ECONOMIA
Por la suba del oro y la licitación de bonos del Tesoro los mercados esperan una semana intensa

Los ingresos de dólares por las emisiones de Obligaciones Negociables de las empresas y las provincias son un puente para el Gobierno hasta que comience la liquidación de la cosecha.
Por ahora, el escenario es el ideal. El Banco Central (BCRA) compra y no vende bonos dólar linked (ajustan por la devaluación) como lo hacía hasta hace poco tiempo. El mercado recibe los pesos que entrega el BCRA en cada compra sin trasladarlo a precios y con una leve baja de las elevadas tasas de interés, que son el otro ancla para este esquema.
De esta manera, el BCRA acumuló en enero USD 978 millones que reducen el saldo negativo de las reservas de libre disponibilidad.
Sailing Inversiones indicó que terminó una semana “donde las acciones rebotaron fuertemente y el Merval (índice de las acciones líderes) se encamina a subir 5% en dólares reflejando la mejora en los activos de riesgo”.
Otro dato positivo para Sailing Inversiones fue la colocación de ON de YPF por USD 550 millones bajo ley Nueva York a 8 años con una tasa de 8,1% anual. “Con esta operación, emisores corporativos y provinciales acumulan USD 7.200 millones colocados desde octubre pasado”.
A esto habrá que sumarle esta semana la emisión de deuda por USD 800 millones de la provincia de Córdoba con lo que los dólares por empresas y provincias sumaran USD 8.500 millones desde las elecciones de medio término de octubre. Un dato para tener en cuenta: no todo irá a las reservas del Banco Central porque algunas emisiones fueron para cancelar vencimientos de capital de anteriores emisiones o para pago de intereses. Por otra parte, hay 180 días de plazo para liquidar esas divisas, por lo que el Banco Central las irá acumulando gradualmente. Las liquidaciones pendientes suman alrededor de USD 3.600 millones.
Aldazabal y Cia. recordó que esta semana hay pagos en dólares del bono PUL26 de Chubut, de EDEMSA, Pluspetrol, Arcor, Aeropuertos Argentina 2031, el CO27D de Córdoba y del OTS3O de Oiltanking Ebytem.
La consultora FMyA que dirige Fernando Marull indicó en su informe que “los datos esta semana fueron mixtos. Por el lado positivo, el Banco Central siguió comprando reservas (lleva USD 900 millones en enero) y el dólar estuvo bajando ($1.430). Por 3 motivos compra: agro, colocaciones de deuda de empresas y tasas de interés altas. El BCRA debiera seguir comprando en las próximas semanas. Y resta la cosecha en abril-mayo, que viene bien, pero faltan lluvias”.
FMyA indica que “la estrategia del Gobierno es que la liquidez la aporten las compras de dólares del BCRA. El Tesoro sigue con pocos pesos ($3 billones) en el BCRA y solo queda un colchón de $10 billones en bancos comerciales. Pero esto es para pagar deuda en pesos. Las tasas altas buscan contener el dólar e indirectamente la inflación, que en enero sigue alta (tercera semana +0,6% y 2,4% proyección y no descartamos que sea mayor)”.
La consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel señaló que el debate sobre el futuro de la industria y los que reclaman que vuelva la economía protegida. “Tal vez no estemos solo frente a un cambio de modelo, sino ante una transformación estructural que la Argentina viene postergando desde hace décadas y que ahora emerge de manera ineludible”.
EconViews agrega que “esta transición no está exenta de riesgos que podrían descarrilar el proceso. El primero es la velocidad de la corrección. La apertura comercial se está dando en simultáneo con un tipo de cambio real relativamente apreciado. Esta combinación acelera el impacto sobre los sectores transables menos competitivos antes de que los nuevos sectores maduren lo suficiente para absorber la oferta laboral. El segundo factor es el contexto global. A diferencia de las transiciones del siglo XX, esta reconfiguración ocurre bajo la amenaza de la desindustrialización prematura, un concepto popularizado por el economista Dani Rodrik. El riesgo es que la industria sufra antes de que el país sea lo suficientemente rico, y que el sector de servicios (cuyo empleo está amenazado hoy por la Inteligencia Artificial) no sea el gran empleador que fue en el pasado”.
