ECONOMIA
Milei «suaviza» el ajuste para algunos pero habrá más motosierra para otros: quiénes sentirán el recorte

La pregunta tras el anuncio del presupuesto «benigno» que anunció Javier Milei es inevitable: si los hipersensibles rubros de jubilaciones, salud pública, pensiones por discapacidad, educación pública y universidades tendrán mejoras reales en sus partidas, ¿quién pagará la cuenta?
Por que si algo dejó en claro el presidente es que su promesa de que «lo peor ya pasó» debe ser entendida dentro del marco de inflexibilidad absoluta sobre la disciplina fiscal. Y, en su repaso del esfuerzo hecho en la primera mitad de su gestión, Milei subrayó el hecho de que se hizo un recorte del gasto de tal magnitud que, por primera vez en años, ha sido menor la erogación del gobierno central que la de las provincias.
Y, además, destacó el hecho de que eso ocurrió simultáneamente con un alivio de la presión tributaria sobre el sector privado.
En otras palabras, se puede leer en las entrelíneas del discurso presidencial que no ve mucho margen para bajar impuestos el año próximo, aun cuando enunció un optimista pronóstico de crecimiento de la economía en torno de 7% -algo que va en contra del pesimismo generalizado del mercado, que está recalculando a la baja la proyección inicial de 5% en el PBI de 2025-.
De hecho, la recaudación impositiva de los últimos meses ha venido marcando un progresivo deterioro, al punto que los últimos meses ya registran una variación negativa respecto del año pasado.
Milei no estableció un objetivo de superávit primario, pero dijo que tiene que ser lo suficientemente alto como para financiar el pago de intereses por la deuda. En un contexto de tasas de interés altas, esto significa que posiblemente esté pensando en un superávit primario mayor al de este año, que será de 2,2% del PBI.
¿Cuánto pesan las mejoras anunciadas por Milei en el presupuesto? La parte más pesada es la de las jubilaciones, que representa, por lejos, el rubro con mayor incidencia -en lo que va de este año, fue el 39% del gasto primario corriente-. Esto implica que, aunque todo el resto de los rubros se mantenga incambiado en términos reales, sólo por el impacto de la partida jubilatoria, el presupuesto total se incrementaría un 1,9% por encima de la inflación.
El resto de los rubros mencionados por Milei tienen, en conjunto, una incidencia aproximada de 5% en todo el presupuesto, por lo que su incremento sumará medio punto en términos reales sobre el gasto.
Esperando la motosierra compensatoria
Pero, teniendo en cuenta que Milei quiere asegurarse un robusto superávit primario, será inexorable que otras áreas de la administración tengan recortes que compensen por estos gastos.
El texto dado a conocer en la noche del lunes prevé que el 2026 terminará con un resultado positivo en el plano financiero por un monto de $2,7 billones.
Hay algunos rubros no mencionados por el Presidente que, desde hace tiempo, son mencionados como candidatos a la «motosierra». Uno de ellos es el rubro de asistencia social, que hoy totaliza un 14% del gasto primario -sumando todos los programas sociales y sin contar el presupuesto del PAMI-.
Ya hubo una insinuación clara de parte del Fondo Monetario Internacional en cuanto a «mejorar la eficiencia» de esa asistencia, asegurándose que llegue únicamente a beneficiarios en situación de necesidad. Esto podría implicar, como ya se ha hecho en el pasado, un recuento de la nómina, que traiga como consecuencia un menor nivel de gasto.
El otro gran candidato al recorte es el de los subsidios a los servicios públicos, que aunque este año ha sufrido un recorte de 26% en el rubro de la energía, todavía representa una porción sustancial del gasto público, con casi un 10% de participación.
Y, finalmente, hay otro rubro del que el Gobierno habla poco, pero que tiene también alta incidencia sobre el presupuesto: la masa salarial de los empleados públicos -excluye a los provinciales y municipales- que representa un 15% del gasto corriente.
Ha sido, históricamente, una de las variables de ajuste en momentos de restricción fiscal. Generalmente, el método para ese ahorro supone una subestimación de la inflación real, de manera que las paritarias se manejen en línea con las proyecciones oficiales pero impliquen un ahorro real a la hora de las erogaciones.
