ECONOMIA
¿Se acabó el «laburo de oficina»? La IA que toma tu compu, hace el trabajo y sacude a Wall Street

La frontera entre la ciencia ficción y la realidad cotidiana acaba de borrarse definitivamente en este inicio de 2026. Imagínese encender su equipo y, en lugar de abrir carpetas o redactar correos, simplemente darle una orden verbal a un asistente invisible. Este sistema no solo responde preguntas complejas, sino que toma posesión del cursor y organiza su agenda sin que toques una sola tecla.
Se trata de Moltbot, la evolución final de lo que conocimos anteriormente como Clawdbot, un sistema que dejó de ser un simple chat para ser un agente autónomo. Esta herramienta tiene la capacidad inédita de «ver» la pantalla tal como lo hace un ojo humano y actuar con una precisión quirúrgica. El impacto es tan profundo que los analistas más importantes de los Estados Unidos ya lo catalogan como el invento más disruptivo de la década.
El mercado tecnológico está presenciando el nacimiento de una nueva categoría de software que promete jubilar a los asistentes virtuales tradicionales. Mientras que antes necesitábamos copiar y pegar información entre programas, este nuevo desarrollo lo hace de forma independiente y fluida. Es, en esencia, un empleado digital que no requiere descanso y que entiende la lógica de cualquier sistema operativo moderno.
Este lanzamiento no es una simple actualización, sino el inicio de una reestructuración productiva global. La capacidad de automatizar tareas complejas en tiempo real abre una ventana de eficiencia que las empresas más grandes ya están empezando a explotar. Estamos ante el primer paso hacia una economía donde la inteligencia artificial deja de sugerir para empezar a ejecutar acciones concretas.
De Clawdbot a Moltbot: la metamorfosis de la inteligencia autónoma
Moltbot no apareció de la nada, sino que es el resultado de años de investigación intensiva en modelos de lenguaje aplicados a la acción. Originalmente bautizado como Clawdbot, este sistema fue diseñado para entender el contexto visual de un entorno digital de trabajo complejo. La transición hacia su nombre actual simboliza una madurez tecnológica donde la inteligencia artificial ya no solo procesa datos, sino que habita la máquina.
Este asistente se diferencia de los programas tradicionales porque no necesita integraciones especiales para operar con fluidez sobre cualquier software comercial. Su gran ventaja competitiva es que utiliza una interfaz de «uso de computadora» que le permite interactuar con herramientas de diseño o planillas. Al reconocer botones y cuadros de texto, Moltbot se comporta exactamente igual que un usuario de carne y hueso frente al monitor.
El cambio de marca también responde a una estrategia para posicionarse como una herramienta esencial en el ámbito corporativo y profesional de alta gama. Los desarrolladores buscaron un concepto que evocara agilidad, transformación y una capacidad de adaptación constante al flujo de trabajo del usuario del futuro. Hoy, este sistema es capaz de realizar secuencias de cientos de pasos técnicos sin cometer errores de tipeo o perder la concentración.
Para el mercado tecnológico, este lanzamiento representa el inicio oficial de la era de los «Agentes de IA», dejando atrás los chatbots convencionales. Moltbot entiende instrucciones complejas como buscar un presupuesto viejo, compararlo con el actual y armar una presentación gráfica de forma autónoma. Esta capacidad de concatenar acciones entre diferentes programas es lo que lo vuelve una herramienta verdaderamente temida por algunos y amada por otros.
El ojo del algoritmo: cómo la IA «ve» y opera tu computadora
El secreto técnico detrás de Moltbot radica en una arquitectura que procesa la pantalla de la computadora como una secuencia de imágenes constantes. El sistema analiza cada píxel para identificar dónde están los íconos relevantes, qué ventanas están activas y cuál es el camino más corto. Gracias a este procesamiento visual en tiempo real, la IA puede mover el cursor con una suavidad que imita perfectamente la motricidad humana.
A diferencia de los asistentes previos que se bloqueaban si un programa cambiaba su diseño, Moltbot posee una capacidad de razonamiento lógico adaptativo. Si encuentra una ventana emergente inesperada o un error de conexión, el sistema es capaz de evaluar la situación y buscar una solución. No depende de una programación rígida de comandos, sino que improvisa basándose en su vasto conocimiento sobre cómo interactúan los humanos con las máquinas.
