ECONOMIA
Lorenzo Sigaut Gravina: “El PBI crecería un 3% en 2026, pero sin creación significativa de empleos de calidad”

El factor distintivo en el inicio de 2026 respecto de la primera mitad de gobierno de Javier Milei es contar con la Ley de Presupuesto sancionada por el Congreso y la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal, que aportan más certidumbre a los agentes económicos. Sin embargo, quedan pendientes la liberación de lo que queda del cepo cambiario a las empresas, la acumulación de reservas del BCRA sin intervención en el mercado de cambios y la reforma de la legislación laboral para inducir a las empresas a la contratación de empleos registrados.
Con ese cuadro, Infobae entrevistó a Lorenzo Sigaut Gravina, socio director de la consultora Equilibra, Magíster en Economía de la Universidad Torcuato Di Tella, profesor de la Universidad de Buenos Aires, quien dio su mirada sobre las expectativas para el tercer año de gobierno de Javier Milei.
— ¿Cómo evalúa el balance de la gestión económica de Javier Milei en 2025? ¿Cuáles considera que han sido los principales aciertos y desaciertos?
— El año 2025 fue complejo ya que se atravesaron dos picos de estrés cambiario con tasas de interés por las nubes, que redujeron al mínimo la previsibilidad. La decisión de bajar de 2% a 1% mensual el deslizamiento del tipo de cambio oficial a inicios del año desembocó en un acuerdo con el FMI que introdujo mayor flexibilización cambiaria -fin del cepo para las personas- junto con un esquema de bandas y metas ambiciosas de acumulación de Reservas Internacionales Netas (RIN).
Pese a que la brecha cambiaria casi desapareció, las autoridades económicas priorizaron la estabilidad del tipo de cambio para profundizar la desinflación frente a la acumulación de reservas en el BCRA.
“El Gobierno logró un triunfo electoral que no sólo despejó dudas sobre gobernabilidad de su mandato, sino que lo acercó a la mayoría para sancionar leyes”
Al terminarse la liquidación estacionalmente elevada de divisas proveniente de la cosecha gruesa y al acercarse las elecciones, la creciente dolarización de activos produjo un segundo pico de tensión cambiaria. Este pudo contenerse gracias a la intervención directa del Tesoro Americano (comprando Pesos/vendiendo dólares) y revertirse tras el contundente triunfo electoral de la administración Milei en las elecciones de medio término.
En este contexto se interrumpió el proceso de expansión de la actividad y de reducción de la inflación iniciados a mediados de 2024. Sin embargo, el Gobierno logró un triunfo electoral que no sólo despejó dudas sobre gobernabilidad de su mandato, sino que lo acercó a la mayoría para sancionar leyes como quedó demostrado a fin de año con la aprobación del Presupuesto 2026 y la Ley de Presunción de Inocencia fiscal.
Además, el Ejecutivo obtuvo un contundente apoyo en las urnas sin apelar a una política fiscal expansiva, lo cual no sólo refleja un cambio de época, sino que consolida el pilar central del esquema económico: el superávit primario fiscal.

— ¿Qué aspectos del modelo implementado distingue como innovadores o rupturistas respecto al pasado reciente?
— Alcanzar un superávit primario fiscal al inicio de la gestión y sostenerlo en un año electoral es la principal diferencia en el plano económico con las últimas presidencias.
— En cuanto al debate cambiario, ¿cómo analiza la mejora del tipo de cambio real y su impacto en el récord de exportaciones y mayor oferta de productos?
— El gobierno de Milei normalizó el comercio exterior -eliminó múltiples restricciones, bajó aranceles de importación y derechos de exportación- que ayudaron al crecimiento de las exportaciones y las importaciones.
En materia de exportaciones hay un boom de ventas de combustibles gracias a la última política de Estado que tuvo la Argentina: el desarrollo de Vaca Muerta que arrancó en 2013 con el acuerdo YPF-Chevron. A esto se le está sumando el florecimiento de la minería que hoy presenta una fuerte expansión en litio y la apuesta futura es el cobre.
