ECONOMIA
Obligaciones negociables: una inversión segura con altos rendimientos de hasta 10% en dólares

En un escenario donde el ahorrista argentino sigue buscando alternativas para proteger su capital en moneda dura, las obligaciones negociables (ON) vuelven a ganar protagonismo como una de las inversiones más atractivas del mercado.
Emitidas por empresas privadas, con rendimientos en dólares que superan ampliamente a los instrumentos tradicionales y con un riesgo acotado, las ON se consolidan como una opción cada vez más elegida tanto por inversores sofisticados como por pequeños ahorristas.
Las obligaciones negociables son títulos de deuda corporativa mediante los cuales las empresas se financian en el mercado de capitales. A cambio, se comprometen a pagar intereses periódicos y a devolver el capital al vencimiento. A diferencia de las acciones, no otorgan participación en la compañía, pero sí ofrecen previsibilidad en los flujos y una rentabilidad conocida desde el inicio.
Desde Balanz sostienen que «es un instrumento que se comercializa en el mercado de capitales tanto local como internacional».
A lo anterior, agregan: «Es un activo de renta fija, ya que representa una promesa cierta de repago futuro tanto de su capital como del interés».
En lo que hace a los fundamentos de las mismas, «son una fuente de financiamiento para la empresa emisora y una posibilidad de inversión para los inversores», concluyen.
Uno de los principales atractivos de las ON es su rentabilidad en dólares. Mientras los plazos fijos en moneda extranjera pagan tasas de interés que en el mejor de los casos llegan al 5,5% anual, las ON hoy ofrecen retornos que pueden llegar al 10% anual en dólares, e incluso más en algunos casos puntuales. Este diferencial explica por qué crecieron con fuerza en las carteras conservadoras y moderadas.
A esto se suma que la mayoría de estas emisiones corresponden a empresas líderes, con ingresos dolarizados o vinculados a sectores estratégicos como energía, petróleo, gas, telecomunicaciones y agroindustria. Compañías como YPF, PAE, Vista, Tecpetrol, Telecom o Arcor han recurrido en reiteradas oportunidades al mercado para financiar proyectos de expansión, lo que refuerza la percepción de solidez detrás de estos instrumentos. A manera de ejemplo, a continuación se menciona algunas de ellas con la tasa de interés anual, que por lo general pagan en forma semestral:
- Mastellone Clase G: 10,9%
- Edenor Clase 3: 9,75%
- Telecom Clase XXI: 9,7%
- Pampa Energia Clase 9: 9,13%
- Vista Energy: 8,5%
Cómo se invierte en ONs
Desde IOL aportan que «se puede invertir en las suscripciones que participe IOL tanto para nuevas Obligaciones Negociables como para reaperturas de ONs que ya fueron emitidas. Se debe tener en cuenta que tienen fechas límite, pero se puede conocer de antemano toda la información como el monto mínimo, la tasa de interés y el riesgo de la empresa».
Pero, además, agregan que «se puede comprar y vender Obligaciones Negociables en el mercado secundario cualquier día hábil con pesos o dólares en horario de rueda, para lo cual es conveniente seguir de cerca como evolucionan las cotizaciones y la liquidez».
Qué las diferencia de otros instrumentos
Otro punto clave es la seguridad relativa que ofrecen frente a otras alternativas en dólares. Si bien ninguna inversión está exenta de riesgo, las ON cuentan con mayor respaldo que los bonos soberanos y, en muchos casos, incluyen cláusulas de protección para el inversor, como garantías, fideicomisos de pago o prioridad de cobro frente a otros acreedores. Además, al tratarse de deuda corporativa, su desempeño está más vinculado a la salud financiera de la empresa que a la volatilidad política o fiscal del país.
Desde el punto de vista operativo, las ON también resultan accesibles. Se pueden comprar y vender en el mercado secundario a través de un bróker, en pesos o en dólares, y algunas emisiones permiten ingresar con montos relativamente bajos. Esto democratizó el acceso a un instrumento que durante años estuvo reservado a grandes inversores institucionales.
En términos de liquidez, si bien no todas las ON tienen el mismo volumen de operaciones, las más negociadas permiten salir antes del vencimiento sin mayores inconvenientes. Esto les da flexibilidad frente a otros instrumentos de renta fija que obligan a inmovilizar el capital durante largos períodos.