La consultora ve riesgos: “el humor social sigue siendo la variable más volátil y determinante, y cualquier cambio abrupto en la percepción de futuro podría poner en jaque la viabilidad política de la transformación. La reconversión productiva de la Argentina no es solo una elección de modelo, sino un cambio estructural inevitable para el desarrollo. La discusión madura, por tanto, no es cómo frenar este cambio para volver al pasado, sino cómo gestionar la transición para minimizar los daños colaterales. El desafío de la política económica será construir los puentes para asegurar que esta destrucción creativa derive en una modernización inclusiva y no en una dualidad permanente”.
AdCap Grupo Financiero ante este giro de la economía recomienda bonos en dólares “apoyados en la continuidad de la acumulación de reservas del BCRA y en la expectativa de compresión del riesgo país. La reciente recompra de deuda de Ecuador podría actuar como un catalizador relevante si los mercados comienzan a descontar una estrategia similar de manejo de pasivos para Argentina”.
AdCap estima ”un potencial de suba de aquí a diciembre de aproximadamente 13% para los bonos 2030 y 16% para los 2035, con una porción significativa de los retornos que podría materializarse de manera anticipada a medida que se consolide la acumulación de reservas”.
Por otro lado, señala que “las elevadas expectativas de inflación han mantenido invertida la curva a tasa fija, generando oportunidades atractivas para inversores con un horizonte de tenencia de tres a cuatro meses. No obstante, consideramos que los instrumentos ajustados por inflación (CER) ofrecen una propuesta de valor más convincente en el corto plazo, una visión que también comparten nuestros colegas de Nueva York”.
La consultora 1816 indicó que “los depósitos en Pesos de Tesoro en BCRA, que permitían fondear los Punto Anker (los bancos prefieren prestar a particulares antes que al Estado) bajaron a $2,3 billones el lunes (mínimo desde mediados 2024), y como el fisco debe pagar a organismos internacionales vencimientos en dólares por USD 1.000 millones en los próximos 15 días, podrían continuar bajando (los depósitos en dólares del fisco en el BCRA son USD 349 millones). En un contexto en el que las tasas ya están bastante firmes, la incógnita es qué hará el Gobierno”.
“En febrero suele bajar la demanda de circulante y además las compras de spot podrían aliviar la situación de liquidez, pero siempre que no sean compensadas con más ventas de Lelink (bonos atados a la devaluación) en el mercado secundario. En cualquier caso, hay otras maneras de crear pesos. De hecho, el 6 de enero, la última vez que el fisco tuvo que comprarle dólares al BCRA (para el pago de Bonares y Globales), utilizó sus depósitos en bancos comerciales y, para no presionar demasiado sobre las tasas, el BCRA inyectó $2,2 billones por operaciones no identificadas (suponemos que fueron compras de bonos en block que no se hicieron por pantalla) ¿Esta vez será igual?”, se preguntó 1816.
Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “las colocaciones primarias de deuda corporativa gozan de buena demanda tanto por la liquidez en moneda extranjera del sistema financiero local, que acumula depósitos de privados por alrededor de USD 38.000 millones, como por la compresión de rendimientos entre high yield y deuda americana global. Por esta razón las colocaciones siguen engrosando la oferta de divisas y los subsoberanos no quieren quedarse afuera. Tal es así que Córdoba se prepara para salir en busca de unos USD 800 millones de los cuales USD 116 millones serán utilizados para recompra de deuda mientras que el resto será utilizado para obras”.
Por otra parte, F2 comparte la preocupación por “las escasas lluvias de enero en la zona núcleo que comienzan a preocupar al sector agropecuario y este será un tema que irá cobrando mayor relevancia de no mediar chaparrones en los próximos días junto con la cercanía al tratamiento de la reforma laboral y las negociaciones políticas al respecto”.
