ECONOMIA
¿Se recalienta el dólar?: la City mide el impacto que puede tener la guerra y la suba del petróleo

El precio del petróleo se encuentra en el centro de atención de los mercados, por la guerra en Medio Oriente, y los temores son grandes de que ello se traslade a una mayor inflación mundial y a una salida masiva de los capitales de los países emergentes. En este marco, en Argentina el valor del dólar se recalentó en los últimos días por dicho conflicto, y desde la City opinan qué puede pasar en el corto plazo.
Es que el cierre del estrecho de Ormuz, donde pasa el 20% del comercio marítimo del petróleo mundial, más los ataques cruzados con misiles y drones a refinerías, pozos de extracción y barcos en distintos países de Medio Oriente, generaron que el precio del crudo llegue a superar los u$s100 durante este lunes.
Aunque, con el correr de las horas, y sobre el cierre de la rueda, con noticias más tranquilizadoras, su cotización cayó 5%, hasta los u$s88, tras los anuncios de Donald Trump que la operación militar en Irán está muy avanzada y que la misión está «cerca de ser completada».
En base a ello, si el conflicto sigue sin resolverse por varios días más, el centro de atención en Argentina pasa a ser cómo puede afectar este movimiento ascendente en la cotización del crudo en el índice de precios al consumidor (IPC).
A ello se suma un pasaje que puede darse en los instrumentos de ahorro, al buscar los inversores resguardo en el dólar y salida de activos locales para evitar la volatilidad.
Hecho que generó este lunes que el precio del billete minorista en Banco Nación llegue hasta los $1.440 para la venta, número máximo que no era alcanzado desde, precisamente, un mes atrás. Aunque, sobre el cierre de la rueda, la cotización finalizó en $1.435, la misma cifra que el viernes pasado.
Así, el tipo de cambio avanza en todo marzo alrededor de 1,1%, luego de haber descendido 3% en febrero.
En cuanto a los mercados bursátiles, el principal índice de acciones de empresas líderes argentinas, el Merval ByMA, concluyó con una leve suba de 0,3%, con algunos activos puntuales que registraron alzas de hasta 4,7% en la jornada, como fue el caso de Transportadora de Gas del Norte (TGN).
Algo similar ocurrió con los principales mercados de Wall Street, que durante gran parte de la jornada cotizaban en negativo, pero tras las palabras alentadoras de Trump sobre la pronta finalización de la guerra, finalizaron en positivo, que llegaron a avanzar hasta el 1,1% en toda la rueda, como fue en el caso del Nasdaq.
Este impacto final favorable en Nueva York también repercutió en las acciones argentinas que cotizan en moneda estadounidense, debido a que se registraron incrementos en las cotizaciones de hasta 4,1%, como fue el Grupo Supervielle, seguido por IRSA, con un ascenso de 3,4% en dólares.
Claro que esto es una «foto«, porque desde el final de febrero y el comienzo de la guerra en Medio Oriente, la volatilidad y el minuto a minuto de las noticias sobre el conflicto son los factores que predominan y que cambian el panorama de forma abrupta para los inversores.
Precio del dólar, inflación e impacto en Argentina
En el escenario de tensión mundial por la guerra y el impacto en el valor del petróleo, los analistas comienzan a ver qué puede pasar en Argentina con el precio del dólar, inflación y tasas de interés.
Por lo pronto, el precio de la nafta subió 7% en marzo y el precio del dólar afronta cierta presión desde que comenzó la guerra, ya que avanza 1,1% en el mes.
Incluso, este lunes, el tipo de cambio mantuvo la presión alcista, aunque, al final de la rueda, cerró al mismo precio previo, mostrando que las tensiones internacionales, por ahora, no están desbalanceando al mercado doméstico.
El propio Ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó: «Estamos ante uno de los shocks más grandes y el dólar no se movió».
«El flujo de ingresos locales sigue siendo bueno, sobre todo en el mercado mayorista del dólar, por lo que, por ahora, no se percibe un salto significativo. La volatilidad internacional no se contagia en forma plena al mercado local», resume Gustavo Quintana, analista de PR Cambios, a iProfesional.
