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ECONOMIA

Las prepagas vuelven a aumentar en septiembre, pero lanzan guerra de promociones: qué ofrecen

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Las cuotas de la medicina prepaga volverán a subir en septiembre entre 1,68% y 2,8%, según la compañía y el plan elegido. Como cada mes, el ajuste se notificó a los afiliados tras la publicación de la inflación de julio (1,9%) medida por el Indec y se aplicará con variaciones territoriales o de cobertura.

Pero más allá de los porcentajes, la novedad pasa por la feroz competencia comercial: las prepagas vienen desplegando una suerte de hot sale permanente, con descuentos escalonados, cuotas congeladas y bonificaciones para captar nuevos afiliados y retener a quienes amagan con irse.

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Según pudo relevar iProfesional, los aumentos de septiembre serán los siguientes:

  • Sancor Salud, hasta 2,8% en algunas provincias
  • Omint, 2,4%
  • Hospital Italiano, 2,2%
  • Hospital Británico, 2%
  • Osde, entre 1,75% y 1,95% según zona

Además, un grupo de seis prepagas aplicará el mismo ajuste del 1,9%: Hospital Alemán, Galeno, Prevención Salud, Swiss Medical, Avalian y Accord. En tanto, Medifé aumentará 1,8% y Medicus, 1,68%.

El aumento previsto por cada prepaga para septiembre.

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De acuerdo con fuentes del sector, si se comparan los aumentos acumulados de las cuotas con el índice de precios al consumidor, las prepagas todavía se ubican por debajo de la inflación general en lo que va de 2025, tras las fuertes correcciones de 2024, después de que Javier Milei desregulara por decreto los aranceles de la salud privada.

Afiliados cambian de prepaga por los descuentos

Directivos de compañías del sector explicaron que desde la pandemia y en los últimos dos años, a partir de la liberación de las cuotas, aunque no es masiva, sí se nota una mayor rotación de afiliados de una prepaga a otra para aprovechar descuentos temporales.

De todas maneras, el salto de una empresa no es tan sencillo como de una prestadora de telefonía celular a otra, porque en este caso cuenta el historial clínico de cada afiliado: quienes tienen alguna prevalencia o patología preexistente enfrentan el problema de la imposición de una cuota elevada, que por lo general imposibilita el cambio.

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Sin embargo, las prepagas sí están compitiendo por nuevos afiliados y por impedir que los que sí puedan cambiarse sin pagar un plan caro —porque por ejemplo no sufren ninguna patología preexistente— se vayan a otra compañía del sector, ofreciéndoles bajarse a planes con una cartilla más acotada y/o con copago, que son más económicos, como ya se explicó en esta nota de iProfesional.

De los 7,5 millones de afiliados al sistema, un tercio corresponde a planes corporativos, otro tercio deriva aportes y el resto paga cuota completa. Es en este último segmento donde más se nota el «cambio de camiseta»: cuando vence una promoción, muchos migran a otra empresa que ofrece bonificaciones iniciales.

Consejos para los afiliados de prepagas

Desde la óptica de los usuarios, los especialistas recomiendan mirar la letra chica de cada plan. Al igual que ocurre con los planes de celular, puede haber diferencias de hasta varios miles de pesos por mes entre empresas que ofrecen prestaciones similares.

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«Conviene revisar si no se está pagando de más. Muchas veces, con el mismo nivel de cobertura, otra prepaga puede resultar más conveniente. Hoy la competencia es tan fuerte que todos ofrecemos promociones, incluso para retener a los que se quieren ir», reconoció un directivo consultado.

Mientras tanto, las compañías advierten que los costos médicos crecen por encima de la inflación. La llamada «inflación tecnológica» —por el aumento en medicamentos de alto costo, estudios y mayor esperanza de vida— ronda el 10% anual. A esto se suma un fenómeno demográfico que preocupa al sector: cae la tasa de natalidad y la población de afiliados envejece, lo que incrementa el gasto médico y complica la sustentabilidad a futuro, situación similar a la del sistema previsional.

