ECONOMIA
Presupuesto 2026: el plan de Milei para sostener el déficit cero sin subir impuestos

Luego del rechazo por parte del Capitulo XI del Proyecto de Ley de Presupuesto 2026 del jueves pasado, el Gobierno se vio obligado a realizar un control de daños.
En primer lugar la senadora Patricia Bullrich debió postergar su objetivo de darle media sanción al proyecto de modernización laboral antes de fin de año.
Es que sin el presupuesto garantizado, era muy difícil poder reunir los votos para aprobar una ley tan importante para el Gobierno.
El Gobierno busca aprobar el Presupuesto 2026 en febrero
Está postergación no le impidió a la jefa del bloque libertario garantizarse el dictamen del proyecto el jueves pasado y buscará llevarlo al recinto en febrero, previa convocatoria a sesiones extraordinarias por parte del presidente Milei.
Las negociaciones para reunir los votos comenzarán a mediados de enero. Bullrich ya dijo que abrirá el texto a modificaciones y sabe que en minoría, aprobar leyes a libro cerrado es imposible hoy.
Lo concreto es que, luego varias idas y vueltas, y de diferentes posturas tomadas, los principales integrantes de la mesa política del Gobierno -que responden a Karina Milei- comenzaron con reuniones para intentar garantizar que se apruebe el Presupuesto 2026, que finalmente se sancionaría tal como viene de Diputados, sin nuevas modificaciones, ante la falta de apoyo para cualquier otro cambio en el texto.
El domingo en una entrevista con LN +, Javier Milei se manifestó al respecto y destacó que va a mantener el «déficit cero». No habrá nuevos impuestos para lograrlo sino que se reasignarán partidas para mantener el superávit fiscal primario de 1,5 % del PBI.
En diálogo con La Cornisa, conducido por Luis Majul, el jefe de Estado dijo que no vetará la norma y señaló: «Lo que sí vamos a hacer es acomodar las partidas, lo vamos a corregir por la vía de la reasignación de gastos en el resto del presupuesto o de la reformulación de los recursos en las propias áreas», ratificando así que que desde la Casa Rosada ahora apuestan por aprobar como está el proyecto en el Senado, sin modificaciones.
«Este presupuesto está construido sobre la base del déficit cero», valoró el Presidente. «Vamos a buscar la forma, por todos los medios, de conseguir el déficit cero sin subir impuestos», insistio.
Por lo que pudo saber iProfesional no se mantendrá el Capítulo XI y se eliminará el polémico el art 75 que hacía caer la ley de financiamiento de discapacidad y de la educación, que implicarían para el Gobierno un costo de 2,5 puntos del PBI.
Ante esta situación, se optó por priorizar la aprobación de la iniciativa, aunque no sea la que se pretendía, e insistir en un futuro con las derogaciones de esas normas, en un debate aparte.
¿Pero qué va a hacer el Gobierno para poder compensar los puntos de déficit que se supone que iban a tener con el Presupuesto votado? En el Gobierno afirman que reasignarán partidas. «Estamos obligados a hacerlo y podemos llegar a agarrar fondos de las provincias y ayudar para llegar a ese número», explicó la fuente.
La preocupación pasa ahora por no sufrir imprevistos de último momento, como pasó en Diputados, donde un grupo de gobernadores retiró inesperadamente su apoyo y evitó así que se aprobara el Capítulo XI.
Una fuente muy cercana al Gobierno explicó a este medio que «se va a tratar de aprobar el Presupuesto así como está, sin modificaciones del Capítulo XI.
Para ese objetivo, contarían con el respaldo de los tres miembros que tiene el PRO en el recinto, a pesar de que continúa el enojo en el partido por haber sido excluido del reparto de lugares en la Auditoría General de la Nación (AGN).
En relación a este tema la fuente explicó que: «Esos puestos le tocan a la oposición, los candidatos los ponen ellos, son lugares que por su cupo en el Congreso lo tienen y nosotros no tenemos opción de elegir».
