ECONOMIA
Plazo fijo Banco Nación con nueva tasa: cuánto ganás ahora si invertís $2 millones

El plazo fijo tradicional empezó a pagar menos tasa de interés, y los ahorristas comienzan a evaluar cómo queda posicionado ante el dólar e inflación. Así, iProfesional calculó cuánto podés ganar en la actualidad con una colocación en pesos en, por ejemplo, Banco Nación, la entidad estatal más grande, con alrededor de 20 millones de cajas de ahorro en todo el territorio nacional.
De esta forma, se consideró el depósito inicial de $2 millones, a un periodo de inversión de 30 días, que es el lapso mínimo de encaje de los fondos que es requerido por el sistema financiero para esta herramienta.
El dato a tener en cuenta es que el plazo fijo tradicional hoy está ofreciendo en Banco Nación una tasa nominal anual (TNA) de 35% para personas físicas, en los depósitos realizados en canales digitales en un tiempo de entre 30 a 59 días.
Si bien representa un descenso de 2,5 puntos porcentuales respecto a lo que pagaba un depósito hace un mes atrás en la misma entidad, igual es una de las rentas más altas ofrecidas entre los bancos líderes, debido a que se llega a brindar un piso de 27% de TNA.
En cifras, ese 35% de TNA del BNA significa una renta durante 30 días de cerca de 2,88%. Un porcentaje que supera a la inflación mensual de forma notoria, debido a que se ubica en torno al 2% mensual.
En caso de optar por permanecer durante un periodo más prolongado, una colocación por entre 60 a 89 días brinda una tasa de 33% de TNA. Y para 90 a 179 días propone una renta de 31% anual.
Por otra parte, si querés hacer esta colocación por medio de asistir de forma presencial a una sucursal del Banco Nación, la tasa nominal anual (TNA) obtenida es la misma que hace un mes atrás y será bastante inferior que la ganada en el canal digital, ya que se ubica en 29,5% para depósitos de entre 30 a 59 días. O sea, representa 2,42% cada 30 días.
Se debe tener en cuenta que el dinero mínimo que se solicita invertir por la vía presencial es de $1.500 para un plazo fijo tradicional.
Al mismo tiempo, también los ahorristas están mirando de reojo al precio del dólar, que si bien se tranquilizó luego de las elecciones, en la última semana avanza alrededor de 2% y se acerca nuevamente a los $1.500.
De hecho, en octubre, el tipo de cambio avanzó cerca de 4%, por lo que superó al rendimiento de un plazo fijo tradicional a 30 días.
Cuánto ganás con $2 millones a plazo fijo en Banco Nación
A la hora de hacer los cálculos, al armar un plazo fijo tradicional en Banco Nación, con un monto inicial de $2 millones, durante el período mínimo 30 días, se ganará un capital total de $2.057.534, luego de ese tiempo.
De esta forma, se generarán unos 57.534 pesos extras en ese mes con el capital invertido, que equivale a una renta de 35% de TNA, o de 2,88% mensual.
El Banco Nación es una de las principales entidades financieras argentinas, por la amplia presencia que tiene a lo largo y ancho del país y porque es donde cobran los haberes empleados estatales, jubilados y otros beneficiarios sociales.
El plazo fijo tradicional se puede constituir a través de los canales electrónicos, como la aplicación BNA+ y el sitio web.
Los requisitos para armar esta inversión digital son colocar un mínimo de $500, y el horario habilitado para realizar estas transacciones son los días hábiles entre las 5 a 22 horas.-
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ECONOMIA
Clima de negocios: Qué opinan las empresas argentinas que más empleados contratan de la reforma laboral de Milei

La reforma laboral está, otra vez, en el centro de la escena. Es una de las grandes reformas que impulsa el Gobierno, por el momento con poco consenso entre las partes que la discuten de manera oficial.
Luego de una semana en la que la crisis industrial –con despidos en Essen, Whirlpool y otras que coparon los portales y las redes– también ganó protagonismo a pesar de los números de actividad y de otra chicana de Luis “Toto” Caputo sobre el “no-atraso” cambiario.
A contrarreloj, las autoridades se sientan a la mesa del llamado Consejo de Mayo con representantes de las empresas, el Congreso y los gremios. Si bien todavía no se presentó de manera oficial, la propuesta apuntará a reducir los niveles de informalidad: según los últimos datos del Indec, el 43,2% de los trabajadores argentinos está en “negro”.
Se espera que el borrador final del proyecto esté la semana próxima, justo antes del comienzo de las sesiones extraordinarias, donde se buscará tratar esta reforma y otras. Así se definió la semana pasada en la primera reunión del Consejo que encabezó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. También estuvieron el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; la senadora Carolina Losada; el diputado Cristian Ritondo; Gerardo Martínez, de la CGT, y el presidente de la UIA, Martín Rappallini.