El contexto macroeconómico también juega a favor. Con un escenario de mayor estabilidad cambiaria, expectativas de inflación estable o en el mejor de los casos a la baja y una reconfiguración del mercado financiero local, las ON aparecen como un puente ideal para dolarizar carteras sin necesidad de recurrir al dólar billete ni asumir riesgos excesivos. Para muchos inversores, representan un equilibrio atractivo entre seguridad, rendimiento y previsibilidad.
No obstante, los especialistas recomiendan analizar cada emisión en particular: evaluar el perfil crediticio de la empresa, el plazo, la tasa, la moneda de pago y las condiciones legales. Diversificar entre distintas ON y sectores también es clave para reducir riesgos.
En síntesis, las obligaciones negociables se posicionan como una de las mejores alternativas para quienes buscan invertir en dólares, con rendimientos altos y un riesgo controlado, en un mercado que vuelve a ofrecer oportunidades para el ahorrista argentino. En tiempos de incertidumbre, la renta fija corporativa vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión.
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ECONOMIA
Cuánto cobrará un empleado bancario en febrero, tras el último acuerdo paritario

El sector bancario continúa ajustando las condiciones salariales de acuerdo a la evolución de la economía. La actualización de los salarios se enmarca en las negociaciones periódicas entre el gremio y las entidades financieras, en busca de mantener el poder adquisitivo de los trabajadores frente a las variaciones en el costo de vida.
La Asociación Bancaria, liderada por Sergio Palazzo, anunció que los empleados bancarios recibirán una suba salarial equivalente al porcentaje de inflación de enero, conforme al Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el Indec. Esta actualización automática surge del acuerdo vigente entre el sindicato y las cámaras empresariales del sector.
Así, los empleados bancarios tendrán un aumento salarial del 2,9%, por la inflación de enero, lo que llevará el salario inicial a $2.125.068,44.

El entendimiento alcanzado involucra a la Asociación Bancaria, la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA), la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) y el Banco Central (BCRA).
El incremento se aplicará sobre la remuneración bruta mensual correspondiente a diciembre de 2025 y abarcará todos los conceptos, tanto remunerativos como no remunerativos, además de los adicionales convencionales y no convencionales.
El monto mínimo para el Día del Bancario fue establecido en $1.894.425,01, aunque este valor podrá ser modificado en futuras revisiones. El mecanismo de ajuste continuará durante febrero de 2026 y la próxima instancia de negociación paritaria está prevista para la segunda quincena de marzo de ese año.
Cabe mencionar que el gremio resulta una de las excepciones, considerando que en diciembre de 2025, la capacidad de compra de las remuneraciones promedio en el empleo formal del sector privado sufrió un retroceso, acumulando cuatro meses de reducción. Según datos de la Secretaría de Trabajo, entre septiembre y diciembre, la caída acumulada alcanzó el 2,4%.
A pesar de una leve recuperación del 0,3% en el salario real promedio de los principales convenios colectivos entre noviembre y diciembre, solo 6 de los 27 acuerdos de mayor cobertura lograron incrementos que alcanzaron o superaron la inflación de ese mes (2,8%). Esta mejora se produce tras cuatro meses consecutivos de caídas, que acumularon una baja del 2,5% entre agosto y noviembre.
Hubo otros gremios que también definieron paritarias para estos meses con aumentos por encima del promedio. Por caso, el reciente acuerdo de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) establece sumas fijas no remunerativas de $100.000 mensuales —compuestas por $40.000 ya prorrogados y un refuerzo adicional de $60.000— correspondientes a enero, febrero y marzo.
A partir de abril de 2026, estos montos se incorporarán al salario básico, impactando en los conceptos de presentismo, antigüedad, vacaciones y aguinaldo.
El acuerdo, firmado entre la FAECyS y las cámaras empresariales CAC, CAME y UDECA, contempla una cláusula de revisión en marzo de 2026 para evaluar posibles ajustes ante desfases inflacionarios.

En el sector salud, la Federación de Asociaciones Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) acordó un aumento global del 31,5% para los empleados de la rama Laboratorios, correspondiente al período de abril de 2025 a marzo de 2026, ajustado según la inflación oficial del INDEC.
Por su parte, la Federación Aceitera y Desmotadora (FTCIODyARA) junto con el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) San Lorenzo pactaron un incremento del 11% entre diciembre y enero, además de un retroactivo de 400.000 pesos. Según el convenio, el salario de la categoría peón alcanzará los 2.344.000 pesos en enero de 2026.