No obstante, al parecer no está garantizado el acompañamiento de este espacio para la otra medida que se va a debatir en la sesión del viernes, la ley de inocencia fiscal, que busca fomentar el uso por parte de los ciudadanos de dólares comprados en el mercado informal.
En tanto, esta semana volverá a reunirse en la Casa Rosada la mesa política para seguir analizando la estrategia parlamentaria.
Estarán allí la secretaria general, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro del Interior, Diego Santilli; el asesor presidencial, Santiago Caputo, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
Déficit cero: el Gobierno reasigna partidas
El proyecto de Presupuesto 2026 contemplaba un mecanismo que permitiría al Poder Ejecutivo calcular los ingresos que las distribuidoras eléctricas dejaron de percibir durante la emergencia tarifaria y utilizar ese crédito para compensar deudas con Cammesa, siempre que las empresas renunciaran a reclamos judiciales.
En el caso de Edenor y Edesur, distribuidoras bajo jurisdicción nacional, la Secretaría de Energía debía calcular la diferencia entre lo efectivamente cobrado durante los años de emergencia y lo que debieron haber percibido según sus contratos de concesión.
Si de ese cálculo surgía un crédito a favor de la distribuidora, el Ejecutivo podía ordenar a Cammesa que lo aplicara para cancelar deudas por la compra de energía en el Mercado Mayorista.
Las dos principales distribuidoras nacionales buscaban saldar deudas con Cammesa cercanas a los 400 millones de dólares. Para las distribuidoras bajo jurisdicción provincial o municipal, el esquema era similar, aunque con una diferencia fundamental: la Nación no asumía la deuda. Las provincias debían aceptar el procedimiento fijado por Energía, reconocer como propia la deuda de sus distribuidoras con Cammesa y cancelarla aplicando directamente créditos que ya tuvieran contra el Estado nacional.
Superávit, jubilaciones y planes sociales: ¿qué contempla el Presupuesto 2026?
El Proyecto de Ley de Presupuesto 2026 presentado el 15 de septiembre pasado, que tendrá algunos cambios, prevé un superávit financiero para la Administración Pública Nacional de $0,2 billones, que sube a $2,7 billones para todo el Sector Público Nacional, universo que también incluye a las empresas públicas, los fondos fiduciarios y otros entes estatales.
El Artículo 1 del proyecto de Ley incluye la consideración explícita de que «el presupuesto para el ejercicio 2026 al cierre deberá presentar una ejecución con un resultado financiero equilibrado o superavitario».
Se incorporan además los presupuestos de ARCA y PAMI para la aprobación legislativa, al igual que se preveía en el proyecto de presupuesto 2025.
Las proyecciones macroeconómicas estimaban para el próximo año un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 5%, un Indice de Precios al Consumidor de 10,1% y un tipo de cambio de $1.423 por dólar.
Pero luego de la primera revisión del acuerdo con el FMI hubo cambios en varias variables.
En ese revisión, el Gobierno proyectó para 2026 un aumento del PBI del 4,5%, una inflación anual de entre el 7% y el 12% y un superávit primario del 2,2% del PBI.
También se proyecta mantener los niveles de asistencia social en torno al 3,2% del PBI, un leve aumento del gasto en jubilaciones y pensiones (del 6,7% al 6,8% del PBI) y un incremento en la recaudación tributaria del 22,3% nominal (es decir, sin considerar la inflación) con respecto a 2025.
El Gobierno también prevé un incremento en la recaudación tributaria del 22,3% nominal (es decir, sin considerar la inflación) con respecto a 2025, un leve aumento de la presión fiscal (del 22,2% al 22,7% del PBI). Además, se espera un aumento del 4,8% de las exportaciones y del 3,1% de las importaciones.
Hay que recordar que en sus 2 primeros años de gestión, el Gobierno no consiguió aprobar el presupuesto, por lo que gobernó prorrogando por 2 años consecutivos la ley vigente para 2023, algo inédito en la historia argentina.
