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ECONOMIA

La modernización laboral, una deuda con las pymes

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Argentina lleva más de 15 años sin generar empleo privado formal neto (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

Durante los últimos diez años, como dirigente empresario, recorrí cientos de pymes en todo el país. Fábricas grandes, medianas y chicas. Empresas familiares, talleres, industrias regionales. En ese camino hablé con miles de empresarios y también con muchos trabajadores. Escuché historias distintas, pero con un denominador común: el régimen laboral vigente se transformó en uno de los principales obstáculos para generar empleo, especialmente en las pymes.

Ese diagnóstico surge de la experiencia acumulada. De ver cómo se repetían las mismas situaciones en distintas provincias, sectores y tamaños de empresa. Un malestar extendido y silencioso durante años, que terminó expresándose de la peor manera: empresas que dejaron de crecer, otras que cerraron, y un dato contundente que resume el problema estructural: la Argentina lleva más de 15 años sin generar empleo privado formal neto. El empleo está estancado, mientras la informalidad no deja de crecer.

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Uno de los problemas más frecuentes que aparecía en cada recorrido era la rigidez extrema para administrar las empresas. En pymes de 10 a 50 trabajadores, encontré casos donde varias personas integraban la representación gremial y, muchas veces, no cumplían funciones productivas. Asambleas permanentes, reuniones constantes, interrupciones del trabajo y una dinámica que terminaba paralizando la planta y deteriorando la productividad.

En pymes de 10 a 50 trabajadores encontré casos donde varias personas integraban la representación gremial y, muchas veces, no cumplían funciones productivas

Todo esto ocurría lejos de los grandes titulares. No se veía en los medios ni formaba parte del debate público. Muchas veces, solo quienes recorríamos el interior productivo teníamos acceso a los relatos de empresas que habían cerrado o que quedaban seriamente debilitadas por juicios laborales millonarios, por litigios permanentes o por sentencias claramente desproporcionadas, que ponían en jaque la continuidad misma de la empresa.

En ese contexto recuerdo con claridad una situación que me marcó. Visité una planta que ya había cerrado. Allí me encontré con el ex gerente, quien me contó que, tiempo después del cierre, el delegado había vuelto a buscarlo. Estaba arrepentido. Le dijo: “La verdad es que no me di cuenta de la situación”. Durante meses, el gerente le había advertido que la empresa no daba más, que si no se adaptaban las condiciones, el final era inevitable. El delegado no le creyó. Siguió tirando de la cuerda. Cuando la planta cerró, ya era tarde para todos.

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El presidente de la UIA
El presidente de la UIA en un recorrido a una fábrica correntina

Ese episodio no fue una excepción. Fue un espejo de lo que ocurrió en infinidad de fábricas, donde no hubo límites razonables en el ejercicio de derechos y donde el conflicto permanente terminó destruyendo aquello que decía defender.

Otro elemento recurrente era el incentivo perverso al ausentismo y a la litigiosidad. Enfermedades inexistentes, certificados falsos , licencias abusivas y juicios laborales millonarios. En muchas pymes, entre ausentismo, delegados y licencias, había entre un 10% y un 15% de personas que directamente no trabajaban. El resto observaba esa situación con resignación, sintiendo que cumplir no valía la pena.

Así, el sistema terminaba premiando al que buscaba el atajo y castigando al que hacía las cosas bien. El esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso quedaban desvalorizados frente a un esquema que incentivaba el conflicto permanente.

En algunos casos extremos, recorrí empresas donde prácticamente no se podía desvincular a nadie, aun cuando la situación económica lo exigía. En otros, especialmente en empresas chicas, vi el efecto inverso: negocios que necesitaban personal pero no se animaban a contratar. Y es importante decirlo con claridad: ninguna empresa emplea para despedir. El despido es siempre una instancia límite, una decisión difícil que el empresario toma para atravesar una situación crítica o cuando entiende que un trabajador no cumple la función que la empresa necesita. Cuando esa herramienta básica de gestión desaparece, lo que se genera son estructuras infladas, con dotaciones que no responden a la realidad productiva y una caída inevitable de la productividad. Ese es el punto central del problema.

