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ECONOMIA

Se viene una flexibilización clave del cepo al dólar: el importante beneficio que tendrán empresas

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El ministro Luis Caputo dio otro paso hacia la «normalización» del mercado. Si bien el resultado de la licitación del Bonar 2029 despertó algunas críticas por la expectativa que se había generado en las horas previas, los pesos pesados de la City celebran la primera emisión de un título de deuda soberana en dólares tras casi ocho años: más allá del monto y la tasa, es una señal de «ir saliendo de a poquito» para rollear vencimientos en moneda extranjera, como lo hacen todos los países «normales».

No solo es visto como un puntapié hacia un pronto regreso al mercado internacional de deuda, con emisión de títulos de legislación extranjera y mayores plazos y volúmenes, sino que además puede ser parte de la cadena que finalmente conduzca a la liberación de los controles al mercado de cambios y a los movimientos de capital, cuyos principales afectados siguen siendo las empresas, no tanto los individuos.

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Además, si bien la tasa 9,26% con la que el nuevo Bonar 2029 salió al mercado estuvo ligeramente por encima de lo esperado, de todas maneras celebran que está por debajo de lo que rinden sus comparables. Lo mismo para el monto: en las horas previas se había especulado con cifras superiores, pero los u$s1.000 millones que se captaron estuvieron en la zona del objetivo que anticipó Caputo y es considerado un buen número para lo que fue un test al mercado.

Camino clave hacia el desarme final del cepo al dólar

Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment, afirma ante iProfesional que esta primera emisión fue, como en el fútbol, apenas un precalentamiento para empezar a jugar: el partido, que se jugará con títulos de legislación extranjera, se daría durante el primer bimestre del próximo año. Para eso, el Gobierno primero deberá obtener la aprobación del Presupuesto en el Congreso y el aval legislativo para avanzar con colocaciones de deuda afuera.

De acuerdo con Chialva, el Gobierno deberá avanzar con colocaciones en Nueva York para garantizar el rollover de la deuda en dólares y después desarmar las restricciones al mercado cambiario y a los movimientos de capitales. La premisa es no invertir el orden «para que no termine como Macri». El riesgo es que, como en 2018, un eventual ruido gatille la salida de grandes jugadores y, con el mercado liberado, derribe todo lo demás.

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Gabriel Caamaño, director de Outlier, destaca ante iProfesional que en la Argentina suele hacerse al revés: primero liberan los controles y después salen a captar dólares en los mercados internacionales. Por lo menos, así ocurrió en los 90’s, con Carlos Menem, y en 2016, con Mauricio Macri. Pero ahora, con Javier Milei, «se está intentando algo distinto»: avanzar con el rollover de la deuda antes de terminar de levantar las restricciones al mercado.

Caamaño estima que la salida al mercado internacional de deuda, con emisión de títulos Globales, se dará durante el primer semestre del próximo año. Pero dependerá de la decisión de Caputo, que podría seguir captando fondos a través de colocaciones como esta u operaciones «REPO» mientras termina de eliminar completamente los controles. También, destaca, dependerá de cómo evolucione el frente externo, que suele condicionar las decisiones.

Por lo pronto, desde el 1° de enero de 2026 se liberará un nuevo tramo de los controles cambiarios que todavía afecta a las empresas: las multinacionales podrán volver a girar utilidades al exterior sin restricciones. Se trata de una flexibilización que el Gobierno había anticipado en abril, cuando presentó el esquema de bandas cambiarias, levantó el cepo para personas físicas y anunció el acuerdo con el FMI. Punto clave: no habrá normativa del BCRA, sino que simplemente expirará la vigencia de la prohibición y la autoridad monetaria no instaurará nuevas restricciones. 

