ECONOMIA
Tras el fin de las retenciones cero: cuánta soja, maíz y trigo de la campaña 2024/25 queda por vender

Luego de la quita de derechos de exportación transitoria al campo, aún queda un gran volumen de productos agropecuarios por exportar. En números, la proyección supera los USD 4.900 millones. Mientras tanto, los productores piden que el beneficio se extienda, dado que muchos quedaron afuera.
El Gobierno dispuso retenciones en 0% para los principales granos y subproductos durante un período transitorio: hasta el 31 de octubre de 2025 o hasta que las ventas al exterior alcanzaran los USD 7.000 millones, según ocurriera primero. La meta de ventas se alcanzó en solo dos días hábiles.
El decreto incluyó productos de los complejos de soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo, no solo en grano sino también sus derivados industriales, como harina y pellets de soja y girasol, aceites, biodiesel, harina de trigo y malta, entre otros.

El caso del complejo sojero resulta relevante porque es la primera vez desde marzo de 2002 que los subproductos de la soja, principal rubro exportador del país, quedan exentos de retenciones. Para cereales y el complejo girasol, ya existió un período sin derechos de exportación entre diciembre de 2015 y agosto de 2018.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) enfocó su análisis en los complejos de soja, trigo y maíz, responsables del 87% de las exportaciones totales de los complejos oleaginoso y cerealero, considerando los principales indicadores de la campaña vigente. También se registraron operaciones para la campaña 2025/26.
Partiendo de la estimación de exportaciones para la campaña 2024/25 de los principales productos de los tres complejos (trigo, maíz, soja y sus derivados), se tiene que el volumen total proyectado a despachar al exterior suma 93,4 millones de toneladas.
Pero de esa cifra 76,8 millones de toneladas ya se vendieron, y registraron su respectiva Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE) al 25 de septiembre.

“Si se valúa la mercadería que resta vender al exterior de la campaña 2024/25 al precio FOB de exportación vigente el miércoles 24 de septiembre, se estima que el valor total del trigo, el maíz, y el poroto, la harina y el aceite de soja que resta vender al exterior para cumplir con la proyección exportadora estimada para la campaña alcanza a USD 4.933 millones”, señaló la BCR en su informe.
En detalle, los productos del complejo soja aportarían USD 3.150 millones, equivalentes al 65% del total, seguidos por el maíz, con ventas externas pendientes por USD 1.790 millones, lo que representa el 26%. En el caso del trigo, las ventas declaradas ya cubren el volumen estimado para exportar en el ciclo en curso.
Respecto de la comercialización interna, la producción total de trigo, maíz y soja en la campaña 2024/25 fue de 119,6 millones de toneladas, de las cuales cerca de 12 millones se destinan al consumo interno.
De este modo, el volumen potencial de ventas internas registrado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) suma 107,6 millones de toneladas.
“Del total estimado a absorber en la campaña 2024/25, al 25 de septiembre ya se comercializaron 83,7 Mt, de las cuales 75,1 millones de toneladas ya tienen precio en firme. Si al volumen de granos que resta comprar a la industria y a la exportación le sumamos el volumen de mercadería comprada que a la fecha no se le ha puesto un precio en firme, promediando septiembre el stock de trigo, soja y maíz que o bien no había sido vendido o bien aún permanecía con precio pendiente de fijación ascendía a 35,1 millones de toneladas”, precisó la BCR.
El valor de este stock, calculado según el precio de la Cámara Arbitral de Cereales de Rosario del 25 de septiembre, asciende en teoría a USD 8.927 millones.

El hecho que las retenciones 0 hayan estado vigentes por solo 72 horas, ya que grandes cerealeras exportaron abultados volúmenes que permitieron llegar rápidamente al tope de USD 7.000 millones, suscitó críticas entre los jugadores más pequeños.
El presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, dijo: “Muchos productores quedaron afuera. Si se extendiera hasta el 31 de octubre, podría beneficiar realmente al productor”. “Realmente el ánimo nos duró poquito”, expresó.
Desde Coninagro manifestaron: “Si bien la iniciativa fue recibida con expectativas, en la práctica dejó en el productor una sensación amarga”.
“Celebramos el camino iniciado por el gobierno en la eliminación gradual y permanente de la alícuota, y en la convicción de que se plantee la necesidad de revisar este tributo distorsivo. Valoramos el gesto de avanzar en esa dirección. Sin embargo, entendemos que la medida transitoria no alcanzó a derramar sobre el primer eslabón de la cadena, el productor agropecuario, que es, además, quien más riesgo asume”, explicaron.
