ECONOMIA
Mercados: mayoría de bajas para las acciones argentinas en Wall Street mientras hubo feriado local

Las acciones argentinas operaron con debilidad de precios este lunes, mientras los mercados apostaban a que la Reserva Federal de los EEUU lleve a cabo un recorte de las tasas de interés esta semana, aunque los inversores especulan con la posibilidad de que la reunión sea una de las más divididas que se recuerdan.
Mientras que no hubo operaciones en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires debido a la celebración del Día de la Inmaculada Concepción, los ADR y acciones de empresas argentinas que son negociados en dólares en Wall Street registraban a las 17 horas bajas de hasta 3,8%, con Banco Supervielle a la cabeza de las perdidas, seguido por Ternium (-3,7%).

Los bonos soberanos en dólares estuvieron negociados con cotizaciones estables, ante la falta de referencia de negocios en la Bolsa porteña. El índice de riesgo país de JP Morgan ganaba seis enteros para la Argentina, en los 633 puntos básicos, dada la variación e la tasa de los bonos del Tesoro norteamericano.
Los índices de las bolsas de Nueva York restaban a una hora del cierre entre 0,4% y 0,6%, tendencia que selló también el sesgo negativo para la renta variable argentina en el exterior.
Los analistas seguían de cerca las proyecciones sobre el rumbo de las tasas de interés de referencia que determina la Reserva Federal de los EEUU (Fed). Los futuros implican alrededor de un 86% de probabilidades de una reducción de un cuarto de punto en la tasa de los fondos, actualmente entre el 3,75% y el 4% anual, por lo que una decisión de mantenerse estable supondría una sacudida sísmica. Según un sondeo de Reuters a 108 analistas, sólo 19 esperan que no haya cambios, mientras que el resto espera un recorte.
La Fed se prepara para anunciar el miércoles 10 si habrá o no un recorte en las tasas
“Todo el mundo espera ahora un recorte de la Fed, pero lo más importante será cuántos disidentes habrá”, comentó Nabil Milali, de Edmond de Rothschild Asset Management. “Podría ser una de las primeras reuniones de la historia en la que la decisión podría dividirse en siete a favor de un recorte y cinco en contra, lo que sería una señal enorme para las expectativas del año que viene”.
En este sentido, los bancos centrales de Canadá, Suiza y Australia también se reúnen esta semana, y todos ellos se inclinan por mantenerse estables. Las esperanzas de más estímulo por parte de la Fed han contribuido a sostener la renta variable global en las últimas semanas.
Los resultados trimestrales que serán presentados esta semana por Oracle y Broadcom pondrán a prueba el apetito por todo lo relacionado con la inteligencia artificial, mientras que Costco aportará datos sobre la demanda de los consumidores.
Los valores chinos ganaron casi un 1%, tras datos que mostraron que las exportaciones del país superaron las previsiones en noviembre y se mantuvieron firmes frente a los aranceles estadounidenses.
En los mercados de renta fija, los precios de los bonos del Tesoro estadounidense a más largo plazo se vieron presionados por el riesgo de que la Fed adopte una orientación más estricta aunque acuerde un recorte esta semana. Como las tasas de retorno evolucionan en sentido inverso a los precios, el rendimiento de las notas a 10 años ganaba unos tres puntos básicos, al 4,17%, tras avanzar nueve puntos básicos la semana pasada.
El oro bajó 0,6% y cotiza a USD 4.217 la onza , tras alcanzar el viernes los USD 4.259, mientras que la plata se situó justo por debajo de su máximo histórico. Los precios del crudo restaron un 2,1%, a USD 58,80 el barril de petróleo de Texas.
En general, las materias primas se vieron respaldadas por las apuestas a un mayor estímulo de la política estadounidense, y el cobre tocó máximos históricos gracias a una mezcla de preocupación por la oferta y demanda de inversiones en infraestructuras relacionadas con la IA.