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En aquel momento, el Ejecutivo había diferenciado dos universos de deuda por remisión de utilidades: el stock acumulado hasta fines de 2024 y el flujo de ganancias generado durante 2025. Para el primer caso, el Banco Central ofreció el Bopreal, un bono en dólares que tuvo escasa aceptación. En cambio, las utilidades correspondientes a 2025 quedarán automáticamente habilitadas para ser giradas al exterior una vez que venza la prohibición vigente, sin necesidad de una nueva norma del BCRA.

El impacto potencial sobre las reservas es motivo de debate en el mercado. Consultores con llegada a multinacionales estiman que el monto no sería significativo en relación con la demanda mensual de dólares de los ahorristas, que en noviembre mostró una desaceleración por primera vez desde la eliminación del cepo a personas humanas. De todos modos, el desarme del cepo no será total: seguirá vigente la restricción para la compra de divisas con fines de atesoramiento por parte de empresas. El fin de esta medida dependerá del éxito del Gobierno en captar más dólares.

Test superado, con inversores locales al frente

Chialva estima que los que ingresaron a la licitación (positiva, desde su óptica) fueron principalmente inversores locales. Afirma que hay una «pelea» con los fondos de afuera, que quieren financiar a la Argentina pero a una tasa superior a la que el equipo de Caputo está dispuesto a aceptar. Clásica pelea, ni más ni menos. Pero cree que el orden macroeconómico del país y el respaldo de Trump a Milei puede torcerles el brazo para que presten a tasas menores.

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Pedro Siaba Serrate, líder de research de PPI, destaca ante iProfesional que los inversores locales, que habrían liderado la licitación, tienen bajo incentivo a rotar. Por esto cree que, por lo menos en el corto plazo, probablemente mantendrán el nuevo Bonar 2029 en cartera, sin rotación ni negociación agresiva. Además, desestima que el rendimiento converja rápidamente a la curva de los Bonares, arriba del 10% en promedio.

Caamaño sostiene que el resultado de la convocatoria es positivo, aun con una tasa de corte un poco superior a la que había anticipado el ministro, por debajo del 9%. Lo considera así por la señal que Caputo buscaba y logró enviar a los inversores: un avance progresivo hacia la «normalización». En este caso, un intento por volver al mercado internacional de deuda voluntaria pero sin antes desmontar las capas que aún quedan del cepo cambiario.

De acuerdo con Javier Timerman, socio de Adcap, el mercado «se abre de a poco y se cierra de golpe». Es por ello que empezar a trabajar en emisiones chicas, como esta, a tasas «apetecibles» para los inversores, es la única manera de generar confianza, proceso que tarda un tiempo. En redes sociales, se diferenció de los críticos del resultado de la licitación, que argumentaban que la tasa de corte fue superior a la que en las últimas semanas emitieron deuda empresas locales y provincias, inferior al 9%.

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ECONOMIA

La fase 4 arrancó mejor de lo esperado: El Central compró reservas todos los días y el dólar no paró de caer

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Santiago Bausili, presidente del BCRA EFE/Lenin Nolly

El arranque de la fase 4 del plan monetario resultó óptimo para el Gobierno. El Banco Central (BCRA) compró muchos más dólares en lo que va de enero de lo que esperaban incluso los más optimistas del mercado. A su vez, el tipo de cambio oficial también perdió terreno y cerró el viernes en su menor valor del año: $1.455 para el minorista y a $1.430 el mayorista.

Las compras de dólares por parte del Central llegaron a los USD 685 millones en la primera parte de enero y si no sucede nada inesperado superarán con comodidad los USD 1.000 millones en el mes.

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Esta nueva demanda de divisas que se sumó al mercado no impidió que el tipo de cambio baje de manera constante, sobre todo en la última semana. La primera conclusión obvia es que en el arranque de 2026 la oferta de dólares superó a la demanda.

Más allá de las liquidaciones de la cosecha fina, es probable que algunas empresas que colocaron deuda en el exterior post elecciones legislativas ahora estén ingresando parte de los dólares obtenidos. Además continúa el apetito de Wall Street por riesgo argentino: Telecom colocó un nuevo bono por USD 600 millones y Macro otro de USD 400 millones en la última semana.

