ECONOMIA
Los bonos fueron los grandes ganadores del paquete de auxilio de EEUU y el dólar cayó 10 por ciento

El declarado respaldo financiero al que se comprometió el gobierno de los EEUU con la Argentina consiguió neutralizar en cuestión de horas la agobiante presión sobre el dólar y los activos argentinos, y que resquebrajó la confianza en la política económica después de la derrota de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas bonaerenses del 7 de septiembre.
Con el explícito aval del presidente norteamericano Donald Trump y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, el gobierno argentino apeló a otra medida de impacto: llevar a “cero” las retenciones a las exportaciones del agro, medida que estuvo vigente solo tres días y habilitó ventas por 7.000 millones de dólares.
Con esos fundamentos, el dólar se alejó del techo de las bandas cambiarias, subieron los precios de las acciones y también las reservas. Y, sobre todo, los bonos soberanos en dólares recobraron el impulso alcista, con un riesgo país que descontó casi 400 puntos básicos.
Los títulos públicos promediaron una mejora de 25%, mientras que el indicador de JP Morgan quedó en los 1.058 puntos básicos el viernes.
Durante la mañana del miércoles el riesgo país tocó un piso en los 839 puntos, a la vez que el viernes 19 había alcanzado los 1.516 puntos, en lo más alto desde el 23 de agosto de 2024.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires finalizó en los 1.791.046 puntos, con una ganancia de 6,4% en pesos respecto del viernes 19. Medido en dólares, el Merval subió un notorio 13,4%, ayudado por el descenso del tipo de cambio oficial.

El dólar mayorista descontó a lo largo de la última semana unos 149 pesos o 10,1%, a a $1.326 para la venta, el nivel mínimo desde el 22 de agosto. Así quedó a 152,75 pesos o un 11,5% de los $1.478,75 que demarcan el techo de las bandas cambiarias.
El dólar al público finalizó negociado a $1.350 para la venta en el Banco Nación, el precio más bajo desde el 28 de agosto. A lo largo de la última semana la caída acumulada fue de 165 pesos o un 10,9% desde el récord nominal de $1.515 del viernes 19.
El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.364,73 para la venta (baja de $159,02 o 10,4%) y $1.315,97 para la compra.
“Creemos que es poco probable que el Gobierno de EEUU inyecte fondos directamente. En cambio, la asistencia apunta más probablemente a garantizar que Argentina pueda cumplir con sus pagos de deuda externa, alrededor de 4.200 millones de dólares en enero y una cantidad similar en julio”, indicó un informe de Adcap Grupo Financiero.
“Las elecciones de Provincia de Buenos Aires y el anuncio del secretario del Tesoro norteamericano generaron fuertes oscilaciones en las expectativas económicas. El pesimismo inicial cedió tras una publicación de Scott Bessent, quien afirmó que EEUU está ‘listo para hacer lo necesario’ para apoyar a Argentina“, reseñaron los analistas del IEB.
“Este cambio de tendencia en las expectativas aliviana el panorama cambiario y monetario, dando lugar a posibles compras de divisas del Tesoro, baja de encajes y baja de la tasa de pasivos remunerados -ruedas simultáneas ByMA-. De hecho, desde las elecciones de Provincia de Buenos Aires ya veníamos observando una baja en todas las tasas de la economía, a excepción de la de préstamos personales que aún está rezagada. Sin duda, un dato favorable para la actividad”, explicaron desde IEB.
Las reservas internacionales brutas repuntaron USD 1.979 millones en la semana, a USD 41.238 millones, el stock más alto desde el 27 de agosto, aumento explicado casi en su totalidad por las compras en bloque efectuadas por el Tesoro en el mercado de cambios, en provecho de la liquidación récord de agroexportadores beneficiados por el esquema temporal de retenciones “cero” para granos y derivados.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, afirmó que “tras el fuerte flujo de liquidaciones de exportaciones esperado para estos días tras las retenciones cero temporales -siguen para carnes al 31 de octubre-, el mercado sigue de cerca la acumulación de reservas netas y las compras del Tesoro en bloque”
“Creemos que es fundamental para reducir el riesgo país el iniciar cuanto antes un sendero virtuoso de acumulación de reservas, y el espaldarazo de EEUU de esta semana propicia un contexto para ello, al disipar notablemente el riesgo de corto plazo. aprovechar esta situación para acumular reservas, a diferencia de lo que ocurrió durante la cosecha gruesa, sin dejar que se aprecie excesivamente el tipo de cambio, es lo que creemos adecuado en este momento. Así, hasta las elecciones el riesgo cambiario pareciera haber caido de forma importante, aunque seguimos monitoreando la situación de tasas y cuentas externas para pensar en probabilidades de modificación del esquema de bandas tras las elecciones de octubre”, consideró Franco.
