ECONOMIA
Salvador Vitelli, de Romano Group: “La inflación no bajará al 1% sin mayor coordinación entre el ancla fiscal y la política cambiaria”

El Gobierno inició el año cumpliendo los abultados vencimientos de deuda, sin impacto sobre las tasas de interés ni los diferentes tipos de cambio. Sin embargo, según los analistas, persiste el desafío de retomar el ritmo de desinflación alcanzado en los primeros 18 meses de gestión, revertir el leve retroceso de la actividad económica agregada -con excepción de algunos sectores- y acumular reservas netas, al menos en los términos comprometidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Un fino seguidor de los indicadores de la economía real y actor en la actividad micro como operador de granos, Salvador Vitelli, analista económico, jefe de Research de Romano Group, diplomado en Planificación Patrimonial, muy presente en redes sociales y consultado por empresas y medios nacionales e internacionales, analizó la coyuntura en diálogo con Infobae.
— El año comenzó con un nuevo esquema de bandas de flotación cambiaria y una política de acumulación de reservas impulsada por el Banco Central. ¿Cuál es su análisis sobre los primeros efectos de estas medidas en la economía real y en los mercados financieros?
— Es, sin duda, un paso hacia una flotación más libre. Considero que es una medida favorable para evitar una apreciación adicional del tipo de cambio, a la vez que otorga mayor margen al oficialismo para comprar divisas en el mercado de cambios. Si bien no implica libertad cambiaria total, representa un subóptimo en el camino hacia un sistema con menos restricciones.
“Es necesario acumular reservas para no tener que usarlas, ya que esto permite reducir el índice de riesgo país y, en consecuencia, refinanciar vencimientos”
Pronto volverá al debate la liberalización de los controles de capitales, junto a sus beneficios, incluida la posibilidad de reclasificar a Argentina como mercado emergente y así atraer flujos que hoy pasan de largo, considerando el apetito global por emergentes.
Este cambio le otorga al BCRA mayor flexibilidad para intervenir en el Mercado Libre de Cambios (MLC), acumulando reservas por más de USD 1.900 millones en lo que va del año, con el tipo de cambio incluso alejándose del techo de la banda, situándose a una distancia del 12,7 por ciento.

Estas compras, requeridas por el mercado, están siendo cumplidas por el oficialismo, lo que contribuye a comprimir el índice de riesgo país.
Coincido en que es necesario acumular reservas para no tener que usarlas, ya que esto permite reducir el índice de riesgo país y, en consecuencia, refinanciar vencimientos.
“No descarto que se vuelva a tomar deuda para cubrir vencimientos en julio de 2026. De cualquier modo, la voluntad de pago resulta incuestionable”
A finales de 2025, se regresó a los mercados internacionales y se obtuvieron USD 900 millones. No descarto que se vuelva a tomar deuda para cubrir vencimientos en julio de 2026. De cualquier modo, la voluntad de pago resulta incuestionable.
— ¿De dónde provienen los dólares que compra el BCRA?
— Principalmente de emisiones corporativas -se emitieron USD 8.000 millones desde las elecciones de octubre de 2025 a la fecha- y de préstamos en dólares que deben liquidarse en el Mercado Libre de Cambios, con un aumento de USD 1.200 millones en préstamos a privados en el mismo período.

Actualmente se discute ofrecer créditos en dólares para quienes quedan fuera de las normativas macroprudenciales, con el objetivo de ampliar el financiamiento y dinamizar la actividad, incrementando la cantidad de empresas elegibles para préstamos en dólares, aunque con el riesgo de descalce de monedas.
Al ampliarse las bandas en función de la inflación local, se evita una apreciación forzosa del esquema cuando la inflación supera el 1% previamente estipulado.
“Al ampliarse las bandas en función de la inflación local, se evita una apreciación forzosa del esquema cuando la inflación supera el 1% previamente estipulado”
Las bandas, por lo tanto, se moverán en función de la inflación estadounidense y la evolución global del dólar. Por ahora, con un dólar debilitándose frente al resto de las monedas, el esquema resulta más benigno.
— Desde septiembre de 2025, la tasa de inflación mensual se mantiene por encima del 2%, aunque el Gobierno proyecta que en el segundo semestre podría descender por debajo del 1%. ¿Cree que es factible alcanzar esa desaceleración inflacionaria en el marco actual?
— La flexibilidad cambiaria introduce volatilidad en el proceso de desinflación. No implica un retroceso, sino una transición hacia un sistema de precios libres donde el ancla ya no es el tipo de cambio, sino la disciplina fiscal. Es un proceso no lineal, por lo que deben alinearse expectativas entre el modelo propuesto y la realidad.

