ECONOMIA
“Lo mejor que podría hacer”: Cavallo listó qué reformas debe iniciar el gobierno para seguir sumando reservas y reactivar la economía

En un texto más positivo que otros que le ganaron cierta antipatía oficial, Domingo Cavallo publicó en su blog el documento “Re-monetización por compra de reservas, la mejor opción para reactivar la economía”, en línea con la “fase 4” del programa económica.
“La baja del riesgo país conseguida con compra de reservas por parte del Banco Central es una muy buena señal y esta política, si se acompaña con reformas cambiarias y financieras, puede transformarse en la mejor opción para reactivar la economía”, escribió el exministro. Pero, alertó, “el gobierno no debe entusiasmarse con la calma cambiaria conseguida a través de fuertes diferencias entre las tasas de interés en pesos y el ritmo de ajuste del tipo de cambio nominal (carry trade), porque esa calma esconde un clima recesivo en muchos sectores de producción de bienes y servicios para el mercado interno”.
Para que las reformas estructurales que busca el gobierno puedan llevarse a la práctica, subrayó, “es muy importante que 2026 sea un año de fuerte reactivación del mercado interno sin que tienda a aumentar sostenidamente la tasa de inflación, que a lo largo de 2025 osciló alrededor del 2% mensual. Para lograr esos objetivos Cavallo hizo un minucioso análisis de lo que está haciendo y de lo que podría hacer el gobierno.
Para el ministro, en la actual coyuntura “es la política monetaria más apropiada”. Ya no deben quedar dudas, remarcó, en línea con lo que pregonaba hace largo tiempo, de que la acumulación de reservas libres en el Banco Central2 ayuda a que baje la tasa de riesgo país”. Si eso continúa, explicó, “se irá aproximando el momento en el que Argentina recupere el acceso al mercado internacional de capitales a tasas de interés que no excedan su ritmo potencial de crecimiento”, que calculó en 7%: 5% de crecimiento y 2% de inflación internacional.
Pero Cavallo pidió no confundir la compra de reservas para acumularlas en el BCRA con la compra de divisas que deben hacer el Tesoro y las provincias para pagar intereses de deuda externa. “No incluyo referencia a compras para amortizar deuda, porque parto del supuesto de que conseguirán nueva deuda para atender los vencimientos de capital que se vayan sucediendo en el tiempo. Para la compra de divisas por parte de los Tesoros Nacional y provinciales, se necesita que la Nación y las Provincias generen superávit fiscal primario suficiente. Si no lo logran, tendrán que financiar esta compra de divisas con endeudamiento, sin afectar las reservas del Banco Central. Es decir, la responsabilidad de conseguir las divisas para pagar los servicios de la deuda es claramente del Tesoro Nacional y de los Tesoros Provinciales. Esta es una regla de política fiscal (…) una suerte de reaseguro de la política de déficit cero, que habrá que mantener mientras no se consiga la estabilización completa de la economía”.
REUTERS/Matias Baglietto
A su vez, prosiguió, “para que la única emisión monetaria sea la destinada a acumular reservas en el BCRA es necesario que los vencimientos de intereses y capital de la deuda en pesos también se financien con superávit fiscal primario o con nuevo endeudamiento, pero nunca con emisión monetaria del Banco Central. Si se sigue esta regla, la demanda de liquidez de la economía alimentará la acumulación de reservas del Banco Central, porque ésta será la única fuente de emisión monetaria”.
En cambio, el exministro considera “peligroso” que las tasas de interés en pesos sean demasiado altas en términos reales (esto es, muy superiores a la tasa de inflación). “Si baja la tasa de riesgo país, es decir el costo del endeudamiento en dólares, deberían bajar también las tasas de interés en pesos en términos reales. A su juicio, la “única razón” por la que eso no está ocurriendo “es porque el mantenimiento del cepo cambiario a las empresas y a los intermediarios financieros sigue dejando como espada de Damocles en el mercado cambiario la decisión, que en algún momento deberá tomarse, de disponer la completa libertad de movimiento de capitales, algo que se da en todas las economías bien organizadas y estables del mundo”.
Por eso, aconsejó, “lo mejor que podría hacer el gobierno en este momento es seguir acumulando reservas sin inducir carry trade, sino avanzando rápidamente hacia la eliminación completa del cepo con garantías de que no va a ser reintroducido bajo ninguna circunstancia. Esto requeriría declarar al dólar como moneda de curso legal, derogar la ley penal cambiaria y liberalizar la intermediación financiera para permitir la expansión del crédito bancario, tanto en pesos como en dólares, a tasas de interés que en términos reales no superen la tasa de crecimiento potencial de la economía” (el ya referido 7% nominal).