Esta semana los inversores estarán ocupados en la licitación de Bonos del Tesoro. Hoy es el llamado y se conocerá el menú de títulos que se licitarán. Según Adcap Grupo Financiero “el Tesoro enfrenta vencimientos por $12,9 billones y cuenta con apenas $2,3 billones en depósitos en el Banco Central. Además, dispone de alrededor de $11 billones en los bancos comerciales, de los cuales podría utilizar aproximadamente $5 billones para cubrir los rescates en caso de que el rollover resulte inferior al 100%, como ocurrió en la última licitación. La liquidez del sistema sigue siendo ajustada, por lo que esperamos una tasa de rollover en torno al 80% si las condiciones no se relajan. Anticipamos un menú diversificado -en línea con las licitaciones recientes- orientado a ofrecer un abanico completo de coberturas y a impulsar la participación. También esperamos cierto grado de concesión, como en colocaciones previas, con el objetivo de maximizar el rollover”.
Mientras tanto en el exterior, en el after market, el oro abría en alza y superaba los USD 5.000 por onza, un precio que hace un tiempo los analistas estimaban que iba a superar a fin de año. El Bitcoin no podía detener su derrumbe y estaba a punto de perforar los USD 86.000. Los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York abrían en rojo y el VIX, llamado “Indice del Miedo”, aumentaba 4,25% a 19,13 unidades. Más de 20 puntos es señal de alerta para los inversores.
Los inversores es probable que sigan apostando a los ETF del oro y a los bonos de la deuda. En la bolsa serán selectivos.
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ECONOMIA
¿Viene un cisne negro? Japón prepara una inyección letal de dólares y bancos «top» entran en pánico

El tablero de la economía mundial amaneció teñido de un rojo profundo tras un sorpresivo y contundente mensaje proveniente de las más altas esferas del Lejano Oriente. Sanae Takaichi, la primer ministra de Japón, decidió poner un freno de mano a la especulación financiera desenfrenada. Con un tono severo que no dejó lugar a dobles interpretaciones, la funcionaria advirtió que el Gobierno nipón está completamente listo para defender su soberanía monetaria a cualquier costo.
Esta declaración cayó como una bomba atómica en las mesas de dinero de todo el planeta, donde miles de operadores quedaron paralizados ante las pantallas titilantes. Ocurre que el yen, tradicionalmente visto por los analistas como un refugio seguro en tiempos de crisis, atraviesa hoy una de las peores crisis de devaluación de su historia moderna. Los fondos de inversión más agresivos habían apostado fortunas colosales a que esta caída no tendría fondo, aprovechando la debilidad estructural de la economía asiática frente a la fortaleza estadounidense.
Ahora, con las palabras de Takaichi, el escenario financiero dio un giro drástico y el pánico más puro comenzó a apoderarse de los inversores especulativos. Una intervención estatal implica que Japón usará sus gigantescas y codiciadas reservas para comprar yenes en el mercado abierto, forzando así su apreciación de forma artificial y repentina. Quienes apostaron en contra de la moneda nipona podrían perder miles de millones de dólares en cuestión de segundos si este movimiento gubernamental se concreta.
Para el ciudadano común en occidente, este conflicto puede parecer una disputa lejana, pero las consecuencias de esta guerra financiera viajan a la velocidad de la luz. Si la tercera economía del mundo mueve sus fichas para rescatar su moneda, el precio del dólar a nivel global sufrirá réplicas y temblores inmediatos. Se avecinan semanas de altísima turbulencia donde el valor real de los ahorros familiares y el costo de las importaciones penderán de un hilo muy delgado.
El disparo de advertencia a los mercados
El pánico desenfrenado de los últimos días no surgió de la nada, sino de un movimiento técnico y sigiloso muy específico en el opaco mundo financiero. Los principales bancos comerciales de Asia reportaron haber recibido llamadas confidenciales del Banco de Japón, consultando el precio exacto y la disponibilidad de la divisa. En la jerga sofisticada de Wall Street, este procedimiento se conoce como «rate check» y equivale, literalmente, a desenfundar un arma cargada frente a los rivales del mercado.
