ECONOMIA
La visión de Financial Times sobre el choque de Milei con la CGT y el peronismo por la reforma laboral

El gobierno de Javier Milei enfrenta un conflicto central con la Confederación General del Trabajo (CGT) y el peronismo por su proyecto para modificar el régimen laboral argentino, destacó Financial Times.
El diario británico describió el debate como una de las disputas políticas más intensas desde el inicio de la gestión, con los sindicatos y el peronismo como núcleo de la resistencia.
La reforma impulsada por Milei busca flexibilizar el mercado de trabajo y reducir la injerencia sindical en la negociación de salarios y condiciones laborales, en un contexto donde casi la mitad de los trabajadores está en la informalidad y el nivel de empleo registrado permanece estancado desde 2011.
Al respecto, el medio cita que en octubre de 2025 el propio Milei dijo en un discurso: “Por demasiado tiempo la incertidumbre legal sobre los contratos, los costos excesivos y el temor de las pymes ante cada nueva contratación empujaron a cientos de miles de trabajadores a la informalidad”, sostuvo Milei en octubre pasado, en declaraciones citadas por el medio británico.

La CGT y el peronismo, en cambio, consideran la protección de los derechos laborales un pilar histórico, rechazan de plano la iniciativa y advierten sobre la pérdida de garantías individuales y colectivas. “Esta reforma fue escrita por estudios jurídicos para las grandes corporaciones que recopilaron los pedidos de sus clientes, produciendo un proyecto Frankenstein. Debilita de manera severa los derechos individuales y colectivos y no ofrece nada a los trabajadores a cambio”, dijo Jorge Solá, uno de los secretarios adjuntos de la CGT, citado por el FT.
La nota lista que el proyecto oficial propone, entre otros puntos, reducir el derecho de huelga, ampliar el período de prueba para nuevos empleados, limitar la discrecionalidad judicial en el cálculo de indemnizaciones, extender la jornada laboral hasta 12 horas y priorizar las negociaciones salariales a nivel de empresa por sobre los acuerdos nacionales. Estas medidas, dice, encendieron la alarma en los sindicatos, que ya preparan acciones legales y evalúan convocar a huelgas en rechazo.
La resistencia sindical se da en un escenario en el que, según encuestas citadas por el medio británico, seis de cada diez argentinos apoyan la necesidad de cambiar la legislación laboral, pero . Sin embargo, el respaldo disminuye cuando se consultan aspectos concretos como la extensión de la jornada o el recorte de indemnizaciones. Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, calificó la propuesta como “un retroceso de un siglo” en materia de derechos laborales y propone un paro general para el 11 de febrero, algo que por ahora la CGT descartó, limitándose a una movilización.

Financial Times subraya que desde los años cuarenta los sindicatos mantuvieron una enorme influencia en la vida económica y social del país y que según el peronismo las leyes vigentes son esenciales para proteger a los empleados en una economía volátil y para evitar el agravamiento de la desigualdad, mientras el gobierno argumenta que el actual sistema generó niveles altos de empleo en negro y paralizó la creación de empleo registrado.
La reforma propuesta por Milei, afirma, constituye el mayor intento en décadas de limitar el poder de los sindicatos, que todavía gestionan desde la negociación salarial hasta los seguros de salud y la administración de centros de vacaciones, pero cuya fuerza se debilitó por el desgaste del peronismo, la crisis económica y los escándalos de corrupción. Aun así, matiza, los gremios conservan una capacidad de presión significativa y buscan frenar el avance del proyecto oficialista.
Uno de los puntos más sensibles para la CGT y los gremios es que el proyecto de reforma facilita a los no afiliados la opción de dejar de pagar la cuota solidaria y termina con el carácter “ultra-activo” o permanente de muchos convenios firmados en 1975, amén de priorizar los acuerdos por empresa o por región. Al respecto, cita a Armando Caro Figueroa, quien fuera ministro de Trabajo durante el gobierno de Carlos Menem, quien dice: “la reforma apunta a descentralizar a los sindicatos, lo que podría ser positivo si se realiza correctamente”, pero advierte advirtió es muy “ideológico” y que muchos de sus artículos podrían ser rechazados en los tribunales laborales, muy sesgados hacia los sindicatos.
La nota destaca que mientras Milei busca negociar con legisladores moderados, la confrontación directa con la CGT se redujo en los últimos meses, pero la presión persiste y el presidente podría verse obligado a atenuar algunos aspectos del proyecto para obtener los votos necesarios.