Esta mejora anual supera el 50% en términos salariales, sin contar sumas extra, duplicando el promedio de la mayoría de los acuerdos vigentes y constituyendo uno de los avances más significativos del período.
El aumento se produce en un contexto de fuerte actividad industrial: la industria aceitera procesa actualmente el mayor volumen de girasol desde el año 2000, con perspectivas de crecimiento sostenido durante 2026.
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ECONOMIA
Impulsados por la carne, los alimentos subieron 2,4% en el último mes

El costo de la canasta alimentaria volvió a tomar velocidad. En el último mes móvil, los precios de alimentos y bebidas avanzaron 2,4%, con la carne como principal motor de esa dinámica.
Un relevamiento de la consultora LCG indicó que en la segunda semana de febrero los alimentos aumentaron 1%. Aunque el dato resultó menor al 2,5% de la semana previa, fue el segundo registro más elevado desde noviembre.
La firma precisó que «el 70% de la inflación semanal se explicó por el sensible aumento de Carnes (+2,3%)» y que » Verduras compensó parcialmente el efecto» al revelar una variación negativa del 3,2%.
Subas acumuladas y rubros con bajas
En la medición de las últimas cuatro semanas, el ritmo de incremento mostró su segundo avance consecutivo: pasó de 0,8% a 1,6% y luego a 2,4%. Dentro de ese período, los mayores ajustes se observaron en Carnes (+4,9%) y Verduras (+6,2%).
En contraste, se registraron descensos en Bebidas e infusiones para consumir en el hogar y en Lácteos y huevos, lo que ayudó a moderar parcialmente la suba general del rubro.
Tarifas y transporte presionan el IPC de febrero
Las primeras estimaciones privadas anticipan que la inflación general del mes se ubicará por encima del 2%, con un componente clave en los servicios públicos.
El gas registró un incremento promedio nacional de 16,86%, mientras que la electricidad aumentó 3,59% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde operan Edenor y Edesur. En otras provincias, el impacto depende de las decisiones regulatorias locales.
Desde la consultora Equilibra señalaron: «En base a este escenario, estimamos que el alza del rubro electricidad y gas sería alrededor de 12% en febrero, impulsada por el aumento del gas. Esto incidiría en 0,5 puntos porcentuales (p.p.) en la estimación del IPC vigente«. La firma proyecta un IPC mensual de 2,3%.
En tanto, EcoGo eleva su previsión al 2,7%, incorporando además el impacto de los ajustes en el transporte público. Con alimentos en alza y tarifas en revisión, febrero se encamina a mantener un piso inflacionario superior al 2%.
¿Hacer un asado será más caro por «culpa» de Estados Unidos?
La celebración por la apertura del mercado estadounidense a la carne argentina puede tener su «lado B»: ya se esta notando en el mercado de Cañuelas un sostenido aumento del ganado, con el novillito en $5.000 por kilo vivo, un 42% por encima del precio de octubre y un 25% más que en diciembre, en plena suba estacional del consumo.
En las carnicerías, el precio para los consumidores aumentó un 4,1% en las últimas cuatro semanas, según el relevamiento de inflación de alimentos que realiza la consultora LCG. El consumo local viene recuperándose y cerró el año pasado con un promedio de 116,4 kilos per capita, de los cuales unos 49,9 kilos corresponden a cortes vacunos.
Y la perspectiva de un boom exportador siempre renovó en Argentina el viejo debate respecto de si el mercado internacional puede presionar los precios del mercado interno. No hay que ir muy atrás en el tiempo para ver políticas que demonizaban la exportación en momentos de inflación alta: los topes a la exportación en las gestiones de Cristina Kirchner y luego en la de Alberto Fernández, cuando se «culpaba» a la demanda china por la presión inflacionaria.
En aquel entonces, los ganaderos locales se defendían con el argumento de que el tipo de carne que se consume en China no es el mismo que compran los argentinos, por lo que no existía esa tensión. Sin embargo, el tema dio para una intensa polémica.
¿Y ahora? En Estados Unidos se consume una carne de alta calidad, lo cual queda en evidencia en las estadísticas. A pesar de que China es el destino del 65% de la exportación cárnica argentina -medida en volumen-, sólo representa 48% medida en dólares. El mercado estadounidense, en cambio, que el año pasado compró apenas un 5% del volumen, representó casi el 8% de la facturación, según un reporte de la Fundación Mediterránea.
