ECONOMIA
Sugestivo silencio de Cristina Kirchner: ¿está anímicamente golpeada o se replegó para contraatacar?

El furibundo discurso de Javier Milei en la apertura de sesiones del Congreso generó comentarios de todo el ámbito político y se viralizó en medios del exterior. Pero llamó la atención el hecho de que no haya hablado quien es, precisamente, el blanco preferido de las críticas oficialistas: Cristina Fernández de Kirchner.
Para sorpresa de todos, no hubo un «Che Milei» firmado por la ex presidente. Y, a esta altura, su mutismo se transformó en un hecho político; hace casi tres meses que no publica sus documentos críticos en los que suele pronosticar un final de caos financiero para la gestión libertaria.
Lo cierto es que, si Cristina quisiera aprovechar la excusa del discurso de Milei para reforzar su vínculo con la militancia, no le faltarían argumentos. Para empezar, la crisis de la industria se transformó en tema central de la agenda, y Milei no sólo no la niega sino que afirma que es parte del cambio de paradigma, y que la cúpula industrial estaba complotada con la propia Cristina para desestabilizar al gobierno durante los meses previos a la elección legislativa de octubre.
Pero, además, Cristina tiene más argumentos para criticar al gobierno: el IPC consolida una tendencia alcista, y los economistas que participan en la encuesta REM del Banco Central acaban de corregir al alza sus previsiones. Al mismo tiempo, se acumulan siete meses consecutivos de caída real en la recaudación tributaria, lo cual pone una nota de duda sobre la sostenibilidad del equilibrio fiscal, el logro del cual más se enorgullece el Presidente.
También aparecen a diario datos que confirman dificultades en el consumo y en la cadena de pagos, de la mano de un nivel récord de mora entre los consumidores. La tasa de interés sigue alta, como consecuencia de la estrategia de Toto Caputo por financiarse con el mercado interno.
Y, a partir de la crisis de Medio Oriente, se complicó aun más el acceso al crédito internacional, donde el ministro no podría obtener tasas inferiores a 9%. De hecho, el propio Caputo dijo ante un auditorio de empresarios que deben ayudarlo para que los «dólares del colchón» ingresen al sistema bancario.
Y, como si fuera poco, en estos meses se empieza a sentir con toda plenitud el impacto de la suba tarifaria en los hogares de clase media que perdieron el subsidio a los servicios públicos.
Un silencio sugestivo
En síntesis, están sobre la mesa todos los temas preferidos de Cristina: los problemas de la deuda, las distorsiones de la «economía bimonetaria», la aceleración del desempleo y la lentitud para que las inversiones externas se haga notar sobre la economía diaria. Y, sobre todo, la acumulación de varios meses en los que el salario evolucionó por debajo de la inflación.
Sin embargo, Cristina no le contestó al presidente ni siquiera después de la acusación de intento de golpe, ni respecto de las alusiones personales sobre corrupción y sobre la falta de comprensión de la economía.
Más bien, prefirió delegar su defensa en los legisladores de su bloque, que después de la escandalosa sesión salieron a criticar el discurso presidencial.
Y a esta altura, en el ámbito político se plantea el interrogante sobre si la actitud de Cristina responde a un «retroceso estratégico» o si realmente está golpeada por la sucesión de derrotas políticas que el gobierno le inflingió al kirchnerismo en las urnas y en el Congreso.
Podría haber un poco de ambas razones. Por un lado, aun con los indicadores económicos negativos de los últimos tiempos, la propia CGT concluyó que no había un humor social lo suficientemente preocupado como para convocar a un segundo paro general contra la reforma laboral.
De manera que, para quien está convencido de que las cosas empeorarán para Milei, tiene sentido esperar un momento más oportuno para pasar al ataque.
Otra vez, el ejemplo de Lula
Pero el hecho de que no haya respondido directamente a Milei no significa que Cristina no esté activa políticamente. Más bien al contrario, está en un momento de planificación estratégica con la mira puesta en la elección de 2027.
Y fue sugestiva, aunque haya pasado algo inadvertida, la reunión en San José 1111 con el diputado Miguel Angel Pichetto, el legendario estratega del peronismo en el Congreso, que pasó de ser la principal espada K durante el histórico conflicto con los productores sojeros, a posicionarse como «dador de convertibilidad» para Mauricio Macri, al punto de acompañarlo como vice en la fórmula electoral de 2019.