Esta autonomía total permite que el usuario delegue tareas que antes consumían horas de esfuerzo manual y una fatiga visual realmente agotadora. Moltbot puede, por ejemplo, navegar por sitios de logística, comparar rutas de envío, leer condiciones legales y realizar la contratación de un servicio. Todo este proceso ocurre frente a los ojos del dueño de la computadora, quien puede monitorear la operación en vivo desde su asiento.
La facilidad de uso es el punto más fuerte que destacan los ingenieros de software que han tenido acceso a las versiones de prueba. No se requiere saber programar ni conocer lenguajes informáticos complejos para que la IA tome el mando de la sesión y empiece a producir. Simplemente con instrucciones en lenguaje natural, cualquier persona puede convertir su terminal de trabajo en una usina de productividad automática que no se detiene.
El veredicto de Wall Street: productividad y billones de dólares en juego
Los grandes colosos financieros de Nueva York han recibido la noticia de Moltbot con un optimismo que roza la euforia por la rentabilidad. Analistas de Goldman Sachs sugieren que la implementación masiva de estos agentes autónomos podría incrementar el Producto Interno Bruto global de manera muy significativa. Para el banco, estamos ante una herramienta que elimina las «fricciones operativas» que hoy frenan el crecimiento de las compañías más dinámicas.
Por su parte, estrategas de J.P. Morgan han señalado que este avance representa el fin de la «burocracia digital» dentro de las instituciones financieras. La entidad ha comparado en informes internos el impacto de esta tecnología con la invención de los grandes motores industriales del siglo pasado. Con agentes que manejan la PC, las tareas de auditoría y análisis de datos se vuelven instantáneas, reduciendo costos operativos de forma notable.
Desde Morgan Stanley, los expertos en tecnología subrayan que Moltbot es la pieza que faltaba para completar la transformación digital pendiente en las empresas. Según sus reportes de este mes, esta tecnología permitirá que las corporaciones recuperen millones de horas hombre que hoy se desperdician en procesos repetitivos. El banco estima que las compañías que adopten primero estos asistentes tendrán una ventaja competitiva imposible de alcanzar para sus rivales.
Finalmente, Bank of America (BofA) advierte que este avance obligará a una reestructuración profunda del mercado laboral especializado en servicios y administración. Si una inteligencia puede manejar todas las funciones de un ordenador, las habilidades más valoradas pasarán a ser la supervisión y el pensamiento. Para Wall Street, Moltbot no es solo un código nuevo, sino el motor de una revolución industrial basada íntegramente en la autonomía digital.
Seguridad y dilemas éticos: ¿estamos listos para soltar el mouse?
Como ocurre con toda tecnología que tiene acceso total a nuestra vida digital, Moltbot despierta interrogantes profundos sobre la seguridad de la información. Al poder leer absolutamente todo lo que ocurre en la pantalla, el sistema tiene acceso potencial a contraseñas bancarias y documentos financieros sensibles. Los desarrolladores afirman haber implementado capas de cifrado de grado militar para garantizar que la privacidad del usuario sea siempre la prioridad.
Sin embargo, el debate ético sobre delegar tanta autoridad a un algoritmo matemático está más encendido que nunca en los foros de expertos. ¿Qué sucedería si la inteligencia comete un error grave en una transacción financiera o borra información vital por una interpretación errónea de la orden? Estas dudas han llevado a que se propongan sistemas de control humano obligatorio para que la IA deba pedir permiso antes de ejecutar acciones.
El futuro de Moltbot parece estar orientado hacia una integración total con dispositivos móviles y sistemas de control inteligente para el hogar moderno. La idea central es que este cerebro digital no solo controle nuestra computadora, sino que gestione toda nuestra existencia virtual de manera coordinada. Pronto, la distinción entre lo que hacemos nosotros y lo que ejecuta nuestra asistente será casi imposible de detectar para un observador.