“El tipo de cambio real es poco competitivo en un mundo en que las grandes potencias se encuentran cursando una guerra comercial”
Sin embargo, el desempeño del resto de las exportaciones de bienes y servicios (especialmente manufacturas de origen industrial y el turismo receptivo) no es alentadora: la baja de retenciones ayuda, pero el tipo de cambio real es poco competitivo en un mundo en que las grandes potencias se encuentran cursando una guerra comercial.
Por el lado de las importaciones, preocupa la elevada elasticidad al crecimiento del PBI. En términos simples, se están importando muchos bienes de consumo final, gastando divisas en turismo en el exterior, y se está sustituyendo producción local por productos chinos en forma indiscriminada (las exportaciones chinas inundan el resto del mundo cuando EEUU les cierra el acceso a su mercado). Hay que encontrar un punto de equilibrio entre mejorar el poder adquisitivo del consumidor sin destruir entramado productivo valioso en términos de empleo y a nivel regional.
— ¿Qué riesgos identifica en el nuevo régimen cambiario aprobado a partir de enero, especialmente en relación a la brecha esperada entre el techo de la banda y la cotización del dólar mayorista?
— El esquema de bandas ajustado al 1% mensual conducía a una apreciación real del peso que lo tornaba insostenible hasta las elecciones de 2027 y, la imposibilidad de acumular reservas netas hacía muy inestable al esquema pues no había buffers frente a shocks negativos. Lo veíamos los analistas, el FMI y el mercado.

La modificación de la política cambiaria y monetaria era indispensable. Este cambio refleja un menor énfasis oficial en el objetivo de desinflación, ya que el tipo de cambio deja de moverse por debajo de la inflación y pasa a moverse a igual ritmo, agregando un elemento de inercia inflacionaria.
No está claro que estas modificaciones alcancen si ocurren un deterioro del contexto internacional y/o de la confianza en la administración Milei, pero este rebalanceo es positivo: una desinflación más lenta a cambio de un esquema más sostenible es un trade off que vale la pena asumir.
— Con la ola de desregulaciones, ¿cree que efectivamente se está produciendo un “cambio de época” en la industria argentina? ¿Qué sectores son los grandes ganadores y perdedores de este nuevo esquema?
— Si bien era necesario sacudir la estructura económica de la Argentina y remover muchas restricciones y regulaciones para volver a tener un normal funcionamiento de la economía donde las firmas compitan en igualdad de condiciones, la apreciación cambiaria, la apertura comercial sin contemplar la guerra comercial entre las principales potencias mundiales y los principales incentivos estatales alineados hacia las actividades extractivas (RIGI), configuran un esquema de ganadores (minería, energía, agricultura, intermediación financiera, etc.) que no crean empleo de calidad en grandes centros urbanos.
“La Argentina es un país muy amplio territorialmente como para no proteger con inteligencia algunas actividades productivas, en vez de seguir subsidiando regímenes especiales”
Las actividades relegadas -como la industria, la construcción y el comercio- están destruyendo puestos de trabajo de calidad en los aglomerados. Argentina es un país muy amplio territorialmente como para no proteger con inteligencia algunas actividades productivas, en vez de seguir subsidiando regímenes especiales.
— A pesar del crecimiento de la economía, la industria de origen no agropecuario muestra un escenario muy heterogéneo. ¿A qué atribuye este fenómeno?
— En términos generales, la industria prácticamente no creció en 2025 y se destruyeron puestos de trabajo formales. No obstante, se observa dinamismo en algunas ramas fabriles vinculadas a la energía/combustibles y a la agroindustria, mientras que en el resto mostraron estancamiento o caída.
— Se observa una mejora de los principales indicadores socioeconómicos, pero con mayor peso del empleo informal y estancamiento del empleo registrado. ¿Esto es sostenible en el mediano plazo?
— En Equilibra realizamos junto con el Observatorio Económico de la Universidad Nacional de La Pampa un profundo análisis de la serie oficial de pobreza del Indec. Tras corregir por una Canasta Básica Total actualizada por la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (Engho 2017/18 en vez de la vigente de 2004/05) y por la mejora de captación de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) -el desempeño de los ingresos registrados fue mucho menor a lo captado por la EPH en los últimos dos años-, la baja de la pobreza en la gestión Milei no ha sido significativa como arroja la serie oficial.

