ECONOMIA
Más allá del stock en dólares: la verdadera dinámica de la deuda pública

La deuda de la Administración pública está compuesta por obligaciones tanto en pesos como en monedas extranjeras, principalmente en dólares. Cuando se expresa el stock total en dólares, cualquier fluctuación de los tipos de cambio altera la medición (aun cuando no se haya emitido nueva deuda o pagado amortizaciones).
Como se observa en los datos publicados por la Secretaría de Finanzas, la deuda en diciembre de 2023 ascendía a USD 368.225 millones, compuesta en un 28% por deuda en pesos y un 72% en moneda extranjera.
Al cierre de 2025, la participación de la deuda en moneda nacional subió. Esta variación responde a que como gran parte de esa deuda en pesos es ajustable por inflación o capitaliza intereses a una tasa real generalmente positiva, y la inflación evolucionó por encima del tipo de cambio, el peso relativo de esa deuda sobre el total aumentó al ser expresada en dólares.

Un indicador más adecuado para analizar la evolución del endeudamiento es la deuda en relación al PBI, que permite limpiar la volatilidad cambiaria, aunque no está exento de distorsiones. En contextos de corrección cambiaria como el ocurrido en diciembre de 2023, esa proporción puede dar un salto abrupto: la deuda en moneda extranjera aumenta instantáneamente al expresarse en pesos al nuevo tipo de cambio mientras que el PBI tarda en corregirse ante el nuevo escenario.
Este fenómeno genera una sobreestimación inicial que se corrige en los meses siguientes. Esa proporción dio un salto en diciembre de 2023, pasando de 95,8% del PBI al cierre del trimestre anterior al 154,7%, producto del sinceramiento del tipo de cambio oficial (que es el utilizado por la Secretaría de Finanzas para calcular las estadísticas de la deuda pública). Recordemos que antes de esta normalización, el dólar mayorista se mantenía en niveles ficticios alejados de la realidad, con una brecha superior al 170%, subestimando el peso real de los pasivos sobre el PBI.

Por ello, la relación no debe analizarse como una cifra estática aislada, sino que representa una trayectoria dinámica. A pesar del techo alcanzado en diciembre de 2023, el indicador mostró una reducción sostenida y constante durante toda la gestión hasta alcanzar el 75,8% al finalizar 2025, lo que prueba una mejora en el proceso del endeudamiento. Superado el efecto inicial luego de la normalización cambiaria, la evolución posterior evidencia una tendencia de compresión.
Realizamos una simulación, donde el tipo de cambio acompaña linealmente a la evolución de la inflación, muestra que la tendencia de la relación deuda/PBI se mantiene descendente. Esto demuestra que la trayectoria a la baja no fue producto de un efecto contable.
Bajo la premisa de déficit fiscal cero, el PBI nominal creció por encima de la dinámica de la deuda, en un escenario donde no hubo emisiones netas para financiar el gasto corriente. La variación más significativa del stock fue consecuencia del proceso de saneamiento de la hoja de balance del Banco Central (BCRA), en el que el Tesoro asumió la carga de sus pasivos remunerados que alimentaban la inflación.
La variación más significativa del stock de deuda fue consecuencia del proceso de saneamiento de la hoja de balance del Banco Central
Para comprender por qué el stock total de la deuda expresado en dólares puede mostrar variaciones que no reflejan lo que realmente ocurre con la deuda, resulta necesario desagregar el análisis según moneda de pago de los compromisos: por un lado, la deuda pagadera en pesos, expresada en pesos; por otro, la deuda pagadera en moneda extranjera, medida en dólares.
Esta distinción permite observar la evolución propia de cada componente reduciendo las distorsiones de valuación.
Si se observa la deuda pagadera en moneda local expresada en pesos, se percibe un incremento nominal que no es resultado de déficit. El aparente incremento de la deuda es el reflejo del traslado de los pasivos remunerados del Banco Central al Tesoro, que no implica la colocación de nueva deuda.
Al considerar únicamente las obligaciones del Tesoro, es decir, la deuda pública de la Administración Central, excluyendo las contraídas por el BCRA parece que hubo nuevo endeudamiento durante el traspaso, cuando lo que ocurrió fue un proceso de saneamiento del balance del ente monetario.