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ECONOMIA
“Un día histórico”: reacciones del sector empresario al acuerdo del Mercosur con la Unión Europea

“Un día histórico para nuestra Argentina y la Región”. Así calificó la Sociedad Rural Argentina (SRA) la firma del Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, al cabo de 25 años de negociaciones.
“El mismo permitirá fortalecer la presencia de los productos agroindustriales en el mercado europeo, uno de los más grandes y de mayor poder adquisitivo del mundo. Además, favorecerá el trabajo que se viene haciendo desde el gobierno nacional de una mayor inserción internacional. Seguramente que esta apertura comercial beneficiará al Mercosur, a la Argentina y particularmente a nuestro sector”, reconoció la entidad ruralista.
“A partir de ahora, aguardamos que el Parlamento europeo y los países miembros del Mercosur ratifiquen el acuerdo. Desde la Sociedad Rural estamos a disposición de los integrantes del Poder Legislativo para formar parte del debate, presentar nuestros aportes y lograr los consensos necesarios con el objetivo de que Argentina se transforme en un país con reglas claras, competitivo y previsible”, resaltó la entidad presidida por Nicolás Pino, uno de los dirigentes de mejor relación personal con el presidente Javier Milei.
La SRA recordó además un reciente informe de los Institutos Económicos y de Negociaciones internacional que precisó que 6 de cada 10 dólares exportados por Argentina provienen del agro. “El acuerdo que se firmó hoy abre una oportunidad concreta de escala, diversificación y mayor valor agregado y otorgará beneficios comerciales concretos, donde el 99% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur acceden a beneficios, el 70% de los productos ingresan sin arancel desde el inicio, el 14% con desgravación gradual (3, 7 o 10 años), y el 15% mediante cuotas con arancel reducido o cero. Todo esto brinda previsibilidad de largo plazo, fundamental para inversión, certificaciones y planificación productiva”, celebró el comunicado ruralista.
La Unión Industrial Argentina (UIA) ya había dado su bienvenida al acuerdo en columnas de opinión y entrevistas de su presidente, Martín Rappallini, quien consideró que el acuerdo será “muy importante a nivel industrial” y que en un mundo tan complejo y con tantos problemas geopolíticos es destacable que la Argentina estreche lazos con la Unión Europea. El acuerdo, dijo el titular de la central fabril, “debe leerse en una clave más amplia que la estrictamente comercial” pues se trata de “una oportunidad estratégica para fortalecer la relación de la Argentina con el mundo productivo, creando un marco favorable para inversiones, incorporación de tecnología y expansión comercial en condiciones previsibles”. Los países miembros de la UE, precisó, tienen “más de 700 millones de habitantes y cerca del 20% del PBI mundial, con un alto nivel de ingreso y estándares productivos exigentes” y el bloque es no de los principales inversores en la Argentina, con fuerte presencia en industria, energía, servicios e infraestructura. A su vez Europa, subrayó Rappallini, tiene una “necesidad estructural” de asegurar energía, materias primas y minerales críticos en la transición energética y la reorganización de las cadenas globales de valor, algo que consideró “una oportunidad concreta para la Argentina.
El Grupo de los 6 (G6), que integran la Asociación de Bancos de la Argentina (Adeba), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAD), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la SRA y la UIA, ya había anticipado su respaldo al acuerdo que, señaló, “en un marco justo y competitivo, será beneficioso para el desarrollo de las naciones involucradas y sus habitantes”.
Luego de la firma del Acuerdo, el Gobierno argentino publicó un comunicado en el que destacó que la UE es la tercera economía mundial, con 15% del PBI global y el segundo mayor importador mundial, con 13% del total global. La UE, recordó, el gobierno “eliminará los aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y dará acceso preferencial a otro 7,5%, quedando excluiso solo el 0,5 por ciento. De ese modo, precisó, “el 99% de las exportaciones agrícolas del MERCOSUR a la UE se verán beneficiadas”.
