ECONOMIA
La inflación de mayo fue del 1,5%, la más baja en cinco años: qué espera la City para junio

El Gobierno recibió una buena noticia: el INDEC dio a conocer la inflación de mayo, que fue del 1,5%, lo que representó una baja con respecto a abril (2,8%). Así, se convirtió en la variación mensual más baja desde mayo del 2020 (también fue del 1,5%), año que estuvo marcado por la pandemia.
Estos datos representan una inflación interanual del 43,5%, mientras que en los primeros cinco meses del año el IPC subió 13,3%.
Excluyendo a la época de la pandemia, con un consumo caído y precios a la baja, hay que remontarse hasta noviembre de 2017, para encontrar un dato menor al de mayo del 2025: ese mes, el IPC había marcado un 1,4%.
La inflación de mayo fue del 1,5%: los rubros que más subieron
El rubro Comunicación fue el que más subió en mayo 2025
Según informó el INDEC, la división de mayor aumento en el mes fue Comunicación (4,1%), por subas en Servicios de telefonía e internet. Le siguió Restaurantes y hoteles (3,0%), por las alzas en Restaurantes y comidas fuera del hogar.
«La división con mayor incidencia en las regiones GBA, Pampeana y Cuyo fue Restaurantes y hoteles (3,0%). En cambio, en Noreste y Noroeste la mayor incidencia se registró en Alimentos y bebidas no alcohólicas (0,5%), mientras que en Patagonia fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,4%)», agregó el organismo.
En tanto, las dos divisiones que registraron las menores variaciones en mayo de 2025 con respecto al mes previo fueron Alimentos y bebidas no alcohólicas (0,5%) y Transporte (0,4%).
«A nivel de las categorías, los bienes y servicios en el IPC núcleo (2,2%) lideraron el incremento, seguidos de los precios Regulados (1,3%) y los Estacionales (-2,7%)», concluyó INDEC.
Expectativas para la inflación de junio: ¿seguirá bajando?
Luego de la baja de mayo, distintas consultoras ya publicaron sus primeros relevamientos de junio. Por caso, Eco Go señaló que en la primera semana del mes los alimentos subieron 0,8%, marcando una aceleración de 0,7 p.p. respecto a lo registrado la semana previa. «Con este dato la inflación en alimentos consumidos dentro del hogar ascendería a 2,1% en junio. Incorporando los aumentos registrados en alimentos consumidos fuera del hogar (1,9%), el indicador se ubica en 2,0%», explicaron.
En ese marco, proyectaron: «La inflación de junio se ubicaría en 2,1% mensual. El dato es todavía preliminar y está sujeto a modificaciones. A pesar del bajo arrastre (0,3%) que dejó mayo en términos de alimentos, y de la poca variación observada en la mayoría de los rubros, los regulados se destacaron con aumentos en tarifas de luz y gas (2,6% y 2,8%), prepagas (2,8%), colegios en CABA y PBA (2% y 6,5%), cigarrillos (5% promedio) y transporte (4,8% para los colectivos que circulan en CABA y PBA y subte, y 7% para los colectivos de jurisdicción nacional que atraviesan ambas jurisdicciones), entre otros, traccionando el indicador al alza».
En la misma sintonía, desde Equilibra destacaron que la suba de regulados estará en el «centro de la escena» durante junio. La primera semana, el indicador de la consultroa subió 1,3% y la proyección para junio es del 2%.
«La primera semana del mes arrojó un alza de 1,3%, mayor registro desde marzo para un comienzo de mes. Los precios Regulados explican la aceleración: subieron casi 3% tras subas significativas de tarifas energéticas (lideró el gas), Tabaco y Transporte público, sumando entre los tres 0,3 p.p. adicionales a la inflación total. No obstante, la inflación Núcleo bajó una décima respecto a la primera semana de mayo (+1,1% vs +1,2%, respectivamente) con Alimentos y bebidas no estacionales trepando 0,7% semanal», explicaron.
Por su parte, las consultoras relevadas en el REM estimaron una inflación del 1,9% para junio.