Este proceso comenzó en mayo de 2024 con la emisión de Letras del Tesoro capitalizables (Lecap), a cambio de las Letras de Liquidez (Leliq) emitidas previamente por el Banco Central. Se transformó una deuda que generaba emisión e inflación en deuda del Tesoro respaldada por el superávit fiscal. El traspaso no implicó nuevas obligaciones para el sector público consolidado (Tesoro más BCRA), sino que las hizo explícitas, eliminó el déficit cuasifiscal y puso fin a la emisión endógena que alimentaba la inflación.
Otro hito fundamental en el saneamiento del balance del Banco Central fue la implementación de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) en julio de 2024. Con una emisión inicial de $20 billones, este instrumento permitió que el Tesoro asumiera el costo financiero de la esterilización que antes recaía en la autoridad monetaria, eliminando así una de las fuentes principales de emisión endógena. El proceso culminó un año después, en julio de 2025, cuando se dispuso el canje del stock total de las LEFI por una canasta de títulos públicos.
Esta transición significó el pasaje de un esquema de remuneración automática de saldos diarios hacia instrumentos de mayor plazo, consolidando el objetivo de transferir definitivamente al Tesoro la responsabilidad del costo de la política monetaria.
Se consolidó el objetivo de transferir definitivamente al Tesoro la responsabilidad del costo de la política monetaria
Como resultado, la variación neta de la deuda en pesos durante el período de enero de 2024 a diciembre de 2025 fue de $195 billones. El 68% de este incremento, $132 billones, respondió exclusivamente a ajustes de valuación ($125 billones de la deuda que ajusta por inflación y $7 billones de ajustes por tipo de cambio de la deuda denominada en dólares que paga en pesos). El 32% restante, $63 billones, se explicó por aumentos en el stock por emisiones y capitalización de intereses por un total de $537 billones y disminuciones por cancelaciones de capital (amortizaciones, bajas por canjes y recompras) que totalizaron $475 billones.
Adicionalmente, la estrategia de financiamiento permitió que el excedente captado en las licitaciones primarias de las nuevas Letras del Tesoro, por sobre los vencimientos del período, se transformara en un mecanismo adicional de saneamiento monetario. Estos excedentes de pesos fueron depositados en la cuenta del Tesoro en el BCRA, retirando pesos de circulación.
El Tesoro utilizó parte de esos fondos para comprar divisas destinadas al pago de compromisos en moneda extranjera, y también para recomprar títulos del Tesoro que se encontraban en la cartera del Banco Central.
Estas operaciones resultaron en el doble efecto de retirar pesos de circulación en la economía y dar de baja dichos títulos de los registros de la deuda pública, disminuyendo así el stock y la carga de intereses futuros. Este mecanismo continúa hasta el día de hoy.
Por el lado de la deuda en moneda extranjera, en los primeros dos años de gestión del gobierno de Javier Milei se muestra un desendeudamiento equivalente a USD 2.841 millones.

Al analizar los principales flujos de deuda, extraídos de las publicaciones de la Secretaría de Finanzas y de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), se observan operaciones de gran magnitud que, en la mayoría de los casos, se compensan entre sí. Esto responde a una estrategia de gestión de pasivos y saneamiento del balance del BCRA, por lo que el efecto sobre el stock de la deuda es prácticamente neutro.
A lo largo del período se identifican tres momentos de variaciones significativas en el stock:
- Febrero de 2024: el Tesoro recompró bonos en dólares en poder del BCRA por USD 7.596 millones que salieron de circulación, financiados con el excedente de pesos de las licitaciones de títulos públicos, tras saldar los vencimientos correspondientes. Además, se cancelaron obligaciones contingentes con la CAF por USD 960 millones, que habían sido utilizados por la gestión anterior para cubrir vencimientos con el FMI.
- Abril de 2025: tras alcanzar un nuevo acuerdo con el FMI, se recibió un primer desembolso por aproximadamente USD 12.000 millones, por lo que el stock de la deuda en moneda extranjera aumentó en dicho mes. Continuando con la estrategia de saneamiento del Banco Central, en mayo, el Tesoro recompró con esos fondos Letras intransferibles del BCRA por USD 13.617 millones, lo que no solo compensó el aumento inicial, sino que la operación en su conjunto resultó en una disminución neta del stock de la deuda. Algo similar ocurrió con el segundo desembolso recibido en agosto del mismo año. Las Letras intransferibles al BCRA se emitieron originalmente entre 2010 y 2015 como mecanismo para captar reservas a cambio de títulos sin valor de mercado, que no se pueden vender y con rendimientos prácticamente nulos. Además, al estar valuadas a valor técnico en el balance del Banco Central, y no a precio de mercado, incrementaban ficticiamente las ganancias de la autoridad monetaria, lo que permitía justificar contablemente el giro de utilidades al Tesoro, es decir, más emisión. Actualmente, las letras vigentes ya no se contabilizan a valor técnico en el balance.
- Diciembre de 2025: hubo dos canjes de tenencias del BCRA de títulos públicos en pesos a cambio de bonos en dólares (Bonar AL35 y AE38) por USD 8.534 millones. Las operaciones produjeron un cambio de composición del stock de deuda por moneda: disminuyó la deuda en pesos y aumentó la deuda en dólares, pero el efecto neto sobre el stock total fue nulo.
Al estar valuadas las Letras Intransferibles al BCRA a valor técnico en el balance de la entidad, y no a precio de mercado, incrementaban ficticiamente las ganancias, lo que permitía justificar contablemente el giro de utilidades al Tesoro
Otros movimientos relevantes del período incluyeron las amortizaciones de enero y julio de los bonos en Bonares y Globales en dólares y euros, y las renovaciones al vencimiento de Letras del Tesoro intransferibles al BCRA de enero de 2024, que no implicaron una variación significativa del stock, entre otras. El stock expresado en dólares también se vio afectado por un ajuste de valuación.
Dado que parte de la deuda en moneda extranjera está denominada en Derechos Especiales de Giro (DEG), la fluctuación de la canasta de DEG frente al dólar impacta en la valuación, lo que durante el período generó un incremento en el stock de la deuda medida en dólares por USD 877 millones, sin que ello implique nuevo endeudamiento.
Como resultado del conjunto de estas variaciones, el stock de la deuda en moneda extranjera disminuyó en USD 2.841 millones.