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Recorrí empresas donde prácticamente no se podía desvincular a nadie, aun cuando la situación económica lo exigía. En otros, especialmente en empresas chicas, vi el efecto inverso: negocios que necesitaban personal pero no se animaban a contratar

Este entramado se sostuvo durante años con una combinación de legislación obsoleta y una justicia laboral que avaló y multiplicó estas distorsiones. El resultado fue un nivel de litigiosidad sin comparación internacional: hoy hay alrededor de 640.000 juicios laborales pendientes, una cifra equivalente a casi el 10% del empleo formal registrado. En muchas economías desarrolladas la litigiosidad laboral es marginal; en la Argentina, en cambio, se transformó en un sistema que creció al mismo tiempo que el empleo formal se estancaba.

Frente a este escenario, muchas empresas —sobre todo en servicios— encontraron una salida equivocada pero comprensible: la informalidad. Hoy casi el 45% de los trabajadores está fuera del sistema formal. Eso no es una virtud ni una solución. Es una señal de fracaso. Porque la informalidad deja a millones de personas sin capacitación, sin carrera laboral, sin protección previsional y sin futuro.

Todo esto refleja una contradicción profunda: un discurso que dice proteger al trabajo, pero un sistema que termina expulsando empleo, debilitando empresas y generando desigualdad.

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La modernización laboral no es una solución mágica ni resuelve por sí sola el problema sistémico de competitividad que arrastra el país. Pero sí es una de las columnas centrales que hay que reconstruir si queremos una Argentina que produzca más y vuelva a generar empleo.

Necesitamos un régimen laboral del siglo XXI. Un marco que respete plenamente los derechos de los trabajadores, pero que reconozca una verdad básica: sin empresas no hay empleo. Un sistema con límites razonables, que no incentive el ausentismo, el conflicto permanente ni la litigiosidad como modelo.

También es imprescindible volver a discutir los convenios colectivos. Muchos tienen más de 40 años. La ultraactividad congeló reglas que ya no reflejan la realidad productiva. Tenemos que recuperar la negociación, la adaptación y la capacidad de acordar, con empresas y trabajadores sentados a la misma mesa.

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Como presidente de la Unión Industrial Argentina, siento la responsabilidad de poner en palabras lo que durante años fue un reclamo silencioso de miles de pymes.

El exceso de rigidez, la falta de límites y la desconfianza permanente nos trajeron hasta acá. Este modelo no dio resultados. Reconocerlo no es ir contra los trabajadores, sino empezar a construir un sistema más justo, equilibrado y sustentable.

Mi compromiso es trabajar por una industria que crezca, genere empleo y sea competitiva. Y para eso, una de las patas fundamentales es un régimen laboral moderno, equilibrado y acorde a los desafíos del mundo actual. Una reforma pensada, gradual y responsable, que permita que miles de pymes vuelvan a hacer lo que mejor saben hacer: producir, crecer y dar trabajo.

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El autor es presidente de la UIA



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ECONOMIA

Se modera la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos, pero duplica el nivel de hace un año

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El monto de cheques rechazados subió respecto al año pasado, pero bajo en relación con enero. (Foto: Freepik)

La cantidad de cheques rechazados por falta de fondos en febrero se duplicó en la comparación interanual, aunque la cifra se redujo en relación a enero, según datos del Informe de Pagos Minoristas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Al mismo tiempo, el documento reporta cambios sustanciales en los principales formatos de pago, reflejando la evolución de las tendencias financieras en Argentina.

Durante febrero de 2026, los cheques rechazados por falta de recursos registraron una suba de 115,1% en comparación al mismo mes del año anterior. Sin embargo, la comparación intermensual muestra una baja de 11,8% en los rechazos. Esto representa una ligera mejora tras el deterioro en la capacidad de pago observado en meses previos.

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La cantidad de cheques rechazados se ubicó en 89.824 -contra los 41.759 de febrero de 2025- por un monto nominal de $295.586,6 millones, lo que se traduce en una contracción de 4,7% respecto al monto nominal de enero y de 7,4% sin contar el efecto de la inflación. A nivel interanual, la cifra nominal experimentó un salto de 207,5%, mientras que el aumento deflactado fue de 131,2 por ciento.