Es bastante poco probable que haya un proyecto único y consensuado. Así, el trabajo y las presiones de lobbies y grandes estudios de abogados están a la orden del día.
¿Qué opinan los principales empresarios argentinos sobre los cambios? Mientras esperan la letra chica del proyecto, un grupo de grandes empresas que emplean unos 150.000 trabajadores dieron sus puntos de vista sobre lo que, esperan, se defina en cuanto a cambios laborales.
Son compañías como Coto, Techint, Telecom, Arcor, Swiss Medical, Mercado Libre, Grupo Perez Companc, Changomás, Banco Macro y Grupo Newsan. La lista sigue.
“La UIA espera que la nueva legislación laboral mejore la competitividad de todas las empresas argentinas y sobre todo del sector transable, que compite con el mundo, a través de la reducción de costos”, le dijo Rappallini a Infobae. “Una parte de esos costos se debe a la alta litigiosidad que tenemos, a pesar de la baja importante que hemos logrado en la siniestralidad. Además, queremos tener la facultad básica de administrar y aumentar la productividad interna y ordenar el funcionamiento de nuestras fábricas, sin bloqueos ni acciones que pongan en riesgo el empleo y la producción”, agregó el titular de la UIA.
El discurso de la entidad fabril, claro, refleja buena parte del sentir del sector, con Techint y Paolo Rocca a la cabeza. Es uno de los segmentos de la economía más golpeados por la caída de la actividad y la apertura económica –que de cara al acuerdo comercial con EEUU se espera que sea mayor.
La tensión con el Gobierno es evidente (aunque sus dirigentes busquen por momentos bajar el tono), tanto como el contraste con otras entidades empresariales, como la Cámara de Comercio y la Sociedad Rural, abiertamente a favor del Milei, sus medidas y su estilo de gobernar.
“Aunque entendemos y compartimos la orientación de ir hacia un orden macroeconómico y bajar la inflación, vemos que las compañías transables, sobre todo las industriales, estamos cargando con un montón de peso, mochilas y distorsiones que hacen complejo competir en un mundo muy agresivo en términos comerciales. Por eso alertamos que tiene que haber una transición que contemple estas distorsiones”, dijo Rappallini hora atrás en Infobae en Vivo.

El propio Rocca reclamó recientemente una política industrial más sólida, en medio de la tensión comercial con China que afecta, puntualmente, a su sector, el acero. Pidió también una reforma laboral para reducir la informalidad, la litigiosidad y permitir la flexibilidad que aumente la productividad. “Hay que construir consenso y una posibilidad de transformación positiva”, dijo a mediados de mes en la Conferencia de la UIA.
El peso de Techint en la entidad es histórico e innegable. Y no sólo eso: el secretario de Trabajo, Julio Cordero, uno de los grandes interlocutores de los cambios que vendrán, fue por años jefe del departamento jurídico laboral del Grupo. Por medio de sus compañías –Ternium, Tenaris, Techint Ingeniería y Construcción y Tecpetrol– el grupo tiene unos 18.600 empleados.
Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical, suma unos 9.000 empleados entre todas las empresas del grupo de salud privada que encabeza. El empresario aseguró ante Infobae que como empresario que da trabajo hace 30 años, cree necesario presentar bien el concepto de reforma laboral y no “venderla” como una pérdida de derechos para los trabajadores.
“Si se hace eso sería un gran error. Por otro lado, es evidente que hay abusos escandalosos en el mundo de los litigios laborales que se llevan puestos a las pymes y que a las grandes empresas les generan costos extraordinarios que las hacen pensar mucho a la hora de contratar. Hay que determinar reglas de juego claras y no dejar las cosas a la interpretación de los jueces, que lamentablemente en el fuero laboral vienen siendo catastróficos», enfatizó.

Belocopitt agregó que el objetivo de los cambios no es extender la jornada laboral, pero que sí eso pueda hacerse si se pacta entre las partes. “En el sector de la enfermería, por ejemplo, hay quienes tienen dos trabajos porque no pueden estar más horas en el mismo lugar. Es anacrónico. Los empleados que trabajan en el sector de rayos, por caso, tienen regímenes especiales, pero porque se toman las especificaciones técnicas de equipos que llegan a tener 50 años. Se pierde el sentido común. Además, tengo una ART y todo lo que está sucediendo alrededor de las demandas de trabajo es una absoluta estafa. Hay que terminar con un esquema que beneficia a cinco vivos. Si desaparecen las ART el costo laboral para las empresas va a ser fulminante”, explicó.
Según destacó el viernes este medio, el año terminará con un récord de 130.000 juicios por accidentes laborales. La presidenta de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), Mara Bettiol, advirtió que ningún sistema puede sostener este nivel de judicialización y, en medio del debate por la reforma laboral destacó: “ninguna reforma, cualquiera sea su alcance, podrá cumplir sus objetivos si el Sistema de Riesgos del Trabajo continúa sometido a esta dinámica judicial”.
Bajo la perspectiva de la UART, el debate actual se centra más en los litigios por despidos, trabajo en negro e incidencias similares que en lo que ocurre con los procesos legales abiertos por riesgo laboral.
Por suparte, Belocopitt destacó que si bien nadie de su sector fue convocado aún a las discusiones sobre la ley que vendrá, cree que va a primar el sentido común y no se “perderá una oportunidad importante para generar trabajo”. ”Quiero ser optimista con esta reforma porque el Gobierno está aplicando ese sentido común a muchas posiciones que los empresarios han venido planteando y ese es el círculo virtuoso que necesita cualquier país”, cerró.
Mercado Libre, el unicornio del e-commerce y los pagos online que vale USD 105.000 millones, según cotizan sus acciones en Wall Street, es otro de los grandes empleadores locales, con unos 15.300 trabajadores directos en el país. La cuenta supera los 100.000 en todas sus operaciones de la región. Si bien la empresa optó por no dar su punto de vista sobre la reforma laboral para esta nota, la postura de su fundador y alma mater, Marcos Galperin, parece muy clara al respecto.