En suma, a pesar de que se evidencia un aumento nominal del stock de la deuda pública medida en dólares, los datos muestran que no hubo un proceso de endeudamiento para financiar desequilibrios fiscales, sino una reorganización de los pasivos del sector público en un marco de equilibrio fiscal.
La trayectoria descendente de la relación Deuda/PBI y el saneamiento del Banco Central reflejan una mejora en la solvencia del Estado y un cambio estructural en la forma de administrar la deuda pública, en un contexto de déficit fiscal cero.
El autor es economista, diputado por La Pampa y presidente de La Libertad Avanza La Pampa; la autora es economista y asesora en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación
LEGACY: Financials (TRBC),Financials (TRBC level 1),South America / Central America,Government / Politics
ECONOMIA
Inflación: Caputo espera un alivio en el dato de febrero, pero detectan aceleración en marzo

Luego del 2,9% que marcó la inflación en enero, hilvanando cinco meses de aceleración mensual, el Gobierno espera que el dato de febrero sea algo inferior y permita aliviar bolsillos y expectativas.
Los relevamientos de las consultoras privadas indican que la inflación del segundo mes sea similar a la del primero, pero ya advierten para marzo un repunte, impulsados por los aumentos en alimentos y tarifas.
El dato de enero llevó el acumulado de doce meses 32,4% y generó ruido, no solo por el salto en el número, sino por la decisión del Gobierno de que no se usara la “nueva fórmula” (a partir de actualizar la canasta de consumo, pasando de la de 2004 a la de 2017/2018). Los equipos técnicos habían trabajado en esa actualización y había un compromiso al respecto con el FMI.
Si bien la decisión de no usar la canasta actualizada provocó la renuncia de Marco Lavagna al Indec y generó un ruido inconveniente, ahora permitiría atenuar el efecto de los datos, pues según las consultoras de aplicarse la nueva canasta el índice de marzo daría un aumento superior al resultante de mantener la vieja.
Anoche, entrevistado en LN+, el presidente Javier Milei afirmó que después del primer trimestre la inflación retomará un sendero bajista y que hacia junio-agosto el guarismo mensual comenzará “con un cero adelante”.
No obstante, el fuerte aumento del precio del petróleo en los mercados de futuros en la noche del domingo, con el precio de los crudos WTI y Brent escalando por arriba de USD 100 el barril y los mercados asiáticos cayendo 6 por ciento, abren un escenario internacional más adverso.
“Lo más probable es que la inflación de marzo arranque con 3”, destacaron en Equilibra, que en la primera semana del mes registró un aumento de precios del 1,7% (+0,4 punto porcentuales versus primera semana de febrero). “En el desagregado, los precios regulados ascendieron 2,5%, impulsados por transporte público y tarifas energéticas, mientras que aún no se observa un impacto del shock internacional en el precio de la nafta local», destacaron.
La novedad de la semana fue que la inflación núcleo escaló 1,8%, por alzas en Educación y Carnes, que aportaron 0,4 y 0,3 puntos porcentuales respectivamente. A su vez, los precios estacionales descendieron 0,7%, debido a estabilidad en el rubro indumentaria y bajas en frutas y verduras.
Una estimación más favorable hizo la consultora Analytica: en la primera semana de marzo registró una variación semanal del 0,4% en Alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, con un aumento promedio de 2,7% en las últimas cuatro semanas y una proyección en torno al 2,8% para marzo.
Entre los aumentos más notorios de la primera semana del mes, Analytica destacó el de Pescados y mariscos, con un alza de 7%, seguido por el de Carnes y derivados, con 4,9%, que hace meses viene presionando sobre el IPC. En contraste, los precios de verduras y de panes y cereales mostraron menores incrementos: 0,9% y 0,7% respectivamente.

