ECONOMIA
Milei vs. la vieja industria: profundiza dólar barato y apertura importadora para frenar inflación

«La malaria se ha terminado»: en esa frase puede sintetizarse el mensaje que Javier Milei envió en su discurso inaugural de las sesiones del Congreso, en el que prometió acelerar a fondo con las reformas estructurales, aprovechando que ahora cuenta con mayoría legislativa y que fracasaron «los intentos golpistas».
El del domingo fue el mismo Milei de siempre, pero sin embargo se le notó algo diferente: esta vez no lució incómodo ni enojado, sino que pareció disfrutar al máximo los intercambios de chicanas con la bancada kirchnerista. De hecho, nunca un discurso suyo había estado tan basado en la antinomia «ellos versus nosotros».
Sabiendo de antemano cuáles eran los temas con los que podía ser cuestionado, tuvo a mano cifras para contestar rápido ante acusaciones como la de haber aumentado el desempleo o favorecer intereses económicos foráneos.
Y, aunque no mencionó ni una vez la palabra «casta» -su gran acierto en la campaña electoral de 2023-, el presidente retomó ese concepto como eje medular de su mensaje: todas las medidas que tomó y las que tomará tienen como objetivo sacarle privilegios a las diversas castas, así sean políticas, empresariales o culturales. Y todos los problemas económicos que tuvo su programa deben ser atribuidos al «riesgo kuka» y no a errores propios.
De hecho, ya en los últimos días, hasta había cuantificado qué porción del actual índice de riesgo país corresponde a su gestión y cuánto es el adicional del «riesgo kuka»: como el nuevo bono en dólares del Tesoro que vence en octubre de 2027 pagó una tasa de menos de 6%, mientras los títulos que vencen al año siguiente reflejan el riesgo país de 545 puntos, el presidente concluyó que el «verdadero» riesgo que ven los inversores es 230 puntos -la diferencia entre la tasa que pagó el bono y el interés de los US Treasuries– mientras que todo el resto se explica por el temor al default con un eventual regreso del kirchnerismo.
Y el domingo, ante el Congreso, le puso un precio: como hubo un recorte de la actividad económica respecto de la proyección original, el presidente dijo que el costo del «riesgo kuka» había sido de dos puntos del PBI -unos u$s12.000 millones-.
La visión conspirativa y los popes industriales
El intercambio de chicanas tomó en un momento las características de un verdadero show, con muchas frases que tendrán destino de videos virales en las redes sociales de Argentina y buena parte del exterior.
Pero las frases más filosas de Milei no fueron las dedicadas a Cristina Kirchner y al peronismo, sino a la cúpula de la industria nacional. Siempre Milei había estado del lado de los críticos de las empresas «prebendarias», pero esta vez su argumento apareció condimentado con una acusación seria: que habían formado parte de un complot para desestabilizar políticamente su gobierno.
Así, Milei atribuyó a esa supuesta intentona golpista la turbulencia cambiaria de marzo del año pasado, cuando quedó en evidencia que era imposible de sostener el esquema de «crawling peg» en el que el dólar viajaba al 1% mientras los precios lo hacían al 2,5%. Esa volatilidad, que terminó cuando se anunció la asistencia con dólares frescos por parte del Fondo Monetario Internacional y el nuevo sistema cambiario de banda de flotación fue, según el presidente, una conspiración política.
También lo fue, desde su punto de vista, la extrema volatilidad de tasas de interés y la escalada del tipo de cambio después de julio del año pasado. Para Milei, sólo se explica esa situación por un intento golpista, en el que el kirchnerismo asumía la parte política, con la aprobación de leyes que erosionaban las cuentas fiscales, mientras un grupo de empresarios hacía lo suyo en el plano financiero.
Por irónico que suene, desde los tiempos de Cristina Kirchner no se escuchaba a un presidente elaborar una teoría conspirativa para explicar la caída en la demanda de pesos y la suba de una expectativa devaluatoria.
Así como Cristina acusaba a empresas con nombre y apellido -por ejemplo, a Shell por la devaluación de 2014-, también Milei insinuó con claridad que veía en Paolo Rocca -líder del grupo Techint-, en Javier Madanes Quintanilla -CEO del Aluar, controlante de la quebrada Fate-y en la cúpula de la industria textil, además de un grupo de medios, a los interesados en hacer caer al gobierno.
Ganadores y perdedores