En una entrevista con CNN de 2018, el empresario más rico del país, dijo: “El marco laboral argentino es terriblemente anticuado. Está hecho para un país de hace 100 años. Protege empleos de la era industrial que son los empleos repetitivos que los robots y las máquinas van a reemplazar, y los protege tan fuerte que no permite que se generen empleos nuevos. Para hacer esto peor, los países vecinos y socios comerciales tienen un marco laboral absolutamente moderno. Cuando un inversor decide dónde poner su fábrica, en Brasil, Argentina o Chile, y compara esos marcos, tenemos muy pocas posibilidades de ganar esa competencia”.
Un año después, el gobierno de Mauricio Macri le aprobó a Mercado Libre un convenio colectivo con el Sindicato de Carga y Descarga, que tiene alcance en el megacentro de distribución que la empresa tiene en la zona del Mercado Central y que le generó más de un dolor de cabeza con Camioneros. No son pocos los que ven en ese acuerdo un antecedente de los cambios que impulsa hoy el Gobierno.
El grupo Newsan, que fundó Rubén Cherñajovsky en 1991, es otro de los grandes empleadores locales, con 9.000 trabajadores y negocios en electrónica, pesca, alimentos y productos de cuidado personal y salud, entre otros.
“Nuestro marco laboral tiene 60 años y eso conspira contra la creación de nuevo empleo. Ese es el meollo del problema: ni protege al trabajador, ni alienta la creación de empleo. Lo único que hizo fue hacer crecer la informalidad. Los costos de salida son centrales en ese contexto, es increíble que no se puedan calcular, junto con la rigurosidad de los convenios y la falta de asociar el salario a cómo le va la empresa, para bien y para mal”, dijo Luis Galli, presidente de Newsan.
A la hora de pensar en lo que podría venir, Galli enumeró los siguientes puntos: acotar la indemnización de salida, incorporar el salario dinámico, sumar agilidad y flexibilidad para sumar competitividad y bajar costos. “A veces preferimos darle horas extras a los empleados que tenemos y no tomar nuevos. ¿Por qué? Porque no sabemos cuánto va a costar. Necesitamos también que se amplíe el mapa del empleo formal para competir de igual a igual. La nueva ley tiene que promover el trabajo formal, que junto con el contrabando son dos de los grandes problemas de la economía argentina”, afirmó Galli.

Desde Arcor, una de las principales empresas alimenticias del país, aseguraron que es importante avanzar en una actualización del marco laboral que acompañe la evolución del mercado de trabajo y contribuya a impulsar la productividad y la generación de empleo formal. “De manera complementaria, una reforma tributaria que simplifique el sistema y reduzca la carga sobre la producción es clave para crear condiciones estables de inversión y crecimiento. También resulta necesario abordar desafíos estructurales como infraestructura, logística o litigiosidad, entre otros, que siguen afectando la competitividad. La competitividad es parte de nuestro ADN exportador. Confiamos en que estas reformas puedan mejorar la competitividad, potenciar la presencia global de la industria argentina y contribuir a un desarrollo sostenible”, destacaron en la empresa que preside Alfredo Pagani, y que tiene 20.000 trabajadores.
Desde el sector de los supermercados, por su parte, piden avanzar en cambios en el convenio colectivo. “La reforma para un gran empleador es un buen camino, pero no significará más empleo. Son cambios para adelante pero el nuestro es un sector con mucha antigüedad. Habrá aún pocos incentivos para salir a contratar como entiendo que cree el Gobierno que ocurrirá”, dijo una destacada fuente del segmento.

En general, los supermercadistas ven interesante el banco de horas y piden poner el foco en cómo se integran los beneficios sociales, un capítulo que entienden es una buena forma de captar talento sin subir tanto los costos. “Serían ideales los bonos de crédito fiscal para contrataciones y también para contratar ex empleados públicos”, agregó la fuente.
Otro referente del rubro alertó sobre las denuncias por inconstitucionalidad que podrían seguir a una aprobación, más allá de que la reforma salga del Congreso. “Opinar sobre borradores es alquimia, pero más allá de eso, el fondo de desempleo no nos convence porque tiene un costo altísimo y puede ser un gran negocio para las negociaciones paritarias. Se habla de que se podría crear por convenio colectivo, pero eso sería mover una masa gigante de dinero. Ya pasó en otros casos y nunca termina bien. Tampoco convence la negociación empresa por empresa: hay que ver cómo lo plantean, pero no es buena para los grandes del comercio. También son contraproducentes las paritarias regionales. El banco de horas sirve para la industria, pero no para nosotros”, reflexionó y pidió anonimato.
Días atrás, este medio publicó en exclusiva el borrador que se discute en el Consejo de Mayo.
El mismo, que tiene el molde de las empresas y hay que ver qué aval tiene en el Gobierno y los gremios, redefine los alcances de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y propone un nuevo esquema para la registración, los beneficios sociales, las indemnizaciones y los regímenes contractuales, al tiempo que introduce regulaciones específicas para sectores como plataformas tecnológicas y profesiones liberales. La propuesta mantiene la irrenunciabilidad de derechos pero exige que cualquier acuerdo entre partes cuente con homologación judicial o administrativa. Además, la antigüedad laboral podrá acumular períodos sucesivos e incorporar lapsos anteriores al reingreso si este sucede en menos de dos años respecto a la desvinculación.