En tanto, Fernando Baer, economista de la consultora Quantum, suma: «Evidentemente, hay algunos movimientos que indican cierta mayor demanda de divisas, pero no creo que el proceso escale como para empujar al dólar a niveles de tensión o presión importantes. Los fundamentos, los flujos y la tasa de interés en pesos indican que si existiese, sería algo pasajero».
Al respecto, Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, completa: «El peso argentino, dentro de las economías emergentes, es el más vulnerable y por eso se puede esperar que tenga algún reacomodamiento, tal como ocurre en otras economías emergentes. Por suerte, este impacto mundial no nos pega. Se puede decir que impacta de manera neutra, porque si bien se nos cierran los mercados de capitales, se compensa con lo que serían nuestras exportaciones de productos energéticos, que subieron de precio. Además, está por ingresar el dinero de la cosecha gruesa».
Finalmente, Federico Zerba, economista y jefe de Economía Sectorial del Instituto de Economía Sectorial (IES), indica a iProfesional: «A pesar de la incertidumbre global, el mercado cambiario local mantiene una relativa calma gracias a que la suba del precio del petróleo ha fortalecido el saldo comercial de Argentina como exportador neto, incrementando la oferta de divisas y reduciendo la tensión en las tasas de interés, como se observa en la caída de la tasa de caución».
Por ende, completa que, si bien el escenario actual «no presenta presiones directas, se advierte que una prolongación o escalamiento del conflicto internacional podría disparar una aversión al riesgo global, provocando una salida de capitales de mercados emergentes que sí impactaría al alza en el tipo de cambio».
Por el momento, mientras los mercados de capitales no perciban movimientos bruscos, Zerba indica que la estabilidad del dólar dependerá, fundamentalmente, de la dinámica económica local.
Qué dice el dólar futuro
En el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), este lunes las negociaciones del precio de dólar mayorista para los distintos períodos también se mantuvieron estables pese a la crisis mundial, por lo que para fines de marzo se negoció a $1.439.
Y para fin de año la cotización esperada para el tipo de cambio se ubica en torno a los $1.752.
Respecto al precio del petróleo, si bien en el cierre de la jornada del lunes mostró una baja del 5% y llegó a los u$s88, tras haber tocado los u$s100 a media rueda, el temor es que, de no confirmarse que el final de la guerra está cerca, podría volver a afrontar un alza. Y, por ende, impactar en los precios de la economía mundial.
En Argentina, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero de 2026, que se conocerá el jueves, se ubicaría cerca del 2,7% mensual, según el último relevamiento realizado por el Banco Central entre economistas.
La noticia positiva es que, según el relevamiento de Fundación Libertad y Progreso, en la primera semana de marzo, con los datos plenos de la guerra en Medio Oriente, no se observa impacto en la inflación doméstica.
«El IPC de la primera semana de marzo arrancó con una variación semanal del 1%. De esta manera, la proyección mensual para el tercer mes del año rondaría el 2,6% mensual. De ocurrir esto, sería una buena noticia ya que la inflación se desaceleraría en un mes que es estacionalmente alto. Sería una señal de que los precios están comenzando a ceder nuevamente», indica Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso.-
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ECONOMIA
El BCRA anotó la segunda mayor compra en el año y ya acumula u$s4.242 millones en 2026

Por otro lado, los bonos soberanos argentinos retomaron la tendencia negativa y el riesgo país volvió a escalar, en una jornada atravesada por la expectativa global en torno a las señales de la Reserva Federal de Estados Unidos. La atención de los inversores estuvo puesta en las declaraciones de Jerome Powell, que condicionaron el ánimo de los mercados.
En Nueva York, los títulos en dólares operaron con mayoría de bajas, con el Bonar 2029N liderando las caídas con un retroceso cercano al 1%, mientras que el Bonar 2029 (AL29) logró desmarcarse con una leve suba del 0,1%.
En ese contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan avanzó 3,6% y se ubicó en torno a los 337 puntos básicos, el nivel más alto en casi cuatro meses.
Durante su exposición, Powell sostuvo que las expectativas de inflación de largo plazo en Estados Unidos se mantienen bajo control, aunque aclaró que la Reserva Federal sigue monitoreando el impacto del conflicto en Medio Oriente. Para el mercado, el mensaje implicó una señal de cautela y redujo las chances de una baja de tasas en el corto plazo.
