ECONOMIA
Las tres emblemáticas empresas argentinas que tienen cartel de venta: los interesados y los millones en juego

La Argentina fue el único país de América Latina que registró un incremento de operaciones de fusiones y adquisiciones de empresas en el primer trimestre del año. A diferencia del resto de los países de la región el país tuvo variaciones positivas interanuales, tanto en capital movilizado como en número de transacciones.
Un informe elaborado por Aon PC, una empresa global líder en servicios profesionales financieros. El informe destaca que el país registró 61 operaciones en el mercado transaccional, lo que representó una suba del 27% en cantidad y del 125% en términos de capital movilizado, con un total agregado de u$s1.750 millones.
Mucho tuvo que ver con esa cifra una megaoperación corporativa: la venta por parte de Telefónica de su filial argentina a Telecom por u$s1.245 millones. Si bien todavía la transacción no quedó ratificada por los organismos regulatorios, fue la la más importante en Argentina y en toda la región durante el primer trimestre.
Pero, más allá de las estadísticas, en los próximos meses podría haber más novedades de ventas y adquisiciones de empresas ya que hay tres firmas históricas emblemáticas argentinas que tienen el cartel de venta.
Entre estas se encuentran el canal de televisión y de contenidos Televisión Federal SA (Telefe), la empresa cementera Loma Negra S.A. y el Banco Nacion Argentina (BNA) que de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional sería puesto a la venta en este año o el año próximo a través ya que formaría parte de un proceso de privatizaciones que encararía el Gobierno en la segunda parte del año.
Más allá de su historia e importancia cultural, económica y productiva, un dato no menor es que entre las tres empresas tienen más de 25.000 empleados.
La venta de Telefe: hay propuestas por hasta u$s120 millones por la empresa
Paramount puso a la venta Telefe y ya hay interesados
En la actualidad, Telefe cuyo dueño actual es la cadena internacional Paramount analiza las propuestas de una lista corta de 5 grupos empresarios argentinos que pagarían entre u$s80 a u$s120 millones por la empresa.
En los últimos días la empresa abrió un retiro voluntario por el que pagará un 120 % de lo que corresponde a los trabajadores para reducir su planta que llega a unos 1.500 empleados y de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional desde el 1 de septiembre habrá una nueva administración de transición que se encargará de la reestructuración del canal antes de ser vendido.
Algunos rumores en el mercado televisivo señalan que Gustavo Yankelevich, el ex Gerente General de los 90, sería quien desembarque en la emisora pero el experimentado empresario vive en Punta del Este y no estaría dispuesto a volver.
Entre los otros interesados se mencionan al dueño de Mercado Libre Marcos Galperin que también está radicado en Punta del Este, al Grupo Werthein que son los dueños de DirecTV; al empresario Marcelo Figoli dueño del grupo Alpha Media y a una empresa del hijo del canciller argentino Gerardo Werthein.
A ellos se sumaría también el dueño del Grupo Octubre Víctor Santamaría quien es propietario de Canal 9 y el canal de cable IP, que estaría por cerrar en los próximos meses.
Otro de los oferentes sería en empresario Gregorio Werthein en sociedad con Martín Kweller y Guido Kazca quienes son los dueños de la productora de entretenimientos Kuarzo Entertainment Argentina.
En los próximos días se presentarán las ofertas y luego comenzará a regir el plazo para llevar a cabo un due dilligence que le permita a los interesados conocer la situación económica y financiera del canal.
La gran duda en el mercado televisivo y del espectáculo es si se mantendrán los contratos multimillonarios de las estrellas como Susana Giménez, Marley, y Santiago del Moro y si el año próximo se mantendrán al aire los tanques de rating de la emisora cono «Gran Hermano» y «La Voz» entre otros.
La historia reciente de Telefe
Desde julio de 1989 en que fue privatizado en el Gobierno de del justicialista Carlos Menem el viejo Canal 11 o Teleonce se comenzó a llamar Televisora Federal SA (Telefe).
El Grupo Atlántida dueños de las revistas El Gráfico, Billliken y Gente de los primos Constancio y Aníbal Vigil junto a otros socios como Avelino Porto, el Grupo Soldatti, Luis Zanón y otras Televisoras Provinciales el que se quedó con el Canal 11, ARTEAR SA con Canal 13 y Alejandro Román con Canal 9.
Este grupo que ganó la privatización administro Telefe hasta que en el 2.000 fue vendido a la empresa a Telefónica de España que pago unos 1.200 milones de dólares. En el 2016 españoles le vendieron Telefe a la empresa americana MTV Viacom por 345 millones de dólares que la puso en venta nuevamente.