Pero lo más relevante es que se desplomó la demanda de divisas. Parece una consecuencia también bastante obvia luego de meses de compras récord de dólares en medio de la gran incertidumbre preelectoral. En septiembre, con la victoria de los intendentes kirchneristas en la provincia de Buenos Aires, se vivió el momento más dramático. Ese mes las compras para atesoramiento por parte del público llegaron a nada menos que USD 4.600 millones.

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La compra del BCRA calzó
La compra del BCRA calzó con decisiones de desarme parcial de algunos ahorros en dólares
EFE/ Rayner Peña R

En noviembre, ya con más tranquilidad tras la victoria del oficialismo en las legislativas, ese volumen se desplomó a solo USD 1.000 millones. Y es muy probable que se haya mantenido en esos niveles bajos tanto en diciembre como en lo que va de enero. Muchos de los que compraron un total de USD 30.000 millones desde la apertura del cepo cambiario hasta las elecciones salieron a vender parte del “canuto”. Algunos lo habrán hecho para pagar impuestos, otros para hacer frente a gastos corrientes o para vacaciones.

El Gobierno también hizo lo suyo para aplacar la demanda de dólares. La suba de tasas para plazos cortos que llevó adelante el Tesoro en la última licitación fue determinante para la caída del tipo de cambio en las últimas jornadas. Las Lecap más cortas, a una y dos meses, se colocaron a tasas de hasta 50% anual en pesos.

Hubo otros instrumentos que le dieron respuesta a los inversores que buscan cobertura sin necesidad de comprar dólares, como la suscripción de títulos atados al tipo de cambio oficial o contratos de dólar futuro. También hubo venta de dólares por parte del Tesoro, sobre todo en el arranque del año.

La denominada “fase 4” del plan monetario tiene como eje central la remonetización de la economía, a partir de la emisión de pesos por parte del Central contra la acumulación de dólares. El objetivo es adquirir al menos USD 10.000 millones a lo largo del año, aunque desde el propio equipo económico indicaron que podrían llegar a USD 17.000 millones, dependiendo de dos factores: el excedente de dólares financieros y la firmeza de la demanda de pesos.

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La remonetización aceita la economía
La remonetización aceita la economía y permite absorber el aumento de reservas del BCRA
REUTERS/Francisco Loureiro

La caída del tipo de cambio por excedente de divisas y la suba de tasas de interés por escasez de pesos parecen indicar que todavía hay mucho espacio para que este proceso se mantenga en curso.

Con la compra de dólares el Central ya inyectó un billón de pesos, equivalente a 2,1% de la base monetaria. Pero la suba de tasas refleja que el proceso debería continuar hasta encontrar un punto de mayor estabilidad.

El FMI también dio su apoyo a la dinámica observada en el arranque de 2026. En la primera conferencia del año, desde Washington la vocera del organismo se mostró satisfecha porque el proceso de acumulación de reservas “se dio más rápido de lo esperado”.

Pero no todas son buenas noticias para el plan. La inflación de 2,8% de diciembre resultó más alta de lo previsto y plantea algunas dudas respecto a la velocidad del proceso de desinflación para 2026. Por un lado, porque el Central inyecta muchos pesos para comprar dólares y hay que ver hasta dónde acompaña la demanda.

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Al mismo tiempo este año continuará el reacomodamiento de precios relativos como sucede con las tarifas de servicios públicos. La necesidad de seguir bajando subsidios obliga a incrementos por encima de la inflación, lo que finalmente repercute en el índice.

La suba de diciembre estuvo concentrada justamente en esos rubros, mientras que alimentos y bebidas aumentó 2,4%, por debajo del promedio.

Ahora la expectativa es que el índice de enero esté más cerca del 2% y que a partir de febrero ya se vuelva a perforar ese nivel. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado divulgado por el BCRA, los analistas esperan que en junio descienda al 1,5%, un nivel que alcanzó por última vez en mayo pasado.