“La atención los inversores se reorienta hacia las señales políticas -ya en el último mes hasta las elecciones y esperando un mayor dialogo con gobernadores para el post octubre- y las eventuales compras de divisas del Tesoro. Ello se debe a que frente a las aceleradas liquidaciones del agro, a partir de la suspensión temporal de retenciones, se ansía que se aproveche dicha ventana para comprar fuertemente dólares anticipando vencimientos del año próximo, lo cual ayudaría a comprimir más rápido el riesgo país”, sintetizó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
Un análisis de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia precisó que “en 2026, vencen más de USD 15.500 millones de deuda en moneda extranjera entre títulos públicos, pagos al FMI, Bopreal y cancelación del swap con China. En 2027, los compromisos por estas cuentas rozan USD 20.000 millones. De esta forma, si el salvataje del Tesoro de Estados Unidos sumara USD 20.000 millones -supuesto teórico, en base al monto del swap anunciado por Scott Bessent-, habría que conseguir financiamiento de mercado para más de USD 15.000 millones”.
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ECONOMIA
Jornada financiera: rebotó el dólar, las acciones volvieron a caer y subió el riesgo país

El dólar tuvo una leve reacción alcista este viernes, después de seis sesiones consecutivas en declive, un movimiento que dejo entrever que el Banco Central estaría cómodo en sostener el tipo de cambio oficial en torno a los 1.400 pesos.
Para las acciones y los bonos argentinos se ratificó la hipótesis de una alta dependencia de los movimientos de los mercados del exterior, que se encuentran en pleno proceso de corrección tras recientes máximos.
Mientras que el volumen de operaciones en el mercado mayorista volvió a crecer a importantes USD 569,7 millones en el segmento de contado -una cifra alta para esta época del año-, el dólar comercial experimentó un leve incremento e interrumpió una serie de seis bajas consecutivas, cuando alcanzó su nivel más bajo en los últimos cuatro meses.
El dólar mayorista ganó 4,50 pesos o 0,3%, a $1.399,50, para redondear una semana con baja de 32,50 pesos o 2,3%, que coincidió con fuertes posturas compradores del Banco Central en el mercado.
“La divisa mayorista abrió la jornada en niveles de su cierre previo y operó de manera equilibrada durante buena parte del día. Si bien el desarrollo inicial mantuvo la dinámica de ruedas anteriores, con predominio de la oferta presionando los precios, a lo largo de la jornada comenzaron a observarse leves señales de recuperación”, consignó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
La entidad monetaria fijó para la fecha una banda superior de su régimen cambiario en los $1.584,95, que dejó al tipo de cambio mayorista a una distancia de 185,45 pesos o 13,3% de ese límite de libre flotación. El jueves la brecha con la banda superior había alcanzado el 13,6%, un máximo desde julio de 2025.
Detrás del movimiento interbancario, el dólar al público ganó cinco pesos o 0,4% en el día, a $1.420 para la venta en el Banco Nación. El billete al público bajó 30 pesos o 2,1% a lo largo de la semana.
El dólar blue quedó sin variantes, a $1.440 para la venta. En la última semana esta cotización informal avanzó cinco pesos o 0,3 por ciento.
El Banco Central absorbió este viernes USD 42 millones en el mercado de cambios, con lo que acumuló un saldo a favor de USD 932 millones en el transcurso de febrero. Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 102 millones, a 45.158 millones de dólares.
Los activos bursátiles reflejaron inestabilidad ante un contexto externo volátil, tras nuevos datos económicos en los EE.UU. Los índices bursátiles estadounidenses pasaron de caídas iniciales a una suba de hasta 0,5% en la media rueda, pero finalmente se decantaron nuevamente por las pérdidas sobre el cierre, pese a que un informe sobre la inflación más suave de lo esperado mantuviera a la Reserva Federal en la senda de los recortes de las tasas de interés este año.
Con esta influencia, el índice accionario líder S&P Merval de la Bolsa de Buenos Aires revirtió una baja inicial y pasó a subir al promediar los negocios, pero cerró con una caída de 1,2%, en los 2.816.127 puntos, luego de derrumbarse un 5,5% en la sesión previa por el contexto global adverso.
