Connect with us

ECONOMIA

La advertencia de JP Morgan: cuál es el detalle en pesos que puede empujar al dólar

Published

on



El dólar oficial opera este jueves 5 de febrero a $1465, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1447,50. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1497 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1457 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1455.

En Argentina, la aparente calma del dólar dejó de ser una noticia en sí misma y pasó a ser un resultado que el mercado intenta auditar todos los días. Ya no alcanza con mirar la cotización: ahora se sigue una cadena de señales que explican por qué el tipo de cambio se mantiene estable y, sobre todo, qué podría romper ese equilibrio.

Advertisement

La primera estación de esa cadena son las reservas. Cuando la autoridad monetaria logra comprar divisas de manera sostenida, el mercado suele interpretar que el «ancla» cambia de naturaleza: deja de ser solo una decisión administrativa y pasa a estar respaldada por flujo. Cuando esa compra se desacelera o se vuelve intermitente, la conversación se llena de coberturas y vuelve el ruido.

La segunda estación es el peso. El dólar puede estar quieto y, al mismo tiempo, el sistema financiero acumular señales de tensión si la liquidez se desordena, si cambia la demanda estacional de dinero o si reaparecen instrumentos que «aspiran» pesos y alteran las tasas. Ahí es donde se arma el famoso «detalle» que, sin mover titulares, puede empujar al tipo de cambio.

La tercera estación es la credibilidad del régimen. Un mercado puede tolerar un dólar relativamente estable incluso con dudas, pero no suele perdonar cuando percibe inconsistencias entre objetivos, instrumentos y narrativa. Por eso, el debate real no es si el dólar se moverá, sino qué condiciones deben cumplirse para que no se mueva de forma abrupta.

Advertisement

Reservas: la señal que el mercado volvió a premiar

Desde J.P. Morgan señalaron que el arranque del año mostró una mejora de las condiciones financieras, favorecida por un contexto externo que ayuda a que el banco central pueda sumar reservas sin generar presión innecesaria sobre el tipo de cambio o las tasas locales. En esa lectura, el tono global funciona como un amortiguador que vuelve más «transitable» la acumulación de divisas.

Los especialistas de la firma remarcaron que, en lo que va del año, la autoridad monetaria ya habría comprado más de USD 1.000 millones. Para el mercado, esa cifra opera como un termómetro directo: cuanto más consistente sea esa compra, más probable es que el dólar mantenga una dinámica estable; si esa consistencia se pierde, el esquema queda expuesto a un cambio de expectativas.

Sus analistas también subrayaron un contraste que el mercado no ignora: el año anterior el banco central también había comprado dólares en el mismo tramo, incluso a un ritmo mayor, pero esa acumulación terminó siendo transitoria. La diferencia que destacan para este año es la expectativa de una operación de manejo de pasivos en mercados externos, que podría aliviar necesidades de financiamiento en moneda dura más allá del corto plazo.

Advertisement

En paralelo, desde Barclays destacaron que el programa de acumulación de reservas comenzó «con el pie derecho» y estimaron que las compras del banco central corren a un ritmo anualizado cercano a USD 14.000 millones desde el inicio del esquema. Además, señalaron que el total comprado desde el arranque en enero ya superó USD 1.000 millones y que el paso implícito ronda USD 1.200 millones mensuales, con margen para acelerarse cuando avance la cosecha de soja.

Los dólares que entran: comercio y financiamiento como ancla

Para la entidad londinense, el segundo sostén del equilibrio cambiario es el comercio exterior. Sus analistas apuntaron que el superávit se amplía en el margen y lo ubicaron corriendo a un ritmo de USD 18.000 millones (alrededor de 2,5% del PBI), desde un piso de USD 5.000 millones en abril de 2025. Ese dato, explicaron, reduce la probabilidad de desequilibrios cambiarios porque mejora la capacidad de acumular reservas sin forzar otras válvulas.

Desde la firma británica añadieron que el superávit más amplio también ayuda a apagar una preocupación recurrente: la sostenibilidad del frente externo. Si el comercio suma más dólares netos, el mercado suele recortar demanda preventiva de cobertura, lo que aporta calma al dólar en el corto plazo, aun cuando persistan discusiones sobre el régimen.