A finales de 2023, a pocos días de asumir la Presidencia, Milei prorrogó el presupuesto de 2023. El proyecto para 2024 había sido presentado por la gestión de Alberto Fernández (Frente de Todos) en cumplimiento con la ley de Administración Financiera, pero la nueva administración no promovió su debate en el Congreso.
En tanto, el tratamiento del presupuesto 2025 fue suspendido el 19 de noviembre de 2024 por el oficialismo, al alegar que no hubo acuerdos para aprobar un dictamen que permitiera tratar el proyecto en el recinto. Posteriormente las conversaciones no se retomaron y el Gobierno no convocó a sesiones extraordinarias para tratar el tema, por lo que el 30 de diciembre de 2024 decidió prorrogar nuevamente la ley de 2023.
El gasto en prestaciones sociales, rubro de gran incidencia en el total, sube 5,7% interanual real y este año los haberes sin bono tendrían una mejora real de 12,6%.
Se supone la continuidad del bono vigente para los haberes mínimos de $70.000 , sin aumentos durante 2026 y una caída de 155 mil titulares promedio mensuales menos en las pensiones por invalidez.
Las transferencias corrientes a provincias se incrementan 31,1% respecto del cierre previsto para este año y a universidades 8,8%. No se identifican giros a CABA por el servicio de seguridad.
Las empresas públicas recibirán de la APN $4,4 billones en transferencias corrientes y de capital. Los ingresos totales permitirán un excedente, por lo que las necesidades netas de financiamiento serán de -$0,2 billones.
En el ejercicio 2026, las provincias recibirían recursos por $77.541.682 millones de acuerdo con lo que surge del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional (PLP2026).
De ese total, $73.914.241 millones (95,3%) corresponden a transferencias automáticas, es decir, a aquellas que se giran a las provincias y a la CABA de acuerdo con los índices de coparticipación federal de impuestos y sobre la base de la estimación de Recursos de Origen Nacional. No están sujetas a la aprobación del Congreso de la Nación y el PLP las presenta en el Mensaje de elevación a modo informativo.
El resto, $3.627.442 millones (4,7%), son las transferencias no automáticas que se incluyen en el PLP en el marco de diferentes programas y que son aprobadas por el Congreso de la Nación al momento de la sanción de la Ley.
Los proyectos de inversión que se prevé realizar en 2026 con fondos del Estado Nacional se presenta por provincia y totalizan $3.786.731 millones.
El Plan Nacional de Inversiones Públicas 2026-2028 (PNIF complementa y amplía la información relativa a la inversión pública contenida en el PLP).
Las transferencias a universidades nacionales también se encuentran detalladas por universidad en planilla anexa al artículo 12 por un total de $4.785.118 millones. Se prevé una reserva del Tesoro por $405.000 millones sin distribuir para eventuales necesidades.
Existen 11 conceptos o programas sociales distribuidos geográficamente que, en su conjunto, representan aproximadamente el 60% del crédito total aprobado para la APN.
El artículo 50 otorga avales del Tesoro Nacional a las provincias por operaciones de crédito público para destinos específicos y por un monto máximo de USD 900 millones.
Javier Milei gana poder en el Congreso: un guiño de gobernadores peronistas
Milei quedó luego de su contundente triunfo en la elecciones de medio término en una situación mucho más favorable que la que se imaginaba.
En la Cámara de Diputados hoy suma entre 110 y 115 legisladores junto con Pro y el radicalismo.
En el Senado, la cuenta con los aliados se acerca a la treintena, así que estaria a un puñado de bancas de poder definir la agenda. Con solo acordar con cinco gobernadores podría lograr su objetivo.
Quienes podrían prestarle ayuda son mandatarios que fueron aliados, como Gustavo Sáenz, de Salta; Hugo Passalacqua, de Misiones; Rolando Figueroa, de Neuquén (estos tres derrotados y debilitados); Osvaldo Jaldo, de Tucumán, y Raúl Jalil, de Catamarca que ganaron en sus provincias.