El informe del BCRA detalla que la proporción de rechazos por falta de fondos fue 2% respecto al total de cheques compensados en cantidad y 1,5% en montos. En el mismo período, se compensaron 4,5 millones de cheques (incluyendo físicos y electrónicos) por $19,6 billones. El crecimiento de los rechazos refleja presión sobre la liquidez, pero la disminución respecto a enero insinúa una posible estabilización.

Se duplicaron la cantidad de cheques en el último año. (Freepik)
Se duplicaron la cantidad de cheques en el último año. (Freepik)

El formato de cheques electrónicos (ECHEQ) alcanzó el 61,4% de la cantidad de cheques compensados, con 2,8 millones de operaciones, y concentró el 82,8% de los montos, totalizando $16,3 billones. Además, en febrero se compensaron 34 cheques electrónicos emitidos en dólares, por un monto de USD 6 millones. El informe señala que el ECHEQ avanza en relevancia, desplazando progresivamente al cheque físico.

Evolución de los principales medios de pago

Los pagos minoristas experimentaron un comportamiento variado. Las transferencias inmediatas en pesos (push) exhibieron un aumento del 25,5% interanual, con 650,3 millones de operaciones por $74,8 billones. En el 75,8% de estas, participó al menos una cuenta virtual (CVU), lo que refleja la expansión de las billeteras digitales y servicios no bancarios.

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En moneda extranjera, se reportaron 2,2 millones de transferencias inmediatas (9,9% de suba interanual), que movilizaron USD 2.890,2 millones, resultado que marca un descenso de 1,9% interanual en moneda de origen. Por su parte, las transferencias inmediatas tipo pull (pedidos de dinero) llegaron a 38,1 millones de operaciones en febrero, con incrementos anuales de 5,7% en cantidad y 7,1% en montos reales.

Transferencias electrónicas y pagos con QR interoperable

Los pagos mediante código QR interoperable totalizaron 88,9 millones de operaciones en pesos, alcanzando $2,1 billones, con una suba de 46,4% interanual en cantidad y de 54,2% en montos reales. De estas transacciones, el 47,6% se acreditó en cuentas virtuales y el 52,4% en cuentas bancarias. El uso de claves aleatorias para iniciar pagos cayó 55,6% interanual, con un millón de operaciones.

Primer plano de una mano sosteniendo una tarjeta Visa azul junto a un terminal de pago contactless con una pantalla que muestra $45.72.
Las operaciones con tarjeta de débito sumaron 174,3 millones en enero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sistema supervisa en la actualidad 87 billeteras digitales y 61 aceptadores de pagos con transferencia interoperable, lo que evidencia el avance del ecosistema digital de pagos y su adopción por comercios y usuarios.

Uso del débito directo y su efectividad

El débito directo reportó una baja de 4,9% interanual en cantidad de operaciones, con 11,1 millones de transacciones en febrero, por un monto de $1,8 billones (con un crecimiento de 5% interanual en términos reales). La tasa de efectividad quedó en 43% según el informe del BCRA, mostrando que menos de la mitad de los débitos realizados fueron finalmente acreditados en las cuentas destino.

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Cambios en el uso de tarjetas de débito, crédito y prepagas

Las operaciones con tarjeta de débito sumaron 174,3 millones en enero, equivalentes a $5,1 billones, con caídas de 10,4% en cantidad y 14,3% en montos reales respecto al mismo mes del año anterior. El uso para pagos en moneda extranjera fue bajo: 11.700 operaciones por USD 7,1 millones.

Las transacciones con tarjeta de crédito marcaron 159,4 millones de pagos en enero, una leve baja de 0,7% interanual en cantidad y 4,7% en montos reales. El canal de comercio electrónico representó el 37,9% de las operaciones, seguido de los pagos presenciales (POS y QR) con 37,5% y el débito automático con 14,9%. Apenas el 5% de los pagos con tarjeta de crédito se realizó mediante QR interoperable.