“Por el contrario, los indicios apuntan a que fue una ventana de oportunidad y un negocio para unos pocos. Creemos que la eliminación de retenciones debe transformarse en una política de Estado permanente, que brinde previsibilidad y horizonte a quienes generan la producción primaria”, añadieron.
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ECONOMIA
Cuántos dólares consiguió el Gobierno para el pago de un vencimiento de deuda clave a mitad de año

El Ministerio de Economía sostiene una estrategia basada en tres frentes para enfrentar el vencimiento de deuda de julio por USD 4.200 millones: la venta de activos, la búsqueda de nuevos mecanismos de financiamiento internacional y el impulso al mercado de capitales local. Aunque las recientes colocaciones de bonos en dólares resultaron exitosas en términos generales, en el escenario más favorable, Luis Caputo, lograría incorporar menos de USD 620 millones al Tesoro hacia fin de mes. Esto refuerza la perspectiva de que podría ser necesaria la asistencia externa para afrontar el pago de mitad de año.
Desde el comienzo de las licitaciones de los títulos en dólares, el Gobierno adquirió USD 931 millones, de los cuales utilizó algunos en el pago de deuda a organismos internacionales, lo que explica la merma en sus depósitos en el Central.
El viernes, Finanzas adjudicó USD 300 millones a través de dos títulos: el Bonar 2027 (AO27) y el Bonar 2028 (AO28), ambos denominados en moneda extranjera. Con esta operación ya se garantizó el ingreso de USD 150 millones por cada bono, recursos que quedarán contabilizados en los depósitos del Tesoro a partir del martes 31 de marzo. Tras conseguir otros USD 131 millones en la segunda licitación del lunes, el saldo total escalará a USD 619 millones antes de finalizar el mes
El último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), correspondiente al 26 de marzo, detalló que los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en la entidad ascendían al equivalente de 188 millones de dólares. Este cálculo surgió de una conversión de $257.348 millones a un tipo de cambio de $1.370 por dólar.
El viernes, la primera subasta de Bonar 2027 y Bonar 2028 permitió a Finanzas captar USD 300 millones. Cada uno de los bonos aportó USD 150 millones, monto que ya quedó asegurado y que se sumará a los depósitos del Tesoro el martes 31 de marzo. De esta manera, el stock acumulado ascendería a USD 619 millones, siempre y cuando no se produzcan movimientos de salida.

Más allá del financiamiento local, la atención se centra en el mecanismo que el ministro Caputo afirmó tener asegurado para cubrir los vencimientos de capital de julio, y de enero y julio del próximo año. De acuerdo con fuentes del Ministerio de Economía consultadas por Infobae, no se trataría de un préstamo con bancos internacionales, como el realizado por el BCRA en enero, y su anuncio se espera en las próximas semanas.
Expectativas menores
Tras la licitación del viernes pasado, la Secretaría de Finanzas adjudicó este lunes USD 131 millones adicionales en Bonares 2027 y 2028, mediante una colocación por adhesión.
La operación incluyó dos series: el Bonar 2027 (AO27), que sumó USD 97 millones con una tasa interna de retorno efectiva anual de 5,12% y una tasa nominal anual de 5%. Por su parte, el Bonar 2028 (AO28) totalizó USD 34 millones, con una tasa interna de retorno efectiva anual de 8,86% y una tasa nominal anual de 8,52 por ciento. En ambos casos, puede emitir hasta USD 2.000 millones a fin de enfrentar el cronograma de vencimientos de julio.
El objetivo de la emisión fue atraer dólares del mercado, en un contexto donde el Tesoro busca diversificar sus fuentes de financiamiento y ofrecer opciones en moneda extranjera a inversores con distintos perfiles de riesgo y plazo.
La atención estaba puesta en si Finanzas lograría repetir la colocación máxima del AO27, como había ocurrido en subastas anteriores. En esta oportunidad, el monto se ubicó apenas por debajo del tope de 100 millones de dólares. En el caso del AO28, la adjudicación fue más baja, con solo USD 34 millones frente al máximo permitido de 100 millones de dólares.
La referencia a una demanda consolidada sobre el AO27 sugiere que los inversores identifican a este título como una alternativa sólida dentro del menú de opciones en moneda extranjera, ya que el vencimiento es en octubre de 2027, dentro del mandato de Javier Milei. En contraste, el AO28 enfrentó un interés más moderado en la primera vuelta, que se profundizó en la segunda etapa.