En cambio, no parece viable que, por tercer año consecutivo, el presidente tense la relación con las provincias. De hecho, el envío de fondos en la víspera del discurso en cadena da la pauta de que se ve como inevitable una negociación con los gobernadores, que implicará una mayor generosidad con la billetera fiscal.
Un mensaje que «suaviza» el ajuste
El anuncio de Milei no ha dejado, en realidad, grandes sorpresas. Se presumía que, tras su dura derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, y con encuestas en las que el 50% de la población manifiesta su malestar por el bajo nivel adquisitivo del salario y la inestabilidad laboral, el presidente intentaría un mensaje optimista.
A seis semanas de las elecciones, no parecía prudente mencionar la motosierra ni hacer alusiones a la casta, sino al futuro venturoso que prometen los recursos naturales del país y la llegada de inversiones externas.
La apuesta de Milei es que, a la hora de votar, se mantenga lo que en el gobierno consideran una de sus grandes «victorias culturales»: el hecho de que una mayoría de la población reconoce la existencia de un vínculo directo entre la inflación y el déficit fiscal financiado con emisión monetaria.
Por eso, mantuvo la argumentación central, pero cuidándose de que la oposición no pueda seguir acusando al gobierno de «crueldad» ni de que el equilibrio fiscal se consiguió a expensas de una caída en el ingreso de los jubilados.
¿Será suficiente este enunciado para que Milei revierta el malestar político y financiero? La primera parte está todavía en disputa, y dependerá de cómo se maneje oficialismo y oposición en el debate parlamentario. En su anuncio, Milei no volvió a acusar a los legisladores opositores de «degenerados fiscales», pero también dejó en claro que no cambiará su tesitura de mantener «blindado» el equilibrio de las cuentas por la vía de tipificar como delito la aprobación de gastos sin recursos genuinos.
En cambio, el mercado financiero se ha mostrado mucho menos tolerante, lo cual se refleja en el desplome de los bonos de deuda soberana, que cotizan a precios de default, mientras el índice de riesgo país se aproxima a 1.200 puntos.
Los temores del mercado
Las primeras reacciones entre los inversores fueron de cierta desilusión por la falta de anuncios en otras áreas de la política económica, como el esquema cambiario y las tasas de interés que hacen prohibitivo el crédito.
Tampoco hubo, como se había especulado en la previa, un anuncio sobre que, junto con el presupuesto, se enviarían textos de reforma tributaria y de legislación laboral, dos reformas de fondo para lo cual se necesita amplias mayorías en el Congreso.
En todo caso, ya esas expectativas no cumplidas se verán reflejadas en la presión sobre el dólar y en las valuaciones de los títulos de deuda soberana. En el mercado hay un público receptivo a los discursos de austeridad fiscal, pero hay escepticismo respecto de que, a la hora de cancelar los vencimientos de deuda, el Tesoro cuente con los «colchones de pesos» que los funcionarios habían prometido.
Más bien al contrario, el temor que está creciendo es que se deba usar los dólares de las reservas del Banco Central -prestados por el FMI-, lo cual implicará una menor porción de divisas para respaldar el exigente calendario de pagos -u$s18.000 millones en 2026-. Y, en el peor de los casos, si la holgura fiscal es menor a la esperada, se teme una expansión monetaria por alguna financiación indirecta del BCRA hacia el Tesoro.
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ECONOMIA
El BCRA no para de comprar dólares: ya sumó más de u$s2.000 millones en lo que va del año

En un escenario de estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) estiró a 29 las jornadas consecutivas con saldo positivo en sus intervenciones, tanto dentro como fuera del mercado oficial, tras comprar u$s141 millones este jueves.
De esta manera, desde el inicio de 2026 la autoridad monetaria ya acumula adquisiciones por más de u$s2.000 millones, lo que representa algo más del 20% de la meta anual de acumulación de reservas.
En las últimas 29 ruedas, las compras totalizaron u$s2.047 millones, en el marco de la denominada «fase 4» del programa económico vigente. Para concretar estas operaciones, el BCRA emite pesos sin esterilizar, con el objetivo de sostener la liquidez del sistema y evitar presiones adicionales sobre las tasas de interés. Posteriormente, el Tesoro absorbe parte de esos pesos mediante licitaciones de deuda en moneda local.