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La consultora Invecq se mostró cauta en relación al proceso de desinflación que tendrá lugar en el año: “Para 2026 la inflación anual se ubicaría en torno al 25 por ciento. La experiencia muestra que los procesos de desinflación son prolongados y complejos, y que la convergencia hacia tasas de un dígito suele demorar varios años”.

Pasada la primera etapa, reducir
Pasada la primera etapa, reducir la tasa anual de inflación es un proceso lento y gradual
REUTERS/Agustín Marcarián

La actividad tampoco termina de acomodarse a las nuevas reglas de juego y sufre la transición. Datos del ministerio de Trabajo reflejaron que en octubre se perdieron 33.000 puestos de trabajo registrados, el mayor nivel desde el primer trimestre de 2024. Casi todos los rubros expulsaron empleados, encabezados por la industria, pero también construcción y comercio minorista. También se ajustó fuerte la dotación de empleados del sector público nacional, acompañando la tendencia de las empresas.

Este achicamiento parece relacionarse a dos factores. Por un lado, la caída de la demanda interna, que impactó con menor facturación en muchos sectores. Pero al mismo tiempo también hay un proceso de búsqueda de eficiencia acelerada por parte de las empresas. La inflación y la devaluación constante permitían ganancias extraordinarias, que disimulaban estructuras demasiado grandes.

La tecnología y en especial la irrupción de la Inteligencia Artificial también genera reemplazos de empleados por procesos automáticos. Este proceso en marcha continuará al menos en la primera parte de 2026.

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Fernando Marull, por su parte, advirtió que el principal riesgo del año sigue siendo “la calle”. “La suba de la inflación de los últimos meses y salarios que no acompañaron provocarán un repunte en los índices de pobreza. “Hoy no es una preocupación, pero sí un tema a monitorear”.

El economista y director de la consultora FMyA es más optimista sobre el proceso de desaceleración inflacionaria. Espera 2,1% en enero a partir de los mejores de datos que vienen llegando de alimentos en las primeras semanas del mes. Y pronostica 22% para todo 2026, casi 10 puntos porcentuales por debajo del año pasado.

Imagen generada por inteligencia artificial
Imagen generada por inteligencia artificial que ilustra una versión futurista de Buenos Aires, donde el emblemático Obelisco está rodeado de rascacielos inteligentes, pantallas digitales y drones que transitan el aire. La bandera argentina ondea majestuosamente en el centro de una ciudad hiperconectada, mostrando avances en tecnología y urbanismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Luis “Toto” Caputo cerró la semana con la mejor noticia para los mercados y que es su gran caballito de batalla desde el arranque del gobierno de Javier Milei. El año pasado cerró con superávit primario (1,4% del PBI) y financiero (de 0,2%).

La continuidad del proceso de mejora de las cuentas fiscales, que ya lleva dos años, es lo que finalmente propiciará una caída más significativa del riesgo país. La acumulación de reservas que está llevando adelante el Central va por el mismo camino.

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Con este escenario, los grandes bancos de inversión en Wall Street ya se preparan para que suceda lo que impidió la incertidumbre electoral el año pasado: el regreso de Argentina a los mercados de financiamiento internacional.



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ECONOMIA

De YPF a Telecom, hay boom de ON: rinden hasta 8% en dólares y estos son las que elige la City

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El mercado argentino de Obligaciones Negociables (ONs) atraviesa una etapa de redefinición que marca un quiebre respecto de los años previos. Tras un largo período dominado por el riesgo soberano y la incertidumbre macro, el crédito corporativo volvió a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión en dólares.

Este jueves, Telecom Argentina colocó obligaciones negociables por u$s600 millones en el mercado de Nueva York. La operación generó un interés sin precedentes entre inversores institucionales.