En la actualidad paquete accionario de Telefe está compuesto de la siguiente forma Viacom Interactive Limited (84.14%) Editorial Atlántida Comunicaciones S.A. (12.53%) y Enfisur S.A. (3.33%).
Loma Negra, otra histórica empresa argentina que está en venta
Pero a la venta de Telefe se suma otra empresa histórica que nuevamente está en proceso de venta.
Se trata de la cementera Loma Negra S.A creada en 1926 en la ciudad de Olavarria por Alberto Fortabat a la que luego impulsó su viuda Amalia Lacroze de Fortabat para posionarla desde los 80 como una de las mayores cementeras de la región hasta que en 2007 se vendió al grupo brasileño Camargo Correa en unos 1.000 millones de dólares.

Loma Negra, la empresa fundada por Alberto Fortabat, también está en venta
Fortabat construyó un imperio que la llevó a comprar la emisora Radio El Mundo y logró la privatización del ramal de trenes de la región pampeana y del norte del país que en la actualidad es Ferro Expreso Pampeano.
Hoy Loma Negra está en manos del grupo brasileño Intercenent (ex Camargo Correa) y el empresario Marcelo Mindlin es el que tiene las mayores posibilidades de quedarse con esa histórica empresa.
El ex dueño de IRSA junto a Eduardo Elzstain y ahora dueño de Pampa Energia y la constructora Ceasa adquirió el 60% de las acreencias que Banco Itaú tiene sobre la deuda del grupo InterCement que está en proceso de reestructuración ante la Justicia de Brasil.
Mindlin dio el primer paso concreto para tratar de quedarse con Loma Negra y a través de su empresa energética Argentina Generación que compró una porción de la deuda que los actuales dueños brasileños de la cementera están renegociando con sus acreedores.
El grupo brasileño, a su vez propiedad del holding Mover (ex Camargo Correa) pidió la convocatoria de acreedores en diciembre del año pasado, al no poder hacer frente a sus compromisos por alrededor de u$s2.000 millones.
Uno de sus acreedores es el Banco Itaú, banco al cual Mindlin le compró el 60% de sus acreencias por u$s45 millones de acuerdo a lo que trascendió en medios brasileños y sin que exista confirmación oficial en Argentina.
La jugada de Mindlin al comprar la deuda de Banco Itaú busca posicionarlo frente a otros posibles interesados argentinos en los activos de Loma Negra.
Uno de los directores de Argentina Generación estará sentado a la mesa de negociación entre InterCement y sus acreedores. Este proceso entró en una etapa de definiciones y el próximo encuentro está programado para el jueves 3 de julio y si no hay sorpresas, se espera que allí el representante de Mindlin haga una propuesta de arreglo que involucre el traspaso del 52% de las acciones que InterCement tiene en Loma Negra. El resto cotiza en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York.
A Mindlin y sus socios la compra de Loma Negra le serviría para completar la integración vertical de su constructora Sacde que compró al Grupo Calcaterra y que figura en la famosa causa de Los Cuadernos de las Coimas».
Entre los trabajos más conocidos de esta firma figuran la obra del gasoducto Néstor Kirchner y la reversión del gasoducto Norte, en sociedad con el grupo Techint.
También entre los interesados se menciona a una petrolera local muy relevante, cuyo nombre nadie pudo confirmar en el sector, que también pretende quedarse con la cementera.
Las posibilidades de Mindlin y otros candidatos argentinos para comprar Loma Negra se habían caído a mediados del año pasado, cuando InterCement otorgó la exclusividad a otro grupo brasileño, la Compañía Siderúrgica Nacional (CSN), para negociar un acuerdo para el traspaso global de sus activos, incluyendo Loma Negra.
Pero esa exclusividad se cayó con el concurso de acreedores y el interés de CSN también se vio afectado por un cambio de InterCement en su estrategia de negociación ya que el grupo brasileño dijo que prefiere no desprenderse de todos sus activos para cancelar deudas y además buscaría conservarlos para pagar mediante la generación de ingresos genuinos y sólo ceder algunos activos puntuales, como Loma Negra.
Este nuevo panorama reabrió la puerta para posibles compradores argentinos. Si bien Loma Negra no está incluida entre los activos afectados por la gestión judicial, sería el activo más atractivo que InterCement está dispuesto a vender.
La capitalización bursátil actual de Loma Negra indica que la empresa vale alrededor de unos u$s1.400 millones de acuerdo a las cifras de la Bolsa de de Nueva York.
En lo que respecta a participación de InterCement, esta rondaría los u$s700 millones pero CSN, ni los otros grupos brasileños como la cementera Votoratin, tienen intenciones de quedarse con Loma Negra por lo tanto de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional Mindlin es el que cuenta con las mayores posibilidades de quedarse con gran parte del paquete accionario de la empresa cuyas acciones cotizan en el New York Stock Exchange (NYSE).