Un hot sale que persiste desde la pandemia

El despliegue comercial de las prepagas es un hot sale que empezó en la pandemia y se profundizó con la liberación de los aranceles.

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Omint, por ejemplo, promociona planes con hasta 15% de descuento y un esquema escalonado de bonificación durante todo el primer año, pensado para monotributistas y pymes, que empieza con cuatro meses al 30% off.

Sancor Salud, en tanto, tiene promociones que estiran la rebaja hasta 12 meses: 50% de descuento en los dos primeros, 40% en los siguientes, y así sucesivamente, además de un plan digital para jóvenes con cuotas más bajas.

«Menos es más para vos: hasta 50% de ahorro en tu nuevo plan de salud», dice la publicidad de Avalian en un posteo de su cuenta de Instagram. «Planes flexibles que se adaptan a vos, cartilla médica completísima, atención personalizada y ¡bonificaciones exclusivas por tiempo limitado!», completa el posteo.

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Galeno se sumó a la batalla con la promesa de hasta 60% OFF en la contratación online de nuevos planes y un programa de referidos que devuelve parte de la cuota a los afiliados que sumen conocidos.

Medifé, por su parte, desplegó una campaña agresiva: hasta 9 meses de descuentos escalonados que arrancan en 45% y se combinan con un 5% adicional por pago con débito automático.

En un contexto de inflación persistente, Medicus apostó a congelar la cuota por 12 meses en determinadas coberturas, una medida casi inédita en el sector. Y Prevención Salud salió a captar clientes con medio año de bonificaciones —50% de descuento en los primeros tres meses y 30% en los tres siguientes—.

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Incluso Swiss Medical, que suele cuidar más su marca que su estrategia de precio, dejó trascender que ofrece alrededor de un 15% de rebaja inicial para nuevas afiliaciones, a la par que refuerza su programa de beneficios SMGusta para retener a quienes ya tiene adentro.

Entre los hospitales de comunidad, que son entidades sin fines de lucro, el Hospital Británico salió a ofrecer 35% de descuento durante seis meses en su plan familiar Premium Plus, además de bonificaciones especiales para monotributistas.

En la misma línea, el Hospital Italiano puso en marcha una «promo de bienvenida»: medio año de rebajas escalonadas en la cuota, que arranca con un 50% OFF el primer mes y va decreciendo hasta el sexto.

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El Hospital Alemán fue más agresivo: anunció hasta 60% de descuento en sus planes de la Línea Evolución y activó un programa de referidos que premia al socio que trae a un amigo con un 20% menos en su cuota durante tres meses. Incluso apeló a convenios corporativos, como con el Automóvil Club Argentino (ACA), que ofrece hasta 15% de rebaja a sus socios.

La cuota sube cada mes un poco más para los afiliados, mientras las empresas continúan con sus ofertas que prometen alivio en el bolsillo y más cobertura. No siempre resultan fáciles de aprovechar, porque cambiar de prepaga implica más que firmar un formulario: juegan la edad y los antecedentes clínicos. Aun así, revisar la letra chica y comparar lo que ofrece cada plan según las necesidades propias y de la familia puede ser la clave para pagar menos sin descuidar la salud.

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ECONOMIA

Obligaciones negociables: una inversión segura con altos rendimientos de hasta 10% en dólares

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En un escenario donde el ahorrista argentino sigue buscando alternativas para proteger su capital en moneda dura, las obligaciones negociables (ON) vuelven a ganar protagonismo como una de las inversiones más atractivas del mercado.

Emitidas por empresas privadas, con rendimientos en dólares que superan ampliamente a los instrumentos tradicionales y con un riesgo acotado, las ON se consolidan como una opción cada vez más elegida tanto por inversores sofisticados como por pequeños ahorristas.

