ECONOMIA
¿Por qué el dólar subió pese a la euforia post elecciones?: 4 factores que explican esta tendencia

El dólar volvió a subir en la segunda jornada posterior a las elecciones, luego que el Gobierno obtuviera resultados muy favorables. Si bien el propio Caputo había dicho en la previa que se sentía «cómodo» con un dólar a $1.500, la suba de este martes pone en relieve un problema independiente al resultado de los comicios: la escasez de ingresos genuinos de divisas en base a la alta demanda del mercado. Claro que en esta nueva tendencia al alza influyen 4 factores principales, que son tanto coyunturales como de fondo.
En concreto, el precio del dólar minorista avanzó 35 pesos (2,4%) este martes, hasta los $1.495 en Banco Nación, por lo que quedó por debajo en apenas 20 pesos respecto al valor alcanzado el viernes pasado, en la previa electoral, de $1.515, que es la referencia máxima nominal a la que llegó desde la liberación del cepo.
Así, en todo octubre avanza 6,8%, por lo que supera a los rendimientos en pesos, en torno al 3,7% mensual, y a la inflación estimada en 2% para octubre.
Por el lado del dólar mayorista, aumentó 47,50 pesos hasta los $1.470, es decir, se mantuvo igual por debajo de la banda máxima de flotación, establecida por el Banco Central desde mediados de abril, que se actualiza a razón de 1% mensual, y que ya se ubica en $1.493,50.
«No hubo venta oficial y tampoco una intervención del Tesoro de Estados Unidos, no tiene sentido», detalla Gustavo Quintana, operador de mercados de PR Cambios, a iProfesional.
La demanda fue sostenida, debido a que se operaron alrededor de u$s571,6 millones este martes, un 41% más respecto a la rueda previa.
«Hubo también oferta de dólares, probablemente de inversores que quisieron aprovechar el rally de la Bolsa y ganar con el repunte de los activos», sostiene Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios, a iProfesional.
Por el lado de los mercados de opciones y futuros del Matba-Rofex, la tendencia fue similar para el dólar mayorista, debido a que para fin de octubre se negoció una cotización de $1.474,5, unos 44,5 pesos más respecto a la rueda anterior.
En tanto, para fin de noviembre se operó a $1.508 (31 pesos más), y para fin de diciembre el valor establecido quedó en $1.545, unos 25 pesos más.
4 factores precio de dólar al alza
En el mercado, algunos analistas esperaban una fuerte caída del precio del dólar tras los muy buenos resultados electorales del Gobierno en las elecciones nacionales legislativas del domingo pasado, algo que no ocurrió por distintos factores, tanto de fondo como coyunturales:
1.Tesoro de EE.UU. en modo «pausa»
El Tesoro de Estados Unidos, de la mano de Scott Bessent, salió de manera agresiva a evitar un cimbronazo cambiario en la previa electoral, al desembolsar unos u$s2.000 millones en apenas tres semanas.
Pasados los sufragios, y ya definida la situación política, en el mercado comenzó a circular la versión que el Tesoro se retiró de sus intervenciones con la «compra de pesos» e inyección de dólares, debido a que la misión de que el Gobierno de Javier Milei llegue con tranquilidad a la votación del domingo fue cumplida.
Por ende, dejó de ingresar una oferta cuantiosa y eso generó una suba en el precio de la cotización.
Incluso, el lunes, habría intentado recuperar parte de las divisas colocadas y hasta hubo rumores de que ahora estaba en posición compradora.
2. Venta de bonos Dólar Linked por billetes
Otro de los motivos de la presión alcista del precio del dólar del comienzo de semana se debe a una mayor demanda de billetes estadounidenses por el desarme de posiciones del bono Dólar Linked (D31O5), que vencen el viernes que viene.
«La demanda de dólares oficiales de este martes es por el cierre del D31O5. Muchos habían vendido toneladas de dólares contra cobertura del dólar linked D31O5 para hacer tasa. Hoy están dando vuelta ese trade, por eso vemos demanda de dólar oficial, que debería terminar hoy probablemente», indicó en redes sociales Ariel Sbdar, CEO de Cocos, la fintech de inversiones.