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En general, no se trata de un regreso ingenuo ni generalizado, ya que el mercado volvió, pero lo hizo con una lógica mucho más selectiva, donde el análisis de balances, el perfil de vencimientos y la generación de caja pesan más que nunca.

Hoy, el universo de ONs se estructura como un mapa claramente segmentado, en el que conviven emisores de alta calidad crediticia, compañías con historias de crecimiento bien definidas y otros nombres que siguen pagando tasas elevadas como compensación por riesgos estructurales.

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La consecuencia es un mercado que ya no paga cualquier spread y que discrimina con mayor precisión entre ganadores y rezagados.

ONs en dólares bajo ley extranjera

El núcleo del mercado sigue estando en las ONs en dólares emitidas bajo ley extranjera, donde se concentran los mayores volúmenes, la mejor liquidez y la referencia de precios para todo el sistema. En este segmento, el inversor encuentra rendimientos que, en términos generales, se ubican entre el 6,5% y el 8,5%, con diferencias que responden más al perfil crediticio del emisor que al contexto macro.

Dentro de este universo, el sector Oil & Gas se consolidó como el verdadero ancla del mercado corporativo argentino. No solo por tamaño, sino porque reúne una combinación que hoy el mercado valora especialmente: ingresos dolarizados, capacidad exportadora, costos competitivos y balances que, en la mayoría de los casos, muestran niveles de endeudamiento razonables.

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Vista Energy y Pampa Energía

Vista Energy se posicionó como uno de los créditos más consistentes del mercado. Su ON VSCVO con vencimiento en junio de 2033 rinde en torno al 7,6%, mientras que la VSCTO a diciembre de 2035 se mueve apenas por encima de ese nivel. El mercado reconoce en estos instrumentos un perfil de bajo riesgo relativo dentro del contexto argentino. La compañía exporta una porción significativa de su producción, vende a paridad de exportación y proyecta un crecimiento sostenido del EBITDA, lo que se traduce en una trayectoria clara de reducción del leverage.

Esa combinación explica por qué sus bonos muestran menor volatilidad que el promedio del sector.

Pampa Energía ocupa un lugar similar dentro del mapa. La MGCOO con vencimiento en diciembre de 2034 rinde cerca del 7,8%, mientras que tramos más cortos como MGCMO (2031) o más largos como MGCRO (2037) mantienen una curva relativamente plana. El atractivo de Pampa no pasa solo por la tasa, sino por la diversificación de negocios y un ratio de deuda neta cercano a 1x EBITDA, uno de los más bajos entre sus comparables.

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Tecpetrol y YPF

Tecpetrol, con su ON TTCDO a noviembre de 2030, ofrece un rendimiento cercano al 7,8%. El mercado incorporó el aumento del endeudamiento tras las últimas emisiones, pero también valora que el perfil de vencimientos quedó aplanado y que la compañía mantiene una posición relevante en Vaca Muerta. La TTCAO con vencimiento en 2033 se mueve con un spread algo menor, reflejando mayor confianza en el mediano plazo.

YPF, por su parte, continúa siendo el benchmark absoluto del crédito corporativo argentino. Su curva es la más completa del mercado, con tickers que van desde YCAMO (2027) hasta YCANO (2047). En el tramo medio, bonos como YMCUO y YMCXO (2031) o YMCJO (2033) rinden entre 7,5% y 8%, mientras que el YM34O (2034) se posiciona levemente por encima. La lectura dominante es que el riesgo de YPF ya no es operativo, sino macro. Por eso, su spread funciona como un proxy del riesgo país, pero con el respaldo de un balance que muestra una transición clara hacia un modelo más enfocado en shale y exportaciones.

Pan American Energy y Pluspetrol

Pan American Energy ofrece un perfil algo distinto. Sus ONs PNDCO (2027) y PNXCO (2032) rinden entre 6,8% y 7,4%, con menor liquidez que los grandes nombres del sector, pero con un respaldo operativo sólido. El mercado reconoce la fortaleza de sus activos, aunque exige algo más de premio por el nivel de endeudamiento y la evolución reciente de resultados.