En cuanto al nivel de activos, las reservas internacionales se ubican actualmente en u$s45.056 millones, tras registrar una baja diaria de u$s251 millones. En el último mes, el stock había alcanzado un máximo desde agosto de 2021, al tocar los u$s46.240 millones, impulsado en parte por la evolución del oro en los mercados internacionales.
El metal precioso, que retrocedió a u$s4.950 por onza, impacta directamente en el balance del Central, que posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas.
Dólar estable y liquidación de exportaciones
El flujo comprador se sostiene gracias a la liquidación de exportaciones agroindustriales y a la colocación de deuda por parte de compañías privadas. Según estimaciones oficiales, todavía restaría el ingreso de cerca de u$s3.600 millones provenientes de emisiones externas del sector corporativo, lo que ampliaría la oferta de divisas en el mercado oficial. De acuerdo con PwC, durante 2025 las empresas argentinas emitieron deuda por más de u$s20.000 millones, contribuyendo a la estabilidad cambiaria observada en ese período.
Para 2026, las previsiones oficiales contemplan compras netas de entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones, dependiendo del ritmo de remonetización de la economía. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, remarcó que la acumulación de reservas estará atada a la demanda de pesos y al ingreso de dólares. Por ahora, el Central ya superó el 20% de su objetivo anual y consolida una racha inédita en lo que va del año.
Tras la media sanción al proyecto de ley de reforma laboral, el dólar oficial cayó 0,3% a $1415 este jueves, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa perforó los $1.400 y se negoció a $1.396, con una baja del 0,7%. De esta manera, se ubica en su menor valor en tres meses y se aleja todavía más del techo de la banda cambiaria, que se ubica en $1.583,39.
En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1470 (+0,4%), y el MEP se ubica a $1422, sin variantes. Por último, en el segmento informal, el blue se negocia a $1440.
El balance cambiario marca la condición
Desde GMA Capital señalaron que el freno y la mayor selectividad del crédito no responden solo a tasas o a la mora: también reflejan un límite estructural, la disponibilidad de dólares. Esa restricción se ve con claridad cuando el balance externo no cierra por la vía comercial y el mercado debe apoyarse en flujos financieros para sostener la estabilidad.
Los especialistas del bróker detallaron que en diciembre la cuenta corriente del balance cambiario volvió a mostrar un déficit de u$s1.565 millones. El comercio de bienes dejó un superávit de u$s426 millones, pero fue más que compensado por los egresos en servicios (u$s771 millones) y por pagos de rentas e intereses al exterior en el ingreso primario (u$s1.243 millones). El resultado fue un cierre en terreno negativo que obligó a mirar el otro lado del balance.
En ese contexto, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el equilibrio del mercado de cambios descansó nuevamente en los flujos financieros. La cuenta financiera fue superavitaria por USD 1.505 millones, con un aporte clave del sector público. En particular, destacaron la colocación de deuda en moneda extranjera del Tesoro por USD 910 millones, un movimiento que marcó el regreso del país al financiamiento externo luego de casi ocho años, junto con desembolsos netos de organismos internacionales por USD 714 millones.
Del lado privado, GMA Capital describió un comportamiento más heterogéneo: el sector privado no financiero registró egresos netos por USD 398 millones, mientras que las personas humanas demandaron USD 2.793 millones, parcialmente compensadas por otros ingresos financieros. En diciembre, las reservas aumentaron USD 832 millones y cerraron el año en USD 41.167 millones. La lectura que dejaron sobre la mesa fue directa: el orden cambiario se sostiene, pero depende de flujos financieros constantes.
Reservas, carry y tasas
Desde Eco Go señalaron que la decisión del Banco Central de la República Argentina de empezar a comprar dólares a partir de enero fue un giro clave en el frente cambiario. En su balance, el Central llevaba comprados USD 1.651 millones, buscando mantener un tipo de cambio moviéndose un poco por debajo de la banda original. En paralelo, esa estrategia contribuyó —según su análisis— a acelerar la caída del riesgo país hacia la zona de 500 puntos básicos, en un contexto donde el dólar global volvió a debilitarse.
Sus analistas apuntaron que el «puente» de estabilidad se construyó con un mecanismo que reactivó el carry: comenzó con un Tesoro que vendía dólares y un Banco Central que ofrecía cobertura para que los bancos vendieran divisas, permitiendo compras del BCRA que luego se revendían al Tesoro. Para Eco Go, ese encadenamiento ayudó a sostener el equilibrio a la espera de una mejora estacional por la cosecha.