Según Cavallo, si el gobierno adopta esas decisiones el aumento del precio del dólar para encontrar “el tipo de cambio real de equilibrio” será mucho menor que el que se daría si se demora la eliminación del cepo y se va deteriorando el superávit comercial. Sucede, fundamentó, que luego del sinceramiento “y contando con una baja acentuada del riesgo país, si se produce algún impacto sobre la tasa mensual de inflación será de escasa magnitud y muy transitoria. Por el contrario, con una economía que se irá reactivando por re monetización y más bajas tasas de interés reales, tanto en pesos como en dólares, será mucho más fácil lograr estabilidad cambiaria porque ya no existirá el riesgo de una fuerte devaluación en el futuro”.
Además de reiterar sus advertencia sobre los riesgos del carry trade, Cavallo volvió también a mencionar “las ventajas de evitar una moneda demasiado apreciada en términos reales”. Según él, “es peligroso que la contención de la inflación dependa de la apreciación real del Peso lograda por restricciones cambiarias y altas tasas reales de interés”. Es así, fundamentó, porque las altas tasas reales de interés que inducen carry trade “son fuente de inestabilidad cambiaria futura y demoran la reactivación sostenible de la economía”. Además, abundó, “apreciar el peso con tasas altas y restricciones cambiarias por una parte “dificulta la implementación de las reformas laboral y de la apertura de la economía” y por otra “aumenta el costo financiero de la deuda del Tesoro y quita espacio fiscal para atender inversiones en infraestructura que son necesarias no sólo para apuntalar la reactivación sino para ayudar a mejorar la competitividad de la producción”.
Cavalló considera “fundamental” avanzar pronto con las reformas cambiaria y financiera. Al respecto, recordó lo sucedido durante el gobierno de Macri, por lo que es “fundamental poner un fuerte ajuste fiscal al frente del plan de estabilización”.
Una segunda lección es que acumular reservas en el BCRA “facilitando la entrada de capitales de corto plazo, mediante manejo de la tasa de interés para mantener bajo el tipo de cambio nominal, alimenta una crisis cambiaria futura”. Al respecto recordó debates que tuvo en el pasado con el actual ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Entre 2016 y 2017, señaló, el manejo de tasas para estabilizar con el sistema de “metas de inflación” llevó a una apreciación del peso que se revirtió de golpe en mayo de 2018, cuando “quienes habían operado en carry trade decidieron salir todos juntos”.

“Sturzenegger en parte tenía razón porque sólo USD 10 mil millones de esa acumulación artificial de reservas se originaba en la colocación de LEBACs por parte del BCRA. La otra mitad tenía su origen en el financiamiento del déficit fiscal con endeudamiento externo conseguido por la Secretaría de Finanzas conducida por Luis Caputo”, escribió Cavallo. Pero, siguió, “esas dos fuentes de acumulación de reservas iban a desaparecer por cambios en las condiciones externas e incertidumbre política interna, por lo que la reversión del carry trade y el cierre de los mercados externos para la deuda, provocaron una sucesión de devaluaciones que desmoronaron la popularidad del gobierno”.
Ahora en cambio Cavallo considera “bajo” el cierre de mercados externos, “porque gracias a la muy prudente política fiscal, los mercados externos que estuvieron cerrados para la deuda pública en los últimos ocho años, en lugar de cerrarse se están tendiendo a abrir”, como refleja la reducción del riesgo país.
Sin embargo, persiste y es “alto” el riesgo de reversión del carry trade “en la medida que se acumulan evidencias de atraso cambiario tales como un ritmo de crecimiento de las importaciones superior al de las exportaciones, creciente demanda de dólares para turismo en el exterior y atesoramiento de dólares de las personas. Además, está siempre presente el riesgo de mayor incertidumbre política y de conflictos armados en el exterior que pueden repercutir negativamente sobre las economías emergentes”.
Evitar estos peligros, dijo, es simple: tanto el Estado Nacional como las provincias deben tener prohibido endeudarse en pesos a tasa fija. “Sólo podrán hacerlo en pesos ajustables por inflación o por tipo de cambio y por plazos mayores a seis meses”, aconsejó. En cambio, siguió, “el sector privado, incluidos los bancos, podrá endeudarse en pesos con cualquier modalidad, incluido, por supuesto, depósitos y préstamos a tasa fija, ajustables por tasa y ajustables por inflación y por tipo de cambio”.