Corporate Events,Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America
ECONOMIA
El gran objetivo de Milei: que el pacto Mercosur-UE ayude a acelerar su ambiciosa agenda de reformas

Solo hay un punto en el que todos están de acuerdo sobre el tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea: se trata de una instancia «histórica». A partir de allí, empiezan las desavenencias sobre si será beneficioso o perjudicial para la economía, y si implica un refuerzo al esquema global de multilateralismo o, por el contrario, debe ser considerado un avance contra las burocracias internacionales.
Como botón de muestra, el mismo día en que el presidente brasileño Lula da Silva anunciaba el acuerdo junto a Úrsula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, volvían a producirse protestas violentas de agricultores en España y Francia, que se quejan de que productos sudamericanos, como la carne vacuna, no cumplen con los estándares sanitarios europeos.
También hubo quienes desde Europa destacaron el hecho de que, el mismo día, la automotriz china BYD compró una planta en Brasil, lo cual despertó temores de que el acuerdo sirva como método de «triangulación» comercial desde China hacia la UE.
Mercosur – UE y un choque de discursos
Mientras, en Argentina, la Unión Industrial celebró el acuerdo, pero advirtió que implicará la necesidad de que el gobierno garantice una mejora de la competitividad a las empresas locales que ahora enfrentarán la competencia europea. Todos entienden el mensaje entrelíneas: no habrá forma de que los industriales argentinos compitan sin una baja de impuestos y sin un peso menos apreciado.
Si bien esas advertencias de los industriales locales son permanentes, el «timing» de este acuerdo parece particularmente incómodo: justo se acaba de conocer el dato del uso de capacidad instalada en el sector fabril, y el 57,7% confirmó que se está en uno de los peores registros de la historia reciente. En casos particularmente sensibles, como el rubro textil, el desplome llega al 29,2%.
El discurso oficial presenta el acuerdo como una oportunidad: el canciller Pablo Quirno destacó que ahora habrá acceso a un mercado de 450 millones de consumidores, con un alto ingreso per capita y que produce un 15% del PBI mundial.
La proyección oficial es que las ventas del Mercosur hacia Europa crecerán un 39%, mientras que las importaciones lo harán un 17%. De todas formas, los expertos advierten que la apertura será gradual -el cronograma de desgravación arancelaria para algunos productos llega a 10 años- por lo que no debe esperarse un impacto comercial inmediato.
El campo argentino, con cautela frente al acuerdo con la UE
Lo llamativo es que incluso quienes se encuentran en el sector «ganador» del acuerdo -los agricultores y productores ganaderos- se muestran cautelosos. «Si para cumplir una cuota miserable de carne hay que prohibir OGMs (organismos genéticamente modificados) o fitosanitarios, el negocio es pésimo», advierte José Antonio Álvarez, uno de los productores más influyentes en las redes sociales.
Y esos temores no se limitan a los agricultores, sino que también entre economistas y diplomáticos hay quienes comparten esas advertencias. Por caso, Martín Redrado, ex vicecanciller, consideró que el acuerdo «tiene más valor simbólico-político que económico». Contra el discurso oficial, argumenta que en el rubro agrícola no sólo no habrá libre comercio sino que cada producto tendrá cupos de exportación y que, además, se agregará la práctica inédita de que la UE se reserve el derecho de levantar salvaguardias.
La referencia es a la cláusula que le permite a la UE suspender de inmediato importaciones del Mercosur si se produce una desestabilización del mercado agrícola europeo. Y para que se active esta salvaguarda, que implica un arancel del 5%, no es necesario que se vote por mayoría en la UE, sino que alcanza con que un solo Estado miembro la solicite. Es un punto que tiene casi nombre propio: Francia, que lideró el bloque minoritario que votó en contra del acuerdo y teme una crisis política por las protestas de sus combativos agricultores.
Peor aun son los temores sobre que el acuerdo implique la imposición de regulaciones en materia de pesticidas, alimentación animal y uso de antibióticos, que se aplican en UE y se podrían exigir al Mercosur como «medida espejo». Los productores locales creen que bajo esa bandera de cuidado sanitario puede esconderse un retroceso que afecte la productividad del campo argentino.