El diario británico también señala la ambivalencia de las cámaras empresarias, pues dice que si bien la mayoría de las empresas apoya la flexibilización y la reducción de las indemnizaciones, hay cierta reticencia a las negociaciones a nivel de empresa. “Actualmente ambas partes llegan respaldadas por abundante investigación. Imagine a un empresario promedio debatiendo salarios con cada empleado individualmente. El gobierno prioriza al individuo, nosotros preferimos proteger lo colectivo”, cita a Ricardo Diab, presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME)
El gobierno argumenta que la reforma permitirá aumentar el empleo formal y ampliar la base tributaria, objetivo clave para la viabilidad del plan de apertura económica de Milei. Pablo Yeramian, dueño de la textil Norfabril, citado en la nota, dice que las modificaciones en las indemnizaciones alientan a tomar más empleados. Pero el diario británico consigna también que las empresas admiten que el empleo difícilmente crecerá si no se reduce la carga impositiva y los aportes patronales, que representan casi el 70% del salario, según datos de la consultora Invecq.
Anteriores gobiernos no peronistas no pudieron hacer cambios estructurales por la tenaz resistencia gremial y el desenlace de esta pulseada será una prueba política clave para la gestión Milei. El resultado de la actual pulseada, política, concluye el FT, sigue abierto, en medio de un escenario dominado por la puja entre el Ejecutivo, el peronismo y los sindicatos.
ECONOMIA
La industria volvió a caer en diciembre pero cerró 2025 con un crecimiento de 1,6%

La actividad industrial volvió a mostrar un retroceso en diciembre, aunque el balance del año terminó siendo positivo. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de producción industrial manufacturero (IPI) registró en el último mes de 2025 una caída interanual del 3,9%, mientras que el acumulado de enero a diciembre cerró con un aumento del 1,6% respecto de igual período del año anterior.
La dinámica mensual también reflejó una leve contracción. De acuerdo con la serie desestacionalizada, la producción industrial mostró en diciembre una variación negativa del 0,1% frente a noviembre.
De esta manera, los datos oficiales muestran que diciembre profundizó una secuencia de variaciones negativas en el tramo final del año. En noviembre, la industria ya había registrado una caída interanual del 8,7%, mientras que en octubre la baja había sido del 2,8%. Con este resultado, el sector cerró el año con un desempeño dispar entre meses, aunque con un saldo anual positivo.
En términos interanuales, el retroceso de diciembre se explicó por el comportamiento de la mayoría de las ramas industriales. Según el informe, diez de las dieciséis divisiones que componen el índice presentaron caídas respecto de diciembre de 2024.

Entre los sectores que más incidieron en la baja del nivel general se destacó el complejo automotor. La división “Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes” registró una caída interanual del 21,6%, siendo la de mayor incidencia negativa en el índice.
También se observaron retrocesos significativos en “Prendas de vestir, cuero y calzado”, con una baja del 16,7%; “Maquinaria y equipo”, con una disminución del 14,8%; y “Otros equipos, aparatos e instrumentos”, que cayó 22,4% interanual.
El Indec informó además caídas en “Productos textiles”, que retrocedieron 25,7% respecto de diciembre de 2024; “Productos de caucho y plástico”, con una baja del 18,3%; y “Productos de metal”, que disminuyeron 7,5%. A estos se sumaron descensos en “Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras” (-6,6%), “Productos de tabaco” (-7,6%) y “Otro equipo de transporte” (-2,9%).
A pesar del resultado negativo del nivel general, algunas divisiones mostraron un desempeño interanual positivo en el último mes del año. Entre ellas se destacó “Industrias metálicas básicas”, con una suba del 7,4%, que tuvo una incidencia positiva relevante en el índice.
También registraron variaciones interanuales positivas “Madera, papel, edición e impresión”, con un incremento del 4,6%; “Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear”, que avanzó 4,0%; y “Alimentos y bebidas”, con una suba del 0,8%.