Las proyecciones de Analytica contrastan con las de Econviews, que también subrayó el impacto de alimentos frescos y bebidas en el comienzo de marzo. Su relevamiento de precios arroja una suba de 0,6% en la primera semana de marzo, para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados. “Esta semana destacan Bebidas (+1,1%), Carnes (+1%) y Verdulería (-2%). Las últimas 4 semanas acumulan una suba del 2,8%”, comentaron en un informe que puso el foco en la dispersión de precios por rubro y canal de venta. Bebidas y carnes encabezaron las alzas y frutas y verduras experimentaron una baja en la primera semana. El promedio móvil de cuatro semanas en supermercados mantuvo la tendencia por debajo del 3%, aunque el nivel general sigue condicionando la previsión para el resto del mes.
Los distintos relevamientos privados muestran así un abanico de factores que inciden en marzo. Los aumentos en regulados, como transporte y tarifas energéticas, se suman a incrementos en alimentos frescos y procesados. Al mismo tiempo, la inflación núcleo, que excluye los productos estacionales y los precios regulados, exhibe una dinámica propia, motorizada por ajustes en educación y carnes. La dispersión de los incrementos según el rubro y la región complica la lectura sobre el avance de los precios y obliga a los analistas a ajustar permanentemente sus pronósticos.
Cabe recordar que la “vieja canasta” (la vigente) mantiene la ponderación de Alimentos y bebidas no alcohólicas en 26,9%, contra la reducción al 22,7% de la nueva y postergada. Lo opuesto ocurre en el rubro Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles: 9,4% según la vieja y vigente canasta, y 14,5% según la que por ahora no se aplica. .
Por otra parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que dio a conocer la semana pasada el Banco Central (BCRA) arrojó para febrero un promedio de proyecciones del 2,7%, inferior al dato de enero pero 0,6 puntos superior a lo que habían pronosticado un mes antes. También ajustaron hacia arriba su proyección para marzo. Del 2,2% que predecían hace un mes, ajustaron su predicción a una inflación mensual del 2,5 por ciento.

El presidente Javier Milei señaló en su momento que en agosto 2026 la inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%) “Mientras nos mantengamos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0”, afirmó más recientemente el ministro Luis Caputo, quien también aseguró que la variación del IPC de febrero será inferior al 2,9% de enero, pero aclaró que sus estimaciones no necesariamente coinciden con las que del Indec.
Para los meses que restan del año, las consultoras privadas marcaron en el REM una desaceleración escalonada de la inflación, para llegar a 1,5% en agosto, todavía por sobre las expectativas oficiales, pero mejor que los datos iniciales del año.
ECONOMIA
El petróleo a más de USD 100 agrava el panorama inflacionario de la Argentina