Listas de precios en supermercados, con poco movimiento
Las primeras listas de precios de junio que empezaron a salir de las fábricas hacia los supermercados registran pocos movimientos. Con el dólar planchado, sin ninguna expectativa de una devaluación, y con el consumo «pinchado», las industrias no tuvieron margen para aplicar aumentos que mejoren sus márgenes.
Al contrario, la pelea se da por el volumen de ventas y por la reducción de los costos.
El gerente comercial de una reconocida empresa del rubro de fiambres y embutidos revela uno de los secretos para mejorar sus costos: «Le estoy buscando la vuelta a la logística. Contrato camiones y camionetas más chicos, reviso los circuitos de las entregas y hago acuerdos con colegas de otros rubros para completar entre todos la carga de los camiones para compartir costos», cuenta a iProfesional.
Bajo este escenario, las listas que ya se definieron muestran ajustes muy puntuales. «Coca Cola vino con un aumento del 2%; bien por debajo de otros meses», ejemplifica a iProfesional el gerente de un supermercado.
Compañías de alimentos líderes también evalúan aumentos de solo algunos productos de sus carteras. «Salimos así y vemos cómo sigue el mes. Pero la verdad es que si el dólar no se mueve, nosotros tampoco», admite el director de una de esas fabricantes líderes.
En el equipo económico están convencidos de que la inflación de junio empezará con «1». De hecho, es la expectativa «secreta» que el Gobierno tenía para el índice de mayo.
Cuáles son las proyecciones para la inflación anual en 2025
Aún falta para conocer el número final de la inflación 2024, pero diferentes actores financieros ya realizan proyecciones para el año que viene. En el caso del banco estadounidense JP Morgan, según el análisis del departamento de investigación en mercados emergentes firmado por los economistas Lucila Barbeito y Diego Pereira, el 2024 cerrará en 118%; mientras que para 2025 proyectan una tasa de inflación anual del 25%.
Esta cifra es cercana al cálculo que el Gobierno escribió en el Presupuesto del año próximo: 18,3%. Pronóstico similar al del reconocido economista Ricardo Arriazu que sostuvo que, si el Gobierno se mantiene firme en la política de superávit fiscal y continúa interviniendo el mercado de cambios de manera acertada, la inflación seguirá por un sendero descendente y terminará el año 2025 con una tasa mensual inferior al 1% y una variación interanual menor a 20%.
Por su parte, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mejoró las perspectivas de inflación: pronosticó que la Argentina terminará este año con una recesión menor a la estimada, con una caída de la actividad del 3,8% y una menor inflación, con una variación anual del 120,9%, mientras que para 2025 espera una menor recuperación junto con un mayor descenso del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Camila Antequera, analista de la consultora Ferreres, estimó que «para 2025 esperamos que la inflación continúe la tendencia a la baja, aunque podría haber meses en dónde la misma suba un poco fruto de algún reacomidamiento de precios relativos».
Por su parte, Rocío Bisang, analista de Eco Go, señaló que «para los primeros meses de 2025 esperamos que la desaceleración continúe y que la inflación se ubique entre el 2% y el 3%». Y acotó que avizoran que «puede perforar el 2% cerca del segundo semestre». En ese contexto, proyectan una inflación en 2025 en torno al 25%.
Desde LCG «para 2025, estimamos una inflación del 26% anual medida a diciembre, considerando un crecimiento moderado y algún ajuste de paridad cambiaria durante el año»
Mientras que en EconViews esperan que la inflación «caiga al 28% anual en 2025, una inflación promedio de 2,1%, con algún ruido el mes de la salida del cepo, después de las elecciones en nuestro escenario base».
En relación a las perspectivas compartidas para la Argentina en el 2025, el organismo espera una evidente mejora del escenario actual al prever un crecimiento de la actividad del 3,6%, menor al 3,9% proyectado en el análisis previo y una variación de precios que alcance una suba del 29,8% anual, por debajo del 46,7% previsto anteriormente.
Al mismo tiempo, el nuevo relevamiento mundial de FocusEconomics, en el que participaron más de 40 analistas de bancos y consultoras nacionales y del exterior, prevén una inflación de 46,8% para todo este 2025. Esto representa una reducción de 3,2 puntos porcentuales respecto a lo aguardado hace un mes.