Estamos atravesando un cambio de paradigma que redefine nuestra propia identidad como usuarios de herramientas tecnológicas en este complejo siglo veintiuno. La llegada de Moltbot marca el punto de no retorno donde las computadoras dejan de ser objetos pasivos para convertirse en socios activos. Solo el paso de los meses dirá si la sociedad está preparada para soltar el mouse y confiar plenamente en las máquinas.
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ECONOMIA
Para Javier Milei, está probado que 315 puntos de riesgo país son «kuka»

La buena demanda que recibió el nuevo bono en dólares no sólo le permitió a Javier Milei un panorama más desahogado para pagar los vencimientos de deuda, sino que, además, le dio un invaluable argumento político: que el «verdadero» índice de riesgo país argentino es de 230 puntos y no los 545 que marca el tradicional indicador del JP Morgan.
La argumentación es que, en la licitación por el nuevo bono, gracias a que los bancos ofrecieron casi seis veces el monto de u$s150 millones que ofrecía el Tesoro, la tasa real que se terminará pagando es inferior a la teórica de 6%. Más concretamente, el costo por endeudarse en dólares es de un 5,89% nominal anual.
Javier Milei asegura que 315 puntos del riesgo país son «kuka»
Y, como la tasa de los bonos estadounidenses -los Treasury, en la jerga financiera- se ubica en torno a 360%, entonces la cuenta da que el costo de financiamiento argentino es de 2,3% -o 230 puntos básicos- por encima de lo que paga el gobierno de Estados Unidos.
Ese diferencial de 230 puntos está mucho más en línea con lo que pagan los países de la región. De hecho, Colombia y México están algo por encima de ese nivel de riesgo crediticio.Y otros países, con spread de 100 puntos, logran tomar deuda a una tasa muy baja para los estándares argentinos. Uruguay, por ejemplo, acaba de endeudarse por u$s1.850 millones y pagó por el tramo dolarizado una tasa anual de 4,7%, con plazo a 10 años.
Extrañando los viejos tiempos
A Toto Caputo, en cambio, tomar dólares prestados en el mercado le costaría no menos de 9%, una tasa que se considera demasiado alta, y que llevó a que el ministro declarara públicamente su deseo de «depender menos de Wall Street» y de fondearse con el mercado local. Fue un a frase que llevó a sus críticos a acusarlo de «hacer del defecto una virtud», porque en realidad el ministro no podría acceder al crédito de Wall Street ni aunque quisiera hacerlo.
La mejor tasa que había conseguido hasta ahora el ministro había sido la del préstamo en modalidad «repo» otorgado por un grupo de bancos, que en enero le cobraron 7,4% por un crédito de u$s3.000 millones.
Pero ese no es el tipo de crédito que quiere Caputo. El «repo» es un préstamo, en el cual el financista toma activos en garantía, tal como ocurre con los préstamos prendarios para individuos. Eso es lo que posibilita la tasa menor que la del bono, donde el inversor asume el riesgo de las oscilaciones del valor en el mercado secundario.
Lo que quiere Caputo es emitir un bono y que se lo compren los fondos globales. No ocurre eso desde enero de 2018 cuando, siendo ministro de Finanzas de Mauricio Macri, sorprendió al colocar un título por u$s9.000 millones, dividido en tramos de cinco, 10 y 30 años, con tasas de entre 4,65% y 6,95%.
Claro, en aquel momento el riesgo país argentino se encontraba en 350 puntos, que aunque superaba el promedio latinoamericano era considerado un lujo en el mercado argentino, donde hasta se permitía fantasear con la obtención de la calificación «investment grade» por parte de las agencias de riesgo crediticio. A Caputo también lo ayudó en ese momento las bajas tasas internacionales -el bono US Treasury a 10 años pagaba 2,45%-.
Otra vez, la culpa del riesgo kuka
¿Por qué hoy no puede Argentina pedir crédito y pagar una tasa de interés parecida a la de sus vecinos? Gracias al bono que acaba de emitir Caputo, el gobierno encontró la posibilidad de dar su argumento favorito: es todo culpa del «riesgo kuka».