El petróleo abrió en el pre market con un aumento de 17,15% a USD 1087,6 y seguía en alza. Es el valor más alto de los últimos 8 años. Estos precios arrastran la suba de los granos porque el biocombustible será más demandado.
La soja estaba por encima de USD 440, el precio más alto desde mediados de junio de 2024. También es fuerte la suba del trigo de 5,65% a USD 227 por tonelada.
Las Bolsas de Nueva York estaban en baja al igual que el oro. El NASDAQ, el índice de las tecnológicas perdía más de 2%. El oro se derrumbaba en igual proporción porque el dólar se fortalecía 0,60% ante la posibilidad de que las tasas de interés se mantengan elevadas para contener el impacto inflacionario que traerá la suba de los combustibles.
El movimiento implica que los inversores están apostando a una guerra de larga duración y por eso no hay refugios y aparece una inminente inflación que perjudicaría al mundo y en particular a la Argentina.
Si bien el país exporta combustibles, los precios internos no pueden sustraerse a los internacionales, por los aumentos de fletes y costos de explotación. Todo lo que importe la Argentina con sus fronteras bien abiertas, será más caro y se sumará a la inflación de los productos locales.
Por supuesto, se aleja la posibilidad de ingresar a los mercados internacionales de capitales para financiar los vencimientos de la deuda.
Las consultoras locales, redactaron sus informes sin conocer los precios del domingo, pero previendo que iban a incidir en lo que ocurra esta semana. Aldazabal & Cía advirtió que “los mercados quedaron a merced de la incertidumbre generada por la guerra de Irán por su impacto sobre la oferta global de petróleo, en la inflación y en el crecimiento de las economías mundiales”.
La Alyc cree que el Banco Central “continuará con su racha compradora” y que se reafirma la decisión del ministro de Economía Luis Caputo de desistir de la posibilidad de hacer un canje de los globales 2029 y 2030 por bonos más largos”.
El viernes se conoció el REM, la encuesta que hace el Banco Central entre las principales consultoras sobre las variables financieras. Por supuesto, que los cálculos sobre la inflación de 26,1% para todo este año, perforando 2% desde mayo, quedaron desenfocados.

Para EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, cambió el escenario favorable que tenía la Argentina por la llegada de capitales del exterior que buscaban riesgo. El informe señala que “algunos países aprovecharon esa ventana. Ecuador, por ejemplo, volvió a los mercados internacionales después de varios años de ausencia. En la Argentina, tanto empresas y provincias colocaron deuda por más de USD 10 mil millones desde las elecciones. Ese flujo de capitales ayudó a sostener la calma financiera: el Banco Central pudo avanzar con fuerza en la compra de reservas, el tipo de cambio se apreció y el riesgo país llegó a perforar los 500 puntos”.
Según EconViews, “la escalada bélica, al menos por ahora, pone en pausa ese viento de cola. Es cierto que en los últimos días los mercados ya mostraba algo más de nerviosismo. La incertidumbre sobre el impacto potencial de la inteligencia artificial en la productividad y el empleo, y el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los aranceles impulsados por Trump, habían empezado a introducir ruido. El conflicto bélico terminó de cambiar el humor. Subió el petróleo, aumentaron las tasas en Estados Unidos, se fortaleció el dólar y las bolsas corrigieron”.
La consultora agrega que la clave ahora es el tiempo. “Los shocks internacionales recientes tuvieron impactos relativamente acotados y los mercados mostraron una resiliencia notable. Pero Medio Oriente podría ser un capítulo distinto. Si el conflicto se prolonga, el efecto puede ir mucho más allá del precio del petróleo. Un encarecimiento persistente de la energía y del transporte podría trasladarse a otros precios y obligar a la Reserva Federal a mantener tasas altas por más tiempo, o incluso a endurecer su postura. En ese escenario, los flujos hacia emergentes podrían empezar a secarse. Para la Argentina, sería una muy mala noticia. Por ahora, el impacto fue moderado”.
En tanto, “el riesgo país subió hacia la zona de los 550 puntos y hubo algo más de presión sobre el tipo de cambio, pero ambas variables se movieron menos que en otros países de la región. El Banco Central, además, pudo seguir comprando reservas”.
No hay que confiarse, agrega el informe. “La calma cambiaria actual depende en buena medida del flujo de dólares financieros que viene de las colocaciones corporativas y provinciales. Si ese canal se enfría por el ruido global, el equilibrio puede volverse mucho más frágil. El aumento en las exportaciones por mejores precios de la energía y commodities agrícolas es un punto a favor importante, pero difícilmente compensen un freno en los flujos financieros, y seguramente también tenga algún impacto inflacionario”.

