ECONOMIA
Transcurrida la primera quincena, qué estiman las consultoras para la inflación para mayo

¿Puede el Índice de Precios al Consumidor bajar otro escalón según las estimaciones privadas? Hay optimismo en el equipo económico
15/05/2025 – 08:30hs
Javier Milei mantuvo un furioso contrapunto con algunos de los economistas que, semana a semana, estiman la inflación mensual. Lo hizo luego de que el IPC de abril arrojó un 2,8%, por debajo de los cálculos de esas consultoras.
Cierto es que aquellas estimaciones fueron realizadas inmediatamente después del levantamiento parcial del cepo, cuando las principales compañías habían enviado nuevas listas de precios a los supermercados, bajo la consigna -nunca confirmada- de que el dólar se iría por encima de los $1.300.
Ese valor era similar al que mostraba el CCL y el MEP justo antes de la modificación en el régimen cambiario. Algunas de las industrias formadoras de precios emitieron nuevas listas bajo un escenario más cercano a esos precios.
Inflación: cómo viene la mano
Las consultoras económicas calculan que la inflación de este mes, efectivamente, también irá para abajo. Los sondeos de la primera quincena dan una proyección de 2,2% promedio para este mes. La estabilidad en el precio de la carne -entre los alimentos-, la rebaja en los surtidores de combustibles -algo inferiores al 4%- y las liquidaciones de temporada pasadas en la ropa están ayudando a morigerar el numerito de este mes.
El Gobierno va por más. Necesita, más allá de lo político, que la desinflación se acelere. La estabilidad del tipo de cambio en una paridad por debajo de la banda hace que toda suba de precios también sea en dólares. Esa circunstancia dejaría a la Argentina como una de las economías más caras del mundo.
La idea del oficialismo es arrimar a una inflación cercana al 1% para las elecciones de octubre. Otra vez: no se trata de una cuestión electoral -únicamente-. Se trata de una necesidad para que el modelo pueda extenderse en el tiempo.
Por eso mismo, el propio Milei habla de que la inflación va a «colapsar».
Optimismo en el Gobierno
El Gobierno ya eligió: de acá hasta octubre habrá una apuesta por una desaceleración inflacionaria sin pausas. Una fuente cercana al elenco oficial dijo a iProfesional que, obviamente, «siempre pueden aparecer cisnes negros como anuncios en Estados Unidos o una extrema volatilidad en Brasil», pero lo cierto es que -por lo que acá respecta- se hará todo lo posible para alinear las expectativas.
Y no sólo eso: Milei y Caputo están dispuestos a tomar medidas para acelerar ese proceso. Se vio en el caso de los combustibles -donde YPF se adelantó a una baja de los precios-, y también en una intervención directa frente a los supermercados y los fabricantes.
«Aluar, empresa líder en aluminio, bajará sus precios un 25 por ciento en este trimestre. Los precios en la Argentina pueden bajar«, posteó el ministro festejando una decisión de la acería.
«También pronto van a bajar los precios de los autos, indumentaria y calzado», completó en otro posteo en la red X.
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ECONOMIA
Inflación vs. reactivación: Milei rechaza gradualismo y abre frente interno por el rumbo económico

Cavallo atribuye la lentitud del BCRA a acumular reservas «al temor a que la emisión monetaria provoque aumentos adicionales en la tasa mensual de inflación». Y su frase tiene asidero: fue el propio Milei quien, ante un auditorio de inversores de Wall Street, pronosticó que a Santiago Bausili, presidente del BCRA «le van a salir dólares por las orejas», pero inmediatamente le advirtió: «cuidado que no se te vaya a los precios«.
En la misma línea, el ministro Toto Caputo dejó en claro que sigue teniendo miedo a que un bajón repentino en la demanda de pesos por parte del público juegue en contra de la estabilización. Tras su elocuente frase -«no puedo forzar a los argentinos a tener pesos en el bolsillo si no los quieren»– el ministro pasó a los hechos, y en la última licitación del Tesoro no se contentó con renovar la deuda que vencía sino que, además, absorbió $3 billones «excedentes».
Críticas desde la ortodoxia
Lo que llama la atención de la argumentación de Cavallo es que coincide con las críticas que están haciendo muchos economistas, tanto de la línea ortodoxa como los simpatizantes del keynesianismo cercanos a Cristina Kirchner.