Con su acusación, Milei confirmó lo que tanto sus partidarios como sus críticos pensaban: que su modelo económico trazará una divisoria entre sectores ganadores y perdedores. Y que quienes dependen de un tipo de cambio alto y un cierre exportador quedarán irremediablemente en el lado perdedor.
No por casualidad, después de una seguidilla de noticias sobre cierres y suspensiones en la industria -cuyo nivel de producción cae un 4% interanual y que sólo utiliza el 53,8% de la capacidad instalada, y hay casos extremos, como el automotor, donde el uso es de sólo el 31% de la planta-, el centro de su mensaje fue la justificación de su política aperturista.
Milei no sólo dejó en claro que no piensa abandonar su estrategia de ancla cambiaria para contener la inflación, sino que además profundizará la apertura comercial. Alegó que prefería beneficiar a 47,5 millones de consumidores argentinos antes que a un puñado de empresarios que no puede competir sin protección política.
Lo que no dijo el presidente, pero que está en el centro de su estrategia, es que, además, esa polémica apertura comercial le permite atenuar la inflación, porque el abaratamiento relativo de los productos importados hace de contrapeso a los aumentos de las tarifas públicas y del rubro alimentos.
De hecho, mientras el IPC promedio del año pasado dio 31,5%, el rubro textil apenas subió un 15% y el de electrónica y equipamiento del hogar un 19%. Es decir, el salario argentino ahora puede comprar más ropa y celulares, pero no más cantidad de alimentos ni servicios públicos.
Trabajos que se destruyen y otros que se crean
La argumentación de Milei retornó a la más pura doctrina liberal: en todo proceso de cambio se destruye empleo, pero también se crea riqueza, que compensa con la creación de nuevos empleos. «Al comprar productos más baratos, se produce un efecto ahorro, que se aplica a mayor consumo de otros bienes, con lo que se reactiva la economía. En definitiva, se generan salarios más altos y precios más bajos».
A la hora de mencionar a los sectores a los que apuesta el gobierno para emplear a quienes queden en el camino por no poder hacer frente a los precios chinos, no hubo sorpresas: petróleo, gas, agroindustria, minería y tecnología como locomotora de la nueva etapa.
Por caso, prometió que la minería generará «cientos de miles» de nuevos puestos. Y que Neuquén será una metrópolis por el efecto combinado de la energía y la instalación de data centers en la zona patagónica.
«Muchos temen que falte trabajo. Nosotros no, porque estas industrias van a cumplir con creces la pérdida que se produzca en las viejas industrias y con mucho mejores sueldos», argumentó Milei, que llamó a abandonar «la trampa industrialista que decía que sólo podíamos vivir con lo nuestro».
Impuestos, condicionados al tema fiscal
Muchos menos específico fue el presidente respecto de un tema sobre el que se había generado expectativas de una reforma profunda: el esquema tributario nacional, que implica un nuevo relacionamiento entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales.
Milei se limitó a recordar su vocación de bajar impuestos pero sin descuidar el plano fiscal. Por eso, las menciones a los tributos más criticados por su naturaleza distorsiva -como las retenciones a la exportación y el impuesto a los cheques– tendrán una «reducción gradual».
Habría sido raro que el presidente se animara a eliminar de un plumazo esos dos impuestos que, sumados, explicaron un 12% de la recaudación fiscal el año pasado.
En un momento en el que está cultivando su relación política con los gobernadores, incluyendo los peronistas que lo han apoyado en el Congreso, Milei se cuidó de no ser excesivamente agresivo con las provincias, aunque recordó que, después del «esfuerzo de 2,5% del PBI» que había hecho el gobierno central en bajar la presión impositiva, llegó el turno de que haya un recorte en los impuestos provinciales y tasas municipales.
Seguramente el tema impositivo estará entre los 10 paquetes de reformas que el presidente le pidió a cada área para que sean discutidas este año en el Congreso. Pero, de momento, están claras las prioridades: mantener la estabilidad macro, el alineamiento internacional y no permitir que la inflación haga un quiebre alcista. Aunque eso implique que la industria pague el costo del ajuste.
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ECONOMIA
Pese a una leve baja en marzo, la venta de autos eléctricos se multiplicó por diez en el último año