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ECONOMIA
¿Fin de las horas extra? Qué dice la reforma laboral y qué es el banco de horas

Tras la reciente aprobación en la Cámara Alta del proyecto de Modernización Laboral, uno de los puntos que genera más dudas y debates es la implementación del “banco de horas”. ¿Se dejan de pagar los adicionales por jornada extendida? Los detalles de un cambio clave en la relación empleador-empleado
La reforma laboral impulsada por el Ejecutivo ha dado un paso decisivo en el Congreso. Mientras el texto se encamina a la Cámara de Diputados, los trabajadores y las empresas comienzan a analizar la “letra chica” de una de las modificaciones más disruptivas: la creación del banco de horas, un mecanismo que promete flexibilizar la jornada laboral, pero que enciende alarmas sobre el futuro de los ingresos adicionales.
Hasta ahora, cualquier minuto trabajado por encima de las 8 horas diarias o 48 semanales debía abonarse con un recargo del 50% (días hábiles) o del 100% (fines de semana y feriados). Con la nueva normativa, se habilita la posibilidad de que esas horas en exceso no se paguen en efectivo, sino que se “almacenen” en un pozo individual.
Este sistema permite que el excedente de tiempo trabajado en días de alta demanda sea compensado con francos o jornadas más cortas en momentos de menor actividad. Según el texto aprobado, la jornada diaria podría extenderse hasta un máximo de 12 horas, siempre y cuando se respete el descanso mínimo de 12 horas entre jornadas.
Así quedó volcado en el proyecto que superó el Senado:
‘Artículo 197 bis- El empleador y el trabajador podrán acordar voluntariamente un régimen de compensación de horas extraordinarias de trabajo, el cual deberá formalizarse por escrito, consignando la naturaleza voluntaria de la prestación de horas extras y sus límites, especificando el modo de funcionamiento del sistema y estableciendo un método fehaciente de control que permita a ambas partes registrar las horas efectivamente trabajadas y las horas disponibles para su goce por parte del trabajador. A tal efecto, se podrá disponer de un régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios, entre otros institutos relativos a la jornada laboral.
Dicho régimen, que podrá igualmente ser pactado por el empleador con la representación sindical en la empresa, deberá respetar los descansos mínimos legales, asegurando en todo momento la protección, beneficio e interés del trabajador.’
No desaparecen por completo, pero dejan de ser la única opción. La reforma establece que el banco de horas es una alternativa al pago tradicional.
- Acuerdo mutuo: El sistema no puede aplicarse de manera arbitraria. Debe ser pactado por escrito entre el empleador y el trabajador, o mediante convenios colectivos por empresa.
- Voluntariedad: Según especialistas, el consentimiento del trabajador es indispensable para ingresar a este esquema de “compensación por tiempo”.
- El impacto en el bolsillo: Los sectores críticos advierten que, en la práctica, esto podría significar una reducción del salario real para quienes dependen de las horas extra para llegar a fin de mes, ya que el beneficio se percibiría en “tiempo libre” y no en dinero.
Para el oficialismo y las cámaras empresarias, esta medida otorga una “previsibilidad de costos” vital para sectores estacionales como el comercio, el turismo o la logística. “Se busca adaptar el trabajo a los picos de producción sin que eso implique un costo financiero asfixiante para las PyMEs”, señalaron fuentes legislativas durante el debate.
Por el contrario, desde los gremios sostienen que la asimetría de poder entre la empresa y el empleado podría forzar a aceptar estos esquemas bajo presión. Además, remarcan que el control de las horas acumuladas será un desafío logístico que podría derivar en abusos si no hay una fiscalización estricta.
- Vacaciones flexibles: Se permitirá el fraccionamiento de la licencia anual en períodos mínimos de 7 días.
- Salario por rendimiento: Se abre la puerta a que los sueldos se calculen de manera dinámica, atados a objetivos de productividad.
- Indemnizaciones: En caso de despidos, las PyMEs podrán pagar la compensación en hasta 12 cuotas, y las grandes empresas en 6.
Con la media sanción del Senado bajo el brazo, el debate se traslada ahora a la sociedad y a las oficinas de recursos humanos, donde la pregunta ya no es si el sistema cambiará, sino qué tan rápido los trabajadores se adaptarán a la idea de que su tiempo, en lugar de valer plata, ahora vale más tiempo.
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