A ello sumó Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group: «En julio pasado había futuros con tasa nominal anual (TNA) muy negativa, entonces al no dar rolleo (renovación), se desarmaron futuros y el precio del dólar spot se voló. Con el bono dólar linked D31O5 también sucede algo similar: dieron muchos nominales a tasas bien positivas en dólares, donde convenía vender billetes y recomprar D31O5. Tiene que finalizar octubre para despejar todos esos bemoles».
3. Demanda estacional de fin de mes
Más allá de la coyuntura política, también se está sumando la estacionalidad, donde la mayor demanda de los últimos días del mes para pagar compromisos en el exterior se hace presente. Por ende, es otra presión al alza para el tipo de cambio.
«Hubo algo de demanda y hay de todo, ya que se acerca el cierre de mes y, por supuesto, hay demanda para atender obligaciones con el exterior», afirma Quintana a iProfesional.
4. Falta de dólares por factores estructurales
El último factor se vincula a un motivo estructural, para evitar la presión dolarizadora, y es que el billete estadounidense no puede mantenerse a niveles considerados «baratos». Sobre todo en un momento de escasez de ingresos genuinos de divisas, en base a una demanda superior por turismo e importaciones, y por la temporada baja en la liquidación del campo.
«El resultado te aleja de un escenario de sobresalto cambiario, pero la oferta va a seguir deprimida por el adelanto de liquidaciones, y debería empezar a repuntar más en diciembre con la cosecha fina y un potencial regreso del crédito en dólares», sostiene Isaías Marini, economista de ONE618 (ex Consultatio), a iProfesional.
Aunque advierte que el Tesoro argentino quedó con «apenas» u$s100 millones y las reservas del Banco Central, netas de desembolsos del FMI, «están en los niveles que los dejó Massa«, en casi un negativo de u$s12.000 millones.
«Por eso, pasadas las elecciones, vuelve a tomar relevancia el acuerdo con el Fondo Monetario, que dados los vencimientos hasta fin de año, que rondan los u$s2.700 millones entre BCRA y Tesoro, implicaría una acumulación de u$s10.000 millones, que es imposible de alcanzar. Entonces, el Gobierno va a tener que mostrar cierta disposición a empezar a acumular divisas», resume Marini.
Por lo que, sentencia: «No veo al tipo de año alejándose demasiado del techo de la banda de flotación y que, eventualmente, comience a modificarse el esquema actual».
Por lo pronto, «el mercado interpretó el resultado electoral como una ratificación del rumbo económico oficial, reduciendo la demanda de cobertura y mejorando el clima financiero. Las tasas de caución bursátil operaron al 60% TNA y los repos al 72% TNA», indica Ignacio Morales, jefe de inversiones de Wise Capital.
La mirada ahora también se enfoca en que el Gobierno deberá enfrentar vencimientos de deuda en pesos por $12,3 billones antes de fin de mes, por lo que la Secretaría de Finanzas intentará renovar la mayor parte este miércoles.
«El Banco Central y el Tesoro consiguieron algo de respiro tras el resultado electoral del domingo, que fortaleció políticamente al Gobierno y alivió la presión sobre el dólar. El mercado, por ahora, elige creer en la continuidad del régimen de bandas cambiarias», concluye Morales.
Por ello, sostiene que la atención ahora se centra en si «Santiago Bausili decidirá volver a comprar dólares para sostener la cotización, o si optará por mantener la calma y esperar. El desafío será coordinar la estrategia con el Tesoro local y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, encabezado por Scott Bessent, para evitar que el tipo de cambio vuelva a presionar hacia el techo de la banda«.
La coincidencia es que el Gobierno deberá fortalecer las reservas para tranquilizar al mercado y tener mayor margen operativo.
Entre las posibilidades para engrosar las arcas del BCRA, Morales menciona la emisión de Bonte en dólares para captar inversión extranjera.