Después de una década sin hablarse, Pichetto y Cristina hablaron sobre el futuro del peronismo. Según el diputado, no hubo reproches ni pases de facturas. Más bien, un análisis sobre cómo recuperar el protagonismo político y la confianza de los votantes que se sintieron defraudados tras la gestión de Alberto Fernández.
Pichetto calificó de «fraternal» el encuentro, y presentó un plan que a Cristina siempre le cae bien: seguir la estrategia de Lula da Silva. Ya Cristina había tenido muy en cuenta las similitudes de su situación judicial con la que había sufrido el presidente brasileño -que pasó 19 meses preso por corrupción hasta que el juicio fue considerado nulo por vicios procesales-.
Y, esta vez, el líder del PT brasileño vuelve a ser puesto como ejemplo. Cristina está considerando la conformación de un gran frente opositor, que incluya a todos los sectores del peronismo y también a otros sectores críticos de la gestión de Milei. Y realizar una campaña como la de Lula en 2022, para la cual convocó a un ex rival -el socialdemócrata Gerardo Alckmin– como compañero de fórmula y derrotó a Jair Bolsonaro con un mensaje que planteó la disyuntiva entre democracia y autoritarismo.
Preparando la estrategia
Claro que la propia Cristina deberá hacer un proceso personal para abandonar algunos de sus lemas preferidos, ya que según Pichetto debe plantearse «una nueva estética». Eso implica abandonar el lenguaje de la izquierda setentista y no insistir con «paparruchadas» como el intervencionismo económico ni «el Estado presente».
Antes de eso, Cristina había recibido a un grupo de economistas jóvenes que le presentaron documentos con propuestas con vistas a la formulación de un programa de gobierno donde se incorpore la responsabilidad fiscal y la preocupación por la inflación. La intención es que esos puntos dejen de ser banderas «de la derecha» y formen parte de la nueva etapa peronista.
No será fácil el cambio de estilo para la militancia de La Cámpora, como tampoco será sencillo aceptar que sean parte de ese «frente nacional» los gobernadores peronistas que le prestaron sus votos a Milei en el Congreso para que se aprobara su agenda de reformas.
Sin embargo, los antecedentes marcan que, a la hora de disputar una elección, Cristina puede firmar las paces con sus enemigos del pasado. Ya ocurrió en 2019, cuando pactó una tregua con Sergio Massa y el clan Moyano, sus más fuertes opositores durante el segundo mandato.
Y ahora, con más razón que en aquel momento, Cristina tiene un fuerte incentivo para que el peronismo gane la elección. Un incentivo que no tiene que ver tanto con lo político sino con su propia situación judicial.
Después de la amenaza explícita de Milei en el Congreso, donde ya adelantó que habrá una nueva sentencia condenatoria contra Cristina por la causa de «los cuadernos de las coimas», se reforzó más que nunca la visión de que no será por la vía judicial sino por la vía política que la ex presidente pueda cambiar su situación.
Tampoco ese objetivo es fácil, porque implica el compromiso del nuevo frente de abroquelarse tras la consigna de «Cristina libre». Fue notoria la incomodidad del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuando en una entrevista la preguntaron si otorgaría un indulto para CFK en caso de llegar a la Casa Rosada, y el precandidato dio una respuesta ambigua.
El tema judicial, en el centro
La etapa de juicio oral por la «causa cuadernos» comenzó en noviembre, y en los pasillos del poder Judicial se estima que antes de fin de año podría haber una sentencia de primera instancia, probablemente condenatoria y que será apelada por los abogados de Cristina hasta que llegue a la instancia de la Corte Suprema de Justicia.
Mientras tanto, en el ámbito político todavía es materia de debate cuál será la consecuencia del nombramiento de Juan Bautista Mahiques como nuevo ministro de Justicia. Por lo pronto, su primera acción importante será el envío de pliegos al Senado para cubrir vacantes en juzgados. Implica el nombramiento de 200 jueces, lo cual tendrá un impacto, entre otros temas, sobre la defensa de la agenda reformista del gobierno.