En tanto, los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- finalizaron mixtos, con un riesgo país de JP Morgan que subió 12 unidades, a 519 puntos básicos para Argentina.
En los EE.UU. la inflación se enfrió más de lo esperado en enero, según mostraron los datos publicados el viernes por la Oficina norteamericana de Estadísticas Laborales.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró que los precios al consumidor aumentaron un 0,2% en enero con respecto al mes anterior y un 2,4% interanual. Los economistas encuestados por Bloomberg esperaban un aumento mensual del 0,3% en los precios al consumidor y un incremento anual del 2,5 por ciento.
“El oficialismo consiguió en el Senado la aprobación de la reforma laboral y sumó un hito político relevante en el inicio del año legislativo. La mayoría negociada reforzó la percepción de gobernabilidad y aportó a la estabilidad financiera en una semana clave”, describió GMA Capital.
“En paralelo, el frente macro mostró avances. El BCRA extendió la racha compradora y acumuló más de USD 2.000 millones en lo que va de 2026, el dólar se mantuvo calmo y el carry en moneda dura volvió a destacarse. El Tesoro obtuvo financiamiento neto positivo y absorbió liquidez, con un mercado inclinado a duration corta y tasa fija”, añadió la ALyC.
Los mercados financieros domésticos permanecerán cerrados lunes y martes por las celebraciones de Carnaval.
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ECONOMIA
Por qué un IPC al alza complica el plan de Caputo de mover los dólares del colchón hacia los bancos

Fue una jornada de sentimientos encontrados para Toto Caputo: por un lado, el dólar cayó a su mínimo real en varios meses, lo cual dio pie para que celebraran los partidarios del gobierno, dado que es raro que una caída del dólar ocurra en simultáneo con una masiva compra de dólares por parte del Banco Central. Pero, por otro lado, el dato del IPC de enero fue un baldazo de agua helada en el discurso desinflacionario del gobierno.
Lo curioso de la situación es que, en cierto sentido, para Caputo fue una confirmación de que tenía razón con su recordada frase «compra, campeón, no te la pierdas». Desde aquel momento -inicio de julio del año pasado- hasta ahora, el dólar al público subió un 15,4% -claro que con bruscos altibajos en el medio-. Y la inflación acumulada de esos siete meses fue de 17,6%.
O sea que quien le haya llevado la contra al ministro y haya comprado dólares en aquel momento, se encuentra con que tuvo una pérdida real si dejó los billetes verdes «bajo el colchón». Y, si se compara con el costo de oportunidad por no haber colocado pesos en otras colocaciones, como plazos fijos o bonos, la pérdida es mucho mayor.
Pero esa caída del dólar no le dejó mucho margen de festejo al ministro, porque todo queda empañado por la aceleración inflacionaria. La invitación del ministro a blanquear los ahorros y poner los dólares en el banco, ahora que regirá el principio de «inocencia fiscal» se encuentra con el problema de un mal «timing».
Porque la aceleración inflacionaria le da mayor relevancia a los economistas que se quejan de que el tipo de cambio continúa atrasado. Y, además, se expone a críticas como las del economista Roberto Cachanosky, que recordó que si se aplicara el «método Milei» para proyectar la inflación, entonces habría que decir que los precios están viajando a un 41% anual -que es el resultado de elevar 2,9 la potencia 12-.
IPC mata dólar barato
Lo cierto es que si en enero la cotización del dólar bajó un 1,3% y los precios subieron un 2,9%, entonces los dólares del colchón perdieron un 4% real. En otro país que no se llamara Argentina, esta situación dispararía una venta masiva de dólares por parte del público. O, al menos, llevaría a que los ahorristas atendieran el consejo de Caputo y llevaran los dólares al banco para obtener una tasa de interés.
Pero en el mercado local las reacciones defensivas apuntan en el sentido inverso. Al amplificarse el argumento del atraso cambiario, hay más chances de que el precio actual del dólar sea percibido como «artificialmente barato» y eso estimule a una mayor dolarización de los ahorros.
Y no es el único castigo que está recibiendo Caputo por estas horas. El principal tema con el que se ensañan los analistas es el del «ancla cambiaria». El argumento que más se escucha es que se nota un agotamiento en el método de reprimir el tipo de cambio como forma de frenar los precios.
Ese cuestionamiento no sólo renueva los reclamos por un mayor grado de flotación cambiaria, sino que además supone una crítica a la suba de tasas de interés en pesos, que por un lado controlan el exceso de liquidez pero, por otra parte, encarecen el crédito en la producción y el consumo.