Históricamente, esta consulta telefónica a los agentes financieros es el paso previo e indispensable a una intervención masiva y letal en el mercado global de divisas. El Estado avisa, de una manera implícita pero aterradora, que está calibrando la mira antes de empezar a vender dólares de sus reservas sin piedad. El objetivo principal de esta maniobra es asustar a los especuladores para que abandonen sus posiciones de riesgo antes de que llegue el golpe real y devastador.
Lo que elevó la tensión a un nivel histórico sin precedentes fue un rumor inquietante que cruzó el océano Pacífico a toda velocidad en las últimas horas. Según trascendidos en los pasillos de las finanzas, la Reserva Federal de Nueva York también estuvo sondeando los precios de la moneda japonesa con los grandes bancos. Esto abre la puerta a una intervención coordinada y brutal entre las dos mayores potencias económicas del mundo libre, un evento rara vez visto.
Si Estados Unidos y Japón deciden actuar juntos en esta cruzada, el poder de fuego para aplastar la devaluación del yen sería sencillamente devastador. Los expertos en divisas saben que absolutamente nadie en el mundo privado puede ganarle una pulseada a la Reserva Federal y al Banco de Japón trabajando en equipo. Por esa misma razón, el simple rumor del «rate check» paralizó las operaciones diarias y dejó al mercado en un estado de vigilia y shock permanente.
El veredicto de Wall Street: qué anticipan Goldman y Morgan Stanley
Las mentes más brillantes y experimentadas de las finanzas globales pasaron la noche en vela analizando este nuevo y peligroso panorama de riesgo sistémico. Desde las oficinas de Goldman Sachs, los estrategas calcularon minuciosamente que Japón cuenta con una «caja de guerra» de casi 300.000 millones de dólares para esta batalla. Esta cifra verdaderamente monumental le permitiría al país asiático sostener una defensa feroz del yen durante varios meses sin siquiera tener que pedir ayuda externa.
Por su parte, los analistas senior de J.P. Morgan emitieron informes de alerta máxima para sus clientes sobre la extrema volatilidad que se avecina en el corto plazo. Ellos consideran que la barrera técnica de los 160 yenes por dólar se convirtió en una línea roja psicológica absoluta para el gobierno y el Banco Central japonés. Si la moneda cruza ese umbral crítico, la orden de venta de dólares será automática, fulminante, implacable y ejecutada sin ningún tipo de previo aviso al mercado.
El peligro más grande y silencioso lo señaló Morgan Stanley, alertando sobre el dramático efecto «trampa» que podría generarse con esta intervención cambiaria. Hay demasiados inversores en todo el mundo apostando a la baja del yen al mismo tiempo, lo que crea un mercado peligrosamente sobrecargado y frágil. Si Japón interviene de golpe, todos correrán hacia la misma y estrecha puerta de salida, provocando un colapso en los sistemas de compra y venta.
Finalmente, desde el Bank of America (BofA) decidieron sumar una cuota extra de pesimismo al advertir sobre el profundo daño colateral de estas medidas. Sostienen que esta inminente guerra de divisas obligará a todos los bancos centrales del mundo a reevaluar sus proyecciones de inflación para el año que comienza. Absolutamente nadie en la economía global saldrá ileso de una manipulación cambiaria de esta magnitud liderada por una potencia industrial del G7.
El laberinto político y la onda expansiva que llegará a tu bolsillo
Detrás de todo este complejo ajedrez financiero se esconde un enorme y difícil dilema político para el nuevo liderazgo gubernamental de Tokio. Takaichi prometió en su campaña un fuerte gasto público para reactivar la economía, una medida que inevitablemente genera inflación y devalúa la moneda local. El Gobierno está actualmente atrapado en una encrucijada entre cumplir sus promesas populistas a los votantes o proteger la sagrada estabilidad del sistema financiero internacional.
La forma práctica que tiene Japón de intervenir es vendiendo los miles de millones en bonos del Tesoro estadounidense que tiene guardados celosamente en sus bóvedas. Si Tokio inunda el mercado con estos bonos para conseguir liquidez en dólares y luego comprar yenes, las tasas de interés globales subirán de manera violenta. Esto encarecería automáticamente el crédito en todo el mundo, afectando desde las hipotecas familiares en Europa hasta la refinanciación de la deuda en países emergentes como Argentina.