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ECONOMIA
El ex ministro de Energía Daniel Montamat advirtió que el aumento del petróleo podría trasladarse en un 7% a los combustibles en Argentina

Daniel Montamat, ex secretario de Energía, explicó en Infobae en vivo cómo el aumento internacional del petróleo podría impactar en los precios internos de los combustibles y qué factores condicionan ese traslado en la economía argentina
En una charla con el equipo de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Mica Mendelevich, Montamat sostuvo que la Argentina, como país exportador, está atada a las referencias internacionales de precios y debe ser cautelosa con cualquier intento de distanciarse de esa lógica. “Tenemos un mercado internacionalizado. Entonces lo que primero tenemos que observar es si es sostenible este precio en el mundo y este precio va a ser sostenible en función de la duración del conflicto”, manifestó al analizar el efecto de la guerra en Medio Oriente sobre las cotizaciones globales.
Montamat puntualizó que el impacto en los precios internos será paulatino y dependerá de la persistencia del conflicto. “La relación simple es si el barril de comercialización interna del petróleo, que sigue una relación con los precios internacionales, sube alrededor de un 15%, bueno, el traslado a precio de los combustibles finales, que tienen un componente impositivo, es cerca de la mitad. Esto si se sostiene en el tiempo”, aclaró. Según el ex funcionario, si el precio internacional se mantiene, el traslado local podría rondar entre “5 y 7%”.
El ex presidente de YPF recordó que el método de ajuste que utiliza la petrolera líder responde a promedios móviles de 15 días, por lo que los aumentos recientes ya comienzan a reflejarse en la formación de precios: “Nos manejamos con promedios móviles de 15 días. El promedio móvil de 15 días todos los días elimina un dato de hace 15 días atrás y suma uno nuevo. Ya está sintiendo ese promedio móvil la suba de estos últimos cinco días”, explicó Gonzalo Aziz en la mesa, a lo que Montamat asintió.
Respecto del impacto en la macroeconomía, Montamat precisó: “La incidencia que tiene el combustible en la inflación oscila entre el 2 y el 4% de la canasta”. Subrayó que los aumentos en combustibles no se trasladan de manera lineal al índice general de precios.
Frente a la consulta sobre la posibilidad de desacoplar los precios internos en contextos de crisis internacional, Montamat advirtió: “La regla es que tenés que mantener señales de precios internacionales y referencias internacionales. Si no, cualquier atajo genera desincentivos para la inversión en Vaca Muerta y en la producción local”. Recordó que el país sigue importando parte del gasoil y depende de mantener reglas claras para asegurar el flujo de inversiones.
Montamat remarcó que la elasticidad precio de la demanda también limita la capacidad de trasladar aumentos: “La demanda es sensible también a aumento de los combustibles. Entonces, si el precio de los combustibles, eh, se encarece mucho, va a bajar el consumo. Y todo esto incide en las cuentas que tienen que hacer, eh, las empresas que están comercializando combustible”.
El ex secretario de Energía valoró la potencialidad exportadora de la Argentina, pero pidió no sobredimensionar el viento de cola: “Este país que hoy exporta petróleo es tomador de precios internacionales, no lo fijamos nosotros los precios internacionales. Y estos precios internacionales se han hecho muy volátiles porque al componente puramente económico se le suma ahora todo este componente geopolítico”.

Consultado sobre mecanismos para proteger al consumidor en situaciones excepcionales, Montamat propuso: “Si esto se sostiene en el tiempo y va a haber cuatro mil millones de ingresos extra de exportaciones, ahí podría imaginarse, ¿eh? Si se sostiene en el tiempo, ¿eh? Algún tipo de, de gravamen extraordinario para, eh, financiar un atenuante, ese fondo contracíclico, eh, para, para atenuar, eh, la incidencia de eso en el precio de los combustibles”. Remarcó que la Argentina históricamente ha tenido dificultades para constituir fondos de ahorro en épocas de bonanza, lo que limita la disponibilidad de recursos en momentos críticos.
Montamat descartó que un aumento del 10% en combustibles se traslade automáticamente a la inflación general, enfatizando que “esa suba puede ser de una vez y después bajar, y entonces la inflación sigue dependiendo de otros fenómenos macroeconómicos que el país todavía no tiene resuelto”.