Con el historial argentino, donde el tipo de cambio es un tema recurrente, mayor volatilidad implica más presión inflacionaria. Considero que el ancla fiscal sigue siendo un pilar del oficialismo, pero por ahora no prevemos que la inflación baje del 1% en el segundo semestre si no hay mayor coordinación con la política cambiaria.
— ¿Basta con disciplina fiscal?
— No es suficiente, pero sin ella los niveles de inflación serían mucho mayores. Creemos que la inflación irá descendiendo gradualmente; en enero se registró un 2,9%, influido por productos estacionales, mientras que la inflación núcleo desaceleró 0,4 puntos porcentuales y servicios 0,3 puntos porcentuales, rubro habitualmente asociado a precios más rígidos. Es fundamental descender de los niveles actuales.

— ¿Las tasas de interés reales positivas son clave para estabilizar el mercado cambiario, o existen riesgos asociados a esta estrategia?
— El nuevo esquema monetario trajo una volatilidad de tasas de interés desconocida para la economía local, intensificada por el contexto desafiante de las elecciones legislativas pasadas, cuando las tasas nominales anuales para descubiertos de empresas alcanzaron el 190% anual a pocos días de plazo.
Actualmente la volatilidad se ha acotado, pero no pueden descartarse movimientos, sobre todo porque el piso de tasas lo sostiene el BCRA al absorber liquidez en el mercado de REPO/Simultáneas, mientras que el techo es indefinido.

La volatilidad, por tanto, es inherente al esquema. Con tasas reales positivas en torno al 7%-8% anual, se genera presión sobre el tipo de cambio, haciendo más atractivas las colocaciones en moneda doméstica; si fueran negativas, la demanda de divisas crecería.
En los últimos tres meses, la tasa mensual promedio estuvo por debajo de la inflación -tasa real negativa- y aun así el tipo de cambio se mantuvo estable. Por lo tanto, influyen no solo factores como el arbitraje de tasas, sino también las expectativas: antes de las elecciones se dolarizó un 40% del M2, algo excepcional. Actualmente, gran parte de esa cobertura se va desarmando gradualmente.

Los riesgos de estos niveles de tasas de interés incluyen una economía más fría, con el crédito en pesos estancado y un mayor costo de financiamiento del Tesoro, ya que los intereses capitalizados engrosan el stock de deuda, incrementando la magnitud de las licitaciones.
La gestión de la deuda en pesos deberá ser minuciosa para evitar volatilidades mayores, con el mercado atento al stock de pesos del Tesoro en el BCRA, que tras la última licitación quedará en $4,9 billones.
— ¿El equipo económico asume un costo elevado al sostener esta política de tasas de interés, o los beneficios superan los sacrificios a corto plazo?
— Por ahora la estrategia parece contenida, aunque 2027 se aproxima y la actividad suele ser clave en un año electoral, lo mismo que el tipo de cambio, ante la expectativa de cobertura cambiaria frente a las presidenciales. Considero que 2026 es el año con margen para fomentar la actividad sin factores exógenos que presionen el tipo de cambio.

Por supuesto, no es un proceso lineal y Argentina se mueve en un mundo cada vez más complejo e interconectado, con potenciales cambios en la presidencia de la Reserva Federal y riesgos de conflictos bélicos.
— En un contexto de volatilidad global y restricciones de financiamiento externo, ¿Qué margen de maniobra tiene la política monetaria local para evitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio y contener la inflación?
— Por ahora, la depreciación del dólar frente a otras monedas no amenaza el esquema actual. La aceleración en la ampliación de bandas cambiarias otorga más flexibilidad que si se fijaran en 1%, lo que implicaría un debate distinto. Un esquema libre amortigua mejor los shocks externos al permitir ajustes del tipo de cambio en el mercado.
Cuanta mayor solidez presente el BCRA en su balance, mayor capacidad tendrá para enfrentar shocks externos y defender el techo de la banda. La acumulación de reservas resulta esencial y, hasta ahora, promisoria, considerando que la mayor oferta de divisas de la cosecha gruesa aún no llegó. Diciembre y enero son estacionalmente los meses de mayor demanda de dinero; será clave monitorear cómo cierra el trimestre febrero-abril.