Tal como era de esperarse porque la fecha límite para nacionalizar los autos del cupo 2025 habilitado por el Gobierno era el 31 de enero pasado, el mercado automotor argentino recibió un volumen significativo de autos electrificados en el inicio de 2026 y el resultado fue un alza en las ventas de esta tecnología a los usuarios.
Sin embargo, dentro de los vehículos que utilizan parcial o totalmente una batería de litio para su propulsión, el mayor crecimiento se dio en los híbridos e híbridos enchufables y en menor proporción de los eléctricos puros.
Aun así, según el reporte de patentamientos oficiales de marzo, en el primer trimestre del año las ventas de estos autos que no utilizan combustible derivado del petróleo se multiplicaron por diez respecto al mismo período de 2025. Los números son elocuentes: entre enero y marzo de 2025 se habían vendido solamente 166 unidades y este año la cifra fue de 1.617 automóviles.

Una marca domina el mercado
La marca que lideró las ventas en marzo, y que está primera en ventas de autos eléctricos en el acumulado del año es BYD, que multiplica por 12 la cantidad de autos respecto a sus competidores, con 1.215 autos entre enero y marzo. Segunda está Chevrolet con 105 unidades y tercera JMEV con 71.
Casi con la mitad del volumen de esta última marca china aparece cuarta BAIC con 33 automóviles (solo tiene un modelo sedán totalmente eléctrico), y quinta queda Renault con 47 unidades. Después aparecen Geely y Volvo con 29 y 24 autos respectivamente, aunque en el último caso con autos que no entran en el cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos del Gobierno por tener su auto más accesible, el Volvo EX30, fuera de precio para aplicar al beneficio.
En el detalle por modelos, el que más vendió este mes fue BYD Dolphin Mini, lo que le permite ser también el líder en la tabla del acumulado del año. En el detalle de marzo hay 324 autos y en el trimestre suman 838 unidades. El segundo auto eléctrico más vendido es el B-SUV de la misma marca china, el BYD Yuan Pro, que acumula 377 patentamientos en lo que va de 2025, mientras que en tercer lugar está el Chevrolet Spark EUV con 105 unidades entre enero y marzo.
A pesar de haberlo promocionado muy poco y tener un volumen de unidades disponibles todavía limitado, el JMEV EV3 ya se ubica en cuarto puesto en el acumulado del año con 71 automóviles y un crecimiento del 55%, ubicándose por delante del Renault Kangoo E-Tech, quinto en 2026, que sumó 47 unidades patentadas 2026. Luego se ubican el Baic EU5 con 33 autos, Geely EX5 con 29 y Volvo EX30 con 24.

Una proporción todavía baja
De todos modos, y aunque la proporción de autos 100% eléctricos sigue siendo muy baja en el mercado automotor argentino, el crecimiento se puede apreciar en términos relativos por su porcentaje de participación en el total de unidades patentadas.
Seis meses atrás, cuando empezaron a llegar los primeros autos eléctricos del cupo habilitado por el Gobierno a Argentina, la tasa de participación de este tipo de vehículos era apenas del 0,4%. En diciembre, a mitad de este período de tiempo entre octubre y marzo, ya había subido a un 0,6%; y en enero, antes que llegue el gran embarque de unidades que no pagan arancel de importación del 35%, las ventas de autos eléctricos fueron un 0,8% del total del mercado. En febrero, por efecto del cierre del plazo del cupo 2025, las ventas casi se duplicaron alcanzando un 1,4%.
En marzo, el último dato de reciente publicación, la cuota de eléctricos puros bajó al 1,14% mientras el mercado general creció, por lo cual, en el acumulado del año 2026, con 148.692 autos particulares y utilitarios livianos registrados por la Dirección Nacional de Registros del Automotor (DNRPA), los 1.617 autos de esta tecnología promedian el 1,08%.
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ECONOMIA
La inversión extranjera directa en El Salvador suma 474.8 millones de dólares