Hacia adelante, la destrucción de empleo de calidad (asalariado privado formal) y la saturación de nuevas fuentes de trabajo cuentapropista relacionada a las aplicaciones digitales, puede convertirse en un obstáculo infranqueable para la reducción de la pobreza.
— ¿Cómo valora la aprobación del primer Presupuesto de Milei, con la regla del déficit fiscal cero? ¿Qué impacto espera en la sociedad y sobre el índice de riesgo país?
— La aprobación del primer Presupuesto de la administración de Milei, junto con la sanción de la “Ley de Presunción de Inocencia Fiscal” antes del cierre de 2025, fue una señal importante para los inversores porque demuestra la fortaleza del oficialismo en el Congreso: tejiendo alianzas con gobernadores puede construir mayorías para aprobar leyes. Esto es muy relevante de cara a las reformas estructurales (legislación laboral y tributaria) que planea introducir el Ejecutivo en 2026.
En cuanto al compromiso del Déficit Fiscal Cero, en el pasado se han sancionado leyes en este sentido que luego cayeron en saco roto. Pero esta vez es creíble, porque el Gobierno hizo un ajuste fiscal fenomenal –res non verba– al inicio de su gestión, que sostuvo en un año electoral.
— ¿El objetivo de acumular reservas es compatible con la actual política cambiaria y comercial? ¿Es tan relevante, considerando el respaldo del Tesoro de EEUU al plan económico?
— Como he mencionado, el BCRA dio un paso en la dirección correcta recalibrando la política cambiaria y monetaria ajustando el techo de la banda a la inflación pasada y comprometiéndose a comprar USD 10.000 millones en 2026 sin esterilizar todos los pesos que surjan de dicha operatoria. Pese al contundente apoyo del FMI y del Tesoro estadounidense, es muy importante que Argentina vuelva a tener reservas netas positivas para no depender de Wall Street (como mencionó el ministro de Economía recientemente) ni tampoco de Washington.

La ayuda excepcional del Treasury para que el gobierno de Milei atraviese la corrida de las semanas previas a la elección no debería repetirse. No sólo porque tuvo un costo político elevado para la administración Trump (fue atacado por el “Bailout a la Argentina”), sino porque una cosa es una ayuda puntual y otra un salvataje continuo, que demuestra inconsistencias de política económica. Estimo que tanto el FMI como el Tesoro estadounidense celebraron las recientes modificaciones de la política cambiaria y monetaria local.
— ¿Qué opinión le merece la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal para fomentar la bancarización y el crédito? ¿Ve señales de mayor profundidad financiera y acceso al crédito tras su implementación?
— La elevación de los montos mínimos a partir de los cuales se considera delito penal la evasión -de 1,5 a 100 millones de pesos para la simple y de 15 a 1.000 millones de pesos para la agravada- limitando el accionar legal de ARCA y acortando los plazos de prescripción, más la simplificación del régimen de ganancias, buscan fomentar el consumo durable y la inversión mediante un “blanqueo” permanente. Con blindaje legal y con el Banco Nación como punta de lanza (no va a pedir requisitos informativos y aceptaría dólares cara chica sin descuento) el ingreso de depósitos en dólares podría ser relevante en 2026.
— La baja de la inflación mensual al 1,5% se revirtió en el segundo semestre, aunque la desaceleración interanual se mantuvo. ¿Cuán resiliente es este proceso?
— El proceso de desinflación se interrumpió en el segundo semestre: la tasa de inflación alcanzó el 2,5% en noviembre y la variación interanual trepó mínimamente (de 31,3% en octubre a 31,4%) y los cambios de política cambiaria/monetaria recientemente introducidos le suman inercia al proceso. Por ende, es probable que la desaceleración del alza de precios se reanude, pero a un ritmo lento. De hecho, en Equilibra esperamos una baja acotada ya que la inflación acumularía 20 y pico por ciento en 2026.
