ECONOMIA
¿Milei cambia la estrategia para bajar la inflación y levantar el consumo?: esto palpita el mercado

En las últimas 48 horas, Javier Milei se volcó a las redes sociales para responder personalmente inquietudes de los participantes, aunque fueran críticas que en varios casos incluyeron insultos y un tono agresivo hacia el jefe de Estado.
Es una práctica que el Presidente solía realizar en el comienzo de su mandato y que en los últimos tiempos había discontinuado.
¿Nuevo plan para bajar la inflación y levantar el consumo?: Javier Milei da una señal
Ahora, el ida y vuelta con los tuiteros tiene un «revival» que se da en medio de la caída en la imagen presidencial y de la administración en general, por la marcha de la economía, y los últimos hechos que involucraron al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En este contexto, Milei deja rastros de lo que viene: «Han habido contratiempos», dijo sobre la dinámica inflacionaria.
Al respecto, el jefe de Estado modificó su postura respecto de la que mostraba hace pocas jornadas. Ya no dijo que la inflación mensual arrancará con «0» en agosto.
Ahora estiró esa posibilidad para más adelante. «En el final de nuestro mandato la exterminaremos», sugirió en uno de sus posteos en la red X.
¿El Gobierno usará las mismas herramientas?
Milei en persona se encargó de desechar cualquier medida de las denominadas «heterodoxas» para el combate contra la elevada inflación.
«Han habido contratiempos, pero eso no hará que abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad…», definió.
El Gobierno se encontró con una realidad que no esperaba: la resistencia de la suba de los precios que son resistentes a la baja.
El índice de precios podría trepar al 3% -e incluso superar esa marca– en este mes de marzo.
Distintas consultoras dan cuenta de esa resistencia. Desde las más cercanas al ideario oficial, como la del economista Fernando Marull (da un piso de 3% para este mes) hasta Equilibra (Martín Rapetti) y EconViews (Miguel Kiguel) no descartan que el IPC supere ese número.
Lo que está claro es que Milei no está dispuesto a convalidar la puesta en marcha de medidas de intervención directa en el mercado, como los controles de precios y los acuerdos como el «Ahora 12».
«Test para detectar idiotas»: el antecedente que destacó el Presidente
En las últimas horas, el Presidente volvió a postear en la red X sobre la cuestión inflacionaria. En mayúsculas escribió: «TEST PARA DETECTAR IDIOTAS».
«Durante la versión peronista de los ’70s, se intentó combatir la inflación con controles de precios y regulación de cantidades, mientras había déficit fiscal que se financiaba con emisión monetaria. A su vez, se controlaba el tipo de cambio», describió Milei.
Luego concluyó: «Eso llevaba a la pérdida de reservas y en el medio de una situación de la que nadie se quería hacer cargo llegó Celestino Rodrigo y sinceró la macro. El resultado una sextuplicación de la inflación y caída de actividad. Desde tu punto de vista ¿quién es el responsable del desastre?».
¿Javier Milei cambia su estrategia?
La pregunta específica a esta altura, con la modificación en los plazos (no en los objetivos) del Presidente, refiere a si habrá cambios, un giro, en la política económica.
Lo más a mano que tiene el Gobierno, y que tiene decidido aplicar con un ritmo gradualista, va por el lado de un descenso de las tasas de interés.
El diagnóstico es que sin un financiamiento más barato, ni el consumo popular ni las inversiones empresarias podrán volver a despegar.
En ese sentido, la incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi como asesor directo de Luis Caputo da la idea de que el Gobierno se moverá con otra cadencia.
Según Talvi, si un gobierno tiene que elegir que priorizar, debería promover una caída en el costo del dinero y asegurarse un buen nivel de actividad productiva, aun cuando eso implique que la inflación baje a un ritmo lento. «Paciencia estratégica», lo define el uruguayo.
Inversores en alerta
Los últimos posteos del ministro de Economía dando cuenta de inversiones en sectores estratégicos, favorecidos por el RIGI, tienen el objetivo de mostrarle a los inversionistas que Argentina va por el buen camino, y que la trayectoria económica será positiva en los próximos tiempos.