Primer plano de una mano sosteniendo una tarjeta de crédito Mastercard junto a un terminal de pago con la pantalla 'Approving Transaction' en un supermercado.
Las transacciones con tarjeta de crédito marcaron 159,4 millones de pagos en enero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tarjeta prepaga para transporte sumó 240,4 millones de viajes en enero, una caída del 18,4% interanual, por un total de $137.000 millones. Además, en febrero, los viajes pagados con QR llegaron a 16,5 millones, predominando en el transporte colectivo.

Extracciones de efectivo y canales de acceso

La mayor parte de las extracciones de efectivo ocurrió en cajeros automáticos, que concentraron el 89% de las operaciones en enero, con 43,8 millones de extracciones por $4,2 billones. El promedio fue de 2.541 extracciones por cajero y $94.800 por operación. Las extracciones extrabancarias con tarjeta de débito ascendieron a 3,3 millones y $200.000 millones, mientras que las realizadas desde cuentas de pago en circuitos cerrados (“closed loop”) sumaron 2,1 millones de extracciones por $120.000 millones, con montos medios de $61.200.

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El análisis del informe del Banco Central de la República Argentina destaca el avance de los formatos digitales —en particular, el cheque electrónico—, que ganan importancia tanto en montos como en número de operaciones frente a los instrumentos tradicionales.



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ECONOMIA

Caputo lanzó medida contundente para levantar el consumo con créditos baratos

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La rebaja de los encajes dispuesta por el Banco Central antes del fin de semana implicará la liberación de unos $2,8 billones al mercado, que el Gobierno espera se traduzcan en más y mejores créditos para el sector privado.

Para tener una idea: este volumen equivale al 3% de los créditos otorgados por los bancos al sector privado. Y al 2,6% de los depósitos de empresas e individuos.

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Esta medida busca dar vuelta el escenario que se armó durante los últimos meses, en medio de la disparada de las tasas de interés y la caída de los ingresos reales de la población.

De acuerdo a la estadística oficial, el crédito a empresas y familias tuvo un freno de mano en los últimos tiempos.

Sebastián Menescaldi, economista jefe de la consultora Eco Go, dijo a iProfesional que ese retroceso se calcula en unos $600.000 millones a precios de hoy.

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Significa entonces, que el Gobierno quiere compensar lo perdido e incluso recuperar terreno, de forma tal que «los bancos vuelvan a trabajar de bancos».

Créditos para el consumo: el objetivo de Luis Caputo, recuperar la economía

Más allá de las declaraciones en público, Luis Caputo reconoce una preocupación por la estanflación y la pérdida de puestos de trabajo.

Sin grandilocuencia ni anuncios estridentes, en las últimas semanas tomó decisiones que intentan mejorar el nivel de actividad, por el lado que el Gobierno más confía: la recuperación del crédito.

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Por un lado, «contrató» como asesor al economista uruguayo Ernesto Talvi, un experto en estabilización pero también tiene en mente cómo debería ser una recuperación de la economía real.

Talvi recomienda bajar las tasas de interés para no ahogar a las empresas ni al consumo. Y tener paciencia para cumplir con el objetivo de descenso de la inflación.

El Gobierno parece estar dando un giro en ese sentido, aunque por ahora en forma paulatina.

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El Banco Central busca un equilibrio en las tasas de interés

«El Gobierno pretende dar más liquidez. Buscan establecer un corredor de tasas y bajaron las ‘simultáneas’ al 18% anual. Si dan estabilidad, el crédito no financiero vuelve a expandirse. La volatilidad de tasas rompió el esquema que tenían de financiamiento y por eso se vieron forzados a recortar el crédito», añade Menescaldi a iProfesional.

Esta baja de los encajes bancarios, entonces, da indicios de una modificación del esquema que venía funcionando desde la corrida cambiaria del año pasado.

¿Se posterga el objetivo de bajar la inflación?

Las últimas encuestas de opinión pública coincidieron en que el Gobierno registra una baja sensible en la aprobación popular. Pero no sólo eso.

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Lo más grave, evaluado puertas adentro, refiere a la pérdida de expectativas positivas por parte de la población. El parate de la actividad se hizo notar.

El «consumo récord» medido por el Indec -y destacado por el ministro de Economia- tiene más que ver con un fenómeno estadístico, con la manera en que el Instituto oficial mide el consumo agregado más que en un termómetro de la calle.