Finalmente, el ex funcionario destacó las ventajas que tendría un desarrollo más intenso del gas y del GNL para otros sectores productivos: “Si tenemos un gas de menos de tres dólares el millón de BTU en boca de pozo y una electricidad entre 40 y 50 dólares en megavatio/hora, tenemos una gran ventaja comparativa para desarrollar en otros circuitos productivos ventajas competitivas”.
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ECONOMIA
Las acciones de empresas que están en Vaca Muerta que pueden dispararse por guerra en Medio Oriente

La guerra en Medio Oriente golpeó los mercados internacionales. El bombardeo hizo que se disparara el precio del petróleo y el oro mientras Wall Street operaba en rojo en la primera rueda financiera tras el inicio del conflicto. En la bolsa local, la jornada estuvo marcada por una baja de 1,5% en el índice S&P Merval, pero con subas notorias en empresas energéticas como Edenor (8,9%), Metrogas (4,5%) y Transener (2,1%).
El ataque coordinado entre Estados Unidos e Israel a Irán el sábado 28 de febrero, que terminó con la muerte del líder iraní Alí Jamenei, impulsó los valores de los commodities energéticos. Previo al ataque, los índices de referencia para el petróleo como el Brent y el West Texas Intermediate (WTI) habían cerrado el viernes en u$s 72,48 y u$s 67,02, respectivamente.
Tras la escalada en el conflicto, el Brent trepó hasta los u$s 83,71 (+15,49%), mientras que su par americano cerró en u$s 81,02 (+20,89%) al cierre del jueves 5 . El mercado teme por el bloqueo total del estrecho de Hormuz por parte de Irán, un punto geográfico clave que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Océano Índico. Por la zona circulan cerca de 20 millones de barriles de crudo y combustibles al día. Para tomar dimensión de la importancia del canal, según la consultora Kpler en 2025 circuló el equivalente al 31% del comercio marítimo mundial de petróleo.
En este contexto, los inversores miran a las empresas energéticas que trabajan en Vaca Muerta con potencial de suba. Dentro de las que más resuenan están YPF, Pampa, Transportadora Gas del Sur (TGS) y Vista Energy.
Acciones de empresas en Vaca Muerta pueden subir por crisis global
Durante los conflictos bélicos las compañías energéticas suelen ser las más beneficiadas. El mercado internacional sigue de cerca los precios de los combustibles porque una suba en el valor del barril podría presionar la inflación al aumentar los costos de transporte.
José Ignacio Bano, asesor financiero, explica que el panorama local es positivo porque «Argentina viene hace ya varios meses batiendo récords de producción en Vaca Muerta y récords de exportación». Sumado a la alza, considera que las mejores empresas locales en las cuales invertir son YPF, Pampa y Vista Energy.
El actual Country Manager de IOL destaca que las compañías ya están bien valuadas y que «ya no están a un precio regalado». En caso el conflicto se prolongue, podría mejorar el panorama de crecimiento y convertirse en «oportunidad».
La suba en los benchmark como el Brent y el WTI podrían impulsar las acciones de las empresas energéticas argentinas. Sin embargo, aconsejan tener precaución. «La suba del precio internacional del commodity, sea el gas o el petróleo, es coyuntural», explica Gastón Lentini, asesor financiero y fundador de doctor de tus finanzas. El especialista considera que se debe tener cuidado a la hora de elegir inversiones basadas en el conflicto porque «hoy el petróleo puede subir 20%, pero si mañana el conflicto pasa, baja y se acabó».
Para 2026 y 2027, Lentini señala que compañías como TGS, YPF o Ecogas podrían convertirse en buenas opciones para invertir por su expectativa de crecimiento. «Debemos tamizar la relación riesgo-beneficios, riesgo-rentabilidad y poner en ese tablero también empresas de primer nivel que han tenido bajas sustanciales como Microsoft, Mercado Libre o Nubank», sumó.