Luego del categórico triunfo del 26 de octubre Martín Menem bajó la supervisión de Karina Milei puso en marcha el llamado «operativo violeta» para dominar la Cámara de Diputados. El plan consistiría en formar un interbloque oficialista, con todas las fuerzas aliadas, y romper a UP para llegar al quorum.
En el primer bosquejo, Menem apuesta a llegar a tener mayoría propia (129 votos) para su continuidad, sin siquiera tocar la puerta de Provincias Unidas, el flamante bloque que armó un grupo de gobernadores y apiló derrotas este domingo. Se trata de Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy), Martín Llaryora (Córdoba), Ignacio Torres (Chubut) y Gustavo Valdés (Corrientes), el único que se anotó un triunfo.
Estos mandatarios, con socios y junto Nicolás Massot, Miguel Pichetto y Emilio Nonzo de EF podrían alcanzar entre 15 y 19 votos y buscar la aprobación de la ley de leyes antes del 10 de diciembre.
Para evitar que sean árbitros de ese qorum, el oficialismo apuesta a todos los aliados posibles y a quebrar UP, para lograr que los gobernadores de esa fuerza armen un bloque satélite dispuesto a ayudar a Milei después del 10 de diciembre.
La mira está puesta en Raúl Jalil (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), quien se muda en diciembre al Senado, donde el Gobierno busca un esquema similar.
La obsesión de Menem es tener primera minoría (el bloque más grande) hoy estarían con 96 el Kircnerismo y 94 el ofcimismo pero se buscaría un potencial de qorum propio de 129 diputados de desde el 10 de diciembre, mediante un interbloque que es una figura aceptada en Diputados, aunque no figura en el reglamento, ya que de esa manera podría distribuir mayoría de espacios en las comisiones a figuras afines.
Esto permitiría controlar las presidencias y la agenda de cada semana. Por fuera de este esquema, además, el oficialismo confía en afianzar el acuerdo con los gobernadores de Salta (Gustavo Sáenz), Misiones (Hugo Passalacqua) y Neuquén (Rolando Figueroa), que sumarán ocho votos. La novedad de esta semana sería que 2 Diputados de Entre Ríos que responden a Rogelio Frigerio se pasarían del Pro a al oficialismo.
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ECONOMIA
Cómo los nuevos megaproyectos están cambiando a la Argentina productiva

Argentina atraviesa un reacomodamiento empresario que combina señales dispares: en las últimas semanas, conviven cierres de plantas industriales, la venta de activos históricos y procesos de reestructuración, junto con el anuncio de proyectos millonarios en energía y minería que prometen transformar el mapa productivo y exportador del país.
El hilo conductor es la competitividad y la seguridad jurídica. Los sectores orientados al mercado interno enfrentan un consumo todavía débil, con costos elevados en dólares y una mayor presión importadora, mientras que los grandes desembolsos privados se concentran en actividades con perfil exportador o ancladas en recursos naturales.
El nuevo mapa de la inversión empieza a mostrar cuáles complejos y cuáles, incluso, encuentran oportunidad para expandirse. Otros, acuden a herramientas para reducir sus plantillas de empleados, reordenar las finanzas o directamente optan por cerrar plantas productivas.
El nuevo mapa de la inversión empieza a mostrar cuáles complejos y cuáles, incluso, encuentran oportunidad para expandirse
Esta tensión afecta afecta a parte de la industria tradicional: en los últimos meses, se registraron cese de actividades y repliegues que encendieron alertas sobre la capacidad de competir en un escenario de apertura comercial y costos impositivos altos. Destacan el caso reciente fue el de la fábrica de neumáticos argentina Fate, que anunció el cierre de su planta, bajo fuerte presión de importaciones y caída de actividad que la llevó a operar al 30% de la capacidad fabril instalada.