En el mismo sentido, el informe consignó aumentos en “Sustancias y productos químicos”, que crecieron 1,0%, y en “Productos minerales no metálicos”, con una variación positiva del 0,3%.
Más allá de los números mencionados, hay algunas ramas industriales en particular que vale la pena analizar más a fondo. El rubro de alimentos y bebidas, por ejemplo, mostró en diciembre un crecimiento interanual del 0,8% y cerró el año con un aumento acumulado del 2,1%. En su interior, se destacaron subas en la preparación de frutas, hortalizas y legumbres, productos lácteos y molienda de cereales, mientras que se observaron caídas en carne vacuna, molienda de oleaginosas y bebidas.
La refinación del petróleo registró un aumento interanual del 4,0% en diciembre y acumuló una suba del 2,2% en el año. Según el Indec, dentro de este sector se verificaron incrementos en la producción de gasoil, fueloil y asfaltos.
Por su parte, el bloque de madera, papel, edición e impresión creció 4,6% interanual en el último mes del año y acumuló un alza del 3,8% en el conjunto de 2025. El desempeño estuvo impulsado por la producción de madera y productos de madera y corcho, así como por papel y productos de papel.
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ECONOMIA
Mercados: subió la Bolsa argentina y cortó una serie negativa de siete ruedas consecutivas

Con indicadores de las bolsas de Nueva York que se recuperaron más de 2% este viernes, los activos argentinos aparecieron como más demandados después de una extendida serie negativa.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ganó un 1,5%, en los 2.977.118 puntos, para cortar con una racha adversa de siete rondas de negocios en las que acumuló una pérdida de 9,6% desde el 28 de enero.
Los bonos soberanos en dólares -Globales y Bonares- subieron un 0,4% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan restó seis enteros para la Argentina, en los 512 puntos básicos.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas negociados en dólares en Nueva York destacaron las alzas de Bioceres (+7,3%) y Edenor (+6,5%).
Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, advirtió que el reciente descenso de precios de los activos argentinos se produjo en “en un contexto global adverso y en el que se evidencio el alto beta de Argentina. En el mes se acumula una perdida de 8,5%, llevando al acumulado de 2026 al terreno negativo luego de un buen enero”.
“Mientras tanto, el BCRA sigue acumulando reservas y compró el jueves USD 126 millones en el MULC, llevando al acumulado de 2026 por encima de los USD 1.400 millones”, añadió Juan Manuel Franco.
“Seguimos favoreciendo la exposición a activos en moneda dura, apoyados en la acumulación sostenida de reservas internacionales y en la expectativa de una compresión del riesgo país”, indicó el equipo de Research de Adcap Grupo Financiero.

“El Gobierno está señalando que no está dispuesto a emitir a los spreads actuales, en torno a los 500 puntos básicos, ni a pagar cupones en el rango de 8,75%–9,25%, como hizo Ecuador. Por eso, creemos que Argentina buscará volver a los mercados más cerca de mayo, una vez que la acumulación de reservas alcance aproximadamente USD 4.000 millones en el año y se traduzca en condiciones de emisión más favorables», agregó Adcap.
A comienzos de la semana, el ministro de Economia Luis Caputo afirmó: “No tenemos intención de emitir nueva deuda en los mercados internacionalesˮ, postura que luego fue reforzada por un mensaje del presidente Javier Milei orientado a generar “escasez de bonos argentinosˮ.
“El principio de ‘círculo virtuoso’ que se ha puesto en movimiento por el cambio en las condiciones financieras necesita retroalimentarse desde el lado del sector real de la economía, pero las secuelas de tres trimestres de estancamiento del nivel de actividad complican la recuperación de la inversión pública, del crédito al sector privado -con excepción de los préstamos en dólares- y del empleo. Esto en un contexto en el que el gobierno está volviendo a recurrir al “ancla cambiaria”, preocupado por el hecho de que, desde septiembre, la inflación se ha instalado por encima del 2% mensual», explicó Jorge Vasconcelos, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea.
El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, y el representante de Comercio norteamericano, Jamieson Greer, firmaron el acuerdo Argentina–EEUU sobre comercio e inversión recíprocos.
El acuerdo busca reducir barreras arancelarias y no arancelarias, facilitar el comercio de bienes y servicios, modernizar los procedimientos aduaneros y promover inversiones en sectores estratégicos como minería, minerales críticos, infraestructura y tecnología.
“Entre otras disposiciones, el acuerdo contempla una apertura recíproca de mercados para productos clave. Por un lado, EEUU eliminará aranceles recíprocos sobre ciertos recursos naturales no disponibles domésticamente y sobre insumos no patentados para uso farmacéutico”, precisaron desde max Capital.
Por otro lado, “Argentina otorgará acceso preferencial al mercado estadounidense para exportaciones que incluyen productos farmacéuticos, químicos, maquinaria, bienes de tecnología de la información, dispositivos médicos, vehículos y diversos productos agropecuarios. Ambos países también mejorarán las condiciones de acceso bilateral para la carne vacuna, con EEUU otorgando trato preferencial a 100.000 toneladas de carne argentina. Además, EEUU se comprometió a revisar los aranceles al acero y al aluminio. El acuerdo ahora requiere aprobación del Congreso”, puntualizó Max Capital.
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ECONOMIA
Por qué el acuerdo con EEUU no aumentaría de inmediato las ventas, sino la “exportabilidad” y la inserción global de la economía argentina