La plataforma online especializada en análisis de empresas Simply Wall Street resumió las expectativas del mercado respecto de Loma Negra, que siguen siendo optimistas.
Entre otras cosas indicó que «se espera que la recuperación prevista en la industria de la construcción y el crecimiento económico en Argentina impulsen un aumento significativo en la demanda de cemento en 2025, lo que debería tener un impacto positivo en los ingresos»
Loma Negra, fábricas, concesión ferroviaria y más de 7.000 empleados
Loma Negra tiene 8 fábricas de cemento en Argentina, distribuidas en Buenos Aires, Neuquén, San Juan y Catamarca. Domina casi 50% del mercado nacional de cemento.
Produce y distribuye cemento, cemento de albañilería, cal, agregados y concreto, a distribuidores mayoristas, productores de concreto y clientes industriales, entre otros.
A su vez es propietaria de una concesión ferroviaria de 3.100 kilómetros de Ferro Sur Roca para la distribución nacional de sus productos que conecta 4 provincias y 5 de sus plantas con los principales centros urbanos del país y otras localizaciones estratégicas.
Loma Negra cuenta con más de 7.000 empleados incluyendo los de su filial Ferrosur Roca, donde tienen una participación del 80%. La empresa matriz, Loma Negra, emplea directamente a unas 3.000 personas.
Entre los aspectos que dan cuenta sobre la importancia de su futura venta está la asamblea general de acreedores convocada InterCement, el holding brasileño controlado por la familia Camargo Correa que posee un 52,14% de las acciones de la cementera local, lo que incluye las representadas en ADRs (American Depositary Receipts), mientras que el resto (47,86%) son de propiedad de inversores en el régimen de oferta pública en la Bolsa de Nueva York.
Mientras este proceso se define en Brasil, en la Argentina la cementera reportó una fuerte caída de sus ganancias de un 73% durante los primeros tres meses de este 2025. Por lo menos, así se desprende de analizar el último balance trimestral enviado por la compañía fundada por la familia Fortabat a la Comisión Nacional de Valores (CNV), y en el cual también se explican los motivos de semejante caída de su rentabilidad.
Banco Nación, privatización y polémica: anunció una importante reestructuración
Por último, otra de las firmas históricas que podrían salir a la venta es el Banco Nación Argentina (BNA) que anunció el miércoles una importante reestructuración y ajuste y que al parecer será puesto a la venta en lo que queda de este año o en el año próximo de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional.

El Banco Nación enfrenta un proceso de reestructuración
La gran duda en el mercado finaciero local y en Wall Street si será el actual titular del bancó Daniel Tillard quien comande la privatización o esa tarea la llevará a cabo el actual vicepresidente Darío Waserman cuyo nombre suena cada vez más fuerte para conducir el banco más grande del país.
Waserman es uno de los empresarios que colaboró juntando fondos para Javier Milei en su campaña electoral del 2023. Anteriormente en el Gobierno de Cambimos se desempeñó entre el 2016 y el 2019 como presidente de Garantizar SA una de las empresas del BNA.
El banco público cuenta en la actualidad con unos 17.000 empleados en distintas zonas del país y es el más grande del sistema en lo que respecta a sus depósitos totales y préstamos y además hoy es líder en el segmento de créditos hipotecarios.
La institución fundada el 26 de octubre de 1891 por iniciativa del presidente Carlos Pellegrini mediante la Ley N.° 2841, comenzando a funcionar el 1 de diciembre de ese año en la sede central frente a Plaza de Mayo ubicada en la ciudad de Buenos Aires.
El BNA es de capital totalmente estatal, dentro de la órbita del ministerio de Economía (MECON) de la República con más de 700 sucursales no solo dentro de la Argentina, sino también en Bolivia, Brasil, China, España, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay, llegando a tener presencia en Chile, Francia, Japón, Reino Unido y Venezuela.
Este año a través de un decreto, el gobierno del Presidente de la Nación Javier Milei lo convirtió en una sociedad anónima (SA) con una participación accionaria del 99,9% en manos del Estado nacional y el 0,1% restante de la Fundación Banco de la Nación Argentina, pero ese decreto fue suspendido el 25 de febrero por el juez federal Alejo Ramos Padilla por una solicitud del gremio de La Bancaria.
El banco formaba parte de las empresas a privatizar que se presentó en el primer Proyecto de Ley de Bases que fue rechazado con la Cámara de Diputados en enero del 2024 y fue dejado afuera en la nueva Ley de Bases aprobada luego.
Pero por lo que pudo saber iProfesional, de una fuente muy cercana al Gobierno, el Presidente Javier Milei está interesado en que el banco se privatice en este año o en el próximo previo a un proceso de ajuste y transformación y también forma parte de un pedido del FMI.