En los bancos locales -y también en Wall Street- hay preocupación por la demora de la economía real en mostrar una reactivación pujante.
Los analistas financieros consideran que -tras siete meses de contracción real en la recaudación de impuestos- al Gobierno no le quedará otra chance que concretar nuevos ajustes al gasto para cumplir con el ancla fiscal, el primer mandato de la administración Milei.
Es un escenario que, para los bancos de inversión, luce preocupante. Por eso, durante las últimas semanas se sucedieron los informes desde Nueva York alertando sobre la cuestión.
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ECONOMIA
Luis Caputo: “Jamás quise que al kirchnerismo le fuera mal, me pidieron ayuda 500 veces y ayudé”

El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, pasó por el programa de streaming “Las Tres Anclas” y analizó el presente económico de la Argentina. En ese contexto, el funcionario se refirió a la relación histórica que mantuvo con las administraciones anteriores y marcó una fuerte distinción ética y política respecto a la oposición.
Caputo fue tajante al recordar su disposición para colaborar con gestiones de signo político contrario. “A los kirchneristas no hay forma de convencerlos. Ellos piensan diferente. Creo que cada vez más gente se da cuenta de esas cosas”, señaló el titular del Palacio de Hacienda al comenzar su intervención sobre el clima político.
Para el ministro, existe una lógica de confrontación que excede lo ideológico y se traslada a un deseo de fracaso ajeno: “Es casi medio siniestro ese comentario. Podés pensar distinto, pero si al otro le está yendo mejor, es como raro querer que al país le vaya mal para vos poder volver. Eso es triste”.
En este sentido, Caputo buscó diferenciarse revelando detalles de su pasado profesional y su contacto con exfuncionarios kirchneristas. “Yo jamás quise que al kirchnerismo le vaya mal y me pidieron ayuda 500 veces. Lo pueden decir los diferentes presidentes del Banco Central, desde Prat-Gay hasta Fábrega. Siempre que tuve que ayudar, ayudé. Nunca quise que les fuera mal”, afirmó con énfasis. El ministro aclaró que sus críticas siempre fueron técnicas y no personales: “A veces pensaba que le iba a ir mal porque las políticas que estaban tomando no eran buenas. Pero nunca tuve el sentimiento de querer que les fuera mal. Por eso, cada vez que me pedían ayuda, lo hacía”.
Para el funcionario, la estrategia opositora actual carece de una plataforma de superación. “Hoy a la Argentina le va mucho mejor que en 2023, cuando además íbamos directo a ser Venezuela. La única forma de volver del kirchnerismo no es proponiendo algo mejor, sino que al otro le vaya mal. Eso es triste”, insistió.
El debate sobre los datos y la “operación” mediática
Caputo también dedicó una parte extensa de la entrevista a cuestionar la narrativa sobre la situación económica actual que circula en diversos medios de comunicación. Según su visión, existe un intento deliberado por instalar una percepción de crisis que no se condice con las estadísticas oficiales que maneja su cartera. “Lo que uno lee en los medios y están tratando de instalar, es que estamos en una mega recesión y que la gente no llega al día 15 del mes. Puede haber diferentes razones por lo que digan esto: ideología, operación y demás”, explicó.

El ministro atribuyó estas versiones a un sesgo informativo que recorta la realidad para mostrar un panorama negativo. “Hacen la combinación que siempre dice el presidente. Eligen algo que esté mal y dicen que está todo mal. Es como que elijan uno de los cuatro sectores que salieron con números negativos en el PBI y digan que está todo mal”, comparó. Asimismo, reconoció que la gestión también podría tener sus propias inclinaciones, pero que el árbitro final debe ser la estadística: “También nosotros desde el equipo económico podríamos tener sesgo. Todos conocemos gente que la va bien, gente que la va mal y gente que le va espectacular. El sesgo se dirime con datos. Los datos son la verdad. Las sensaciones las dejamos de lado”.