Por otra parte, se espera en las próximas semanas una mayor baja en las tasas de interés y que «fluyan» más pesos a la calle para reactivar la economía. Por lo pronto, los plazos fijos de los bancos líderes ya están brindando un máximo de 39% de TNA y un mínimo de 31% anual de rendimientos para colocaciones a 30 días.-
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ECONOMIA
Supermercados Carrefour, Jumbo y ChangoMás liquidan televisores con rebajas de hasta 48%

Los supermercados argentinos desatan una batalla comercial sin precedentes en el rubro tecnología. Carrefour, Jumbo y ChangoMás liquidan televisores con descuentos que alcanzan el 48%, en una movida que busca captar consumidores en plena temporada de ofertas.
Las promociones abarcan desde pantallas básicas de 24 pulgadas hasta equipos premium de 75 pulgadas con tecnología QLED y OLED. La financiación también juega un papel clave: todas las cadenas ofrecen planes en cuotas sin interés que van desde 3 hasta 18 pagos mensuales.
El rango de precios es amplio. Las opciones más económicas arrancan en $199.000, mientras que los modelos tope de gama superan los $4 millones. La variedad permite que distintos perfiles de compradores encuentren alternativas acordes a su presupuesto.
Qué ofertas tiene Carrefour en televisores
La cadena francesa concentra su estrategia en marcas como Noblex, TCL, Philips, BGH y Samsung. El catálogo incluye 15 modelos diferentes, con descuentos que arrancan en 6% y trepan hasta 48% en casos puntuales.
El ganador en rebaja porcentual es un Smart TV Android de 58 pulgadas Noblex 4K (modelo 91DB58X7550). Su precio cae de $1.109.000 a $569.000, un ahorro de $540.000. La financiación llega a 12 cuotas fijas con Visa o con Mi Carrefour Crédito.
Otros modelos destacados incluyen:
- Smart TV 43″ TCL QLED Google TV 43S5K: $459.000 (antes $549.000, 16% off) – 6 cuotas sin interés
- Smart TV 58″ Philips LED 4K Google TV 58PUD7310/77: $799.000 (antes $899.000, 11% off) – 18 cuotas sin interés
- Smart TV LED FHD Philips 43″ 43PFD6910/77: $459.000 (antes $609.000, 24% off) – 9 cuotas sin interés
- Smart TV BGH 43″ Android B4325FS5: $469.000 (antes $598.000, 21% off) – 6 cuotas sin interés
- Smart TV 50″ Noblex UHD 4K Google TV DV50X8580: $699.000 (antes $799.000, 12% off) – 18 cuotas sin interés
En el segmento premium, Carrefour apuesta fuerte. Un Smart TV Philips de 65 pulgadas con tecnología 4K LED Ambilight (modelo 65PUD8100/77) pasa de $1.999.000 a $1.499.000. Representa una rebaja del 25% y acepta financiación en 18 cuotas sin interés.
La propuesta también incluye equipos de alta gama de Samsung. Un Smart TV de 75 pulgadas QLED 4K Tizen (QN75Q7FAAGCZB) cuesta $1.999.000, con descuento del 21% sobre su precio original de $2.549.000. Se puede financiar en 12 cuotas sin interés.
Para quienes buscan opciones más accesibles, hay alternativas compactas. Una TV Noblex de 24 pulgadas HD (modelo 24X4000) sale $199.000, con 27% de descuento. Acepta hasta 3 cuotas sin interés, ideal para segundas pantallas o espacios reducidos.
Las promociones que lanzó Jumbo en pantallas
La cadena del Grupo Cencosud exhibe 12 modelos en oferta. Los descuentos oscilan entre 10% y 20%, con financiación que alcanza las 18 cuotas según la tarjeta utilizada.
Samsung domina el portfolio de Jumbo. Los equipos de la marca coreana concentran la mayor parte del catálogo promocionado, abarcando desde pantallas de 32 pulgadas HD hasta monstruos de 75 pulgadas con tecnología OLED.
Entre las joyas del catálogo figura un TV OLED de 65 pulgadas Samsung S90D. Su precio actual es de $4.049.999,1 (antes $4.499.999), con 10% de descuento. Representa la opción más cara pero también la de mayor calidad de imagen.