En este contexto surge una pregunta inevitable: ¿Argentina dejó pasar la ventana para volver a los mercados?.
Según la consultora, “el mercado, de hecho, ya mira más allá. Los vencimientos de 2026 y 2027 son exigentes si se suman los compromisos con el FMI, los bonos soberanos, los BOPREAL y los REPO. En parte por eso el riesgo país no logra perforar de forma sostenida la zona de los 500 puntos.
Cualquier shock externo vuelve esa ecuación mucho más exigente. La Argentina llega a este episodio en mejor posición que en otros momentos de estrés, con superávit fiscal y un Banco Central comprador, aunque todavía con reservas limitadas. Pero los márgenes siguen siendo estrechos. Durante meses, el viento internacional jugó claramente a favor. Si ahora empieza a soplar en contra, las fragilidades que hoy parecen manejables pueden volver rápidamente al centro de la escena.
La consultora 1816 coincide en los problemas del viento de frente que soportan las economías. Y señala que “se vuelve relevante que la Argentina consiga emitir Bonares a 2028, es decir, con vencimiento en el próximo mandato. El spread entre BOPREAL octubre 28 y octubre 27, que mide el temor del mercado por comprar bonos post fin de este mandato, tocó un máximo interanual, pero se mantiene lejísimos de los niveles pre diciembre”.
También destaca que “los depósitos en dólares y fondos comunes de inversión en dólares, vuelven a hacer máximos, algo muy positivo”.
Pero advierte que “mientras no esté claro de qué manera financiará los vencimientos en moneda extranjera 2026 y 2027 las compras del BCRA son una necesidad. Más allá del impacto financiero de la volatilidad internacional, los nuevos precios de la energía que, de prolongarse, tendrán impacto positivo en las cuentas externas. Hace un mes, con el precio del petróleo de USD 60, el Gobierno estimaba superávit comercial energético de USD 10.000 mm en 2026 y USD 15.000 mm en 2027”.

Para Inversiones Pergamino “La decisión más importante del año para los mercados todavía no llegó. En mayo se producirá el cambio en la presidencia de la Reserva Federal, y será Donald Trump quien proponga al sucesor de Jerome Powell. El mensaje político ya está dado: Trump quiere tasas de interés más bajas. Si la nueva conducción de la Reserva Federal avanza en ese camino, el impacto puede ser significativo
- Menores tasas en EE.UU.
- Regreso del apetito por riesgo en equity (acciones)
- Mayor flujo hacia mercados emergentes
El informe agrega que “la Argentina, aunque aún no forma parte formal de ese universo en muchos índices, se vuelve extremadamente atractiva en términos de rendimiento bajo el nuevo esquema económico. Para nuestros bonos soberanos, la lógica es bastante directa: Si bajan las tasas de Estados Unidos, las tasas globales comprimen y los activos de mayor riesgo tienden a revalorizarse. Es, en gran medida, el escenario que Luis Caputo parece estar esperando cuando señala que Argentina no tiene apuro por volver a los mercados internacionales de deuda. La estrategia es clara: esperar un contexto financiero global más favorable”.
El informe de la consultora F2. que dirige Andrés Reschini, señala que “el desempleo en estados Unidos escaló al 4,4% y pone en una situación más incómoda a la Reserva Federal que ahora debe decidir entre empleo e inflación en un escenario en el que la escalada en las cotizaciones de la energía pone presión a los precios incrementando chances de tasas altas por más tiempo que impactarán en la actividad. El fortalecimiento del dólar se notó en la gran mayoría de las monedas del mundo sin excepción del real, mientras el peso argentino, desde el martes acompañó a esta dinámica. Los spreads de deuda de la región sufrieron la volatilidad del contexto global. Aun así, el BCRA logró continuar con su política de compra de divisas sin pausa y en la semana acumuló un saldo de USD 291 millones, volviendo a desacelerar levemente”.
El informe agrega que “más allá de que el tipo de cambio se ha acoplado en las últimas ruedas al comportamiento de las monedas de la región, sigue tendiendo a apreciarse desde las elecciones de medio término, pero curiosamente, esta vez ocurre con una mejora en la balanza comercial. De todos modos, en un contexto global con el dólar fortaleciéndose, acelerar la apreciación puede ser demasiado riesgoso dada la necesidad de divisas que enfrentan el Tesoro y el BCRA”.
También destaca que “los préstamos en pesos se mantienen estancados en el nivel de fin de junio y la alta selectividad que tienen los bancos por la alta morosidad no ayuda. Los préstamos en dólares siguen en crecimiento, pero no abarcan a toda la economía y la mayoría de los sectores sigue con dificultades en la actividad”.
Para hoy se espera otra rueda negativa para bonos y acciones. El riesgo país puede acercarse a los 600 puntos básicos si no aparecen noticias positivas.
Las tasas de interés en pesos podrían cambiar su tendencias bajista. El dólar hoy es la clave.
ECONOMIA
El círculo rojo se muda a Nueva York y hasta la UIA estará presente: quiénes son los empresarios locales que asistirán la Argentina Week

