ECONOMIA
Obligaciones negociables: una inversión segura con altos rendimientos de hasta 10% en dólares

En un escenario donde el ahorrista argentino sigue buscando alternativas para proteger su capital en moneda dura, las obligaciones negociables (ON) vuelven a ganar protagonismo como una de las inversiones más atractivas del mercado.
Emitidas por empresas privadas, con rendimientos en dólares que superan ampliamente a los instrumentos tradicionales y con un riesgo acotado, las ON se consolidan como una opción cada vez más elegida tanto por inversores sofisticados como por pequeños ahorristas.
Las obligaciones negociables son títulos de deuda corporativa mediante los cuales las empresas se financian en el mercado de capitales. A cambio, se comprometen a pagar intereses periódicos y a devolver el capital al vencimiento. A diferencia de las acciones, no otorgan participación en la compañía, pero sí ofrecen previsibilidad en los flujos y una rentabilidad conocida desde el inicio.
Desde Balanz sostienen que «es un instrumento que se comercializa en el mercado de capitales tanto local como internacional».
A lo anterior, agregan: «Es un activo de renta fija, ya que representa una promesa cierta de repago futuro tanto de su capital como del interés».
En lo que hace a los fundamentos de las mismas, «son una fuente de financiamiento para la empresa emisora y una posibilidad de inversión para los inversores», concluyen.
Uno de los principales atractivos de las ON es su rentabilidad en dólares. Mientras los plazos fijos en moneda extranjera pagan tasas de interés que en el mejor de los casos llegan al 5,5% anual, las ON hoy ofrecen retornos que pueden llegar al 10% anual en dólares, e incluso más en algunos casos puntuales. Este diferencial explica por qué crecieron con fuerza en las carteras conservadoras y moderadas.
A esto se suma que la mayoría de estas emisiones corresponden a empresas líderes, con ingresos dolarizados o vinculados a sectores estratégicos como energía, petróleo, gas, telecomunicaciones y agroindustria. Compañías como YPF, PAE, Vista, Tecpetrol, Telecom o Arcor han recurrido en reiteradas oportunidades al mercado para financiar proyectos de expansión, lo que refuerza la percepción de solidez detrás de estos instrumentos. A manera de ejemplo, a continuación se menciona algunas de ellas con la tasa de interés anual, que por lo general pagan en forma semestral:
- Mastellone Clase G: 10,9%
- Edenor Clase 3: 9,75%
- Telecom Clase XXI: 9,7%
- Pampa Energia Clase 9: 9,13%
- Vista Energy: 8,5%
Cómo se invierte en ONs
Desde IOL aportan que «se puede invertir en las suscripciones que participe IOL tanto para nuevas Obligaciones Negociables como para reaperturas de ONs que ya fueron emitidas. Se debe tener en cuenta que tienen fechas límite, pero se puede conocer de antemano toda la información como el monto mínimo, la tasa de interés y el riesgo de la empresa».
Pero, además, agregan que «se puede comprar y vender Obligaciones Negociables en el mercado secundario cualquier día hábil con pesos o dólares en horario de rueda, para lo cual es conveniente seguir de cerca como evolucionan las cotizaciones y la liquidez».
Qué las diferencia de otros instrumentos
Otro punto clave es la seguridad relativa que ofrecen frente a otras alternativas en dólares. Si bien ninguna inversión está exenta de riesgo, las ON cuentan con mayor respaldo que los bonos soberanos y, en muchos casos, incluyen cláusulas de protección para el inversor, como garantías, fideicomisos de pago o prioridad de cobro frente a otros acreedores. Además, al tratarse de deuda corporativa, su desempeño está más vinculado a la salud financiera de la empresa que a la volatilidad política o fiscal del país.
Desde el punto de vista operativo, las ON también resultan accesibles. Se pueden comprar y vender en el mercado secundario a través de un bróker, en pesos o en dólares, y algunas emisiones permiten ingresar con montos relativamente bajos. Esto democratizó el acceso a un instrumento que durante años estuvo reservado a grandes inversores institucionales.
