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ECONOMIA

Por qué apostar al dólar no es la mejor inversión, pese al salto de las últimas ruedas

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La novela por el dólar sigue atrapando a la mayoría de los inversores. El Gobierno ahora participa activamente de la narrativa, pero el mercado aún no está convencido de lo que viene.

Desde nuestro punto de vista lo más importante no pasa por el desembolso del FMI, mientras el Gobierno sostenga el superávit fiscal y la inflación siga cayendo, es altamente probable que esta tasa de interés y el precio del dólar este muy por encima del precio real que debería tener en el mercado.

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Si el Gobierno tiene superávit fiscal y no emite, eso quiere decir que cuando los agentes económicos salen a comprar dólares, sacan el dinero de los bancos disminuyendo el stock de plazo fijo o venden títulos del Estado. La base monetaria no llega a 4,0% del PBI, por ende, no debería ser muy utilizada para compra de dólares, dada la escasa cantidad de pesos que hay en la economía.

Cuando retiras dinero de plazo fijo, los bancos quedan descalzados con la cantidad de créditos otorgados, esto implica que deben subir la tasa de interés para capturar más plazo fijo o bien bajar el stock de créditos otorgados.

Cuando los bancos comienzan a ofrecer más tasas por los plazos fijos para retener fondos, encarecen las financiaciones en el mercado, por ende, el crédito resulta más caro para empresas e individuos.

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Las tasas activas de préstamos han subido y hacen antieconómico tomar financiamiento, con lo cual a las empresas solo les queda financiarse con la venta de mercadería o bien vendiendo dólares que tiene atesorados. Si no tiene mercadería o dólares para vender, estamos ante problemas severos para seguir funcionando en el mercado.

Dólar a $1.300: ¿es momento de comprar o esperar?

Hay que recordar que estamos a fin de marzo, el martes comienza abril, el miércoles es feriado, y hay que pagar los sueldos del personal, con lo cual en algún momento de la semana próxima veremos a los dólares ofrecidos.

En este escenario, se vieron a muchos agentes económicos convalidar un dólar de $1.300 sin tener en cuenta, que estamos a fin de mes, y lo más importante es que hay una cosecha de maíz que se ha levantado y necesita venderse, más el inicio de la cosecha de soja que comenzará a mediados de abril, y los productores necesitan vender para cancelar las deudas de la campaña.

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En resumen, queremos mostrar que el plan económico se autorregula solo, en la medida que los agentes económicos corran a comprar dólares en forma voluntaria, los bancos tendrán que subir la tasa de interés para competir por los pocos pesos que hay en el mercado, a su vez el Gobierno emite letras que también mostrarán una suba de tasas en este contexto de escasez, retroalimentado el encarecimiento en el costo del dinero, que tendrá su punto culminante en el financiamiento a empresas, que más temprano que tarde, deberán saldar, ya que la tasa de financiamiento es superior a la tasa de rentabilidad que tiene una empresa, ya sea Pyme, mediana o gran empresa.

Esto termina en un proceso de capitalización de empresas, en donde los dueños vuelcan sus ahorros, o bien venden una parte del stock a precio más bajos que los de mercado, lo que termina impactando en el índice de inflación, o bien la empresa ingresa en un proceso de crisis que solo saldrá adelante si logra conseguir que un agente económico inyecte capital.

Clave de inversión: vender dólares y aprovechar las tasas elevadas en pesos

Cuando los agentes económicos salen de posiciones en pesos para pasar a dólares, en un programa económico con superávit fiscal y no emisión, inevitablemente veremos una suba de tasas, recesión y caída de precios. En este contexto, la inflación de marzo puede ser igual o inferior a la inflación de febrero.

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El desafío de esta nota era explicar el contexto económico sin remitirnos al acuerdo del FMI, que es condición necesaria, pero no suficiente para que los mercados se calmen. No importa la cantidad de dinero que llegue, lo importante es que el Gobierno siga teniendo superávit fiscal y no emita dinero.

Si llegamos a un acuerdo con el FMI, los desembolsos de fondos serán programados en el tiempo, y habrá metas que cumplir. No cabe duda de que este Gobierno cumplirá las metas, y que el primer desembolso será importante. Sin embargo, el impacto en los mercados se sentirá, si solo sí, seguimos adelante con las reformas estructurales, para ello es vital que sigan desregulando a la economía.