En paralelo, el mercado también digirió los resultados de la última licitación de deuda. El Gobierno colocó u$s150 millones del bono en dólares con vencimiento en octubre de 2028 (AO28), con cupón del 6% y una tasa efectiva anual de 8,86%. A su vez, emitió otros u$s150 millones del bono AO27 a una TIREA de 5,12%. En pesos, adjudicó $11,04 billones y alcanzó un rollover del 138% sobre vencimientos por $8 billones, con fuerte demanda por instrumentos ajustados por CER.
Las acciones subieron: el Merval trepó 2,6% y ADR hasta 4,5%
A contramano de los bonos, la renta variable mostró una dinámica más favorable. El índice S&P Merval avanzó 2,6% en pesos hasta los 2.865.753 puntos, mientras que medido en dólares ganó 1,7%. Las subas fueron generalizadas dentro del panel líder, con papeles que treparon hasta 8,7%, encabezados por Aluar. En el segmento general, algunas acciones llegaron a subir más de 10%, con Agrometal a la cabeza.
Según analistas del mercado, el rebote accionario estuvo impulsado por la mejora en los precios del petróleo y por la lectura positiva del fallo en el caso de YPF en tribunales de Nueva York. En el balance mensual, el Merval acumula una suba del 8,5% en pesos y del 6,2% en dólares, aunque en lo que va del año aún muestra caídas.
En cuanto a los ADRs, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron avances de hasta 4,5%, con Loma Negra entre las destacadas, seguida por Central Puerto y Pampa Energía. En el acumulado de marzo, las energéticas lideran ampliamente las ganancias, con subas que llegan al 30%, impulsadas principalmente por el desempeño de YPF y otras compañías del sector.
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ECONOMIA
La advertencia del economista que más escucha Milei: “Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita”

El economista Ricardo Arriazu, uno de los más escuchados por el presidente Javier Milei, analizó el escenario económico argentino y el papel central de la confianza en la dinámica cambiaria, la política fiscal y la estructura productiva del país. “Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita”, afirmó Arriazu, al referirse a las posibilidades de recuperación y crecimiento siempre que no se cometan errores graves de política económica, aunque alertó por la destrucción de empleo en el Gran Buenos Aires.
Durante una charla en Fundación del Tucumán, Arriazu definió la confianza como el factor clave en la demanda de dólares: “Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina”.
El analista económico recordó que el año pasado expresó su desacuerdo con la implementación del esquema de bandas cambiarias: “Ahora ya sabemos el resultado de la banda que tanto aplaudimos. Inflación, que con el crawl 1% yo lo estimaba en 18%, terminó en 31 por ciento. La actividad económica venía creciendo hasta el momento de la banda, comenzó a caer después de la banda. Habían comprado USD 25.000 millones, no compraron nada. El riesgo país se duplicó. Que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares”.
Para Arriazu, la única política efectiva es brindar confianza para que los ciudadanos no demanden dólares. Cabe destacar que desde la flexibilización del cepo cambiario en abril de 2025, las personas físicas compraron divisas por más de USD 31.000 millones.
“El año pasado decía que el Gobierno no puede hacer nada, excepto dar confianza. ¿Y cómo se define la confianza financieramente? La tasa de retorno ajustada por riesgo. Yo voy a donde está la mayor tasa de retorno ajustada por riesgo. ¿Y cuál es el problema argentino? El riesgo. Un país que defaulteó nueve veces cantando el himno nacional es un país que es estafador serial”, juzgó.
En ese sentido, el expositor enfatizó las dificultades de convencer a la sociedad y la importancia de ganar la pulseada contra quienes especulan con el dólar: “La única alternativa era que el que especulara en contra del peso perdiera. Porque desde el 80 para acá hubo veinte años de crecimiento negativo, todos asociados a crisis de balanza de pago, todos porque la gente salió a comprar dólares y excepto en el 95, el que compró dólares ganó”.