En términos de liquidez, si bien no todas las ON tienen el mismo volumen de operaciones, las más negociadas permiten salir antes del vencimiento sin mayores inconvenientes. Esto les da flexibilidad frente a otros instrumentos de renta fija que obligan a inmovilizar el capital durante largos períodos.
El contexto macroeconómico también juega a favor. Con un escenario de mayor estabilidad cambiaria, expectativas de inflación estable o en el mejor de los casos a la baja y una reconfiguración del mercado financiero local, las ON aparecen como un puente ideal para dolarizar carteras sin necesidad de recurrir al dólar billete ni asumir riesgos excesivos. Para muchos inversores, representan un equilibrio atractivo entre seguridad, rendimiento y previsibilidad.
No obstante, los especialistas recomiendan analizar cada emisión en particular: evaluar el perfil crediticio de la empresa, el plazo, la tasa, la moneda de pago y las condiciones legales. Diversificar entre distintas ON y sectores también es clave para reducir riesgos.
En síntesis, las obligaciones negociables se posicionan como una de las mejores alternativas para quienes buscan invertir en dólares, con rendimientos altos y un riesgo controlado, en un mercado que vuelve a ofrecer oportunidades para el ahorrista argentino. En tiempos de incertidumbre, la renta fija corporativa vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: Argentina Week, el ritmo de la economía y la reelección de Milei, según el presidente de JP Morgan

Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week –junto a la Embajada Argentina en EEUU y Bank of Americas y el fondo Kaszek–, anticipó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está “mega sold out”.
El encuentro reunirá a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, al gabinete local y a buena parte del círculo rojo vernáculo. Habrá más de 50 CEOS y presidentes de empresas argentinas como panelistas y más de 100 como asistentes.
Según el ejecutivo, “el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”.
En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín analizó las expectativas y desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. Además, describió la situación actual de JP Morgan en el país y la relación entre Argentina y Estados Unidos.
“Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina”, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio.
Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense que tiene su orígenes en 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó al banco en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes pasó por el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país.
En la flamante torre del banco más grande de EEUU y el más grande del mundo si se toma en cuenta su valor de mercado, unos USD 780.000 millones, en Park Avenue, en el Midtown de Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad presentará a Javier Milei.
— ¿Qué cree buscan los inversores que asistirán al evento?
— Es una agenda amplia y con distintos temas: salud, tecnología, economía del conocimiento, agrobusiness, minería, energía. También funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y funcionarios del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, va a abrir el evento y va a presentar al Presidente. El objetivo es promover a Argentina. Estamos apuntando a la economía real, a las finanzas también, pero sobre todo a inversión directa que Argentina necesita.
— ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor?
— Algo que falta todavía es conocimiento sobre lo que está pasando en Argentina. Se va a discutir y mostrar dónde está el país parado en este momento y qué es lo que falta. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores miran la coyuntura, pero también se preguntan qué va a pasar el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no lograron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba contenta. ¿Esta vez se dará vuelta de página y Argentina logrará posicionarse, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Es una pregunta que todo el mundo se hace. ¿Por qué nos va mal teniendo recursos naturales, recursos humanos, un territorio increíble sin problemas raciales y religiosos? Es el momento para creer que esta vez puede ser diferente.
— ¿Qué serían un Argentina Week exitoso?
— Que los participantes sientan que Argentina es un país donde conviene invertir. Ese sería el éxito.
— ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU?
— No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y suele haber hay mucha volatilidad y temor, la gente se va al dólar. Cosas que ocurrieron en el pasadas. Estoy convencido de que Estados Unidos va a jugar un papel importante, como pasó en la elección de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país.
— ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si es necesario?
— Sí, porque ven a Argentina como un aliado estratégico.
— ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes?