Desde Nueva York – Después de una semana de tensiones con un sector del empresariado nacional y de luces amarillas que se encendieron en el tablero de comando económico por el impacto de las acciones bélicas en Medio Oriente, el Gobierno de Javier Milei se apresta a “vender” a la Argentina en la Meca de los negocios y las finanzas: Manhattan.
Lo van a escuchar más de 400 hombres y mujeres de negocios, locales y globales, en un evento de tres días en el que también va a participar buena parte del gabinete nacional. A esta ciudad llegaron más de 200 CEOs, altos ejecutivos y dueños de las principales empresas del país… al menos los que mejor se llevan con la gestión libertaria. No se verá por estos lares a miembros del Grupo Techint en este evento, según confirmaron desde el holding que comanda Paolo Rocca, a quien el primer mandatario fijó como blanco de sus críticas y bautizó “Don Chatarrín de los tubitos caros”.
Si bien la agenda del encuentro empresario tiene poco y nada de industria, o no al menos del sector industrial manufacturero tradicional, llegará por estas horas a esta ciudad Martín Rappallini, titular de la Unión Industrial Argentina, entidad que se quejó del trato presidencial y pidió “respeto”. Claramente, es uno de los sectores más golpeados por la coyuntura, con caídas de producción y ventas en más del 53% de las fábricas. Luis Caputo, que habló de un modelo “regresivo, inmoral e ineficiente”, al referirse en Mendoza al rubro.

“Es una oportunidad para mostrarle al mundo que la Argentina quiere volver a generar confianza: un país con orden macroeconómico, que respeta los contratos y que quiere construir reglas previsibles para invertir”, le dijo a este medio Rappallini antes de embarcar desde Buenos Aires. No hizo referencia puntual a la tensión y, seguramente con intención de morigerarla, pidió “trabajo conjunto con el sector público”. “Argentina necesita más inversión, más empresas y más producción para crecer de manera sostenida. Y está decidida a convertirse en un socio serio, estable y confiable para invertir, producir y comerciar”, destacó.
El eje del evento tiene cierta impronta financiera e inversora, quizás a tono con los organizadores del evento o porque centralmente es al público al que se le hablará. Junto a la Embajada Argentina en EEUU, a cargo de Alec Oxenford, el encuentro está organizado por JP Morgan, Bank of America y Kaszek, uno de los fondos de inversión más grandes de la región creado por el cofundador de Mercado Libre, Hernán Kazah, y por Nicolás Szekasy, ex CFO de la empresa de Marcos Galperin cuando la empresa comenzó a cotizar en Wall Street. Galperin no está entre los confirmados al evento, pero mandó a su flamante reemplazo como CEO de Meli. No hubo venta de entradas, solo invitaciones. Y hace semanas se sabe que las sedes elegidas quedaron chicas.

Habrá más de 35 sesiones, con 100 CEOs como speakers, ministros locales y funcionarios estadounidenses, como Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos. También la presidente del NYSE, la bolsa de NYC en Wall Street, Lynn Martini. Entre los funcionarios locales estarán Manuel Adorni (Jefe de Gabinete), Pablo Quirno (Canciller), Mario Lugones (Salud) y Federico Sturzenegger (Desregulación). También viajará Santiago Bausili, presidente del BCRA. Todos van a disertar.
Jamie Dimon, Chairman y CEO global de JPMorgan Chase, será el encargado de presentar a Milei el martes en el nuevo edificio que el banco estadounidense tiene en Park Avenue. “El objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”, dijo ayer en una entrevista con Infobae, Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina. Un evento exitoso sería, aseguró, si los participantes se van sintiendo “que Argentina es un país donde conviene invertir”.
El foco estará puesto en energía, IA, finanzas, inversiones, agroindustria, minería, laboratorios e infraestructura. Quizás pueda llamar la atención el último punto, luego de dos años de proyectos de obra pública parados casi por completo a nivel nacional. La referencia concreta es sólo a un breve panel: privatización de trenes.
El evento contará con los número uno de algunas de las empresas más importantes del país, como Horacio Marín (YPF), Jorge Brito (Macro), Eduardo Elsztain (IRSA), Miguel Galuccio (Vista), Marcos y Alejandro Bulgheroni (PAE), Marcelo Mindlin (Pampa), José Luis Manzano (Integra Capital), Hernán Kazah (Kaszek) y Martín Eurnekian (Aeropuertos Argentina), entre otros.
“La Argentina está retomando una agenda internacional activa, con un modelo de orden y disciplina fiscal que genera confianza. Eso es lo que estamos viendo: un programa que vuelve a poner al país en el mapa global”, dijo la presidente del CICyP, Bettina Bulgheroni.
Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, por su parte, destacó que el país pasa por un momento bisagra luego de muchos años de inestabilidad. “Se abre una ventana de oportunidad para volver a posicionar al país como un destino atractivo para la inversión. Argentina Week busca precisamente eso: generar confianza, mostrar el potencial de nuestros sectores estratégicos y fortalecer el vínculo con Estados Unidos para impulsar un desarrollo federal, competitivo y sostenible”, afirmó Díaz.