La evolución de las licitaciones muestra una dinámica de creciente interés por los bonos en dólares, especialmente en el caso del AO27. El Gobierno consiguió captar recursos relevantes en ambas series, aunque la respuesta de los inversores frente al AO28 resultó algo más contenida. La tasa de corte en torno al 8,5% aparece como un elemento central en la definición de la demanda, ya que representa una referencia para quienes evalúan ingresar en la segunda vuelta.
Con ello, el ministro Caputo demostró lo que quería, que el “riesgo kuka” aún existe. Al difundir el resultado de la licitación del viernes, destacó que en ambos casos el monto a colocarse era de USD 150 millones. Pese a ello, el AO27 recibió ofertas por USD 466 millones y validó una tasa nominal anual (TNA) de 5,02%, mientras que el AO28 sumó USD 226 millones con una TNA de 8,5 por ciento. Caputo también detalló los diferenciales de riesgo país: 117 puntos básicos para el bono a 2027 y 460 puntos básicos para el título a 2028. Además, calculó una tasa forward bajo un escenario de alternancia política, que alcanzó 14,09% TNA.
ECONOMIA
Debate por YPF: el mejor argumento en favor de Milei lo dio Kicillof, al recordar el caso Eskenazi

Luis «Toto» Caputo dejó en claro la situación contradictoria en la que se encuentra el gobierno tras la victoria judicial por YPF: su celebración política no puede ser confundida con una defensa de las expropiaciones estatales. Y por eso publicó una extensa argumentación en la que intenta explicar lo que Javier Milei no había dejado claro en su cadena televisada.
El mayor temor del ministro es que la oposición kirchnerista tenga éxito en instalar la idea de que, si no fuera por la expropiación, Argentina no gozaría hoy de un autoabastecimiento y superávit comercial en el rubro de la energía.
Ese fue, precisamente, el punto que resaltaron Cristina Kirchner y Axel Kicillof ni bien se conoció la noticia de que el tribunal de apelaciones neoyorquino había sentenciado a favor de Argentina, en el juicio que le había ganado el fondo Burford en primera instancia, y que obligaba al país a pagar u$s18.000 millones.
Kicillof, que era ministro de economía cuando se produjo la estatización, fue el principal impulsor de ese argumento, luego de años de haber sido duramente criticado por Milei. El presidente llegó incluso a proponer que se creara un impuesto llamado «tasa Kicillof», que pagarían los automovilistas cada vez que cargaran nafta. El propósito político de Milei era dejar en claro que las decisiones políticas populistas se pagan en el plano financiero.
Pero claro, celebrar ahora la victoria judicial conlleva un riesgo: que se confunda ese festejo con una admisión tácita de que la reestatización fue la política correcta. Ante esa situación, Caputo se sintió en la necesidad de abundar en explicaciones tras la cadena de Milei, sobre todo porque uno de los datos de los que se jacta el gobierno es el hecho de que el rubro energético haya pasado a ser un proveedor de dólares, tras años de haber «quemado» reservas.
El mensaje de Luis Caputo contra Axel Kicillof, por el debate por YPF
La máquina de petrodólares
A inicios de año, cuando la expectativa global era la de una baja en el precio del petróleo y se especulaba con el «efecto Venezuela», el gobierno argentino esperaba que el saldo de la balanza energética fuera este año de u$s10.000 millones, lo que implica un salto de más de 20% en un año.
Pero, tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, las cuentas se están revisando casi a diario. Los analistas calculan que por cada 10 dólares que se incrementa el precio global del petróleo, Argentina aumentará su ingreso de divisas en u$s1.700 millones.
Si el conflicto en Irán se extendiera y esa premisa sobre el precio del petróleo se cumpliera, entonces habría que agregar u$s5.000 millones a la ya de por sí optimista previsión que se había hecho para este sector. En todo caso, las cifras de la balanza comercial de marzo darán una pauta respecto de si los análisis eran correctos o si pecaron de entusiasmo desmedido.
En todo caso, es un fuerte contraste con lo que había ocurrido hace cuatro años tras la disparada del petróleo y el gas por la invasión rusa a Ucrania. Sólo en el mes de julio de ese año hubo que importar gas por u$s2.281 millones, una cifra que hoy requiere casi un año de importaciones. En aquel momento, la energía equivalía al 28% de las compras totales, mientras que ahora apenas llega al 3%.
¿De quién es el mérito?