Advertisement

En el enfoque de J.P. Morgan, además del comercio aparece un canal complementario: el financiamiento externo del sector privado. Los expertos del banco estadounidense mencionaron emisiones de deuda externa de corporaciones y provincias por alrededor de USD 5.000 millones, y describieron un superávit comercial anualizando cerca de USD 20.000 millones en el cuarto trimestre de 2025. En su lectura, esos flujos ayudan a explicar por qué la acumulación de reservas puede avanzar sin tensar tanto la micro del mercado.

Barclays, por su parte, incorporó una restricción que el mercado suele subestimar cuando el dólar está estable: el calendario de pagos en moneda dura. Sus especialistas recordaron que el servicio de deuda en dólares para 2026 totaliza USD 10.000 millones, un número que obliga a que la acumulación de reservas no sea solo un buen comienzo, sino una trayectoria sostenida para que el equilibrio cambiario no dependa de «días buenos» aislados.

El detalle en pesos

En el plano monetario, los analistas de J.P. Morgan observaron que el efecto expansivo de las compras de reservas se reflejó en el crecimiento de la base monetaria, mientras el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable. Ese punto importa porque conecta reservas y pesos: cuando entran dólares y el balance se expande, el sistema necesita mecanismos ordenados para absorber o canalizar esa liquidez.

Advertisement

Ahí aparece el «detalle» que, según la entidad, el mercado no debería perder de vista: el repunte de los pasivos remunerados. Sus especialistas indicaron que esos pasivos subieron a casi $2,9 billones al 27 de enero, desde $263.000 millones el mes previo. En su lectura, ese salto coincide con el inicio del descenso estacional típico de la demanda real de dinero, una etapa en la que el excedente de pesos puede volverse más visible.

El informe también menciona un dato que ayuda a mapear la dinámica de pesos: el crédito en moneda local al sector privado se reactivó en enero tras una pausa de tres meses. Para el mercado cambiario, ese movimiento es relevante porque reordena la demanda de liquidez y puede modificar la sensibilidad de tasas y agregados monetarios, justamente cuando la estacionalidad empieza a jugar.

A la vez, desde J.P. Morgan destacaron el rol del Tesoro: señalaron que comenzó a recomponer su colchón de caja en el banco central luego de niveles debilitados a fin de año. En un esquema donde el dólar se sostiene por flujos y expectativas, la administración de caja y la absorción de pesos pueden ser tan decisivas como la compra diaria de divisas para evitar que la calma cambiaria se vuelva frágil.

Advertisement

Riesgo soberano y acceso a mercado

El mercado no mira solo reservas: mira cuánto «vale» la estabilidad. Desde J.P. Morgan señalaron que la prima de riesgo soberano se comprimió y destacaron como referencia el spread del EMBI alrededor de 450 puntos básicos, frente a 627 a comienzos de diciembre y 574 en enero. En su lectura, esa caída marca el menor nivel desde principios de 2018.

Los especialistas de la firma vincularon esa compresión con un contexto externo favorable y con el propio proceso de acumulación de reservas. También utilizaron el desempeño de Ecuador como referencia de cómo el telón de fondo global puede reforzar los precios de riesgo en la región. Para el dólar, la lógica es indirecta pero potente: cuando baja el riesgo, suele moderarse la demanda de cobertura y se afloja la presión cambiaria de corto plazo.

En la misma línea, desde el banco británico sostuvieron que un entorno global más favorable mejora las chances de acceso a mercado y apoya un equilibrio «virtuoso», aun cuando la política cambiaria siga siendo un riesgo latente. En su estrategia, mantuvieron una postura de «Market Weight» sobre Argentina, aunque señalaron que tomaron un sesgo táctico más constructivo.

Advertisement

Como parte de ese giro, los analistas de Barclays recomendaron comprar el bono ARGENT 2038 y lo referenciaron alrededor de USD 81, con un rendimiento cercano a 6,6% y un spread de 590 puntos básicos. En términos cambiarios, el mensaje implícito es que, si el mercado percibe mayor estabilidad financiera y menor riesgo, la presión sobre el dólar tiende a relajarse; si ese proceso se corta, la dinámica suele invertirse con rapidez.