— ¿Qué señales o indicadores considera prioritarios para anticipar un cambio de tendencia en la economía argentina bajo el esquema de flotación administrada?
— En Romano Group priorizamos la relación tasa-tipo de cambio para monitorear el funcionamiento del esquema y su viabilidad. Cuanto más armónica sea esa relación -tipo de cambio estable y tasas reales positivas-, mayor solidez tendrá el modelo.
Un signo de debilitamiento es una suba sostenida y volátil de tasas de interés, como la observada entre agosto y octubre del año pasado. Además, la actividad debe fortalecerse para evitar rezagos en un año que, a priori, no presenta grandes sobresaltos internos.
“La compra de reservas es fundamental para apuntalar el esquema y llegar a 2027 con un BCRA fortalecido”
La compra de reservas es fundamental para apuntalar el esquema y llegar a 2027 con un BCRA fortalecido, capaz de enfrentar la volatilidad política y económica que probablemente atraviese el país.

— Una nueva misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a la Argentina para auditar las cuentas públicas y formular recomendaciones. ¿Qué expectativas tiene respecto a este proceso y qué aspectos serán más relevantes en la negociación?
— El FMI es uno de los principales acreedores de Argentina, con un préstamo total cercano a los USD 58.000 millones -una parte en reservas del BCRA-, lo que le da una fuerte posición local y pone en juego su reputación. Tanto el oficialismo como el FMI tienen incentivos claros para que Argentina retome el crecimiento.
Las diferencias se concentran en el plano cambiario: el Fondo exige mayor apertura y acumulación de reservas, mientras el oficialismo prioriza un tipo de cambio estable, incluso a costa de menores compras. Es allí donde se registraron las principales disidencias.
“El Fondo exige mayor apertura y acumulación de reservas, mientras el oficialismo prioriza un tipo de cambio estable, incluso a costa de menores compras”
Actualmente, esas diferencias comienzan a acotarse a medida que el BCRA cumple con las compras. Valoramos positivamente el abandono de la estrategia de comprar “solo en el piso” y la nueva modalidad de intervención dentro de las bandas, más aún en un contexto de mayor confianza en la moneda local. Por ello, no prevemos grandes tensiones entre el equipo económico y las autoridades del Fondo.
En materia fiscal, hay mayor alineamiento, aunque el FMI subrayó la importancia de no descuidar la asistencia social. En términos generales, el superávit primario es bien recibido por el organismo.
— ¿Los acuerdos comerciales entre Mercosur y la Unión Europea, así como el bilateral con Estados Unidos, representan una amenaza para la industria nacional, especialmente para las pymes, o abren una oportunidad estratégica?
— Ambos escenarios pueden darse en simultáneo. La apertura de Argentina al mundo es necesaria, pero representa tanto amenazas como oportunidades según el sector y su nivel de productividad. Cuanta más productividad, menor preocupación frente a la competencia externa:
- El oficialismo no espera generar productividad adicional mediante una devaluación, sino a través del aumento de productividad de los factores.
- El empresariado atraviesa el desafío de la competitividad, pero el Estado debe garantizar que la meta no quede obstruida por impuestos distorsivos como Ingresos Brutos o Débitos y Créditos.
La apertura requiere menos y mejores impuestos, además de un esquema laboral más flexible y menos costoso. Actualmente se discute una reforma fiscal y laboral; aunque los cambios parezcan menores, el proceso también importa. Allí debe darse un reencuentro entre la política y la sociedad para adaptarse a este nuevo contexto. La productividad debe aumentar no solo en lo económico, sino también en lo político.

— El récord de exportaciones de 2025, ¿responde a factores coyunturales o revela cambios estructurales en la matriz exportadora?
— Se observan cambios en la matriz exportadora y aún falta mucho por ver. Las proyecciones en energía y minería son alentadoras para los próximos años, lo que podría reducir el peso del agro como generador principal de divisas.
En 2025, la balanza comercial fue superavitaria en USD 11.285 millones y la balanza energética en USD 7.815 millones; es decir, el sector energético representó casi el 70% del superávit total. Hacia adelante, se proyectan superávits de entre USD 30.000 y 40.000 millones para energía y minería hacia 2030.

