ECONOMIA
La guerra en Irán afecta a los bonos argentinos

El comienzo de marzo encontró a los mercados financieros enfrentando uno de los shocks geopolíticos más relevantes de los últimos años. Una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán durante el fin de semana desató una escalada militar que rápidamente se extendió por la región.
En pocas horas, el episodio dejó de ser un evento puntual para convertirse en un nuevo foco de tensión global que volvió a colocar a Medio Oriente en el centro de la escena y generó movimientos inmediatos en los precios de los activos financieros.
La crisis adquirió una dimensión energética por la importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del comercio global de petróleo y gas natural licuado, unos 20 millones de barriles diarios. Tras los primeros ataques, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que cualquier buque que intentara cruzarlo podría ser atacado. El resultado fue una paralización casi total del tráfico marítimo: al menos 150 petroleros y buques de GNL quedaron detenidos fuera del estrecho y varias navieras internacionales suspendieron operaciones por el aumento del riesgo y del costo de los seguros marítimos.
El impacto sobre los precios del crudo fue inmediato. Antes del estallido del conflicto, el Brent operaba en la zona de USD 73–74, pero en apenas unos días el barril volvió a superar los USD 80. La escalada continuó en las ruedas siguientes. El WTI llegó a USD 89 con un avance de 34% en la semana y el Brent alcanzó USD 86, con un aumento de 18 por ciento.
El WTI llegó a USD 89, con un avance de 34% en la semana y el Brent alcanzó USD 86 el barril, aumentó 18 por ciento
El shock también se trasladó de inmediato al resto delos mercados financieros. Los futuros de los principales índices de Wall Street reaccionaron con caídas.
Al mismo tiempo, el dólar se fortaleció frente a las principales monedas y el índice DXY llegó a 99 puntos, lo que implicó una apreciación del 1,3% en los últimos cinco días.
En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron a lo largo de la curva: la tasa a 10 años avanzó a 4,15% y la tasa a 2 años a 3,56% anual.
Ese cambio en el apetito por riesgo también se reflejó en los mercados emergentes: el ETF EMB, referencia en este segmento, descendió 2% en la semana.
Hasta el jueves, los bonos Globales argentinos venían mostrando cierta resiliencia, con subas de hasta 1,5% en la semana. Este desempeño se destacaba frente al resto de los títulos soberanos del segmento emergente, que descendían entre 1% y 2 por ciento.
Como si las tensiones geopolíticas no fueran suficientes, los datos del mercado laboral de Estados Unidos peores a lo esperado terminaron por complicar el ya frágil panorama global y la deuda soberana argentina no logró quedar al margen.
En particular, en el informe laboral las nóminas no agrícolas cayeron en 92.000 puestos, frente a las 55.000 altas que esperaba el consenso, mientras que la revisión de los dos meses previos restó otros 69.000 empleos, dejando un panorama laboral más débil.
Se fueron moviendo las expectativas sobre la decisión de tasas de interés de la Fed
Este escenario empieza a perfilar uno de los contextos más incómodos para la Reserva Federal (Fed): presiones inflacionarias al alza por el encarecimiento del petróleo en medio del conflicto geopolítico, combinadas con señales de fragilidad en el mercado laboral.
En ese sentido, se fueron moviendo las expectativas sobre la decisión de tasas de interés de la Fed. Previo al conflicto, el mercado le asignaba una probabilidad alta al escenario de tres recortes hasta fin de año. Para el jueves era solo uno y, luego del reporte de empleo, hoy se estiman dos.
La autora es Analista de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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ECONOMIA
El contexto internacional profundiza los costos y reafirma el “trilema” de la política económica argentina

Diversos economistas se han referido al “trilema” de política económica que enfrenta el Gobierno entre los deseos de reducir la tasa de inflación, acumular reservas en el BCRA y que repunte el nivel de actividad económica. Le resulta esquivo lograr los tres a la vez.
El objetivo prioritario oficial fue desde el inicio reducir la inflación, algo que logró hasta mayo de 2025, en términos de la tasa mensual.
El de acumular reservas lo postergó hasta el inicio de la llamada “fase 4”, en la que el Banco Central lleva comprados más de USD 3.000 millones.
El tercero, que concierne a la producción y el empleo, tendió a quedar postergado. Como el gobierno quiere recuperar una inflación descendente, aplica tasas de interés altas y retira del mercado, incluso con exceso, los pesos que inyecta el BCRA al comprar dólares. Así, aplica rienda corta al precio del dólar y apuesta a que una política ortodoxa, de control de los agregados monetarios, finalmente subyugue los precios.
Con una lógica similar, que emana de las convicciones del Presidente acerca de cómo funcionan la moneda y la economía, el Gobierno postergó el re-acceso a los mercados internacionales de crédito apostando a que hacer escasos los bonos argentinos los vuelva apetecibles. Esa estrategia derivó en la salida del exsecretario de Finanzas, Alejandro Lew, e hizo desaprovechar el momento –al contrario de lo que hizo Ecuador- cuando el índice de riesgo país rozaba los 500 puntos básicos.
Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” a jugarle en contra a los activos argentinos
Ahora, con la guerra en Medio Oriente en el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” a jugarle en contra a los activos argentinos, neutralizando e incluso cambiándole signo al efecto neto del conflicto sobre la economía local, que del lado positivo anota el aumento en dólares de las exportaciones de crudo y las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, previa licuefacción en plantas fijas o móviles).
Ese potencial quedó reflejado en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, encabezado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.
El fuerte aumento de los precios de la energía, dijo a Infobae Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.
Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).
Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)
“Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.
A diferencia del petróleo, en el que hay muchos más oferentes y rutas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz tuvo un impacto mayor en el caso del gas. No es solo que Qatargas, fuente del 20% del GNL mundial, cesó sus operaciones; tampoco se sabe cuándo podría reiniciarlas, explicó Bosch. Eso insumiría al menos un mes desde el momento en el que el conflicto bélico se considere resuelto, algo que hoy es una incógnita.
La zona no solo es clave por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel iniciaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, principal planta de aluminio de Europa. Así, el segundo metal más comerciado del mundo (detrás del hierro y adelante del cobre) acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año, e impacta todo el espectro metalífero.