Qué puede pasar con el dólar

J.P. Morgan planteó que este año el mercado prestará especial atención a la trayectoria de los agregados monetarios, en particular cuando se debilite la demanda estacional de dinero real. En ese contexto, el dólar puede mantenerse estable si la expansión asociada a compras de reservas se gestiona sin sobresaltos en tasas y sin alimentar dudas sobre el régimen.

Barclays, en cambio, puso el acento en el riesgo de fondo: el equilibrio interno. Sus analistas advirtieron que la actividad económica y los salarios reales permanecen estancados y que esperan apenas una mejora modesta del tipo de cambio real. Ese punto, señalaron, puede no ser políticamente sencillo y podría comprometer la credibilidad del régimen cambiario, aun si no es hoy la principal preocupación del mercado.

Advertisement

Ambos informes, desde ángulos distintos, convergen en una idea práctica: la estabilidad del dólar no se define por un solo número, sino por el encastre entre reservas, flujos comerciales, administración de pesos y credibilidad. Si el superávit y el financiamiento ayudan, pero la dinámica de pesos se desordena o el régimen pierde consistencia, el dólar tiende a reaccionar incluso sin un shock externo.

Por eso, el «qué pasará» con el dólar se juega, sobre todo, en la continuidad: continuidad de compras de divisas, continuidad del superávit comercial más amplio, continuidad de una gestión monetaria que no vuelva a «encender» tensiones y continuidad de señales que sostengan la confianza. En ese mapa, el detalle en pesos —pasivos remunerados, estacionalidad de demanda y caja del Tesoro— puede ser el factor que, silenciosamente, incline la balanza.

Advertisement

iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,dólar,dólar blue

ECONOMIA

Acuerdo comercial Argentina-EEUU: qué autos podrán importarse y quiénes podrán acceder al beneficio de arancel 0%

Published

on


Las pick-up Full Size actuales y las que no están en el mercado son las grandes beneficiadas, pero tambíen los autos eléctricos Tesla y Rivian

Aunque en otros sectores tendrá un impacto significativo, la firma del acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos para la industria automotriz argentina no será más que un complemento que podrán aprovechar limitadamente algunas marcas, especialmente las que tienen fábricas en la Argentina o son importadores oficiales.

La razón radica en que este convenio entre ambos países no permitirá la importación libre de autos desde Estados Unidos sino cupificada a 10.000 unidades anuales. Ello representa un 1,7% del mercado y solo una quinta parte del otro cupo que el Gobierno habilitó en 2025 por el lapso de cinco años para que autos híbridos y eléctricos puedan entrar al mercado argentino sin pagar el arancel de la Nomenclatura Común Mercosur (NMC) del 35% para vehículos de extrazona.

Advertisement

La condición será la misma, arancel 0% para esos 10.000 vehículos. Pero el impacto será menor, no sólo por tratarse de un país, que por grande que sea es sólo uno, sino porque tiene algunas restricciones en cuanto al tipo de automóvil que podrá acceder al beneficio.

Las posiciones arancelarias (descripción técnica de los productos a importar) que entran en este cupo con Estados Unidos son las que contemplan autos con motor entre 1.500 y 3.000 cm3 y más de 3.000 cm3, autos con motor diésel de más de 2.500 cm3, y autos híbridos y eléctricos. Pero también se especifica, en un anexo dedicado a la importación de automotores, que estas posiciones arancelarias de los vehículos diésel deben tener dimensiones superiores a 5,5 metros de largo y 2 metros de ancho sin espejos.

La primera salvedad que se debe hacer es que para que se pueda aplicar este convenio comercial con Estados Unidos, todavía está pendiente la aprobación del acuerdo en el Congreso Nacional. Una vez sorteado ese trámite con éxito, se puede establecer el modo de funcionamiento efectivo.