Arriazu advirtió sobre los riesgos de no frenar la demanda de divisas: “¿Se imaginan si el año pasado hubieran ganado? ¿Qué habría pasado este año y sobre todo el año que viene? Una gigantesca corrida en contra del peso. Por eso era tan importante que el Gobierno ganara la pulseada. Está bien, vino la caballería, vino Estados Unidos, nos ayudó, pero no hay la menor duda. El Gobierno ganó fortuna y el contado estaba en $1.500 y hoy está en $1.390. Eso es fundamental, porque la próxima vez, el que quiera comprar dólares va a pensar: ¿qué va a pasar?”.
El economista proyectó un panorama alentador para el futuro inmediato: “Los planetas se están alineando para un gran 2026, excepto que choquemos la calesita. Chocar la calesita es cometer un error de ese tipo, como alguna gente que decía: ‘Bueno, ya están las elecciones, entonces ahora es el momento para cambiar el sistema y devaluar’. No, era el momento para romperle la cabeza al que especulaba en contra”.
Sobre la estructura productiva del país, Arriazu consideró que es “absolutamente artificial”. “Hemos subsidiado lo que no tenemos ventaja comparativa y hemos castigado a todo lo que tenemos ventaja comparativa. Si Argentina quiere crecer, tiene que cambiar eso. Pero cambiar implica que hay sectores que van a desaparecer. Y como yo dije en una charla el año pasado, la destrucción es siempre más rápida que la creación, y eso genera bolsones de pobreza, de descontento y de desempleo. Lo que se va a crear está casi todo en la provincia y en la periferia”“, opinó.
A propósito de la destrucción de empleo, proyectó que tiene lugar en el Gran Buenos Aires, donde se concentra la industria, uno de los sectores que más cayó en los últimos años.
“Al observar el último indicador de confianza de Di Tella, subió en las provincias, cayó en Buenos Aires. Y ese es el juego y el gran desafío. Por eso yo dije que lo que había que hacer era un estudio de equilibrio general para ver dónde iban a estar los bolsones, de tal manera de atemperarlo, porque sabemos que después, posteriormente, la economía va a crecer y va a crear el empleo de vuelta. El problema son los dos o tres años que me toca, y me toca en el Gran Buenos Aires. El proteccionismo hizo que la industria se radique al lado del centro de consumo, Buenos Aires, y generó una enorme migración del interior a Buenos Aires. Y el interior, o se quedó con ventajas comparativas o se quedó con empleo público, con enormes errores de precios relativos, y esa es la historia del interior. Ahora es al revés”, graficó.
Finalmente, sintetizó las prioridades para la economía argentina: “En el corto plazo, lo que más importa es la confianza, que la gente deje de comprar dólares. Y para eso tenía que perder. En el mediano plazo, es aprovechar las ventajas naturales y evitar las crisis periódicas de balanza de pago. Para evitar las crisis periódicas no hay que tener déficit fiscal y para el resto hay que aprovechar el enorme potencial que tiene Argentina, que eso va a hacer que el país surja con enormes cambios internos”.
ECONOMIA
La Argentina se prepara para una llueiva de miles de millones de dólares extra por Vaca Muerta

El inicio del segundo trimestre presenta mejores perspectivas porque, según el equipo económico, la inflación presentaría una desaceleración significativa. Consideran que el impacto de la suba de la nafta habría sido por única vez y en la segunda quincena de marzo se habría desacelerado la suba de precios en el rubro alimentos y bebidas, el que más incidencia tiene en la medición.
De todos modos, hay que considerar que una suba del 10 puntos porcentuales en el precio de la nafta incide un 0,4% en el IPC. Por lo tanto, si la nafta sube un 20% en marzo aportaría un aumento de 0,8 puntos en el IPC.
Por ahora, el conflicto bélico del Golfo Pérsico generó una suba del barril de petróleo internacional del 50%: subió de los u$s60 a u$s115 el barril, que hasta ahora tuvo un solo impacto en la economía argentina. El aumento de la nafta llegó a casi 20% e implica unas décimas más de inflación en marzo, que finalmente se ubicaría en torno al 3%.
Argentina se posiciona como exportador energético en medio de la crisis global
Pero, la suba del barril de petróleo, que hoy cotiza por encima de los u$s115, generará un mayor ingreso de divisas. De acuerdo a los datos dados el fin de semana por el CEO de YPF, Horacio Marín, las exportaciones de energía como petróleo y GNL podrían dejarle al país hasta u$s5.000 millones más en el año. En este aspecto, hay que destacar que la cotización de las empresas argentinas del sector reflejan estas ganancias extraordinarias, como Vista Energy, pero también hubo subas significativas en otros papeles como TGS, Pampa e YPF.
