ECONOMIA
Ni el Tesoro americano logró frenar al dólar: el mercado apuesta a la finalización del esquema de bandas cambiarias

La voracidad de los argentinos por cobertura cambiaria le ganó la pulseada al gigante. Ni siquiera la intervención del Tesoro norteamericano logró frenar la presión alcista sobre el dólar. Tampoco fue efectivo el posteo en redes sociales de su titular, Scott Bessent, reafirmando su apoyo a la Argentina, incluso anunciando que también comenzó a intervenir en el contado con liquidación.
El cierre del mercado el viernes resultó elocuente. El dólar mayorista finalizó a $ 1.450, cada vez más cerca del techo de la banda cambiaria, que ahora llega a 1.490. Los dólares financieros volvieron a superar los $ 1.500 con comodidad y el CCL (donde ya interviene el gobierno norteamericano) terminó la semana en $ 1.539.
Aunque no hay cifras oficiales, se estima que el Tesoro habria vendido en total unos USD 400 millones. Se trata a todas luces de una cifra ïnfima para el Gobierno norteamericano, pero a su vez insuficiente para dominar al mercado local.
En octubre la demanda de divisas podría batir todos los cálculos previos y con USD 5.000 millones marcar un récord histórico
No hace falta mucha imaginación para proyectar que todo se pondrá mucho peor esta semana, la previa a las elecciones legislativas. La demanda de dólares viene batiendo récords y es esperable que en estos cinco días se llegue a niveles históricos de demanda.
Las estimaciones que circulan en consultoras privadas hablan de una demanda de divisas que habría batido todos los cálculos previos en octubre: USD 5.000 millones, un récord histórico.
Luis “Toto” Caputo volvió ayer de Washington, tras participar con su equipo económico en varias conferencias con inversores, en el marco de la reunión anual del FMI y Banco Mundial. La ayuda financiera conseguida sería incluso superior a los USD 40.000 millones, contando el swap de monedas con el Tesoro y los préstamos que facilitarían una serie de bancos norteamericanos.
Pero ni la promesa de nuevas ayudas financieras ni la intervención directa del Tesoro logró apaciguar la demanda de dólares. La incertidumbre preelectoral tiene mucho que ver con este comportamiento, que sorprendió incluso al presidente del Banco Central. Santiago Bausili consideró como algo “inusual” que el equivalente a más de 40% del agregado M2 (que incluye al circulante y los depósitos a la vista) se haya aplicado a la compra de dólares.
La contrapartida es una alarmante escasez de pesos, con tasas de corto plazo que esta semana tocaron el 190% anual. El Tesoro no tuvo otro remedio que refinanciar solo el 45% de los vencimientos de letras que afrontó esta semana para volcar un poco más de pesos y aflojar las tasas. No pudo evitar, eso sí, que parte de ese dinero se destine a la compra de dólares.
El equipo económico está convencido, y a su vez lo convencieron a Bessent, que todo es parte de un fenómeno transitorio que se revertirá una vez superadas las elecciones legislativas. La demanda de dinero, que cayó a valores mínimos en los últimos meses, debería recuperarse poniendo en marcha un círculo virtuoso: estabilización cambiaria, aumento del crédito y recuperación de la economía.
El equipo económico está convencido, y convenció a Bessent, de que todo es parte de un fenómeno transitorio y se revertirá pasadas las elecciones
Pero nada asegura que el proceso vaya a suceder de esta forma. El banco de inversión Morgan Stanley aseguró que incluso en un buen escenario electoral para el Gobierno el tipo de cambio a fin de año no bajaría de los 1.700 pesos. Y si la elección es regular o mala no bajaría de los $ 2.000. Esa misma cifra es la que estimó Carlos Melconian, que esta semana advirtió sobre los serios problemas estructurales que presenta el esquema cambiario implementado por el Gobierno. “Es insostenible que la demanda de dólares haya sumado USD 30.000 millones desde abril para atesoramiento y viajes con este tipo de cambio”, aseguró.