Como creemos que el Gobierno seguirá con las reformas estructurales y la desregulación de la economía, y los desembolsos del FMI llegarán en el mes de abril, creemos que hay que hacer un manejo prolijo de la liquidez en las empresas, y quienes tengan fondos ociosos tienen la oportunidad de ganar dinero, aplicándolos a mercadería con buena tasa de descuento, o inversiones en el área financiera.

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El dólar y las tasas de interés están a niveles elevados, esto implica que hay que vender los dólares, y colocar las inversiones en pesos. Las letras están rindiendo una tasa interna de retorno del 40% al 30 de agosto del año 2025 (S29G5), contra una inflación estimada anual inferior al 20%, esto implica que puede ser un buen negocio colocarse en este instrumento. Los bonos duales a marzo del año 2026 (TTM26), proyectando tasa Tamar tiene una tasa interna de retorno del 43,6% anual.

Los bonos en dólares como AL35 que cotizan en pesos y dólares no son atractivos, porque si baja el dólar MEP el precio del bono baja en pesos y sube en dólares por ende preferimos invertir en bonos en pesos directamente.

Las acciones son las que tienen un mayor potencial, porque si la llegada de fondos frescos al Gobierno logra vertebrar mecanismos para que las empresas comiencen a remesar dividendos retenidos desde el año 2019 al exterior, comienza una nueva etapa para el país, ya que es el puntapié inicial para levantar el cepo. Por otro lado, si el dólar blend baja del 80% / 20% actual, a 90% que se liquide en el mercado mayorista y solo 10% en el mercado del dólar CCL, ingresaran más fondos a las reservas del Banco Central, y se lograría una mayor capitalización, y la balanza de pagos mejoraría notablemente.

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En conclusión, no es el acuerdo con el FMI la solución de los problemas de Argentina, lo importante es que el Gobierno siga haciendo teniendo superávit fiscal, no emita pesos y acelere la desregulación del Estado.



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ECONOMIA

Qué va a pasar con el dólar y cómo la cotización en mínimos desde noviembre ayuda al objetivo antinflacionario del Gobierno

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El comportamiento del dólar funciona como “ancla” las expectativas devaluatorias y ayuda al Gobierno a ponerle contención al aumento del resto de los precios (Foto: Reuters)

A diferencia de períodos recientes, cuando la escalada de la inflación presionaba sobre el tipo de cambio -en particular en etapas sin “cepo”-, en 2026 se observa un fenómeno opuesto: la oferta a buen ritmo permite al Banco Central absorber divisas con un tipo de cambio en baja, en un mercado que parece desacoplado de la dinámica general de precios.

El comportamiento del dólar funciona como “ancla” las expectativas devaluatorias y ayuda al Gobierno a ponerle contención a una inflación próxima al 3% mensual -como reflejaron los índices de diciembre y enero-.

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Al mismo tiempo, las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes.

Las cotizaciones se alejan del techo de las bandas cambiarias, ya que desde el inicio de 2026 replican la variación del IPC de dos meses antes

La pregunta central es por qué cae el dólar aún en un contexto inflacionario tan alto. Basta recordar que el 2,9% de enero fue la mayor cifra desde marzo del año pasado (3,7%), la tasa interanual (ahora en 32,4%) ascendió por tercer mes seguido y ya van ocho meses sin “desinflación”, a partir de mayo de 2025.

El BCRA inyecta pesos cuando compra dólares pero los aspira cuando se los vende al Tesoro, así quita presión sobre los precios y el dólar

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Un factor clave en esta pasividad cambiaria pasa por la importante oferta privada. Desde noviembre, tras las elecciones legislativas, se registró una serie de emisiones de Obligaciones Negociables y bonos provinciales, que contribuyeron a inyectar divisas en el mercado por un total estimado de USD 8.000 millones.

Además, el frente comercial sumó divisas, destacándose en enero el récord en el registro de DJVE (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior) por un volumen superior a 10 millones de toneladas, principalmente por exportaciones de trigo y cebada.

Durante enero y febrero la oferta estacional -entre USD 400 y 500 millones diarios- habilitó las compras oficiales sin alterar la estabilidad de las cotizaciones. Además, el dólar mayorista se aleja a casi $200 o 14% del techo de las bandas de flotación, la mayor distancia en seis meses, un reflejo de la “pax” cambiaria.