Scentia, una consultora especializada que desde hace años mide el consumo masivo, dijo que las ventas (en volumen) en todos los canales -desde supermercados a mayoristas, kioskos, autoservicios y el comercio electrónico- se contrajo 6,3% durante enero.

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Frente a estos números, ahora el Gobierno pega un volantazo, al menos en el terreno monetario. No habrá ninguna concesión fiscal, y eso está a la vista: frente al fuerte aumento de los combustibles -de 20% desde inicios de mes-, no hubo una baja de impuestos: se decidió una modificación en la calidad de los combustibles para abaratar el producto.

Los bancos, atentos: ¿prestar ahora o esperar a que baje la mora?

La proporción de préstamos de deudores con una mora superior a los 90 días pasó del 9,3% en diciembre al 10,6% en enero.

El salto en el caso de los préstamos personales (consumo) trepó al 13% a comienzos de año.

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El dato de enero marcó un punto de inflexión para el sistema financiero. De acuerdo con el informe, la mora en los préstamos a hogares alcanzó un nivel que no se registraba desde hace más de dos décadas.

Debajo de esta realidad que afecta a las familias está la deuda del sector corporativo: allí podría estar gestándose un fenómeno también preocupante y que, hasta ahora, quedó parcialmente invisibilizado de las estadísticas oficiales.

Con estos datos, los bancos contrajeron la exposición crediticia. ¿Irán a prestar dinero ahora, con la baja de los encajes, o esperarán a que primero disminuya la morosidad de sus clientes?

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No hay respuesta a la cuestión, y es probable que la decisión sea banco por banco, dependiendo de la irregularidad en cada caso.



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ECONOMIA

Oreste Berta (h): “Agregar más bioetanol a las naftas no causaría ningún problema y sería un gran aporte para el campo”

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Oreste Berta (h) es palabra autorizada por su experiencia como desarrollador de tecnología para las automotrices

La decisión del Gobierno de permitir que las naftas puedan aumentar la proporción de bioetanol hasta el 15% para contrarrestar los aumentos internacionales del petróleo, plantea dos escenarios de discusión.

El primero es el inmediato, el efecto en los motores y la influencia en el costo del litro para los usuarios. Pero el segundo es de mediano plazo, y es el planteo que se podría hacer respecto a la adopción permanente de naftas con mayor mezcla aún de etanol, dadas sus propiedades beneficiosas para el medioambiente y su menor costo. De hecho, Brasil tiene combustibles con 27% de bioetanol como corte más bajo, pero también tiene combustibles 100% en el mercado.

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Oreste Berta (h), una de las personas que mayor experiencia tiene en Argentina en el desarrollo de combustibles con bioetanol, accedió a una entrevista con Infobae para analizar la medida actual y la posibilidad real de aplicación de este tipo de naftas para su uso en el parque automotor circulante.

“Los autos vehículos modernos están ya preparados para usar altos porcentajes de bioetanol. Actualmente las naftas que usamos en Argentina tienen un 12% de bioetanol, y lejos de ser un problema, el aumento en el porcentaje planteado entiendo que es altamente positivo”, sostuvo el experto, hijo homónimo del más famoso y talentoso preparador de motores de competición, de quién aprendió todo antes de extender la dinastía a una empresa que hoy es consultora de fábricas y petroleras locales y regionales.

Brasil tiene todo su parque automotor funcionand con naftas con un corte mayor de Bioetanol, que va de 27% a 100%. EFE/Isaac Fontana
Brasil tiene todo su parque automotor funcionand con naftas con un corte mayor de Bioetanol, que va de 27% a 100%. EFE/Isaac Fontana

Ventajas del bioetanol

“El uso de bioetanol tiene más ventajas que desventajas. En cuanto al consumo, sí, es cierto que hay un pequeño porcentaje de mayor consumo en la mezcla. En este caso podemos hablar de un 2% de aumento de consumo. Pero también si miramos el uso en países vecinos como Brasil, el bioetanol tiene un precio inferior al combustible fósil. Entonces, al final son más ventajas que desventajas. En ese sentido, el bioetanol es un combustible muy noble para el motor, tiene mejor performance, es más limpio y finalmente emite menos emisiones, gases contaminantes”, explicó Berta.