“Es probable que la desaceleración del alza de precios se reanude, pero a un ritmo lento. De hecho, en Equilibra esperamos una baja acotada ya que la inflación acumularía 20 y pico por ciento en 2026″
No creo que esto sea un problema, porque como siempre me dice la mia mamma: “piano piano si va lontano” y es probable que se requiera otro mandato presidencial para alcanzar una inflación anual de un dígito. En este sentido, no ayuda a las expectativas que el Gobierno repita con distintas fechas la inminente llegada de la inflación 0% que finalmente no se concreta.
— ¿Qué rol juega el “viento de cola” internacional, con bajas tasas de interés y altos precios de materias primas, en el desempeño actual de la economía?
— El contexto internacional y otros factores exógenos -como el clima en las principales zonas agrícolas- están alineados favorablemente, ayudando a que Argentina logre crecer bajando la inflación por segundo año consecutivo. Caídas significativas de precios internacionales de nuestras commodities de exportación (principalmente soja y petróleo) y/o problemas climáticos que afecten negativamente a la cosecha gruesa, complicarían la estrategia de acumulación de divisas, generando mayores tensiones cambiarias.
— ¿Cuáles son sus expectativas para la economía argentina en 2026? ¿Qué riesgos y oportunidades destaca en el horizonte?
— Si la confianza en el programa económico de Milei se robustece -gracias a la acumulación de reservas netas en el primer semestre y la sanción de reformas estructurales- el Gobierno concretaría el ansiado retorno a los mercados de capitales a mediados de año, recuperando la senda del crecimiento con reducción de inflación.

Con un tipo de cambio oficial manteniendo una distancia prudencial con el techo de la banda (ajustando tendencialmente al ritmo de la suba de precios), la tasa de inflación debería seguir una trayectoria levemente descendente que permitiría volver a subas mensuales en torno de 1,5% para finales de 2026.
Asimismo, el nivel de actividad crecería alrededor de 3%, empujada por una suave mejora del poder de compra de los salarios y un mayor empuje del crédito. Pero esta mejora no se vería homogéneamente repartida entre sectores y no esperamos que genere muchos puestos de trabajo (de calidad).
Con tipo de cambio real poco competitivo y una economía cada vez más abierta en un mundo cada vez más proteccionista, vemos muchas ramas de actividad estancadas y sin generar empleo. Esto es un riesgo socioeconómico que puede socavar el elevado apoyo popular de la gestión Milei durante su segunda mitad de mandato.
Fotos: Jaime Olivos
ECONOMIA
Productividad récord, salarios en retroceso: la paradoja de la era de la IA

Hace unos días leí un ensayo provocador titulado “The 2028 Global Intelligence Crisis”, publicado por CitriniResearch junto a Alap Shah. No es una predicción, sino un ejercicio mental. Pero como todo buen ejercicio estratégico, no intenta adivinar el futuro: intenta obligarnos a pensar lo impensable.
La pregunta central es incómoda: ¿qué pasa si la inteligencia artificial cumple todas las expectativas optimistas… y eso mismo termina siendo bajista para la economía?
Durante dos siglos, cada revolución tecnológica destruyó empleos, pero creó más y mejores. La máquina de vapor desplazó artesanos, pero expandió la industria. La electrificación transformó fábricas, pero multiplicó la productividad. Internet eliminó agencias de viajes, pero creó gigantes como Amazon y Google.
Durante dos siglos, cada revolución tecnológica destruyó empleos, pero creó más y mejores
Sin embargo, todas esas revoluciones compartían un supuesto silencioso: la inteligencia humana seguía siendo el recurso escaso.
Hoy ese supuesto está en revisión.
Empresas como OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y Meta están desarrollando sistemas capaces de escribir código, diseñar productos, analizar mercados, estructurar estrategias y optimizar operaciones a una velocidad y escala inéditas. Jensen Huang, CEO de Nvidia, habla abiertamente de una nueva era industrial basada en “fábricas de inteligencia”. Satya Nadella sostiene que la IA será la electricidad del siglo XXI.
La productividad está aumentando. Los márgenes corporativos mejoran cuando el costo laboral cae. El mercado celebra. Pero la pregunta incómoda es: ¿qué ocurre si esa eficiencia no se traduce en nuevos empleos humanos sino en sustitución estructural?