Si bien puede cambiar, entre otros el borrador contempla:
- En los contratos tercerizados, el Gobierno plantea convertir la responsabilidad de la empresa principal en subsidiaria y no solidaria, salvo irregularidades en la registración, aportes o seguros.
- Faculta al empleador a modificar las condiciones de la prestación laboral en tanto no cause perjuicio al trabajador.
- En relación a las vacaciones, se establece un período obligatorio entre el 1º de octubre y el 30 de abril, la posibilidad de fraccionar por lapsos no menores a siete días y la reprogramación en casos de enfermedad.
- Figura una ampliación de los beneficios sociales considerados no remunerativos. La reforma incorpora prestaciones de salud, guardería, provisión de útiles escolares, gastos de sepelio, suscripciones a gimnasios y la provisión de herramientas tecnológicas, ninguna de las cuales integrará la base de cálculo para salarios ni aportes patronales.

- Prevé la incorporación temporal de componentes salariales dinámicos y la exclusión de diversos pagos de la remuneración, como viáticos documentados y reintegros.
- Introduce los bancos de horas mediante convenios colectivos, habilitando regímenes de compensación y flexibilidad en la jornada según el ciclo productivo. El proyecto permite calcular la jornada máxima según promedios, mantiene descansos mínimos entre turnos y asegura un descanso semanal de al menos 35 horas.
- Durante ausencias por enfermedad o accidente, el trabajador percibirá una prestación equivalente al 80% del salario neto, ajustable de acuerdo a antigüedad y cargas de familia, siempre con control médico digital autorizado por el empleador.
- La indemnización por despido se unifica en el pago de un mes por año de servicio, con tope y piso definidos sobre la base de la mejor remuneración, y permite sustituir el mecanismo tradicional por fondos de cese laboral o seguros sectorizados.
- Se reorganiza la respuesta ante conflictos en servicios esenciales y actividades trascendentales, estableciendo un funcionamiento mínimo del 75% en sectores críticos y del 50% en sectores estratégicos como salud, energía, telecomunicaciones, transporte, educación, logística, bancos y comercio digital.
Sin dudas, es una de las grandes banderas del mileísmo para lo que vendrá en el corto plazo. La reforma laboral entusiasma a los grandes empresarios que, igual, ponen algunos cuestionamientos. Es tiempo de descuento para un proyecto que no será consensuado y que probará el nuevo número y esquema de alianzas del Gobierno en el Congreso.
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ECONOMIA
“Que los bancos trabajen de bancos”: por qué el sistema financiero argentino comenzó a ganar menos dinero

La rentabilidad de los bancos argentinos cayó en 2025 y no pudo sobrellevar lo que algunos analistas llaman “la tormenta perfecta”. Ese escenario combina la suba de la morosidad, el desarme de las Leliq y otros pasivos remunerados del BCRA, tasas de interés en alza y un escenario de extrema volatilidad hasta las elecciones.
Pero la caída no parece ser coyuntural sino que da señales de un cambio de rumbo. El Presidente Javier Milei lanzó una consigna en la campaña electoral y desde entonces lo repitió cada vez que pudo: quiere “que los bancos trabajen de bancos”.
En los hechos, esto significa que su negocio sea captar depósitos y dar préstamos al sector privado, en lugar de hacer lo que vino ocurriendo durante casi dos décadas: tener como principal cliente al Estado mediante la compra de bonos del Tesoro y del Banco Central. Ese giro empezó a mostrar consecuencias sobre la rentabilidad de las entidades.
Captar depósitos y dar préstamos al sector privado, en lugar de hacer lo que vino ocurriendo durante casi dos décadas: tener como principal cliente al Estado
Financiar las arcas públicas en lugar de al sector privado puede ser muy conveniente hasta que deja de serlo. Y eso es lo que empezó a transitar el sistema financiero argentino, el único de la región que entre junio de 2024 y el mismo mes de 2025 vio caer su rentabilidad en relación al año anterior, según un informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).
La utilidad neta de los bancos argentinos cayó de 3.301 a 1.409 millones de dólares en el período analizado que no incluye el tercer trimestre, donde se agudizaron los factores negativos.
El informe repasa un dato que Milei suele festejar: durante su mandato se duplicó el crédito, que medido contra el PBI roza el 12%. También se muestra la escasa profundidad de los préstamos en la Argentina, el país con peor indicador crédito/PBI de la región, cuyo promedio es del 50%. Países vecinos como Chile o Brasil superan largamente ese promedio.
Pocos días atrás se conoció una señal de alerta que llegó desde Madrid. Las casas matrices de Santander y BBVA, los dos principales bancos extranjeros que operan en la Argentina, advirtieron que pusieron un freno al otorgamiento de crédito en el país y que serán cautelosos al extremo con el mercado argentino. Las causas de la decisión, en ambos casos, fueron las altas tasas, la volatilidad del dólar y la incertidumbre política. “Con tasas de interés reales en estos niveles, es realmente imposible ganar dinero”, dijo Héctor Grisi, consejero delegado de Santander.

¿Por dónde se esfumó la rentabilidad? “En los últimos meses, los bancos perdieron más por la mesa de operaciones que por la mora en el crédito”, resume Diego Pizzulli, CEO de IOL Inversiones. “Los bancos en el pasado ganaron bastante plata, en general todos. Si uno mira los ROE de los bancos, es menos de la mitad de lo que eran en la época que le prestaban al Estado. Pasaron de 30 o 35% a menos del 10%”, explicó.
La clave pasó por la política monetaria y las exigencias para fondearse que trajo el nuevo escenario. “El Gobierno dejó las tasas reales por las nubes para desalentar cualquier clase de corrida, y en el fondo sirvió”, explicó Pizzulli, al considerar que el Gobierno antepuso bajar la inflación a cualquier otro objetivo.
En el tercer trimestre, se sumó la morosidad: “Todas las tasas subieron y eso golpeó la mora. La gente no te paga porque fue perdiendo su trabajo”, dijo Pizzulli.