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El efecto de las tasas de interés en pesos también fue determinante.

El efecto de las tasas de interés en pesos también fue determinante

Los agentes del mercado no pierden de vista que ante la inminencia de las liquidaciones del agro en otoño, cuando fluye el producto de la cosecha gruesa de soja y maíz, además delos derivados industriales-, la oferta se reforzará y, según los datos recientes, el tipo de cambio podría caer aún más si no intervienen compras oficiales.

En ese contexto, cobraron protagonismo las estrategias de “carry trade”. El Tesoro nacional se mantiene muy activo con la licitación de bonos en pesos de muy corto plazo para esterilizar eventuales excedentes, como los que podría provocar la compra de divisas a manos del BCRA.

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Un dólar estable, junto a tasas de interés reales positivas en pesos, incentiva las liquidaciones de divisas por privados, que buscan aprovechar los rendimientos de la deuda.

Las colocaciones del Tesoro -que emite bonos por encima de los vencimientos– tiene efecto contractivo de pesos. Como consecuencia, hay un doble efecto contra la inflación: retira liquidez de la demanda de bienes y servicios y también potencia una depreciación de la cotización del dólar, lo que contribuye a la baja de precios de bienes finales, piezas e insumos importados.

El Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación (Vasconcelos)

En los últimos 12 meses la Base Monetaria tradicional (el llamado M2) exhibe un crecimiento del 31%, similar a la inflación del período, por lo que resulta clave retirar pesos de circulación.

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Los pesos que inyecta el BCRA al sistema con sus compras de dólares están siendo absorbidos, ya que el Tesoro usa pesos que en gran medida surgen de las licitaciones de deuda para comprar divisas de las arcas del Central.

La debilidad de la cotización del dólar podría continuar sin desvíos hasta mitad del año. En el segundo trimestre se prevé muy abundante oferta dado el superávit comercial estacional, que en buena parte será absorbida por el BCRA, tal como ocurrió en 2024, para cumplir con su objetivo de compras netas en el orden de 10.000 a 17.000 millones de dólares este año.

La soja registra una muy importante recuperación de precios de 10% en 2026, a USD 417 la tonelada en el Mercado de Chicago, que abona la teoría de una sobreoferta de divisas en el corto plazo.

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Argentina también se inscribe en un contexto internacional de debilitamiento del dólar. Tras una caída del 10% en 2025 frente a las principales divisas -según el “Dollar Index” (DXY)-, en este primer tramo de 2026 retrocede 1,5% más.

Por lo tanto, que el precio del dólar local pierda valor frente a la inflación interna no implica necesariamente un deterioro de la competitividad exportadora -el llamado “atraso cambiario”- dada la apreciación de las monedas de socios comerciales como Brasil y China.

El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que mide el BCRA se sostiene próximo a los 92 puntos, aún cerca del nivel de equilibrio teórico de 100 puntos, lo que revela que no hay atraso cambiario pese a un dólar que viene en declive en el mercado interno.

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“Se destaca que el tipo de cambio no sufrió presión alcista en el inicio del sendero de acumulación de reservas, cuestión que vemos vinculada a factores exógenos y a la estacionalidad en la demanda de pesos. Hacia adelante, la dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de la actividad económica determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas internacionales contra remonetización de la economía”, dijo Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.

“Creemos que Argentina buscará volver a los mercados (internacionales) más cerca de mayo, una vez que la acumulación de reservas alcance aproximadamente los USD 4.000 millones en el año y se traduzca en condiciones de emisión más favorables”, estimó un informe de Adcap Grupo Financiero.

La dinámica de los flujos, del mercado monetario, financiero y de actividad determinarán a qué velocidad puede continuar la acumulación de reservas (Franco)

“En 2026 se estará testeando la capacidad del programa económico para compaginar satisfactoriamente el ‘trilema’ de incrementar las reservas del Banco Central, retomar el proceso de desinflación, que se interrumpió desde setiembre pasado, en simultáneo con la superación del estancamiento del nivel de actividad, que lleva tres trimestres consecutivos y amenaza con extenderse a este primer trimestre”, dijo Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea.