Acuerdo Mercosur – UE y la batalla por la interpretación política
Pero, más allá de las discusiones sobre la letra del acuerdo, el otro gran debate es la significación geopolítica. Y tampoco en ese punto hay consenso. Para el brasileño Lula lo que se está firmando representa un triunfo del multilateralismo contra el aislacionismo. Es decir, todo lo opuesto a la visión geopolítica de Donald Trump y sus aliados.
«La interdependencia es una necesidad y una realidad. Sólo el trabajo conjunto entre estados y bloque puede promover la paz, prevenir atrocidades y hacer frente a los peores efectos del cambio climático», escribió el presidente en un artículo difundido en la prensa argentina.
Es una interpretación que contrasta con la de Javier Milei, quien en la última cumbre presidencial de Foz do Iguazú, lejos de abogar por un refuerzo del Mercosur, se quejó de la excesiva burocracia del bloque regional, e insinuó que se ha desvirtuado su sentido original, al punto que se transformó en un mecanismo de proteccionismo comercial.
Y, tras señalar el triunfo de gobiernos liberales en países como Chile y Bolivia, advirtió a sus colegas: «O el bloque comienza a acompañar esta nueva realidad o quedará atrapado en una inercia que el mundo ya dejó atrás».
Para Milei, el Mercosur debe adoptar una estrategia de apertura, que no impida a sus países miembros avanzar en otros acuerdos de manera individual. Como, de hecho, está haciendo Argentina con Estados Unidos.
Mercosur: un bloque cerrado
El cierre del Mercosur sobre sí mismo ha sido criticado por los expertos. El bloque tiene un ratio de comercio exterior de menos de 30% del PBI, mientras que el promedio latinoamericano es de 47%, el mundial es 58% y el europeo es 86%.
«El Mercosur ha fomentado hasta hoy el comercio entre sus miembros pero logró escasa vinculación fuera del mismo con terceros (Brasil y Argentina, sus principales miembros, son desde hace varios años unos de los 15 países comercialmente más cerrados del planeta). La alta escala arancelaria del bloque ha fomentado quietud internacional», apuntó Marcelo Elizondo, uno de los consultores más escuchados en materia de comercio exterior.
Lo cierto es que, más allá de los discursos de satisfacción por el final de una negociación de 25 años, sigue predominando cierto escepticismo. Todavía faltan pasos formales, como las aprobaciones de cada parlamento nacional. Y, en lo que respecta a Brasil, donde hay un poderoso lobby industrial, no parece fácil que la apertura se produzca sin resistencias.
Milei, entre Trump y la «agenda woke»
¿Qué rol juega Milei en esta instancia? En lo formal, su discurso es de respaldo total al acuerdo, al que presentará como una victoria de las ideas liberales sobre el proteccionismo de inspiración keynesiana.
De hecho, en estas horas hubo peleas por llevarse el mérito del acuerdo. Por caso, simpatizantes de Mauricio Macri argumentaron que el verdadero punto de inflexión fue el pre acuerdo de 2019, que dejó la recordada escena del canciller Jorge Faurie con la voz entrecortada por el llanto, informándole a Macri sobre el acuerdo.
De todas formas, la fecha que quedará en la historia será la del 17 de enero de 2026. Y el hecho de que Lula esté ausente en la firma de Asunción le dejará a Milei un lugar de protagonismo como líder de una región que se está volcando hacia la derecha en el arco político.
Es una situación no exenta de riesgos políticos para el presidente argentino: debe elogiar el acuerdo con la UE pero, al mismo tiempo, mantener su postura crítica hacia la burocracia de los organismos multilaterales, el proteccionismo ambientalista y la «agenda woke».