Según ese punto de vista, el temor a un sabotaje político por parte de la oposición, o a un cambio de gobierno tras la elección de 2027, es lo que mantiene a los inversores cautelosos e impide que inyecten dólares en Argentina, dado que perciben el riesgo de un eventual default.
Y, no por casualidad, el nuevo bono de Caputo tiene como fecha de vencimiento octubre de 2027, coincidiendo con la elección presidencial. Es una señal al mercado en el sentido de que, aun cuando a Javier Milei le vaya mal en su intento reelectoral, ya estará devuelto en su totalidad el capital de estos bonos, sin riesgo a un «reperfilamiento».
Ya se había recurrido a esa explicación para explicar por qué el dólar se había disparado y por qué el riesgo argentino había trepado hasta 1.500 puntos en el cierre de la campaña electoral, y ahora vuelve a ser el lema para justificar por qué el spread argentino no baja de los 500 puntos.
El propio Milei retuiteó un comentario de Felipe Núñez -uno de los principales asesores de Caputo-, en el que argumentaba: «Sin riesgo kuka, el riesgo país es aproximadamente 230 puntos».
Es, sin embargo, un tema que está lejos de suscitar consenso en el mercado. Porque, a diferencia de lo que ocurrió con el tipo de cambio, que experimentó una abrupta baja una vez que Milei ganó las elecciones legislativas, no ocurrió lo mismo con el riesgo país. El gobierno había previsto que, ya disipado ese riesgo electoral, podría caer por debajo de 400 puntos, el mismo nivel que le había permitido a Caputo emitir u$s9.000 millones hace ocho años.
Sin embargo, las puertas del mercado de crédito siguen cerradas. Y los informes de los bancos de inversión no apoyan el argumento del «riesgo kuka» sino que apuntan a falencias del programa económico. Principalmente, las dudas sobre si el Banco Central será capaz de acumular reservas para hacer frente al desafiante calendario de vencimientos de deuda.
¿Riesgo «kuka» o falencias del modelo?
Entre los críticos del programa económico, el punto más discutido es el del mantenimiento de controles cambiarios, lo que hace que sea discutible si el actual precio del dólar es «de equilibrio«. Más bien, lo que se argumenta desde la vereda opositora es que la actual estabilidad se está logrando al costo de una crisis a mediano plazo, con el viejo método de la «bicicleta financiera».
El gobierno también discute ese punto, dado que en las últimas semanas se notó una compresión de tasas, y en la última licitación se colocó una letra ajustable por CER a una tasa real del 1,9% anual.
El festejo por el buen resultado de la licitación aparece junto con el de la difusión del EMAE, en el que se confirma que la economía creció un 4,4% durante 2025. Pero tampoco ese dato tiene la capacidad de terminar con el debate. Porque cuando se hace la apertura por sectores, hay rubros como la industria manufacturera que muestran caídas interanuales de casi 4%.
A juzgar por las decisiones que ha tomado en las últimas semanas, todo indica que el ministro Caputo está resignado a que el índice de riesgo país no caiga debajo del «piso psicológico» de 500 puntos. Sin embargo, luego de la demostración de confianza que implicó el nuevo bono en dólares colocado en el mercado local, hay quienes se entusiasman con un contagio de optimismo hacia el exterior y eso se refleje en una caída del índice de riesgo país.
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ECONOMIA
Los controladores aéreos levantaron el paro para hoy y mañana pero sostienen las medidas para los días siguientes

La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que reúne a los controladores aéreos levantó los paros de este jueves 26 y viernes 27 de febrero.
De acuerdo con el cronograma que había presentado el sindicato, en el marco de la falta de acuerdo con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) tras el vencimiento de la conciliación obligatoria, el reclamo de este jueves estaba previsto para iniciar a las 15 y concluir a las 18, mientras que también se encontraba programada una medida similar para mañana, entre las 19 y las 22 horas.
Ambas medidas fueron levantadas. En los dos casos, la huelga estaba planeada para afectar a toda la aviación (vuelos domésticos e internacionales) en todos los aeropuertos del país.