La empresa que dirige hizo un trabajo de experimentación con la flota de vehículos de la Provincia de Córdoba (la provincia que tiene la mayor producción nacional de bioetanol), con la que se trabajó utilizando un parque automotor muy amplio durante más de cinco años, tiempo suficientemente para obtener una referencia adecuada del comportamiento de los autos con un combustible con mayor proporción de bioetanol. “Logramos resultados muy satisfactorios en funcionamiento, consumo, confiabilidad y vida útil de los motores”, explicó.

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Pero más allá de la “prueba de campo”, en su centro de desarrollo técnico en Alta Gracia se hicieron muchas horas de experimentación en bancos de pruebas.

“Los ensayos realizados sobre distintos vehículos nafteros en Argentina nos permitieron comprobar que la mayoría de los motores actuales admite sin inconvenientes mezclas de etanol superiores al 20%, y en muchos casos —especialmente en vehículos de hasta aproximadamente cinco años de antigüedad— se han utilizado mezclas cercanas o superiores al 27% sin presentar problemas de funcionamiento, durabilidad ni confiabilidad”, detalló.

Cosecha de maíz
El maíz es uno de los productos con los que se puede elaborar el bioetanol (Revista Chacra)

Adopción permanente del bioetanol en Argentina

Entonces la pregunta deja de ser respecto a la medida actual y pasa el segundo plano. La incorporación de más bioetanol en las naftas como medida permanente.

“Yo creo que estamos en el momento justo para ir aumentando el corte del bioetanol gradualmente. Los vehículos están preparados, es una cuestión de normativas nomás. Hicimos una experiencia muy interesante con el gobierno de la provincia de Córdoba, ensayos de laboratorio, ensayos de dinamómetro, ensayos de campo», señaló.

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Actualmente, la industria automotriz argentina, de hecho, produce vehículos para exportar a Brasil, donde el combustible tiene más bioetanol que en Argentina.

“Esos vehículos circulan en Brasil utilizando mezclas elevadas de etanol sin modificaciones mecánicas, lo que demuestra que gran parte de la tecnología actual de motores ya posee un margen de adaptación importante en sus sistemas de inyección, control de mezcla y materiales compatibles con etanol”, aseguró.

Berta cree que, dentro de las ventajas, “la producción de bioetanol es una muy buena noticia para el el agro, para el productor, que puede diversificar un poco su producto. Generar bioetanol a partir del maíz es otra ventaja más para la economía», dijo Berta.

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El etanol se combina con el combustible derivado del petróleo. El bioetanol cumple la misma función pero se obtiene de fuentes renovables. REUTERS/Jason Reed
El etanol se combina con el combustible derivado del petróleo. El bioetanol cumple la misma función pero se obtiene de fuentes renovables. REUTERS/Jason Reed

Bioetanol 100% y los autos usados

“El uso de E100 (etanol hidratado) requiere adaptaciones tecnológicas específicas que los vehículos nafteros convencionales no poseen de origen, por lo que el parque automotor usado actual en Argentina no podría utilizar etanol 100% sin modificaciones”, explicó Berta.

“Sin embargo, la solución tecnológica para los vehículos nuevos es simple y ya está desarrollada y probada a gran escala. La respuesta es la tecnología Flex Fuel, utilizada masivamente en Brasil desde hace años. Estos vehículos pueden funcionar indistintamente con nafta, con mezclas de etanol o con etanol 100%, gracias a adaptaciones en materiales del sistema de combustible, sistema de arranque en frío, calibración electrónica y sensores de contenido de etanol”.

La adopción, sin embargo, tampoco es muy compleja y podría ser factible si se tomara la decisión desde el Gobierno.

“Debería existir una legislación que habilite la comercialización en Argentina de vehículos Flex Fuel, tanto de producción nacional como importados. Hoy, varios vehículos que se fabrican en Argentina y se exportan a Brasil ya se producen con esta tecnología, pero no se comercializan en el mercado interno con esa configuración”, detalló.

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