El flujo neto de Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió El Salvador en 2025 ascendió a USD 474.8 millones, una cifra resultado del informe del Banco Central de Reserva (BCR), autoridad monetaria de El Salvador. Este volumen refleja el balance entre entradas de IED por USD 10,617.9 millones y salidas de IED que alcanzaron USD 10,143.1 millones; se sostiene por la rentabilidad y repatriación de utilidades de empresas internacionales.
La distribución del flujo neto reportado por la BCR indica que la reinversión de utilidades representó USD 661.7 millones, equivalentes al 40% de la rentabilidad neta obtenida por las empresas. Las participaciones de capital sumaron USD 276.3 millones, con USD 208.6 millones destinados a inversiones en inmuebles por parte de inversionistas extranjeros. El año cerró con USD 1,642.8 millones en beneficios para las compañías de IED, monto 16.8% mayor al de 2024 y que arrojó una tasa de rentabilidad de 13.2%, la más alta en los últimos cinco años, de acuerdo con los datos oficiales.
Este saldo se explica, en parte, por el movimiento de recursos entre filiales y casas matrices. El reporte del Banco Central de Reserva precisa que en 2025 un grupo de diez grandes empresas realizó pagos a sus accionistas o casas matrices en el exterior por un total acumulado de USD 6,838 millones, equivalentes al 67% del total de salidas. Estas operaciones obedecen a estrategias financieras para optimizar costos y retribuir utilidades en sectores como información y comunicaciones, industria manufacturera, actividades financieras y de seguros, comercio y transporte.

Distribución y dinámica del flujo neto de IED en 2025
La medición de estos flujos responde a transacciones financieras —préstamos, utilidades reinvertidas y aportaciones al capital accionario— entre empresas afiliadas a un mismo grupo internacional. Operaciones entre filiales y terceros no se incluyen en la estadística del Banco Central de Reserva, lo que resalta que el balance de IED es principalmente el resultado de relaciones internas de grupos empresariales extranjeros con presencia en El Salvador.
El crecimiento de la IED tuvo un impacto directo en la rentabilidad de los inversionistas. Los beneficios distribuidos, en particular los dividendos, registraron USD 981.1 millones, cifra que representa un aumento interanual del 6%. Cuatro sectores concentraron el 93% de estos pagos: actividades financieras y de seguros, comercio, electricidad e industria manufacturera, según el BCR.

Panamá y Reino Unido lideran el aumento de inversión extranjera en El Salvador
En 2025, el 53% de los países con inversiones en El Salvador incrementaron sus flujos netos de IED frente a 2024. Panamá encabeza el crecimiento con USD 101.2 millones adicionales, lo que supone una expansión del 117%. Reino Unido mostró un alza aún más pronunciada, con USD 69.3 millones y un crecimiento del 1,396%. También se registraron incrementos de Honduras (USD 26.1 millones, aumento del 55%), Corea del Sur (USD 22.5 millones), Colombia y Países Bajos, ambos con USD 16.1 millones, según el Banco Central.
A excepción de Finlandia, todos los países que habían realizado inversiones en 2024 las mantuvieron en 2025. Las principales naciones con presencia activa en el país incluyen Estados Unidos, Panamá, Honduras, México, Colombia, Bermudas, Corea del Sur, Países Bajos, Suiza y Perú.
corresponsal:Desde El Salvador
ECONOMIA
El avance del pollo y del cerdo compensa la reducción del consumo de carne vacuna en la dieta argentina

El consumo de carne vacuna en Argentina registró en 2025 su nivel más bajo en dos décadas, con 47,3 kilos promedio por habitante al año, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). Este derrumbe no solo marca un cambio en los hábitos alimenticios de la población, sino que responde al retroceso en el poder adquisitivo del salario promedio, ya que la carne aumentó muy por encima de la inflación promedio del período.
Durante los últimos doce meses -entre febrero de 2025 y el mismo mes de 2026- el consumo per cápita de carne vacuna en Argentina cayó 1,2 kilos interanuales, una baja del 2,5% según Ciccra, profundizando la tendencia descendente iniciada tras el pico de 69,4 kilos en 2008.
Tomando cifras históricas, esto significa que en promedio la población consume hoy casi 15 kilos menos que dos décadas atrás, cuando el indicador rondaba los 62,2 kilos por persona en 2005. Mientras tanto, el precio promedio por kilo de carne en el consumidor alcanzó en febrero a $15.895, el valor más alto registrado en términos reales de los últimos 20 años, según un informe de Fundación Mediterránea.
Deterioro del poder adquisitivo
La comparación del salario medido con el precio de la carne vacuna revela el deterioro del poder adquisitivo en los últimos años.
El poder de compra del salario disminuyó de manera drástica en términos de carne vacuna (Ponti)
Según el análisis de Diego Ponti, analista de AZ-Group, con la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) ajustada por inflación, el poder de compra del salario disminuyó de manera drástica en términos de carne vacuna.
Entre la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y la administración de Javier Milei, la capacidad de compra pasó de 163 kilos a 112 kilos de carne vacuna por salario promedio.