Pero las especulaciones están a la orden del día, desde un posible intento de Milei por reformar la Constitución hasta el diseño de un blindaje judicial para el caso de que, en un eventual gobierno peronista, las acusaciones de corrupción -como la estafa de la criptomoneda Libra- se vuelvan en su contra.
En la interna oficialista, el nombramiento de Mahiques supone un recorte de poder para Santiago Caputo, algo que, a primera vista, podría ser visto como una buena noticia para CFK.
Desde su departamento/bunker/prisión de San José 1111, Cristina analiza la situación. Y espera el momento para decidir su próximo «Che Milei».
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ECONOMIA
Inflación: Caputo espera un alivio en el dato de febrero, pero detectan aceleración en marzo

Luego del 2,9% que marcó la inflación en enero, hilvanando cinco meses de aceleración mensual, el Gobierno espera que el dato de febrero sea algo inferior y permita aliviar bolsillos y expectativas.
Los relevamientos de las consultoras privadas indican que la inflación del segundo mes sea similar a la del primero, pero ya advierten para marzo un repunte, impulsados por los aumentos en alimentos y tarifas.
El dato de enero llevó el acumulado de doce meses 32,4% y generó ruido, no solo por el salto en el número, sino por la decisión del Gobierno de que no se usara la “nueva fórmula” (a partir de actualizar la canasta de consumo, pasando de la de 2004 a la de 2017/2018). Los equipos técnicos habían trabajado en esa actualización y había un compromiso al respecto con el FMI.
Si bien la decisión de no usar la canasta actualizada provocó la renuncia de Marco Lavagna al Indec y generó un ruido inconveniente, ahora permitiría atenuar el efecto de los datos, pues según las consultoras de aplicarse la nueva canasta el índice de marzo daría un aumento superior al resultante de mantener la vieja.
Anoche, entrevistado en LN+, el presidente Javier Milei afirmó que después del primer trimestre la inflación retomará un sendero bajista y que hacia junio-agosto el guarismo mensual comenzará “con un cero adelante”.
No obstante, el fuerte aumento del precio del petróleo en los mercados de futuros en la noche del domingo, con el precio de los crudos WTI y Brent escalando por arriba de USD 100 el barril y los mercados asiáticos cayendo 6 por ciento, abren un escenario internacional más adverso.
“Lo más probable es que la inflación de marzo arranque con 3”, destacaron en Equilibra, que en la primera semana del mes registró un aumento de precios del 1,7% (+0,4 punto porcentuales versus primera semana de febrero). “En el desagregado, los precios regulados ascendieron 2,5%, impulsados por transporte público y tarifas energéticas, mientras que aún no se observa un impacto del shock internacional en el precio de la nafta local», destacaron.
La novedad de la semana fue que la inflación núcleo escaló 1,8%, por alzas en Educación y Carnes, que aportaron 0,4 y 0,3 puntos porcentuales respectivamente. A su vez, los precios estacionales descendieron 0,7%, debido a estabilidad en el rubro indumentaria y bajas en frutas y verduras.
Una estimación más favorable hizo la consultora Analytica: en la primera semana de marzo registró una variación semanal del 0,4% en Alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, con un aumento promedio de 2,7% en las últimas cuatro semanas y una proyección en torno al 2,8% para marzo.
Entre los aumentos más notorios de la primera semana del mes, Analytica destacó el de Pescados y mariscos, con un alza de 7%, seguido por el de Carnes y derivados, con 4,9%, que hace meses viene presionando sobre el IPC. En contraste, los precios de verduras y de panes y cereales mostraron menores incrementos: 0,9% y 0,7% respectivamente.

Las proyecciones de Analytica contrastan con las de Econviews, que también subrayó el impacto de alimentos frescos y bebidas en el comienzo de marzo. Su relevamiento de precios arroja una suba de 0,6% en la primera semana de marzo, para una canasta de alimentos y bebidas en supermercados. “Esta semana destacan Bebidas (+1,1%), Carnes (+1%) y Verdulería (-2%). Las últimas 4 semanas acumulan una suba del 2,8%”, comentaron en un informe que puso el foco en la dispersión de precios por rubro y canal de venta. Bebidas y carnes encabezaron las alzas y frutas y verduras experimentaron una baja en la primera semana. El promedio móvil de cuatro semanas en supermercados mantuvo la tendencia por debajo del 3%, aunque el nivel general sigue condicionando la previsión para el resto del mes.