Y no sólo eso: también se generó una sensación de que en el gobierno hay un debate interno respecto de si vale la pena mantener como objetivo central una baja rápida de la inflación, aun si el precio a pagar es una crisis de desempleo. Uno de los hechos que motivó esa sospecha de debate interno fue la incorporación del economista uruguayo Ernesto Talvi como nuevo asesor.
Como académico, Talvi ha obtenido reconocimiento por sus investigaciones, junto al argentino Guillermo Calvo, sobre crisis de las economías latinoamericanas.
Y, tomando como ejemplo el proceso de estabilización uruguayo de los años ’90, admitió que fue un error haber realizado un ajuste fiscal que consiguió el equilibrio a corto plazo basándose, sobre todo, en bajos salarios de los empleados públicos, e incluso recuerda que recién se tomó conciencia de la inviabilidad política de ese plan cuando se desató una huelga policial. El resultado fue la aceptación de un déficit considerado manejable.
Es un consejo que puede resultar difícil de digerir para el gobierno de Milei, que en 2025 recortó la masa salarial del personal estatal en un 9,4% real.
También, sobre la base de aquella experiencia, se manifiesta contrario a fijar el objetivo de una baja acelerada hasta una inflación de un dígito anual, si para llegar a esa meta se debe usar herramientas que resulten nocivas para la economía real, como el anclaje del dólar y una suba exagerada de las tasas de interés.
Según Talvi, si un gobierno tiene que elegir qué priorizar, debería promover una caída de las tasas y asegurarse un buen nivel de actividad productiva, aun cuando eso implique que la inflación baje a un ritmo lento. «Paciencia estratégica», lo define el uruguayo.
Discurso liberal, políticas intervencionistas
Pero paciencia es, justamente, lo que el presidente Milei no quiere asumir frente a la inflación, que está bajando a un ritmo mucho más lento de lo previsto. Por lo pronto, le ha valido a Milei cuestionamientos de índole político, como por ejemplo el haber estimado que el «delay» entre la emisión monetaria y las subas de precios es de 18 meses, pero luego corregir ese pronóstico a 24 meses.
Además, el ministro Toto Caputo ha demostrado que, ante situaciones de crisis, puede ser tan pragmático e intervencionista como el peronismo. En dos ocasiones citó a los fabricantes de alimentos y a las cadenas supermercadistas para pedirles que dieran marcha atrás a subas de precios que, desde su punto de vista, no se justificaban por un incremento de costos sino que obedecían a una protección preventiva por si había una devaluación.
Caputo logró su cometido, pero puso en cuestión el argumento doctrinario según el cual la inflación es un fenómeno solamente monetario.
No fue la única desviación a la ortodoxia de la doctrina liberal. Porque, así como intervino en momentos de «aumentos de precios preventivos», el gobierno también se reservó el derecho de vetar los acuerdos salariales cuando consideró que no iban en línea con la inflación prevista.
El propio Caputo justificó en varias ocasiones su actitud de no homologar paritarias que ya habían sido firmadas por las partes sindical y empresarial. Es algo que le valió no pocos comentarios irónicos, por parte de la CGT, respecto del extraño liberalismo que practicaban funcionarios que intervenían en acuerdos entre privados.
Demanda de pesos, el verdadero tema
Lo que Milei está cuestionando ahora es un postulado económico al que la mayoría de los argentinos parece adherir intuitivamente: la célebre «curva de Phillips», planteada por un economista neozelandés que, en los años 50, armó un revuelo a nivel mundial, al proponer que existía una relación inversa entre inflación y desempleo. |
Es decir, que en una economía con precios en alza había mayores probabilidades de mantener los puestos de trabajo y que, por el contrario, en situaciones de estabilidad crecía el riesgo de que los ajustes se produjeran no en el nivel de los salarios sino en la cantidad de gente empleada.
A pesar de que Milei defenestra esta teoría, cuya validez fue refutada por Milton Friedman -uno de los ídolos del presidente argentino-, lo cierto es que incluso en Estados Unidos ha habido demostraciones de su vigencia a nivel político.
El llamado «quantitative easing» puesto en práctica tras la crisis financiera de 2008 implicó una apertura de liquidez como forma de combatir la recesión. El objetivo expreso era impedir una deflación -un trauma que la sociedad estadounidense arrastra desde el crack de 1929- y, más bien, generar una inflación que ayudara a licuar los déficits.
Es un hecho que fue expuesto en el Congreso por Axel Kicillof, en sus días de ministro de Economía, para refutar la noción liberal de que la inflación es consecuencia directa de la emisión monetaria. En aquellos días, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea llegó a haber deflación, pese a que le cantidad de dinero se había multiplicado.