La textil Emilio Alal bajó las persianas de sus fábricas en Corrientes y Chaco a comienzos de año, mientras TN & Platex, fabricante de Nike y Adidas cerró por tiempo indefinido su planta de Los Gutiérrez, en Tucumán, y solicitó su concurso preventivo de acreedores y Whirlpool, que el año pasado cerró su planta de lavarropas en Pilar -inaugurada solo tres años antes- y despidió a más de 200 trabajadores para concentrar su operación en la importación de productos terminados.

En paralelo, la canadiense Saputo vendió el 80% de su negocio lácteo local al grupo peruano Gloria en una operación valuada en USD 500 millones. Incluso en retail, el mercado especuló con una eventual venta de Carrefour en el país, aunque finalmente la operación no avanzó.
La industria automotriz no quedó al margen. La producción mostró retrocesos en los últimos meses, presionada por menores exportaciones, en especial a Brasil, y por una estructura de costos que vuelve más exigente la competencia externa. El freno en uno de los complejos industriales más relevantes del país resalta la necesidad de una discusión acerca de la competitividad sistémica.
A ese cuadro se suman casos de estrés financiero como el de la biotecnológica Bioceres, que atravesó un proceso de fuerte reestructuración en medio de tensiones en el mercado de capitales y caída en su valuación.
Al mismo tiempo que algunas actividades se repliegan, emergen proyectos que redefinen el mapa productivo. En energía, uno de los hitos más importantes del período es el proyecto de licuefacción de GNL impulsado por el consorcio Southern Energy -integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG-. Este prevé inversiones por hasta USD 30.000 millones para construir la infraestructura de exportación de GNL desde Río Negro y Neuquén, incluyendo unidades flotantes de licuefacción y tendido de ductos.
También en Vaca Muerta, la firma local Vista Energy se quedó con los activos de la noruega Equinor por USD 712 millones, lo que la posicionó como la mayor petrolera privada en shale oil del yacimiento.
Se suman los proyectos mineros de gran escala. En la provincia de San Juan, la minera Vicuña anunció una inversión de USD 18.000 millones para desarrollar depósitos de cobre, oro y plata hasta 2030, el mayor desembolso privado directo extranjero reciente. La empresa destacó que la existencia del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) fue un factor crítico para decidir la ubicación del proyecto en Argentina y no en otra parte del mundo. El CEO de Vicuña, Ron Hochstein, afirmó en un encuentro con la prensa del que participó Infobae: “El RIGI es crítico, sin esa herramienta no habría proyecto”.
También la minera canadiense First Quantum, operadora del proyecto de cobre Taca Taca en Salta, elevó recientemente su inversión estimada a USD 5.250 millones, superando la cifra anterior de USD 3.600 millones. En un informe técnico, la empresa explicó que el incremento en el desembolso se debe a una actualización de costos y a la ampliación del emprendimiento, que permitirá producir 40.000 toneladas adicionales de cobre por año respecto a lo previsto.
De esta manera, la producción anual promedio durante los primeros diez años alcanzará las 291.000 toneladas de cobre, lo que a precios actuales representa exportaciones por USD 3.400 millones.

En paralelo, el proyecto minero Los Azules, encabezado por McEwen Copper para la explotación de cobre en San Juan, proyecta desembolsos por más de USD 2.600 millones una vez que se concreten las etapas de factibilidad y construcción. La multinacional anglo-australiana Rio Tinto, por su parte, llevará adelante inversiones por unos USD 2.724 millones para expandir la producción de litio en Salta, con el objetivo de alcanzar una capacidad de 60.000 toneladas anuales del llamado ‘oro blanco’ apto para baterías.
Este conjunto de iniciativas se concretó en un contexto en el que el RIGI se convirtió en la herramienta central para atraer capitales de largo plazo. En todos los casos, los inversores destacaron la necesidad de contar con estabilidad fiscal, acceso previsible a divisas y reglas claras para proyectos que demandan desembolsos iniciales multimillonarios y plazos de ejecución de más de una década.