Para la disminución de la rentabilidad de los bancos pesó más la decisión oficial que el contexto adverso para el crédito. Según Juan Pablo Grisolía, socio líder de Servicios Financieros de EY Argentina, la caída se vinculó al impacto de “las medidas más restrictivas que aplicó el regulador para contener la inflación y las tensiones cambiarias, en un escenario de creciente incertidumbre previa a las elecciones”.
Los cambios en los encajes, destacó, hicieron subir las tasas, con dos consecuencias: frenar “de manera abrupta” el crédito y encarecer el costo del fondeo. Esto afectó también los niveles de mora, “afectando el corazón del negocio financiero”. La tensión pre-electoral también hizo caer el precio de los títulos públicos lo que contribuyó a los números negativos.
Los cambios en los encajes hicieron subir las tasas, con dos consecuencias: frenar de manera abrupta el crédito y encarecer el costo del fondeo (Grisolía)
“La exposición de cada banco a estos instrumentos explicó otra parte de la caída en los resultados de las entidades”, contó Grisolía, quien no deja de destacar que el sistema sigue siendo “robusto, solvente y líquido”.
Otra voz del sector, el consultor y ex director del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Pablo Curat, aportó más precisiones. Estimó que los bancos acumularon una pérdida superior al 25% sobre el patrimonio neto (ROE) entre julio y octubre, lo cual “neutralizó las ganancias” anteriores.
Curat identificó el inicio de “una tormenta perfecta” a partir de julio cuando se implementó el desarme de Leliq y se profundizó la volatilidad del dólar.

En ese marco, enumeró las dificultades para los bancos:
- el aumento de los encajes con exigencia diaria,
- suba de las tasas pasivas por encima de las activas,
- la caída abrupta en la demanda de crédito,
- el incremento de la morosidad en préstamos de consumo, y
- la suba de las provisiones por incobrabilidad.
Curat destacó también la caída de los títulos públicos en pesos y la “mayor inflación desde el piso de mayo, que repercutió en el gasto salarial y en el resultado monetario.
Además de la coyuntura macroeconómica, se sumó un factor de mercado, “la mayor difusión de cuentas sueldo remuneradas (Banco Nación, Supervielle, Ualá) para competir con las billeteras virtuales”.
En vista de este escenario, Pablo Curat planteó que las expectativas actuales del sector apuntan a “cerrar 2025 con rentabilidad anual nula en el mejor de los casos y a esperar que el nuevo marco de liquidez, con tasas más bajas y moderación del riesgo país, cree condiciones para una eventual recuperación del crédito y la rentabilidad en 2026″.

La suba de las tasas de interés pega de la peor manera en cuanto a la calidad de la cartera crediticia. Cuando el costo de dinero se va hacia arriba “los buenos pagadores se apuran a cancelar sus deudas y permanecen en el sistema los deudores de menor calidad”, apunta Curat.
Al respecto, el analista Guillermo Barbero, de First Capital, consideró la irregularidad en los préstamos uno de los núcleos del deterioro en el desempeño de los bancos.
“Por un lado, el aumento en la morosidad impidió el devengamiento de intereses en muchos préstamos. Por otro, el empeoramiento de la calidad crediticia obligó a las entidades a incrementar la previsión por incobrabilidad, lo que impactó en el resultado negativo de sus balances».
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ECONOMIA
Marina Dal Poggetto: “El mundo nos vuelve a dar una oportunidad, es probable que las tasas de interés sigan bajando”

“Partiendo de una debilidad política de origen muy grande, Milei logró armar, a su manera y jugando al fleje, los tres vértices del triángulo necesarios para estabilizar la economía: Programa Macro, Programa Micro y Gobernabilidad”, explica Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de Eco Go y una de las expertas más consultadas sobre economía nacional.
“Llegó a la elección de medio término con la inflación contenida en torno al 2% mensual, ganó y aumentó significativamente el caudal político en el Congreso”, remarca.
En este escenario de riesgos persistentes, la preocupación por el bajo nivel de reservas del Banco Central es materia de debate, pese a que “en términos brutos subieron de USD 21.209 millones a USD 42.000 millones; la deuda pública neta cayó en más de USD 40.000 millones, y de USD 60.000 millones con el conjunto del sector privado; el índice de riesgo país se redujo en más de 1.300 puntos básicos, a 650 pb; y el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral subió de 81,5 a 97,4 puntos”.
“La baja en el índice de riesgo país a la zona de 650 pb acelera las chances de que el Tesoro Nacional deje de pagar al contado los vencimientos de la deuda en dólares y extienda los vencimientos de la deuda en pesos»
En diálogo con este medio, la economista analiza el contexto de los primeros dos años de gobierno de Javier Milei, su diagnóstico sobre el proceso de recuperación, y los límites de las reformas pendientes: “El proceso de recuperación que había arrancado en abril de 2024 se frenó en febrero 2025”, sentencia, y advierte: “Con el resultado del 26 de octubre, todo descomprimió, pero la descompresión de las tasas de interés y un Tesoro que vuelve a rollear la deuda de pesos busca dar aire para volver a reactivar el crédito. Por ahora las tasas del crédito bajaron mucho más lento.”
— ¿Cómo evalúa los primeros dos años de gestión económica bajo el gobierno de Javier Milei?
— Partiendo de una debilidad política de origen muy grande, Milei logró armar, a su manera y jugando al fleje, los tres vértices del triángulo necesarios para estabilizar la economía (Programa Macro, Programa Micro y Gobernabilidad), llegar a la elección de medio término con la inflación contenida en torno al 2% mensual, ganar y aumentar significativamente el caudal político en el Congreso.

