ECONOMIA
Se viene el «súper IVA»: así es la reforma tributaria de alto impacto que prepara Javier Milei

El Gobierno le está dando las puntadas finales a un proyecto de reforma tributaria, que promete despertar resistencias en muchas provincias, y que incluye la eliminación de impuestos claves, como el de Débitos y Créditos bancarios.
Si bien el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo semanas atrás que el proyecto se enviaría al Congreso tras las elecciones de octubre, el presidente Javier Milei analiza la posibilidad de girarlo en junio, para ir calentando motores en la discusión. Cree que la rebaja de impuestos propuesta será un punto a favor del oficialismo en el debate electoral.
Javier Milei busca eliminar 90% de los impuestos nacionales
La necesidad de reformular el tablero de los impuestos es un reclamo que vienen haciendo desde el sector empresarial, y que también se discutió en el marco de las negociaciones para arribar a un acuerdo con el FMI.
Uno de los ejes del proyecto será reducir en un 90% la cantidad de impuestos nacionales y fomentar una «competencia fiscal» entre las distintas provincias, para que pugnen por captar inversiones.
En la iniciativa que se pule en esferas oficiales solo quedarían seis gravámenes. «Vamos a terminar con el infierno de tributar en la Argentina», sostiene Milei.
Los seis impuestos que más recaudan son IVA, Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, Impuesto a las Ganancias, el Impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB), el Impuesto a débitos y créditos bancarios y Derechos de exportación, que suman el 83% de la recaudación total, según IARAF.
El espíritu de la reforma en la que se está trabajando es brindarle autonomía fiscal a las provincias en los impuestos que hoy recauda el Estado nacional en su nombre.
El objetivo central es terminar con impuestos distorsivos, como IIBB y tasas municipales, que gravan una misma venta y tienen efecto cascada sobre el precio final. Esto significa que van pasando parte del impuesto al precio y lo termina pagando el consumidor final.
El tributarista César Litvin lo analiza así: «En la medida que el superávit fiscal se acreciente, el Gobierno puede implementar reducciones impositivas a nivel nacional e impulsar a las provincias para que se sumen a un Pacto Fiscal y bajen los impuestos locales».
Para Nadín Argañaraz, titular de IARAF, una de las cuestiones centrales es que la reforma tributaria «debería hacerse de manera coordinada entre los tres niveles de poder, cuestión de que el espacio fiscal que deje uno, no lo tome otro. Por ejemplo, si Nación baja impuestos, que no los suban provincias, o municipios vía tasas».
Según pudo saber iProfesional, el Estado nacional fijará un piso mínimo para cada impuesto -inferior al total actual- y luego las provincias podrán elevarlo a su criterio. Esto, dicen, generará una competencia fiscal entre las provincias que dinamizará así sus economías.
El antecedente de Mercado Libre y Tesla en Estados Unidos
Milei pone como ejemplo lo que está ocurriendo en Estados Unidos entre Delaware -que históricamente fue elegido por las empresas por sus ventajas impositivas- y Texas, que ahora se está convirtiendo en una de las opciones para trasladar las operaciones, por sus ventajas impositivas. De hecho, Tesla acaba de mudarse a Texas, y Mercado Libre seguirá por el mismo camino.
Uno de los proyectos en los que trabaja el Gobierno es en el denominado «Súper IVA». Sería similar al que rige en Brasil. La discusión es cuál sería la alícuota. El IVA por ahora tributa 21%, luego de haberse ubicado en el 13% hasta los ’90.
Expertos consideran que el Súper IVA brasileño podría funcionar en Argentina, pero recomiendan evaluar cómo IIBB, Sellos y tasas municipales se acomodan a nivel local. Es que, solo ingresos brutos, representa el 82% de la recaudación provincial.
Los tributaristas también explican que este super impuesto haría que el IVA actual aumente -por encima del 21%-, aunque el precio total de los productos disminuiría, porque otros gravámenes dejarían de pagarse. El Súper IVA incorporará parte de la recaudación que surge de los impuestos distorsivos que ya no se usarán.