De resultas de esas reglas, señaló, “la tasa de depósitos que los bancos ofrecerán a sus clientes dependerá de la tasa que estén dispuestos a pagar los demandantes de crédito a tasa fija que los bancos consideren merecedores de crédito”.
En ese paquete entra la declaración del dólar como moneda de curso legal, igual que el peso, la eliminación de “todas las restricciones” a la compra y venta de dólares de modo que el mercado cambiario “sea totalmente libre”, haya un solo tipo de cambio, con lo cual las empresas y personas que operen en dólares no incurrirán en ningún costo de transacción, fuera de los spreads normales entre tipo comprador y tipo vendedor y si se trata de una operación mayorista o minorista, pues “el BCRA sólo intervendrá comprando dólares para aumentar sus reservas según un plan que deberá ser preanunciado”.
Según Cavallo, el manejo de “metas de inflación a la peruana o la dolarización completa de la economía con desaparición del Banco Central, como la proponía el Presidente Milei en la campaña electoral, sólo será posible una vez que el BCRA haya acumulado reservas propias en un porcentaje del PBI parecido al que representa la base monetaria”. Y concluye: “el efecto que tendrá esta reforma financiera y cambiaria sobre la competitividad de la economía será mucho más rápido y efectivo que el que pueda derivarse de una reforma laboral discutida y aprobada en un contexto de recesión en vastos sectores del mercado interno”. Por eso, explicó, en posteos anteriores ya había señalado que las reformas financiera y cambiaria deberían ocurrir antes que lñas demás reformas estructurales, “incluidas la laboral y la apertura de la economía”.
ECONOMIA
Para Javier Milei, está probado que 315 puntos de riesgo país son «kuka»

La buena demanda que recibió el nuevo bono en dólares no sólo le permitió a Javier Milei un panorama más desahogado para pagar los vencimientos de deuda, sino que, además, le dio un invaluable argumento político: que el «verdadero» índice de riesgo país argentino es de 230 puntos y no los 545 que marca el tradicional indicador del JP Morgan.
La argumentación es que, en la licitación por el nuevo bono, gracias a que los bancos ofrecieron casi seis veces el monto de u$s150 millones que ofrecía el Tesoro, la tasa real que se terminará pagando es inferior a la teórica de 6%. Más concretamente, el costo por endeudarse en dólares es de un 5,89% nominal anual.
Javier Milei asegura que 315 puntos del riesgo país son «kuka»
Y, como la tasa de los bonos estadounidenses -los Treasury, en la jerga financiera- se ubica en torno a 360%, entonces la cuenta da que el costo de financiamiento argentino es de 2,3% -o 230 puntos básicos- por encima de lo que paga el gobierno de Estados Unidos.
Ese diferencial de 230 puntos está mucho más en línea con lo que pagan los países de la región. De hecho, Colombia y México están algo por encima de ese nivel de riesgo crediticio.Y otros países, con spread de 100 puntos, logran tomar deuda a una tasa muy baja para los estándares argentinos. Uruguay, por ejemplo, acaba de endeudarse por u$s1.850 millones y pagó por el tramo dolarizado una tasa anual de 4,7%, con plazo a 10 años.
Extrañando los viejos tiempos
A Toto Caputo, en cambio, tomar dólares prestados en el mercado le costaría no menos de 9%, una tasa que se considera demasiado alta, y que llevó a que el ministro declarara públicamente su deseo de «depender menos de Wall Street» y de fondearse con el mercado local. Fue un a frase que llevó a sus críticos a acusarlo de «hacer del defecto una virtud», porque en realidad el ministro no podría acceder al crédito de Wall Street ni aunque quisiera hacerlo.
La mejor tasa que había conseguido hasta ahora el ministro había sido la del préstamo en modalidad «repo» otorgado por un grupo de bancos, que en enero le cobraron 7,4% por un crédito de u$s3.000 millones.
Pero ese no es el tipo de crédito que quiere Caputo. El «repo» es un préstamo, en el cual el financista toma activos en garantía, tal como ocurre con los préstamos prendarios para individuos. Eso es lo que posibilita la tasa menor que la del bono, donde el inversor asume el riesgo de las oscilaciones del valor en el mercado secundario.
Lo que quiere Caputo es emitir un bono y que se lo compren los fondos globales. No ocurre eso desde enero de 2018 cuando, siendo ministro de Finanzas de Mauricio Macri, sorprendió al colocar un título por u$s9.000 millones, dividido en tramos de cinco, 10 y 30 años, con tasas de entre 4,65% y 6,95%.