En ese aspecto hay que señalar que la entidad financiera a través de un comunicado dado a conocer el miércoles anunció que inició un proceso de reorganización con el que tendrá 60 filiales menos, entre sucursales, centros de atención pyme y oficinas operativas. El programa incluye el recorte de estructuras administrativas y la migración de clientes hacia canales digitales en línea con el enfoque de recorte del gasto público impulsado por el gobierno de Javier Milei.
El plan del Gobierno con el Banco Nación
En el comunicado las autoridades estiman que la medida generará un ahorro superior a los $1.000 millones a partir de una serie de acciones de «reordenamiento» operativo.
Según el informe el BNA, en diciembre de 2024 tenía 769 puntos de atención, pero el objetivo trazado en el Plan Estratégico 2024-2027 es reducir esa cifra a los 709 puntos de 2015.
En ese proceso, el ahorro mensual estimado es de $139,5 millones, lo que representa más de $836 millones proyectados para el resto del año.
Por otro lado, se anunció la reconversión de 45 Centros de Atención PyME Nación, de los cuales 14 operan en locales alquilados, hacia un modelo de atención directa con visitas a los clientes. Este cambio de enfoque permitiría generar nuevas oportunidades de negocio y al mismo tiempo ahorrar $30 millones mensuales en alquileres, lo que se traduce en $180 millones en el semestre restante de 2025.
Las autoridades también destacaron el crecimiento sostenido de sus canales digitales. A fines de mayo, el 98% de las transacciones ya se realizaban por vías electrónicas, sin papeles ni horarios, y con una disminución interanual del 25% en las operaciones de Tesorería. «Cada día se incorporan más productos y servicios para las familias y empresas argentinas» expresa el comunicado.
En paralelo, se informó que la digitalización también alcanzará a las empresas del grupo Nación. En ese marco, «Nación Servicios» – administradora del sistema abierto de pago de transporte- alcanzará esta semana su primer millón de viajes registrados y por ahora no se sabe qué será de Nacion Seguros una empresa del grupo que quedó muy golpeada luego que se conociera el escándalo de los seguros en el Gobierno de Alberto Fernández porque varias empresas del estado entre ellas la ANSES contrataban altas pólizas de seguros que estaban muy por encima de los valores de mercado a dos aseguradoras que estarían relacionadas con el ex Presidente.
Por lo que pudo saber iProfesional la intención del Gobierno sería vender en el futuro esas empresas en forma separada del BNA para generarles más valor.
Los números que manejan algunas consultoras finacieras locales e internacionales hablan de un valor de mercado que oscilaría entre los u$s3.000 millones la más baja y u$s5.000 millones la más alta.
En relación al sistema financiero argentino hay que señalar que la última operación fue la compra del banco inglés HSBC por parte del Grupo Financiero Galicia que pagó unos 1.000 millones de dólares por esa compra y con la que se convirtió en el banco más grande de nuestro país.
La otra compra, pero de un menor valor, de fue la del Banco Macro que compró las sucursales del Banco Itaú por un total de 50 millones de dólares. Una futura venta del BNA sin dudas cambiará el escenario del mercado financiero local.
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ECONOMIA
La inflación de enero fue del 2,9%, tras la salida de Lavagna: las proyecciones de la City

El INDEC difundió este martes la inflación de enero 2026, luego de la polémica en torno a la salida de Marco Lavagna de la dirección del organismo y de confirmar la aplicación del mismo índice que se utilizó hasta 2025, en lugar del nuevo que estaba previsto para este año.
Ese es marco, el IPC del primer mes del año se ubicó en 2,9%, luego del 2,8% de diciembre. En tanto, presentó una variación del 32,4% interanual.
Los rubros que más subieron en enero
Algunas consultoras e incluso el propio Luis Caputo habían estimado una inflación del 2,5% para enero. El lunes, en tanto, se conoció la inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que arrojó una suba del 3,1% mensual mientras que la variación interanual alcanzó el 31,7%.
Según informó INDEC, la división con mayor alza mensual en enero fue Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%), escoltada por Restaurantes y hoteles (4,1%). Por su parte, comunicación aumentó 3,6% y «vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles» treparon 3%, también por encima del nivel general.
Por el contrario, el rubro «Prendas de vestir y calzado» presentó variación negativa: los precios bajaron 0,5%, en medio del debate por la importación de prendas textiles.
Además, detalló que en enero de 2026, Noreste fue la región de mayor suba mensual (3,8%).