Los distintos relevamientos privados muestran así un abanico de factores que inciden en marzo. Los aumentos en regulados, como transporte y tarifas energéticas, se suman a incrementos en alimentos frescos y procesados. Al mismo tiempo, la inflación núcleo, que excluye los productos estacionales y los precios regulados, exhibe una dinámica propia, motorizada por ajustes en educación y carnes. La dispersión de los incrementos según el rubro y la región complica la lectura sobre el avance de los precios y obliga a los analistas a ajustar permanentemente sus pronósticos.
Cabe recordar que la “vieja canasta” (la vigente) mantiene la ponderación de Alimentos y bebidas no alcohólicas en 26,9%, contra la reducción al 22,7% de la nueva y postergada. Lo opuesto ocurre en el rubro Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles: 9,4% según la vieja y vigente canasta, y 14,5% según la que por ahora no se aplica. .
Por otra parte, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que dio a conocer la semana pasada el Banco Central (BCRA) arrojó para febrero un promedio de proyecciones del 2,7%, inferior al dato de enero pero 0,6 puntos superior a lo que habían pronosticado un mes antes. También ajustaron hacia arriba su proyección para marzo. Del 2,2% que predecían hace un mes, ajustaron su predicción a una inflación mensual del 2,5 por ciento.

El presidente Javier Milei señaló en su momento que en agosto 2026 la inflación mensual comenzaría con un cero (esto es, que sería inferior al 1%) “Mientras nos mantengamos en este curso, tranquilamente este año la inflación podrá empezar con 0”, afirmó más recientemente el ministro Luis Caputo, quien también aseguró que la variación del IPC de febrero será inferior al 2,9% de enero, pero aclaró que sus estimaciones no necesariamente coinciden con las que del Indec.
Para los meses que restan del año, las consultoras privadas marcaron en el REM una desaceleración escalonada de la inflación, para llegar a 1,5% en agosto, todavía por sobre las expectativas oficiales, pero mejor que los datos iniciales del año.
ECONOMIA
El petróleo a más de USD 100 agrava el panorama inflacionario de la Argentina

El petróleo abrió en el pre market con un aumento de 17,15% a USD 1087,6 y seguía en alza. Es el valor más alto de los últimos 8 años. Estos precios arrastran la suba de los granos porque el biocombustible será más demandado.
La soja estaba por encima de USD 440, el precio más alto desde mediados de junio de 2024. También es fuerte la suba del trigo de 5,65% a USD 227 por tonelada.
Las Bolsas de Nueva York estaban en baja al igual que el oro. El NASDAQ, el índice de las tecnológicas perdía más de 2%. El oro se derrumbaba en igual proporción porque el dólar se fortalecía 0,60% ante la posibilidad de que las tasas de interés se mantengan elevadas para contener el impacto inflacionario que traerá la suba de los combustibles.
El movimiento implica que los inversores están apostando a una guerra de larga duración y por eso no hay refugios y aparece una inminente inflación que perjudicaría al mundo y en particular a la Argentina.
Si bien el país exporta combustibles, los precios internos no pueden sustraerse a los internacionales, por los aumentos de fletes y costos de explotación. Todo lo que importe la Argentina con sus fronteras bien abiertas, será más caro y se sumará a la inflación de los productos locales.
Por supuesto, se aleja la posibilidad de ingresar a los mercados internacionales de capitales para financiar los vencimientos de la deuda.
Las consultoras locales, redactaron sus informes sin conocer los precios del domingo, pero previendo que iban a incidir en lo que ocurra esta semana. Aldazabal & Cía advirtió que “los mercados quedaron a merced de la incertidumbre generada por la guerra de Irán por su impacto sobre la oferta global de petróleo, en la inflación y en el crecimiento de las economías mundiales”.
La Alyc cree que el Banco Central “continuará con su racha compradora” y que se reafirma la decisión del ministro de Economía Luis Caputo de desistir de la posibilidad de hacer un canje de los globales 2029 y 2030 por bonos más largos”.
El viernes se conoció el REM, la encuesta que hace el Banco Central entre las principales consultoras sobre las variables financieras. Por supuesto, que los cálculos sobre la inflación de 26,1% para todo este año, perforando 2% desde mayo, quedaron desenfocados.