Los fertilizantes son a su vez claves para la productividad del campo, que seguirá siendo varios años más el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo que sucedió en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero ahora a la incertidumbre por los valores se suma la duda sobre la provisión, a secas, ya que la oferta es mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado prevé una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que esto ocurra de inmediato.
D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes de Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones de fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y el temporal de Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta de producción de fertilizantes del país.
Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, precisa un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado y el fosfato monoamónico, MAP.

A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz tuvo un impacto negativo en materia de precios, pues Irán es el principal importador mundial, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año, pero obedecen a decisiones de siembra ya asumidas hacia mayo.
La suma y resta de efectos que el conflicto tiene sobre la economía argentina es un ejercicio escurridizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo, del litio, favorecen comercialmente a la Argentina. Pero varios de ellos, y el conjunto, pondrán más presión sobre los precios y la inflación.
Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de Fundación Mediterránea, uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, plantea que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó fuertemente a los activos argentinos.
Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (pese a los fuertes vencimientos que debe afrontar este año y el próximo) bajo la idea de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, no está ocurriendo.
Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)
Según Vasconcelos, el Gobierno ignora el lado de la demanda o, en otras palabras, que “las negras también juegan”. Así, por caso, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país igual al de fin de 2025, Ecuador, que estaba en un nivel de riesgo similar, aprovechó el momento, y lo achicó a la zona de 450 puntos básicos.
Del mismo modo, hay una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares, de 11% respecto de fin de 2025, y el aumento del Bovespa brasileño que ganó 25% en igual período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto de Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, ilustra la brecha entre la suerte de las ADR bancarias: las de los bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron 28% en promedio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
De ese modo, la “luna de miel” legislativa del gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que hoy por hoy no tiene respaldo en la marcha de los economía, puntuada por cierres y despidos.
El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que en ciertos ámbitos concitan sus ideas y discursos equivale a la confianza que su gobierno necesita generar para superar el trilema y lograr, simultáneamente, acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar los niveles de actividad y empleo.
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ECONOMIA
Juicios laborales: el BCRA habilitó nueva herramiento para calcular intereses

Se trata de una calculadora, mediante la cual cada usuario podrá determinar el valor a pagar, indicando el período y monto inicial correspondiente
06/03/2026 – 14:55hs
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) determinó la tasa de interés pasiva aplicable a juicios laborales pendientes, conforme lo previsto en el artículo 55 de la Ley 27.802 (Modernización aboral), y puso a disposición del público la serie correspondiente.
La serie refleja el promedio ponderado de la tasa efectiva diaria que las entidades financieras pagan por los depósitos a plazo fijo en pesos a 30 días. Tiene como fecha de inicio el 3 de junio de 1993 y se actualiza diariamente, con el objetivo de asegurar consistencia y vigencia en los cálculos que correspondan en cada caso.
El BCRA habilitó adicionalmente una calculadora de intereses para juicios laborales que opera aplicando dicha serie. El usuario debe ingresar el monto inicial y el período correspondiente, y la herramienta determina la actualización del monto resultante luego de aplicar la tasa pasiva publicada, de conformidad con la legislación promulgada.
La calculadora informa también el ajuste CER+3, que surge de aplicar el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) más una tasa efectiva anual del 3%, y el equivalente al 67% de CER+3, en línea con los incisos b y c del artículo 55 de la Ley de Modernización Laboral, que establecen el techo y el piso para la determinación de intereses en juicios laborales.
La serie completa, la resolución del Directorio y su anexo metodológico se encuentran disponibles para su consulta en los canales institucionales del BCRA.
Con estas medidas, el BCRA contribuye a dotar de mayor previsibilidad, transparencia y homogeneidad a las liquidaciones judiciales en el ámbito laboral.
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ECONOMIA
Argentina puede surfear la tensión global pero hay que ser selectivo: cómo invertir