Bajo esa premisa, el titular de Economía defendió la gestión actual asegurando que los indicadores muestran una realidad expansiva. “Los datos dicen lo opuesto a lo que dicen los medios. Estamos en récord histórico de nivel de actividad, de exportaciones y de consumo”, sostuvo. Incluso, trazó un paralelismo con el escenario electoral del año pasado para fundamentar su postura: “Esto me hace acordar bastante a septiembre del año pasado, cuando combinaban lo político con el tema de que la economía no llegaba al 15 del mes. Después de eso llegaron las elecciones y ganó el Presidente 41% a 24%. La interpretación en ese momento fue que era el temor de la vuelta a los Kukas. Ahora, miremos los datos de julio a septiembre de ese año. Decían que la economía creció al 1,5% en ese trimestre. Entonces, el resultado de la elección empieza a tener otro fundamento”.
Crecimiento y el cambio de modelo empresarial
Al ser consultado sobre cuándo este crecimiento macroeconómico se sentirá de manera uniforme en la población, Caputo admitió que el proceso es heterogéneo. “La economía no es para todos igual. Para algunos va a llevar tiempo, mientras que otros ya lo perciben hoy”, señaló, aunque subrayó que lo fundamental es el cambio estructural que se está llevando a cabo. “Estamos cambiando de modelo. Pasamos de un modelo que no era pro empresa ni pro mercado. Era un modelo pro empresario. Era un modelo que hacía ricos a los empresarios”, definió.
El ministro fue crítico con el esquema de protección comercial previo, asegurando que perjudicaba al consumidor. “Era un modelo proteccionista en el que obligabas a la gente a pagar hasta diez veces lo que valían las cosas para que el empresario se hiciera rico”, describió y utilizó como ejemplo el caso de la empresa de neumáticos FATE: “Tomando el ejemplo de Fate, los trabajadores no eran millonarios, el multimillonario era Madanes”.

Caputo aclaró que el Gobierno no tiene una postura contra los hombres de negocios, sino contra las reglas de juego que regían anteriormente. “No criticamos a los empresarios, sino al modelo. Estos empresarios, algunos, se acostumbraron a cazar en el zoológico. Cuando cambiás el modelo, la reacción no necesariamente es la misma”, analizó. Para ilustrar esta transición, contrastó dos comportamientos corporativos: “Tenés el ejemplo de FATE, cuyo dueño decidió no ‘jugar más’ y tenés otros caso, como el de Lumilagro, que decidió acomodarse y ahora está con ventas récord y exportaciones. Hoy la gente puede comprar termos argentinos mucho más baratos y de mejor calidad. Se beneficiaron los argentinos y las empresas”.
En esta misma línea, mencionó el sector automotriz y el textil. Sobre el primero, recordó la gestión anterior: “Sus mejores años fueron con Massa, porque podían importar a un tercio de lo que valían y vender, con escasez de autos, al precio que querían. Ahora, vos le cambiaste las reglas de juego. Dietrich no dijo ‘no juego más’, salió a competir”. Respecto al rubro textil, apuntó: “Tenés tipos que andan llorando porque no pueden competir y tenés otros que dicen ‘yo puedo competir perfectamente’. Es una decisión empresarial”.
Para el ministro, la resistencia al cambio es un subproducto de décadas de distorsiones. “La decisión de cerrar porque no cazás más en el zoológico, viene atado a 20 años de incentivos para que eso ocurra. Si le preguntás al trabajador de FATE va a decir ‘estoy peor, porque tengo que salir a buscar trabajo’, pero esa situación se dio porque su jefe decidió no adaptarse al nuevo modelo”, sentenció.
Reforma laboral y la transición hacia el nuevo esquema
Para mitigar los efectos de esta transformación, Caputo destacó la importancia de las reformas estructurales, particularmente la laboral. Según su análisis, los cambios buscan incentivar la formalización y reducir la incertidumbre para las pequeñas y medianas empresas. “La reforma laboral apunta a eso, precisamente para que los empleadores tengan mayor incentivo para contratar gente en blanco. Terminamos en la industria del juicio. Si hoy querés despedir a alguien, al menos sabés cuánto te va a costar y no que funda tu pyme”, explicó.