Esto no debe preocupar al sector agropecuario, sino incentivar la producción y la innovación. Además, es preferible que la oferta de dólares esté diversificada en varios sectores: así se amortiguan tanto riesgos externos, como sequías, como presiones internas sobre las reservas.
— Tras la recesión del segundo semestre de 2025, la actividad productiva y comercial mostró signos de reactivación, aunque con advertencias sobre un posible agotamiento del plan de estabilización. ¿Percibe objetivos contrapuestos?
— No los veo como objetivos contrapuestos, aunque sí representan los grandes desafíos para 2026. Argentina debe reducir la inflación y crecer en actividad y salarios reales. Es una secuencia de eventos interrelacionados: una mayor actividad impulsa los salarios reales, y con una programación económica coherente y déficit fiscal nulo, la inflación tiende a converger a niveles razonables. El 2,9% de enero nos sorprendió, aunque prevemos una tendencia continuada de desinflación.
“Argentina debe reducir la inflación y crecer en actividad y salarios reales. Es una secuencia de eventos interrelacionados”
Los salarios reales se estancaron o cayeron durante 2025. Superada la incertidumbre de ese año, hay margen para una mejora salarial en 2026, de la mano de una mayor actividad.
— El Gobierno afirma haber eliminado más de 13.700 regulaciones y reducido o eliminado impuestos, especialmente sobre el comercio exterior, aunque persiste el malestar industrial por el “elevado costo argentino” y la competencia de importaciones. ¿Cuál es su visión sobre el impacto de estas medidas?
— Falta mucho en materia de desregulación. El camino es el correcto, aunque puede debatirse la velocidad. Argentina es una red de regulaciones y prohibiciones, cuyo desmantelamiento es imprescindible. No debe perderse de vista el peso de los impuestos y las cargas laborales que agobian al empresariado, como el impuesto a los débitos y créditos, cargas sociales y sindicatos.

En este contexto, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aparece como un actor clave. No es solo un incentivo fiscal, sino un esquema de garantías para blindar proyectos de largo plazo ante la volatilidad histórica.
Los compromisos de inversión bajo este régimen superan los USD 25.500 millones aprobados y los proyectos presentados suman USD 63.700 millones, concentrados en energía y minería. El oficialismo apunta a que este flujo compense el “costo argentino” mediante mayor escala, tecnología y una competitividad genuina.
— ¿Dispone el Gobierno de herramientas para inducir a provincias y municipios a bajar impuestos como Ingresos Brutos, o esa decisión depende del ciclo electoral y la acción de los votantes?
— Los cambios estructurales probablemente quedarán en manos del próximo ciclo electoral. El Gobierno logró un bloque importante en el Congreso -43% entre oficialismo y aliados en Diputados; 35% en Senadores-, lo que facilita el diálogo con las provincias, aunque la competencia provincial suele excederlo.
Será clave la elección de 2027 y la posibilidad de sumar gobernadores aliados. En muchos distritos, los gobiernos provinciales tienen una fuerte penetración política.

Un armado político con mayor participación provincial permitiría avanzar en reformas impositivas a nivel local, siendo Ingresos Brutos el principal objetivo. Se trata de un impuesto muy nocivo, con bases superpuestas y alícuotas elevadas.
La voluntad popular también pesa: si el electorado exige cambios tributarios, será difícil para los gobernadores ignorar esa demanda. ¿Está Argentina dispuesta a encarar ese debate?
— ¿Observa riesgos de conflictividad social o política ligados al ajuste fiscal y las reformas estructurales, como la legislación laboral?
— Como en toda reforma, habrá detractores y posibles focos de conflicto. Por ahora, no se perciben cambios que alteren el humor social ni induzcan movilizaciones, como ocurrió en casos puntuales como universidades o el Hospital Garrahan. Además, muchas reformas no son sustanciales: la reforma laboral se aprobaría con modificaciones menores respecto del proyecto original, aunque temas como vacaciones, indemnizaciones, banco de horas y cuotas de condenas laborales avanzan en la dirección adecuada.
“Mayor reactivación económica y mayores salarios reales pueden mitigar tensiones, saliendo del estancamiento hacia el crecimiento, objetivo pendiente tras más de 15 años de estancamiento
Hasta el momento, los riesgos parecen controlados, y temas como los cambios en la metodología del IPC del Indec han generado más debate. Una mayor reactivación económica y mayores salarios reales pueden mitigar tensiones, saliendo del estancamiento hacia el crecimiento, objetivo pendiente tras más de 15 años de estancamiento.
— ¿Cuáles son sus expectativas y proyecciones respecto a la actividad económica, la inflación y el tipo de cambio para 2026?
— Para 2026, nuestro escenario base es una normalización gradual, aunque lejos de ser lineal. Proyectamos una inflación en descenso constante, pero con inercia persistente. Tras el dato de enero, esperamos que el IPC continúe convergiendo, perforando pisos mensuales de forma paulatina a medida que el ancla fiscal sanea los balances. Prevemos que se perforará el 1% hacia comienzos de 2027.
Respecto al tipo de cambio, anticipamos estabilidad validada por el mercado. No prevemos episodios de gran volatilidad en el corto plazo bajo el esquema de bandas. Nuestra expectativa para el primer semestre es que el Gobierno avance en la normalización del acceso al mercado de cambios, eliminando regulaciones gradualmente y devolviendo fluidez al mercado.