Y, por cierto, no puede quedar atado a posturas que siembren la duda sobre su alineamiento total con la política exterior de Trump, algo que abarca desde la intervención militar en Venezuela hasta la suba de aranceles de manera discrecional.
El mensaje para el público argentino
Además de cuidar las señales que serán observadas desde Washington, Milei tiene el desafío de presentar el acuerdo como algo beneficioso para la población argentina, justo en un momento en el que la oposición está viendo en el desempleo industrial una veta para explotar el malhumor social.
Algunos sectores del peronismo tradicional han recelado históricamente del acuerdo con la UE. Tanto que Alberto Fernández, en 2019, lo utilizó como argumento de campaña electoral, argumentando que afectaría al trabajo argentino.
Otros sectores peronistas se muestran más proclives a avanzar en las tratativas con Estados Unidos, al tiempo que se desestimule el comercio con otras potencias.
«La política exterior está a la deriva. Vamos a tener problemas con los americanos: Trump ya advirtió que el libre comercio con China es un límite», protestó el diputado Miguel Pichetto, corriendo «por derecha» al gobierno tras la noticia de el arribo de un barco con 7.000 autos eléctricos de origen chino.
El propio ministro de economía, Toto Caputo, se vio obligado a aclarar que esa importación había sido acordada con las automotrices locales, que las compras a China no pasará del 50% del total de autos eléctricos, y que se está impulsando proyectos para fabricar aquí camionetas de ese tipo.
Pero acaso el punto que más afecta a Milei sea el de los temores industriales. Y se abre una oportunidad política: el acuerdo con la UE implica una obligada mejora en la competitividad de las empresas argentinas. Algo que el presidente quiere que le ayude a imponer su agenda de reformas en los planos laboral, impositivo y regulatorio, cuya consecuencia, según la visión oficial, será una baja en los costos de producción y un menor riesgo a la hora de tomar crédito, invertir y contratar personal.
Para el presidente, la estrategia es que el nuevo escenario le sume apoyo empresarial al debate que se está por definir en el Congreso.
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ECONOMIA
Salón del Automóvil de Detroit 2026: pocas marcas y novedades en una exposición que no se adaptó al cambio de época

Enviado especial a Detroit, EEUU – Del mismo modo que ocurrió con los taxis y con el comercio convencional, la llegada de la era de las comunicaciones digitales ha cambiado la historia de las exposiciones de autos para siempre.
Hubo un hecho coincidente que tal vez pudo acelerar los procesos, la pandemia, porque generó que la vida transcurriera vinculando a las sociedades por medio de internet. Pero de todos modos, ese acceso que tienen las personas hoy para ver el contenido que quieran del lugar del mundo que quieran, era una sentencia segura para esta y muchas otras actividades presenciales que se pueden reemplazar por la virtualidad.
El primero en caer fue el Salón de Ginebra, después el de Frankfurt, aunque la Asociación de Fabricas de Automóviles de Alemania alcanzó a dar un golpe de volante y mudar el salón a Múnich, transformándolo en la IAA Mobility que incluye también otras formas de movilidad más allá de los automóviles.

París fue el primero que reabrió en 2022 con muy pocos expositores, mayormente los franceses y los chinos, y un año después lo hizo Detroit, con un escenario muy similar, de mucha austeridad y menor concurrencia de público de la esperada.
La segunda edición del salón francés mejoró en cantidad de marcas presentes, pero no pareció suficiente para justificar el costo que tiene para los fabricantes.
Pero en Múnich se dieron cuenta a tiempo, localizaron el que probablemente sea el gran problema que enfrentan estas gigantescas muestras de automóviles, y volvieron a “marcar un gol”, al llevar el salón a las calles y no esperar que el público se traslade hasta el centro de exposiciones y pague una entrada. En el casco histórico de la ciudad se distribuyeron los stands en plazas y el evento fue abierto al público sin pagar entrada.