¿Hay más demanda de pesos?
Como ya lo viene haciendo desde hace meses, Caputo insiste con el argumento de que, en realidad, no hay un proceso de inflación al alza -por eso destaca que el «IPC núcleo» fue de 2,6%– y culpa a los «cambios de precios relativos» por los malos números que viene registrando la medición del Indec.
Esto tiene un mensaje entrelíneas: una vez que haya pasado el impacto por la recomposición de tarifas y las distorsiones de las subas estacionales, todo está dado como para que la inflación vuelva a caer.
Su planteo es que está aumentando la demanda de pesos por parte del público -y por eso el BCRA puede comprar dólares sin que haya una presión al alza de la cotización-, y que eso, sumado al esfuerzo de equilibrio fiscal, hará que se vuelva al camino de desinflación.
Sin embargo, es un tema que sigue siendo discutido por los economistas. Varios rechazaron la afirmación de Caputo en el sentido de que la suba en la cotización de los bonos CER fuera un síntoma de confianza del mercado.
«Si los bonos ajustados por inflación suben es porque el mercado espera, equivocado o no, una mayor inflación, usando el índice que usen», afirma Diego Giacomini, uno de los mayores críticos del plan económico, que afirma que la relativa calma actual obedece a una exacerbación del «carry trade».
En la misma línea apuntó apuntó Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía, que durante la campaña electoral comandó el equipo de asesores de Milei. Tras conocerse el dato del IPC, propuso que el gobierno cambiara su política, con una eliminación total del cepo remanente y sin que se sigan convalidando altas tasas de interés por parte del Tesoro.
En cuanto al movimiento de los pesos en el mercado, un informe del economista Santiago Bergese afirma que la compra de dólares por parte del BCRA tuvo como contracara un aumento del volumen en la cuenta del Tesoro, que se logró, con la transferencia de $2,4 billones desde la banca pública, además de los $2 billones que Caputo absorbió en la última licitación de deuda.
Es lo que lleva a que muchos analistas pongan en duda la vigencia efectiva a un «ancla monetaria». Así, un informe de la Fundación Mediterránea indica que, si bien la base monetaria medida «punta a punta» en el mes de enero tiene una leve contracción -de 0,3% nominal y 2,7% real-, el panorama luce diferente cuando se mide el promedio mensual. En ese caso, se observa una expansión nominal de 6% –un crecimiento de 3,1% descontando el efecto inflacionario.
La paradoja del índice contrariado
Y, para mayor paradoja, los economistas que hacen relevamientos de precios están de acuerdo en que, si se hubiese cambiado la canasta del Indec, como estaba previsto desde el año pasado, el IPC habría dado algunas décimas menos que en diciembre.
Esto ocurre por la inesperada suba de precios en el rubro de alimentos, que es precisamente el que iba a tener una ponderación menor -pasaría del actual 26,9% a un 22,7% del presupuesto familiar-.
Igualmente, Caputo tendrá su compensación en marzo, un mes para el que se espera que se vea el máximo impacto de la suba de tarifas en servicios públicos -su ponderación en la canasta del IPC seguirá siendo un 9,4%, y no el 14,5% del índice suspendido-.
Al menos, quedará un consuelo para el ministro tras la jornada negativa: ya nadie podrá acusarlo de que su pelea con Marco Lavagna tenía el objeto de «dibujar» la inflación de enero. Lo cual, no obstante, no significa que los sindicatos no usen algún tipo de «IPC blue» en los próximos meses, para mejorar sus condiciones de negociación salarial.
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ECONOMIA
Reforma laboral: las fintech insistirán en Diputados para que los salarios puedan cobrarse en billeteras virtuales

Tras la eliminación del artículo que permitía el pago de salarios en billeteras virtuales del proyecto de reforma laboral que obtuvo media sanción en el Senado, el sector fintech anticipó que insistirá con la normativa cuando el debate llegue a la Cámara de Diputados y consideró que el país necesita “con urgencia una modernización laboral profunda”.
El proyecto inicial de reforma laboral contemplaba la posibilidad de que los salarios se acreditaran tanto en cuentas bancarias tradicionales como en billeteras digitales. No obstante, en el dictamen que se debatirá en el Senado, los legisladores decidieron eliminar la mención a los Proveedores de Servicios de Pago (PSP). De este modo, las cuentas bancarias y las entidades oficiales de ahorro quedaron como las únicas opciones legales para el pago de haberes.