Ese cambio en la situación energética tiene un nombre propio: Vaca Muerta, que sigue batiendo récords de producción. Y no paran los anuncios de inversión, como el de YPF, que desembolsará u$s6.000 millones con el objetivo de incrementar su capacidad de producción de petróleo «shale», un terreno en el que aspira a ser un jugador de relevancia mundial. El objetivo es llegar a una producción de 215.000 barriles diarios, lo que supone más del doble del nivel de producción de al inicio de la gestión Milei.
Para Caputo, la prioridad es demostrar que ese drástico pasaje de país importador a exportador de energía no fue obra del kirchnerismo. Más bien al contrario, sostiene «la expropiación de YPF atrasó 10 años el desarrollo de Vaca Muerta ya que ahuyentó las inversiones que ahora están llegando masivamente, costándole al país decenas de miles de millones dólares en exportaciones no concretadas».
Y menciona tres hechos fundamentales de la gestión actual: la actualización tarifaria, para «dar la señal de precios correcta para incentivar la inversión»; además la cancelación de la deuda estatal con las empresas del sector. Y, en un punto polémico, Caputo agregó al esquema RIGI, «para garantizar la seguridad jurídica que el gobernador se cansó de desacreditar».
Los críticos del ministro argumentaron que los proyectos del RIGI en Vaca Muerta están recién en fase de ejecución y, por lo tanto, no iniciaron exportaciones que aparezcan registradas en las cuentas de la balanza comercial.
Y es ahí donde entra en discusión otro tema en disputa: de quién es el mérito por la construcción del gasoducto que conecta a Vaca Muerta con la red de abastecimiento en los mayores centros urbanos, y gracias al cual disminuyó drásticamente la necesidad de importar gas licuado de petróleo traído en barcos.
Ya en el invierno de 2024, Cristina Kirchner acusó a Milei de haber retrasado las obras con su política de «motosierra» y que, por ahorrarse u$s40 millones del gasto público, terminó con la necesidad de importar u$s500 millones no previstos originalmente.
La versión del gobierno era radicalmente diferente: el déficit energético formaba parte de la «pesada herencia» del gobierno peronista, que había demorado innecesariamente el gasoducto, al dejar sin efecto la licitación que había hecho Mauricio Macri.
La confesión involuntaria de Kicillof a favor del discurso de Milei
Pero lo que más llama la atención en el debate es que el principal argumento en favor del gobierno de Milei lo dio, involuntariamente, el gobernador Kicillof. Fue el único que recordó por qué se había llegado a la instancia de estatizar las empresas: la inversión de Repsol prácticamente había desaparecido, porque los españoles se estaban cobrando en cuotas la cesión de 25% de la compañía al grupo Eskenazi.
El acuerdo, impulsado por Néstor Kirchner, se concretó en 2008, ya con Cristina en la Casa Rosada. El método de «nacionalización parcial» fue inédito: los compradores, que no tenían experiencia alguna en el negocio petrolero -y cuyo mérito consistía en ser «expertos en mercados regulados»- ingresaron sin poner dinero. Para la compra obtuvieron un crédito de un grupo de bancos, que se pagaría con los propios dividendos de YPF.
Básicamente, es como si Repsol hubiese financiado la venta de su 25%, pero el costo terminó siendo una brusca disminución en las inversiones de la compañía. El propio Kicillof, en su polémica con Caputo, publicó un artículo titulado «¿Por qué recuperamos YPF?«, y explica que «bajo la desastrosa gestión privada, la compañía generaba inmensas ganancias pero los argentinos íbamos camino a quedarnos sin gas y sin petróleo».
Lo que no mencionó Kicillof, pero que terminó siendo el detonante de la estatización, es que YPF demandaba una cantidad creciente de divisas. En 2011, el crítico año en que se instauró el cepo cambiario, las importaciones de energía fueron de u$s9.000 millones.
La quiebra del socio amigo
Por cierto que la reestatización no revirtió de inmediato el déficit energético. Recién en 2020, ante el desplome en los precios por causa de la pandemia, se recuperó un leve superávit, pero todo el resto de la gestión de Alberto Fernández registró otra vez números en rojo.
Ese es el argumento del gobierno para sostener que con la reestatización no se solucionó el problema, sino que lo que hacía falta era generar un clima favorable a la inversión.
Lo que ni Milei ni Caputo dijeron es que la crisis que llevó al déficit energético -y, además, al litigio en reclamo de u$s18.000 millones- fue consecuencia directa de la decisión kirchnerista de haber sumado a un socio argentino, que no puso dinero para entrar en la empresa.