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“Si bien el esquema con el techo de la banda cambiaria indexada está diseñado para evitar apreciaciones adicionales del peso, la contrapartida es que no será sencillo rearmar el ‘círculo virtuoso’ de crédito y nivel de actividad, porque en cierto modo el Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación”, agregó Vasconcelos.

Una tasa de inflación que en el inicio del año corrió por encima de las expectativas del mercado también llevó a “recalibrar” los cálculos para lo que viene de 2026. Este factor afecta indirectamente al dólar, pues el régimen de bandas cambiarias que fijó el BCRA se amplía en base a esta variable del IPC, aunque con dos meses de rezago.

Para 2026, ajustamos nuestra proyección
Para 2026, ajustamos nuestra proyección al alza a 24% (desde 20%), dados los últimos registros de inflación por encima de lo esperado (Aldazábal y Compañía) (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La inflación nacional finalmente dio 2,9% contra diciembre. Es el valor más alto desde marzo pasado y la octava aceleración mensual consecutiva”, refirieron los analistas de Puente. “Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios, de modo que los registros vuelvan a mostrar una tendencia descendente.

“Para 2026, ajustamos nuestra proyección al alza a 24% (desde 20%), dados los últimos registros de inflación por encima de lo esperado. Esperamos que, en el marco de acumulación de reservas, la estrategia del Gobierno siga siendo administrar la liquidez con sesgo restrictivo para mantener la estabilidad cambiaria y de esa forma evitar un traspaso a precios significativo, retomando el sendero de desinflación gradualmente a partir del segundo trimestre”, resaltó en un informe Aldazábal y Compañía.

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Hacia adelante, habrá que ver si la estabilidad cambiaria de estas semanas logra anclar el nivel de precios (Puente)

Un análisis de Max Capital precisó que “la aceleración en la dinámica inflacionaria se explica principalmente por el desarme del apretón monetario, cierto pass-through cambiario y la inercia en bienes y servicios no transables, en parte impulsada por precios regulados que ajustan en función de la inflación pasada y que ahora están generando un piso para la inflación”.

“Si bien el tipo de cambio subió en promedio 22,6% desde junio, la inflación quedó rezagada, en parte debido a condiciones monetarias contractivas. A medida que la política se normaliza, parte de esa inflación rezagada comienza a materializarse, con la postura contractiva previa desplazando parte de la presión inflacionaria hacia adelante en el tiempo”, agregó Max Capital.



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ECONOMIA

Inflación: qué dicen los datos de la primera mitad de febrero y qué habría pasado con la nueva fórmula

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En el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), proyectan un 2,1% para febrero. Aunque para enero marcaban un 2,4 por ciento.

La inflación de febrero volverá a destacar como problema irresuelto de la política económica, tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a raíz de la decisión del Gobierno de posponer la actualización de la fórmula de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

En alimentos, donde ocurrieron los mayores aumentos en los últimos meses, no hubo señales de desaceleración. El relevamiento semanal de precios de la consultora LCG en supermercados registró una inflación semanal de 1% en Alimentos y bebidas durante la segunda semana de febrero, luego de 2,5% en la primera. Se expone así la persistencia de la presión inflacionaria; en las últimas cuatro semanas el promedio mensual de inflación del rubro se aceleró a 2,4 por ciento.

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La postergación del cambio metodológico del IPC (sustitución de la canasta de 2004 por la de 2017/2018) habría significado una moderación en el impacto de los Alimentos y bebidas, pues el nuevo método reducía su ponderación del 26,9% al 22,7%, en tanto el peso de las tarifas públicas pasaba del 9,4 al 14,5 por ciento. El Gobierno argumentó que debía consolidarse la desaceleración de precios para modificar la fórmula.

La medición de LCG, basada en relevamientos digitales de precios cada miércoles en cinco cadenas de supermercados, determinó que casi una quinta parte de la canasta monitoreada volvió a mostrar aumentos de precios, lo que evidencia incrementos extendidos, no concentrados en pocos rubros. Esto refuerza la preocupación por el IPC de febrero, que se conocerá en el 12 de marzo.

Para la consultora LCG, en
Para la consultora LCG, en la segunda semana de febrero la inflación en Alimentos y bebidas fue de 1 por ciento.