La evolución de la inflación en los últimos 12 meses
Al analizar la variación de enero, Iván cachanosky economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo: «Volvieron a ser protagonistas los alimentos y bebidas, empujados principalmente por las verduras. También subieron mucho restaurantes y hoteles. Es decir, hubo un fuerte componente de estacionales.La ‘buena’ noticia es que la inflación núcleo bajo por primera vez desde septiembre y que se ubicó por debajo del nivel general. El IPC-CABA dio más alto porque el ajuste de tarifas pega principalmente en el AMBA, con lo cual el dato de IPC nacional tiene sentido que esté por debajo del de CABA. Hay una señal de alerta de que la demanda de pesos no está restablecida. Eventualmente la inflación va a ir consolidándose a la baja porque no se ve emisión monetaria, pero el proceso de desinflación podría ser más lento de lo esperado».
El economista Miguel Kiguel, en tanto, señaló en un mensaje en redes: «La inflación finalmente fue 2.9% en enero. La paradoja es que de acuerdo a nuestras estimaciones preliminares, con la nueva metodología hubiera dado menos (2,7%). Todo muy raro».
Desde el equipo de Research de Puente, en tanto, señalaron que «es el valor más alto desde marzo pasado y la octava aceleración mensual consecutiva».
«Hubo varios factores puntuales que incidieron en este resultado, entre ellos el aumento de verduras, con el tomate subiendo 92% mensual. Como punto positivo, la inflación núcleo -que mide el proceso inflacionario subyacente y elimina factores estacionales- descendió levemente a 2.6% mensual», sostuvieron.
«No hubo demasiada reacción en el mercado hoy, ya que el consenso ya esperaba un registro en estos niveles. La curva CER se había empinado esta semana, con los plazos dentro de 2026 rindiendo entre 1.5% y 7%. En paralelo, la curva a tasa fija había sufrido en su parte larga. Es decir, el mercado ya estaba priceando una inflación más alta que la que descontaba la semana pasada antes de que saliese el dato», detalló.
Y concluyó: «Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios, de modo que los registros vuelvan a mostrar una tendencia descendente».
Qué inflación espera la City para febrero y los próximos meses
Según el REM del BCRA, la inflación de febrero se ubicaría en 2,1%, subiría al 2,2% en marzo y perforaría el 2% en abril: estiman 1,9% para ese mes, mientras que sería del 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio.
Sucede que febrero comenzó con una fuerte suba en los precios. Según el relevamiento semanal de alimentos que realizan consultoras, y que marca para febrero un impulso de 2,5% en el rubro más sensible de la canasta familiar.
El reporte de la consultora LCG destaca que semejante disparada en los precios sucede después de 10 semanas en las que las variaciones semanales se habían ubicado debajo del 1%.
Y es así que se replanteó el viejo debate: ¿se trata de una cuestión estacional que encareció alimentos? ¿O, por el contrario, hay que buscar la explicación en el plano monetario y, por lo tanto, concluir que se está produciendo una expansión de pesos mayor a la que en realidad demanda el mercado?
La explicación de la estacionalidad parece, en principio, descartada, dado que la carne -el alimento de más ponderación en la canasta del Indec- muestra una variación baja de apenas 0,4%, luego de típico empuje constatado a fin de año.
Es por eso que muchos analistas volvieron a poner la lupa sobre la cantidad de pesos, reciclando el tradicional temor a «la trampa de febrero». Entre los economistas se llama así a un clásico problema veraniego, consistente en cierto relajamiento monetario en que incurren los gobiernos después de que en diciembre se produce un aumento en la demanda de dinero y una estabilización cambiaria.
Como se ha visto en varios casos y bajo gobiernos de diferente signo, ese incremento en la demanda de pesos suele confundirse con un cambio de tendencia, cuando en realidad se trata sólo de un fenómeno estacional. Como, al mismo tiempo, la oferta de dólares disminuye en el verano, se produce una combinación que se refleja en una presión cambiaria e inflacionaria en febrero, que fuerza a una abrupta suba de las tasas de interés.
Midiendo la demanda de pesos
¿Podría darse, en este verano 2026, una reedición de esa trampa estacional? Muchos creen que no, porque en este momento se está produciendo un masivo ingreso de divisas vinculado a la ola de emisiones de deuda corporativa. Un informe de Romano Group indica que desde noviembre hasta mediados de enero, se había emitido Obligaciones Negociables por u$s6.900 millones. Luego de esa fecha, se concretó la colocación de un título a ocho años por u$s550 millones por parte de YPF, que obtuvo crédito a una tasa de 8,1%.
Y es, precisamente por esa situación, que el Banco Central encontró finalmente su oportunidad para acumular reservas. El jueves, la institución presidida por Santiago Bausili compró otros u$s126 millones y el viernes u$s50 millones, con lo cual totaliza u$s316 millones en el arranque de febrero y u$s1.474 millones en lo que va del año.