Los inversores destacaron la necesidad de contar con estabilidad fiscal, acceso previsible a divisas y reglas claras para proyectos que demandan desembolsos iniciales multimillonarios y plazos de ejecución de más de una década
El resultado es un mapa de inversión cada vez más concentrado en determinadas provincias y complejos productivos. Neuquén y Río Negro se consolidan como el epicentro del nuevo ciclo energético, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta y los proyectos asociados al GNL. San Juan y Salta ganan preponderancia de la mano del cobre y el litio, con desembolsos que superan los USD 20.000 millones en conjunto y que transformarán a la minería en uno de los principales motores de ingreso de divisas proyectado para la próxima década.
El contraste es evidente. Mientras el eje energético-minero concentra inversiones de escala inédita y horizonte exportador, buena parte de la industria orientada al mercado interno enfrenta una transición marcada por ajustes, ventas y reestructuraciones. El nuevo mapa productivo no solo redefine qué sectores crecen, sino también qué provincias captan los mayores flujos de capital y cuáles deben reconfigurar su estructura económica para recuperar competitividad.
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ECONOMIA
La respuesta oficial para volver a la desinflación: la base monetaria se contrajo en casi $800.000 millones

Aunque la caída de la tasa de inflación mayorista de enero fue celebrada por e el gobierno (la destacó en redes sociales el propio presidente Javier Milei), lo cierto es que la inflación minorista (esto es, la de los precios que pagan los consumidores) lleva a enero 9 meses en ascenso y casi se duplicó del 1,5% de mayo de 2025 al 2,9% del mes pasado. La única excepción fue la repetición del 1,9% de variación mensual entre julio y agosto del año pasado.
En ese contexto y para volver al proceso de “desinflación” que el gobierno sigue reafirmando (según Milei, la tasa de inflación mensual debería ser en agosto inferior al 1%), el gobierno, además de sostener el equilibrio fiscal como meta irrenunciable, empezó a aplicar una política monetaria más astringente, a pesar incluso del proceso de acumulación de reservas internacionales por más de USD 2.200 millones que lleva adelante el Banco Central (y que implican la emisión de pesos con los que se compran esos dólares).
Se inició una política monetaria más astringente, a pesar incluso de la acumulación de reservas, que implican inyectar pesos para comprar dólares
Economía recurrió a un apretón monetaria y a una retracción de casi $800.000 millones en la Base Monetaria (dinero en poder del público y depósitos en pesos de las entidades bancarias en el Banco Central).
“Expansiones de oferta de base monetaria sin contrapartida de mayor demanda pueden generar dificultades adicionales para lograr el objetivo de quebrar la tendencia de los últimos meses (…) nos encontramos ante la implementación incipiente de un esquema de roles en el manejo de la acumulación de reservas y de interacción en materia monetaria entre el BCRA y el Tesoro”, dice al respecto un informe de la consultora Quantum, que precisa que entre el último día de 2025 y el 10 de febrero pasado la base monetaria se contrajo en $779.000 millones, algo que consideró “un movimiento esperable considerando la estacionalidad en la demanda de dinero, que requiere una expansión de la oferta a fin de cada año para evitar alteraciones en la tasa de interés”.
Sin embargo, matiza el infome, el nivel y volatilidad de las tasas de interés de fines de 2025 y principios de 2026 refleja alteraciones en el mercado monetario, con señales de demanda excedente. Y nota al respecto que aunque las tasas de interés se fueron “acomodando, siguen siendo altas al compararlas con las del promedio de diciciembre 2025. La tasa promedio de la rueda simultánea (SIMU, operaciones de corto plazo donde participan el BCRA y las entidades financieras1) de febrero 026 está en niveles de 27,4% nominal anual, contra 20% de 2025, la TAMAR (tasa mayorista que mide el costo de fondeo de los bancos) pasó de 27,5 a 31,7% nominal anual y las tasas activas, como las de los adelantos, clave para las empresas subieron n 526 puntos básicos (esto es, 5,26 puntos porcentuales” en relación al promedio de diciembre.