REUTERS/Shannon Stapleton/File Photo
Es claro que el mercado piensa lo mismo y actúa en consecuencia. El consenso de los pequeños ahorristas y también de los grandes operadores es que el sistema de bandas cambiarias tendría sus días contados, más allá de las promesas oficiales y de las propias declaraciones de Bessent apoyando el mismo.
La cobertura en moneda dura puede obedecer en realidad a tres grandes aspectos: por un lado quedar dolarizado en la previa a las elecciones y esperar con mayor tranquilidad el resultado. Luego está también el temor a un flojo resultado electoral del Gobierno, que complique la gobernabilidad en los próximos dos años. Pero a esto se le suma la perspectiva de un cambio de sistema cambiario.
Si efectivamente se opta por una mayor flotación junto a una salida total del cepo, entonces el peligro es que el tipo de cambio de equilibrio sea mucho más alto que el actual. Al respecto, Lucas Llach consideró que sería el mejor momento para avanzar en esa dirección: “El peligro de una liberación cambiaria es que se produzca un overshooting del tipo de cambio que complique el proceso de baja de la inflación. Pero con el Tesoro americano presente ese riesgo es mucho menor, porque es la mejor oportunidad para hacerlo”
Un informe de la consultora Delphos plantea cuál sería la situación del Gobierno de cara a las elecciones legislativas: “La Libertad avanza (LLA) habría dejado atrás el peor momento en el sentir público, remontando algunos puntos desde su piso electoral, que estimamos se encuentra en 30%. Creemos que hoy LLA se encuentra a más de 5pp debajo de FP+aliados genuinos, pero les queda aún una semana de campaña”.
Este razonamiento resume bien el pesimismo que hoy impera entre los inversores, que esperan una elección relativamente floja del Gobierno. Se trata más bien de una presunción a partir del flojo resultado obtenido en provincia de Buenos Aires, ante la falta de encuestas creíbles.
En las filas oficiales insisten con su optimismo para después de las elecciones, incluyendo una apreciación cambiaria sino también por una fuerte reducción del riesgo país a partir de los próximos anuncios que realizará el Tesoro americano. El objetivo es dejar la incertidumbre electoral atrás y encarar una nueva etapa que incluya recuperación económica, mejora de ingresos y reformas estructurales.
El Gobierno argentino y el Tesoro americano están decididos a demostrar que es posible mejorar la competitividad de la economía argentina sin una nueva devaluación.
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ECONOMIA
Daniel Artana: “Todos culpan a la apertura, pero quizás con otro tipo de cambio la situación no hubiera sido tan complicada”

En una entrevista exclusiva con el equipo de Infobae en Vivo, el economista Daniel Artana analizó el actual escenario económico argentino, el impacto de las reformas estructurales y las perspectivas de crecimiento para los próximos años. El especialista desestimó la posibilidad de un escenario de estanflación y proyectó una recuperación de la actividad económica, aunque advirtió sobre las tensiones que genera la combinación de apertura comercial y apreciación cambiaria.
Uno de los ejes centrales del análisis de Artana se centró en la transición hacia una economía de mercado y los efectos que esto ha tenido sobre el sector productivo. Para el economista, el esquema anterior de la Argentina consistía en una “organización rara” basada en prohibiciones y mercados protegidos donde el Estado otorgaba licencias para operar sin competencia real.
Al evaluar el proceso de normalización, Artana señaló que el paso hacia una economía competitiva se dio “sin anestesia”, lo cual generó fricciones lógicas. Sin embargo, hizo hincapié en que la crítica hacia la apertura comercial suele omitir la variable del precio del dólar. “Todos culpan a la apertura, pero quizás con otro tipo de cambio la situación no hubiera sido tan complicada. Eso no quiere decir que Fate se hubiera salvado, pero iba a ser otra situación”, explicó.
El economista planteó que el Gobierno enfrentó un dilema técnico: evitar la apreciación del peso hubiera requerido una tarea de esterilización con costos asociados que el oficialismo decidió no asumir para priorizar la desinflación. “El Gobierno abrió la economía y al mismo tiempo tuvo fortalecimiento del peso. Normalmente eso potencia el trauma sobre los sectores que tienen que competir con el resto del mundo”, precisó.