Desde el gobierno se presenta esta situación como un círculo virtuoso: la compra de reservas mejora la confianza del mercado, lo cual se traduce en el fortalecimiento del peso -el tipo de cambio oficial cayó 2% en un mes-; y esa situación fortalece la demanda de activos en pesos por parte del público, lo que hace que la oferta de divisas se siga reforzando.
Pero no todos comparten ese punto de vista: gana adeptos la argumentación de que esa compra de dólares por parte del BCRA tiene una contracara de expansión monetaria que puede incentivar la inflación.
«La mitad de los economistas pide comprar dólares con pesos, mientras el 90% del mercado financiero vive de renovar la deuda que el Tesoro emite porque sobran pesos, que ya tiene una renta real altísima», se queja el analista Ricardo Inti Alperti, uno de los más críticos de la política monetaria, quien sostiene que el excedente de pesos es mayor ahora que en el inicio de la gestión Milei.
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ECONOMIA
El Gobierno apunta a frenar la inflación pisando el dólar, pero a costa de una nueva caída del tipo de cambio real

El pico de 2,9% de inflación de enero que ayer difundió el Indec coincidió con el piso del dólar en lo que va del año. La expectativa del Gobierno es que el tipo de cambio vuelva a funcionar como un ancla contra la suba de precios, algo que se perdió en el segundo semestre de 2025. En el medio de la turbulencia que se generó en la previa de las elecciones legislativas fue incluso necesaria la intervención del Tesoro norteamericano para evitar un salto abrupto de la divisa.
Incluso Luis “Toto” Caputo le echó la culpa la semana pasada al repunte inflacionario al “riesgo kuka”. El mensaje del ministro de Economía no dejó lugar a dudas: el aumento del dólar hasta octubre del año pasado produjo un impacto posterior en la inflación.
Ahora se estaría dando la situación contraria. El dólar minorista cayó desde $1.490 a principios de año a su nivel mínimo de $1425 al cierre de ayer. El mayorista quedó cerca incluso de perforar los 1.400 pesos.

Esta disminución del tipo de cambio debería reflejarse en una desaceleración inflacionaria en pocos meses. Ahora las miradas del Gobierno, pero también del mercado, apuntan a abril. Ese mes, si no sucede nada disruptivo, el índice debería perforar el 2% para luego acelerar su caída.
Lo que ya es casi un hecho es que la inflación del año será bastante más alta de la que se venía pronosticando. En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado, los analistas elevaron su cálculo al 22,4 por ciento. Pero esa proyección luce ya vieja considerando lo sucedido en enero y lo que se espera para los próximos dos meses. Sería un triunfo para el Gobierno que el índice termine el año en torno al 25 por ciento.
Aunque el 2,9% fue casi el doble del 1,5% que arrojó mayo el año pasado, igual hubo algunos atenuantes. La inflación núcleo, que deja de lado los incrementos por motivo estacional y los precios regulados (como tarifas) fue de 2,6 por ciento.
La suba en alimentos y bebidas del 4,7% fue excepcional por lo alta, pero incidieron algunos rubros puntuales: la carne volvió a subir más de 5,5%, el pollo 9%, pero hubo aumentos en frutas y verduras de hasta 90% como pasó con el tomate.
Por lo tanto, no sería ilógico esperar que en los próximos dos meses el índice ya se ubique por debajo del 2,5 por ciento. Luego de algunas subas estacionales muy fuertes, es esperable que esos precios retrocedan en febrero. Sin embargo, el incremento de las tarifas es más significativa y tendrá un impacto en el índice de inflación.
La caída del dólar ya supera el 4% desde el arranque del año, mientras que la inflación se aceleró durante el mismo período. La consecuencia es que el tipo de cambio real multilateral, que mide la competitividad de la economía argentina, cayó 10% desde los niveles que exhibía a fines de octubre.
De esta forma, desapareció parcialmente un fenómeno que incluso el propio Gobierno había festejado quizás anticipadamente: el poco impacto que había tenido la suba del dólar en los precios. Con el paso de los meses, va quedando claro que todavía el traspaso es relevante.
Por otra parte, quedó la expectativa del anuncio enigmático de Caputo tras almorzar con el presidente, Javier Milei, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. “Habrá novedades”, posteó el ministro de Economía sin dar mayores precisiones al respecto. Muchos interpretaron que se vienen medidas para seguir aliviando el cepo cambiario, especialmente para las empresas, aprovechando la caída del dólar, aunque no hubo confirmaciones en ese sentido.