Por el momento, la suba en el futuro es incalculable. Hay algunos estudios de bancos de inversión que dicen que, en caso de extenderse el conflicto, podría llegar a superar los u$s200 el barril. Esto pone en tensión la economía global, pero encuentra a la Argentina en un rol de potencial exportador energético y con un récord de exportaciones del agro que el año pasado superaron los u$s52.000 millones y con una balanza energética superavitaria que llegó a los u$s8.500 millones, revirtiendo los déficit de los años anteriores al 2024.
Es en este contexto que el economista Ricardo Arriazu proyecta un escenario optimista con respecto a las posibilidades de la actividad nacional en medio del conflicto bélico.
Arriazu plantea el desafío central del crecimiento argentino
En un evento organizado por la Fundación del Tucumán, en la localidad de Yerba Buena, en su disertación titulada «¿Estancamiento o recuperación? La importancia de la confianza», Arriazu planteó: «Si todo el mundo ganara exactamente igual, cosa que es imposible, el salario promedio en la Argentina sería de $2.000.000 por mes. Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo».
En ese marco, Arriazu analizó una situación para diferenciar la percepción pública de los índices: «La gente dice no llego a fin de mes, mis ventas bajaron 50% y las empresas cierran y se está destruyendo la industria. Está claro que eso es lo que leen. Y al mismo tiempo, el INDEC dice que el nivel de actividad económica en el mes de diciembre fue el más alto de la historia, y hoy acaban de publicar que enero fue más grande que diciembre. Por lo tanto, enero fue el más grande de la historia. Entonces la pregunta es: ¿alguien miente?».
Arriazu agregó: «Los planetas están alineados y nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita. La Argentina, por primera vez, a diferencia del shock petrolero de 1973, esto lo agarra como exportador de petróleo y gas. En el 73 éramos importadores y aparte cayó el precio de la soja a la mitad. Ahora, con el tema de la urea, está subiendo el precio de la soja».
Sin embargo, Arriazu puso un límite a las proyecciones nacionales: «Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo en Argentina. Esta es la variable fundamental para ver todos los días, todos los meses y saber qué es lo que va a pasar en el país en el corto plazo».
Ante ello, se refirió a la política monetaria de la actual gestión: «Ya sabemos el resultado de las bandas cambiarias que tanto aplaudimos: la baja de inflación, aumento de la actividad económica que venía hasta el momento de poner en práctica las bandas de cambio y que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares y eso nunca lo voy a entender».
El blindaje argentino frente a la crisis: superávit fiscal y reservas récord
Hay que mencionar que, a diferencia de lo que pasó en otros conflictos bélicos en los últimos años —como por ejemplo la Guerra entre Rusia y Ucrania—, no hubo hasta ahora problemas ni en el mercado cambiario, ni en el aspecto fiscal ni en el mercado monetario. Esto es gracias a que la Argentina muestra un superávit fiscal de 1,5 puntos del PBI, un total acumulado de unos u$s43.500 millones de reservas internacionales brutas, ya que en lo que va del año el BCRA compró el equivalente a unos u$s3.500 millones, producto de la gran liquidación de divisas del sector agroexportador industrial.
Por ahora, a diferencia de otras crisis externas, el mercado cambiario ni se enteró del conflicto bélico. El peso argentino, de hecho, fue una de las pocas monedas del mundo que se fortalecieron en medio del conflicto bélico. La cotización minorista incluso llegó a caer por debajo de los $1.400 y el BCRA lleva un récord de 52 jornadas consecutivas comprando dólares en lo que va del año.
La tranquilidad cambiaria es un factor relevante para que los precios se estabilicen en los próximos meses. Ya la inflación mayorista de febrero fue de solo 1%, lo que marca una menor presión sobre los costos de las empresas. Por eso es esperable que el proceso de aceleración de precios que ya lleva diez meses toque un pico en marzo.