Para EconViews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, cambió el escenario favorable que tenía la Argentina por la llegada de capitales del exterior que buscaban riesgo. El informe señala que “algunos países aprovecharon esa ventana. Ecuador, por ejemplo, volvió a los mercados internacionales después de varios años de ausencia. En la Argentina, tanto empresas y provincias colocaron deuda por más de USD 10 mil millones desde las elecciones. Ese flujo de capitales ayudó a sostener la calma financiera: el Banco Central pudo avanzar con fuerza en la compra de reservas, el tipo de cambio se apreció y el riesgo país llegó a perforar los 500 puntos”.
Según EconViews, “la escalada bélica, al menos por ahora, pone en pausa ese viento de cola. Es cierto que en los últimos días los mercados ya mostraba algo más de nerviosismo. La incertidumbre sobre el impacto potencial de la inteligencia artificial en la productividad y el empleo, y el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los aranceles impulsados por Trump, habían empezado a introducir ruido. El conflicto bélico terminó de cambiar el humor. Subió el petróleo, aumentaron las tasas en Estados Unidos, se fortaleció el dólar y las bolsas corrigieron”.
La consultora agrega que la clave ahora es el tiempo. “Los shocks internacionales recientes tuvieron impactos relativamente acotados y los mercados mostraron una resiliencia notable. Pero Medio Oriente podría ser un capítulo distinto. Si el conflicto se prolonga, el efecto puede ir mucho más allá del precio del petróleo. Un encarecimiento persistente de la energía y del transporte podría trasladarse a otros precios y obligar a la Reserva Federal a mantener tasas altas por más tiempo, o incluso a endurecer su postura. En ese escenario, los flujos hacia emergentes podrían empezar a secarse. Para la Argentina, sería una muy mala noticia. Por ahora, el impacto fue moderado”.
En tanto, “el riesgo país subió hacia la zona de los 550 puntos y hubo algo más de presión sobre el tipo de cambio, pero ambas variables se movieron menos que en otros países de la región. El Banco Central, además, pudo seguir comprando reservas”.
No hay que confiarse, agrega el informe. “La calma cambiaria actual depende en buena medida del flujo de dólares financieros que viene de las colocaciones corporativas y provinciales. Si ese canal se enfría por el ruido global, el equilibrio puede volverse mucho más frágil. El aumento en las exportaciones por mejores precios de la energía y commodities agrícolas es un punto a favor importante, pero difícilmente compensen un freno en los flujos financieros, y seguramente también tenga algún impacto inflacionario”.

En este contexto surge una pregunta inevitable: ¿Argentina dejó pasar la ventana para volver a los mercados?.
Según la consultora, “el mercado, de hecho, ya mira más allá. Los vencimientos de 2026 y 2027 son exigentes si se suman los compromisos con el FMI, los bonos soberanos, los BOPREAL y los REPO. En parte por eso el riesgo país no logra perforar de forma sostenida la zona de los 500 puntos.
Cualquier shock externo vuelve esa ecuación mucho más exigente. La Argentina llega a este episodio en mejor posición que en otros momentos de estrés, con superávit fiscal y un Banco Central comprador, aunque todavía con reservas limitadas. Pero los márgenes siguen siendo estrechos. Durante meses, el viento internacional jugó claramente a favor. Si ahora empieza a soplar en contra, las fragilidades que hoy parecen manejables pueden volver rápidamente al centro de la escena.
La consultora 1816 coincide en los problemas del viento de frente que soportan las economías. Y señala que “se vuelve relevante que la Argentina consiga emitir Bonares a 2028, es decir, con vencimiento en el próximo mandato. El spread entre BOPREAL octubre 28 y octubre 27, que mide el temor del mercado por comprar bonos post fin de este mandato, tocó un máximo interanual, pero se mantiene lejísimos de los niveles pre diciembre”.
También destaca que “los depósitos en dólares y fondos comunes de inversión en dólares, vuelven a hacer máximos, algo muy positivo”.