Advertisement
La pick-up Toyota Tundra es
La pick-up Toyota Tundra es uno de los vehículos que podrán llegar a Argentina dentro del acuerdo firmado con Estados Unidos. REUTERS/Jordan Vonderhaar/File Photo

Por esa especificación de dimensiones, no podrán importarse, aun cuando por cilindrada estuvieran habilitadas, pick-up medianas equivalentes o iguales a las argentinas o brasileñas con motores de 2.8 y 3.0 litros, como son las Toyota Hilux, Chevrolet S10, Ford Ranger y Volkswagen Amarok.

Este beneficio aplica, naturalmente, a las marcas estadounidenses Ford, General Motors y Stellantis (Jeep/RAM), pero también a Tesla o Rivian, que producen vehículos eléctricos. En el caso de estas últimas, al no existir importador oficial en Argentina, quienes quieran alcanzar el beneficio deberán tener certificaciones técnicas provistas por el fabricante.

Sin embargo, también queda habilitada la importación de automóviles de marcas que producen en Estados Unidos aunque no sean marcas americanas. De este modo, Honda, Toyota, Hyundai, Nissan, Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz estarían habilitados para usar parte de ese cupo.

Los autos que lleguen a
Los autos que lleguen a Argentina desde Estados Unidos no tendrán un porcentaje determinado para fábricas e importadores oficiales (Foto: Shutterstock)

Como ocurre con el cupo habilitado por el Gobierno para importar 50.000 autos híbridos y eléctricos, hay dos entidades que nuclean a las marcas que pueden utilizar estos programas o acuerdos para traer vehículos desde países de extrazona.

Por un lado, están las marcas que representan a las automotrices nucleadas en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y, por el otro, están las de los importadores oficiales que se aglutinan en la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA).

Advertisement

Con el cupo actual de híbridos y eléctricos, la reglamentación de la Secretaría de Industria y Comercio estableció que el 50% de los 50.000 vehículos anuales deberán asignarse a los socios de cada entidad, y que en caso de que uno de los grupos no tome sus 25.000 autos, ese remanente puede ser utilizado por las empresas del otro sector. De hecho, eso ocurrió con el cupo 2026, en el que las fábricas tomaron 19.280 unidades y dejaron 30.720 para los importadores.

Sin embargo, en el cupo de 10.000 autos que se podrán importar desde Estados Unidos, no hay un porcentaje para unos y otros, lo que se especifica en la reglamentación es que se nacionalizarán las unidades por orden de llegada a la aduana argentina. La medida seguramente generará controversia porque el poderío o la disponibilidad de volumen de una marca de mayor envergadura podría generar beneficios que no tendrían importadores más chicos.

La reglamentación firmada por ambos países en el apartado de Vehículos automotores establece “The quantities shall enter on a first-come, first-served basis, lo que significa que las cantidades se asignarán por orden de llegada..

Advertisement

“Es una práctica bastante común en el comercio, de hecho es lo que se aplica actualmente con México o Colombia. Hay una disponibilidad de vehículos y se importan sin un volumen establecido”, aseguraron fuentes del sector al ser consultadas por Infobae.



North America

Advertisement
Continue Reading

ECONOMIA

Alerta aeropuerto: si ves estas letras en tu pasaje de avión podés terminar en un interrogatorio

Published

on



Imagínate llegar al aeropuerto con la valija lista y la ilusión de un viaje soñado por delante. De repente, al retirar tu tarjeta de embarque en el mostrador, notas cuatro letras extrañas impresas en un rincón destacado. Se trata del código SSSS, una señal que cambiará por completo tu experiencia inmediata dentro de la terminal aérea.

Muchos viajeros suelen ignorar estos detalles visuales hasta que se encuentran frente a una situación inesperada y bastante estresante. En ese preciso momento, la tranquilidad del inicio de las vacaciones se transforma en un protocolo de vigilancia extrema y obligatoria. Es una vivencia que puede poner a prueba los nervios del pasajero más calmo y experimentado que exista.

Advertisement

Estas siglas no representan un error técnico ni una falla en el sistema de impresión de la compañía aérea elegida. Tienen un propósito estratégico y fundamental dentro de los actuales esquemas de seguridad del transporte comercial a escala internacional. Comprender qué significan estas letras es el primer paso para evitar el pánico y manejar la situación con total profesionalismo.