Claro, en aquel momento el riesgo país argentino se encontraba en 350 puntos, que aunque superaba el promedio latinoamericano era considerado un lujo en el mercado argentino, donde hasta se permitía fantasear con la obtención de la calificación «investment grade» por parte de las agencias de riesgo crediticio. A Caputo también lo ayudó en ese momento las bajas tasas internacionales -el bono US Treasury a 10 años pagaba 2,45%-.
Otra vez, la culpa del riesgo kuka
¿Por qué hoy no puede Argentina pedir crédito y pagar una tasa de interés parecida a la de sus vecinos? Gracias al bono que acaba de emitir Caputo, el gobierno encontró la posibilidad de dar su argumento favorito: es todo culpa del «riesgo kuka».
Según ese punto de vista, el temor a un sabotaje político por parte de la oposición, o a un cambio de gobierno tras la elección de 2027, es lo que mantiene a los inversores cautelosos e impide que inyecten dólares en Argentina, dado que perciben el riesgo de un eventual default.
Y, no por casualidad, el nuevo bono de Caputo tiene como fecha de vencimiento octubre de 2027, coincidiendo con la elección presidencial. Es una señal al mercado en el sentido de que, aun cuando a Javier Milei le vaya mal en su intento reelectoral, ya estará devuelto en su totalidad el capital de estos bonos, sin riesgo a un «reperfilamiento».
Ya se había recurrido a esa explicación para explicar por qué el dólar se había disparado y por qué el riesgo argentino había trepado hasta 1.500 puntos en el cierre de la campaña electoral, y ahora vuelve a ser el lema para justificar por qué el spread argentino no baja de los 500 puntos.
El propio Milei retuiteó un comentario de Felipe Núñez -uno de los principales asesores de Caputo-, en el que argumentaba: «Sin riesgo kuka, el riesgo país es aproximadamente 230 puntos».
Es, sin embargo, un tema que está lejos de suscitar consenso en el mercado. Porque, a diferencia de lo que ocurrió con el tipo de cambio, que experimentó una abrupta baja una vez que Milei ganó las elecciones legislativas, no ocurrió lo mismo con el riesgo país. El gobierno había previsto que, ya disipado ese riesgo electoral, podría caer por debajo de 400 puntos, el mismo nivel que le había permitido a Caputo emitir u$s9.000 millones hace ocho años.
Sin embargo, las puertas del mercado de crédito siguen cerradas. Y los informes de los bancos de inversión no apoyan el argumento del «riesgo kuka» sino que apuntan a falencias del programa económico. Principalmente, las dudas sobre si el Banco Central será capaz de acumular reservas para hacer frente al desafiante calendario de vencimientos de deuda.
¿Riesgo «kuka» o falencias del modelo?
Entre los críticos del programa económico, el punto más discutido es el del mantenimiento de controles cambiarios, lo que hace que sea discutible si el actual precio del dólar es «de equilibrio«. Más bien, lo que se argumenta desde la vereda opositora es que la actual estabilidad se está logrando al costo de una crisis a mediano plazo, con el viejo método de la «bicicleta financiera».
El gobierno también discute ese punto, dado que en las últimas semanas se notó una compresión de tasas, y en la última licitación se colocó una letra ajustable por CER a una tasa real del 1,9% anual.
El festejo por el buen resultado de la licitación aparece junto con el de la difusión del EMAE, en el que se confirma que la economía creció un 4,4% durante 2025. Pero tampoco ese dato tiene la capacidad de terminar con el debate. Porque cuando se hace la apertura por sectores, hay rubros como la industria manufacturera que muestran caídas interanuales de casi 4%.
A juzgar por las decisiones que ha tomado en las últimas semanas, todo indica que el ministro Caputo está resignado a que el índice de riesgo país no caiga debajo del «piso psicológico» de 500 puntos. Sin embargo, luego de la demostración de confianza que implicó el nuevo bono en dólares colocado en el mercado local, hay quienes se entusiasman con un contagio de optimismo hacia el exterior y eso se refleje en una caída del índice de riesgo país.
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ECONOMIA
Los controladores aéreos levantaron el paro para hoy y mañana pero sostienen las medidas para los días siguientes

La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que reúne a los controladores aéreos levantó los paros de este jueves 26 y viernes 27 de febrero.
De acuerdo con el cronograma que había presentado el sindicato, en el marco de la falta de acuerdo con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) tras el vencimiento de la conciliación obligatoria, el reclamo de este jueves estaba previsto para iniciar a las 15 y concluir a las 18, mientras que también se encontraba programada una medida similar para mañana, entre las 19 y las 22 horas.