En cambio, los precios finales de los productos ya no tendrán incorporados los porcentajes de IIBB y tasas de seguridad e higiene, entre otros, que ahora se pasan a precio, por lo que -aseguran en el Gobierno- el consumidor final debería pagar menos.
Milei sostiene que la reforma impulsada le devolverá a las provincias la autonomía impositiva.
La reforma tributaria activa una «guerra fiscal» entre las provincias
Así, el año próximo se podrá ver una verdadera competencia fiscal entre las provincias argentinas para ver quién atrae más inversiones.
Entre los primeros tributos a revisar se anotan los derechos de exportación y el impuesto al cheque.
Centros especializados como el IARAF coinciden en que la recaudación efectiva de todos los niveles de gobierno se encuentra concentrada en relativamente pocos tributos, lo que explica el interés oficial por eliminar nueve de cada diez gravámenes.
Considerando la recaudación de IVA, Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, Ganancias de personas humanas y de sociedades, el impuesto provincial a los Ingresos Brutos, débitos y créditos bancarios y Derechos de exportación, se obtiene el 83% de la recaudación tributaria consolidada de Argentina, según el IARAF.
Si a esos 6 tributos se le agregan Derechos de Importación, la Tasa de Seguridad e Higiene Municipal (TISH) e impuestos internos coparticipados, el 90% de la recaudación consolidada argentina se concentra en diez tributos, 8 de los cuales son nacionales, uno provincial y uno municipal. Hay un gravamen que dejó de existir, el impuesto PAIS.
Según un informe de la Fundación Capital, parece quedar pendiente un ajuste fiscal adicional, que permita alcanzar un equilibrio fiscal financiero que no genere dudas y habilite una reducción de la presión impositiva, clave en materia de competitividad.
Milei ratificó estar fuertemente comprometido con mantener el equilibrio fiscal, y destacó su decisión de subir del 1,3% al 1,6% del Producto Bruto el superávit primario este año.
E insistió en que «en la medida que la economía crezca vamos a bajar impuestos. La economía está creciendo ¿qué hacemos? bajamos impuestos somos el primer Gobierno de la historia que baje impuestos».
El Presidente dijo que la reforma tributaria en estudio generará competencia entre las distintas provincias. Lo llama «que la gente empiece a votar con los pies».
Entre los cambios, anunció que se cobrará un el IVA nacional, y señaló que en el caso del provincial deberán «arreglarse las provincias».
«¿Querés gastar más? Cobrá impuestos. Y poné el local y mostráselo a tu gente. Y que esos impuestos tengan una contrapartida en gasto. Porque si no -probablemente- termines en la hoguera», disparó Milei.
Ingresos Brutos e IVA en cada provincia
Por ahora, en el caso de la venta por mayor, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) tiene la mayor alícuota (del 5%), junto con la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, La Rioja, Neuquén, Rio Negro, Salta y Tucumán.
En el caso de las minoristas, también con una alícuota del 5% se ubican la CABA, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, La Rioja, Neuquén, Rio Negro, Salta y Santa Cruz. A nivel de «Servicios», lidera Catamarca con el 7%. Mientras que la alícuota de «Industria» lo hace La Pampa con el 2% y «Primario» San Luis, del 1,8%.
Según expertos, una de las posibilidades es que que se cambie IIBB por un Impuesto al Valor Agregado (IVA) provincial. Esto llevaría a que las provincias compitan entre sí por el impuesto que cobran. Y se eliminaría el efecto de cobro en cascada y sólo se gravaría al final.
En el libro que acaban de publica Martín Redrado y José Urtubey (Argentina federal: equilibrio territorial para el desarrollo socioeconómico), indican que sin un federalismo verdadero, Argentina no podrá alcanzar un desarrollo equitativo.
«La concentración de recursos ha marginado a muchas provincias, frenando su crecimiento y el del país», señalan.
Redrado y Urtubey proponen una nueva ley de coparticipación y una reforma tributaria para corregir las asimetrías. Redrado explicó que Argentina Federal es el «enfoque necesario para tener un país integrado para permitir que cada argentino pueda desarrollar su sueño en el lugar donde nació».