La mayor suba semanal la tuvo Aceites con 2,4%, por debajo quedó Carnes con una variación de 2,3%, pero con una mayor incidencia. El informe de LCG precisó que el 70% de la inflación semanal se atribuyó al aumento en carnes, mientras que las Verduras atenuaron parcialmente el alza, con una baja de 0,3 puntos porcentuales (p.p.) sobre el índice global. Este comportamiento contrastó con la dinámica de semanas anteriores, en las que los incrementos se repartieron de manera más homogénea entre distintas categorías.

El informe de avance de LCG indicó que la inflación promedio mensual en alimentos y bebidas aceleró 0,8 puntos porcentuales respecto de la medición anterior, a 2,4 por ciento. Este resultado surge de comparar las últimas cuatro semanas con los períodos previos, donde la variación osciló entre 1,6% y 1,8%. Según la consultora, las carnes fueron el principal motor de la aceleración, aportando un 64% de la inflación mensual promedio del rubro.

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Un carnicero advierte sobre la
Un carnicero advierte sobre la carne envasada de supermercado (Adobe Stock)

A nivel de las subcategorías, tanto Frutas como Bebidas e infusiones para consumir en el hogar tuvieron una variación de 1,8%. Mientras que Productos lácteos y huevos una suba menor del 1% y las verduras retrocedieron 3,2%, ayudando a moderar el alza general de la canasta. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, los mayores aumentos mensuales se produjeron en Carnes (3,6%) y Aceites (2,4%), mientras que verduras y frutas mostraron caídas o incrementos poco significativos.

Levemente por arriba se ubicó la consultora Analytica que reportó una suba de 1,3% en Alimentos y bebidas en la segunda semana, pero tras un 0,58% en la primera. “El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+6,6%) y carnes y derivados (+3,7%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran pan y cereales (+1,1%) y aguas, gaseosas y jugos (+0,9%)”, comentaron.

Sin embargo, hay relevamientos más optimistas para el Gobierno. En la consultora Econviews, registraron una suba de 0,6% en la segunda semana de febrero para una canasta de alimentos y bebidas en supermercado, donde también se destacó Carnes (2,3%) y Verdulería con una deflación del 0,5%.

Este escenario plantea dificultades para el equipo económico, que precisa exhibir una mejora en lo que hasta mediados de 2025 era el principal logro del Gobierno. Desde entonces, la inflación se aceleró mes a mes. En enero, la inflación fue de 2,9%, con un acumulado de 32,4% en los últimos doce meses, por encima de todas las proyecciones de las consultoras privadas (entre 2,4% y 2,6%). El presidente Javier Milei aseguró que hacia agosto el dato de inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%).

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El Banco Central compró casi
El Banco Central compró casi USD 2.100 millones en lo que va del año.

El inicio de la fase 4 del programa económico permitió acumular reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y mantener el tipo de cambio controlado, lo que ahorra presión cambiaria sobre los precios, al costo de convalidar tasas elevadas en pesos. Esto deja en suspenso la recuperación de actividad e ingresos. La renovada prioridad es combatir la inflación.

La persistencia inflacionaria y la dispersión de aumentos por rubros y productos desafían la política económica y la gestión de expectativas. Los datos de LCG y Econviews muestran que la aceleración en Alimentos y bebidas, impulsada por las carnes, marcó la agenda de precios y condicionó las decisiones oficiales durante febrero.



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ECONOMIA

Con el mercado en tregua, las consultoras muestran preocupación por el atraso cambiario y la inflación

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Fotografía de archivo de trabajadores en la Bolsa de Nueva York (EE.UU.). EFE/EPA/SARAH YENESEL

Las acciones de las empresas de Inteligencia Artificial se volvieron para los inversores un activo delicado de manipular. No saben si comprar o vender porque creen que hay una burbuja que se extiende a todas las empresas a las que les ha modificado la actividad, bajando costos y provocando desempleo.

En ese contexto, la crisis se trasladó a toda la región, que hasta ahora se mantenía al margen. La semana más corta para los mercados argentinos, llegó en el momento oportuno. Habrá dos días de tregua.

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En tanto, las consultoras opinaron sobre la agitada semana de la Argentina.

FMyA señaló que la semana fue “tranquila hasta el jueves, cuando los mercados cayeron con fuerza, sin grandes drivers; febrero viene más difícil, luego de un mes donde los mercados llegaron a máximos, con metales y emergentes repuntando. El ruido internacional sigue presente, por ahora sin grandes motivos más que correcciones desde máximos. Y pega a las acciones que ahora están más altas, como Brasil y Argentina”.