Pero advierte que “mientras no esté claro de qué manera financiará los vencimientos en moneda extranjera 2026 y 2027 las compras del BCRA son una necesidad. Más allá del impacto financiero de la volatilidad internacional, los nuevos precios de la energía que, de prolongarse, tendrán impacto positivo en las cuentas externas. Hace un mes, con el precio del petróleo de USD 60, el Gobierno estimaba superávit comercial energético de USD 10.000 mm en 2026 y USD 15.000 mm en 2027”.

Para Inversiones Pergamino “La decisión más importante del año para los mercados todavía no llegó. En mayo se producirá el cambio en la presidencia de la Reserva Federal, y será Donald Trump quien proponga al sucesor de Jerome Powell. El mensaje político ya está dado: Trump quiere tasas de interés más bajas. Si la nueva conducción de la Reserva Federal avanza en ese camino, el impacto puede ser significativo
- Menores tasas en EE.UU.
- Regreso del apetito por riesgo en equity (acciones)
- Mayor flujo hacia mercados emergentes
El informe agrega que “la Argentina, aunque aún no forma parte formal de ese universo en muchos índices, se vuelve extremadamente atractiva en términos de rendimiento bajo el nuevo esquema económico. Para nuestros bonos soberanos, la lógica es bastante directa: Si bajan las tasas de Estados Unidos, las tasas globales comprimen y los activos de mayor riesgo tienden a revalorizarse. Es, en gran medida, el escenario que Luis Caputo parece estar esperando cuando señala que Argentina no tiene apuro por volver a los mercados internacionales de deuda. La estrategia es clara: esperar un contexto financiero global más favorable”.
El informe de la consultora F2. que dirige Andrés Reschini, señala que “el desempleo en estados Unidos escaló al 4,4% y pone en una situación más incómoda a la Reserva Federal que ahora debe decidir entre empleo e inflación en un escenario en el que la escalada en las cotizaciones de la energía pone presión a los precios incrementando chances de tasas altas por más tiempo que impactarán en la actividad. El fortalecimiento del dólar se notó en la gran mayoría de las monedas del mundo sin excepción del real, mientras el peso argentino, desde el martes acompañó a esta dinámica. Los spreads de deuda de la región sufrieron la volatilidad del contexto global. Aun así, el BCRA logró continuar con su política de compra de divisas sin pausa y en la semana acumuló un saldo de USD 291 millones, volviendo a desacelerar levemente”.
El informe agrega que “más allá de que el tipo de cambio se ha acoplado en las últimas ruedas al comportamiento de las monedas de la región, sigue tendiendo a apreciarse desde las elecciones de medio término, pero curiosamente, esta vez ocurre con una mejora en la balanza comercial. De todos modos, en un contexto global con el dólar fortaleciéndose, acelerar la apreciación puede ser demasiado riesgoso dada la necesidad de divisas que enfrentan el Tesoro y el BCRA”.
También destaca que “los préstamos en pesos se mantienen estancados en el nivel de fin de junio y la alta selectividad que tienen los bancos por la alta morosidad no ayuda. Los préstamos en dólares siguen en crecimiento, pero no abarcan a toda la economía y la mayoría de los sectores sigue con dificultades en la actividad”.
Para hoy se espera otra rueda negativa para bonos y acciones. El riesgo país puede acercarse a los 600 puntos básicos si no aparecen noticias positivas.
Las tasas de interés en pesos podrían cambiar su tendencias bajista. El dólar hoy es la clave.
ECONOMIA
El círculo rojo se muda a Nueva York y hasta la UIA estará presente: quiénes son los empresarios locales que asistirán la Argentina Week

Desde Nueva York – Después de una semana de tensiones con un sector del empresariado nacional y de luces amarillas que se encendieron en el tablero de comando económico por el impacto de las acciones bélicas en Medio Oriente, el Gobierno de Javier Milei se apresta a “vender” a la Argentina en la Meca de los negocios y las finanzas: Manhattan.
Lo van a escuchar más de 400 hombres y mujeres de negocios, locales y globales, en un evento de tres días en el que también va a participar buena parte del gabinete nacional. A esta ciudad llegaron más de 200 CEOs, altos ejecutivos y dueños de las principales empresas del país… al menos los que mejor se llevan con la gestión libertaria. No se verá por estos lares a miembros del Grupo Techint en este evento, según confirmaron desde el holding que comanda Paolo Rocca, a quien el primer mandatario fijó como blanco de sus críticas y bautizó “Don Chatarrín de los tubitos caros”.