En este escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, le dijo a inversores en Washington que la reforma tributaria en la que trabaja su equipo implicaría eliminar retenciones a las exportaciones -lo acaban de hacer en el caso de la mayoría de las industriales- y el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios.
El jefe de Economía estimó que la eliminación de esos gravámenes tendría un costo equivalente al 3% del PBI.
De aprobarse en el Congreso, la reforma tributaria recién podría estar operativa probablemente para el segundo trimestre del año, y funcionaria a pleno en 2027.
Por otro lado, el compromiso asumido por la actual administración indica que en 2026 Argentina tiene que conseguir un superávit fiscal primario del 2,2% del PBI. En 2027, 2028 y 2029 tendría que ser del 2,5%.
Así, el Gobierno tendría que recortar gastos para reequilibrar las cuentas, o subir otros impuestos.
El Impuesto al Cheque recaudaría este año 1,65% del PBI, mientras que las retenciones el 1,43% del PBI. Sumados los dos impuestos mencionados por Caputo ante inversores darían unos 3,08% del PBI.
Si el paquete quisiera sumar a las provincias con Ingresos Brutos, otro de los impuestos más distorsivos del sistema, ahí se estarían perdiendo recursos por el 4% del PBI.
De acuerdo con datos del IARAF, la presión fiscal de los tres niveles Nación, provincias y municipios, se ubicó en 2024 en el orden del 30,5%, medida como la relación entre recaudación respecto del PBI.
Expertos estiman que si la reducción de la presión tributaria se hiciera de manera gradual hasta que la recaudación sea compatible con un nivel de gasto público del 25% que el Gobierno estableció en el Pacto de Mayo, recién en 2033 creciendo al 5% promedio anual, la presión tributaria podría bajar a 22,9%.
Para Osvaldo Giordano, presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea, la reforma tributaria es «imprescindible», debido a que no hay manera de desarrollarse bajo el mismo esquema de impuestos.
«Es imposible que Argentina se desarrolle y sea competitiva con este sistema tributario. Esta es una cuestión que se nota todavía más en un contexto de estabilidad como el que atravesamos porque descoloca a la producción argentina frente a la competencia internacional. Alguien que exporta, termina ‘exportando impuestos’», explicó.
Puntualizó que un productor industrial, por ejemplo, dentro de su componente de costos va a tener algo de Ingresos Brutos, de impuesto al cheque, sellos, tasas municipales. Si se trata de un producto que también cuenta con retención a las importaciones, la presión se dispara. Todo esto descoloca respecto de los competidores internacionales.
Este es uno de los principales reclamos en los que espera concentrarse el flamante presidente de la UIA, Martín Rapallini, quien elogió la eliminación de derechos de exportación industriales, pero dijo que se debe profundizar la rebaja de impuestos.
En la UIA advierten, además, que los empresarios locales muchas veces chocan contra el hecho de que un producto importado termina pagando menos impuestos que otro generado dentro del país. Y señalan que a la hora de recorrer toda la cadena de producción, aparecen impuestos que tienen injerencia directa en el valor total del artículo final, a contramano de aquellos de origen externo.
Para Giordano, será necesario encontrar una alternativa «para que las provincias no se desfinancien». «Si el Gobierno nacional le dice a una provincia que elimine sellos o Ingresos Brutos, está más que claro que la respuesta, con toda la razón del mundo, será negativa dado que es la manera que tienen para financiarse las provincias. Ahí es donde deberán buscar alternativas», dijo.
Otro de los impuestos apuntados son las tasas municipales. Expertos citan los casos de municipios bonaerenses que han ido creando nuevas tasas en los últimos años. Aseguran que se trata de un «IIBB peor».
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ECONOMIA
El petróleo se disparó y superó los u$s110, tras nuevos ataques que sembraron pánico en los mercados

El precio del petróleo Brent rompió la barrera de los u$s110 por barril este miércoles. La escalada se produjo en medio de un fuerte nerviosismo por la guerra en Medio Oriente que no da tregua y amenaza con desestabilizar el suministro energético global.