Otros equipos destacados en Jumbo son:
- Smart TV 55″ QLED Q7F AI Vision QN55Q7FAAGCZB Samsung: $1.025.999,1 (antes $1.139.999, 10% off) – hasta 18 cuotas
- Smart TV 75″ QLED Q7F AI Vision QN75Q7FAAGCZB Samsung: $2.294.999,1 (antes $2.549.999, 10% off) – hasta 18 cuotas
- TV LED 58″ Smart DB58X7500 Noblex: $818.999,1 (antes $909.999, 10% off) – hasta 18 cuotas
- Smart TV 65″ Ambilight 4K Philips: $1.169.999,1 (antes $1.299.999, 10% off) – hasta 18 cuotas
- Smart TV 50″ 4K 91PLD50US25GS Philco: $575.999,2 (antes $719.999, 20% off) – hasta 18 cuotas
La propuesta de Jumbo se distingue por ofrecer tecnologías avanzadas. Equipos con inteligencia artificial, resolución 4K y sistemas operativos como Google TV aparecen en casi toda la grilla.
Un Smart TV de 32 pulgadas HD Samsung (modelo UN32H5000FGCZB) representa la puerta de entrada más económica en Jumbo: $368.999,1 con 10% de descuento. Acepta financiación en hasta 12 cuotas.
ChangoMás se suma con 15 modelos en promoción
La cadena mayorista completa el podio con 15 opciones en rebaja. Los descuentos van desde 7% hasta 28%, todos con posibilidad de financiar en 12 cuotas sin interés.
La estrategia de ChangoMás apunta a combinar marcas reconocidas como Samsung, Philips y TCL con precios agresivos que buscan competir directamente con el comercio electrónico tradicional.
El descuento más pronunciado recae en dos modelos Samsung. Un Smart TV LED de 55 pulgadas Crystal UHD baja de $999.999 a $719.999 (28% off). Su cuota mensual en 12 pagos queda en $59.999,91, una cifra accesible para quienes buscan calidad sin desembolso inicial elevado.
La otra joya con 28% de rebaja es un Smart TV LED de 43 pulgadas Full HD Samsung: $429.999 frente a un precio regular de $599.999. Se financia en 12 cuotas de $35.833,25.
Las opciones en ChangoMás incluyen:
- Smart TV LED 70″ 4K Ultra HD Philips 70PUD7908/77: $1.499.999 (antes estimado $1.799.999, 17% off) – 12 cuotas de $124.999,91
- Smart TV LED 40″ HD Vidaa Philco 91PLD40HS24A: $371.988 (antes $399.999, 7% off) – 12 cuotas de $30.999
- Smart TV LED 55″ 4K Titan Philips 55PUD7309/77: $709.999 (antes $799.999, 11% off) – 12 cuotas de $59.166,58
- TV Philips LED 43″ Full HD Titan 43PFD6910/77: $419.999 (antes $539.999, 22% off) – 12 cuotas de $34.999,91
- Smart TV QLED 43″ FHD TCL: $419.999 (antes $539.999, 22% off) – 12 cuotas de $34.999,91
En el rango de entrada, ChangoMás ofrece una TV Philips LED de 32 pulgadas HD Titan (32PHD6910/77) a $299.999, con descuento del 12%. Las cuotas mensuales quedan en $24.999,91, la cifra más baja entre todas las cadenas.
Los modelos de mayor tamaño también tienen protagonismo. Un Smart TV QLED de 75 pulgadas 4K Google TCL (RV75C655) cuesta $1.799.999 con 10% de rebaja, financiable en 12 cuotas de $149.999,91.
Cómo elegir entre tantas opciones y financiaciones
La abundancia de ofertas puede generar confusión. Tres variables definen la mejor elección: tamaño de pantalla, tecnología de imagen y capacidad de pago mensual.
Para espacios reducidos o como segunda TV, las pantallas de 32 a 43 pulgadas resultan ideales. Los modelos en este rango arrancan desde $199.000 en Carrefour y permiten cuotas mensuales que no superan los $40.000, un punto de acceso para la mayoría de los bolsillos.
Quienes priorizan calidad de imagen deben fijarse en la tecnología. Los equipos QLED y OLED ofrecen mejor contraste y color que los LED convencionales, aunque su precio es notoriamente superior. Un OLED de 65 pulgadas en Jumbo supera los $4 millones, mientras que un LED del mismo tamaño ronda $1,1 millón en ChangoMás.
