ECONOMIA
Mayo, mes clave para el dólar y el plan Caputo: el rango de precios que prevé el mercado

El dólar mayorista cerró abril en $1.170 con lo cual registró una suba mensual de 8,94% en un contexto en el cual durante la segunda quincena del mes mostró gran volatilidad tras la salida parcial del cepo y el debut de la banda de flotación, mientras que el dólar minorista en Banco Nación finalizó en $1.190. Los analistas prevén que en mayo la dinámica del tipo de cambio oficial y los dólares paralelos continuará con fluctuaciones, aunque relativamente más calma
Los especialistas plantean que el rumbo del dólar oficial y de los paralelos estará determinado por varios factores como el ritmo de la liquidación del agro en el marco de la cosecha gruesa, el nivel de adhesión del Bopreal 4, cuya primera licitación será a mediados de mes, y que puede absorber pesos que potencialmente podían ir a presionar el tipo de cambio, si empiezan a ingresar capitales de la mano de la flexibilización del cepo para inversores extranjeros, la evolución del contexto externo al compás de la guerra comercial, y también en el plano político, el resultado de la elección legislativa en la Ciudad de Buenos Aires.
Los analistas prevén que el dólar oficial oscile del centro de la banda flotación hacia el piso, aunque la mayoría ve improbable que toque el límite inferior. Y en ese caso algunos expertos creen que el Gobierno modificará su decisión de comprar divisas solo cuando alcance el piso para poder cumplir con la meta de acumulación de reservas
Dólar: ¿qué escenario esperan para mayo?
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance señaló que «para mayo vemos menor volatilidad en el tipo de cambio ya que este mes es el de mayor liquidación de la cosecha del campo». En ese sentido, el experto remarcó que «viene un poco retrasada la liquidación debido al faltante de lluvias en las zonas claves del país, por lo que habrá que monitorear de cerca a ver cómo impacta esto».
El analista financiero Gustavo Ber cree que «el escenario cambiario podría extender la mayor estabilidad de las últimas ruedas a partir de una anticipada mayor oferta, por parte del campo, inversiones reales y carry trade, así como habitualmente a comienzos de mes hay ventas de dólares de privados para atender compromisos corrientes».
«El principal factor que podría imponer una mayor volatilidad a corto plazo sería el contexto externo, sobre todo en caso de que los tironeos sobre los aranceles desembocaran en una recesión y/o tensiones inflacionarias en EE.UU», sostuvo
Asimismo, Roberto Geretto, head Portfolio Manager de Adcap Grupo Financiero, dijo que «se espera un escenario similar a abril, con el dólar en relativa calma más cerca del piso de la banda». Y enumeró que «Los factores claves serán el contexto externo, las liquidaciones del agro, y el Bopreal 4 a emitir por el BCRA que puede absorber base monetaria».
En sintonía, Fernando Baer, economista jefe de Quantum Finanzas, prevé que el dólar estará «estable, moviéndose más hacia el piso de la banda» porque «la estacionalidad de la cosecha ayuda».
Por su parte, el operador Gustavo Quintana, de Pr Cambios, consideró que «en mayo espero más de lo mismo, el mercado todavía no encuentra una zona confortable donde estabilizarse y la volatilidad y cambios de tendencia serán moneda corriente, como en abril» y añadió que «no creo que supere la cota de los $ 1.200, y los dólares financieros acompañarán esa evolución»
De igual mirada, Maximiliano Ramírez, socio de Lambda Consultores, auguró que «vamos a seguir en un contexto volátil dentro de las bandas cambiarias, días que van a subir y bajar, hay que acostumbrarse a eso».
«En mayo el factor clave para el rumbo del dólar es la cosecha. Y ahí la cuestión es que hay un dilema porque si seguís bajando el tipo de cambio con el fin de que toque el piso de la banda para que el BCRA pueda comprar divisas y acumular reservas, qué incentivos van a tener los exportadores a liquidar, esa es la gran pregunta»
«En un contexto donde las importaciones en el primer trimestre aumentaron casi un 30%, y en un escenario donde la actividad económica sigue creciendo, y con un tipo de cambio a la baja, hay incentivo a que los importadores adelanten». Y también recalcó que «la posibilidad de hacer carry trade a medida que el tipo de cambio está cercano al piso de la banda, se reduce»
La economista Natalia Motyl, argumentó que «actualmente hay bastante volatilidad en el tipo de cambio, lo cual es lógico dado que estamos bajo un esquema de flotación administrada con bandas cambiarias, y fluctúa dependiendo de la oferta y demanda de pesos y dólares»
«La demanda de dólares está estrechamente vinculada a factores locales —como la liquidez en pesos—, mientras que la oferta de divisas responde más a variables externas, como la incertidumbre a nivel global, las decisiones de la Reserva Federal y la volatilidad en los precios de las commodities. Por lo tanto, espero que la volatilidad cambiaria continúe al menos durante los primeros meses, hasta que logremos consolidar una baja más pronunciada de la inflación», pronosticó.