Este temido efecto dominó es exactamente lo que mantiene en alerta máxima a los organismos multilaterales de crédito y a los ministerios de economía de todo el mundo. Un salto brusco en el valor del yen encarecerá de inmediato las exportaciones vitales de tecnología avanzada, microchips y automóviles que produce la industria japonesa. Como consecuencia, las computadoras, los teléfonos inteligentes y los repuestos sufrirían un aumento de precios que impactaría directamente en los bolsillos de los consumidores en América Latina.
La guerra de nervios en los mercados apenas comienza y el desenlace de esta batalla definirá el ritmo económico y la inflación del año que recién empieza. Takaichi mantiene por ahora un estricto y calculado silencio oficial, dejando inteligentemente que el miedo especulativo haga gran parte del trabajo por ella. Mientras tanto, el mundo financiero contiene el aliento, sabiendo perfectamente que el próximo titular de noticias o tuit puede cambiar las reglas del juego para siempre.
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ECONOMIA
Plazo fijo: cuánto pagan los bancos por depósitos de $1 millón en medio del repunte de tasas

En las últimas semanas, los bancos incrementaron las tasas de interés para depósitos a plazo fijo en pesos y reconfiguraron el escenario para los ahorristas. Esta tendencia se sostiene en el comienzo de 2026, cuando las entidades buscan captar depósitos en un contexto de inflación persistente y políticas monetarias activas por parte del Banco Central de la República Argentina.
El ajuste de tasas se evidencia tanto en bancos tradicionales como en entidades digitales o regionales. El Banco de la Nación Argentina ofrece una tasa nominal anual del 26%, mientras que el Banco Santander Argentina Sociedad Anónima y el Banco BBVA Argentina S.A. informan tasas de 23%. El Banco de Galicia y Buenos Aires S.A. elevó su tasa a 24%. El Banco de la Provincia de Buenos Aires y el Banco Macro S.A. proponen rendimientos de 27% y 27,5% respectivamente. En la lista también figuran Banco Credicoop Cooperativo Limitado (25%), Industrial and Commercial Bank of China (Argentina) S.A.U. (23,5%) y Banco de la Ciudad de Buenos Aires (23%).
En el segmento digital, Banco Bica Sociedad Anónima lidera con una tasa del 33%, seguido de cerca por Banco Meridian S.A. y Banco VOII S.A. con 33,25%. Banco CMF S.A. presenta 32,25% y Banco del Sol S.A. publica 32% como mejor opción. Banco Mariva S.A. y Reba Compañía Financiera S.A. se posicionan con 31%, mientras que Banco de Comercio S.A. y Banco de Corrientes S.A. muestran tasas de 27%. Otras entidades como Banco de la Provincia de Córdoba S.A. ofrecen 29%, y Banco Hipotecario S.A. alcanza 30% en su variante más atractiva.
El cálculo del rendimiento para un depósito de $1.000.000 en 30 días revela diferencias sustanciales entre entidades. Con la fórmula aplicada ($1.000.000(1+(((TNA/365)30)/100))), el interés varía según la tasa ofrecida. Banco de la Nación Argentina paga $1.021.369, mientras que Banco Santander Argentina Sociedad Anónima y Banco BBVA Argentina S.A. entregan $1.018.630. Banco de Galicia y Buenos Aires S.A. alcanza $1.019.726, y Banco de la Provincia de Buenos Aires llega a $1.022.219. El rendimiento más elevado lo otorgan Banco Meridian S.A. y Banco VOII S.A., donde el capital más intereses suma $1.027.241 al cabo de un mes, seguido de Banco Bica Sociedad Anónima con $1.027.055.
La suba de tasas no se limitó a las entidades digitales. Varios bancos tradicionales ajustaron sus valores en respuesta al entorno económico. El Banco de la Provincia de Buenos Aires pasó de 25% a 27%, y el Banco de Galicia y Buenos Aires S.A. subió de 23% a 24%. El Banco Macro S.A. mantuvo una política de incrementos constantes y se ubicó en 27,5%. En los bancos digitales, el movimiento fue más agresivo: Banco Bica Sociedad Anónima saltó de 30% a 33%, mientras que Banco Meridian S.A. y Banco VOII S.A. superaron el 33%.