La consultora agregó que el puente se consolidó con dólares que aparecieron en el mercado oficial por colocaciones de deuda corporativa y de algunas provincias. Recordaron que, después de la elección, las colocaciones de deuda ascendieron a USD 10.000 millones: de ese total, USD 5.500 millones fueron dólares cable y, según avisó el Banco Central una semana antes del informe, todavía quedaban USD 3.500 millones por vender. También señalaron que la formación de activos externos del sector privado se desplomó, pero no desapareció: USD 1.470 millones por mes en el último bimestre del año.
En este marco, Eco Go sostuvo que el ancla cambiaria empujó la remonetización y comprimió tasas. En enero, el dólar mayorista apenas se movió y en lo que va de febrero acumula una caída del 1,8%. Con una inflación que se mantuvo alta (2,8% en diciembre y en torno a 2,7% en enero, según lo anticipado por el ministro), las tasas quedaron casi neutras contra la inflación pero muy positivas contra el dólar, ayudando a asegurar el roll over de la deuda en pesos: vencen $18 billones en febrero y luego $12,5 billones promedio por mes hasta junio.
Segundo semestre
Eco Go describió que, en el medio de este reordenamiento, empezó a operar un cambio estructural: compresión de la brecha cambiaria, tasas activas positivas (con eliminación de la línea productiva), recomposición tarifaria y de servicios no regulados frente a caída de precios de bienes coordinada por el ancla y la apertura, con una masa salarial que no crece.
Los expertos de la consultora señalaron que, por lo pronto, hay dos segmentos que muestran dinamismo: sectores asociados al RIGI y economías de plataforma con un grado de semi informalidad. Pero también remarcaron que la expansión del crédito doméstico —que había sido driver en 2024 en un contexto donde empleo e ingresos no traccionan— todavía no aparece, mientras las entidades digieren el impacto de la mora tras el apretón monetario de julio.
En paralelo, GMA Capital enfatizó que el desafío es convertir el equilibrio en un esquema sostenible que habilite un círculo virtuoso entre estabilidad externa, crédito y actividad. En su diagnóstico, el orden cambiario depende de entradas financieras persistentes, mientras la apuesta oficial apunta a acumular reservas vía la cosecha y colocaciones de deuda del sector privado, descartando por ahora volver a los mercados de deuda soberana.
Por eso Eco Go planteó que el camino no será lineal y que dos preguntas empezarán a resonar con más fuerza en la segunda mitad de 2026, cuando la salida de la cosecha se modere y la oferta quede más determinada por dólares de deuda. La primera: si, después de Bessent, seguirá existiendo un prestamista de última instancia para Argentina bajo la llamada Doctrina Donroe, algo que —según su análisis— quedará en gran medida supeditado a la elección en Estados Unidos en noviembre.
La segunda: a medida que se acerque 2027, qué descontará el mercado sobre la reelección de Javier Milei sin ballotage o, si hubiera ballotage, si vuelve la polarización apelando al «riesgo Kuka», o si aparece un «ortodoxo productivista» que extienda el horizonte. En ese tablero, Eco Go sostuvo que ayuda un dólar global débil si no se combina con eventos disruptivos que afecten flujos a emergentes y precios de commodities.
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ECONOMIA
Caputo se reúne con la UIA, luego de la polémica con Techint y en medio de un clima tenso para la industria

Tras el cortocircuito entre el Gobierno y el Grupo Techint por la licitación de caños para un gasoducto de Vaca Muerta, el ministro de Economía, Luis Caputo, recibirá este viernes a Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), en un encuentro clave para abordar la situación crítica de la industria nacional.
La visita al Ministerio de Economía se produce tras jornadas intensas para el equipo económico, marcadas por la presencia de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Buenos Aires, y refleja la preocupación empresarial ante la caída de la actividad y el consumo, así como la urgencia de reactivar el crédito productivo.
Fuentes del sector señalaron a Infobae que la reunión tiene lugar en un contexto de marcado deterioro industrial, donde la UIA presentaría propuestas para estimular el financiamiento y recomponer la demanda interna. El diálogo entre la entidad fabril y el Gobierno nacional se intensificó en los últimos meses, luego de una fase en la que los principales indicadores de la actividad manufacturera mostraron desaceleración y retroceso del empleo.