El ensayo de Citrini plantea un escenario donde se activa un bucle sin freno natural:
La IA mejora → las empresas reducen plantilla → reinvierten en IA → la IA mejora aún más.
Desde el punto de vista individual de cada empresa, la decisión es racional. Desde el punto de vista sistémico, puede ser disruptiva.
Estados Unidos es, ante todo, una economía de servicios profesionales. Los trabajadores “white collar” no solo representan una porción relevante del empleo, sino que concentran la mayor parte del consumo discrecional. El 20% de mayores ingresos explica aproximadamente dos tercios del gasto en sectores como vivienda, educación privada, turismo, tecnología y bienes durables.
Si esos ingresos se comprimen estructuralmente, el impacto macroeconómico puede ser desproporcionado.
No estamos hablando de un escenario subprime como 2008. No es un problema de crédito otorgado irresponsablemente. Es un problema potencialmente más complejo: hipotecas concedidas a profesionales con FICO alto, 20% de anticipo y empleo estable… cuyo ingreso futuro deja de ser previsible porque la naturaleza del trabajo cambia.
El artículo menciona casos de deterioro en mercados como San Francisco, Seattle y Austin, donde la concentración tecnológica es alta. No es casualidad. Cuando el motor de ingresos se redefine, el activo financiero más apalancado del sistema —la vivienda— reacciona.
La historia económica nos enseñó que la destrucción creativa es dolorosa pero regenerativa
Pero el fenómeno no se limita al mercado laboral.
La intermediación, ese conjunto de fricciones que durante décadas justificaron comisiones y márgenes, está siendo comprimida por agentes autónomos. Plataformas SaaS, modelos de suscripción, intermediarios inmobiliarios, sistemas de pago tradicionales como Visa, Mastercard o American Express enfrentan una realidad nueva: cuando el consumidor es un algoritmo que compara todo en tiempo real, la fidelidad de marca pierde peso y la fricción desaparece.
El margen se reduce.
El sector de private equity y private credit tampoco es inmune. Durante la última década, gigantes como Blackstone, Apollo y KKR construyeron estructuras complejas donde aseguradoras financiaban préstamos privados respaldados por flujos “recurrentes” de empresas tecnológicas. Si la recurrencia se ve afectada por automatización acelerada, el supuesto financiero cambia.
La historia económica nos enseñó que la destrucción creativa es dolorosa pero regenerativa. Sin embargo, esta vez el activo que se vuelve abundante es la inteligencia misma.
Y eso obliga a una reflexión estructural.
Los sistemas fiscales modernos se basan en gravar ingresos laborales. Si la productividad se desplaza hacia capital computacional y no hacia salarios, la base tributaria se erosiona. Ya se discuten propuestas que van desde impuestos a la inferencia computacional hasta fondos soberanos vinculados a infraestructura de IA.
El debate político apenas comienza.
Como ingeniera y empresaria que trabaja en tecnología y energía, no veo este escenario como fatalista. Lo veo como una advertencia estratégica.
Primero, no toda automatización es sustitución permanente. La historia muestra que nuevas categorías emergen, aunque no siempre al mismo ritmo que la destrucción inicial. Segundo, la adopción tecnológica real suele ser más lenta que la narrativa. Tercero, la regulación, los incentivos y el diseño institucional pueden moldear resultados.
Pero ignorar la magnitud del cambio sería ingenuo.
Estamos frente a la primera revolución tecnológica donde el factor productivo más valioso —la capacidad cognitiva— deja de ser exclusivamente humano. La pregunta no es si la IA continuará avanzando. Lo hará. La pregunta es cómo rediseñamos los sistemas que asumían su escasez.
El ensayo termina con una frase potente: el canario todavía está vivo.
Estamos en una etapa donde los mercados aún celebran máximos históricos y las inversiones en infraestructura de datos crecen exponencialmente. Pero las decisiones que tomemos hoy —en educación, en política fiscal, en diseño corporativo y en regulación— determinarán si transitamos una transición ordenada o una corrección desordenada.
La inteligencia abundante no es una amenaza en sí misma. Es una herramienta poderosa. Pero toda herramienta que multiplica productividad sin un diseño institucional adecuado puede amplificar desigualdades y tensiones.