En actividad, proyectamos un crecimiento del PBI cercano al 3%, aunque con fuerte heterogeneidad sectorial: sectores competitivos como el agro, la energía y el financiero seguirán vigorosos, mientras que la construcción, la industria y el textil enfrentarán mayores desafíos ante los nuevos precios relativos y la apertura comercial.
— ¿Le gustaría agregar alguna reflexión sobre los desafíos pendientes para consolidar la estabilidad macroeconómica?
— No esperamos hitos extraordinarios en 2026; la expectativa es un crecimiento normal y un sendero de estabilización en consolidación. Con la volatilidad política relativamente despejada tras las legislativas, el foco debe trasladarse a la profundidad de los cambios macro y microeconómicos.
“Con la volatilidad política relativamente despejada tras las legislativas, el foco debe trasladarse a la profundidad de los cambios macro y microeconómico”
Las reformas fiscal y laboral deben ocupar un rol central. Aunque hoy distan de ser “revolucionarias”, marcan el inicio de una corrección necesaria en la estructura de costos del país. El desafío es que no queden en lo simbólico, sino que evolucionen hacia una simplificación real que permita al sector privado planificar e invertir a largo plazo.
2026 será la prueba de si el sistema busca crecer con reglas previsibles, mientras que 2027 medirá la aceptación social de las reformas y su sostenibilidad a futuro.
ECONOMIA
Petroleras se alinearon con YPF: mantendrán los precios de la nafta por 45 días