Además, enumeró beneficios impositivos que, según su visión, mejoran la competitividad del empleo. “Antes pagabas 18 puntos por contratar a alguien y hoy tenés dos. Estamos rompiendo el incentivo al empleo en negro. Al bajarle las cargas, estás haciendo más competitivo al empleador”, detalló. También mencionó la creación de fondos de cese laboral: “Tenés plata que antes tenías que dársela al Gobierno y ahora podés usarla para constituir un fondo para poder eventualmente hacerle frente a esos despidos”.
El ministro defendió que estas medidas harán que la transición sea “más llevadera” y que el destino final es un mercado más eficiente. “El otro era un modelo contra la gente, porque todos teníamos escasez de productos y los pagábamos carísimos. Ahora vas a un modelo donde todos tienen acceso a bienes de mejor calidad a menor precio, mayor variedad y en mucha mayor medida, a crédito”, aseguró.
Finalmente, Caputo hizo un ejercicio de transparencia al reconocer los indicadores que no resultan favorables en el corto plazo. “Para ser justos, no debemos focalizarnos solo en los datos que nos favorecen. El dato de la suba del desempleo es correcto. Subió un punto y es normal que eso pase en este proceso de transformación”, admitió.
Del mismo modo se refirió a la aceleración de precios: “La inflación es otro ejemplo. Veníamos en el 1,5% y desde el ataque, se fue ahora al 3%”. No obstante, concluyó que la tendencia general es positiva.
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ECONOMIA
Jornada financiera: las acciones argentinas cayeron por la volatilidad global, pero el riesgo país volvió a bajar

La plaza bursátil argentina se movió nuevamente influenciada por la tendencia del exterior, con fuertes caídas en las acciones de EEUU –Meta se desplomó un 8%-, el avance de más de 4% los precios del petróleo y la renovada debilidad para el dólar en el mercado doméstico, en sus mínimos desde octubre.
La incertidumbre por la guerra en Medio Oriente, iniciada hace casi un mes, siguió poniendo bajo presión a los negocios financieros. El mandatario estadounidense Donald Trump dijo que los negociadores iraníes estaban “suplicando” un acuerdo a pesar de haber sido “aniquilados militarmente”, según describió, rechazando la postura pública de Teherán de que sólo está revisando la propuesta de Washington.
La Bolsa de Comercio de Buenos Aires arrojó una caída de 1,3% en pesos -tras ganancias iniciales- con su índice líder S&P Merval, en los 2.769.368 puntos, luego de ganar un 1% el miércoles, con coberturas de corto plazo.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas operados en dólares en Wall Street destacaron las caídas de Central Puerto (-4,6%), Banco Supervielle (-4,2%), Loma Negra (-4,2%) y Cresud (-4%). En contraste, subieron algunos títulos ligados al sector energético: YPF (+1,2%), Vista Energy (+1,4%) y Tenaris (+2%), ante un ascenso de más de 4% en la cotización del petróleo crudo. Globant rebotó 4 por ciento.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales-cedieron un 0,3% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan descendió ocho unidades para la Argentina, en los 583 puntos básicos, ante la suba de las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU.
En el exterior, los indicadores de Nueva York operaron con amplias caídas en un rango de 1% a 2,4%, mientras que el barril de crudo Brent del Mar del Norte ascendió 4,2% a USD 106,48 el barril en los contratos con entrega en mayo, en un nivel máximo desde julio de 2022.
Juan Manuel Franco, economista Jefe de Grupo SBS, expresó que “el mercado sigue atentamente los acontecimientos en Medio Oriente, con rumores varios sobre puntos de disputa en materia de negociaciones entre las partes involucradas, que aún no se resuelven. En este contexto, novedades tomadas como ‘positivas’ respecto a acercamiento entre los países beligerantes tienen repercusión positiva en los índices de acciones y en bonos internacionales, con el petróleo cediendo terreno”.