Dos estudios analizaron los posibles efectos de los recientes acuerdos comerciales que involucran a la economía argentina: el que el Mercosur acordó con la Unión Europea y el acuerdo bilateral de comercio e Inversiones con EEUU que suscribió en Washington el canciller argentino, Pablo Quirno.
En uno de ellos Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea afirma que en el plano real la economía argentina, hace casi un año prácticamente estancada en nivel de actividad, requiere herramientas potentes para afrontar la fuerte divergencia entre sectores, acentuada en 2025.
“Más allá de un cambio estructural que conlleva ganadores y perdedores, no se ha logrado darle suficiente flexibilidad del lado de la oferta a la economía. Lo evidencia un recurrente 40 % de capacidad ociosa en la industria. Se supone que, con plantas subutilizadas, las empresas podrían ponerse a tiro de la demanda cubriendo sólo los costos variables, pero esto no ocurre y posiblemente explica en parte el reciente resultado de una licitación internacional en el marco de las inversiones asociadas a Vaca Muerta. Cuando se definen los precios a cotizar en una licitación, hay que asumir ‘inflexibilidad a la baja’ de insumos claves, impuestos y riesgo país, entre otros. Se necesitan instrumentos que contemplen e incentiven la reconversión productiva acelerada y empresas y trabajadores se involucren en la búsqueda de mayor flexibilidad del lado de la oferta”, dice un extenso pasaje del análisis.
Sucede, escribe el autor, que lograr un “equilibrio benéfico” que sustente mejores niveles de actividad interna exige financiar en los próximos años un déficit de cuenta corriente de balanza de pagos de 2 a 3% del PBI, que permita sostener la recomposición de reservas del BCRA sin recaer en un ajuste como el de 2024. Sucede, explica, que el ahorro interno no alcanza para elevar la tasa de inversión más allá del 20% del PBI. Y para hacer sostenible y menos volátil ese escenario se necesita financiar el rojo externo con dosis crecientes de Inversión Externa Directa (IED) e ingreso neto de capitales.
En lo financiero se sugiere aprovechar la baja del riesgo país para estirar los vencimientos de deuda pública. Aunque el propio presidente Javier Milei descartó emitir a los actuales niveles, como sí hizo Ecuador, Vasconcelos argumenta que estirar los plazos “es muy relevante en términos de expectativas, con impacto también sobre el sector real de la economía”. Y recuerda que tras el pago de cupones de bonos de enero, el Tesoro y el BCRA tienen aún por delante vencimientos por casi USD 8.000 millones hasta fin de año y de unos USD 15.000 millones en 2027, en ambos casos sin contar pagos al FMI y organismos.