Este año empezó con el frío habitual en Detroit, pero en el Salón del Automóvil, a pesar de la calefacción pareció hacer más frío que los -12°C del exterior. La exposición abre sus puertas al público este sábado 17, pero la temperatura no tiene que ver con la asistencia de un mayor o menor volumen de visitantes, sino con lo que se encuentran en el interior.
Los tres grandes de Detroit protagonizan la exposición con Ford en el espacio central y el único stand que tiene marquesinas. A su derecha está Stellantis, con Jeep como eje central de comunicación y General Motors está a la izquierda, con una gran superficie, posiblemente mayor que la de Ford, y con sus tres marcas principales ocupando toda la escena: Chevrolet al frente, GMC en un flanco y Cadillac ocupando la otra mitad de la superficie destinada a GM.
Más a la izquierda están Toyota, Subaru, Honda y KIA con menores pretensiones de protagonismo y un despliegue de imagen mínimo que básicamente conta de pantallas gigantes con vides y animaciones, y el lineup de modelos que se venden en el mercado norteamericano y las versiones 2026 como principal novedad.

En realidad, no hay grandes novedades en Detroit, sólo restyling de modelos conocidos, algunos más pronunciados como el caso del nuevo Jeep Cherokee, por ejemplo. Y en el fondo, separados en dos distintos espacios hay colecciones de autos exóticos de un lado y de Ferraris del otro, donde se destaca un Pagani Zonda Roadster como pieza única y principal.
Lo que sí hay son cuatro pistas para pruebas dinámicas. Una de Stellantis a espaldas de su stand, con rampas muy elevadas de gran inclinación para subir y bajar, y con pasos diagonales muy interesantes para ver o para atravesar a bordo de cualquiera de los modelos de Jeep.
Otra pista de 4×4 es de Ford, aunque con obstáculos menos exigentes para que los visitantes que quieran comprobar las prestaciones de un Ford Bronco con las de sus competidores de Jeep puedan hacerlo.

Y por último hay otras dos grandes playas, tan grandes como el espacio vacío que queda en el centro de exposiciones, en las que todas las marcas pueden entrar con sus autos y trazar distintos tipos de pruebas dinámicas, que van desde Slalom y curvas cerradas, hasta pruebas de aceleración y frenada sobre una recta de unos 200 metros de extensión.
Hasta ahí llegó el Salón del Automóvil de Detroit, no hay más. Y por si hiciera falta una variable adicional que muestre el cambio de época que se vive, en ningún stand el protagonista es un auto eléctrico.
Incluso es paradójico y simbólico ver la diagramación del espacio de Toyota, con toda su línea de modelos de combustión e híbridos convencionales adelante, y con el “nuevo” Prius (lanzado en 2023) híbrido enchufable, rodeado de un sedán y un SUV Crown electrificados, que están atrás, de espaldas al frente del stand, en una suerte de ecosistema eléctrico. Como si fuese una tecnología que está llegando y no una que perdió impulso. Muy lógico para Toyota y su política de apostar por los híbridos con mayor preponderancia.

Todas las marcas exhiben sus modelos 100% eléctricos, pero ninguna los posiciona al frente, como la estrella que supieron ser apenas dos años antes. Uno de los más llamativos es el GMC Hummer EV en sus dos versiones de carrocería y doble cabina con caja. Otro es un Ford Mustang Mach-E, que está en la primera línea del stand con una Ford F150 Raptor R y un Ford Bronco preparado para tareas de rescate.
Lo que pasó es que cambió el mundo del auto, y cambió el modo de mostrarlos. Quizás la austeridad vista en Detroit sea el único modo de mantener estas exposiciones. Pero aun así, habrá que ver si dentro de dos años el Salón de Detroit está igual o, como tantas cosas que renacieron en esta emblemática ciudad, renace con otro proyecto.
La Estación Central Michigan, abandonada por 40 años es el símbolo de ese cambio. Apenas dos días antes que abra las puertas la exposición del auto, fue el escenario para presentar la temporada 2026 de Ford Racing y el retorno a la Fórmula 1 con el equipo Red Bull.
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