Dólar: ¿qué rango de valor proyectan en mayo?
Ber pronosticó que «el dólar oficial se podría ubicar durante mayo en un rango de entre $1.100 y $1.200, con las divisas financieras aún con brechas prácticamente nulas en el actual contexto económico-financiero».
«No anticipo que el dólar toque el piso de la banda ya que una mayor demanda privada se buscaría anticipar antes de las eventuales compras oficiales«, especuló.
En sintonía, Baer dijo que tenderá a ir hacia el piso de la banda «pero no creo que llegue al piso porque puede haber antes desarme de posiciones de los que hacen carry trade ahora»
Para Geretto, el tipo de cambio oficial rondará entre «$1.000 y $1.250». Según su visión, «puede tocar el piso de la banda, pero la duda es cuánto se puede mantener allí, ya que implicaría un tipo de cambio bajo en términos reales». Al respecto, el experto enfatizó que «va a ser clave si las liquidaciones del agro acompañan»
María Belén San Martino, economista en Balanz estimó que «en el contexto actual, vemos más probable que el tipo de cambio se mantenga más cerca del centro de la banda a que converja al piso, es decir, que se mueva en un rango de entre $1.150 y $1.250, lo que balancea mejor los objetivos de desinflación de corto plazo con los de acumulación de reservas y sostenibilidad del esquema cambiario en el mediano plazo».
El economista Federico Glustein proyectó que «los tipos de cambio seguirán en un entorno entre $1.150 y $1,230 sin tocar techo ni piso de bandas». Y prevé que habrá «un grado de volatilidad aportado por las bandas cambiarias amplias, y la posibilidad de hacer carry trade y los informes del exterior para invertir en corto plazo y retirarse hacen que se mantenga esta fluctución a la que hay que estar acostumbrados»
El experto remarcó que «el factor electoral porteño sumado a cuestiones macroeconomicas como el dato de inflacion de abril pueden ser claves para el rumbo del cambio oficial, al que hay que sumarle las liquidaciones del agro».,
Ramírez estimó que el dólar oficial «en mayo debería estar más cerca del piso que del centro de la banda» porque es un mes «en el que las liquidaciones deberían ser más importantes, aunque dependerá del tipo de cambio y las necesidades del productor»
A su vez, el analista financiero Christian Buteler planteó: «En los próximos 45 días tenes la cosecha que liquida,y ahí tenes una fuerte oferta, lo que pasa es que conociendo las bandas, a medida que se acerque al piso, el incentivo para vender desaparece porque ya sabes que en algún momento va a rebotar».
«Y el carry trade tampoco se hace interesante porque la brecha entre el piso y el techo es muy alta, entonces lo que puede llegar a saltar (el dólar) tendrías que tener una tasa muy alta para que te compense ese riesgo», argumentó.
En ese marco, Buteler vislumbra «difícil que el dólar toque el piso de la banda,para mí va a estar dentro de la banda, y debería ir arriba de los $1.200 pesos».
«Si bien el Gobierno está apuntando a que vaya al piso y va a poner todos los cañones en eso,, tiene los tiempos medios cortitos porque tiene que cumplir las metas de reservas del FMI y ahí se puso la soga al cuello solo cuando dijo que no van a comprar si no es en el límite inferior», alegó.
¿Si el dólar toca el piso de la banda se levantarán más restricciones?
Para Baer, «el BCRA va a ir levantando restricciones pero va a esperar a ver como el mercado se mueve luego de la etapa de liquidación, si hay algún otro flujo positivo que acompañe para reducir volatilidad»
Lazzati concordó: «No vemos levantamiento de más restricciones cambiarias en el corto plazo».