— Argentina siempre ha siempre una economía cerrada y es un país más débil desde el punto de vista financiero. Necesitamos que el mundo esté bien para poder acceder al mercado. Nos impacta lo pasa en Medio Oriente porque se genera una incertidumbre mundial que hace que todo cueste más. No se resolvieron los problemas y no hay acceso al mercado de capitales, algo que ahora no se podrá hacer por un tiempo. Estamos en un proceso de estabilización, luego de estar en riesgo sistémico en 2023. Las cosas se van resolviendo de a poco, pero aún no llegamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido para proteger el superávit fiscal.
— El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar para financiamiento, ¿coincide con esa estrategia?
— Apenas haya una nueva ventana para acceder al mercado internacional, debería tratar de hacerlo. Aunque ahora es más compleja la situación. Además, en paralelo, hay que generar un mercado de capitales local, como tiene la mayoría de los países del mundo. Desde que expropiaron las AFJP, un gravísimo error, se destruyó el mercado de capitales.
— Áreas de research de muchos bancos internacionales emitido informes críticos sobre Argentina en la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país?
— No, no creo. Hablo por nosotros: tenemos la visión constructiva de que la inflación va a seguir bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos cambiando a ser una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores, por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial pide un tipo de cambio distinto o que no se bajen los impuestos para hacer importaciones. Son situaciones de ajuste puntuales. El Gobierno dice, por su parte, que sin resolver la macro, no se puede resolver la micro.
— ¿Qué es lo que más te preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina?
— No quiero sonar sesgado porque mi especialización es financiera, pero Argentina tiene que acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No tiene que crecer una disconformidad en la sociedad por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week, para tratar de generar inversión en el sector privado, en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que aún falta.
— Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo?
— Tenía que pasar la reforma laboral, no solo para modernizar una ley sino para mostrar que el Gobierno tiene gobernabilidad para lograr hacer reformas.
— ¿Es una buena reforma?
— Es una buena reforma, pero que no va ser un game changer, no es que por eso todo el mundo va a venir a invertir. La confianza es importante. Otra vez, hay que ver qué pasa en las elecciones el año que viene. Creo que una continuidad sería positiva.

— ¿Ve que eso tiene posibilidades de ocurrir, la continuidad?
— Creo que sí. Depende mucho de factores que ya mencioné, como acceso al mercado, crecimiento de la inversión, reducción de la inflación y que no se entre en una recesión. Son factores importantes. La gente vota por el bolsillo, por su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Tampoco hay oposición, se quedaron sin discurso renovador.
— Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo ve ese contexto?
— Los industriales necesitan que bajen las tasas de interés para poder renovarse, para competir con el mundo. Necesitan maquinaria y mayor inversión. No hay sector de construcción, no hay un mercado de hipotecas. Si el riesgo soberano sigue alto será muy difícil que bajen las tasas y está la reforma tributaria, aunque el Gobierno seguramente dirá que ya se bajaron algunos impuestos y retenciones y que el superávit es una condición esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo hoy.
— ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos?
— Los ataques personales no sirven. Nunca estuve a favor de los ataques personales, que sí los hubo, y muchos, enmomentos anteriores, cuando los presidentes agarraban a alguien y lo ponían entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y mal no le está yendo. Es importante escuchar todas las posiciones y respetarlas.
— Hablemos del banco, ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina?
— Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera que lo tenés frenado. Por eso invertimos continuamente. Tenemos un centro de servicios, el BACC, Buenos Aires Corporate Center, donde trabajan 4.000 personas y vamos a crecer a 5.000. Estamos abriendo muchas posiciones: el año pasado tuvimos 1.000 contrataciones y recibimos 50.000 aplicaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos un trabajo de alto valor agregado. No somos un call center. Además de eso, tenemos nuestro negocio tradiciona, la banca de inversión tradicional, con el que ayudamos a las empresas grandes a conseguir financiamiento y financiamos proyectos.
— ¿Cómo es exportar servicios, a la propia corporación en este caso, desde Argentina con el actual nivel de dólar y de costos?