La financiación varía según cadena y tarjeta. Carrefour ofrece hasta 18 cuotas sin interés en modelos seleccionados con Mi Carrefour Crédito. Jumbo alcanza el mismo plazo con tarjetas adheridas. ChangoMás estandariza en 12 cuotas sin interés para casi todo su catálogo.
Las marcas también marcan diferencias. Samsung y Philips dominan el segmento premium con tecnologías propias como Tizen y Ambilight. Noblex, BGH y TCL compiten en precio-calidad, con equipos que integran Google TV y resolución 4K a costos más accesibles.
La vigencia de estas promociones no está explicitada en todos los casos. Los supermercados suelen rotar ofertas según stock disponible, por lo que conviene consultar disponibilidad antes de trasladarse a la sucursal o finalizar la compra online.
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ECONOMIA
¿Desaceleración más lenta?: se demora la caída de la inflación a un dígito anual, según los principales analistas

Una las prioridades del Gobierno nacional en materia económica es el control de la inflación y si bien hoy los números son muy diferentes a los que se preveían antes de la llegada de Javier Milei, el mercado ahora estima que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) seguirá en dos dígitos para 2028, cuando antes proyectaba que para ese año ya bajaría a una sola cifra anual.
Según las últimas ediciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica mensualmente el Banco Central (BCRA), recalibraron sus proyecciones en cuanto a la evolución de los precios. Para graficarlo, sirve analizar lo ocurrido con un dato en particular: el IPC esperado para los próximos años. De acuerdo al REM publicado en diciembre, en ese momento los expertos anticipaban una inflación anual de 20,1% en 2026, de 12,7% en 2027 y de 9,5% en 2028. Es decir que proyectaban que de aquí a dos años se iba a lograr un índice inflacionario anual de un dígito.
En el REM publicado en enero las proyecciones cambiaron. Para el 2026 ya no se esperaba una inflación del 20,1%, sino una de 22,4%; para el 2027 el cálculo ascendió a 15% y para el 2028 llegó al 9,9 por ciento. Un mes más tarde, en febrero, se hicieron nuevamente correcciones al alza, pasando a un IPC de 26,1% en 2026, del 16,4% en 2027 y de 11,2% en 2028. Eso implica que habría que esperar al menos al 2029 para ver una inflación anual de un solo dígito.
Es importante tener en cuenta que el REM registra las expectativas por parte de los principales analistas del mercado, pero no garantiza la precisión de las proyecciones. Lo que sí se puede asegurar, es que los expertos esperan una desaceleración inflacionaria más lenta.
Más allá del manejo de la política monetaria y su impacto sobre los precios, hay un escenario mucho más tangible que ha llevado al mercado a dudar del rumbo inflacionario. Se trata justamente del resultado que el IPC ha tenido en los últimos meses.
Si se analizan los datos históricos publicados por el Indec, se encuentra que la inflación mensual lleva ocho meses consecutivos acelerando. La última desaceleración intermensual se producto entre abril y mayo de 2025, cuando el IPC pasó de 2,8% a 1,5 por ciento. A partir de entonces, el índice fue siempre hacia arriba, sin detenerse.
En detalle, el índice del Indec aceleró en junio de 2025 (1,6%), julio (1,9%), agosto (1,9%), septiembre (2,1%), octubre (2,3%), noviembre (2,5%), diciembre (2,8%) y enero de 2026, cuando llegó a rozar el 3%, con una variación del 2,9 por ciento.
Aún no se da a conocer el dato correspondiente a febrero, pero las consultoras privadas anticipan que las subas de precios rondaron nuevamente el 2,9% mensual. Algunas hablan incluso de un 3%, lo que significaría una continuidad de la tendencia alcista de la inflación.

Por si fuera poco, en las últimas semanas se sumó el factor “precio del petróleo”. Cabe recordar, que como consecuencia directa del conflicto bélico en Medio Oriente, el precio internacional del barril de crudo comenzó una escalada significativa. Al cierre de este artículo, el Brent, que a comienzos de marzo rondaba los USD 70, ya cotizaba a USD 91,42, luego de haber alcanzado un pico de 119 dólares. Ese escenario, en mayor o menor medida impactará sobre el valor de los combustibles en Argentina y consecuentemente, sobre los precios.