Los economistas liberales le respondieron que ahí está el núcleo del verdadero debate: el de la demanda de dinero. Los ciudadanos estadounidenses no temen guardar su efectivo «bajo el colchón». Y los argentinos… tampoco, siempre que sea en dólares. Pero cuando se trata de la moneda nacional, la demanda de pesos puede disminuir de forma dramática, como quedó demostrado en la previa de las elecciones legislativas, cuando la mitad de la base monetaria se pasó a dólares.
Laffer, la otra curva polémica
El gobierno también puso en debate sus principios liberales después de recibir a Arthur Laffer, que pasó a la fama en la campaña electoral estadounidense de 1980, cuando convenció a Ronald Reagan de que defendiera una propuesta contraintuitiva: que el déficit fiscal se resolvería bajando impuestos.
El veterano economista estadounidense es el autor de la mundialmente famosa teoría según la cual hay un efecto de rendimientos decrecientes en la recaudación de impuestos, porque a mayor presión impositiva, mayor será el incentivo a la evasión. Por eso, en la célebre «Curva de Laffer» se explica que, a partir de determinado punto crítico, cada suba de impuestos no sólo no aumenta la recaudación sino que la hace caer. Y, en teoría, si se redujera el peso de los impuestos, el ingreso a la caja fiscal tendría que aumentar.
El gobierno de Milei defiende su adhesión a la tesis de Laffer, con el argumento de que lleva realizado un alivio impositivo equivalente a 2,5% del PBI. Pero las quejas empresarias no han disminuido. Más bien al contrario, en el campo se quejan de que sus márgenes de rentabilidad han caído, mientras que los industriales afirman que están en desventaja competitiva frente a la importación, no por su propia falta de eficiencia sino por el impacto de los impuestos sobre las empresas argentinas.
Para colmo, el «efecto Laffer» está lejos de verse: van ocho meses consecutivos en que ARCA disminuye su ingreso. Y parece poco probable que Caputo dé su visto bueno para mayores recortes de impuestos en el corto plazo.
De manera que, para ayudar a una recuperación más rápida de la producción y el consumo, quedan pocas herramientas a mano. Una de ellas es una inyección de liquidez que abarate el crédito y lubrique el sistema financiero. Tiene su costo, claro: la inflación se mantendría en niveles relativamente altos durante un tiempo, pero la compensación sería una mejora en el empleo. Y esa sugerencia es, precisamente, lo que Milei acaba de rechazar de plano.
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ECONOMIA
La economía de El Salvador crecerá entre 3% y 3.5% en 2026, según el BCR

La economía de El Salvador mantendrá un ritmo de expansión en 2026, con una proyección de crecimiento situada entre 3% y 3.5%. Esta estimación, presentada este viernes por el Banco Central de Reserva (BCR), responde principalmente al empuje de la inversión privada y a una combinación de factores internos, especialmente la mejora de las condiciones de seguridad y el dinamismo del consumo y del turismo. Según la previsión oficial, el país superará el promedio histórico de 2.5% registrado durante las tres décadas previas.
De acuerdo con el BCR, el rango estimado para 2026 no solo se ubica por encima del promedio de crecimiento anual de 2% observado desde la dolarización en 2001, sino que también rebasa la media de 2.3% alcanzada entre 2014 y 2018, cuando el país sufrió sus índices más elevados de homicidios.
El sector privado, principal motor de la economía en 2026, lidera el ciclo expansivo con un portafolio de proyectos en ejecución superior a USD 9,000 millones. Esta cifra, de acuerdo al Banco Central de Reserva, agrupa inversiones en infraestructura, maquinaria y equipos, sobresaliendo los ámbitos de la construcción, los servicios y el comercio, y supera ampliamente la inversión privada de 2025.
La diversificación se expresa en desarrollos habitacionales, especialmente de tipo vertical, así como en parques logísticos, infraestructura corporativa, hoteles y complejos turísticos, lo que refuerza la presencia del sector en todas las áreas de la economía.

Los organismos multilaterales como el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, organismo regional de la ONU, prevén una expansión del producto interior bruto en el rango de 3% a 3.5% para 2026, citando como motores la inversión pública y privada, la obra civil, la inversión social, la actividad inmobiliaria y el turismo, destaca el reporte del Banco Central de Reserva.