Geretto también dijo que «no se espera que el BCRA levante restricciones cambiarias aún en el piso de la banda, ya que el problema de stocks los está solucionando por otras vías, por ejemplo el Bopreal a emitir».
Motyl manifestó que «soy escéptica de que se pueda liberar completamente el mercado en el corto plazo; el BCRA aún no tiene el nivel de reservas suficientes y muestra vulnerabilidad cada vez que disminuye la oferta de dólares por factores estacionales o externos». Y sostuvo que «la volatilidad del sector externo sigue siendo elevada, y eso puede tensionar el balance del BCRA si no se administra con cuidado».
Ramirez adujo que para junio hay que acumular reservas unos u$s4.000 millones de reservas, y aunque «el Gobierno dice que no es importante la meta con el FMI, en un contexto donde recién te hicieron un primer desembolso creo que deberían cumplirla»
«Ahora si el tipo de cambio perfora el piso sería bueno que el BCRA empiece a acumular reservas y a partir de ahí empezar a pensar en apertura (del cepo) para ciertos sectores relacionados con giro de utilidades que tengan que ver con las empresas, y el tema del parking con las empresas«.
A su vez, Glustein cree que «algunas restricciones como el dolar turista podrían eliminarse si baja el tipo de cambio baja mucho».
Reservas: ¿qué pasará si el dólar no toca el piso de la banda en mayo?
En las primeras tres semanas de la salida del cepo el BCRA no intervervino en el mercado cambiario, es decir no compró ni vendió divisas. Las reservas brutas cerraron en abril en u$s38.960 millones. El plan oficial es esperar que el tipo de cambio vaya al piso de la banda y recién ahí que la entidad monetaria salga a comprar
Sin embargo, la consultora LCG destacó que «la meta de la primera revisión implica acumular reservas por u$s4.430 millones hasta el 13 de junio por lo que entendemos que la decisión de intervenir solo en el piso será modificada».
Baer también cree que «el BCRA puede llegar a comprar algo antes del piso si no llega» para cumplir con la meta.
En cambio Geretto juzgó que «hasta el momento el Gobierno dio señales que la prioridad es la desinflación por sobre acumular reservas, por lo que lo más probable es que aun sin tocar el piso de la banda el BCRA no intervenga comprando reservas«.
«Probablemente sea una estrategia correcta, ya que si acumula reservas pero después tiene un mal desempeño electoral por una inflación que no baja, ahí perderá las reservas compradas», opinó.
Ber coincidió con esa mirada: «Creo que las autoridades no tienen apuro en comprar reservas en esta etapa, de aprendizaje a la mayor flotación cambiaria, e incluso podrían cumplirse las futuras metas de reservas a través de otros mecanismos como principalmente financiamiento externo, inversiones privadas y/o ingreso de capitales».
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ECONOMIA
Se puede ganar plata con el boom del chocolate Dubai: inversión rinde hasta 20% anual en dólares

El consumo de pistacho tiene un crecimiento exponencial en los últimos años en todo el mundo, por lo que comenzaron a surgir emprendimientos para invertir en este fruto seco. En este caso, en Argentina, bajo un modelo de fideicomiso agrícola a largo plazo y con foco en activos reales, una desarrolladora impulsa estos cultivos, en el que promete un retorno estimado de entre 14% a 20% anual en dólares, una vez iniciada la cosecha.
Estas iniciativas son impulsadas desde la provincia de San Juan, donde el proyecto «La Memita» contempla el desarrollo de 100 hectáreas productivas.
El lanzamiento fue anunciado por AgroFides, desarrolladora de proyectos de inversión productiva, que ya cuenta con 110 hectáreas de pistacho plantadas con capital propio en San Juan, y que planea seguir creciendo a un ritmo de 100 a 300 hectáreas por año.
Esta empresa comenzó hace varias décadas con la actividad agrícola, primero con yerba mate y plantaciones de pino en Misiones. Y luego se expandió hacia la ganadería y la forestación. Y, hace 8 años, comenzó a estudiar y analizar la producción de pistachos.
Cómo invertir en pistacho
La inversión en cultivos de pistacho es encausado por medio de un proyecto que aplica un modelo de fideicomiso agrícola, que permite la participación de inversores desde montos iniciales de u$s30.000, con un retorno estimado de entre 14% y 20% anual en dólares una vez iniciada la cosecha, según informan los desarrolladores.