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Las obligaciones negociables son títulos de deuda corporativa mediante los cuales las empresas se financian en el mercado de capitales. A cambio, se comprometen a pagar intereses periódicos y a devolver el capital al vencimiento. A diferencia de las acciones, no otorgan participación en la compañía, pero sí ofrecen previsibilidad en los flujos y una rentabilidad conocida desde el inicio.

Desde Balanz sostienen que «es un instrumento que se comercializa en el mercado de capitales tanto local como internacional».

A lo anterior, agregan: «Es un activo de renta fija, ya que representa una promesa cierta de repago futuro tanto de su capital como del interés».

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En lo que hace a los fundamentos de las mismas, «son una fuente de financiamiento para la empresa emisora y una posibilidad de inversión para los inversores», concluyen.

Uno de los principales atractivos de las ON es su rentabilidad en dólares. Mientras los plazos fijos en moneda extranjera pagan tasas de interés que en el mejor de los casos llegan al 5,5% anual, las ON hoy ofrecen retornos que pueden llegar al 10% anual en dólares, e incluso más en algunos casos puntuales. Este diferencial explica por qué crecieron con fuerza en las carteras conservadoras y moderadas.

A esto se suma que la mayoría de estas emisiones corresponden a empresas líderes, con ingresos dolarizados o vinculados a sectores estratégicos como energía, petróleo, gas, telecomunicaciones y agroindustria. Compañías como YPF, PAE, Vista, Tecpetrol, Telecom o Arcor han recurrido en reiteradas oportunidades al mercado para financiar proyectos de expansión, lo que refuerza la percepción de solidez detrás de estos instrumentos. A manera de ejemplo, a continuación se menciona algunas de ellas con la tasa de interés anual, que por lo general pagan en forma semestral:

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  • Mastellone Clase G: 10,9%
  • Edenor Clase 3: 9,75%
  • Telecom Clase XXI: 9,7%
  • Pampa Energia Clase 9: 9,13%
  • Vista Energy: 8,5%

Cómo se invierte en ONs

Desde IOL aportan que «se puede invertir en las suscripciones que participe IOL tanto para nuevas Obligaciones Negociables como para reaperturas de ONs que ya fueron emitidas. Se debe tener en cuenta que tienen fechas límite, pero se puede conocer de antemano toda la información como el monto mínimo, la tasa de interés y el riesgo de la empresa».

Pero, además, agregan que «se puede comprar y vender Obligaciones Negociables en el mercado secundario cualquier día hábil con pesos o dólares en horario de rueda, para lo cual es conveniente seguir de cerca como evolucionan las cotizaciones y la liquidez». 

Qué las diferencia de otros instrumentos

Otro punto clave es la seguridad relativa que ofrecen frente a otras alternativas en dólares. Si bien ninguna inversión está exenta de riesgo, las ON cuentan con mayor respaldo que los bonos soberanos y, en muchos casos, incluyen cláusulas de protección para el inversor, como garantías, fideicomisos de pago o prioridad de cobro frente a otros acreedores. Además, al tratarse de deuda corporativa, su desempeño está más vinculado a la salud financiera de la empresa que a la volatilidad política o fiscal del país.

Desde el punto de vista operativo, las ON también resultan accesibles. Se pueden comprar y vender en el mercado secundario a través de un bróker, en pesos o en dólares, y algunas emisiones permiten ingresar con montos relativamente bajos. Esto democratizó el acceso a un instrumento que durante años estuvo reservado a grandes inversores institucionales.

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En términos de liquidez, si bien no todas las ON tienen el mismo volumen de operaciones, las más negociadas permiten salir antes del vencimiento sin mayores inconvenientes. Esto les da flexibilidad frente a otros instrumentos de renta fija que obligan a inmovilizar el capital durante largos períodos.