Argentina, una excepción a la regla en la guerra de Medio Oriente
Daniel Pasalovo, asesor financiero, considera que YPF es el claro ejemplo de la «paradoja argentina», ya que el valor de las acciones de la empresa estatal no experimentó un aumento como el resto de las compañías internacionales operadoras de hidrocarburos. «El mundo vuelve a temblar por el conflicto en Medio Oriente, cuando el petróleo se dispara por una guerra, la reacción del mercado es automática, una ecuación casi mecánica. Las petroleras globales subieron, volaron. Si el barril vale más, las petroleras que lo producen ganan mucho más. Es lo que pasó con gigantes como Chevron, Oxy y Exxon», explica.
En la primera rueda financiera tras los ataques de Estados Unidos e Israel, Chevron se valorizó 1,52%; Oxy, 2,13%; y Exxon, 1,13%. YPF, por su parte, abrió 0,11% a la baja.
«Cuando el mercado ve a YPF no solo ve petróleo, claramente. Ahí es donde aparece el riesgo país, la historia, la incertidumbre y la fragilidad macroeconómica. Yo creo que tenemos un activo energético de escala global, pero que cotiza como si estuviera atrapado en una economía frágil», detalla.
Para Pasalovo, «esta debilidad puede ser también una oportunidad para un perfil más arriesgado y más agresivo para comprar un activo que está con descuento». «El activo YPF es extraordinario. Argentina tiene uno de los recursos energéticos más importantes del planeta. Vaca Muerta es un reservorio que ya es considerado uno de los grandes motores energéticos del futuro», afirma. YPF se presenta como una oportunidad en el largo plazo porque «hoy cotiza con múltiplos inferiores que otras petroleras».
En caso Argentina logre bajar el riesgo país y eliminar la incertidumbre, las empresas que podrían experimentar mayores subas junto con YPF son Pampa y TGS.
Impacto de la guerra en Medio Oriente en el dólar y el oro
En búsqueda de cobertura frente al conflicto, muchos inversores salieron en búsqueda de protección y compraron bonos en dólares, lo que hizo que la divisa se fortaleciera. Para Bano la situación no se prolongará y la moneda perderá fuerza. El especialista en mercados de capitales señaló que Estados Unidos ya sufre de déficit fiscal y varios problemas de desequilibrios macroeconómicos. «Si a eso le sumás una guerra, que hay que solventarla y que son caras, tenés más argumentos para seguir pensando en el debilitamiento del dólar», explicó.
El valor del petróleo se verá afectado por las decisiones geopolíticas que tomen los gobiernos de Estados Unidos e Israel. El valor del crudo dependerá de las decisiones militares que tome Irán respecto al estrecho de Hormuz, ya que se trata de un canal clave para el transporte de energía.
Por su parte, el valor del oro, resguardo histórico ante la incertidumbre, también se vio afectado por el conflicto. La última rueda previa a la guerra, el 27 de febrero, cerró con un valor de u$s 5.247,90 por onza. Para el lunes 2 de marzo la onza ya había alcanzado los u$s 5.311,60, aunque corrigió a la baja para cerrar en u$s 5.085 en la última jornada.
Si vamos a los datos anuales, el petróleo se apreció 22,25% (pasó de u$s 65,21 a u$s 79,22), mientras que el oro experimentó un alza de 8,88% pasando de u$s 4.728,20 a u$s 5.147,96. La revalorización del crudo podría empujar la perspectiva de suba de los lingotes en el año.
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ECONOMIA
Carlos Maslatón: “Ninguna de las reformas de fondo va a compensar el desastre cambiario que hay en el país”

El analista financiero Carlos Maslatón realizó un pormenorizado diagnóstico sobre la situación económica actual de la Argentina. Durante una entrevista realizada por el equipo de Infobae en Vivo, el abogado opinó que el núcleo del problema reside en la política monetaria y cambiaria, advirtiendo que los esfuerzos oficiales en otras áreas resultarán insuficientes si no se corrige lo que definió como un “desastre” en el mercado de divisas.
Para Maslatón, si bien medidas como la baja de impuestos -especialmente a nivel municipal y provincial- son siempre positivas, su impacto real es limitado frente a la distorsión de los precios relativos. El analista sostuvo que el “costo argentino” está directamente vinculado a un tipo de cambio que calificó de “artificial” y “sobrevaluado”. Según su visión, “ninguna de las reformas de fondo que está haciendo el Gobierno va a compensar el desastre cambiario que hay en el país”, argumentando que la Argentina se ha vuelto cara en moneda dura debido a la falta de un mercado libre.