Asimismo, la proyección del gobierno converge con la previsión del más reciente informe de la financiera inglesa EMFI, que indica que la economía salvadoreña tendría un crecimiento interanual de entre 3% y 4% en el primer trimestre de 2026, mientras que el promedio anual se ubicaría en torno al 3.2%.
Mientras que la calificadora de riesgo Moody’s estima que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real rondará el 3.1 % este año.
El empuje de la inversión pública y los proyectos de gran envergadura
Conforme a lo informado por el BCR, la inversión pública también refuerza su papel estratégico. Entre los proyectos destacados figuran el Aeropuerto del Pacífico, el Estadio Nacional de El Salvador, el Viaducto Morazán, sistemas de transporte urbano como el Metrocable y amplios programas de infraestructura vial y educación, incluyendo el plan “Dos Escuelas por Día”. Estas iniciativas, cuyo valor conjunto superará los USD 1,000 millones, buscan fortalecer la conectividad, la competitividad y la actividad económica a nivel nacional.
Un indicador que muestra esta tendencia es el aumento del 179.2% en la inversión pública ejecutada a febrero de 2026 respecto al mismo periodo de 2025, con USD 144.3 millones ejecutados frente a los USD 51.7 millones del año previo.
El crecimiento económico de El Salvador durante 2026 se proyecta encabezado por la expansión de la inversión privada —con más de USD 9,000 millones en proyectos en desarrollo, según el Banco Central, impulsada por la confianza empresarial y la continuidad de proyectos estratégicos promovidos por la administración de Nayib Bukele.

Consumo y remesas fortalecen la demanda interna
El consumo privado persiste como elemento estructural de la demanda, beneficiado por el incremento del ingreso disponible de los hogares derivado tanto de la actividad productiva como de las remesas. De acuerdo con el Banco Central de Reserva, el 26% de los hogares salvadoreños recibe remesas, que al cierre de febrero de 2026 sumaban USD 1,524.8 millones, con un crecimiento de 8.4% frente al año anterior.
El gobierno salvadoreño destaca que las medidas adoptadas, como la “Quincena 25”, la expansión de la Central de Abastos y de más de 60 Agromercados, la prolongación de subsidios a servicios básicos y la supervisión de precios de productos considerados estratégicos, funcionan como respaldo al poder adquisitivo y contención del costo de vida.
Los indicadores de actividad económica corroboran la fortaleza del momento: el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) aumentó un 5% en enero de 2026, el Índice de Producción Industrial (IPP) incrementó un 6.4% en el mismo mes; las exportaciones de bienes crecieron un 3.3% hasta febrero de 2026; la recaudación tributaria ascendió un 5.8%, impulsada por el IVA, que aumentó un 7.1%; el consumo aparente de cemento, indicador vinculado a la construcción, creció 11.7% y el total del crédito subió un 8.1% a finales de marzo.

Turismo, eventos internacionales y efecto multiplicador
El turismo se ha consolidado como uno de los segmentos de mayor dinamismo, de acuerdo a los datos oficiales, ya que entre enero y marzo de 2026 el país registró 1.3 millones de visitantes internacionales, un incremento del 34% frente al mismo periodo de 2025.
Para el cierre del año, se proyecta la llegada de 4.2 millones de turistas, impulsada por la organización de grandes eventos —como los conciertos de Shakira en febrero, la llegada de 18 cruceros y certámenes internacionales como el Triatlón Ironman 70.3 o el XIII Campeonato Panamericano de Maxibasketball—, que generarán impactos en los sectores de transporte, comercio, alojamiento y gastronomía.
Según la Autoridad de Planificación del Centro Histórico de San Salvador, ente gestor de proyectos urbanísticos de la capital, la inversión privada consolidada entre enero y comienzos de marzo de 2026 en nuevos proyectos turísticos y urbanísticos en la capital alcanzó USD 195 millones, indica el Banco Central.
El fortalecimiento de la demanda interna, la multiplicación de grandes proyectos de infraestructura y un entorno de seguridad establecen así el escenario de crecimiento de El Salvador, cuyos fundamentos estructurales refuerzan la perspectiva de continuidad en la senda expansiva para 2026, concluye el BCR.
ECONOMIA
Cuánto dinero podés sacar del cajero automático según el banco y hasta qué monto

Los cajeros automáticos en Argentina no son todos iguales a la hora de cuánto efectivo permiten retirar. Durante abril, los límites diarios van desde $200.000 hasta $4.000.000, dependiendo de tu banco y del tipo de cuenta que tengas.