El crudo de referencia mundial registró una suba de más de 7% en una sola jornada y tocó los u$s111, aunque luego retrocedió levemente hasta los u$s109. En el último mes, el avance supera el 50%, una cifra que no se veía desde las crisis geopolíticas más graves de las últimas décadas.
El detonante fue una serie de ataques lanzados por Irán contra infraestructura energética crítica en Qatar y Arabia Saudita, dos de los principales exportadores de hidrocarburos del planeta.
Los bombardeos provocaron un incendio en la refinería de Ras Laffan, ubicada cerca de Doha. Se trata de la principal planta de gas natural licuado del país, una instalación clave para el abastecimiento mundial.
También hubo impactos directos en un depósito de combustible para aviones. Las llamas se veían desde varios kilómetros de distancia, según reportes locales.
Por qué Irán atacó instalaciones energéticas en Qatar y Arabia Saudita
Estos ataques no llegaron de la nada. Se produjeron después de que Israel bombardeara las instalaciones gasíferas de Pars Sur, que forman parte del mayor yacimiento de gas del mundo.
Ese yacimiento es compartido entre Irán y Qatar. El ataque israelí fue interpretado en Teherán como una agresión directa a su infraestructura energética estratégica.
El Ejército iraní había prometido que la ofensiva no iba a quedar impune. Y cumplió. La respuesta llegó con contundencia y amplió el radio de acción del conflicto.
«Como ya advertimos, si la infraestructura de combustible, energía, gas y economía de nuestro país es atacada por los sionistas estadounidenses, atacaremos con vehemencia la fuente de la agresión y al enemigo«, declaró un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya.
Esta corporación de ingeniería y construcción es controlada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Sus palabras fueron citadas por la agencia de noticias local Fars.
Poco después de esa advertencia, se registraron los ataques a Qatar y los Emiratos. La amenaza se materializó en cuestión de horas.
Estados Unidos e Israel bombardearon este miércoles las instalaciones gasísticas situadas en la zona económica especial de energía de South Pars, en la ciudad de Asulayeh, a orillas del Golfo Pérsico, según reportó la televisión estatal iraní.
Cómo reaccionaron los mercados ante la escalada bélica
El crudo Brent repuntó más de 4% en cuestión de minutos hasta superar los u$s111 por barril. El nerviosismo se apoderó de los operadores en Londres y Nueva York.
El WTI, de referencia estadounidense, subió un 1,7% y alcanzó los u$s97 por barril. La brecha entre ambos contratos refleja el impacto diferencial según la geografía del conflicto.
Los precios de referencia del gas natural también se dispararon. Tanto en Europa como en Asia, los contratos registraron alzas superiores al 5%, informó la CNN.
Desde los primeros ataques a Irán lanzados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, los precios del petróleo se dispararon casi un 50%. Una escalada de tal magnitud pone en jaque la recuperación económica global.
El mercado mira con preocupación el estrecho de Ormuz. Por ese paso marítimo transita el 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
Irán cerró el estrecho como represalia. La medida asfixia el flujo de crudo hacia los principales consumidores y agrega presión alcista sobre los precios.
Qué medidas tomó Trump para contener el alza del petróleo
En ese escenario de enorme incertidumbre mundial y con fuertes cuestionamientos internos, el presidente estadounidense lanzó varias medidas de emergencia.
Trump anunció una exención de 60 días a la Ley Jones, que data de hace un siglo. La medida levanta durante dos meses la prohibición de que embarcaciones con bandera extranjera transporten carga entre puertos estadounidenses, buscando mitigar las disrupciones en el mercado petrolero.
«Esta acción permitirá que recursos vitales como el petróleo, el gas natural, los fertilizantes y el carbón fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses durante sesenta días», explicó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado.
La ley de 1920 tenía como objetivo promover la construcción naval estadounidense. Sin embargo, sus críticos sostienen que obstaculiza el libre comercio y encarece los costos para los consumidores.
Por separado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió también una licencia para autorizar ciertas transacciones entre entidades estadounidenses y la empresa petrolera estatal de Venezuela, PDVSA.