La baja en el índice de riesgo país a la zona de 650 pb acelera las chances de que el Tesoro Nacional deje de pagar al contado los vencimientos de la deuda en dólares y extienda los vencimientos de la deuda en pesos permitiendo usar el “señoreaje” para la acumulación de reservas y no para el pago de la deuda, buscando apuntalar el programa Macro que había entrado en zona de rendimientos decrecientes desde julio pasado y fue salvado por Bessent.
El cambio en la composición del Congreso aumenta las chances de avanzar con reformas estructurales que apuntalen la productividad sistémica, condición necesaria para sostener en el tiempo la consolidación fiscal y para moderar el daño que la necesaria apertura de la economía en el mundo actual va a tener sobre sectores enteros de la economía, contracara del salto en la productividad y recomposición de precios relativos usando el dólar como semi ancla.
Esto que hasta ahora se sorteó vía una polarización in extremis con CFK jugando desde San José 1111, va a enfrentar nuevos desafíos dado que el horizonte se alargó, pero las elecciones de octubre de 2027 (y eventualmente las PASO si se da de baja la suspensión) están en el calendario.

— ¿Cuáles son sus expectativas para la economía argentina en el próximo año? ¿Cree que el proceso de recuperación es sostenible?
— El proceso de recuperación que había arrancado en abril de 2024 se frenó en febrero 2025 cuando habiendo sacado los controles de capitales la economía empezó a operar con tasas de interés positivas y se frenó la expansión del crédito. Recordemos que fue la duplicación del crédito (de 5% del PBI a 12% del PBI), el principal driver de la economía que compensó el fuerte ajuste fiscal.
En julio pasado, cuando estacionalmente cayó la oferta de dólares en el MULC y sin haber acumulado reservas se buscó sostener el esquema de bandas (sin cepo a las personas y sin brecha), las tasas de interés se dispararon en medio de la corrida. Esto terminó por cortar de un hondazo el crecimiento del crédito, disparó la mora y terminó por frenar la recuperación.
Con el resultado del 26 de octubre, todo descomprimió, el dólar volvió a operar entre las bandas con el Gobierno avisando que el esquema se sostiene, aunque empezando a comprar tímidamente dólares cuando toca $1.400. La descompresión de las tasas de interés y un Tesoro que vuelve a rollear la deuda de pesos busca dar aire para volver a reactivar el crédito. Por ahora las tasas del crédito bajaron mucho más lento.

Comentario aparte, la nueva estadística del Indec, que revisó los datos desestacionalizados hacia atrás, muestra ahora que la caída se frenó en julio y en septiembre volvió al nivel de febrero. Con los nuevos datos, la economía que este año iba a crecer más cerca de 3,5% es probable crezca arriba de 4% y el arrastre estadístico para 2026 puede estar algo arriba del 0% dando pie a que en promedio la economía crezca arriba del 2,5%. La magia de la estadística.
Aunque cuando se revisa donde estuvo concentrado el crecimiento, los dos componentes de la oferta que explican el 60% del crecimiento son el sistema financiero y los impuestos (netos de subsidios).

— Diversos economistas expresan preocupación por el ritmo lento de acumulación de reservas internacionales. ¿Por qué cree que este tema genera inquietud ahora y no lo hacía durante la gestión anterior, a pesar de que las reservas se habían utilizado en políticas expansivas que generaron inflación y estancamiento?
— No es cierto que la profesión no se haya preocupado por el vaciamiento del BCRA durante la gestión anterior. Si revisa las notas que hicimos durante esos años, verá que en mi caso la pregunta directamente no aplica. Yendo al fondo de la pregunta, el problema de origen era que el balance del Banco Central estaba roto y no tenías acceso al crédito. La baja del índice de riesgo país se frenó cada vez que el Banco Central dejó de comprar dólares y el esquema requirió inyectar dólares para mantenerlo a flote: los del blanqueo en septiembre/octubre 2024, los del FMI en abril 2025 y fundamentalmente los de Scott Bessent en octubre 2025.
Cuando asumió Milei las reservas netas eran muy negativas (USD 11.000 millones) y el overhang de deuda pesos (fundamentalmente en manos del BCRA) era muy alto y estaba muy concentrado. Parados a hoy las reservas netas siguen siendo muy negativas (USD 16.000 millones en la definición del FMI) y el overhang de deuda en pesos es similar, aunque hoy no está en manos del BCRA sino del Tesoro. El desvío respecto a la meta de acumulación de reservas con el FMI alcanza a USD 12.000 millones.