Si bien la agenda del encuentro empresario tiene poco y nada de industria, o no al menos del sector industrial manufacturero tradicional, llegará por estas horas a esta ciudad Martín Rappallini, titular de la Unión Industrial Argentina, entidad que se quejó del trato presidencial y pidió “respeto”. Claramente, es uno de los sectores más golpeados por la coyuntura, con caídas de producción y ventas en más del 53% de las fábricas. Luis Caputo, que habló de un modelo “regresivo, inmoral e ineficiente”, al referirse en Mendoza al rubro.

“Es una oportunidad para mostrarle al mundo que la Argentina quiere volver a generar confianza: un país con orden macroeconómico, que respeta los contratos y que quiere construir reglas previsibles para invertir”, le dijo a este medio Rappallini antes de embarcar desde Buenos Aires. No hizo referencia puntual a la tensión y, seguramente con intención de morigerarla, pidió “trabajo conjunto con el sector público”. “Argentina necesita más inversión, más empresas y más producción para crecer de manera sostenida. Y está decidida a convertirse en un socio serio, estable y confiable para invertir, producir y comerciar”, destacó.
El eje del evento tiene cierta impronta financiera e inversora, quizás a tono con los organizadores del evento o porque centralmente es al público al que se le hablará. Junto a la Embajada Argentina en EEUU, a cargo de Alec Oxenford, el encuentro está organizado por JP Morgan, Bank of America y Kaszek, uno de los fondos de inversión más grandes de la región creado por el cofundador de Mercado Libre, Hernán Kazah, y por Nicolás Szekasy, ex CFO de la empresa de Marcos Galperin cuando la empresa comenzó a cotizar en Wall Street. Galperin no está entre los confirmados al evento, pero mandó a su flamante reemplazo como CEO de Meli. No hubo venta de entradas, solo invitaciones. Y hace semanas se sabe que las sedes elegidas quedaron chicas.

Habrá más de 35 sesiones, con 100 CEOs como speakers, ministros locales y funcionarios estadounidenses, como Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos. También la presidente del NYSE, la bolsa de NYC en Wall Street, Lynn Martini. Entre los funcionarios locales estarán Manuel Adorni (Jefe de Gabinete), Pablo Quirno (Canciller), Mario Lugones (Salud) y Federico Sturzenegger (Desregulación). También viajará Santiago Bausili, presidente del BCRA. Todos van a disertar.
Jamie Dimon, Chairman y CEO global de JPMorgan Chase, será el encargado de presentar a Milei el martes en el nuevo edificio que el banco estadounidense tiene en Park Avenue. “El objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas”, dijo ayer en una entrevista con Infobae, Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina. Un evento exitoso sería, aseguró, si los participantes se van sintiendo “que Argentina es un país donde conviene invertir”.
El foco estará puesto en energía, IA, finanzas, inversiones, agroindustria, minería, laboratorios e infraestructura. Quizás pueda llamar la atención el último punto, luego de dos años de proyectos de obra pública parados casi por completo a nivel nacional. La referencia concreta es sólo a un breve panel: privatización de trenes.
El evento contará con los número uno de algunas de las empresas más importantes del país, como Horacio Marín (YPF), Jorge Brito (Macro), Eduardo Elsztain (IRSA), Miguel Galuccio (Vista), Marcos y Alejandro Bulgheroni (PAE), Marcelo Mindlin (Pampa), José Luis Manzano (Integra Capital), Hernán Kazah (Kaszek) y Martín Eurnekian (Aeropuertos Argentina), entre otros.
“La Argentina está retomando una agenda internacional activa, con un modelo de orden y disciplina fiscal que genera confianza. Eso es lo que estamos viendo: un programa que vuelve a poner al país en el mapa global”, dijo la presidente del CICyP, Bettina Bulgheroni.
Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina, por su parte, destacó que el país pasa por un momento bisagra luego de muchos años de inestabilidad. “Se abre una ventana de oportunidad para volver a posicionar al país como un destino atractivo para la inversión. Argentina Week busca precisamente eso: generar confianza, mostrar el potencial de nuestros sectores estratégicos y fortalecer el vínculo con Estados Unidos para impulsar un desarrollo federal, competitivo y sostenible”, afirmó Díaz.