“Es una oportunidad clave para que el país se proyecte al mundo mostrando no solo su potencial productivo y su talento, sino también su capacidad de innovar y de adoptar la inteligencia artificial como motor de desarrollo. Hay grandes expectativas entre quienes participamos de escuchar, intercambiar y conectar con sectores que son verdaderamente estratégicos para impulsar un crecimiento sostenible y competitivo para la Argentina”, destacó Sebastián Aveille, Country Manager Microsoft Argentina, que organiza uno de los cocktails post evento, en sus oficinas de Times Square. Los otros eventos de networking estarán a cargo de Citi, AmCham y Endeavor.
“Será un espacio clave para fortalecer el diálogo entre el sector público y el privado y trabajar de manera conjunta en una agenda que impulse el progreso. Este tipo de iniciativas nos permite contribuir, desde el sector empresarial, al crecimiento y a consolidar a Argentina como un país con potencial de liderazgo en la región y a nivel global”, destacó Demian Pintos, CEO de Philip Morris Argentina.
Otros de los confirmados son Federico de Narváez (GDN), Ariel Szarfsztejn (Mercado Libre), el sucesor de Galperin, Rubén Cherñajovsky (Newsan), Hugo Eurnekian (Corporación América), Juan Martín y Bettina Bulgheroni (PAE), Martín Migoya (Globant), Pablo Panizza (Quilmes) y Martín Galdeano (Ford).

Del sector financiero y banca se destacan Juan Parma (Macro), Eduardo Escasany y Diego Rivas (Galicia), Federico Tomasevich (Puente), Federico Elewaut (Citi), «Paco» Manríquez (Supervielle), Fabián Kon (Galicia), Pierpaolo Barbieri (Ualá), Anna Cohen (Cohen) y Gabriela Renaudo (Visa).
Del rubro energético y minero, confirmaron presencia Alejandro Macfarlane (Camuzzi), José Costa (Río Tinto), Martín Genesio (AES) y Marian Schoua (Aconcagua y presidenta de AmCham). Y del agro, Juan Farinati (Bayer), Mariano Bosh (Adecoagro), Santiago González del Solar (Cargill) e Ignacio Bartolomé (GDM). También, Sofia Vago (Accenture), Alejandro Elsztain (Cresud), Guillermo Rauch (Vercel), María Julia Bearzi (Endeavor), Leandro Sigman (Insud), Gastón Taratuta (Aleph) y Silvia Tenazinha (Salesforce) y .
Sin dudas, el sector más representado en el evento es el energético y si se le suma minería, gana por goleada. Uno de los paneles sobre Vaca Muerta contará con el VP de Chevron, Mark Nelson, Miguel Galuccio (Vista) y Harold Hamm, fundador de Continental Resourses. Hamm, quien acaba de desembarcar con su empresa en el país, es amigo personal de Donald Trump y uno de los magnates de shale de EEUU.
Luego será el turno de Horacio Marín (YPF), Marcelo Mindlin (Pampa Energía) y Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), y Alejandro Bulgheroni (presidente de PAE) dialogará con Daniel González Casartelli, secretario Coordinador de Energía y Minería del ministerio de Economía. También disertarán representantes de las mineras Río Tinto, McEwen y First Quantum Minerals.
El sector farmacéutico es estratégico y el acuerdo comercial con EEUU hace especial foco en el respeto de las patentes de los laboratorios estadounidenses, un viejo reclamo de AmCham en el país. Hablará el ministro Lugones y luego habrá dos paneles de Pharma & Innovation con representantes de Grupo Insud, Gador, Merck, Pfizer y Johnson & Johnson). Uno de ellos se titula: Moderador: “Cooperación Argentina: El valor de la innovación farmacéutica y el acceso sostenible”.
“Vamos a ver, está bueno el evento. Por suerte la cosa está más tranquila”, dijo el CEO de una de las empresas locales que se cruzó esta tarde con Infobae en la zona de Times Square. “La cosa” era una referencia climática local, nada que ver con la coyuntura económica: después de nevadas y temperaturas bajo cero, hoy la temperatura rondó los 20 grados en la Gran Manzana. El pronóstico promete buen clima para el Argentina Week.
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