Ambas medidas fueron levantadas. En los dos casos, la huelga estaba planeada para afectar a toda la aviación (vuelos domésticos e internacionales) en todos los aeropuertos del país.
“Informamos que, en el marco del conflicto colectivo en curso, se ha avanzado a una mesa de diálogo real con el objetivo de continuar las negociaciones y avanzar hacia un acuerdo que permita dar respuesta al reclamo que venimos llevando adelante”, informó el gremio en un comunicado.
No obstante el sindicato confirmó que “continúan plenamente vigentes las medidas notificadas para los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, conforme al cronograma oportunamente presentado, a la espera de avances concretos en la negociación”.
Noticia en desarrollo
ECONOMIA
Un productor pidió un tractor a China y la brecha de precios desató polémica

La discusión sobre la liberalización de importaciones sumó un caso concreto desde Misiones. El productor citrícola Ricardo Ranger decidió consultar por internet cuánto costaba un tractor frutero fabricado en China. La respuesta, asegura, fue inmediata y en español.
Según relató al medio Plan B, «me contestaron al otro día, solicitándome que hablara a un determinado número de WhatsApp, todo en castellano. Pregunté y me pasaron un precio de 9.500 dólares por un tractor frutero de 90HP, también me pasaron la alternativa del mismo tractor con cabina cerrada y aire acondicionado a 11.200 dólares«.
La brecha de precios: un tractor cuesta cuatro veces menos en Asia que en Argentina
El contraste con el mercado local fue lo que más lo impactó. Según explicó, un equipo de características similares en Argentina sale cuatro veces más. La diferencia no solo fue económica, sino también en el trato comercial.
«Allá, sin conocerme, una fábrica grandísima, me contestaron al otro día. Acá ese mismo tractor sale 50.000 dólares y la verdad es que si intentás llamar a la fábrica, seguro que no te dan ni pelota, te mandan a la m…», comparó.
Incluso, el productor añadió que desde la empresa asiática le explicaron que, «como en un contenedor pueden caber hasta dos tractores, me pueden hacer precio si adquiría dos unidades».
Entre la competencia y la supervivencia
El testimonio de Ranger expone el dilema que atraviesa la economía argentina: mientras una apertura amplia puede complicar a industrias y pymes locales, también habilita a productores y consumidores a acceder a bienes mucho más baratos.
«La verdad es que no estoy a favor de la apertura irrestricta de importaciones, pero también es cierto que algo de razón tiene Milei, acá todo es carísimo y China ofrece productos mucho más baratos, de alta tecnología, calidad y con gran atención al cliente», sostuvo.
Con más de cuatro décadas en la actividad y formación como ingeniero agrónomo, el productor —conocido además por denunciar reiterados robos en su chacra en Eldorado— suele visibilizar problemas estructurales del sector.
Competir con China, ¿misión imposible?
Para Ranger, la discusión no es ideológica sino práctica. Los costos internos, la presión impositiva y la falta de competitividad dejan a muchos productores en desventaja frente a los precios internacionales.
«Acá en la Argentina, te fundís trabajando«, afirma. Y concluye con una reflexión que resume su preocupación: «¿Cómo vamos a poder competir con China? Es imposible, esa es la triste realidad».
«Si los pongo en blanco, pierden el plan»: la denuncia de un productor misionero
En el norte de Misiones, el debate sobre trabajadores que cruzan a Brasil suma una mirada distinta. El productor citrícola sostiene que el problema no es la falta de empleo, sino las trabas para formalizar la mano de obra rural.
Según afirma, aunque en los papeles los planes sociales son compatibles con el trabajo registrado, en la práctica eso no sucede. «No funciona eso, en la práctica eso no funciona. Si un trabajador usted lo quiere poner en blanco en su empresa para que trabaje con usted con limones, con naranja y demás, perdería el beneficio y no le conviene. Pierde los beneficios y el tipo entonces no se quiere registrar«, explicó.
Ranger asegura que esta situación desalienta el empleo en blanco, especialmente en tareas estacionales. «Hoy te comento, tengo poca gente, porque estoy sobreviviendo, pero hoy necesitaría 30 personas, ya necesité hace varios años atrás, 30 personas para levantar mi cosecha de limón, asegurada, no en negro, porque si hubiera dado trabajo en negro, hubiera tenido 50, hubiera tenido aquella vez, no 30, 50, pero no quise dar trabajo en negro y perdí toda mi producción».
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