Esta diferencia tan marcada responde a políticas internas de cada entidad. Algunos bancos prefieren incentivar el uso de medios digitales y limitan el efectivo. Otros apuntan a clientes premium con necesidades de mayor liquidez.
Lo más importante: identificar qué tipo de terminal estás usando antes de iniciar la operación, porque en algunos casos la diferencia entre un cajero tradicional y uno de autoservicio puede ser de millones de pesos.
Banco Galicia lidera el ranking con el tope más alto del mercado. Sus terminales de autoservicio permiten extraer hasta $4.000.000 por día.
Pero ojo: si usás un cajero tradicional del mismo banco, el límite baja drásticamente a $400.000. La diferencia es enorme y vale la pena chequear en la app dónde están los cajeros de autoservicio si necesitás sacar montos grandes.
Santander implementa un sistema segmentado por categoría de cliente. Los usuarios con tarjetas Platinum o Black pueden retirar hasta $1.700.000 diarios.
Para cuentas estándar, el máximo baja a $1.000.000. Esta diferenciación no es exclusiva de Santander. Varias entidades replican el modelo, aunque no todas lo comunican de forma tan clara en sus canales oficiales.
Cuánto podés sacar según tu banco: el ranking completo
Para que puedas comparar de un vistazo, acá va el listado con los topes de extracción diaria de los principales bancos del país:
- BBVA: hasta $2.100.000
- Banco Supervielle: hasta $2.000.000
- Banco Macro: hasta $1.000.000
- Banco Hipotecario: hasta $1.000.000
- Banco Nación: hasta $1.000.000
- ICBC: hasta $800.000
- Banco Provincia: hasta $400.000
- Banco Credicoop: hasta $200.000
Como se ve, la brecha entre el límite más alto y el más bajo es de 20 veces. Si tenés cuenta en Credicoop y necesitás retirar $1.000.000, vas a tener que hacer cinco extracciones en cinco días diferentes.
En cambio, con Galicia podés sacarlo todo de una. Esa diferencia operativa puede ser clave según tus necesidades de efectivo.
Cómo aumentar tu límite de forma temporal cuando necesitás más efectivo
La buena noticia: varias entidades te permiten incrementar el tope de extracción de forma temporal a través de home banking o la app móvil, sin modificar permanentemente la configuración de tu cuenta.
El proceso es bastante directo. Ingresás al home banking, buscás la sección de «límites de extracción» o «gestión de límites» y solicitás el aumento.
La aprobación puede ser inmediata o demorar algunas horas, dependiendo del banco. Por eso, lo mejor es gestionarlo con anticipación, sobre todo si planeás hacer el retiro un fin de semana o feriado.
Algunos bancos también permiten configurar límites diferenciados para compras y extracciones. Esto te da mayor control sobre el uso de la tarjeta de débito y reduce riesgos ante posibles clonaciones o fraudes.
El problema que ningún banco te cuenta: cuando el cajero se queda sin plata
Acá viene un detalle que muchos ignoran. Más allá del límite diario que te pone tu banco, existe otro factor: la cantidad de billetes cargados en cada cajero.
Durante fechas de alta demanda como cobros de haberes o fines de mes, muchas terminales se quedan sin efectivo. O peor: solo tienen billetes de baja denominación.
Traducido: aunque tu límite sea de $2.000.000, si el cajero solo tiene $500.000 cargados, no vas a poder retirar más que eso en esa operación. Y no hay nada que puedas hacer al respecto, salvo ir a otro cajero.
Por eso, si necesitás sacar un monto grande, conviene planificar. Buscá cajeros en zonas menos transitadas o en horarios de menor demanda. Los que están en shoppings suelen tener mejor carga que los de la calle.
Las reglas del tope diario que tenés que conocer sí o sí
El tope de extracción se aplica por día y por cuenta bancaria. Esto significa que no podés superar ese monto hasta el día siguiente, aunque cambies de cajero o de ubicación geográfica.
Tampoco es acumulativo. Si no usaste el límite un día, no podés duplicarlo al siguiente. Cada jornada arranca con el mismo tope establecido por tu banco.
Para evitar inconvenientes, chequeá siempre tu límite vigente desde la app móvil o el home banking antes de salir de casa. Esto te ahorrará viajes innecesarios y posibles frustraciones al momento de necesitar efectivo con urgencia.
Algunos bancos envían notificaciones cuando estás cerca de alcanzar el límite diario. Activá esas alertas si tu entidad lo ofrece. Es un recurso simple que te mantiene informado en tiempo real sobre cuánto margen te queda para extraer.
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