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Pluspetrol, en tanto, paga spreads más altos. Las ONs PLC5O (2031) y PLC4O (2032) rinden entre 7,9% y 8,2%, reflejando un leverage más elevado. Sin embargo, el fuerte crecimiento de producción y ventas explica por qué sigue siendo un nombre seguido de cerca por los inversores dispuestos a asumir algo más de riesgo.

TGS

Transportadora de Gas del Sur se consolidó como uno de los créditos más defensivos del mercado. Sus ONs TSC3O (2031) y TSC4O (2035) rinden entre 7,3% y 8%, con la particularidad de que la compañía presenta deuda financiera neta negativa.

En un contexto donde la solvencia volvió a ser un factor clave, ese atributo explica la fuerte demanda por estos instrumentos.

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Utilities

El segundo gran bloque del mapa lo conforman las utilities, un sector que se vio beneficiado por la normalización tarifaria y la mayor previsibilidad regulatoria. Aquí aparecen nombres como Genneia, Edenor y YPF Luz, cada uno con matices propios.

Genneia, con su ON GN49O a diciembre de 2033, rinde alrededor del 8%. El atractivo pasa por su alto nivel de ingresos dolarizados y su posicionamiento en energías renovables, un segmento que ofrece visibilidad de largo plazo.

Edenor paga más -por su mayor riesgo-. ONs como DNC7O (2030) o DNC8O (2026) muestran rendimientos que pueden superar el 9%, reflejando que el mercado todavía exige una prima por el riesgo regulatorio, aun cuando la Revisión Quinquenal Tarifaria mejoró significativamente el panorama.

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YPF Luz se ubica en un punto intermedio. Bonos como YFCJO (2032) o YFCOO (2028) rinden en torno al 7,5%–7,8%, combinando exposición a energía con contratos relativamente estables.

Consumo, telecomunicaciones e infraestructura

Fuera del sector energético, el mapa se vuelve más heterogéneo. Telecom Argentina presenta una curva con pendiente marcada, producto de vencimientos concentrados. Las ONs TLCMO (2031) y TLCPO (2033) rinden cerca del 7,8%, mientras que los tramos cortos como TLC1O (2026) funcionan más como instrumentos tácticos.

IRSA, con los tickers IRCFO (2028) e IRCPO (2035), ofrece rendimientos del 7% al 8%, respaldados por un perfil de deuda manejable y activos reales de calidad, aunque con menor liquidez.

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Aeropuertos Argentina 2000, a través del ARC1O (2031), aparece como uno de los créditos más conservadores del segmento, con un rendimiento cercano al 6,9% y vencimientos relativamente bajos en los próximos años.

Arcor, mediante RC1CO (2033), rinde alrededor del 7,2%, aunque el mercado muestra menos entusiasmo por el sector consumo frente a la fortaleza relativa de energía.

Ley argentina, tasas altas pero con otro riesgo

El segmento de ONs bajo ley argentina ofrece rendimientos más elevados, pero con un perfil de riesgo claramente distinto. Aquí aparecen tickers como CAC8O, CACBO y CACDO de Capex, los instrumentos de MSU (MSSEO, MSSFO, MSSGO) o algunas series de CGC y Oleoductos del Valle.

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En varios casos, los rendimientos superan el 10%, pero la menor liquidez y el riesgo jurídico hacen que estos instrumentos queden reservados para estrategias tácticas o perfiles agresivos.

Uno de los puntos más relevantes del informe es la comparación con corporativos de la región. A igual calificación crediticia, las ONs argentinas pagan spreads significativamente más altos que emisores de México, Brasil o Chile. Bonos de YPF o Vista, por ejemplo, ofrecen entre 300 y 350 puntos básicos adicionales frente a comparables regionales.