Según la consultora que dirige Fernando Marull “el 2,9% de inflación de enero sorprendió (el mercado esperaba 2,4%). En la segunda semana de febrero, la inflación fue de 0,4% y proyectamos 2,3% para el mes, porque los aumentos fuertes son de tarifas (luz y gas). Con el dólar bajando, salarios sin presión y tasas de interés en 2,8% mensual, la inflación tiene que bajar (en febrero solo suben tarifas)”.

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Pensando en marzo, indicó FMyA, “estaremos atentos al dólar”. Es un mes de más demanda de dólares “y puede rebotar, pero no tanto ya que en abril y mayo entra la cosecha y habrá más oferta de dólares. En marzo hay presión de inflación (educación) y seguramente se reabran paritarias; imaginamos que por eso el Tesoro busca que no bajen demasiado las tasas de interés”.

Para la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, “el dato de inflación de enero en EEUU trajo algo de alivio luego que el mercado acentuara su postura de cautela tras la sorpresa positiva en los datos de empleo. La lectura del headline del Índice de Precios al Consumidor arrojó una variación del 2,39% interanual contra expectativas del 2,5%, mientras que el core estuvo en línea con las proyecciones en 2,5 por ciento. Con esta información vuelven a incrementarse las chances de que la Reserva Federal recorte las tasas más rápidamente. Emergentes cerró entonces una semana positiva tanto para acciones como para renta fija mientras que en la Bolsa local el Merval en dólares anotó un descenso del 4,45% y el Riesgo País subió hasta acercarse a los 520 puntos”.

La inflación sigue siendo una
La inflación sigue siendo una preocupación de la población, el gobierno y las consultoras
REUTERS/Agustin Marcarian

De acuerdo a F2, “con la caída del tipo de cambio y la persistencia inflacionaria el tipo de cambio real mostró cierta apreciación que lo devolvió hasta el nivel de julio de 2025. Tal apreciación fue suavizada por el fortalecimiento, sobre todo del real, pero también del resto de las monedas de nuestros principales socios comerciales frente al dólar. Otro factor que influye en el fortalecimiento del peso es el sesgo contractivo de la política monetaria que se mantiene firme más allá de las compras de divisas del BCRA, ya que el Tesoro (vía rollover de deuda superior al 100%) también se encarga de esterilizar”.

El informe agrega que “la baja en el dólar mayorista vino acompañada de un mayor volumen de operaciones en febrero lo que indica que el mercado prefiere andar cubierto ante la chance de que un repunte en el tipo de cambio cause daño en las estrategias de carry trade, un riesgo que se profundiza a medida que cae el tipo de cambio y, más aún, sin que retrocedan las expectativas inflacionarias”.

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Para la consultora EconViews que dirige Miguel Kiguel “la semana dejó un sabor agridulce. Por un lado, las buenas noticias son que el Senado dio media sanción a la reforma laboral y que el Banco Central no para de comprar dólares; pero, al mismo tiempo, la inflación se encargó de recordarnos que el partido es largo y el rival no se rinde fácil, a lo que se sumaron datos de empleo que no fueron alentadores. El dato de inflación de enero cayó como un balde de agua fría. El 2,9% dolió no solo por estar arriba de lo esperado, sino porque ya son ocho meses seguidos de aceleración mensual. Si bien la tendencia de los últimos meses tuvo mucho que ver con los aumentos en precios regulados y la carne, la sensación es que la desinflación chocó con una inercia difícil de romper.

En el medio, estuvo la desprolija postergación del nuevo IPC, que sumó ruido innecesario. Sin un ancla clara a la vista, las expectativas vienen ajustando al alza. La última encuesta del BCRA, previa a la publicación del índice de enero, había mostrado un aumento de casi dos puntos y medio en la estimación para 2026, y los precios de los bonos ya marcan una inflación implícita de 27%, en línea con nuestras proyecciones. El desafío hoy es volver a anclarlas”.