— El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo. Y se está acercando al de algunos países más desarrollados, como a los de algunas áreas de Inglaterra. El tema es que acá hay talento, igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. Es más alto que hace un año el costo salarial argentino, pero al mismo tiempo se compite con posiciones de primer nivel en otras partes del mundo que son más caras todavía. No nos medimos con la India, nos medimos con Estados Unidos. Y ahí todavía seguimos siendo muy competitivos.
— ¿Hace cuánto está en el banco?
— Hace 30 años. Como presidente, desde el 2008. Pasé por unas cuantas crisis.
— ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas?
— Estaba en el banco, pero no a cargo de la presidencia, en 2001. Fue el peor momento. Tremendo, una crisis financiera sistémica gravísima, Argentina dio muchísimos pasos para atrás. Tendríamos que analizar cómo es que llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, fue también muy complicado. Lamentablemente, en Argentina uno está acostumbrado a vivir siempre en crisis por eso esta situación de ver cuál es el ajuste más fino es bastante inusual.
— ¿Y el mejor momento?
— Ahora estamos viviendo una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina puede dar vuelta a la página y salir adelante. Si Argentina no lo logra, si el Gobierno no puede y los argentinos nuevamente caemos en el fracaso, va a ser muy difícil de sostener. Hoy la sociedad no está tan bien, pero tenemos expectativas de estar mejor, mucha gente apuesta a esto. Si no lo logramos como sociedad en su conjunto y con el liderazgo del Gobierno, va a ser muy decepcionante.
ECONOMIA
El contexto internacional profundiza los costos y reafirma el “trilema” de la política económica argentina

Diversos economistas se han referido al “trilema” de política económica que enfrenta el Gobierno entre los deseos de reducir la tasa de inflación, acumular reservas en el BCRA y que repunte el nivel de actividad económica. Le resulta esquivo lograr los tres a la vez.
El objetivo prioritario oficial fue desde el inicio reducir la inflación, algo que logró hasta mayo de 2025, en términos de la tasa mensual.
El de acumular reservas lo postergó hasta el inicio de la llamada “fase 4”, en la que el Banco Central lleva comprados más de USD 3.000 millones.
El tercero, que concierne a la producción y el empleo, tendió a quedar postergado. Como el gobierno quiere recuperar una inflación descendente, aplica tasas de interés altas y retira del mercado, incluso con exceso, los pesos que inyecta el BCRA al comprar dólares. Así, aplica rienda corta al precio del dólar y apuesta a que una política ortodoxa, de control de los agregados monetarios, finalmente subyugue los precios.
Con una lógica similar, que emana de las convicciones del Presidente acerca de cómo funcionan la moneda y la economía, el Gobierno postergó el re-acceso a los mercados internacionales de crédito apostando a que hacer escasos los bonos argentinos los vuelva apetecibles. Esa estrategia derivó en la salida del exsecretario de Finanzas, Alejandro Lew, e hizo desaprovechar el momento –al contrario de lo que hizo Ecuador- cuando el índice de riesgo país rozaba los 500 puntos básicos.
Con la guerra en Medio Oriente, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 puntos básicos y el “vuelo a la calidad” a jugarle en contra a los activos argentinos
Ahora, con la guerra en Medio Oriente en el centro de la política y la economía internacionales, el índice de riesgo país volvió a acercarse a 600 pb y el “vuelo a la calidad” a jugarle en contra a los activos argentinos, neutralizando e incluso cambiándole signo al efecto neto del conflicto sobre la economía local, que del lado positivo anota el aumento en dólares de las exportaciones de crudo y las ventajas de Argentina como futuro proveedor mundial de GNL (el gas que se transporta en forma líquida, en buques metaneros, previa licuefacción en plantas fijas o móviles).
Ese potencial quedó reflejado en el reciente acuerdo entre el consorcio Southern Energy, encabezado por Pan American Energy, y la alemana SEFE (sigla de Securing Energy for Europe), para proveer 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de fines de 2027.