Respecto al nivel de actividad, Artana se mostró optimista sobre el desempeño de la economía en el corto plazo. Al ser consultado sobre la posibilidad de un estancamiento con alta inflación, el economista fue tajante: “Estuvimos en riesgo en el período julio-noviembre. Luego, diciembre te sacó de ese diagnóstico, porque la economía terminó creciendo 4,4%. Yo creo que no hay riesgo de estanflación”.

Sus proyecciones indican que la Argentina está entrando en una fase de recuperación sostenida, impulsada por la normalización de las variables financieras y el aporte del sector agropecuario. “Tenés dos o tres cuestiones que empiezan a alinear los planetas, para que la economía crezca a un ritmo del 3% al 3,5%. No le quitemos mérito, porque tener dos años seguidos con crecimiento es algo que no pasa hace muchos años en Argentina”, subrayó. No obstante, aclaró que esta mejora será percibida de forma muy gradual por el ciudadano común.
Para Artana, este crecimiento se apoya en la “inocencia fiscal”, que beneficia al Gobierno, sumada a una buena cosecha y a la estabilización de las tasas de interés, las cuales, tras una suba violenta entre julio y octubre, han retornado a niveles previos.
La lucha contra el aumento de precios sigue siendo, según el economista, el norte de la gestión actual. Destacó el descenso de la inflación desde niveles del 12% mensual hasta el 1,6% actual, aunque planteó que la velocidad del proceso fue una elección política. “Por ahí podrías haber bajado un poco más lento. El Gobierno decidió bajar más fuerte la inflación y todavía hoy lo sigue priorizando, más allá de que han decidido intervenir el mercado cambiario”, analizó.
En este sentido, vinculó la recuperación del poder adquisitivo a la productividad y no a decretos. “Si la economía no crece y no tiene ganancia de productividad, todos vamos en un barco destinado al fracaso”, sentenció, recordando que los salarios actuales todavía se encuentran un 20% por debajo de los niveles de marzo de 2018 en términos reales.
El centro de la credibilidad del programa económico radica, para Artana, en el mantenimiento del superávit fiscal. Sin embargo, advirtió sobre las señales de alerta que emite la recaudación impositiva. “Llevás varios meses con la recaudación perdiendo, en la comparación interanual, por 5 puntos contra la inflación. Pueden bajar más el gasto, pero es difícil hacerlo. El gasto bajó mucho y hace varios meses que no sigue cayendo”, observó.

A pesar de estas dudas sobre los ingresos fiscales, que dependen en gran medida del nivel de actividad, el economista confía en que el mercado financiero reaccionará favorablemente si la economía real empuja la recaudación. “Yo creo que la economía va a levantar este año. Si la economía empieza a empujar, te va a dar un espacio y creo que el riesgo país va a seguir comprimiendo”, afirmó ante el equipo de Infobae en Vivo.
Artana analizó también por qué la inversión privada tardó en reaccionar inicialmente. Atribuyó esta demora a la debilidad legislativa del Ejecutivo y a la duda de los inversores sobre la permanencia de las reformas. “Acá la gente dudaba y Milei era un presidente con poco apoyo en el Congreso. Creo que parte de las inversiones o decisiones empresarias estuvieron esperando hasta las elecciones de medio término. Recién ahora eso te genera oportunidades para invertir”, señaló.
Mencionó que sectores específicos, como la minería, están comenzando a mostrar resultados de largo plazo, pero advirtió sobre el historial de incumplimientos legales de la Argentina: “En Argentina ni las leyes respetamos. El verdadero test acá es que ciertas cosas básicas de la economía las entienda buena parte de la política argentina”.