De acuerdo a la información, contempla, en esta primera etapa, el desarrollo de 100 hectáreas productivas, con posibilidad de escalar hasta 150 en esta instancia.
Un fideicomiso agrícola es una estructura legal y financiera donde inversores aportan dinero a un patrimonio separado, administrado por un fiduciario para desarrollar una campaña agropecuaria.
Con esos fondos, se alquila tierra, se compran insumos y se gestiona la producción del cultivo. Así, la rentabilidad surge de la venta de la cosecha, descontados costos, honorarios y gastos operativos. Por lo tanto, permite diversificar riesgo productivo y profesionalizar la gestión, pero está expuesto a clima, precios internacionales y tipo de cambio.
«Detectamos una creciente demanda por inversiones alternativas ligadas a la economía real, como complemento a los instrumentos financieros tradicionales. Argentina tiene condiciones diferenciales para captar ese capital: activos productivos, producción contraestacional y capacidad de escalar proyectos con gestión profesional. El pistacho permite integrar esos factores en una inversión de largo plazo con proyección global», dice Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides.
Por eso, sostiene que el modelo está orientado a perfiles de inversores que buscan diversificar su cartera con activos reales ligados al dólar, generar renta pasiva y construir posiciones de largo plazo. Entre ellos se destacan inversores habituados al real estate, profesionales de ingresos altos y personas que planifican su retiro o buscan complementar su estrategia patrimonial con inversiones productivas de baja correlación con los mercados financieros tradicionales.
En términos de riesgo, la compañía señala que «la combinación de una demanda global sostenida y una oferta estructuralmente limitada contribuye a reducir la volatilidad típica de otros proyectos productivos. A esto se suma la localización del proyecto en una zona de bajo riesgo climático relativo y la incorporación de tecnología orientada al control del agua, la energía y los procesos productivos».
Pistachos en crecimiento
El consumo de pistacho se encuentra en alza en Argentina y en el mundo, de la mano de la diversificación de su utilización, donde ya se emplea en helados, chocolates y alfajores, entre otros productos.
«A diferencia de otros cultivos, presenta un bajo riesgo productivo relativo y barreras de entrada altas, tanto por los requerimientos técnicos y climáticos como por el nivel de inversión inicial que demanda. En paralelo, la demanda mundial de pistacho crece a un ritmo promedio del 6,5% anual desde hace más de dos décadas, mientras que la oferta avanza a un ritmo menor, estimado en torno al 5% anual«, indica Ponelli.
Por lo tanto, se considera que esta dinámica proyecta un déficit estructural superior a las 250.000 toneladas en los próximos 10 a 15 años, un escenario que «favorece la estabilidad de precios y refuerza su atractivo como activo productivo de largo plazo».
En Argentina, se considera que la provincia de San Juan cuenta con condiciones agroclimáticas ideales y la ventaja de la producción contraestacional, «lo que abre una oportunidad estratégica para el desarrollo de nuevos polos productivos», indica Ponelli.
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ECONOMIA
Banco Nación se sumó a Adeba a casi un año de su renuncia a la Asociación de Bancos Públicos y Privados

En abril del año pasado, de manera sorpresiva, Banco Nación anunció que renunciaba a la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra), la institución que nuclea a las entidades financieras estatales y que referencia a la banca pública en el país.
Ahora, la entidad oficial que preside Darío Wasserman –luego de la salida de Daniel Tillard a mediados de diciembre– anunció que ingresa como miembro pleno a la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) tras la aprobación, por unanimidad, de su Comisión Directiva.
“El sistema bancario argentino está llamado a ser uno de los pilares de la recuperación de Argentina, a través de la prestación de servicios financieros, provisión de medios de pagos y generación de préstamos”, dijo el Nación.
También destacó que con su incorporación, el número de entidades miembro de Adeba asciende a 30, “fortaleciéndose así la representatividad de la asociación en el país”.

“Adeba tiene como objetivo promover el desarrollo sostenible del país y de la banca argentina, con inclusión financiera, en un contexto de competencia en igualdad de condiciones y observando las buenas prácticas”, dijo el mayor banco del país.
Ahora, Adeba tiene 50% de los bancos del sector (30), 55% de los empleados y alrededor del 60% tanto de los activos como de patrimonio neto total de las entidades.