“De todas formas, ante la falta de acuerdos, el mercado opera negativo y con un petróleo Brent que gana casi 5% respecto del miércoles para ubicarse en la zona de USD 107 el barril. De continuar el conflicto, y estos precios de commodities, comenzará a sentirse a nivel mundial la presión sobre el costo de vida, con los países debiendo ver qué medidas tomar para contener el alza, que abarcar a toda la cadena de valor”, añadió Franco.
El Tesoro llevará adelante este viernes la última licitación de deuda en pesos del mes, para renovar vencimientos por unos 8 billones de pesos, que contará con la particularidad de la emisión de un nuevo título Bonar, el AO28, con vencimiento en octubre 2028, o sea ya con un nuevo Gobierno electo en las presidenciales del 2027.
Este bono, al igual que el Bonar AO27, pagará un cupón mensual de 6% anual, amortizable al vencimiento.
Dólar débil y compra de reservas
En una rueda de negocios con discreto volumen de negocios en los USD 316,4 millones en el segmento de contado (spot), el dólar mayorista notó la tercera caída consecutiva, este jueves por 9,50 pesos o 0,7%, a $1.368, su precio más bajo desde el 14 de octubre del año pasado ($1.360).
El dólar mayorista registra un descenso de 29 pesos o 2,1% en marzo, mientras que en el acumulado del primer trimestre de 2026 la caída se extiende a 87 pesos o 6 por ciento.
“La divisa abrió la jornada en $1.380 y desde el inicio mostró una clara tendencia bajista. Si bien en las primeras operaciones intentó estabilizarse en torno a los $1.375, rápidamente comenzaron a evidenciarse señales de debilidad, con escasas posturas de compra en pantalla. En ese contexto, la presión vendedora se fue intensificando a lo largo del día, quebrando sucesivos niveles sin encontrar sostén. De esta manera, el tipo de cambio mayorista cerró en $1.368, marcando un nuevo mínimo en lo que va del año”, describió Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
El Banco Central estableció una banda superior de su esquema cambiario en los $1.647,61, que dejó al tipo de cambio oficial a 279,61 pesos o 20,4% de dicho límite de libre flotación, la brecha más grande desde el 27 de junio de 2025 (21,2%), nueve meses atrás.
El dólar al público amplió a diez pesos o 0,7% la baja de este jueves, a $1.390 para la venta en el Banco Nación. Así igualó el piso de cotizaciones del 23 de febrero, a la vez un mínimo desde el 13 de octubre de 2025.
Un dólar a la baja contribuyó a nuevas compras del BCRA por USD 57 millones en el mercado, el 18% del monto operado en la plaza mayorista. Las reservas internacionales brutas cedieron en USD 296 millones, a USD 43.536 millones, debido en parte a la caída de la cotización del oro (-3,2% a USD 4.405 la onza).
Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA ha comprado dólares todos los días excepto el 2 de enero por cerca de USD 4.000 millones, con compras diarias promedio de 71 millones de dólares.
Aunque el dólar blue operó a contramano, y subió cinco pesos o 0,4%, a $1.425 para la venta, el dólar MEP operó en sintonía con la tendencia bajista del dólar oficial. Esta cotización implícita en activos bursátiles que son negociados en simultáneo en pesos y en dólares, tocó $1.398,50, mientras que el “contado con liquidación” negoció debajo de los 1.450 pesos, un piso desde el 23 de febrero.
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ECONOMIA
Trump usará maíz y soja para bajar la nafta: por qué no todo es festejo para el campo argentino

La guerra en Medio Oriente empujó a Donald Trump a alterar su política energética, con un mayor corte de biocombustibles, que le permita frenar las alzas de precios en las estaciones de servicios de Estados Unidos. Y la medida puede tener efecto sobre el campo argentino, ya que podría inducir a un alza en las cotizaciones de maíz y soja.