Uno de los puntos centrales de la crítica de Maslatón fue el mecanismo de remuneración de pesos que lleva adelante la gestión actual. El analista consideró que el Gobierno emite un mensaje claro al inversor: no conviene comprar dólares porque el Estado ofrece tasas de interés de entre el 40% y el 45% anual a través de letras y bonos. Esta dinámica, según sus palabras, garantiza una rentabilidad real en moneda extranjera mientras el tipo de cambio oficial se mantiene contenido o con tendencia a la baja.
“El país es caro y la economía es recesiva. Te puedo mencionar 20 cosas buenas en política económica, pero la arruinan con el sistema cambiario, monetario y con la deuda pública”, afirmó. Maslatón describió este escenario como una “bicicleta financiera” que beneficia a un sector reducido, compuesto por aproximadamente 500.000 personas vinculadas a la especulación, mientras perjudica al aparato productivo y a la población general.
El abogado también apuntó contra la figura del Ministro de Economía, Luis Caputo, al sostener que el esquema actual responde a los intereses que el funcionario representa. En este sentido, denunció que la toma de dinero “cuasi fiscal” —que anteriormente se concentraba en el Banco Central y ahora se ha trasladado al Tesoro— es el factor que impide el saneamiento de las cuentas nacionales.
Al ser consultado sobre las posibles soluciones para destrabar la coyuntura económica, Maslatón fue contundente en su propuesta de aplicar una “libertad cambiaria total”. Esta medida implicaría la eliminación inmediata de todo control de cambios y la garantía de una libertad infinita para el ingreso y egreso de capitales. Asimismo, instó a que el Gobierno se retire de la intervención en la tasa de interés, dejando que esta surja exclusivamente de la oferta y demanda del sector privado.
Su plan de acción se resume en dos medidas drásticas: establecer la libertad total y dejar de renovar las letras de deuda. “Toda letra que vence no se renueva, se paga. En algún momento tenés que cortar”, enfatizó. Maslatón comparó esta salida con el éxito de la gestión económica durante la década de los 90, destacando que el gran acierto de aquel periodo fue, precisamente, terminar con la especulación financiera de corto plazo.
Aunque reconoció que estas medidas provocarían un salto inicial en los precios y una tendencia alcista del dólar, defendió la necesidad de este proceso para lograr un “país barato” y competitivo. “Tendría un rebote inflacionario, pero sería para bien. Lo que tenés que hacer es licuar la deuda acumulada”, explicó, priorizando el nivel de actividad económica por encima del índice de inflación.
Maslatón también cuestionó uno de los pilares del discurso del presidente Javier Milei: la inflación como fenómeno puramente monetario. El abogado señaló una contradicción entre la teoría y la práctica oficial, afirmando que desde que asumió la actual gestión, la cantidad de moneda en el país se ha multiplicado por cuatro veces y media. “Tomar plata y pagar intereses es aún peor que emitir”, sentenció, advirtiendo que cuando la demanda de dinero caiga, toda esa masa monetaria se trasladará inevitablemente a los precios.

Respecto al equilibrio fiscal, el analista restó importancia a este indicador como “ancla” única de la economía. Aseguró que el problema estructural de la Argentina en el último medio siglo no ha sido el déficit en sí, sino los mecanismos financieros utilizados por sucesivos gobiernos para intentar controlar el tipo de cambio. Para Maslatón, el efecto es el mismo si el Estado emite para financiar gastos corrientes o para pagar intereses de deuda financiera.
Finalmente, el analista realizó un breve repaso histórico para contextualizar el presente. Destacó que en el período comprendido entre 2003 y 2011 la política económica fue manejada de forma correcta hasta la implementación del cepo cambiario, punto que marcó el inicio del deterioro actual. En su visión, la profundización del déficit cuasi fiscal y las restricciones operativas actuales conducen a un escenario de mayor recesión, cierre de fábricas y desempleo. Según concluyó, con el tiempo la sociedad comprenderá que “la inflación no es tan mala” comparada con la parálisis total de la economía real.
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