“Es una oportunidad clave para que el país se proyecte al mundo mostrando no solo su potencial productivo y su talento, sino también su capacidad de innovar y de adoptar la inteligencia artificial como motor de desarrollo. Hay grandes expectativas entre quienes participamos de escuchar, intercambiar y conectar con sectores que son verdaderamente estratégicos para impulsar un crecimiento sostenible y competitivo para la Argentina”, destacó Sebastián Aveille, Country Manager Microsoft Argentina, que organiza uno de los cocktails post evento, en sus oficinas de Times Square. Los otros eventos de networking estarán a cargo de Citi, AmCham y Endeavor.
“Será un espacio clave para fortalecer el diálogo entre el sector público y el privado y trabajar de manera conjunta en una agenda que impulse el progreso. Este tipo de iniciativas nos permite contribuir, desde el sector empresarial, al crecimiento y a consolidar a Argentina como un país con potencial de liderazgo en la región y a nivel global”, destacó Demian Pintos, CEO de Philip Morris Argentina.
Otros de los confirmados son Federico de Narváez (GDN), Ariel Szarfsztejn (Mercado Libre), el sucesor de Galperin, Rubén Cherñajovsky (Newsan), Hugo Eurnekian (Corporación América), Juan Martín y Bettina Bulgheroni (PAE), Martín Migoya (Globant), Pablo Panizza (Quilmes) y Martín Galdeano (Ford).

Del sector financiero y banca se destacan Juan Parma (Macro), Eduardo Escasany y Diego Rivas (Galicia), Federico Tomasevich (Puente), Federico Elewaut (Citi), «Paco» Manríquez (Supervielle), Fabián Kon (Galicia), Pierpaolo Barbieri (Ualá), Anna Cohen (Cohen) y Gabriela Renaudo (Visa).
Del rubro energético y minero, confirmaron presencia Alejandro Macfarlane (Camuzzi), José Costa (Río Tinto), Martín Genesio (AES) y Marian Schoua (Aconcagua y presidenta de AmCham). Y del agro, Juan Farinati (Bayer), Mariano Bosh (Adecoagro), Santiago González del Solar (Cargill) e Ignacio Bartolomé (GDM). También, Sofia Vago (Accenture), Alejandro Elsztain (Cresud), Guillermo Rauch (Vercel), María Julia Bearzi (Endeavor), Leandro Sigman (Insud), Gastón Taratuta (Aleph) y Silvia Tenazinha (Salesforce) y .
Sin dudas, el sector más representado en el evento es el energético y si se le suma minería, gana por goleada. Uno de los paneles sobre Vaca Muerta contará con el VP de Chevron, Mark Nelson, Miguel Galuccio (Vista) y Harold Hamm, fundador de Continental Resourses. Hamm, quien acaba de desembarcar con su empresa en el país, es amigo personal de Donald Trump y uno de los magnates de shale de EEUU.
Luego será el turno de Horacio Marín (YPF), Marcelo Mindlin (Pampa Energía) y Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), y Alejandro Bulgheroni (presidente de PAE) dialogará con Daniel González Casartelli, secretario Coordinador de Energía y Minería del ministerio de Economía. También disertarán representantes de las mineras Río Tinto, McEwen y First Quantum Minerals.
El sector farmacéutico es estratégico y el acuerdo comercial con EEUU hace especial foco en el respeto de las patentes de los laboratorios estadounidenses, un viejo reclamo de AmCham en el país. Hablará el ministro Lugones y luego habrá dos paneles de Pharma & Innovation con representantes de Grupo Insud, Gador, Merck, Pfizer y Johnson & Johnson). Uno de ellos se titula: Moderador: “Cooperación Argentina: El valor de la innovación farmacéutica y el acceso sostenible”.
“Vamos a ver, está bueno el evento. Por suerte la cosa está más tranquila”, dijo el CEO de una de las empresas locales que se cruzó esta tarde con Infobae en la zona de Times Square. “La cosa” era una referencia climática local, nada que ver con la coyuntura económica: después de nevadas y temperaturas bajo cero, hoy la temperatura rondó los 20 grados en la Gran Manzana. El pronóstico promete buen clima para el Argentina Week.
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