En diciembre, Caputo ya se había reunido con la cúpula de la UIA en medio de advertencias del sector fabril por la contracción del mercado interno y la reducción de las líneas de crédito. Durante ese encuentro, los industriales manifestaron su inquietud por la caída de la actividad y la urgencia de medidas para sostener la producción y el empleo. Los representantes del sector subrayaron la importancia de recomponer el flujo de capital de trabajo y facilitar el acceso al financiamiento para las pymes, que constituyen el núcleo del entramado productivo nacional.

En la previa del encuentro entre Caputo y Rappallini, la primera Junta Directiva del año de la UIA giró en torno a las tensiones en materia de actividad. Los industriales expresaron su preocupación por los sectores que atraviesan mayores dificultades y por la urgencia de impulsar la reactivación industrial. Además, destacaron la relevancia de actualizar la legislación laboral.
Para los representantes de la cámara industrial, es clave que “continúe la baja de tasas y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal al sector formal”. A la vez, coincidieron en la importancia de “generar condiciones para revertir la situación actual y lograr un desarrollo parejo de todos los sectores industriales de forma de no perder tejido empresarial pyme”.
Por otra parte, subrayaron que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios “deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico».
“Sectores transables y con altos niveles de empleo, como el textil, calzado y confecciones, forman parte de un entramado industrial que necesita previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna”, ponderaron.

En tal sentido, la UIA aseguró que “acompaña el planteo respecto de la necesidad de un comercio exterior inteligente, orientado a nivelar la cancha y que garantice el cumplimiento tributario, establezca reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y refuerce la lucha contra prácticas ilegales”. A modo de cierre, reclamó “un comercio basado en reglas claras, transparentes y de competencia leal es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible”.
El escenario industrial presenta desafíos relevantes. La desaceleración de la actividad manufacturera y la caída del empleo se ubican entre las principales preocupaciones de los representantes fabriles. En el último trimestre, la industria registró una disminución sostenida en los niveles de utilización de la capacidad instalada, lo que incidió negativamente en la generación de empleo, en especial dentro del segmento pyme.
En diciembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 53,8%, lo que representa una caída respecto al mismo mes de 2024, cuando fue de 56,7 por ciento. Los bloques sectoriales con mayor utilización fueron refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65,0%) y productos alimenticios y bebidas (63,6%). En contraste, los menores niveles se observaron en la industria automotriz (31,2%), productos de caucho y plástico (33,4%), productos textiles (35,2%) y metalmecánica excluida la industria automotriz (38,9%).
El retroceso más marcado se registró en la industria metalmecánica excluida automotores, que descendió a 38,9% desde 45,7% en diciembre de 2024, principalmente por la caída en la producción de aparatos de uso doméstico y de maquinaria agropecuaria. La industria automotriz redujo su utilización de capacidad instalada a 31,2%, frente al 44,2% del año anterior, debido a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales. Los productos de caucho y plástico también se contrajeron a 33,4%, afectados por la disminución en la fabricación de manufacturas de plástico y neumáticos, con una caída interanual de la producción de neumáticos de 57,3%.
Por último, el sector de productos alimenticios y bebidas registró una utilización de 63,6%, inferior al 65,9% de diciembre de 2024. Esta baja está vinculada a la menor molienda de oleaginosas—que cayó 10,9% interanual—y a la disminución en la producción de carne vacuna. La elaboración de aceite y subproductos de soja mostró una reducción interanual de 15,1%.
La UIA insiste en que la recuperación del crédito a tasas competitivas es un factor decisivo para revertir la tendencia negativa del sector. Los industriales buscan mecanismos para canalizar recursos hacia la producción y el consumo, evitando que la falta de liquidez agrave la situación de las empresas. Entre las propuestas que la entidad presentará se destaca la ampliación de líneas de financiamiento específicas para la industria, la reducción de requisitos para el acceso a créditos y la creación de instrumentos de garantía que faciliten la operatoria bancaria.
La reactivación del consumo constituye otro eje central de la agenda que la Unión Industrial Argentina llevaría al Ministerio de Economía. Los empresarios sostienen que la demanda interna es el motor principal de la recuperación industrial y consideran necesario implementar incentivos para recomponer el poder adquisitivo de los hogares. La caída del consumo impacta directamente en la producción y el empleo, motivo por el cual el sector fabril pide medidas orientadas a dinamizar el mercado.