En la presidencia de CFK, el salario promedio se ubicaba en $2.245.996 a valores de hoy -ajustado por inflación-, lo que permitía comprar 163 kilos de carne. Bajo el mandato de Mauricio Macri, el salario promedio era de $2.095.955 y se podían comprar 171 kilos. En la gestión de Alberto Fernández, estos valores bajaron a $1.825.654 y 131 kilos respectivamente.
Desde 2024, en la administración de Milei, el Ripte ronda $1.628.607 a precios constante con un valor promedio por kilo de $14.988, lo que reduce la capacidad de compra a 112 kilos de carne, una diferencia de más de 50 kilos respecto a los gobiernos de Kirchner y Macri, y de 20 kilos frente a Fernández.
El avance de competidores lejanos
El descenso en el consumo de carne vacuna se compensó parcialmente con el avance del cerdo y el pollo en la dieta cotidiana. Según estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, durante 2025 el consumo de carne porcina alcanzó 18,9 kilos por habitante, un récord absoluto y un crecimiento del 8,8% respecto del año previo.
La ingesta de carne aviar llegó a 47,7 kilos, mientras la bovina promedió 49,9 kilos, manteniendo el total de proteína animal en la dieta argentina entre los más altos del mundo, con 116,5 kilos anuales por persona, 6% más que el año anterior.
El argentino promedio come 75 kilos entre pollo y huevo frente a 40 kilos de carne roja que se proyectan para este año (Prida)
El presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), Javier Prida, dijo en Infobae en Vivo que actualmente “el argentino promedio come 75 kilos entre pollo y huevo frente a los 40 kilos de carne roja que se proyectan para este año”.
Esta proyección representa siete kilos menos que el consumo del año pasado, cifra que, según Prida, se explica tanto por la pérdida del poder adquisitivo como por la menor oferta de carne.

Los relevamientos de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha) estiman que el precio de la carne vacuna aumentó 56,8% en 2025, frente a una inflación del 31,5%. El cerdo, en cambio, subió 29,4%, y el pollo, 19,2%, haciendo que muchas familias sustituyeran los cortes tradicionales de carne bovina por alternativas más accesibles.
Factores que explican la persistencia de los precios altos
A pesar de la caída del consumo interno de carne vacuna, el precio no muestra señales de descenso. El novillito en el mercado de Cañuelas promedió $4.745 por kilo vivo, cifra récord impulsada por la escasez tanto local como internacional.
El analista ganadero Víctor Tonelli dijo a Infobae que “la disponibilidad de carne cayó cerca de 10% en los últimos seis meses”, mientras las exportaciones se mantuvieron estables. Esto redujo el volumen destinado al mercado interno y el consumo aparente podría ubicarse entre 44 y 45 kilos por habitante hacia marzo.

Desde el sector descartan una baja sostenida en el precio, ya que la oferta sigue limitada. Miguel Schiariti, presidente de Ciccra, dijo que las inundaciones recientes en la zona centro del país podrían reducir aún más el ingreso de hacienda, truncando cualquier posibilidad de alivio en el mostrador. Explicó que “la tormenta hace muy probable que la oferta se achique y entonces no habrá modificación de precios”.
Las causas de fondo incluyen la sequía 2022-2023, que obligó a una venta anticipada de animales, reduciendo el stock de madres y la cantidad de terneros. En febrero, los envíos a frigoríficos sumaron 924.333 vacunos, una caída del 10,7% interanual según la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario.
Las inundaciones recientes en la zona centro del país podrían reducir aún más el ingreso de hacienda, truncando cualquier posibilidad de alivio en el mostrador (Schiariti)
La firmeza de los precios internacionales es otro factor: mientras otros alimentos retrocedieron después del pico generado por la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, la carne vacuna mantuvo su cotización en el mundo, con la Cuota Hilton superando los USD 22.000 por tonelada en algunos cortes y subas de hasta el 30% interanual.
China continúa como el principal destino de las exportaciones argentinas, complementado por el reciente acuerdo comercial con Estados Unidos, que amplió el cupo de exportación y presionó aún más sobre la oferta disponible para el consumo doméstico.
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