De todas formas, los REM mencionados fueron realizados antes del inicio del conflicto en territorio Iraní, por lo que la suba de los combustibles no fue contemplada por los analistas al momento de hacer sus proyecciones.
El Gobierno nacional no ha hablado demasiado del IPC esperado para los próximos años, pero sí ha compartido en numerosas oportunidades sus expectativas respecto al futuro más inmediato. Sin ir más lejos, el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, insistió hace unos días en que la inflación mensual podría ser de un dígito antes del fin de este año.
“Mientras nos mantengamos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0”, afirmó, al mismo tiempo que adelantó que el IPC del segundo mes del año será inferior al 2,9% de enero. En este sentido, Caputo defendió que la desaceleración de precios es una consecuencia directa del ordenamiento macroeconómico y volvió a insistir con la idea de que el principal “escudo” frente a un contexto internacional adverso es tener “los fundamentals en orden”.
También el presidente de la Nación, Javier Milei, se muestra optimista respecto a la inflación, aún con el problema del petróleo de por medio. En una entrevista televisiva reciente, el mandatario afirmó que después del primer trimestre la inflación retomará un sendero bajista y que hacia junio-agosto el guarismo mensual comenzará “con un cero adelante”.
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ECONOMIA
El campo argentino también sufre los efectos de la guerra, pese a la suba del precio de la soja

Duró poco la euforia inicial por los «petrodólares» adicionales que podían ingresar al país como consecuencia del conflicto en Medio Oriente y la disparada de las cotizaciones. Además de los consabidos incrementos de precios de los fletes, del impacto en la importación de gas licuado y en el seguro ajuste que sufrirán las naftas en el mercado doméstico, hay otra víctima de la guerra de la que se habla poco: el campo argentino.
Y es por eso que los reclamos por una nueva baja de retenciones a la exportación cobraron fuerza en los últimos días, algo que puede tomar un cariz conflictivo, dado que mientras el presidente Javier Milei avisó que la baja de la presión tributaria será gradual para no afectar las cuentas fiscales, desde las gremiales de pequeños productores ya se habla sobre rentabilidades neutras y hasta casos de quebranto.
La cuenta es sencilla e impactante: con respecto a los precios de hace un mes, la tonelada de soja en el mercado de Chicago aumentó un 4%, pero el costo de la urea -un insumo fundamental para la fertilización de los cultivos- se disparó un 25%. Dicho de otra forma, hace un mes se necesitaba vender 1,4 toneladas de soja para comprar una tonelada de urea, mientras que ahora se necesita 1,7 toneladas, y la tendencia es al alza.
Esto es lo que hace que lo que en principio iba a ser una buena temporada para el campo argentino, súbitamente se haya transformado en un caldo de cultivo para los quebrantos. Ya desde el año pasado los productores se quejaban de que, fuera de la zona núcleo, los números del negocio no estaban cerrando, y que esa situación no cambió con la rebaja de dos puntos a las retenciones de la exportación sojera.
Para colmo, el precio que se le paga al productor en el mercado interno no está subiendo a la misma velocidad que el internacional. Más bien al contrario, cuando se hace la conversión a dólares de los precios en Rosario, lo que se observa es una merma. Los actuales $465.000 equivalen a u$s328, el precio más bajo desde el fin del «tax holiday» de octubre pasado.
Mercados alterados por la guerra en Medio Oriente
Y, de momento, todo indica que la tendencia se acentuará. Mientras el petróleo sigue en la montaña rusa, los reportes de las consultoras de materias primas advierten sobre los efectos por venir: «La guerra de Irán está empezando a hacerse evidente en los mercados globales de commodities. Una de las primeras señales: los precios de los fertilizantes, que saltaron a su nivel más alto desde 2022», argumenta un informe reciente de SovEcon, que compara la situación actual con la que se generó tras la invasión rusa a Ucrania, cuatro años atrás.
Los expertos en el tema afirman que, lejos de haber alcanzado su pico, este impacto sobre el agro mundial recién está empezando a acelerarse. Irán es el cuarto mayor productor de urea, y además acaba de bombardear una planta productora en Quatar.