En este artículo, exploraremos los secretos que se esconden detrás de este aviso de seguridad tan particular y temido. Veremos cómo afecta tu logística de viaje y qué medidas preventivas podés tomar para no perder tu vuelo por demoras. Prepárate para conocer a fondo la verdad sobre el código que todos los viajeros internacionales prefieren evitar siempre.

El significado técnico y el peso de la TSA

El código SSSS responde a las siglas de «Secondary Security Screening Selection», lo que se traduce como Selección de Inspección de Seguridad Secundaria. Es un protocolo estrictamente diseñado y supervisado por la Administración de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos (TSA). Esta entidad regula quién entra y sale del espacio aéreo norteamericano con una rigurosidad que no admite ninguna excepción.

Advertisement

Cuando estas letras aparecen en tu boarding pass, significa que has sido elegido para un escrutinio mucho más profundo que el habitual. No se trata simplemente de pasar por el escáner de metales como cualquier otro pasajero de la fila común. Es una marca que indica a los agentes de seguridad que deben aplicar niveles de control adicionales sobre tu persona.

Una de las señales más claras de que has sido marcado con el SSSS es la imposibilidad de hacer el check-in online. Si el sistema te impide obtener tu tarjeta de embarque desde la web o la aplicación móvil, podrías estar en la lista. Esta restricción obliga al pasajero a presentarse físicamente en el mostrador para verificar su identidad frente a un agente.

Desde una perspectiva económica, este sistema representa una inversión masiva en tecnología de inteligencia y cruce de datos en tiempo real. La TSA utiliza algoritmos complejos para identificar perfiles que, por diversos motivos, requieren una atención especial antes de subir al avión. Es una pieza clave en el complejo engranaje de la seguridad aeroportuaria moderna que hoy domina el mundo.

Advertisement

Los motivos detrás de la selección aleatoria

Una de las grandes incógnitas para los viajeros es entender por qué el sistema decide marcarlos con estas cuatro letras. No existe una única razón pública, ya que los criterios exactos se mantienen bajo estricto secreto por razones de seguridad nacional. Sin embargo, la industria del turismo y la aviación ha identificado ciertos patrones de conducta que disparan las alertas.

Comprar un pasaje de solo ida, sin fecha de regreso confirmada, es uno de los factores de riesgo más frecuentes actualmente. También influye de manera determinante el hecho de pagar el boleto en efectivo o adquirirlo con muy poca antelación al vuelo. Estas conductas suelen ser interpretadas por los algoritmos de seguridad como movimientos sospechosos que requieren una verificación manual extra.

Viajar desde o hacia destinos que son considerados de alta sensibilidad geopolítica puede activar el código SSSS de forma automática. El sistema cruza tu historial de viajes previos y busca inconsistencias en tus rutas habituales para generar estas alertas de prevención. Si tu nombre coincide con alguna base de datos de vigilancia internacional, la marca aparecerá sin lugar a dudas.

Advertisement

A pesar de estos factores de riesgo, muchas veces la selección es simplemente producto del azar y de procesos puramente estadísticos. La TSA realiza selecciones aleatorias constantes para asegurar que el sistema sea impredecible para cualquier amenaza potencial que intente evadirlo. Por lo tanto, recibir el código no significa necesariamente que seas sospechoso de haber cometido un delito grave.

El calvario de la revisión en la terminal

Una vez que el pasajero con el código SSSS llega al puesto de control, el proceso de inspección cambia radicalmente. En lugar de seguir el flujo normal, serás escoltado a una zona de revisión privada o a una fila especial. Allí te espera un equipo de agentes que realizará un examen exhaustivo de todas tus pertenencias y de tu vestimenta.

El personal de seguridad procederá a realizar un cacheo manual completo que incluye zonas del cuerpo que normalmente no se revisan. También es muy común que utilicen detectores de trazas de explosivos, pasando pequeños paños por tus manos y por tu ropa. Debes estar preparado para mantener la calma mientras los oficiales cumplen con este riguroso procedimiento legal y obligatorio.