Sobre la política cambiaria y la acumulación de reservas, Artana consideró que el Gobierno ha corregido debilidades que el mundo financiero le reclamaba. Respecto a la utilización de divisas para el pago de deuda, una medida que ha generado debate con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el economista se mostró a favor del criterio oficial. “Se dice que el FMI lo critica, pero a mí no me parece mal”, sostuvo, entendiendo que fortalecer la capacidad de pago es clave para recuperar el acceso a los mercados.
Finalmente, el especialista expresó su preocupación por el comportamiento fiscal de algunos estados subnacionales durante el último año electoral. “El empeoramiento es bastante común en años electorales, pero empiezan a haber algunos comportamientos que son bastante preocupantes”, advirtió. Citó el caso de Neuquén como un ejemplo paradójico: “Una provincia que no tiene problemas de recursos por Vaca Muerta está aumentando el gasto como loco, incluyendo el gasto salarial en el empleo público”.
En conclusión, el análisis de Artana plantea un escenario de recuperación económica con una proyección de crecimiento de hasta el 3,5%, aunque condicionado a la sostenibilidad del equilibrio fiscal y a la capacidad del sistema productivo de adaptarse a un esquema de mayor competencia con un tipo de cambio apreciado.
Daniel Artana
ECONOMIA
Alerta por gripe aviar: Uruguay declara la emergencia y Argentina confirmó dos casos

La confirmación de brotes de influenza aviar altamente patógena (H5) en Uruguay y nuevos casos en aves comerciales en Argentina encendieron alertas sanitarias y comerciales en toda la región. La rápida propagación del virus, sumada a su cercanía con el principal polo avícola argentino, activó medidas de emergencia, restricciones al comercio exterior y un fuerte refuerzo de los controles epidemiológicos.
El gobierno uruguayo declaró la emergencia sanitaria nacional tras detectar el virus en aves domésticas y comerciales, una decisión que habilita acciones extraordinarias de control, sacrificio sanitario y vigilancia epidemiológica para contener la enfermedad. El brote se confirmó primero en aves silvestres y posteriormente en un establecimiento productivo, lo que elevó el nivel de riesgo para la cadena avícola regional.
Emergencia sanitaria y control en Uruguay
El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesquería uruguayo dispuso la emergencia sanitaria para todo el territorio nacional con el objetivo de reforzar la bioseguridad, limitar movimientos de aves y productos avícolas, e intensificar la vigilancia en granjas y áreas periurbanas. La medida también permite movilizar recursos para la eliminación segura de animales infectados y la desinfección de instalaciones.
El pasaje del virus desde fauna silvestre hacia un gallinero comercial encendió las alarmas por su impacto potencial en la producción y el comercio. Este salto epidemiológico confirma que el virus circula activamente en el ambiente y aumenta el riesgo de diseminación entre establecimientos.
Casos en Argentina y suspensión de exportaciones
Argentina confirmó un segundo caso positivo en aves comerciales en la provincia de Buenos Aires, lo que obligó a aplicar el protocolo sanitario correspondiente: despoblamiento del establecimiento afectado, establecimiento de zonas de control y vigilancia, y restricciones al movimiento de aves y productos.
La reaparición del virus implica, además, consecuencias comerciales inmediatas. Según los protocolos internacionales, los países importadores suelen suspender temporalmente las compras de productos avícolas provenientes de regiones afectadas hasta que se restablezca el estatus sanitario. Esto impacta directamente en las exportaciones de carne aviar y subproductos, un rubro que genera divisas y empleo en distintas provincias.
Entre Ríos, en el centro de la preocupación
El foco detectado en Uruguay adquiere especial relevancia para Argentina por su proximidad con la provincia de Entre Ríos, donde se concentra el núcleo de la producción avícola nacional. La cercanía geográfica y el intenso movimiento logístico y comercial en la región aumentan la vulnerabilidad sanitaria.
Entre Ríos representa el corazón del sistema productivo avícola argentino: alberga la mayor parte de las granjas, plantas de faena y centros de procesamiento. Un brote en esa zona tendría consecuencias económicas severas, tanto por la pérdida directa de producción como por la paralización de exportaciones y las restricciones sanitarias internas.