Las principales petroleras que operan en la Argentina acordaron sostener sin cambios los precios de los combustibles y se sumaron así a la estrategia que YPF activó para contener el impacto de la escalada internacional del petróleo sobre naftas y gasoil.
La medida, de alcance nacional, comenzó a regir el pasado miércoles y se mantendrá por al menos 45 días, en un contexto de caída de la demanda y de fuerte volatilidad en el mercado energético global.
Combustibles: al igual que YPF, otras petroleras mantendrán el precio de la nafta
Las operaciones internas del sector tomarán como referencia el valor del crudo de marzo. De esa manera, aunque los productores facturen al precio internacional vigente, las refinadoras pagarán sobre la base previa y la diferencia quedará asentada en una cuenta compensadora para ser saldada más adelante.
El objetivo es amortiguar el traslado inmediato de la suba del barril al precio final que pagan los consumidores en los surtidores.
El entendimiento involucra a distintos actores de la cadena, entre ellos productores, refinadoras y empresas integradas, y será revisado una vez concluido el plazo inicial, previsto para mediados de mayo. La decisión llegó después de semanas de presión sobre los surtidores: Reuters reportó este jueves que los combustibles en la Argentina acumularon una suba del 15% desde febrero, en medio del shock petrolero internacional.
En ese marco, el Gobierno también resolvió postergar hasta el 1 de mayo la actualización de los impuestos sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida fue formalizada a través del Decreto 217/2026, publicado en el Boletín Oficial, con el argumento de sostener el crecimiento de la economía dentro de un sendero fiscal sostenible y evitar una presión adicional sobre los precios.
Con este doble movimiento, una parte desde el sector privado y otra desde el plano impositivo, el mercado busca ganar previsibilidad en el corto plazo y evitar un nuevo salto en un rubro de fuerte impacto sobre la inflación y el consumo.
La suba del petróleo impacta en el campo y la pesca
La extensión del conflicto en Medio Oriente que enfrenta a grandes potencias no hace más que distorsionar los contratos pactados y acrecienta la incertidumbre por los precios, la logística y por el futuro de muchas actividades que podrían dejar de ser rentables, sino se activan medidas urgentes desde la adminstración de Javier Milei.
Las alarmas y las señales están por todos lados. En el sector agropecuario, la directiva de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO) expuso el problema a través de una comunicación que denuncia el presente poco feliz para el sector y un futuro repleto de incógnitas.
El reporte enseña el impacto del conflicto internacional en los mercados de insumos agrícolas. El gas, un componente esencial para la producción de fertilizantes, representa cerca del 80% del costo de la urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado en trigo y maíz. Los datos son contundentes para Magnano:
- Urea: En febrero, la tonelada costaba u$s564, pero en marzo alcanzó los u$s848, un aumento del 50% en un solo mes.
- MAP: Este fertilizante, crucial para la soja, subió a u$s930 por tonelada, u$s40 más que el mes anterior.
- Gasoil: Con el barril de petróleo superando los u$s100, el gasoil acumuló un incremento del 10% en marzo, alcanzando un promedio de $2.100 por litro, encareciendo labores y transporte.
Estos aumentos reflejan cómo las tensiones geopolíticas impactan directamente en los costos de producción del agro argentino, un sector ya desafiado por la volatilidad de los precios internacionales.
Por otra parte, la riqueza del mar argentino se contrapone con las carencias de la industria pesquera nacional que, en estos días, más que en semanas pasadas, necesitará de la asistencia de un Estado nacional renuente a intervenir por mandato ideológico.
Pero la praxis siempre se impone y es así como YPF anuncia una heterodoxa estabilización de precios keynesiana por los próximos 45 días conmovidos por el alza del precio de los combustibles y el impacto, hiper negativo, en los presupuestos individuales, familiares y empresariales que terminarán por alimentar un proceso inflacionario.
En ese contexto, la industria pesquera pidió asistencia a la Casa Rosada porque enfrente tienen un iceberg llamado «quiebra», si los precios del gasoil no bajan.
La bengala al aire para ser asistidos la lanzaron en la ciudad de Mar del Plata. La flota costera y fresquera de Mar del Plata no da más. Sebastián Agliano, presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCYF), advirtió, de manera contundente, a iProfesional: «Vamos a la quiebra», debido al aumento enorme del gasoil, que amenaza con dejar sin trabajo a entre 2.000 y 3.000 personas.
«Ya es terminal», sostuvo Agliano, quien detalló que varios armadores no pueden alistar sus barcos por los altos costos del combustible y las condiciones de pago impuestas por las distribuidoras. Según explicó, un litro de gasoil equivale casi al precio de un kilogramo del mejor pescado que puede capturarse.
«Todo un viaje de un barco de 16 cajones no paga el combustible. Somos micropymes familiares con deudas de 50 a 60 millones de pesos y aun así nos exigen pagos anticipados que no podemos cumplir», denunció. Los cronistas del sitio web ahora Mar del Plata, contabilizaron que hay 49 embarcaciones operativas en esta Semana Santa, cada una con aproximadamente ocho tripulantes, lo que implica que cientos de familias podrían verse directamente afectadas, multiplicándose el impacto en tierra.
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ECONOMIA
El IVA y Ganancias enfrentan un desafío para alcanzar las metas del Presupuesto 2026

La recaudación tributaria nacional argentina mostró en marzo de 2026 una caída real interanual del 4,5%, marcando el octavo mes consecutivo de retroceso, según el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Al excluir los tributos vinculados al comercio exterior, el descenso resultó del 3%. En ese contexto, el desafío para el IVA y el Impuesto a las Ganancias se profundizó, ya que ambos tributos se ubicaron por debajo de las metas establecidas para el año en curso.
El reporte de IARAF indicó que la recaudación total acumulada en el primer trimestre de 2026 bajó 7,5% en términos reales respecto al mismo período del año anterior. Si se deja afuera la recaudación proveniente de derechos de exportación e importación, la disminución fue del 6,2%. El informe atribuyó parte de estas bajas a una inflación mensual estimada en 3% para marzo, cifra utilizada como referencia para los cálculos.
Dentro de los tributos analizados, los derechos de exportación registraron la mayor baja interanual con un 38,6% menos, seguidos por los derechos de importación con una merma de 17,3%. Los impuestos internos coparticipados también retrocedieron, con una caída del 16,5%. La excepción entre los principales gravámenes la marcó el impuesto a los combustibles, que subió 17,3% interanual real en el primer trimestre, consolidándose como el único tributo con crecimiento sostenido en ese período.