El informe asocia esos movimientos de tasas a la decisión de absorber base monetaria en parte para para revertir el aumento estacional de fin de año y en parte para lograr la desaceleración de precios e incentivar la entrada de divisas. Para eso, explica, “e principal instrumento usado fueron fondos del Tesoro que tenía depositados en el BCRA. También tomar fondos en el mercado por montos superiores a los vencimientos de deuda en las últimas licitaciones”.

En datos precisos, la contracción de base monetaria (al 10 de febrero) se dio dio del siguiente modo:
- El BCRA la expandió en $2,43 billones por compras de divisas en el mercado de cambios.
- La absorción por compras netas de divisas que le hizo el Tesoro Nacional al BCRA, por $5,17 billones equivalentes. Ello está relacionado fundamentalmente al pago de los servicios de la deuda con el sector privado en enero ($3,4 billones) y el pago de intereses al FMI en febrero ($1,13 billones).
- Expansión por la baja de los depósitos del Tesoro en el BCRA, originados en la “distribución de utilidades” en 2025, por 1 billón de pesos
- Expansión por otros factores asociados a la cancelación de operaciones pasivas entre el BCRA y los bancos por otro billón de pesos.
De este modo, la compra de divisas por parte del BCRA y la esterilización de fondos excedentes del Tesoro –vía emisión de deuda superior a los vencimientos- definieron un sesgo monetario contractivo. Según Quantum, desaparecido el efecto estacional, se podría esperar expansión de la base por efecto de las compras de divisas que haga el BCRA. Las formas y contención de ese aumento de oferta dependerán de la evolución de los movimientos entre el BCRA y el Tesoro. De yapa, concluye, a estimular el aumento en la demanda de dinero también contribuirán tasas en pesos superiores a las expectativas de devaluación, con efecto en el tipo de cambio que se aprecia.
Esa receta podría revertir el ascendo de la inflación mensual, aunque complicar otro objetivo, por ahora postergado: reactivar el nivel de actividad económica.
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ECONOMIA
Las recomendaciones del FMI para medir mejor la inflación y seguir de cerca los datos de la economía

El contexto económico de Argentina ha vuelto a poner en el centro del debate la precisión y la metodología de las estadísticas oficiales. Recientemente, el Gobierno nacional tomó la decisión de postergar de manera indefinida la implementación de la nueva fórmula para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC), una medida que estaba prevista para entrar en vigencia con los datos de enero.
Esta determinación, que llevó a Marco Lavagna a renunciar a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), se fundamentó en la intención oficial de esperar a que el proceso de desinflación se consolide, pero según la mayoría de los economistas generó un “ruido” innecesario en torno de los datos estadístics oficiales y en particular sobre los de inflación
En este escenario de postergaciones técnicas por motivos de oportunidad política, un análisis de la economista Rebecca Riley en la revista Finanzas & Desarrollo del Fondo Monetario Internacional (FMI), advierte los peligros de no modernizar las mediciones. Las estadísticas tradicionales, sostiene, están perdiendo la capacidad de captar la realidad de una economía reconfigurada por la tecnología y los activos intangibles, lo que sumerge a los responsables de las políticas en una peligrosa ceguera informativa.
La tesis central de Riley apunta a que las evaluaciones actuales de las economías mundiales podrían estar omitiendo billones de dólares en actividad económica. Según la experta, los parámetros para calcular el PIB y la inflación no logran adaptarse a la vertiginosa evolución de los modelos de negocio. Al respecto, el artículo es tajante: “Sin información precisa sobre el verdadero estado de la economía, las autoridades económicas se verán sumidas en la incertidumbre, sin saber cuándo pisar el acelerador para enfrentar una recesión o cuándo pisar el freno para ralentizar la inflación”.

Esta falta de precisión no es un detalle técnico menor, sino que afecta directamente la capacidad de los bancos centrales y las autoridades fiscales para guiar el crecimiento. La economista advierte que, aunque el mundo digital ofrece una abundancia de datos nuevos, los sistemas oficiales siguen anclados en conceptos antiguos. “Básicamente, los avances tecnológicos han reconfigurado nuestra economía, pero nosotros estamos tardando en reconfigurar nuestras estadísticas económicas, y eso crea un enorme punto ciego para quienes deben tomar decisiones”, señala la autora.