Cuando todo hacia presumir que le mercado tomaría rumbo a nuevos máximos, hemos vuelto a los precios del año 2025, y el volumen de negocios comienza a mermar con inversores que se sienten desilusionados por este retroceso.
Los bancos no solo retrocedieron de precio, sino que están con balances en rojo; el mix de tasas muy altas en pesos activó una suba de la mora en las carteras, y mayor financiamiento en dólares, en donde la brecha de tasas es muy baja, y no alcanzó a que las entidades puedan mostrar resultados positivos.
La tenencia de bonos no reportó ganancias importantes en los últimos meses. En este contexto las acciones cayeron un promedio del 30%, desde el máximo alcanzado post elecciones legislativas del año 2025.
Qué pasa con las acciones y bonos en medio del clima de tensión global
En materia energética, las acciones de este rubro lograron una muy buena performance, si bien no perdieron dinero, el avance de las utilidades no fue de acuerdo con lo esperado. En lo que se refiere a resultados, las acciones se mantuvieron muy cerca del máximo de noviembre de 2025, con Vista siendo la acción insignia del sector, no solo porque gano más dinero, sino porque adquirió más activos, emitió acciones y mejoro notablemente la productividad y eficiencia.
Los bonos soberanos en dólares vuelven a rendir más del 9,0% en todas sus versiones, mientras que la tasa de retorno de los bonos del tesoro de Estados Unidos a 10 años rinde el 4,2% anual, el riesgo país volvió a aumentar, y a estas tasas es atractivo invertir con estos rendimientos.
Argentina tiene vencimientos de deuda de capital e intereses por una suma de u$s31.000 millones hasta diciembre del año 2027, cuenta con dos swap para activar por una cifra mayor a esos vencimientos (el swap de China y Estados Unidos), a eso hay que sumarle el resultado fiscal, la capacidad de tomar deuda en el mercado interno, la venta de activos que haga el Estado y su posterior aplicación para pagar deuda, y las compras de dólares que haga el BCRA, mientras el mercado demanda los pesos que emitió por dichas compras.
El Gobierno no emitirá deuda en el exterior, al menos, mientras las tasas que tenga que pagar sean más altas que la suma del crecimiento del país y la tasa de interés internacional, para que el gobierno tome deuda, deberían ofrecerle dinero a una tasa inferior al 8,0% anual, algo que no esta disponible a corto plazo.
En los últimos días se habló de que Argentina exploraría la posibilidad de buscar financiamiento directo de otros países, citándose el caso de Estados Unidos, Israel, e Italia entre otros.
El mercado ha comenzado a recalcular las proyecciones financieras para el año 2026, el conflicto bélico entre Iran, Israel y Estados Unidos, está cambiando el mapa de los negocios.
La Reserva Federal difícilmente baje la tasa de interés de corto plazo, con lo cual se pondrá más pesado el financiamiento a los mercados emergentes. Además, la tasa de inflación a nivel mundial suba por el shock de precios del petróleo y el gas. Por otro lado, una suba de estos productos impulsará también a los sustitutos como los bio combustibles, en el caso argentino se vería favorecida por la suba de la soja, el maíz y azúcar. Aunque deberíamos destacar que los costos de siembra de estos productos también van a aumentar por los derivados de petróleo que se utilizan.
En el plano financiero, el Relevamiento de Expectativa de Mercados (REM) mostró para los próximos 12 meses una suba probable de la tasa de inflación, y un dólar más calmo. La tasa de inflación a 12 meses vista se espera en el 22,3%, mientras que la tasa de devaluación se ubicará en el 24,1%, el valor del dólar estaría en torno de los $ 1.750 y tendríamos una deflación en dólares del 1,5%.
El dólar sigue sin ser negocio: en qué invertir en este contexto
El dólar seguiría sin ser objeto de deseo, ya que podría subir el 24% anual, cuando una letra en pesos a un plazo similar rinde el 32% anual, o si fuera una letra que ajuste por inflación, rinde inflación más 6,0% adicional.
Las exportaciones seguirán siendo más elevadas que las importaciones, y el país crecería en torno del 3,0% para los próximos 2 años, con lo cual la mejora en la actividad sería importante, ya que vamos a concatenar subas de PBI por 3 años consecutivos, 2025, 2026 y 2027. No lo digo yo, lo dice el Relevamiento de Expectativas de Mercado que informa el Banco Central República Argentina en el que participan más de 50 consultoras del país.
Los bonos soberanos en dólares con rendimiento superior al 9,0% anual son una buena opción de inversión a largo plazo, no creemos que la guerra en medio oriente se extienda en el tiempo, y en algún momento de los próximos 12 meses, deberá ceder la inflación y la tasa de interés internacional.
En acciones hay mucha selectividad, y tensión entre accionistas versus los grupos de control. Los segundos desean invertir grandes sumas de dinero ante el inicio de la carrera tecnológica que te impone la Inteligencia Artificial, sin embargo, los accionistas prefieren más dividendos.
Esto derivó en una baja de los índices de acciones en todo el mundo, en la medida que termine la guerra, se van a alinear los incentivos y creemos que las acciones volverán a tener un gran recorrido alcista, pero a corto plazo, esta tensión y el contexto mundial juegan en contra de los inversores.
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