Advertisement

Tu equipaje de mano será abierto y vaciado por completo para que cada objeto sea inspeccionado de manera individual por los agentes. No quedará un solo bolsillo sin revisar ni un compartimento oculto que no sea verificado con linternas y equipos especiales. Es un proceso que puede resultar invasivo, pero es la única forma de obtener el sello final de aprobación.

Es fundamental entender que este procedimiento consume una cantidad considerable de tiempo adicional en comparación con el control de seguridad estándar. Se recomienda a los viajeros que sospechan estar marcados llegar al menos cuatro horas antes de la salida de su vuelo. La planificación es la única herramienta que garantiza que esta revisión extra no termine arruinando tus planes de viaje.

Tecnología, dispositivos y explosivos

Dentro de la revisión secundaria, los dispositivos electrónicos reciben una atención especial y extremadamente minuciosa por parte de los oficiales. Te pedirán que enciendas tu computadora portátil, tu teléfono celular y cualquier tablet o cámara que lleves con vos en ese momento. El objetivo es confirmar que los aparatos funcionan correctamente y no han sido modificados para ocultar sustancias peligrosas.

Advertisement

Si alguno de tus equipos electrónicos no tiene batería suficiente para encenderse, podrías enfrentar problemas legales y logísticos de gran magnitud. Los agentes de seguridad tienen la potestad de confiscar aquellos dispositivos que no puedan ser verificados de manera funcional en el lugar. Por eso, cargar todos tus gadgets antes de salir hacia el aeropuerto es un paso crítico y totalmente indispensable.

El uso de tecnología química para detectar partículas microscópicas de pólvora o explosivos es la parte más técnica de este proceso especial. Los escáneres de última generación analizan las muestras tomadas de tus pertenencias en busca de cualquier residuo químico que resulte sospechoso. Esta tecnología representa un gasto operativo enorme para los aeropuertos, pero eleva significativamente los estándares de protección colectiva.

Desde el punto de vista del periodismo económico, este despliegue tecnológico es un motor que impulsa la industria de la seguridad privada. Millones de dólares se destinan anualmente al desarrollo de nuevos métodos de detección que sean más rápidos y menos invasivos para los pasajeros. El código SSSS es, en definitiva, la cara visible de un negocio global que prioriza la vigilancia extrema.

Advertisement

El impacto económico y operativo para las aerolíneas

Para las compañías aéreas, la gestión de pasajeros con el código SSSS representa un desafío logístico que impacta directamente en su rentabilidad. Cada revisión secundaria requiere la coordinación de personal adicional y puede generar cuellos de botella en las puertas de embarque finales. Si un vuelo se retrasa por estos controles, la aerolínea debe enfrentar costos operativos extras por combustible y multas.

La eficiencia de los aeropuertos se mide en gran parte por su capacidad para procesar viajeros sin comprometer los estándares de seguridad. El sistema SSSS añade una capa de complejidad que las empresas intentan optimizar mediante el uso de inteligencia artificial y mejores flujos de comunicación. Sin embargo, el costo de mantener estas estructuras de vigilancia sigue siendo una carga financiera pesada para todo el sector.

El tiempo que un pasajero pierde en estos controles también tiene un valor económico subjetivo pero muy real para el mercado turístico. Un viajero estresado o que pierde una conexión por culpa de una revisión lenta tiende a consumir menos servicios dentro de la terminal. Por esta razón, existe una presión constante por hacer que estos procesos de seguridad sean lo más ágiles posible.

Advertisement

A pesar de los inconvenientes, las aerolíneas deben cumplir estrictamente con las regulaciones de la TSA para no perder sus permisos de operación. La seguridad aérea es un bien público que garantiza la continuidad del comercio global y del turismo masivo en todo el planeta. El código SSSS es un mal necesario que protege la estabilidad de una industria que mueve trillones de dólares anualmente.

Manual de supervivencia para el pasajero marcado

Si descubres que tu pasaje tiene las cuatro letras malditas, la regla de oro es mantener una actitud colaborativa y respetuosa. Mostrar enojo o resistencia frente a los agentes de seguridad solo logrará que el proceso sea más lento y desagradable. Recordá que los oficiales están cumpliendo con un protocolo federal que no pueden ignorar bajo ninguna circunstancia o pedido.