Esa diferencia no responde a balances, sino al componente macro, y para muchos inversores representa una oportunidad asimétrica.

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ECONOMIA

El dólar cayó por cuarto día seguido y marcó el precio más bajo en dos meses

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El dólar mayorista baja 25 pesos o 1,7% en enero.

En el inicio del año se acentúa la tendencia bajista para el dólar, con la particularidad que la misma se está produciendo en simultáneo con una serie comprador del Banco Central, que absorbió cerca de USD 600 millones a partir del 5 de enero.

Este viernes el dólar al público experimentó una baja de 15 pesos o 1%, a $1.455 para la venta en el Banco Nación, la mayor caída diaria desde el 7 de noviembre, cuando descontó 30 pesos.

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La baja de la cotización al público es consecuencia del descenso de la divisa en el mercado mayorista, donde cayó por cuarto día seguido. Este viernes restó once pesos o 0,7%, a $1.430, un mínimo desde el 21 de noviembre.

Dado que el BCRA estableció para la fecha un techo de su régimen de bandas cambiarias en los $1.546,18, el tipo de cambio oficial se asienta ahora a 116,18 pesos o 8,1% de ese límite de libre flotación, la mayor amplitud desde el 17 de noviembre (8,4%).

La escasa expectativa devaluatoria se hizo evidente en todas las franjas del mercado. Por ejemplo, el dólar blue descontó diez pesos o 0,7%, a $1.500, para caer 30 pesos o 2% en enero.

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En el mercado de futuros todas las posiciones negociaron en rojo y las posturas para fin de mes se pactaban a $1.450 (-0,8%), bien por debajo del techo de las bandas oficiales, previsto en $1.563,26 para el cierre de mes.

El contrato para fin de febrero, a $1.489,50 (-0,7%) se negociaba a 117,50 pesos o 7,9% del techo de las bandas oficiales, establecido a $1.607,03, al ampliarse en función de la inflación de diciembre, que el Indec informó en 2,8 por ciento.

“La expectativa de mayor oferta de divisas, alentada por un mayor apetito táctico por apuestas al carry-trade en el actual escenario financiero, es que continúa promoviendo un descenso del dólar mayorista hasta cerca de $1.430. En busca de contribuir a un círculo virtuoso, los inversores esperan que las autoridades extiendan la estrategia de compra de divisas, regulándola el ritmo de la demanda de dinero, con un repunte ayudando a la actividad económica», afirmó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.

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Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, observó que las compras del Central se produjeron por “un monto que supera ampliamente el 5% del volumen operado en el mercado que la entidad había anticipado que adquiriría, con el objetivo de evitar presiones sobre la cotización del dólar. La estrategia fue destacada incluso por el FMI, cuya portavoz Julie Kozack señaló que el organismo ve con buenos ojos las medidas adoptadas para recomponer las reservas, en el marco de los recientes ajustes en los esquemas monetario y cambiario”.

Sobre la acumulación de reservas, Kozak afirmó que el atesoramiento empezó el año a un ritmo más rápido de lo previsto. Las compras de reservas del BCRA superaron el 5% del volumen diario mínimo de divisas en la mayoría de los días, por lo que el proceso de acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy positivo”.

“A pesar de que el BCRA viene comprando dólares en las últimas semanas e inyectando liquidez, el tipo de cambio se mantuvo estable, en parte apoyado por la venta de instrumentos dólar linked por parte del BCRA como cobertura y por la decisión del Tesoro de convalidar tasas más altas en el tramo corto en la licitación para asegurar un alto rollover y mantener la liquidez del mercado ajustada», señaló Max Capital.

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“En conjunto, el mix de política sugiere un ancla cambiaria junto con condiciones de liquidez estrictas, probablemente empujando marginalmente las tasas al alza y, sobre todo, incrementando la volatilidad. De hecho, las tasas han sido volátiles en las últimas semanas y este esquema probablemente continúe en las próximas semanas”, acotó el informe.

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