El fuerte aumento de los precios de la energía, dijo a Infobae Juan Bosch, presidente de Saesa y experto en comercialización de hidrocarburos, “nos encuentra en una situación muy distinta a la que estábamos acostumbrados; de deficitarios (USD 7.000 millones de balanza comercial energética en 2012) a superavitarios (USD 7.000 millones en 2025), fundamentalmente por exportaciones de petróleo. Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto en materia de producción sino también en rutas de transporte afectadas. Somos una fuente sólida y atractiva para consumidores de GNL”.
Sin embargo, recordó Bosch, en la próxima “ventana de invierno” Argentina seguirá importando GNL (a priori, se estima que serán entre 15 y 20 cargas) a un precio ahora muy volátil y con una novedad: la importación y administración ya no la hará la estatal Enarsa, que engrosaba la cuenta fiscal de subsidios, sino la empresa privada que gane la licitación que se hará en abril para importar el GNL que llegue a la terminal de Escobar y venderlo a la demanda interna (entre los posibles interesados se menciona a Trafigura, YPF, Total Energies y Naturgy).
Al subir el precio del crudo, nos aumentan los ingresos por exportación, y en términos de GNL nos sigue presentando al mundo como proveedor confiable y lejos no solo de zonas de conflicto (Bosch)
“Estamos viendo precios para esa importación muy elevados y será el primer invierno en que la gestión la haga una empresa privada. A priori debería ser más eficiente en análisis de costos y evaluación de riesgos, pero falta ver las opciones y cómo se ejecuta, y cómo se presenta el invierno”, dijo Bosch.
A diferencia del petróleo, en el que hay muchos más oferentes y rutas de transporte, el cierre del estrecho de Ormuz tuvo un impacto mayor en el caso del gas. No es solo que Qatargas, fuente del 20% del GNL mundial, cesó sus operaciones; tampoco se sabe cuándo podría reiniciarlas, explicó Bosch. Eso insumiría al menos un mes desde el momento en el que el conflicto bélico se considere resuelto, algo que hoy es una incógnita.
La zona no solo es clave por el gas, sino también por la producción de fertilizantes y por el equilibrio del mercado mundial de aluminio. Cuando Estados Unidos e Israel iniciaban sus ataques sobre Irán, ALBA (Aluminios Bahrein) negociaba la compra de Dunkerque, principal planta de aluminio de Europa. Así, el segundo metal más comerciado del mundo (detrás del hierro y adelante del cobre) acumula una suba de más del 25,7% en lo que va del año, e impacta todo el espectro metalífero.

Los fertilizantes son a su vez claves para la productividad del campo, que seguirá siendo varios años más el principal proveedor de divisas de la Argentina. “Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo de fertilizantes no es ahora tan elevado, pero el aumento de precios sí está sucediendo a las puertas de la siembra en el hemisferio norte, en particular en Estados Unidos y eso pone presión adicional sobre los precios de los granos”, explicó Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El impacto sobre precios fue esta vez inferior a lo que sucedió en febrero de 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, pero ahora a la incertidumbre por los valores se suma la duda sobre la provisión, a secas, ya que la oferta es mucho más concentrada. Ese fenómeno se refleja en que el aumento de los precios spot (de contado) ha superado al de futuros a un año, indicativo de que el mercado prevé una resolución del conflicto antes de ese plazo. Sin embargo, no se espera que esto ocurra de inmediato.
D’Angelo precisó que cerca del 50% del consumo de fertilizantes de Argentina es importado. En 2025 el país importó poco más de USD 2.000 millones de fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se explica por una parada técnica de Profertil y el temporal de Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta de producción de fertilizantes del país.
Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, precisa un estudio de la BCR, son la urea, un nitrogenado y el fosfato monoamónico, MAP.

A su vez, maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, según datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa). Además, el maíz tuvo un impacto negativo en materia de precios, pues Irán es el principal importador mundial, abastecido mayormente por Brasil. El principal período de importación de fertilizantes es la segunda mitad del año, pero obedecen a decisiones de siembra ya asumidas hacia mayo.
La suma y resta de efectos que el conflicto tiene sobre la economía argentina es un ejercicio escurridizo. En principio, el aumento del precio del petróleo, de la soja, del trigo, del litio, favorecen comercialmente a la Argentina. Pero varios de ellos, y el conjunto, pondrán más presión sobre los precios y la inflación.
Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de Fundación Mediterránea, uno de los analistas más agudos del “trilema” de política económica, plantea que el “vuelo a la calidad”, típico de los momentos de crisis e incertidumbre, golpeó fuertemente a los activos argentinos.
Frente a expectativas de inflación aún altas, dijo el economista del Ieral, el Gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (pese a los fuertes vencimientos que debe afrontar este año y el próximo) bajo la idea de que la relativa escasez de pesos y de bonos argentinos hará que ambos se revaloricen. Por ahora, no está ocurriendo.
Frente a expectativas de inflación todavía altas el gobierno redobló la apuesta de restringir la oferta de pesos y no salir al mercado internacional de crédito (Vasconcelos)
Según Vasconcelos, el Gobierno ignora el lado de la demanda o, en otras palabras, que “las negras también juegan”. Así, por caso, mientras Argentina cerró febrero con un nivel de riesgo país igual al de fin de 2025, Ecuador, que estaba en un nivel de riesgo similar, aprovechó el momento, y lo achicó a la zona de 450 puntos básicos.
Del mismo modo, hay una diferencia de 36 puntos porcentuales entre la caída del Merval en dólares, de 11% respecto de fin de 2025, y el aumento del Bovespa brasileño que ganó 25% en igual período (hasta fin de febrero, antes del inicio del conflicto de Medio Oriente). Lo mismo, apunta Vasconcelos, ilustra la brecha entre la suerte de las ADR bancarias: las de los bancos argentinos cayeron 15%, mientras las de sus pares brasileños subieron 28% en promedio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
De ese modo, la “luna de miel” legislativa del gobierno y el discurso abiertamente confrontativo de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso son expresiones de un dominio político que hoy por hoy no tiene respaldo en la marcha de los economía, puntuada por cierres y despidos.
El Presidente, que en los próximos días participará en la Argentina Week en Nueva York, debe evaluar si el entusiasmo que en ciertos ámbitos concitan sus ideas y discursos equivale a la confianza que su gobierno necesita generar para superar el trilema y lograr, simultáneamente, acumular reservas, reducir el riesgo país, desacelerar la inflación e impulsar los niveles de actividad y empleo.
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ECONOMIA
Juicios laborales: el BCRA habilitó nueva herramiento para calcular intereses

Se trata de una calculadora, mediante la cual cada usuario podrá determinar el valor a pagar, indicando el período y monto inicial correspondiente
06/03/2026 – 14:55hs
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) determinó la tasa de interés pasiva aplicable a juicios laborales pendientes, conforme lo previsto en el artículo 55 de la Ley 27.802 (Modernización aboral), y puso a disposición del público la serie correspondiente.
La serie refleja el promedio ponderado de la tasa efectiva diaria que las entidades financieras pagan por los depósitos a plazo fijo en pesos a 30 días. Tiene como fecha de inicio el 3 de junio de 1993 y se actualiza diariamente, con el objetivo de asegurar consistencia y vigencia en los cálculos que correspondan en cada caso.
El BCRA habilitó adicionalmente una calculadora de intereses para juicios laborales que opera aplicando dicha serie. El usuario debe ingresar el monto inicial y el período correspondiente, y la herramienta determina la actualización del monto resultante luego de aplicar la tasa pasiva publicada, de conformidad con la legislación promulgada.
La calculadora informa también el ajuste CER+3, que surge de aplicar el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) más una tasa efectiva anual del 3%, y el equivalente al 67% de CER+3, en línea con los incisos b y c del artículo 55 de la Ley de Modernización Laboral, que establecen el techo y el piso para la determinación de intereses en juicios laborales.
La serie completa, la resolución del Directorio y su anexo metodológico se encuentran disponibles para su consulta en los canales institucionales del BCRA.
Con estas medidas, el BCRA contribuye a dotar de mayor previsibilidad, transparencia y homogeneidad a las liquidaciones judiciales en el ámbito laboral.
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