Al momento de ser designado, Wasserman ocupaba la vicepresidencia de la entidad desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Desarrolló su carrera en el sistema financiero con foco en las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR), presidió Móvil SGR y Garantizar SGR, la sociedad del sector que cuenta con una participación accionaria principal del Nación. Además, estuvo al frente de la Cámara Argentina de Sociedades de Garantías Recíprocas y fue vicepresidente segundo de la Asociación Latinoamericana de Instituciones de Garantía (ALIGA) entre 2016 y 2018.
Está casado con Pilar Ramírez, presidenta del bloque libertario de la Legislatura y referente porteña de La Libertad Avanza.
La salida de BNA de Abappra sorprendió al mercado y no hubo, de manera oficial, información sobre las razones que la motivaron. Tampoco hubo una comunicación oficial al respecto.
Incluso el propio Tillard era presidente de la entidad, tal como marca una tradición de muchos años. Dado que se trata del banco más importante del país, que siempre mantiene una postura política oficialista frente a los distintos gobiernos, quien preside el Nación también lo hace con la entidad que agrupa a los bancos públicos.
Desde el mercado surgieron algunas conjeturas, en ese momento, sobre la decisión. Una de ellas apunta a lo meramente partidario, entendiendo que la gestión libertaria no quiere compartir una entidad con el Banco Provincia y el Banco Ciudad, vinculados al peronismo y al PRO, respectivamente. Sus presidentes, Juan Cuattromo y Guillermo Laje, son vicepresidentes de Abappra.

El Nación fue transformado en Sociedad Anónima en febrero pasado mediante un decreto del Presidente Javier Milei, como paso previo a la apertura al capital privado que todavía tiene mucho camino por recorrer, ya que requiere de una aprobación del Congreso. El 100% de su capital sigue siendo del Estado Nacional.
La nueva condición de S.A. del Nación (hasta hace poco era un ente autárquico) tampoco le impedía participar en Abappra. La entidad congrega a muchos bancos provinciales que revisten la condición de Sociedad Anónima. Entre ellos, el Banco de Córdoba (Bancor), que se transformó en S.A. en 2004 justamente bajo la presidencia de Tillard.
La representación de las entidades financieras se reparte en otras tres asociaciones: Adeba, que reúne a los bancos privados de capital nacional; ABA, que lo hace con los bancos de capital extranjero, y ABE, que representa a la banca especializada.
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ECONOMIA
Caputo encendió el freezer: con inflación en alza, renovó deuda y aspiró $1,7 billones del mercado

El mensaje de Luis Caputo fue contundente: todavía se sigue considerando peligroso que haya un exceso de pesos circulando en la calle. Por eso, en la última licitación del Tesoro, no solamente se renovaron los $7,3 billones de deuda pública que vencía, sino que además se absorbieron otros $1,72 billones.
Y no es casual el «timing» de esta decisión: justo cuando se reinstaló el temor por la aceleración inflacionaria, tras el imprevisto 2,9% que arrojó el IPC. Ese nivel de «rolleo» compensa la inyección de pesos que surgió como consecuencia de la masiva compra de dólares del Banco Central.
De hecho, la licitación coincidió con la compra más alta realizada por el BCRA en lo que va del año, por u$s214 millones. Así, en lo que va del año acumula u$s1.906 millones -que, al cambio actual, equivale a unos $2,6 billones.
«El resultado fue sumamente positivo. Consideramos que el Tesoro necesita de un rollover alto este año para hacer frente no sólo a los compromisos de deuda en pesos, sino también parcialmente a los de dólares, como hizo la semana pasada con el pago de dólares al FMI», observó el informe de research de la financiera Puente.
Y la referencia a los dólares está vinculada al exigente calendario de vencimientos de la deuda en pesos, que para febrero prevé otros u$s1.000 millones en Bopreales, y luego unos u$s18.000 millones hasta fin de año. Parte de esos vencimientos son a nombre del BCRA mientras que otros son del Tesoro -que necesita contar siempre con un excedente de pesos para comprarle los dólares al Central-.
Lejos del Punto Anker
Lo ocurrido este miércoles muestra que ha quedado muy lejos el «Punto Anker», como denominaba el equipo de Toto Caputo a la situación en la que un vencimiento quedaba sin un «rolleo» completo porque, en una economía que se reactivaba, había demanda por el crédito. Fue cuando se acuñó la frase de que «los bancos volvieron a trabajar de bancos».