La reconfiguración de tasas responde a la política del Banco Central de la República Argentina, que intensificó la absorción de pesos y la acumulación de reservas. El organismo compró divisas en el mercado y aplicó medidas que impactaron en la liquidez. Los bancos, para sostener su volumen de depósitos y atraer nuevos clientes, optaron por incrementar los rendimientos, en un contexto donde la inflación anual se ubicó en 31,5% durante 2025 y la variación mensual de diciembre fue de 2,8%.
La inflación incidió en la percepción de los ahorristas. Durante diciembre, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 3,1%, según el Indec, y lideró la incidencia en la variación mensual regional. Aunque Transporte experimentó un aumento de 4% y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles creció 3,4%, su peso en el índice fue menor. El proceso de desinflación observó avances en el año, pero el último trimestre exhibió aceleraciones en varios sectores, lo que llevó a los bancos a redefinir sus estrategias de captación.
El acceso a tasas elevadas resulta central para quienes buscan proteger el poder adquisitivo de sus ahorros. Las entidades digitales y financieras especializadas compiten con ofertas superiores al 33%, mientras que los bancos tradicionales ajustan sus políticas de forma paulatina. La diferencia entre los extremos del sistema puede superar los $8.500 en un mes por cada millón depositado, según el banco elegido.
El mercado laboral atravesó una etapa de contracción. Entre octubre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 182.000 puestos de empleo privado asalariado, con las caídas más marcadas en la industria y la construcción. El consumo se mantuvo lejos de los máximos y los salarios reales descendieron 1% en el año. El costo de vida siguió en alza: una familia tipo necesitó $589.510 para superar la línea de indigencia y $1.308.713 para la de pobreza al cierre de 2025.
El Banco Central de la República Argentina mantuvo tasas altas como parte de su esquema de política monetaria, buscando fortalecer las reservas y controlar la liquidez. Las tasas para plazos fijos en pesos reflejaron esa tendencia, y el sector financiero acompañó el proceso con nuevas propuestas y productos. El Tesoro convalidó tasas elevadas en las licitaciones de deuda, en un intento por sostener el atractivo de los instrumentos en pesos y evitar presiones sobre el dólar.
El diferencial de tasas entre bancos digitales y tradicionales se amplió en las últimas semanas. Banco Meridian S.A. y Banco VOII S.A. lideran el ranking, con rendimientos que superan el 33%. En tanto, bancos como Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Banco BBVA Argentina S.A. y Banco Credicoop Cooperativo Limitado se mantuvieron en torno a 23% y 25%. El Banco de la Provincia de Córdoba S.A. se ubicó en 29%, y Banco Hipotecario S.A. alcanzó 30% en su variante más competitiva.

La competencia por captar depósitos llevó a los bancos a implementar simuladores online y a facilitar la constitución de plazos fijos digitales. El usuario puede comparar alternativas, seleccionar la oferta más conveniente y operar sin moverse de su casa. El acceso a información transparente sobre tasas y condiciones se consolidó como una herramienta clave para optimizar el rendimiento de los ahorros.
El contexto de inflación y política monetaria condiciona las decisiones de inversión de los hogares. Los bancos ajustan sus tasas en respuesta a los movimientos del Banco Central de la República Argentina, los cambios en el costo de vida y la dinámica de los precios regulados y estacionales. El dato de inflación núcleo de diciembre, que alcanzó el 3% mensual, sumó presión sobre los bancos para mantener tasas reales positivas y sostener el interés de los depositantes en pesos.
La evolución de las tasas seguirá de cerca las decisiones del Banco Central de la República Argentina y la marcha de la economía. El sistema bancario argentino permanece atento a los indicadores de inflación, empleo y consumo, en un escenario en el que la competencia por los ahorros se intensifica cada semana.