El contexto macroeconómico también juega a favor. Con un escenario de mayor estabilidad cambiaria, expectativas de inflación estable o en el mejor de los casos a la baja y una reconfiguración del mercado financiero local, las ON aparecen como un puente ideal para dolarizar carteras sin necesidad de recurrir al dólar billete ni asumir riesgos excesivos. Para muchos inversores, representan un equilibrio atractivo entre seguridad, rendimiento y previsibilidad.

No obstante, los especialistas recomiendan analizar cada emisión en particular: evaluar el perfil crediticio de la empresa, el plazo, la tasa, la moneda de pago y las condiciones legales. Diversificar entre distintas ON y sectores también es clave para reducir riesgos.

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En síntesis, las obligaciones negociables se posicionan como una de las mejores alternativas para quienes buscan invertir en dólares, con rendimientos altos y un riesgo controlado, en un mercado que vuelve a ofrecer oportunidades para el ahorrista argentino. En tiempos de incertidumbre, la renta fija corporativa vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión.

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Cambios en la tarjeta de crédito: se usa menos para financiar compras y más para llegar a fin de mes

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«La tarjeta deja de ser un instrumento de conveniencia para convertirse en una herramienta defensiva. Se usa para llegar, no para crecer», enfatizó el estudio

El uso de la tarjeta de crédito por parte de los consumidores argentinos tiene más relación con la necesidad de llegar a fin de mes ante aprietos económicos que con su intención de mejorar sus consumos. El hábito de tarjetear, de esa manera, es una señal de alarma en la “situación financiera desgastada” antes que un signo de optimismo, según un informe de D’Alessio IROL.

La morosidad en el financiamiento con tarjetas alcanzó el 8% y eso, asegura el reporte, “es una señal temprana de fatiga económica en una clase media que sigue pagando, pero cada vez con menos margen de error. En este contexto, la tarjeta deja de ser un instrumento de conveniencia para convertirse en una herramienta defensiva. Se usa para llegar, no para crecer».

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Pagar con plástico, de esa forma, se volvió “una forma de administrar el límite y estirar el mes. Cuando el ajuste se prolonga, esa estrategia empieza a mostrar desgaste”.

El Estudio Sistemático de Medios de Pago elaborado por D’Alessio IROL revela que en 2025 el 35 % de los argentinos enfrenta dificultades para afrontar las deudas crediticias, las de tarjeta de crédito en particular, un fenómeno que afecta especialmente al grupo de entre 35 y 45 años que recién comienza a formar familia, sin distinción de nivel socioeconómico. Además, el informe detalla que 2 de cada 10 encuestados destina el 75 % de sus ingresos al pago de deudas.

La investigación indica que 6 de cada 10 personas observan cada vez más obstáculos para “mantener su economía personal en la calidad de vida respecto al año anterior”, y que el ajuste económico ”dejó de ser coyuntural para volverse parte de su vida cotidiana“. Y en lo que hace al dinero plástico destacó que, según datos oficiales, el 90,7% de las operaciones con tarjeta se hacen en un solo pago. Por ello, el uso de la tarjeta como vía de financiamiento para el consumo se ve reducido a atrasar el pago para transitar el fin de mes con mayor holgura.

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Frente a este panorama, el estudio afirmó que el 81% de los argentinos ha modificado sus hábitos de consumo para adaptarse a la coyuntura, con estrategias que combinan de planificación, flexibilidad y búsqueda activa de ahorro. A la hora de comprar, el 44 % opta por la adquisición semanal en supermercados, mientras que el 36 % alterna compras grandes con pequeñas transacciones, eligiendo entre supermercados y comercios chinos, motivados por la búsqueda de promociones y descuentos.

infografia

Este escenario se enmarca en un contexto en el que, según la investigación de D’Alessio IROL, un 61% de los encuestados dijo en diciembre pasado que su situación económica personal es peor que un año atrás mientras que solamente el 34 aseguró estar mejor.

En base a estos datos, el estudio concluyó que en la Argentina actual la tarjeta de crédito funciona como puente de liquidez y no como motor de crecimiento de la economía personal.