La supresión de este apartado obedeció a la presión ejercida por las cámaras bancarias, que advirtieron sobre el posible impacto negativo de canalizar los sueldos hacia billeteras digitales. Según el sector, los depósitos salariales representan un recurso central para financiar créditos destinados a pequeñas y medianas empresas.
En ese contexto, la Cámara Argentina Fintech difundió un comunicado asegurando que “el país necesita con urgencia una modernización laboral profunda, alineada con la realidad productiva y tecnológica del siglo XXI. Sin embargo, resulta contradictorio que, en ese mismo proceso, se haya excluido del debate un artículo que efectivamente introducía mayor libertad y competencia: la libre elección del canal de acreditación salarial”.

Acto seguido, los referentes del sector hicieron referencia a un informe reciente de la consultora Isonomía que exhibió que 9 de cada 10 argentinos considera que debería poder elegir dónde cobrar su sueldo. “Entre los jóvenes, 8 de cada diez cree que hacerlo en billeteras virtuales sería más práctico y 7 de cada 10 las percibe como una opción más segura. Además, el 64% de los trabajadores en relación de dependencia no eligió el banco donde hoy cobra su salario. La sociedad ya tomó una decisión”, consideraron.
A la vez, plantearon que la propuesta excluida “ampliaba alternativas” ya que “las billeteras virtuales operan dentro de un marco supervisado por el Banco Central, con normas de prevención de lavado, ciberseguridad, identificación de clientes y trazabilidad de operaciones”.
Y continuaron: “No hay vacío normativo ni informalidad. Hay competencia y un sistema plenamente integrado. Sostener la obligatoriedad bancaria en el cobro de salarios no responde a una necesidad técnica ni a la estabilidad del sistema. Responde a la preservación de un esquema que asegura a las entidades financieras tradicionales la administración de millones de cuentas sueldo”.
Bajo la perspectiva de la industria fintech, la libertad de elegir dónde cobrar el sueldo “no debilita al sistema financiero” sino que “lo obliga a competir por el cliente”. En ese mismo tono, sumaron que postergar la discusión “no elimina el problema de fondo: la normativa vigente ya no refleja cómo los argentinos usan su dinero ni qué modelo de libertad económica esperan”.
Por último, la Cámara Argentina Fintech aseguró que seguirá impulsando el debate cuando se discuta la reforma laboral en la Cámara de Diputados en los próximos días. En esa línea, informó que trabajará activamente para que el artículo de la discordia vuelva a ser incluido en la discusión legislativa.
“Estamos convencidos de que reconocer el derecho de los trabajadores a elegir no es una concesión sectorial, sino una actualización imprescindible que fortalece el espíritu de la reforma laboral y la modernización que la Argentina necesita. El salario pertenece al trabajador. La decisión sobre dónde cobrarlo también debería pertenecerle”, concluyó la entidad.

La controversia escaló a partir de las advertencias de las cámaras bancarias (ABA y Adeba), que sostienen que el traspaso de los depósitos salariales hacia las billeteras virtuales afectaría el financiamiento de la economía. Según sus estimaciones, la salida de estos fondos podría reducir el stock de préstamos al sector privado en un rango de entre 4 y 6 billones de pesos, impactando especialmente en el crédito a pymes y familias. Asimismo, los bancos remarcan que las entidades financieras tradicionales cuentan con seguros de depósito que brindan una seguridad adicional de la que carecen los PSP.
Desde el ámbito de las fintech se rechaza este argumento, señalando que la normativa actual del Banco Central ya obliga a las billeteras virtuales a depositar el 100% de los fondos de sus clientes en cuentas a la vista en bancos comerciales. Bajo este esquema de “encajes”, las empresas tecnológicas argumentan que el dinero no abandona el sistema financiero, sino que simplemente cambia su forma de administración. Además, subrayan que el nivel de adopción de estas herramientas es masivo, alcanzando a 8 de cada 10 argentinos.
El punto central del conflicto legislativo radica en la equiparación del CVU con el CBU para la recepción original de haberes, un cambio que fue retirado del proyecto tras intensas gestiones sectoriales. La industria tecnológica sostiene que la libre elección del canal de cobro es una demanda social que trasciende la competencia comercial. Por este motivo, el sector buscará que el debate se reabra en la Cámara de Diputados para reintegrar la posibilidad de que los trabajadores decidan de forma voluntaria dónde gestionar sus ingresos mensuales.
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