South America / Central America
ECONOMIA
Dato de inflación del INDEC cambió el semáforo de bonos: cuáles recomiendan ahora brokers de bolsa

El 2,9% de inflación que informó este martes el INDEC, sumado al 3,1% que registró el IPC de la Ciudad de Buenos Aires correspondiente a enero, volvió a sacudir los supuestos con los que el mercado venía trabajando desde principios de año. Estos datos no se traducen como un quiebre del proceso de desinflación, pero sí de una señal incómoda que obliga a recalibrar expectativas en el corto plazo y, sobre todo, a reordenar estrategias en renta fija. En ese contexto, el tradicional «semáforo de bonos» recuperó protagonismo en la City, ya como una herramienta de gestión para diferenciar potenciales ganadores y perdedores en un escenario de inflación más persistente de lo previsto.
Y es que el número de CABA no pasó desapercibido porque llegó acompañado de una composición que refuerza las dudas del mercado. Los servicios volvieron a mostrar aumentos elevados, los regulados siguieron presionando y la baja en algunos bienes no alcanzó para compensar el arrastre general. Para muchos operadores, el dato funcionó como una advertencia, en donde, el proceso de desinflación sigue en marcha, pero no será lineal y probablemente encuentre más resistencia entre enero y marzo.
Esa lectura es la que explica por qué, en la última rueda, las principales mesas de dinero comenzaron a ajustar carteras y a marcar diferencias más finas entre tramos, legislaciones y duration dentro del universo de bonos soberanos.
Por qué CABA cambió el humor
En la City remarcan que el problema no es el nivel puntual del índice porteño, sino su implicancia sobre el timing. Hasta diciembre, el consenso implícito era que la inflación podía converger más rápido hacia registros cercanos al 2% mensual, habilitando una compresión acelerada de tasas reales y spreads soberanos.
El dato de enero obligó a moderar ese optimismo.
Las expectativas implícitas de inflación se ajustaron al alza en el tramo corto de la curva, mientras que las tasas reales comenzaron a mostrar una leve recomposición. En términos prácticos, esto implica que no todos los bonos reaccionan igual frente a un escenario de inflación algo más pegajosa.
De ahí que el semáforo, que durante buena parte del rally parecía teñido de verde casi homogéneo, ahora muestra matices más claros.
Bonos en verde
Los que mejor absorben un escenario de inflación más resistente
En la zona verde del semáforo se ubican aquellos bonos que combinan liquidez, carry atractivo y una relación riesgo-retorno todavía favorable, aun bajo supuestos más conservadores de desinflación.
Los bonos soberanos en dólares de referencia, como el GD30 y el GD35, siguen siendo señalados como los papeles más defensivos dentro del universo hard dollar. Su elevada operatoria, tanto en la plaza local como en Wall Street, les permite absorber mejor episodios de volatilidad y funcionar como vehículo principal para capturar una eventual compresión adicional del riesgo país.
Balanz veo con buenos ojos el GD38, en sus propias palabras: «Seguimos recomendando los GD38, que ofrecen una combinación atractiva de upside, carry y un riesgo de duración relativamente menor. Esperamos que la curva converja hacia niveles consistentes con una calificación B- (400–450 pb) a medida que continúe la acumulación de reservas en los próximos meses, lo que debería beneficiar en mayor medida al tramo largo.»
En paralelo, los bonares de legislación local, con el AL30 a la cabeza, conservan atractivo por la diferencia de tasa -más alta- que todavía ofrecen frente a sus pares bajo ley extranjera. Si bien esa brecha viene comprimiendo, varias mesas coinciden en que aún no se cerró del todo, lo que deja margen para un retorno adicional sin necesidad de asumir duration excesiva. Para Balanz: «El AL30 mantiene 160 puntos básicos de spread de rendimiento respecto del GD30, lo cual resulta atractivo para capturar un mayor retorno. Como venimos mencionando, aunque el spread de legislación viene comprimiendo, en línea con nuestra recomendación, sigue injustificadamente alto para el contexto actual.»
Dentro del mundo en pesos, el foco se desplazó con claridad hacia el tramo largo CER. Bonos como el TZX28 ganaron protagonismo como cobertura natural ante una inflación que, si bien desciende, podría hacerlo a un ritmo más lento de lo esperado. Para los inversores institucionales, estos instrumentos permiten proteger poder adquisitivo sin resignar completamente rendimiento real, algo clave en un primer trimestre que luce desafiante.
Para el manejo de la liquidez, Balanz y Facimex recomiendan el bono CER con vencimiento el 31 de marzo, el TZXM6.
Bonos en amarillo
Con valor, pero con más riesgo
En la franja amarilla aparecen los bonos que todavía muestran valor, aunque exigen una lectura más fina y un manejo cuidadoso de la duration. Aquí se concentran los títulos que ya capturaron buena parte del rally y cuya performance futura depende en mayor medida de catalizadores específicos.
