesgo país y, a la vez, del clima de menor tensión cambiaria.

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Desde Grupo SBS señalaron que, incluso con monedas regionales fuertes y con una demanda estacional de pesos que suele presionar al sistema financiero, el frente cambiario no mostró un empuje relevante al alza. En esa lectura, el comportamiento del dólar se explicó más por el equilibrio de flujos que por un giro abrupto de expectativas.

Los expertos del bróker advirtieron que febrero suele traer un desafío adicional: la demanda estacional de pesos continúa cayendo y podría mantenerse débil al menos hasta mitad de año. Bajo ese marco, la remonetización en pesos y la compra de reservas deben evaluarse junto con variables domésticas y con el pulso de los flujos en dólares.

Para SBS, la clave del «puente» hasta la cosecha gruesa está en la continuidad de la oferta privada en el mercado oficial. En su análisis, emisiones en dólares, préstamos y depósitos en moneda extranjera pueden sostener la oferta en el MULC y permitir que el BCRA continúe comprando, siempre que no aparezcan shocks exógenos adversos que presionen al dólar.

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Riesgo país en «zona Ecuador»: la ventana financiera que también impacta en el dólar

Con el riesgo país argentino rondando los 485 puntos básicos, 1816 planteó un espejo que el mercado repite en voz baja: el nivel es muy similar al que tenía Ecuador cuando anunció su regreso a los mercados internacionales. En aquel caso, Ecuador colocó USD 4.000 millones y destinó USD 3.000 millones a recomprar bonos, un esquema que funcionó como administración de pasivos más que como financiamiento neto.

Desde 1816 señalaron que, por comparación, Argentina podría emitir deuda offshore si quisiera. Sin embargo, en la lectura de la consultora, la señal política fue otra: Caputo reiteró que no planea colocar deuda en el exterior, y esa insistencia se interpretó como una apuesta a esperar un contexto que permita salir a tasas más bajas.

Los analistas de 1816 insistieron en que la discusión no es solo de oportunidad, sino de conveniencia macro-financiera. Con 2027 como año electoral, recordaron que la historia suele volver a los inversores más cautelosos, por lo que conseguir financiamiento externo en 2026 puede tener valor estratégico para atravesar el ciclo sin sobresaltos.

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En ese marco, la consultora puso números a la hoja de ruta: entre el BCRA y el Tesoro, los compromisos en moneda extranjera con privados, FMI y Club de París suman USD 10.400 millones en lo que resta de 2026 y USD 21.100 millones en 2027 (bajo el recorte que asume rollover de la parte de otros organismos). Para 1816, ese calendario ayuda a explicar por qué el mercado sigue de cerca la ventana financiera y su efecto potencial sobre dólar y reservas.

Dólares que salen y dólares que entran: turismo con tarjeta versus crédito y emisiones

Un dato de micro, para 1816, capturó la atención del mercado cambiario: los préstamos por consumos con tarjeta en dólares cerraron enero en un máximo histórico. Esa señal fue consistente con una salida elevada por turismo y viajes, aunque la consultora aclaró que la estadística no incluye consumos con débito o a través de billeteras virtuales.

Aun con esa presión por el lado de la demanda, 1816 observó que el Banco Central pudo comprar divisas, y explicó una pieza clave de la mecánica: una porción importante de la oferta se entiende por otros préstamos bancarios en dólares que se liquidan en el mercado oficial. En enero, ese stock subió USD 1.194 millones, aportando oferta en el MULC en el momento de la liquidación.

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En paralelo, Grupo SBS puso el foco en otro canal que, para su análisis, ayuda a sostener el equilibrio: las emisiones de bonos corporativos y provinciales en dólares en el mercado local. Según detallaron, esas colocaciones superaron USD 8.300 millones desde las elecciones nacionales de octubre de 2025 y se consolidaron como una fuente relevante de oferta en el mercado oficial.

La foto que surge de ambas lecturas es que la estabilidad del tipo de cambio se apoya en un balance de flujos. Turismo y consumos externos pueden empujar la demanda, pero crédito, emisiones y depósitos en dólares aportan oferta. La clave, para el mercado, es si esos canales se sostienen en las próximas semanas: de ese equilibrio depende que el dólar siga sin quedar exigido al alza.