Especialistas sanitarios advierten que las aves migratorias y los movimientos humanos y logísticos constituyen factores críticos en la propagación del virus. Por eso, el refuerzo de las medidas de bioseguridad en granjas como control de accesos, desinfección, confinamiento y vigilancia permanente se vuelve determinante para evitar contagios.
Impacto económico y riesgo comercial
El impacto comercial de la influenza aviar puede ser inmediato y profundo. La suspensión temporal de exportaciones, la caída de la producción y los costos derivados de las medidas de contención afectan a toda la cadena, desde productores hasta frigoríficos y logística.
Argentina es uno de los principales exportadores mundiales de carne aviar, con mercados clave en Asia, África y Medio Oriente. Cada interrupción sanitaria implica renegociaciones comerciales, pérdida de confianza y mayores exigencias sanitarias futuras.
En Uruguay, el brote también genera preocupación por la estabilidad del sector y la continuidad de los mercados internacionales. Las autoridades trabajan para demostrar control epidemiológico y recuperar rápidamente el estatus sanitario.
Vigilancia reforzada y prevención regional
La región del Cono Sur enfrenta un escenario de vigilancia intensiva frente a una enfermedad que ha demostrado capacidad de diseminación rápida y alto impacto económico. Los organismos sanitarios recomiendan a productores extremar medidas de bioseguridad y notificar de inmediato cualquier signo sospechoso.
El avance del virus en el Río de la Plata plantea un desafío compartido: contener el brote, proteger la producción y preservar los mercados internacionales. Para la avicultura argentina, especialmente en Entre Ríos, el foco detectado al otro lado del río es una advertencia que obliga a extremar precauciones para evitar un golpe sanitario y económico de gran escala.
Qué es la gripe aviar
La gripe aviar es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a aves domésticas y silvestres, causada por virus de influenza tipo A. Las cepas de alta patogenicidad, como la H5, pueden provocar mortalidad masiva en granjas comerciales y obligan a aplicar medidas drásticas de control, entre ellas el sacrificio sanitario de las aves, la cuarentena de los establecimientos y la desinfección total de las instalaciones. Su propagación suele estar asociada al contacto con aves migratorias infectadas, al transporte de animales o a fallas en las medidas de bioseguridad.
Aunque el riesgo para la salud humana es bajo, el impacto productivo y económico es elevado. La detección del virus activa restricciones sanitarias inmediatas y puede derivar en el cierre de mercados internacionales, pérdidas millonarias y alteraciones en el abastecimiento. Por eso, la prevención, la vigilancia epidemiológica y el cumplimiento estricto de los protocolos sanitarios resultan esenciales para proteger la producción avícola y sostener la confianza comercial.
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ECONOMIA
Licitación de deuda: el Gobierno liberó pesos al mercado para bajar las tasas y limitar las expectativas de inflación

El Ministerio de Economía informó que la adjudicación de $6,74 billones en la licitación de deuda en pesos, tras recibir ofertas por $8 billones por parte de los inversores, y refinanció el 93,32% de los vencimientos programados para la jornada, lo que implica que el equipo económico inyectó pesos al mercado por primera vez en el año y busca anclar las expectativas inflacionarias.
Este miércoles vencían unos $7,23 billones y, a contramano de lo que venía ocurriendo en las últimas subastas, donde la tasa de refinanciamiento fue superior al 100%, el Gobierno tomó la decisión de no renovar la totalidad de los instrumentos que expiraban sino que liberó recursos por aproximadamente 0,5 billones de pesos. La lógica detrás de esta jugada es abastecer a la plaza de mayor flujo para reducir las tasas de interés y moderar las perspectivas de inflación futura.
Durante la licitación, la Secretaría de Finanzas colocó distintos instrumentos indexados y en moneda extranjera. Los bonos ajustados por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia) tuvieron alta demanda en los distintos plazos ofrecidos. Se adjudicaron $3,82 billones en el bono con vencimiento el 15 de mayo de 2026 (X15Y6) a una TIREA de 1,91%; $950.000 millones en el bono al 31 de julio de 2026 (X31L6) a una TIREA de 5,06%; $900.000 millones en el bono al 30 de noviembre de 2026 (X30N6) a una TIREA de 6,99%; $690.000 millones en el bono al 30 de junio de 2027 (TZX27) a una TIREA de 7,19%; y $220.000 millones en el bono al 30 de junio de 2028 (TZX28) a una TIREA de 8,78%.