«Esta licencia beneficiará tanto a Estados Unidos como a Venezuela, al tiempo que respaldará el mercado energético mundial al aumentar la oferta de petróleo disponible«, dijo un portavoz del Departamento del Tesoro.
La flexibilización de sanciones a Venezuela marca un giro pragmático. Washington busca desesperadamente alternativas de suministro ante el cierre del estrecho de Ormuz.
La tensión entre Trump y la OTAN por el estrecho de Ormuz
Trump dijo que su país no necesita el estrecho de Ormuz. Amenazó con dejar su control a las naciones que dependen de esa vía estratégica y que no acudieron a su llamado para garantizar la seguridad.
«Me pregunto qué pasaría si ‘acabáramos’ con lo que queda del Estado terrorista iraní y dejáramos que los países que lo usan, nosotros no, se hicieran responsables del llamado ‘estrecho’», escribió en su red Truth Social.
«Eso haría que algunos de nuestros ‘aliados’ que no responden se pusieran las pilas, ¡y rápido!«, agregó el mandatario estadounidense con su estilo característico.
Estas nuevas advertencias llegan un día después de que Trump afirmara que la OTAN cometió «un error muy tonto» al rechazar su llamado para garantizar la seguridad de tanqueros y buques mercantes en el estrecho.
La reacción no tardó en llegar. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró que los miembros de la Alianza están discutiendo cómo reabrir el paso marítimo.
«He estado en contacto con muchos aliados y estamos de acuerdo en que debe de abrir de nuevo. Los aliados están discutiendo de forma colectiva cuál es la mejor forma de hacerlo«, dijo Rutte en rueda de prensa conjunta con ministros noruegos.
Rutte se reunió esta mañana en Oslo con el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre. Luego viajó a la localidad de Bardufoss para observar las maniobras organizadas por la OTAN desde hace una semana.
Las maniobras reúnen a cerca de 30.000 soldados de 14 países. Denominadas «Cold Response» (Respuesta Fría), incluyen también el norte de la vecina Finlandia.
Simulan una guerra contra un enemigo ficticio y tienen como objetivo reforzar la capacidad defensiva de la OTAN en el flanco norte, según explicó el Ministerio de Defensa noruego.
La coincidencia temporal entre estas maniobras y la crisis en Medio Oriente no pasó desapercibida. Los mercados interpretan cada movimiento militar como una señal de mayor escalada.
El petróleo seguirá siendo el termómetro de esta crisis. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado y los ataques continúen, los precios del crudo mantendrán su trayectoria alcista y la economía global seguirá en alerta máxima.
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ECONOMIA
Inflación mayorista: cuánto puede anticipar del próximo dato minorista y qué variables claves no contempla

La inflación mayorista registró una suba de 1% en febrero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), constituyendo el menor incremento mensual desde finales de 2022. Este resultado generó expectativas sobre la evolución de la inflación minorista para los próximos meses, en un contexto donde el presidente Javier Milei anticipó que en agosto podría comenzar con cero. Sin embargo, especialistas subrayan que este índice no contempla variables clave que afectan el comportamiento de los precios al consumidor.
Tras conocerse el dato de febrero, Milei afirmó que la evolución de los precios mayoristas “anticipa lo que viene para la minorista” y sostuvo que ese índice “está bajando”. Como marzo suele mostrar una suba en la inflación minorista por factores estacionales, la expectativa oficial es que la desaceleración se consolide después del primer trimestre. No obstante, informes de consultoras privadas y economistas advierten que la inflación al consumidor está condicionada por elementos que no se reflejan en el indicador mayorista.
La inflación mayorista mide la variación de precios de bienes producidos localmente y de productos importados antes de llegar al consumidor final, pero omite los servicios, un segmento que en el último año presentó incrementos superiores al promedio de los bienes. Claudio Caprarulo, economista de Analytica, explicó que “la inflación mayorista es un buen indicador para entender la dinámica de los precios, pero hay que considerar que es una metodología diferente a la del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es aquel que afecta directamente nuestro bolsillo”.