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“El riesgo ya no es solo la morosidad, sino la fatiga financiera silenciosa. El crédito no se usa para crecer, se usa para llegar a fin de mes”, señaló el estudio.

Destacó además que la utilización de tarjetas de crédito alcanza una presencia dominante en todos los niveles socioeconómicos de la población argentina, con porcentajes elevados en todos los casos de usuarios que informan haberlas utilizado para compras en el último mes, de acuerdo con el Estudio Sistemático de Medios de Pagos de D´Alessio IROL.

Una tendencia reflejada es la multiplicidad de opciones: solo el 10% de los usuarios utiliza un único medio de pago, mientras que, en promedio, cada persona dispone de al menos 5 alternativas para pagar y utiliza de manera habitual 4 de ellas. Este panorama marca un giro fundamental en la relación con el sistema financiero, “donde se privilegia la evaluación constante de cada medio de pago sobre la exclusividad de un solo proveedor».

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El 89% de los usuarios consultados en la investigación dijo no abandonar su medio de pago principal, aunque sólo el 30% lo prioriza frente a otras alternativas. Lejos de atarse a la fidelidad de una determinada tarjeta o aplicación, las múltiples opciones dieron paso a una elección continua en cada transacción.

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ECONOMIA

Caputo no dejó pesos sueltos en el mercado, pero tuvo que resignarse a pagar una tasa mucho más alta

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Luis Caputo había llegado a su primera licitación del año más necesitado de liquidez que nunca. Con apenas $3 billones en la cuenta del Tesoro, no podía darse el lujo de dejar en la calle una cantidad importante de pesos, que necesita para comprarle dólares al Banco Central. Por otra parte, el dato de la inflación de diciembre confirmó las sospechas sobre la persistencia de una baja demanda de dinero por parte del público.

Una situación muy diferente a la de hace tres meses, cuando el ministro, en ese momento preocupado por la aguda falta de liquidez del sistema financiero, había renovado apenas un 45% de los vencimientos.

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Pero en ese lapso muchas cosas cambiaron: el BCRA volvió a comprar dólares, con lo cual inyecta pesos al mercado, y las tensiones inflacionarias ya resultan inocultables.

En consecuencia, no resultó sorpresivo que consiguiera un «rolleo» casi total de los $9,6 billones que vencían este miércoles. La renovación del 98% implica que dejó en el mercado $0,2 billones.

Lo que sí resultó sorpresivo, en cambio, es el alto nivel de tasas de interés que el ministro tuvo que convalidar para que los bancos renovaran. En los títulos de renta fija a plazos más cortos fue donde se acumuló el grueso de la demanda. Por ejemplo, la Lecap que vence a fines de febrero, ofreció una tasa de 3,39% efectiva mensual, equivalente a una tasa anual efectiva de 49,16%.

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Esto implica un quiebre de tendencia, dado que en la segunda mitad del año pasado se estaba constatando una disminución paulatina del costo de financiamiento para el Tesoro: desde el pavoroso 75,6% que se llegó a pagar en pleno pánico del mercado luego del desarme de régimen de las LEFIs -que le daban refugio «overnight» a la liquidez bancaria- hasta el 37,5% logrado sobre fin de año.

Malo, pero no tanto

Es cierto que, pese a la suba en las tasas, no resultó una licitación mala para el Gobierno. Primero, en los títulos con vencimiento de mediano plazo el mercado aceptó tasas más alineadas con las previsiones del gobierno. Por caso, en la Lecap que paga en noviembre, la tasa efectiva mensual cae a 2,5%. Es decir, sigue siendo una tasa elevada si se la compara con las proyecciones de inflación oficiales -20% para todo el año- pero que, de todas formas, prevé una tendencia a la estabilización.