Pero ahora, por el contrario, cada medida monetaria parece complicar más el crédito para el sector productivo y el consumo, donde se está viendo un amesetamiento. Los bancos volvieron, en parte, a trabajar de proveedores de liquidez para el Tesoro.
Y ese es un tema que genera polémica, porque los economistas más críticos afirman que no es cierto el argumento oficial de que haya un «ancla monetaria» sino que hubo una expansión, que finalmente queda evidenciada en la acumulación de intereses de las Lecaps.
Es uno de los aspectos más polémicos del plan, porque quienes objetan la contabilidad oficial afirman que esos intereses -que no se pagan mensualmente pero se acumulan al vencimiento-, deberían ser restados del resultado fiscal, y que en los hechos no existe el superávit del que se jacta el gobierno.
Lo cierto es que los críticos del Gobierno afirman que la emisión monetaria, aunque a ritmo más lento, continúa. De hecho, la variación interanual de la masa de pesos coincide con la inflación de 31,5% que se acumuló en 2025.
Y advierten que la estrategia de renovar deuda en pesos con tasas altas para que los inversores no vayan al dólar es, en definitiva, una forma de emisión monetaria que el mercado no convalida y que por eso termina volviendo a las arcas del Tesoro.
Otro sector de economistas, en cambio, no equipara a la deuda del Tesoro como dinero, y creen que después de marzo, cuando se hayan superado dificultades estacionales, subirá la demanda de pesos por parte del público. Y que, en ese momento, Toto ya no absorberá liquidez sino que devolverá liquidez al mercado.
El pragmatismo de Luis Caputo
En todo caso, no es la primera vez que Caputo hace gala de su pragmatismo: después de la elección legislativa, y a pesar de haber declarado que se había despejado el «riesgo kuka» y que la economía había ingresado en una etapa de aumento de la demanda de pesos, igualmente eligió la opción contractiva.
Como es habitual, el Gobierno presentó el resultado de la licitación como un síntoma de confianza del mercado. En otros tiempos, se argumentaba que si los títulos «dólar linked» tenían baja demanda, era porque no había temores a la devaluación. Luego, cuando hubo furor por esos bonos, se presentó como un dato positivo la gran cantidad de oferta recibida por parte de los inversores.
En esta ocasión, se planteó como un elemento positivo el hecho de que los bancos hayan ofertado $11,51 billones, es decir que el Tesoro podría haber absorbido otros $2,48 billones si hubiese querido convalidar mayores tasas de interés. A primera vista, parece un argumento contrario al discurso oficial de que los argentinos demandan más pesos porque se disipó el riesgo de que la oposición boicoteara el plan económico.
Sin embargo, ante el ruido generado por la inflación persistente, unido además a los temores de que la compra de reservas traiga como contracara una inyección de pesos «excedentes», no hubo dudas en volver a «pasar la aspiradora», una medida políticamente antipática porque suele ser considerada como un síntoma de estancamiento en la actividad productiva.
Javier Milei celebró el «tremendo dato»
Pero para el gobierno no sólo era importante mostrar su capacidad de contraer la base monetaria, sino además que eso podía realizarse con un menor nivel de tasas que en la licitación anterior.
El propio Javier Milei calificó como «tremendo dato» el rollover de 123% a tasas de mercado, y acompañó el posteo con el infaltable «VLLC».
A diferencia de otras licitaciones, esta vez no hubo mucha posibilidad de celebrar un estiramiento en los plazos de la deuda, ya que la mayor parte se concentró en los papeles de corto plazo, como la Lecap que vence en abril y paga una tasa efectiva anual de 39,48%. La «duration» promedio del monto licitado es de cinco meses, según el reporte de la consultora Romano.
Hubo también una colocación de $2 billones en títulos ajustables por CER, un dato que en otro momento no habría llamado la atención, pero que quedó en el centro de la polémica desde que Toto Caputo calificó esa demanda como una demostración de que el mercado no desconfía de la metodología de medición de la inflación.
Fue un argumento polémico, dado que los críticos del gobierno afirman que, lejos de reflejar confianza por parte de los inversores, esa actitud deja en claro una expectativa de que la inflación continuará al alza y que, por lo tanto, buscan los papeles que otorguen cobertura.
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