En el desglose por impuestos, el IVA neto de devoluciones y reintegros mostró una baja de 10% real interanual en el primer trimestre de 2026. El informe de IARAF remarcó que el principal tributo nacional no logró sostener el ritmo necesario para alcanzar los objetivos del Presupuesto 2026. Por su parte, los aportes y contribuciones a la seguridad social retrocedieron 3,9%, afectados principalmente por el comportamiento del salario real y el nivel de empleo formal.
El documento subrayó que la recaudación del Impuesto a las Ganancias también se encontró por debajo de las expectativas. Los cambios en la administración tributaria y el nuevo esquema de anticipos para empresas impactaron negativamente. Desde el año anterior, el sistema contempla 9 anticipos de 11,11% en lugar de 10, lo que derivó en la ausencia de anticipos en marzo para empresas que cierran su ejercicio en diciembre. Esta modificación generó una diferencia concreta respecto a marzo de 2025, cuando sí existieron anticipos tanto de empresas como de personas físicas.
En cuanto a la distribución de recursos, la caída no afectó de igual manera a todos los niveles de gobierno. Según los datos del informe, la recaudación nacional que quedó en manos de la Nación presentó una variación real interanual negativa del 8% en el acumulado a marzo de 2026, lo que equivalió a una pérdida de $3.067.103 millones. Las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) perdieron $1.155.008 millones, con una variación negativa del 6,5%. En conjunto, la pérdida para ambos niveles alcanzó los $4.222.111 millones.
El informe de IARAF explicó que el Presupuesto 2026 fijó metas desafiantes para los principales tributos. Para cumplirlas en el período entre abril y diciembre, el IVA debería alcanzar un crecimiento real del 8,8% y Ganancias un 13,3%. La suma de ambos impuestos necesitaría una variación positiva del 10,6%. El documento precisó: “El Presupuesto 2026 establece un aumento en la recaudación real de IVA y Ganancias de un 4% y 9,5%, respectivamente”.
El documento también mencionó factores coyunturales que influyeron en los resultados de marzo. Ese mes contó con dos días hábiles más que el mismo mes de 2025, lo que impactó de manera positiva en la recaudación de algunos tributos, como el impuesto al cheque y el IVA en Aduana. Por el contrario, en febrero de 2026 hubo dos días hábiles menos que en febrero de 2025, lo que incidió en la facturación y el débito fiscal pagado en marzo. Además, la eliminación de certificados de exclusión de pago de percepciones en la Aduana moderó la caída del IVA aduana.

El informe también calculó que los reintegros a la exportación de los últimos 12 meses descendieron 36% en términos reales, y las devoluciones de IVA bajaron un 28% en igual período. Estos datos reflejaron la tendencia de menor dinamismo en sectores vinculados al comercio exterior.
Respecto al cierre de 2025, la recaudación nacional que quedó en manos de la Nación terminó ese año con una baja real interanual de 2,6%, mientras que la de las provincias se mantuvo levemente positiva, con un alza de 1,6%. En marzo de 2026, la caída se acentuó, con una disminución de 4,8% para la Nación y 3,7% para las provincias y CABA respecto de igual mes del año anterior.
La dinámica tributaria de los primeros meses de 2026 planteó interrogantes acerca de la capacidad recaudatoria para lo que resta del año, especialmente en los dos principales impuestos nacionales. El informe de IARAF planteó que, para igualar el nivel real de recaudación de 2025, el IVA debería crecer 3,4% y Ganancias 1,1% en los nueve meses siguientes, mientras que el objetivo presupuestario implica subas mucho más exigentes.
El contexto inflacionario y la ralentización en el ritmo de la actividad económica también incidieron en los resultados de los tributos vinculados tanto al consumo como a la producción y exportación. El informe apuntó que “el principal impuesto, el IVA neto de devoluciones y reintegros, habría tenido una baja de recaudación del 10% en términos reales respecto al primer trimestre de 2025”. Esta tendencia, sumada a la caída en Ganancias, obligó a recalibrar las proyecciones para el resto del ejercicio fiscal.
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ECONOMIA
Carrefour, Jumbo y ChangoMás liquidan camperas desde $6.000 con hasta 50% de descuento