Es así que, desde el célebre eslogan «drill, baby, drill» pronunciado el mismo día de su asunción para dejar en claro que apoyaría la producción petrolera sin dejarse influenciar por las advertencias ecologistas, ahora el presidente estadounidense pasó a mirar con atención a la alternativa del combustible en base a cultivos.
En realidad, el corte de naftas con un 15% de etanol ya era una promesa del presidente, que viene sintiendo la presión del lobby agrícola, descontento por cómo la relación tensa con China afectó sus ingresos.
Y ahora, como efecto colateral del conflicto en Irán, se dio la oportunidad perfecta para el anuncio: la Agencia de Protección Ambiental autorizó temporariamente el uso de etanol, con lo cual se busca simultáneamente contener el precio de los combustibles y, además, generar un mercado interno adicional para los farmers.
Esta medida, que se veía como factible cuando empezó el ataque a Irán, se transformó en una certeza cuando se constató que las hostilidades podrían prolongarse más de lo previsto inicialmente. De hecho, entre los analistas del sector energético ya se está hablando de un posible precio del barril de apuntando al inédito precio de u$s200.
Trump, que en octubre intentará el apoyo del electorado en las legislativas de medio término, había hecho del precio de la nafta uno de sus caballitos de batalla durante la campaña presidencial de 2024. De manera que toda medida que ayude a atenuar el impacto del conflicto será ahora una prioridad de tipo político.
«A partir del 1 de mayo de 2026, las exenciones de la EPA contribuirán a prevenir interrupciones en el suministro de combustible en los Estados Unidos, manteniendo el E15 en el mercado y brindando a los estadounidenses más opciones de combustible. La EPA emite hoy este aviso de exención para dar a los actores de la industria de combustibles tiempo suficiente para adaptar el sistema de distribución», afirma el comunicado oficial.
Caputo y el campo miran diferentes cifras
El etanol es un subproducto del almidón de maíz, lo que implica que, con esta medida, habrá mayor demanda de este cultivo. Desde el inicio del conflicto en Irán, el precio del maíz se disparó 15 dólares y el precio sigue sostenido, sobre todo tras la apuesta masiva de los fondos de inversión en commodities.
Sin embargo, esto no debe llevar a conclusiones apresuradas: los productores argentinos no necesariamente saldrán ganando de esta situación. Ocurre que, así como la suba del petróleo y las medidas de Estados Unidos empujan los precios agrícolas, lo mismo ocurre con los fertilizantes y otros insumos del campo.
De hecho, los principales materiales que usan los agricultores argentinos están subiendo en mayor proporción que la cotización del grano, lo que implica que la rentabilidad de esta campaña podrá verse afectada.
No por casualidad, se escucharon voces de crítica entre los productores cuando el ministro de Economía, Toto Caputo, publicó un mensaje con tono celebratorio respecto del potencial exportador del campo, cuya situación calificó como «boom absoluto».
«Nuestras estimaciones son que en un escenario conservador, las exportaciones aumentarían en 3.700 millones de dólares con respecto al año pasado. En un escenario de precios y producción más altos (algo que se está convalidando), las exportaciones treparían a casi 42 mil millones. Esto es 8.700 millones más que el año pasado.
Granos por escalera, urea por ascensor
Pero del otro lado del mostrador, las cosas no se ven igual. Es cierto que el volumen de la cosecha será mejor al previsto, con unas 60 millones de toneladas de maíz y 49 millones de toneladas de soja. Pero la ecuación económica de los productores está empeorando.
Un reporte de Marianela de Emilio, experta del Inta, muestra que, en comparación con los precios que había antes del conflicto en Medio Oriente, la urea subió un 47%, el glifosato un 24%, el gasoil un 17% y el fosfato diamónico un 3%.
Y eso no es lo peor: si se considera el antecedente de la invasión rusa a Ucrania en 2022, estos productos todavía tendrían margen para seguir aumentando si el conflicto se prolonga y la situación del petróleo no se normaliza.