La verdadera batalla no es contra la tecnología. Es contra el tiempo.
Tiempo para adaptar marcos regulatorios, para reentrenar capital humano y rediseñar sistemas fiscales.
Tiempo para construir una economía donde el valor generado por la inteligencia —sea humana o artificial— circule y no se concentre.
La crisis de 2028 puede no ocurrir exactamente como la describe CitriniResearch. Pero el ejercicio cumple su objetivo: obligarnos a cuestionar los supuestos invisibles sobre los que construimos nuestras inversiones, nuestras empresas y nuestras políticas públicas.
Porque si la inteligencia deja de ser escasa, el verdadero activo estratégico no será la capacidad de calcular.
Será la capacidad de anticipar.
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ECONOMIA
Créditos hipotecarios sin UVA: cómo son los préstamos de bancos que no ajustan por inflación

Dos bancos rompieron el molde y ofrecen créditos hipotecarios sin UVA: es decir, que las cuotas no ajustan por inflación. La noticia sorprendió y generó revuelo en redes sociales: se trata del Banco Provincia y el Credicoop.
Sin dudas el 2025 fue el año del gran regreso de los créditos hipotecarios al mercado inmobiliario argentino: se entregaron unos 44.000 préstamos para viviendas, lo que lo ubicó como el mejor año desde 2018. Se estima que alcanzaron un volumen total de u$s3.300 millones.
Sin embargo, con la aceleración en la inflación de los últimos meses, bajó la ebullición y se registró cierto amesetamiento. Es en es contexto que dos entidades ofrecenlos créditos hipotecarios cuyo capital no ajusta por UVA.
Crédito hipotecario sin UVA: qué ofrece Banco Provincia
El crédito hipotecario que ofrece el Banco Provincia
Una de las entidades que ofrece esta línea de créditos hipotecarios tradicionales para vivienda es el Banco Provincia. En el ejemplo que muestra en su sitio web, detalla que por cada $100.000 que se pida a 20 años, la cuota inicial será de $2.849,50.
Y cuenta con una tasa nominal anual vencida variable que es actualmente del 39,17% y se calcula con una tasa de encuesta promedio del plazo fijo a 30 días más 4 puntos porcentuales.
Al respecto, el economista Federico González Rouco, de Empiria y especializado en mercado inmobiliario, analizó los créditos luego de que se viralizaran en redes. Aclaró que los del Provincia tienen ya algunos meses, y analizó: «Son a cuota variable con tasa variable. Hoy la tasa es variable y arranca en 39%. Hoy el Provincia tiene la cuota inicial más alta del mercado, más del doble que la del banco con crédito UVA a mayor tasa, y casi 6 veces la del banco con tasa más baja. La diferencia es abismal, por algo no los tomó casi nadie».
El monto máximo que presta es el equivalente en pesos a u$s250.000 y el plazo de la línea es hasta 240 cuotas mensuales.
Entre los requisitos para acceder figuran ingresos formales y comprobables, que pueden provenir de relación de dependencia, actividad autónoma o monotributo. Además, el banco establece una relación cuota-ingreso máxima del 40%, lo que busca evitar que el peso de la deuda exceda la capacidad de pago del solicitante.
La línea está dirigida tanto a clientes que acreditan haberes en la entidad como al público general, incluidos jubilados, pensionados y trabajadores independientes.
Cómo son los créditos hipotecarios del Banco Credicoop

Banco Credicoop también lanzó créditos hipotecarios sin UVA
En tanto, el Credicoop ofrece créditos hipotecarios para comprar una vivienda familiar de uso permanente o no permanente, en hasta 20 años de plazo.
Según detalla en su página web, el monto máximo en pesos es hasta $200 millones, es decir unos u$s140.000 al tipo de cambio actual.
«Con tasa de interés variable en forma cuatrimestral, aplicándose a partir de cada variación la tasa Badlar Bancos Privados con más 4 puntos básicos: tasa de interés inicial vigente para cuotas de marzo a junio 2026: TNA 38,41%», detalla.