El informe agrega que “en el sector externo las cosas se ven mejor. El Banco Central sigue pasando la aspiradora y ya lleva comprados más de USD 2.000 millones en el año, superando el 20% del objetivo anual de US$ 10.000 millones. Estos números son clave para conseguir el waiver en la segunda revisión del programa con el FMI que arrancó estos días ¿De dónde salen los dólares? La oferta sigue firme gracias a las colocaciones corporativas, un fuerte repunte de los préstamos en dólares y un mayor flujo hacia emergentes. En esta materia, el Gobierno tiene un aprobado con creces”.

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Una variedad de billetes de
Una variedad de billetes de pesos argentinos y dólares estadounidenses se observa desordenadamente apilada sobre una superficie de madera, reflejando la coexistencia de ambas monedas y su importancia en transacciones económicas de Argentina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

EconViews destaca que “el super peso volvió a escena. El tipo de cambio se ubicó a más del 10% del techo de la banda. El contexto global ayuda: el dólar está débil y monedas como las de Brasil, México y Chile se apreciaron más del 4% en el año. Con la expectativa de un salto discreto enfriándose, revivió el carry trade. El Gobierno podría haber comprado incluso más, pero dejó apreciar. Sirve para contener precios, pero reabre la vieja pregunta de la competitividad”.

Para el Banco Mariva “la última lectura de la inflación puede haber encendido algunas luces de advertencia, pero es menos problemática si se observa en detalle. Nuestra principal conclusión es que el núcleo que cayó al 2,6% desde el 3% del mes anterior marca un cambio de ritmo tras seis meses consecutivos de aceleración de este componente”.

El informe agrega que “la dinámica monetaria y de divisas de las últimas semanas apunta a una demanda excesiva de dinero. El tipo de cambio ha caído un 4,7% en lo que va de año, a pesar de que la BCRA compró USD 1.900 millones. Parte de este exceso de demanda proviene de una restricción política monetaria implementada por el Tesoro a través de sus licitaciones de deuda. A través de las licitaciones ha absorbido $3,53 billones hasta ahora superando la emisión de pesos del BCRA comprando por $2,74 billones”.

Mariva observa que “la crisis de liquidez no es tan forzada como ocurrió en julio y agosto pasado. En cambio, es más probable que se deba a una recuperación genuina de la demanda de pesos, que a su vez podría ayudar a reducir aún más la inflación en los próximos meses”.

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La consultora 1816 destaca que “el BCRA lleva comprados USD 1.907 millones en 2026, lo que significa inyección de $2,7 billones al sistema. Pero la base monetaria interanual cayó, de modo que, al menos hasta aquí, no hubo acumulación de reservas por remonetización, sino más bien compra de dólares del BCRA y esterilización con deuda en pesos del Tesoro. Lo ideal es acumular reservas contra base monetaria (pasivo no remunerado del BCRA), pero en nuestra opinión es preferible hacerlo contra deuda en pesos que no sumar divisas (y también mejor hacerlo contra deuda en pesos que contra deuda en dólares).

En enero la demanda de liquidez suele caer de punta a punta en términos reales (algo que también ocurre en febrero, marzo y abril, aunque en menor medida), así que para continuar comprando divisas los próximos tres meses será necesario que siga la esterilización (puede ser vía mercado primario o vía secundario, como cuando el BCRA vende LELINK). En lo que va de 2026, las compras del Central están vinculadas al crecimiento de los préstamos en dólares, ex tarjetas, que hasta el 9 de febrero aumentaron USD 1.431 millones. Vienen subiendo fuerte por la baja de tasas post elección (desde 8% en octubre hasta 5,5% ahora) y porque continúan aumentando los depósitos en dólares en el sistema, pese a que ya se liberaron las cuentas CERA (ese aumento de depósitos amplía la capacidad de los bancos de prestar en moneda extranjera)”.

A todo esto, el overnite abrió anoche con cautela. Los principales índices de las Bolsas de Nueva York estaban en verde, pero no se mostraban decididos al alza ya que no sobrepasaban 0,5%. El VIX, denominado “índice del miedo”, subía 1,21% y sobrepasaba los 20 puntos lo que enciende alertas.

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El oro también se mostraba levemente positivo y el Bitcoin se mantenía en el rango de los USD 68 mil. Aunque en el feriado largo hay inversores de vacaciones, no dejarán de seguir estos indicadores. El miércoles se parece a la eternidad por la exagerada volatilidad que llega desde el exterior.



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