Tasas, CER y reglas del juego

En el frente de precios, 1816 destacó un episodio con derivaciones financieras: el Gobierno decidió diferir indefinidamente el cambio de metodología del IPC Nacional que iba a implementarse con el dato de enero de 2026. La consultora explicó que el cambio implicaba un ajuste de ponderadores y que el esquema postergado elevaba el peso de los regulados a casi 25% del índice (desde alrededor de 20% en la metodología vigente).

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Sin embargo, los expertos de 1816 remarcaron un contraste que sorprendió: el mercado no lo tradujo en precio. No vieron un impacto visible ni en la curva CER ni en los bonos en dólares. En su diagnóstico, la diferencia entre metodologías venía siendo acotada en los últimos meses y, además, los soberanos en dólares todavía reflejaban una prima elevada.

Para 1816, esa aparente indiferencia dejó una conclusión operativa: con el spot lejos del techo de la banda y con brecha MEP versus spot casi en cero, la lógica indicaría evitar que las tasas vuelvan a subir. Aun así, advirtieron que el esquema monetario es volátil y marcaron una señal puntual: el stock de «otros» pasivos remunerados del BCRA llegó a ser negativo en 0,73 billones de pesos, lo que interpretaron como provisión neta de liquidez en la última rueda de enero.

En estrategia de pesos, 1816 priorizó Lecap cortas hasta agosto de 2026 por sobre Boncap. Y, para alargar duration, mantuvo su preferencia por instrumentos duales, con una referencia de mercado: una TAMAR implícita promedio que iguala rendimientos en torno al 24% TNA promedio entre hoy y fines de noviembre de 2026.

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Tipo de cambio real y cuentas externas

Desde Grupo SBS explicaron que el tipo de cambio real vuelve a ser una pieza central del rompecabezas. En su lectura, las cuentas de servicios —especialmente turismo— y las importaciones empiezan a reflejar un tipo de cambio real atractivo en términos históricos para esos consumos, lo que puede condicionar el balance externo si los egresos se aceleran.

Los especialistas del bróker destacaron que las exportaciones vienen mostrando dinámica positiva, con un rol cada vez más relevante del sector hidrocarburífero. Pero advirtieron que la foto del comercio exterior cambió: al mirar la balanza de 2024 y 2025, se evidencia una recomposición de la participación de combustibles en el superávit.

Según SBS, la participación de combustibles en el superávit pasó de 31% a 68%, mientras el superávit comercial total se redujo de 40,4% interanual a 4% interanual, con una suba significativa de importaciones de combustibles. En esa línea, remarcaron que la balanza comercial ex combustibles mostró un superávit de 72,5%, lo que refuerza la importancia de la energía en la cuenta externa.

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Para SBS, esto deja una advertencia: si bien se espera que las exportaciones energéticas apunten al alza, los precios internacionales de los hidrocarburos se vuelven una variable crítica, al igual que la cuenta capital y financiera. Un equilibrio consistente entre todas esas cuentas es clave para evitar sobresaltos nominales ante shocks externos que presionen al dólar.

Qué mira la City para anticipar el próximo movimiento del dólar

El escenario, en síntesis, se sostiene sobre una arquitectura de flujos. Del lado del ancla, el mercado observa que el BCRA compró dólares en enero y que parte del sostén provino de oferta privada, vía crédito y emisiones en moneda extranjera. Del lado del riesgo, el mercado sigue la discusión sobre financiamiento y el calendario de vencimientos en dólares, especialmente de cara a 2026 y 2027.

La pregunta que atraviesa todo es de consistencia: ¿cuánto tiempo puede sostenerse la calma antes de que cambie la estacionalidad, se recaliente la demanda por turismo o se mueva el tablero de tasas? La respuesta no depende solo del precio del dólar, sino de la micro del mercado y de la continuidad de los flujos que alimentan la oferta.

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La señal que emerge de los informes es que el «puente» hasta la cosecha gruesa existe, pero no es automático. Requiere que sigan funcionando, al mismo tiempo, el financiamiento privado, el crédito en dólares, la acumulación de reservas y el equilibrio externo.

Por eso, más que mirar una cotización puntual, la City sigue un tablero: reservas, flujos de MULC, turismo, tasa en pesos, brechas, canales de oferta privada y tipo de cambio real. Si ese tablero se mantiene ordenado, la calma puede estirarse. Si alguna pieza se corre, el dólar podría volver a moverse cuando el mercado menos lo espera.

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