Se puede financiar hasta el 70% del valor de tasación para primera vivienda y el 50% para segunda vivienda. No se financia adquisición de lotes o terrenos.
La relación cuota-ingreso no puede superar el 25% de los ingresos netos del solicitante y, en su caso, de su conviviente/cónyuge, que deberá constituirse en codeudor del crédito.
Estarán a cargo del Banco:
- Seguro de Vida
- Tasación
- Honorarios por escritura hipotecaria y levantamiento de hipoteca. El sellado y restantes impuestos son cargo del solicitante.
- Vivienda familiar y de uso permanente: intereses exentos de IVA o deducibles en Impuesto a las Ganancias.
La Ciudad de Buenos Aires lanzó nuevos créditos hipotecarios
Este miércoles, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Jorge Macri, anunció el lanzamiento de una nueva línea de créditos hipotecarios destinada a la clase media, con financiamiento del Banco Ciudad y foco en el acceso a la vivienda propia.
El esquema contempla préstamos a 20 años en UVA + 7,5% anual, aunque con un subsidio del Gobierno porteño de dos puntos porcentuales, lo que reduce el costo financiero efectivo para quienes tomen el crédito.
Para acceder, se exige un ingreso familiar mínimo de $3.200.000, aunque se permite sumar un garante para alcanzar ese piso, lo que amplía el universo de beneficiarios.
La línea está orientada tanto a la primera vivienda como a vivienda única y permanente, una condición que apunta a priorizar a quienes buscan resolver su necesidad habitacional y no a inversores.
El plan establece restricciones para focalizar el crédito en un segmento específico del mercado:
- La propiedad no puede superar los 80 metros cuadrados
- El valor máximo por metro cuadrado es de u$s2.800
Cuotas estimadas y cómo acceder
El presidente del Banco Ciudad, Guillermo Laje, precisó que la cuota inicial se ubica en torno a $80.000 cada $10 millones financiados. De esta manera, un crédito de $100 millones implicaría una cuota cercana a $800.000.
Los interesados podrán iniciar el trámite en sucursales del Banco Ciudad o a través de canales digitales, como la web oficial y el asistente virtual Boti, que funciona dentro del ecosistema de servicios del Gobierno porteño.
El lanzamiento se da en un contexto de reaparición del crédito hipotecario en la Argentina, con esquemas ajustados por UVA y participación estatal para facilitar el acceso en un escenario de ingresos todavía ajustados frente al valor de las propiedades.
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ECONOMIA
Qué produce y exporta a EEUU la pyme que Caputo usa de ejemplo a seguir en plena crisis industrial

En un contexto donde la industria manufacturera nacional registra un uso de apenas 53% de su capacidad instalada y la agenda pública se concentra en cierres, suspensiones y despidos, TTE Transformadores emerge como una excepción en el mapa productivo argentino. La empresa, fundada en Córdoba bajo el nombre de Tubos Trans Electric, enfoca el 95% de sus ventas en el mercado estadounidense y proyecta una facturación anual de USD 300 millones en base a pedidos ya comprometidos hasta 2029. El año pasado, la firma cerró su ejercicio con ingresos por USD 200 millones, un salto que la posiciona como la mayor exportadora argentina de transformadores eléctricos y una de las más relevantes del sector en América Latina.
La presidenta de la compañía, Trinidad Tizado, viajó recientemente a Nueva York y conversó allí sobre el presente y futuro de la empresa con el ministro de Economía, Luis Caputo. El funcionario nacional luego utilizó el caso de TTE como ejemplo de industria competitiva y exportadora, en contraste con el panorama general del sector fabril argentino, durante una presentación en un congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).
La historia reciente de TTE Transformadores se vincula directamente con una apuesta estratégica por la internacionalización y el desarrollo tecnológico. La empresa, presidida por Trinidad Tizado -en la que también trabaja Javier Tizado (h), ex funcionarios ocupó cargos técnicos en las gestiones de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal-, pasó de ser un emprendimiento familiar a duplicar su capacidad productiva tras una inversión de 30 millones de dólares. El salto exportador se consolidó a partir de 2018, cuando la compañía identificó una oportunidad en el mercado estadounidense, marcada por la transición energética, la expansión de los centros de datos y la demanda de nuevos equipos eléctricos.