Por otra parte, los inversores no mostraron interés por los títulos «dólar linked» -ajustables por el tipo de cambio oficial-, lo cual parece confirmar que en el mercado no hay una expectativa de que el dólar experimente un impulso al alza que lo haga traspasar el nuevo techo de la banda de flotación. Es una situación que contrasta con la previa a las elecciones legislativas, cuando había un marcado temor por un salto del dólar y, ante la demanda por cobertura devaluatoria, más de la mitad de la deuda que colocaba el Tesoro era en títulos dólar linked.

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Tampoco hubo gran interés por los bonos CER -que ajustan con la inflación más un premio-. Es un tipo de inversión típicamente defensiva en momentos de alta volatilidad, cuando resulta arriesgado hacer proyecciones de inflación a largo plazo. Esta vez, apenas tuvieron demanda por un 13% del monto de deuda a renovar.

Luis Caputo cumplió con el objetivo de corto plazo

En términos generales, la licitación cumplió con el objetivo de corto plazo del Gobierno. Pero, de todas formas, no deja de tener un sabor agridulce. Porque confirma que el célebre «Punto Anker» prácticamente dejó de existir.

En el equipo de Caputo llamaban así al momento en el que la demanda por crédito en el sector privado subía de tal forma que resultaba natural que los bancos no renovaran el 100% de los vencimientos de deuda, ya que necesitaban esa liquidez para acompañar los requerimientos de una economía en crecimiento.

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Por eso, la tónica del 2024 y el inicio del año pasado fue la de celebrar cada vez que en las licitaciones quedaba un «sobrante» de pesos. La interpretación oficial era que esa situación era normal, en el contexto de superávit fiscal y una recuperación del crédito. Según la célebre definición de Caputo, «los bancos vuelven a trabajar de bancos».

Sin embargo, hace ya varios meses que el sector público se queda con la mayor parte del ahorro, en detrimento de los préstamos bancarios para la producción y el consumo. Es, justamente, lo que Caputo y su equipo le reprochaba al gobierno peronista.

Dicho de otra forma, el Gobierno se vio en la dura disyuntiva de tener que elegir entre priorizar el crédito o la recomposición del Tesoro para manejar el exigente calendario de deudas. Y priorizó lo segundo.

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De hecho, uno de los mayores temores de los analistas es que Caputo termine echando mano a los depósitos que el Tesoro tiene en la banca pública, donde hay unos $14 billones producto del superávit fiscal. En teoría, esos pesos podrían ser usados para comprar divisas. Pero el costo de esa decisión limitaría el margen de acción de los bancos estatales, que quiere estimular la actividad en el rubro hipotecario y tienen prestada la mayor parte de esos depósitos del Tesoro.

Los próximos vencimientos de deuda

Lo que viene en el corto plazo no será fácil. El calendario de la deuda en pesos emitida por el Tesoro indica vencimientos desafiantes en un mercado donde los bancos se siguen quejando de la falta de liquidez.

A fin de mes habrá vencimientos por $11,5 billones, y en febrero $15,8 billones. El promedio de los vencimientos mensuales hasta junio es de $12 billones.

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La contracara de la situación del Tesoro es la caja del Banco Central, que el mismo miércoles de la licitación compró su mayor volumen de dólares del año: u$s187 millones en una sola jornada, en la que hubo muy poca demanda por parte de los inversores privados. Los más optimistas ven en este hecho un síntoma de que se mantiene la demanda de dinero por parte de los argentinos.

Lo cierto es que en lo que va del año el BCRA lleva comprados u$s515 millones. O, visto desde otro punto de vista, volcó al mercado unos $0,7 billones. Es un tema que está generando creciente polémica, porque si bien es cierto que había un clamor para que se acumularan reservas, aprovechando el momento de calma financiera, también hay quienes creen que esa política agravará la presión inflacionaria.

También ha generado críticas la intervención del BCRA en el mercado de bonos dólar linked y en el del dólar futuro. Ambas operaciones son consideradas formas de contener la demanda de divisas en el corto plazo, pero con un costo financiero a mediano plazo.

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