Allí entran en escena acuerdos como el del Mercosur con la UE y el bilateral con EEUU. Si ambos avanzan, dice el informe, “las inversiones externas irán a sectores con ventajas competitivas y contribuirán a la “exportabilidad” de la economía. “Es lo opuesto al ‘modelo de sustitución de importaciones’ e implica cuotas crecientes de producción de bienes y servicios que compitan con la oferta mundial, dentro y fuera del mercado interno. Una medida de ‘exportabilidad’ es la participación en el PBI de los sectores de la economía que producen bienes transables, sectores que incluyen a la industria manufacturera, la pesca, el agro y la minería (incluido hidrocarburos)”, dice el informe.
Esos sectores “representan apenas el 23,9 % del PIB y para que esa participación crezca se necesita corregir innumerables sesgos anti-exportación y aceptar que, a medida que aumenten las exportaciones, también lo hagan las importaciones, por tendencia inevitable a la especialización.

“La exportabilidad es muy limitada en el presente. Se constata al medir la proporción de producción de bienes transables, descripción también válida para el segmento de servicios”, dice otro pasaje, que destaca además que la exportación de “servicios reales”, como los del turismo y la industria del conocimiento, aportan en la Argentina poco poco más de 2% del PIB contra, por caso, al 8% en Uruguay. Por otra parte, agrega Vasconcelos, un mayor volumen de comercio exterior de bienes y servicios mejoraría el “colateral” a ofrecer para acceder a financiamiento externo.
En tal caso, la “exportabilidad” dinamizaría sectores rezagados, como la construcción, la industria y el comercio, hoy “un lastre para el nivel de actividad”, al punto que hay un estancamiento promedio pese a que el agro y la minería tomaron el rol de locomotoras. La divergencia es aún mayor al interior del sector fabril (gráfico). Las reformas pro-competitividad, como la laboral, dice Vasconcelos, tiene más efecto cuando se articulan con sectores capaces de alcanzar una escala exportadora suficiente y sostenida. No se trata sólo de exportar más, subraya, sino de hacerlo en volúmenes que impulsen el conjunto de la economía.
Un segundo informe, de la consultora Invecq, apunta específicamente al efecto potencial del acuerdo comercial y de inversiones con EEUU, del que hace una síntesis en materia arancelaria.

En bienes, resume, la Argentina eliminará completamente los aranceles para ciertos productos de EEUU desde la entrada en vigor del acuerdo, reducirá otros a 2% y mantendrá algunas bajo el Arancel de Nación Más Favorecida, el principio rector del comercio internacional y de la OMC. Muchos otros productos se administrarán mediante cuotas —con 0% de tarifa 0% hasta cubrir cupo, y destaca los cupos en carne vacuna, vino y vehículos automotores. Además, se dejará de aplicar la tasa de estadística a las compras a EEUU en un plazo máximo de 3 años.

“El acuerdo no parecería implicar —al menos a priori— una apertura de magnitud tal que modifique sustancialmente el volumen comercial bilateral. En relación con las exportaciones argentinas, más allá del caso de la carne vacuna, donde la ampliación de la cuota podría tener un impacto relevante sobre el volumen vendido, la liberalización luce relativamente focalizada y, en varios casos, condicionada por limitaciones de alcance. En este contexto, el entendimiento difícilmente constituya un game changer para el comercio exterior argentino en el corto plazo, aunque sí podría contribuir a reducir fricciones regulatorias y mejorar el acceso para determinados nichos”, dice un pasaje.
Sin embargo, agrega, el acuerdo debe verse como parte de una estrategia de apertura económica, en línea con los avances de los últimos dos años —desde niveles muy altos de protección— hacia una creciente apertura económica.
Por eso, concluye Invecq, “los compromisos asumidos en materia regulatoria, de inversiones y de alineamiento normativo sugieren una profundización del vínculo económico con EEUU que trasciende el comercio de bienes: el acuerdo se inscribe en una estrategia más general de acercamiento bilateral orientada a fortalecer la relación con Washington y a consolidar apoyos externos en el frente financiero y geopolítico. En este sentido, el entendimiento puede interpretarse menos como un instrumento estrictamente comercial y más como una señal de posicionamiento internacional, con potenciales implicancias sobre el acceso al financiamiento, la inversión extranjera y la inserción global del país”.
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