“Informamos que, en el marco del conflicto colectivo en curso, se ha avanzado a una mesa de diálogo real con el objetivo de continuar las negociaciones y avanzar hacia un acuerdo que permita dar respuesta al reclamo que venimos llevando adelante”, informó el gremio en un comunicado.
No obstante el sindicato confirmó que “continúan plenamente vigentes las medidas notificadas para los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, conforme al cronograma oportunamente presentado, a la espera de avances concretos en la negociación”.
Noticia en desarrollo
ECONOMIA
Un productor pidió un tractor a China y la brecha de precios desató polémica

La discusión sobre la liberalización de importaciones sumó un caso concreto desde Misiones. El productor citrícola Ricardo Ranger decidió consultar por internet cuánto costaba un tractor frutero fabricado en China. La respuesta, asegura, fue inmediata y en español.
Según relató al medio Plan B, «me contestaron al otro día, solicitándome que hablara a un determinado número de WhatsApp, todo en castellano. Pregunté y me pasaron un precio de 9.500 dólares por un tractor frutero de 90HP, también me pasaron la alternativa del mismo tractor con cabina cerrada y aire acondicionado a 11.200 dólares«.
La brecha de precios: un tractor cuesta cuatro veces menos en Asia que en Argentina
El contraste con el mercado local fue lo que más lo impactó. Según explicó, un equipo de características similares en Argentina sale cuatro veces más. La diferencia no solo fue económica, sino también en el trato comercial.
«Allá, sin conocerme, una fábrica grandísima, me contestaron al otro día. Acá ese mismo tractor sale 50.000 dólares y la verdad es que si intentás llamar a la fábrica, seguro que no te dan ni pelota, te mandan a la m…», comparó.
Incluso, el productor añadió que desde la empresa asiática le explicaron que, «como en un contenedor pueden caber hasta dos tractores, me pueden hacer precio si adquiría dos unidades».
Entre la competencia y la supervivencia
El testimonio de Ranger expone el dilema que atraviesa la economía argentina: mientras una apertura amplia puede complicar a industrias y pymes locales, también habilita a productores y consumidores a acceder a bienes mucho más baratos.
«La verdad es que no estoy a favor de la apertura irrestricta de importaciones, pero también es cierto que algo de razón tiene Milei, acá todo es carísimo y China ofrece productos mucho más baratos, de alta tecnología, calidad y con gran atención al cliente», sostuvo.
Con más de cuatro décadas en la actividad y formación como ingeniero agrónomo, el productor —conocido además por denunciar reiterados robos en su chacra en Eldorado— suele visibilizar problemas estructurales del sector.
Competir con China, ¿misión imposible?
Para Ranger, la discusión no es ideológica sino práctica. Los costos internos, la presión impositiva y la falta de competitividad dejan a muchos productores en desventaja frente a los precios internacionales.
«Acá en la Argentina, te fundís trabajando«, afirma. Y concluye con una reflexión que resume su preocupación: «¿Cómo vamos a poder competir con China? Es imposible, esa es la triste realidad».
«Si los pongo en blanco, pierden el plan»: la denuncia de un productor misionero
En el norte de Misiones, el debate sobre trabajadores que cruzan a Brasil suma una mirada distinta. El productor citrícola sostiene que el problema no es la falta de empleo, sino las trabas para formalizar la mano de obra rural.
Según afirma, aunque en los papeles los planes sociales son compatibles con el trabajo registrado, en la práctica eso no sucede. «No funciona eso, en la práctica eso no funciona. Si un trabajador usted lo quiere poner en blanco en su empresa para que trabaje con usted con limones, con naranja y demás, perdería el beneficio y no le conviene. Pierde los beneficios y el tipo entonces no se quiere registrar«, explicó.
Ranger asegura que esta situación desalienta el empleo en blanco, especialmente en tareas estacionales. «Hoy te comento, tengo poca gente, porque estoy sobreviviendo, pero hoy necesitaría 30 personas, ya necesité hace varios años atrás, 30 personas para levantar mi cosecha de limón, asegurada, no en negro, porque si hubiera dado trabajo en negro, hubiera tenido 50, hubiera tenido aquella vez, no 30, 50, pero no quise dar trabajo en negro y perdí toda mi producción».
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