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ECONOMIA
Renovación de Tarifa Social SUBE 2026: plazos, requisitos y guía paso a paso

Qué deben hacer los usuarios de las provincias afectadas por este requisito para mantener el 55% de descuento en la tarifa al pagar con Tarjeta SUBE
26/01/2026 – 09:53hs
En el marco del reordenamiento de subsidios al transporte público, se estableció una actualización obligatoria en algunas provincias para el sistema de Tarjeta SUBE. Mantener el beneficio de la Tarifa Social es prioritario para miles de usuarios que acceden a un descuento del 55% en sus viajes, pero para garantizar su continuidad es necesario cumplir con un proceso de revalidación de datos antes de que finalice el primer mes del año.
A continuación, detallamos todo lo que necesitás saber para no perder este beneficio y evitar pagar la tarifa plana por falta de actualización.
¿Cuál es el plazo límite para actualizar la SUBE?
El plazo recomendado por las autoridades para realizar la actualización vence el 31 de enero de 2026. Cumplir con esta fecha asegura que el descuento se aplique sin interrupciones desde el primer día de febrero.
Es importante destacar que, si bien el beneficio puede reactivarse posteriormente, no realizar el trámite a tiempo implicará el cobro del boleto completo hasta que la tarjeta sea efectivamente validada en el sistema.
Provincias y jurisdicciones afectadas
Aunque la Tarifa Social Federal tiene alcance nacional, la exigencia de renovación este año pone especial énfasis en los distritos donde los beneficios locales (estudiantiles, jubilados provinciales o discapacidad) se acoplan al sistema nacional. Los usuarios de las siguientes provincias deben prestar especial atención:
- Buenos Aires (incluyendo AMBA e interior como Mar del Plata, Bahía Blanca y Olavarría).
- Córdoba (Capital, Río Cuarto, Villa María).
- Santa Fe (Rosario, Santa Fe capital, Rafaela).
- Mendoza (Gran Mendoza y San Rafael).
- Tucumán (San Miguel de Tucumán).
- San Juan.
- Salta.
- Jujuy (San Salvador y Palpalá).
Quienes utilicen exclusivamente la SUBE Digital (desde el celular) y tengan el beneficio asociado, generalmente cuentan con una renovación automática, aunque se recomienda verificar el estado en la aplicación.
Cómo y dónde realizar la actualización de datos
El trámite es gratuito y no requiere gestores. Existen tres canales principales para asegurar la continuidad de la Tarifa Social:
1. Terminales Automáticas SUBE (TAS)
Es el método más tradicional. Solo tenés que acercar tu tarjeta física a una de las terminales ubicadas en estaciones de tren, bancos o edificios públicos y esperar a que el mensaje en pantalla confirme que los beneficios han sido aplicados.
2. Aplicación SUBE (Tecnología NFC)
Si tenés un celular con Android 6 o superior y tecnología NFC:
- Abrí la app SUBE.
- Seleccioná la opción «Ver saldo» o «Acreditá o consultá saldo».
- Apoyá la tarjeta en la parte trasera del teléfono.
- El sistema leerá el chip y aplicará la actualización de atributos automáticamente.
3. Función «Atributo a Bordo»
En las jurisdicciones habilitadas, podés solicitar la actualización directamente en el colectivo. Debes indicarle al chofer: «Tengo una actualización de atributo pendiente», y luego apoyar la tarjeta en el validador (donde pagás el boleto) hasta que el equipo confirme la operación.
Requisitos y documentación necesaria
- Para que el sistema valide tu condición de beneficiario, los datos deben coincidir con los registros de ANSES. Al realizar el trámite digital o presencial, asegurate de tener:
- DNI vigente: Los datos personales deben estar actualizados.
- Tarjeta SUBE registrada: El beneficio solo se aplica a tarjetas nominadas (asociadas a tu nombre y CUIL en la web oficial).
- PIN SUBE: Si es la primera vez que lo hacés o el sistema te lo solicita, podés generarlo desde el apartado «Programas y Beneficios» de Mi ANSES.
¿Quiénes mantienen el beneficio?
Recordá que la Tarifa Social alcanza a jubilados, pensionados, excombatientes de Malvinas, personal de trabajo doméstico y beneficiarios de asignaciones como AUH, AUE y Progresar, entre otros grupos vulnerables.
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