En enero, cuando el IPC fue de 2,9%, el rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles mostró un incremento de 6,8%, impulsado principalmente por el aumento de las tarifas de agua, electricidad y gas bajo el nuevo esquema de subsidios económicos. El segmento de servicios explicó una parte sustancial del aumento mensual en el índice general, con un alza de 4% en febrero frente al 2,3% registrado en bienes. Para marzo, Analytica proyecta que el IPC mostraría una suba similar a la de febrero (2,9%).
El 1% de inflación mayorista de febrero se explicó en gran medida porque los productos importados presentaron una deflación del 2,7%, a consecuencia de la estabilidad en el dólar en el arranque del año, mientras que los nacionales tuvieron una suba del 1,3%. Entre los productos nacionales, las divisiones que más contribuyeron al aumento del IPIM fueron petróleo crudo y gas (0,27%), alimentos y bebidas (0,26%), productos agropecuarios (0,24%), productos refinados del petróleo (0,23%) y energía eléctrica (0,12%).
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, coincidió y aseguró que “a pesar del 1% de los mayoristas en febrero, es poco probable que la inflación de marzo sea del 1 por ciento. Estará en torno al 3 por ciento”. Según el economista, esto se debe tanto a factores estacionales —como el aumento en indumentaria y educación— como también a subas pendientes en tarifas, carnes y combustibles.
En ese sentido fue el último informe de JP Morgan, en donde sugieren que el IPC de marzo se ubicará cerca del 3% mensual. El banco estadounidense estimó que la inflación mensual permanecerá por encima del 2% hasta el segundo trimestre, con una posible desaceleración hacia el 1,5% recién en el segundo. Aunque con la advertencia de que, para lograr una anual en torno al 10%/15%, serán necesarios cambios estructurales.
En lo que va del mes, consultoras como Analytica, Econviews y LCG detectaron incrementos sostenidos en los precios de alimentos y bebidas, especialmente en carnes, lácteos y panificados. Analytica relevó un aumento semanal de 0,2% en el Gran Buenos Aires y un promedio mensual de 2,2% en las últimas cuatro semanas. Los mayores incrementos se dieron en pescados y mariscos (8,5%) y carnes y derivados (3,7%). Econviews observó una suba mayor, de; 0,8% en supermercados, con fiambres creciendo 5,8%. LCG informó un alza de 1,1% en alimentos y bebidas en la segunda semana de marzo, con un acumulado mensual de 2,7%. El promedio móvil de las últimas cuatro semanas en ese rubro se ubicó en 3,7%.

El análisis de LCG indicó que el 75% de la inflación semanal se explicó por los aumentos en carnes y lácteos. Además, el 13% de los productos de la canasta relevada presentó incrementos esa semana, porcentaje que se mantuvo elevado respecto a meses previos. El desglose muestra que carnes, bebidas, panificados y lácteos encabezaron las subas, todos con aumentos superiores al 3%.
Luego del mal dato de febrero, el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la dinámica inflacionaria a un proceso de corrección de precios relativos, con recomposición de tarifas y ajustes regulatorios en sectores clave. Según Caputo, esta situación responde a la necesidad de modificar precios que quedaron rezagados frente al promedio general, en línea con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, previo al dato de febrero, los analistas privados ajustaron al alza sus proyecciones de inflación para ese mes y marzo. Para el tercer mes del año, la estimación se elevó de 2,2% a 2,5%. No obstante, los economistas advierten que el margen de error creció por la aceleración registrada en el último tramo del verano.
Otro factor que va a jugar en marzo es el impacto del conflicto en Medio Oriente, que llevó a que los combustibles también se ubicaran en el centro del análisis privado. Eco Go estimó que un traslado parcial del aumento internacional del barril de petróleo podría derivar en una suba de hasta 8,7% en el precio de la nafta, con un impacto de 0,3 puntos porcentuales en el IPC. En escenarios de traslado total, la incidencia podría llegar a 1,1 puntos porcentuales.
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ECONOMIA
Milei celebró baja de inflación mayorista: por qué no prevén un impacto rápido en las góndolas

«TSUNAMI DE CHANES», (sic) escribió Javier Milei en su cuenta de X al rato de que se conociera el dato de inflación mayorista de febrero, que dio 1,0%. En enero pasado había sido del 1,7 por ciento.