Mantené todos tus documentos de viaje y dispositivos electrónicos siempre a mano para agilizar cada paso de la revisión secundaria. Si tenés medicamentos o elementos médicos especiales, asegúrate de contar con las recetas correspondientes para evitar cualquier tipo de malentendido mayor. La transparencia total en tus respuestas y acciones facilitará enormemente el trabajo de los oficiales que te están inspeccionando.

Advertisement

Una vez que la revisión haya finalizado con éxito, asegúrate de que el oficial coloque un sello o marca especial en tu tarjeta. Este comprobante visual es lo que te permitirá finalmente abordar el avión cuando llegues a la puerta de salida del aeropuerto. Sin esa marca de aprobación, el personal de la aerolínea te impedirá el ingreso a la aeronave de forma definitiva.

Finalmente, tomá esta experiencia como una anécdota más de tus viajes y no permitas que afecte tu humor durante el resto del trayecto. Estar informado sobre el significado del código SSSS te brinda la ventaja competitiva de saber exactamente qué esperar del proceso de seguridad. Viajar por el mundo hoy requiere paciencia, conocimiento y adaptación ante las nuevas normas globales.

Advertisement

iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,turismo,viajes,código,reclamo,seguridad

Continue Reading

ECONOMIA

Cuándo se paga la patente de 2026 en la provincia de Buenos Aires: el calendario completo de vencimientos

Published

on


ARBA estableció el calendario oficial con todas las fechas de vencimiento del impuesto automotor para 2026 en la provincia de Buenos Aires

La Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) divulgó el calendario completo con las fechas en que deberán abonarse las patentes de automotores durante el año 2026. El cronograma incluye la opción de pagar el tributo en un pago anual o en hasta diez cuotas mensuales, con inicio en marzo y cierre en diciembre. Las autoridades fiscales también precisaron el sistema que aplicarán para establecer cuánto debe pagar cada propietario de un vehículo, en función de la valuación fiscal, el tipo de uso y otros parámetros definidos en la Ley Impositiva 2026.

El impuesto automotor en la provincia bonaerense no se calcula con una tasa única sobre el valor total del vehículo, sino que se determina a partir de una estructura que combina tramos de valuación con diferentes alícuotas, que se aplican únicamente sobre el excedente de cada tramo. Este sistema de escalas se redujo respecto del año anterior, con la finalidad de simplificar la determinación del monto a pagar. ARBA publicó el calendario de vencimientos tras la difusión de la normativa que regula las alícuotas y los tramos que regirán este año.

Advertisement

La primera fecha en la que se podrá pagar el impuesto automotor en la provincia de Buenos Aires —tanto para quienes elijan abonar la cuota 1 como para quienes opten por el pago anual en un solo trámite— será el 10 de marzo de 2026. A partir de ese día, los contribuyentes podrán cumplir con la primera obligación del año. El resto de las cuotas se distribuirá a lo largo de los meses siguientes, siempre con fechas fijas establecidas por ARBA.

El calendario oficial con todas las fechas de vencimiento para las 10 cuotas del año 2026 es el siguiente:

  • Cuota 1 y pago anual: 10 de marzo
  • Cuota 2: 9 de abril
  • Cuota 3: 7 de mayo
  • Cuota 4: 9 de junio
  • Cuota 5: 8 de julio
  • Cuota 6: 11 de agosto
  • Cuota 7: 10 de septiembre
  • Cuota 8: 9 de octubre
  • Cuota 9: 10 de noviembre
  • Cuota 10: 10 de diciembre

Estas fechas permiten que los propietarios de vehículos planifiquen los pagos sin concentrar todas las obligaciones en un solo mes. La primera cuota y la posibilidad de pago anual coinciden en marzo, ofreciendo a los contribuyentes que prefieran anticipar todo el tributo la oportunidad de hacerlo en esa fecha. Las boletas se pueden descargar y pagar fácilmente a través de los canales digitales que ofrece ARBA.