Es cierto que las reservas líquidas mejoraron significativamente, de ser casi inexistentes a fines de 2023, hoy se ubican en USD 19.000 millones, pero en gran medida estas son la contracara de pasivos de corto plazo del BCRA (entre otros encajes) y fundamentalmente del desembolso del FMI.
Por suerte el equipo económico dejó atrás el argumento de que no quieren comprar reservas porque con un tipo de cambio flexible (no hacen falta). Pareciera ya incorporaron que la flexibilidad sin construcción de un ancla alternativa a la cambiaria los puede llevar puestos. Aunque ahora sostienen que lo van a hacer por la cuenta capital y no por la cuenta corriente.
— El equipo económico sostiene que las bandas de flotación han acompañado las anclas fiscal y monetaria, lográndose récords en la balanza comercial de varios rubros. ¿Comparte esta visión? ¿Qué riesgos y oportunidades ve en esta estrategia?
— El ancla sigue siendo cambiaria, ahora sin cepo a las personas (con cepo a las empresas) aunque con una economía que opera con una brecha cambiaria de sólo el 5 por ciento.
“Las reservas líquidas mejoraron significativamente, de ser casi inexistentes a fines de 2023, hoy se ubican en USD 19.000 millones, pero en gran medida estas son la contracara de pasivos de corto plazo del BCRA”
Casi que hasta podría decirse que el esquema para estabilizar la demanda de pesos es “castigar una y otra vez a los que compran dólares”, apostando a que cual “perro de Pavlov” los argentinos se convenzan de que el activo de reserva es el peso y no el dólar, dejen de comprar dólares y mejor aún “saquen los del colchón”.

Pero lo hace activado el carry con tasas de interés que vuelven a ser neutras contra la inflación, esperando a que el Tesoro acceda al crédito para dejar de pagar al contado, apostando a que el dólar no toque el techo de la banda (hoy está sólo al 5%) y con un horizonte de la política que como dijimos antes se alargó, pero ahora es “octubre 2027”.

— El Tesoro de Estados Unidos brindó recientemente asistencia para que el Gobierno argentino pudiera cumplir con un pago de más de USD 870 millones al FMI. ¿Considera que ese respaldo es suficiente para despejar los temores ante un posible shock externo por la falta de acumulación de reservas?
— El Tesoro Americano brindó asistencia para sostener el esquema cambiario en la previa a la elección. Sin la asistencia de Bessent poniendo piso a la corrida contra los activos financieros y “comprando pesos” el final hubiera sido otro. Respecto al swap por USD 20.000 millones, del cual sólo conocemos su implementación por el escueto comunicado del BCRA, al momento se utilizaron dos tramos por USD 2.800 millones, los primeros USD 2.000 para que Bessent cierre la operación de carry, y el resto para el pago al FMI que menciona.
Otra vez, el esquema cierra si el Gobierno logra empezar a refinanciar los vencimientos de deuda y dejar de pagar al contado usando “señoreaje”, y empezar a usar éste para la acumulación de reservas.
— Persisten restricciones cambiarias, especialmente para el giro de dividendos de empresas extranjeras, herencia del gobierno anterior. ¿Cree que estas trabas siguen afectando la inversión y las perspectivas de negocios?
— En principio el giro de dividendos para los balances que cierran en 2025 está habilitado a partir del 1 de enero de 2026. Eso se anunció cuando se firmó el acuerdo con el FMI y entiendo ya está habilitado en la normativa.

El resto de los controles de capitales a las empresas (incluyendo los controles cruzados que se reinstalaron en medio de la corrida) pareciera se sostienen y según afirma el BCRA “sólo se van a empezar a levantar cuando estén dadas las condiciones”.
Luce que de momento van con pies de plomo en lo que hace a los controles de capitales que quedan (cepo a las empresas y restricciones cruzadas) en un contexto donde el equipo económico sigue manejando todos los resortes: manejan la mesa del BCRA, la de la Anses, la del principal Banco Público, la Tesorería, el programa financiero, la regulación bancaria y desde fines de septiembre cuenta nada menos que con el “apoyo de la Tesorería Americana”.
— Si bien se observan mejoras fiscales, monetarias y cambiarias, aumenta la presión para eliminar las restricciones aún vigentes. ¿Es viable una liberalización total en este contexto o existen peligros que la justifican?
— El año pasado tuve una “reprimenda” cuando dije que con un programa financiero que sigue dependiendo del señoreaje para el pago de la deuda en dólares y parte de los pagos de la deuda en pesos (el punto Anker) el esquema era cepo dependiente.
“El equipo económico sigue manejando todos los resortes: manejan la mesa del BCRA, la de la Anses, la del principal Banco Público, la Tesorería, el programa financiero, la regulación bancaria, y cuenta nada menos que con el apoyo de la Tesorería Americana”
Después del resultado de la elección y con el put de Bessent, las chances de acceder al crédito aumentan, pero todavía el crédito no está abierto. El Gobierno pareciera haber tomado nota de esto y como dije antes, ya avisaron van a ir con pies de plomo en el desarme.
— Las tasas de interés para préstamos a empresas están bajando en Argentina, pero el crédito, especialmente para las pymes, sigue estancado. ¿Cómo explica este fenómeno?
— Bajó fuerte la tasa de descuento de documentos que se había disparado con el apretón monetario de julio. El resto de las tasas activas bajan mucho más lento, en gran medida porque todo el andamiaje de encajes se empieza a desarmar mucho más lento. En parte porque todavía el equipo económico prioriza el roll over de los pesos del Tesoro.
Y sobre el cierre de noviembre volvieron a innovar, cambiaron la regulación a los fondos de Money Market poniendo un límite a la caución buscando un desplazamiento a los fondos T1 que demanden títulos del Tesoro.