Dicho de otra forma, hace dos meses se necesitaba vender 1,4 toneladas de soja para comprar una tonelada de urea, mientras que ahora se necesita 2,6 toneladas, y la tendencia es al alza.
Esto es lo que hace que lo que en principio iba a ser una buena temporada para el campo argentino, súbitamente se haya transformado en un caldo de cultivo para los quebrantos. Ya desde el año pasado los productores se quejaban de que, fuera de la zona núcleo, los números del negocio no estaban cerrando, y que esa situación no cambió con la rebaja de dos puntos a las retenciones de la exportación sojera.
Para colmo, en el caso de la soja se observa una fuerte volatilidad, que llevó a que el precio tocara un máximo de u$s450 -después de haber promediado los u$s380 durante el año pasado- para luego desplomarse súbitamente en u$s25. Es un contexto en el que se vuelven a sentir reclamos por la baja de retenciones a la exportación.
Maíz: ¿cuándo y a quién vendérselo?
Para los productores argentinos, sobre todo para los de maíz, es un momento de decisiones difíciles. Por un lado, hay una perspectiva de suba de los precios internacionales, como consecuencia de la medida tomada por Trump sobre los biocombustibles. Pero, al mismo tiempo, el costo de los insumos está subiendo aceleradamente.
Por otra parte, el precio está volátil, y no sólo será influenciado por la demanda de etanol. También juega la expectativa sobre el nuevo informe del USDA -el departamento de agricultura del gobierno estadounidense-, donde se actualizarán las proyecciones de cosecha y nueva campaña. Y, sobre todo, si se confirma que Trump y su colega chino, Xi Jinping, retomarán las negociaciones comerciales, también esto podría alterar las cotizaciones.
Este escenario volátil hace que muchos productores argentinos consideren que es preferible asegurarse el precio hoy antes que especular con una suba en las pantallas de Chicago. De hecho, ya llevan 19 millones de toneladas negociadas para la venta -un tercio de la cosecha-, mientras el año pasado, a esta altura, no había más de 9 millones. Del total negociado, unas 12 millones de toneladas ya tienen precio fijado.
El impacto sobre las carnicerías
Pero, además, hay otro tema sensible vinculado al maíz, del que suele hablarse poco: incide directamente en el precio de la carne vacuna.
Ocurre que, mientras hay escasez de carne a nivel global -lo cual eleva la demanda y el precio de exportación- también se registra un bajo nivel de faena en Argentina, que cayó 10% en un año, lo cual se refleja en los precios de las carnicerías.
Esto ocurre porque, con un stock vacuno debajo de los 50 kilos de cabezas -el número más bajo de los últimos 15 años-, y además con precios en alza, los ganaderos prefieren vender menos animales, pero más gordos. Si antes la norma era enviar a faena el ganado de 300 kilos, ahora se los envíe al matadero con más de 480 kilos.
Y el dato clave es que el ganado vacuno se engorda con maíz, que aunque haya subido en el mercado mundial, está más barato que nunca en comparación con la carne. Para ponerlo en números: históricamente, para comprar 10 kilos de maíz, se necesitaba el equivalente un kilo de novillo. Hoy el costo es medio kilo de novillo.
Esto lleva a que una proporción alta de la campaña de maíz, en vez de ser exportada, sea vendida a los productores ganaderos. En principio, la opinión mayoritaria en el campo es que, por más que el maíz tuviera una suba, la tendencia del mercado cárnico no variaría drásticamente, dada la demanda insatisfecha a nivel global, que mantiene atractivos los precios de exportación.
Pero claro, si se produjera un boom en el precio del maíz, entonces nuevamente la ecuación cambiaría y los ganaderos verían disminuir el margen de rentabilidad previsto.
Lo cierto es que en el agro están afinando el lápiz más que nunca. Porque, además de la situación internacional, también juega, como siempre, la especulación local. Un dólar mayorista de $1.368 desincentiva la exportación, sobre todo la sojera, y hace inevitable que nuevamente se ponga sobre el tapete la discusión sobre el tipo de cambio y una eventual baja de retenciones.
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