Uno de los pilares del análisis de Riley, y que resuena con especial fuerza en el debate argentino, es la necesidad de innovar en los índices de precios al consumidor. El método tradicional, basado en encuestas presenciales y seguimiento minorista, presenta signos de agotamiento. Riley destaca que “se trata de una labor costosa y cada vez más difícil porque las personas muestran menos disposición a responder a las encuestas”.
Ante esta realidad, la propuesta del FMI se centra en integrar fuentes de datos que ya existen en el sector privado pero que no siempre son aprovechadas por los organismos estatales. La economista detalla cómo la tecnología de consumo diario puede convertirse en la base de la estadística moderna:
“El mayor uso de códigos de barras y escáneres en los comercios minoristas y la prevalencia de datos en línea están cambiando las reglas del juego. Durante el último decenio, los organismos de estadística de los Países Bajos, Australia y el Canadá han incorporado gradualmente los datos de los puntos de venta en los índices de precios al consumidor”.

Para Riley, la incorporación de estos datos de escáner permite medir la evolución de los precios de una forma “más puntual y exacta”. Además, subraya que este enfoque ayuda a captar de mejor manera las experiencias heterogéneas de los consumidores en distintos puntos del país y con diversos niveles de ingreso, superando las limitaciones de los promedios generales que suelen ocultar realidades económicas divergentes.
El análisis de Riley también profundiza en por qué el PIB real y la productividad parecen estancados en muchas regiones a pesar de la innovación constante. La respuesta reside en la creciente importancia de los activos intangibles, como el software, las bases de datos y la cultura organizacional. En muchas economías avanzadas, la inversión en estos rubros ya iguala a la de bienes físicos, representando cifras que llegan a los billones de dólares. Sin embargo, “los cálculos oficiales de productividad y PIB no reflejan completamente esos activos intangibles”, afirma la autora.
A esto se suma el desafío de los servicios digitales gratuitos. El uso de motores de búsqueda, plataformas sociales y software de código abierto tiene un costo monetario nulo para el usuario, pero un valor económico inmenso. Riley cita investigaciones preliminares realizadas en el Reino Unido que sitúan el valor de estos servicios digitales de recreación en un 8% del PIB nominal. Al no haber una transacción monetaria, estos aportes al bienestar y a la actividad quedan fuera de las cuentas nacionales, distorsionando la percepción de la riqueza real generada por la sociedad.
La economista del FMI remarca que la economía de hoy, caracterizada por la abundancia de datos, requiere una reconfiguración total de las estadísticas para reflejar las nuevas realidades de la globalización y la digitalización. Aunque este año se espera una actualización del Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) —la primera desde 2008—, el camino hacia la implementación efectiva es complejo debido a la necesidad de grandes inversiones iniciales y capacidades técnicas superiores.

Riley hace hincapié en que la obtención de estadísticas valiosas requiere superar la resistencia burocrática y financiar la modernización de los sistemas. “Es posible que se esté erosionando nuestra capacidad para vigilar la economía y tomar decisiones fundamentadas porque quizás hay billones de dólares de actividad económica que no se están contabilizando o que se están contabilizando sin suficiente detalle”, advierte.
La propuesta final es un llamado a la colaboración transnacional y multisectorial. Riley argumenta que los organismos estadísticos no pueden resolver estos vacíos por sí solos; necesitan acuerdos de intercambio de datos con el sector privado y marcos jurídicos actualizados. En conclusión, el artículo del FMI subraya que el rigor estadístico, la transparencia y el acceso igualitario a la información son las únicas herramientas capaces de disipar el “ruido de los datos” y permitir una gestión económica eficiente en el siglo XXI. Sin este esfuerzo coordinado, las autoridades seguirán operando con mapas obsoletos en un territorio económico que ya ha cambiado por completo.
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