Las cadenas renuevan la apuesta con rebajas fuertes para renovar el guardarropa invernal, financiación y opciones para niños y adultos
03/04/2026 – 08:40hs
Los supermercados argentinos sorprendieron con una liquidación masiva de camperas que arranca en $6.000 y llega a descuentos del 50%, en medio de la búsqueda de ahorro de las familias ante el avance del frío invernal. Carrefour, Jumbo y ChangoMás lanzaron promociones con productos de distintas marcas y estilos.
La oferta incluye prendas básicas y opciones más abrigadas para afrontar las bajas temperaturas. Las cadenas potencian el atractivo con beneficios adicionales: cuotas sin interés, descuentos en la segunda unidad y promociones combinables.
Las tres cadenas apuestan fuerte a la indumentaria en un momento clave del año. El timing no es casual: las familias buscan renovar el guardarropas de invierno sin descalabrar el presupuesto.
Qué camperas ofrece Carrefour desde $6.000 y con qué descuentos
Carrefour presenta la propuesta más económica del mercado. La campera Tex corderito se consigue por $6.000 con un 25% de rebaja aplicado. Es la opción de entrada para quienes buscan abrigo sin gastar de más.
La cadena francesa suma otros modelos de su marca Tex con descuentos variables:
- Campera frisa Tex con puño: $19.492,50
- Campera engomada Tex: $67.492,50
- Rompeviento Tex: $24.742,50
También aparece una opción de marca: la campera Everlast polar y microfibra por $44.992,50. Este modelo combina materiales técnicos con diseño deportivo.
Muchas de estas prendas incluyen la promoción de segunda unidad al 50% off, que se puede combinar con otros descuentos vigentes en la tienda, multiplicando el ahorro final.
ChangoMás apuesta al público infantil con rebajas de hasta 50%
La cadena ChangoMás presenta las rebajas más agresivas del mercado, especialmente en productos para chicos. El foco está puesto en las familias que necesitan renovar el guardarropas de los más pequeños.
Las camperas infantiles de la marca H&G lideran la oferta. Los modelos livianos arrancan en $19.999,50 con un descuento del 50% ya aplicado. La variedad de colores y talles amplía las opciones.
Para el público adulto, ChangoMás ofrece camperas de mujer H&G por $49.999 con 17% de descuento. El beneficio se complementa con financiación en 4 cuotas sin interés con tarjetas seleccionadas.
La estrategia de precios apunta a generar volumen. Las familias pueden equipar a varios integrantes del hogar aprovechando los descuentos en simultáneo.
Qué otras prendas de invierno tiene Jumbo con descuentos de hasta 75%
Jumbo presenta una propuesta diferente. Si bien las camperas no son el foco principal, la cadena ofrece descuentos de hasta 75% en indumentaria infantil que complementan la búsqueda de abrigo.
Los pantalones chinos para niños lideran las rebajas con un 75% off. Las bermudas y shorts bajan 40%, mientras que el jogging y otra ropa infantil alcanzan descuentos del 71%.
La propuesta de Jumbo apunta a renovar el guardarropas completo más allá de las camperas. Las familias pueden armar conjuntos enteros aprovechando las promociones cruzadas.
Los planes de financiación varían entre 3 y 6 cuotas, dependiendo de las promociones bancarias vigentes en cada momento. La flexibilidad en los pagos facilita compras de mayor ticket.
Cómo pagar en cuotas las camperas y maximizar el ahorro
Las tres cadenas habilitan opciones de financiación que alivian el impacto en el bolsillo. La posibilidad de pagar en cuotas sin interés resulta fundamental para acceder a prendas de mayor valor sin necesidad de un desembolso único que comprometa el presupuesto mensual.
Carrefour y ChangoMás ofrecen planes de hasta 4 cuotas con tarjetas bancarias seleccionadas. Jumbo extiende la financiación hasta 6 cuotas en productos específicos, según las promociones vigentes.
Los descuentos en segunda unidad potencian aún más el ahorro. Las familias pueden combinar la compra de múltiples prendas con cuotas sin interés, distribuyendo el gasto a lo largo del tiempo.
Las promociones bancarias rotan semanalmente. Conviene consultar en cada cadena qué tarjetas aplican para maximizar los beneficios antes de concretar la compra.
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