En el segmento de bonos dollar linked, se adjudicaron $150.000 millones en el título con vencimiento el 30 de junio de 2027 (TZV27) a una TIREA de 7,81%. El título atado a la evolución del tipo de cambio al 30 de junio de 2028 (TZV28) quedó desierto.
“En la primera colocación sin ofrecer tasa fija desde noviembre de 2024, la demanda por instrumentos CER permitió cubrir la mayoría de los vencimientos (por $7,2 billones, los menores desde la primera licitación de noviembre de 2025)”, observó el economista Federico García Martínez. A la vez, el analista remarcó que el plazo promedio de los instrumentos adjudicados se ubicó en 192 días, el nivel más alto desde la licitación realizada en diciembre de 2025. Esto significa que, en promedio, los inversores compraron bonos con vencimientos más largos que en las últimas subastas.
“La demanda se concentró en la Lecer más corta, que explicó el 57% del total adjudicado. No hubo premios en general en los Boncer, a excepción del TZX28, que cortó levemente por encima de secundario. En dollar linked, la demanda fue acotada, pero el instrumento cortó a una tasa atractiva”, sumó Valentín Gómez García, analista de Adcap.
En tanto, el economista jefe de Puente, Eric Ritondale, consignó que “el Gobierno parece sentirse cómodo dejando algo de liquidez en el sistema -una inyección neta moderada- en un contexto de dinámicas cambiarias que vienen mejorando de forma sostenida, algo ya insinuado con intervenciones de mercado para dar liquidez y bajar las tasas cortas en las jornadas previas a la licitación”.
En tal sentido, Ritondale afirmó que la decisión de no ofrecer instrumentos de tasa fija de corto plazo (Lecaps o Boncaps) fue un “catalizador central” para la estrategia de la cartera que conduce Luis Caputo y que tiene como objetivo reducir las tasas de interés: “Al retirar la oferta primaria de estos títulos, el Tesoro empujó a los inversores hacia el mercado secundario en la previa a la licitación, acelerando la compresión de tasas en ese tramo. La estrategia también refleja una visión constructiva sobre la inflación para los próximos meses”.

“Al aceptar un rollover apenas inferior al 100% y retirar la tasa fija del menú, el Tesoro logró bajar el costo de financiamiento en el tramo corto y enviar una señal de confianza sobre la desinflación, sin descuidar la necesidad de estirar plazos en la curva indexada», concluyó.
En paralelo, se llevó adelante la primera colocación del nuevo bono en dólares, logrando captar USD 150 millones a una tasa de 5,89%, inferior a la prevista inicialmente. Los recursos obtenidos se utilizarán para afrontar un pago de USD 4.200 millones programado para julio. Esta estrategia se inscribe en la decisión oficial de evitar nuevas emisiones en Wall Street para reducir la exposición a la financiación externa, una postura reforzada por el aumento reciente del riesgo país.
La Secretaría de Finanzas informó que recibió propuestas por USD 868 millones para el Bonar 2027, anunciado días atrás. Esto implica que el monto ofertado superó en casi seis veces al total adjudicado, o, expresado en porcentaje, la oferta fue un 479% mayor que la cantidad colocada.
El lunes, junto con la presentación de los instrumentos para la licitación de deuda en pesos, el Ministerio de Economía anunció que cada quince días se ofrecerá un bono en dólares con vencimiento en octubre de 2027, por hasta USD 150 millones por subasta. La normativa contempla una segunda ronda al día siguiente, que permitirá adjudicar hasta USD 100 millones adicionales, alcanzando un máximo de USD 250 millones por licitación. El bono contará con un cupón del 6% TNA, pagadero de forma mensual.
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