Los globales más largos, como GD38 o GD41, continúan siendo recomendados por algunas mesas con horizonte de mediano plazo, pero ya no con el mismo entusiasmo que meses atrás. El argumento es que el upside -la potencial suba de precio- existe, pero quedó más condicionado a una baja adicional del riesgo país y a la consolidación del proceso de acumulación de reservas.
Algo similar ocurre con los bonos CER de duration media (TZX26, X31L6 y TZXA7), que reflejaron una fuerte demanda en semanas previas. Si bien siguen siendo una herramienta válida, varias mesas sugieren dosificar exposición y evitar sobrecargar carteras con instrumentos que pueden mostrar mayor volatilidad ante cambios en expectativas inflacionarias de corto plazo.
Los bopreales (BPY26, BPOA7, BPOB7 y BPOD7) quedan ubicados en zona amarilla, no por un problema de riesgo crediticio estricto, sino por una cuestión de rendimiento. A los precios actuales, estos instrumentos muestran TIR sensiblemente más bajas que las que ofrecen los globales y bonares comparables, lo que reduce su atractivo relativo para estrategias que buscan maximizar carry o capturar compresión adicional del riesgo país.
Sin embargo, las mesas de la City coinciden en que no corresponde ubicarlos en rojo. La razón es que los bopreales conservan un perfil de riesgo más acotado, con menor volatilidad, una duration moderada y una mejor cobertura ante escenarios adversos, especialmente frente a episodios de tensión cambiaria.
En un contexto donde la inflación luce más persistente y el mercado ajusta expectativas, estos bonos funcionan más como instrumentos defensivos que como apuestas de retorno agresivo.
En cuanto a los bonos en tasa fija, el S16M6 y el S17A6 ganan protagonismo para las carteras que buscan devengamiento rápido -manejo de la líquidez-. Aun así, estos títulos de renta fija están un escalón por debajo del TZXM6 y es por esta razón que se ubican en el color amarillo y no verde.
Por último, en el segmento de deuda sub-soberana, algunos bonos provinciales bien fundamentados -como Córdoba 35 y Santa Fe 34, SFD34- también quedaron en amarillo. Los fundamentals siguen siendo sólidos, pero los spreads se comprimieron de forma significativa, reduciendo el margen de seguridad frente a eventuales shocks. El problema de este tipo de instrumentos es su liquidez, siendo muy difíciles de encontrar y aquellos que se encuentren dificilemente justifiquen pagar el sobreprecio frente a los bonos más líquidos. Por esto, la alternativa de los bonos provinciales queda reservado para aquellas mesas grandes o para aquellos inversores con calculadora en mano que puedan cazar estos instrumentos por pantalla.
Bonos en rojo
Los que el mercado empieza a evitar
El cambio más notorio del semáforo tras el dato de CABA se observa en el color rojo. Allí aparecen los instrumentos que, a juicio de la City, ya no pagan el riesgo que implican bajo el nuevo escenario de inflación más persistente.
Los bonos a tasa fija de mayor plazo en pesos (T30A7, T31Y7 y T30J7) encabezan este grupo. Con expectativas inflacionarias algo más altas en el corto plazo, y un Gobierno decidido a mantener tasas altas para controlar la inflación y el tipo de cambio, el rendimiento real de estos instrumentos quedó en pausa, especialmente si el Tesoro necesita mantener tasas elevadas..
También perdieron atractivo los dólar linked (D27F6, D30A6 y TZV26), que habían sido utilizados como cobertura ante escenarios de corrección cambiaria. Con la brecha comprimida y un esquema de bandas que gana credibilidad, muchas mesas consideran que el premio que ofrecen estos instrumentos es insuficiente frente a alternativas más eficientes.
Por último, algunos bonos soberanos con baja liquidez y duration elevada comenzaron a ser evitados por su potencial de amplificar movimientos adversos en contextos de estrés.
Un mercado que dejó atrás el «todo verde»
Más allá del color asignado a cada bono, el mercado coincide en que el semáforo puede cambiar rápidamente si se modifican ciertas variables clave. Entre los factores que concentran mayor atención se destacan la confirmación de la inflación en enero por parte del INDEC, la capacidad del BCRA para seguir acumulando reservas, el resultado de las licitaciones del Tesoro y la evolución del frente político en el Congreso.
En particular, la inflación de los próximos dos meses será determinante para confirmar si el 3,1% de CABA fue un pico transitorio o el inicio de una etapa de mayor resistencia nominal. De esa respuesta dependerá buena parte de las decisiones de posicionamiento en la curva.
La principal conclusión que deja el nuevo semáforo es que el mercado entró en una fase más selectiva y exigente.
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