“Ganamos mercado porque vimos la oportunidad y desarrollamos el mercado con profesionalismo y visión”, señalan en TTE, ante la consulta de Infobae. La firma decidió fortalecer sus procesos industriales y de calidad para cumplir los estándares técnicos más exigentes a nivel internacional. Su cartera de productos incluye transformadores de potencia y de distribución, bienes de alta complejidad tecnológica que pueden tener un valor unitario de entre 1 y 5 millones de dólares y demandan entre uno y dos años de ingeniería y fabricación.

Desde la compañía explicaron a este medio que el 95% de su producción tiene como destino Estados Unidos, donde abrieron una oficina comercial en Houston hace dos años: justo con la llegada al gobierno de Javier Milei, inicio de un período de retroceso de la actividad industrial y, más recientemente, también peleas con algunos de sus líderes. En la oficina texana trabajan cinco personas, dos de ellas argentinas, quienes se encargan de gestionar la relación con clientes y coordinar la logística de entrega de equipos.
El salto en la dotación de personal acompañó la expansión internacional: en los últimos cuatro años, la cantidad de empleados creció un 30% hasta llegar hoy a 255 empleados. La compañía sostiene que la ingeniería argentina sigue siendo el motor de su desarrollo tecnológico y subraya el valor agregado de los bienes que exporta. Para competir en el mercado estadounidense, indican en TTE, resulta imprescindible “estar en la vanguardia tecnológica”, lo que obliga a invertir de manera constante en ingeniería, procesos y talento especializado.
La coyuntura económica local impacta en el funcionamiento de la empresa, aunque la compañía identifica matices respecto de los problemas que afectan al resto del sector industrial argentino. El intento de normalización macroeconómica y el acceso a insumos importados resultan favorables, según fuentes de TTE, dado que muchos de los insumos que utilizan no se fabrican en el país. La flexibilización de regulaciones también permitió a la empresa realizar, por primera vez, una exportación directamente desde planta sin tener que trasladar el producto a un depósito fiscal. “Este mes logramos nuestra primera exportación en planta sin tener que llevar el transformador a un depósito fiscal. Eso genera mucho ahorro de costo y tiempo”, afirman desde la compañía.

Los problemas estructurales del sector manufacturero no están ausentes en la agenda de TTE. Ante la consulta sobre los obstáculos que enfrenta la industria, las fuentes de la empresa remarcan que “lo que más nos importa es ser productivos y competitivos y todos los factores que mencionas en menor o mayor medida afectan”. Una de las principales preocupaciones pasa por la acumulación de crédito fiscal debido a la alícuota quebrada del IVA: los insumos se abonan con una tasa del 21%, mientras que las ventas tienen una alícuota del 10,5%. Este desbalance genera saldos a favor que el Estado demora en devolver y que se devalúan, lo que según explican desde la empresa, podría destinarse a nuevas inversiones si se resolviera con mayor agilidad.
La competencia en el segmento internacional incluye a gigantes del sector como Hitachi, Siemens y GE. TTE sostiene que su estrategia de posicionamiento global se basa en la anticipación de tendencias y la adaptación a las exigencias técnicas de los mercados desarrollados. El modelo de negocios de la firma prioriza la exportación, con ventas al exterior que representan el 95% de su facturación total.
La integración de insumos locales e importados depende de la disponibilidad en el país. “Mucho en la medida que se pueda, pero muchos insumos no se fabrican en Argentina”, admiten desde TTE. La empresa busca encadenamiento con proveedores nacionales y provinciales siempre que sea posible, aunque reconoce que la escala y la complejidad tecnológica de los productos que fabrica requieren componentes que sólo se consiguen en el exterior.
La experiencia reciente de TTE aparece como referencia para el debate sobre el futuro de la industria argentina. El caso de la firma cordobesa fue citado por el ministro Caputo para ilustrar el potencial exportador del sector en un contexto de crisis industrial. El contraste entre la expansión de TTE y la baja utilización de la capacidad instalada en el resto del sector expone la diversidad de realidades dentro del entramado manufacturero argentino.
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