— ¿A qué atribuye la actual ola de emisiones de deuda en el sector privado? ¿Responde sólo a las bajas tasas internacionales o hay un trasfondo de nuevos proyectos de inversión en la economía real?
— Cuando las condiciones financieras aparecen, las empresas que se habían desendeudado enormemente durante los años de cepo y brecha alta aprovechan para salir al mercado. El grueso de la deuda es tomada por empresas del sector energético y el uso del financiamiento se vino aplicando a mejorar las condiciones de la deuda que tenían contraída, a la compra de activos de empresas extranjeras y también al Fondeo del Capex.
En cualquier caso, mejoran las condiciones del sector externo y eso es bueno. El segundo sector que tomó crédito en dólares es el sector financiero, y ahí parte del fondeo tuvo que ver con el carry y el financiamiento del crédito doméstico. Por ahora los niveles son acotados.
— Se anuncian potenciales inversiones por más de USD 100.000 millones en los próximos cuatro años, aunque los proyectos aprobados rondan los USD 25.000 millones. ¿A qué atribuye esta diferencia y qué condiciones considera necesarias para destrabar nuevas inversiones?
— La diferencia es que suman dos anuncios que por ahora no pasaron de eso. La planta de GNL en Punta Colorada y el de Sam Altman para construir un megacentro de datos en la Patagonia. Los proyectos del RIGI suman USD 31.000 millones de los cuales hasta hoy entiendo hay USD 16.000 millones aprobados.
— El entramado productivo argentino se apoyó tradicionalmente en políticas proteccionistas sin lograr mejoras sustanciales en actividad o empleo. Frente a la apertura que promueve el Gobierno, ¿ve posibilidades reales de reconversión para esos sectores?
— El salto en la productividad asociado al cambio en las reglas del juego de una economía más abierta con tarifas sinceradas con una mejora lenta en la productividad sistémica tiene detrás sectores ganadores y perdedores.
“No está claro que los sectores ganadores (minería, energía, economía del conocimiento, agro/agroindustria y servicios) compensen a los perdedores en términos de empleo”
No está claro que los sectores ganadores (minería, energía, economía del conocimiento, agro/agroindustria y servicios) compensen a los perdedores en términos de empleo y mucho menos en términos geográficos. Muchas empresas industriales se empiezan a convertir en empresas de logística.
Por ahora las economías de plataformas y el Monotributo vienen amortiguando el daño y la tasa de desempleo sólo subió 2,3 puntos porcentuales desde que arrancó la gestión (de 5,3% a 7,6%, con un crecimiento acumulado de la economía del 7% desde noviembre 2023). Aunque frente al alargamiento del horizonte de la política y la decisión de no recalibrar las bandas de flotación, priorizando la desinflación rápida con dólares financieros, es probable que esta dinámica de destrucción de empleo formal se acelere. La necesaria adaptación de las leyes laborales al mundo actual se inscribe en esta dinámica.

— Con la nueva conformación del Congreso, el Gobierno aspira a avanzar en las reformas tributaria y laboral. ¿Qué expectativas tiene sobre estos proyectos y qué aspectos deberían priorizarse?
— Pareciera que hay plafón para una reforma laboral, falta ver cuál es el proyecto final pero seguro va a incluir un intento de frenar la litigiosidad y cambios en la ultraactividad. Entiendo el resto todavía están buscando consensos.
Respecto a la reforma tributaria luce la negociación con las provincias va a ser más ardua. No hay reforma tributaria posible sin un pacto fiscal con las provincias, lo hizo Menem con los pactos fiscales 1 y 2 y también Macri con el acuerdo con los gobernadores.
Quedó claro que el globo de ensayo que tiraron al poner en la agenda mediática cambios en el Monotributo, pasó a foja cero cuando el presidente sale a desmentirlo. Recordemos que esto es condición necesaria para asegurar la sostenibilidad fiscal en el tiempo; con el aporte actual, se necesitan más de 30 monotributistas de la categoría más baja para pagar una jubilación mínima.
“El mundo nos vuelve a dar una oportunidad. Hoy el riesgo emergente está en niveles muy bajos, y es probable que las tasas de interés sigan bajando”
— ¿Cómo evalúa el impacto del endurecimiento o flexibilización de las políticas monetarias en Estados Unidos y Europa sobre los flujos de inversión y el acceso al crédito externo para Argentina?
— El mundo nos vuelve a dar una oportunidad. Hoy el riesgo emergente está en niveles muy bajos, y es probable que las tasas de interés sigan bajando. Los precios de las materias primas que exportamos están en niveles sostenidos. Argentina es idiosincrática, no sólo el riesgo es más alto sino que es mucho más volátil. Nuestro prontuario, la escasez de reservas y la polarización jugando con los contratos nos condena.
— Por último, ¿quisiera aportar alguna reflexión sobre las perspectivas a mediano plazo de la economía argentina, en este contexto de impulso de reformas tributarias y laborales?
— Acabamos de publicar con Daniel Kerner un segundo libro que ya está en librerías: Back to the 90s, “un viaje al pasado buscando herramientas para salir del loop que condena a la Argentina”. Al igual que con “Tiempo Perdido” (nuestro libro anterior) iteramos la política, la economía y el contexto global. Aunque esta vez arrancamos desde el presente y nos vamos a los 90s para tratar de entender el período (la previa a la convertibilidad, los años dorados y el derrape) para volver al presente buscando responder algunas preguntas que puedan servir para evitar cometer los mismos errores.
Entre otras: ¿Cómo se logró la estabilidad? ¿Por qué en Argentina la estabilización que había funcionado finalmente falló y en el resto de la región no? ¿Qué es lo que hubiera permitido algo distinto? ¿Cómo se formó un consenso político que permitió que las elecciones presidenciales de 1999 se dieran sin propuestas disruptivas?. ¿Por qué las reformas no se sostuvieron?.
Fotos: Maximiliano Luna
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