El festejo en mayúsculas no fue exclusivamente por el número divulgado por el Indec. Respondió a un posteo previo de Felipe Núñez, asesor de Luis Caputo en el ministerio de Economía.
«Siendo más precisos, la inflación mayorista mensual dió 0,979%. Así que la inflación arrancó con 0, antes de agosto. El Presidente nuevamente tuvo razón», escribió Núñez, un funcionario que suele ser «picante» en las redes sociales.
Con su posteo, el Presidente se sumó a la reivindicación, a pesar de que la promesa presidencial fue de llevar a «0» a la inflación minorista.
¿Por qué bajó la inflación mayorista?
La clave para comprender la desaceleración de la inflación mayorista hay que encontrarla en lo que pasó con los productos importados.
Los bienes que llegan desde el exterior registraron una deflación de 2,7% en febrero.
Los productos nacionales registraron un alza de tan sólo el 1,3%.
Para terminar de comprender el dato del 1,0% de inflación mayorista hay que saber que los precios de la energía subieron nada menos que el 7,1%, por efecto de la quita de los subsidios en el sector.
«El tipo de cambio promedio cayó 2,7% el mes pasado», señaló a iProfesional el economista Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go.
Es decir, en este indicador se vio, acaso por primera vez en el año, el poderoso rol del ancla cambiaria. Al menos en el segmento mayorista.
¿La tendencia impactará en las góndolas de supermercados?
«Este dato en los precios mayoristas debería ralentizar la inflación futura», apuntó Menescaldi.
«El impacto va a ser por las importaciones que tuviste en el mes, el resto ya acumulado en stocks queda a precio viejo, más las tasas de interés que juegan su partido», añadió el economista en diálogo con iProfesional.
Luis Caputo también festejó en las redes sociales. «La suba mensual del IPIM es la menor desde mayo de 2025, cuando el indicador había registrado una baja de 0,3%. Asimismo, se trata de la tercera vez desde junio de 2020 en que el IPIM muestra una variación mensual de 1% o menor», posteó.
«Buen dato de inflación mayorista que tarde o temprano veremos en minorista. Felicitaciones Ministro @LuisCaputoAR. VLLC!», sintonizó el ministro Federico Sturzenegger.
De todas formas, es improbable que este indicador favorable se refleje en el índice minorista en el cortísimo plazo. Básicamente porque este mes se viene dando una súbita alza de los combustibles, producto de la guerra en Medio Oriente.
Sube el petróleo, sube la nafta: el impacto en la inflación
Durante la primera quincena del mes, las compañías aumentaron los precios de la nafta entre 8% y 10%, dependiendo la marca y la zona del país.
Por la guerra en Medio Oriente, el precio del crudo tipo Brent, de referencia para la Argentina, cerró ayer en u$s100.
Implica un alza del 54% respecto del valor que el barril mostraba antes del inicio del conflicto bélico.
En este contexto, el valor (en pesos) del litro de nafta súper ya supera los $1.800 en el área metropolitana, mientras que la versión premium y el diesel premium ya superan con comodidad los $2.000 por cada litro.
Recomposición de márgenes: lo que viene
«La inflación mayorista continuó por debajo de la minorista en bienes: 1% vs. 2,3% en febrero. Esto ocurre hace 5 meses de manera consecutiva, por lo que cabe pensar que esta dinámica esconde cierta recomposición de márgenes del sector minorista, los cuales se habían comprimido fuerte entre mayo y septiembre de 2025″, apuntó un informe de la consultora LCG.
El dólar estable, no obstante, debería jugar un rol favorable para la desaceleración de los precios minoristas.
«La estabilidad cambiaria quita presión sobre los bienes transables y por ende sobre el índice de inflación mayorista, donde el peso de estos es más relevante. No obstante, ajustes de tarifas y combustibles y una inercia todavía alta en el segmento minorista impondrán un piso a la convergencia. Para este 2026 proyectamos una inflación mayorista anual en torno al 30% medida a diciembre», concluyó la consultora dirigida por el economista Javier Okseniuk.
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impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
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