Abril sería el primer mes en casi un año en el que se registraría una baja mensual. La última vez había sido mayo de 2025, cuando el IPC tocó un piso de 1,5% mensual.
El BCRA avanza con la remonetización: baja de encajes y más pesos en el sistema
La reducción de 5 puntos de encajes que aplicará el BCRA a partir de abril es una señal clara para avanzar en el proceso de remonetización que se anunció a fines de 2025 y que hasta ahora no se había puesto en marcha. Los pesos emitidos para la compra de dólares fueron luego esterilizados en las licitaciones del Tesoro y también por distintos instrumentos emitidos por el BCRA.
Esa baja de 5 puntos implica liberarle a los bancos unos $2,6 billones, aunque los efectos en el mercado serán menores ya que la porción de los encajes que les liberarán a las entidades son los integrados con bonos y no con efectivo en pesos.
La semana pasada, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó las versiones sobre una supuesta recesión y aseguró que «la economía argentina atraviesa un proceso de crecimiento, apoyado en datos concretos y no en percepciones» y explicó que el nuevo modelo económico libertario expone a las empresas a competir sin privilegios.
Caputo volvió a hablar sobre la cotización del dólar al manifestar: «Si no estuviéramos comprando, el dólar se iría a $1.200 o incluso menos«. A pesar de la presión bajista sobre el tipo de cambio, no hay por el momento señales de una mayor liberación del mercado.
Caputo embistió contra el kirchnerismo en el programa de Gordo Dan
En el programa «Las Tres Anclas» en el canal de streaming Carajo, se notó a un Caputo por momentos muy enardecido y empujado por el fanatismo mileista del secretario de Finanzas, Federico Furiase, y de los conductores: el Director del Banco BICE, Felipe Núñez, y del popular Gordo Dan. El ministro embistió muy fuerte contra el kirchnerismo y una gran parte del sector empresario.
Caputo rechazó las versiones sobre una supuesta recesión y aseguró que «la economía argentina atraviesa un proceso de crecimiento, apoyado en datos concretos y no en percepciones» y que el nuevo esquema económico expone a las empresas a competir sin privilegios.
Admitió, además, que «no todos los indicadores son positivos» y confirmó que «el desempleo subió un punto y que la inflación mostró un repunte reciente». No obstante, sostuvo que estos movimientos son parte del proceso de transición hacia el nuevo esquema económico y no invalidan la tendencia general.
«No negamos los datos que no nos favorecen, pero cuando mirás el conjunto, hablar de depresión es falso«, afirmó. El ministro también destacó un cambio en el clima político a nivel federal. Señaló que hay algunos gobernadores opositores que están respaldando el rumbo económico, lo que consideró clave para sostener la estabilidad y atraer inversiones de largo plazo.
EMAE de enero alcanzó un máximo histórico que desafía las percepciones negativas
Además, en su cuenta de X la semana pasada, Caputo destacó que «en enero, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) alcanzó un nuevo máximo histórico, tanto en la serie desestacionalizada como en el indicador tendencia-ciclo. El EMAE registró un crecimiento de 0,4% mensual sin estacionalidad en enero de 2026″.
Además, explicó que, en términos interanuales, el indicador registró una expansión de 1,9% y se ubicó 8,3% por encima del nivel de enero de 2024. Excluyendo el rubro Administración Pública y Defensa, 10 de los 14 restantes sectores del EMAE registraron crecimiento en la comparación interanual. Entre ellos se destacaron:
- Pesca (+50,8%)
- Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura (+25,1%)
- Explotación de Minas y Canteras (+9,6%)
Caputo apuntó directamente contra lo que definió como una construcción mediática negativa: «Se hace una combinación de cherry picking y tomar la parte por el todo», dijo, al cuestionar que se destaquen sectores puntuales en caída para generalizar una crisis. Según explicó, de acuerdo a los datos del INDEC, 12 de 16 sectores económicos mostraron crecimiento.
Por ahora, los pronósticos sobre la evolución del PBI para el año son variados. Todos coinciden que será otro año de crecimiento, a partir de una muy buena cosecha y otros sectores que traccionan, especialmente energía. Las proyecciones van desde 2 a 4%. La aceleración o no con el correr de los meses dependerá del comportamiento del mercado interno.
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