ECONOMIA
Acciones argentinas cayeron con fuerza en Wall Street y una empresa tecnológica se desplomó 11%

Las acciones argentinas volvieron a mostrar una marcada volatilidad y profundizaron las pérdidas, en línea con el mal clima que dominó a los mercados internacionales, pese a que el Senado avanzó con la aprobación de la reforma laboral. De hecho, uno de los ADR se desplomó hasta un 11% en Wall Street.
Mientras tanto, los bonos soberanos mostraron un comportamiento dispar y el riesgo país se mantuvo por encima de los 500 puntos básicos.
En la plaza local, los bonos soberanos operaron mixtos con subas de hasta 0,6% de la mano del Global 2030. En tanto, el Bonar 2041 lidera las caídas con una pérdida de 0,6%. Así, el riesgo país se ubica sobre los 508 puntos básicos.
Golpe a las acciones: fuerte caída del Merval y ADRs
El S&P Merval revirtió las subas iniciales y se desplomó 5,5%, hasta los 2.872.456,9 puntos, afectado tanto por la dinámica cambiaria como por la aversión global al riesgo.
Entre las acciones que más retrocedieron destacaron: Grupo Financiero Galicia (-8,2%), BBVA Argentina (-8,2%) y Grupo Supervielle (-8,1%).
En Wall Street, los ADRs argentinos replican la tendencia negativa. Lideran las bajas Globant, con una caída del 11,2%, seguida por Grupo Financiero Galicia (-10,7%), Grupo Supervielle (-9,9%), BBVA Argentina (-9,%), en una rueda en la que el apetito por activos emergentes luce debilitado.
De hecho, solo una empresa operó en verde en la tarde del jueves: Ternium subió 0,6%.
El trasfondo internacional suma presión. Según datos oficiales, las tenencias chinas de deuda estadounidense cayeron desde un pico histórico superior a u$s1,3 billones hasta alrededor de u$s683.000 millones.
De acuerdo con Bloomberg, reguladores chinos recomendaron a los bancos del país limitar la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos, ante riesgos de concentración y mayor volatilidad. La decisión se inscribe en la estrategia conocida como «Sell America», que impacta en Wall Street y alimenta la cautela global.
Reforma laboral y «pax cambiaria»
En el plano doméstico, el oficialismo consiguió media sanción en el Senado para la reforma laboral, con 42 votos afirmativos. El proyecto introduce el banco de horas, modifica el cálculo de indemnizaciones, crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), habilita pagos salariales en moneda extranjera y redefine condiciones de los convenios colectivos. Ahora deberá ser tratado en Diputados.
En paralelo, se mantiene la denominada «pax cambiaria», impulsada por una mayor oferta de divisas frente a la demanda. Sin embargo, operadores advierten que la reciente licitación del Tesoro dejó señales que podrían modificar expectativas si la inflación vuelve a acelerarse.
Bonos CER y señales del mercado en pesos
La Secretaría de Finanzas adjudicó $9,02 billones sobre ofertas por $11,51 billones, alcanzando un rollover de 123,39%. Según destacó CEPEC, «la mayor parte de la colocación se concentró en instrumentos a tasa fija (LECAP/BONCAP), destacándose la S17A6 por $5,03 billones con una TEM de 2,81% (39,48% TIREA). También se colocaron vencimientos a julio, noviembre de 2026 y enero de 2027 con tasas mensuales entre 2,61% y 2,74%, consolidando una curva en pesos relativamente alineada en el tramo medio».
En el segmento CER se adjudicaron $2,19 billones, con tasas reales de entre 5,02% y 8,62% TIREA. «En instrumentos TAMAR se captaron $0,27 billones con márgenes de 4,38% y 6,50%, mientras que el dólar linked tuvo participación marginal ($0,03 billones). El resultado muestra preferencia clara por tasa fija en pesos y menor demanda de cobertura cambiaria, sugiriendo expectativas relativamente contenidas de salto cambiario en el corto plazo», agregó el informe.
Así, el mercado argentino combina un frente accionario debilitado por factores externos con una deuda en pesos que, por ahora, sigue encontrando demanda en instrumentos a tasa fija, en medio de un delicado equilibrio entre inflación, tipo de cambio y expectativas.
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