El informe de SovEcon señala, por ejemplo, que en la medida en que el precio del petróleo se mantenga en niveles altos, esto afectará la demanda de los biocombustibles, lo cual dejará margen para una mayor suba en la cotización del maíz. Es una situación que, por un lado beneficiaría la exportación argentina, aunque también pondría presión sobre precios del mercado doméstico.
Respecto de la soja, en cambio, se considera que ya en los meses previos el precio estaba descontando las tensiones geopolíticas y que no tiene -al menos mientras el petróleo Brent no supere los u$s100 por barril- tanto recorrido alcista. Uno de los motivos para esa suposición, claro, es el boom de oferta por las excelentes cosechas en Estados Unidos y Brasil. Puesto en números, el país del norte subirá un 4,4% su nivel de la campaña pasada y cosechará 121 millones de toneladas de soja, mientras Brasil batió su récord productivo con una «super zafra» de 180 millones.
Revisando los márgenes
Y es entonces cuando surge el interrogante: ¿se mantienen los pronósticos optimistas sobre el aporte de divisas del campo para este año? En principio, gracias al muy buen volumen logrado -la Bolsa de Comercio de Rosario prevé 48 millones de toneladas de soja, apenas por debajo de la cosecha del año pasado-, el optimismo se mantiene.
Si a la soja se suman las excelentes campañas de maíz y trigo, totalizarían un volumen récord de 140 millones de toneladas. Es así que se especula con una liquidación de granos en el orden de u$s40.000 millones, una cifra que no se veía desde 2022, cuando el conflicto ruso-ucraniano llevó la cotización de la soja por encima de u$s630.
Pero claro, con costos crecientes, se torna una decisión difícil la de cuándo vender. Según informó Marianela de Emilio, experta del Inta y Agroeducación, uno de los principales insumos para la fertilización, el fosfato diamónico ya subió un 6% en los embarques de Nueva Orleans. Y se trata de un insumo aun más caro que la urea: actualmente una tonelada de este fertilizante equivale a 2,7 toneladas de soja, 4,9 de maíz y 5 de trigo.
«El gran problema es la cantidad de pesos en los costos básicos y la relación que hay con la generación de dólares», plantea el consultor Sergio Juve en un informe de AgroEducación.
Y adelanta que los productores tendrán que rehacer todos los cálculos con vistas a la planificación de la cosecha fina, en una cuenta donde no sólo deben tenerse en cuenta las cotizaciones de los mercados de futuros sino, además, el manejo del costo financiero para quienes tomaron crédito.
El factor financiero
Ya desde hace un año, en el campo se están dando una sucesión de crisis financieras, incluyendo algunos nombres resonantes, como Los Grobo. Al principio, el gobierno minimizó el problema, y dijo que la mayoría de los casos se explicaban por la toma irresponsable de deuda para aumentar stock, que se hacía con la previsión de que luego la inflación licuaría los costos financieros.
Sin embargo, tras un año de tipo de cambio relativamente estable y de inflación en descenso, los problemas financieros del campo no han mermado. Más bien al contrario, abundan las advertencias de empresarios agrícolas que se quejan sobre la «inviabilidad» del negocio por la combinación de retenciones y, además, un tipo de cambio en baja.
Y, si a estas quejas -que ya se escuchaban antes del estallido de las hostilidades en Medio Oriente- se agrega ahora el mayor costo de los combustibles y la logística en la exportación, se puede inferir que, por más que en Chicago suba la soja, no habrá mucho margen para que las grandes exportadoras del mercado argentino mejoren el precio que les ofrecen a los productores.
Si, además, el sistema financiero mantiene tasas en pesos elevadas y los insumos se encarecen, las decisiones se tornan difíciles. Siempre está la posibilidad de recortar el uso de fertilizantes, pero eso implica menores rendimientos para la próxima campaña.
Y en cuanto al costo financiero, hay consultores que están aconsejando la toma de créditos en dólares, para aprovechar la estabilidad cambiaria y una tasa relativamente baja. Pero claro, eso supone asumir un riesgo cambiario, que obligaría a la toma de coberturas en el mercado de futuros del dólar. En definitiva, ya el costo del crédito no resultaría tan bajo.
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