La Ley Impositiva 2026 definió
La Ley Impositiva 2026 definió las escalas y alícuotas que determinan cuánto paga cada vehículo según su valuación fiscal

El impuesto automotor se determina a partir del valor fiscal de cada unidad, que constituye la base sobre la cual se aplican las alícuotas correspondientes. A diferencia de las estructuras de cálculo anteriores, la Ley Impositiva 2026 redujo el número de tramos de valuación de 15 a 5 escalas principales. Cada tramo tiene un valor mínimo y una alícuota que se aplica solamente sobre el monto que excede ese piso, lo cual genera una progresividad en los pagos.

Los tramos para la determinación del impuesto y sus alícuotas son los siguientes:

Advertisement
  • Hasta $14.100.000: alícuota del 1% sobre el valor fiscal del vehículo.
  • De $14.100.000 a $18.700.000: cuota fija de $141.000 más 2% sobre el excedente de ese tramo.
  • De $18.700.000 a $26.100.000: cuota fija de $233.000 más 3% sobre el excedente.
  • De $26.100.000 a $53.900.000: cuota fija de $455.000 más 4% sobre el excedente.
  • Más de $53.900.000: cuota fija de $1.567.000 más 4,5% sobre el excedente de ese último tramo.

Este sistema establece que los vehículos con mayor valuación fiscal abonarán cuotas más altas, aunque cada alícuota se aplique únicamente sobre la parte que supera el límite inferior de cada tramo, en lugar de aplicar una tasa directa sobre el total del valor fiscal del rodado.

Las escalas vigentes aplican tanto para autos particulares como para otras categorías de vehículos, y forman parte de las determinaciones incluidas en la Ley Impositiva 2026, que ARBA refrendó al divulgar el calendario de vencimientos de este impuesto.

ARBA también incluyó precisiones para los vehículos que se destinan a uso comercial o laboral, como camionetas tipo pickup, utilitarios o camionetas de trabajo. Estos rodados no tributan automáticamente bajo la misma alícuota que los vehículos de uso particular, sino que pueden acceder a un régimen alternativo siempre que se acredite debidamente su uso productivo o profesional.

La acreditación de uso laboral exige que el vehículo esté vinculado a una actividad registrada en Ingresos Brutos y que se cuente con la documentación adecuada que respalde su función comercial. Asimismo, se debe demostrar que se cumplió con el pago del Impuesto de Sellos, cuando corresponda, para que la administración fiscal reconozca la condición de uso laboral.

Advertisement

Si un contribuyente no cumple con los requisitos necesarios para demostrar que su vehículo se utiliza con fines comerciales, entonces ese rodado se encuadra en el régimen regular de cálculo de la patente, como si fuera de uso particular. En cambio, si se acredita la condición laboral, el vehículo puede tributar con una alícuota distinta, generalmente más baja que la que corresponde al régimen general.

La provincia se encarga de cobrar el impuesto automotor durante los primeros diez años de antigüedad de un vehículo, siempre que esté registrado en la jurisdicción bonaerense. Transcurrido ese plazo de diez años desde la primera patentación, la responsabilidad del cobro del impuesto recae en los municipios locales, aunque con el mismo esquema de cálculo vigente.

De este modo, ARBA conserva la recaudación de las patentes de los vehículos más recientes o en uso activo hasta que alcanzan la antigüedad establecida. Luego de ese período, los municipios deben gestionar las obligaciones tributarias de los dueños de rodados con más de diez años, aplicando el sistema de tramos y alícuotas ya vigente.

Advertisement

Los contribuyentes de la provincia de Buenos Aires pueden cumplir con la obligación del pago de la patente utilizando diferentes canales que ARBA habilitó para facilitar los trámites. Entre las opciones disponibles se encuentran el pago online a través de la plataforma digital oficial de la agencia, el uso de códigos de pago electrónico que se generan desde el sistema y también la posibilidad de abonar con tarjetas de crédito o débito.

Estas alternativas buscan simplificar el proceso de cumplimiento tributario y evitar que los contribuyentes deban trasladarse a oficinas físicas para tramitar y pagar el impuesto. La descarga de las boletas se realiza de forma digital, con la opción de imprimirlas o abonar de manera electrónica en el momento.

Advertisement
Continue Reading

Tendencias