En cambio, quien sí recordó ese punto fue Kicillof: «Una vez que recuperamos las acciones, un accionista minoritario que había contraído una serie de créditos fue a la quiebra. Ahí apareció un fondo buitre que inició un proceso legal», explica el gobernador.
Desde su punto de vista, es un argumento exculpatorio, pero se trata en realidad del principal punto por el cual la reestatización estuvo envuelta en un halo de acusaciones. El grupo Petersen, conducido por los Eskenazi, que poseía el 25% de las acciones sin haber puesto un dólar, reclamaba un resarcimiento igual al que obtuvo Repsol -que se terminó llevando u$s5.000 millones en bonos, más u$s1.300 millones en intereses-.
Un debate con influencia en la agenda
La polémica sobre el caso judicial de YPF no se limita apenas a la disputa sobre quién tuvo el mérito del fallo favorable. Es, sobre todo, una confrontación de visiones ideológicas, respecto de si el desarrollo de los recursos naturales del país se logra mejor bajo la gestión privada o estatal.
Para Kicillof, toda la saga de YPF lleva a una conclusión clara: «No podemos entregar nuestros recursos en beneficio de otros países». Es un punto central justo cuando está en debate legislativo la explotación minera en la Patagonia a cargo de inversores globales.
Y todo indica que Kicillof, parado en rol de pre-candidato presidencial, enfatizará ese argumento: las encuestas siguen mostrando una preferencia de los argentinos por la gestión estatal y, en general, una actitud anti-privatizadora.
Es por eso que Caputo decidió entrar en la pelea, y argumentar que «la mayoría de las exportaciones de petróleo de nuestro país provienen hoy de estas compañías privadas». Todo indica que el debate será largo y excederá la cuestión meramente juridica.
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ECONOMIA
La baja de las tasas y la aceleración de las compras del BCRA impulsaron al dólar: ¿corre riesgo el carry trade?

Luego de tocar el piso del año de $1.390 la semana pasada, el dólar minorista ganó algo de impulso entre la rueda del última rueda del viernes y la jornada de ayer. La cotización finalizó a $1.420, mientras que el mayorista cerró al borde de los 1.400 pesos. La compra por USD 208 millones que realizó ayer el Banco Central -el segundo monto más elevado del año- fue decisiva para empezar a darle movimiento a la divisa.
Otro de los factores que contribuye para que el tipo de cambio empiece a mostrar tendencia al alza, rompiendo varias semanas de caídas consecutivas, es el hecho que las tasas de interés cayeron significativamente. Los bancos líderes pagan apenas entre 21% y 23% anual por plazos fijos, muy por debajo de la inflación proyectada para el año.
Al mismo tiempo, el informe cambiario del Banco Central confirmó que la demanda de dólares por parte del público se mantiene en niveles altos, aún cuando la divisa se mantuvo con tendencia a la baja durante el arranque de 2026. Solo en febrero, según se detalló, el público compró USD 2.368 millones en febrero. La contracara es un fuerte aumento de los depósitos en moneda extranjera.
Este nivel de atesoramiento en moneda dura también muestra que aún en momento de mayor tranquilidad no cede la tendencia a la dolarización. Una buena parte de esos dólares adquiridos quedan dentro del sistema financiero, por lo que aumenta la capacidad prestable de los bancos en esa moneda.
Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, manifestó como podría reaccionar el dólar ante la política monetaria más laxa prevista a partir del próximo miércoles 1 de abril, según lo informado por el BCRA: ”La relajación monetaria probablemente implique menor tasa real y más pesos en circulación, lo que históricamente suele traducirse en mayor demanda de cobertura en dólares”. “De todos modos -agregó- la dinámica del tipo de cambio dependerá sobre todo de cómo evolucione la demanda de pesos en la economía. Si el gobierno logra mantener el proceso de desinflación y estabilidad financiera, la reacción del dólar no debería mostrar sobresaltos”.
Una de las preguntas que se hacen los inversores es si la estrategia de apostarle a la tasa en pesos seguirá siendo ganadora. Hoy el carry trade es una alternativa de riesgo: los rendimientos en pesos cayeron significativamente y el dólar viene de niveles muy bajos, por lo que no sería extraño que recupere algo de terreno perdido. Es casi imposible saber cuál podría ser la magnitud del repunte.
Por otra parte, la cosecha de soja que se avecina actúa como una suerte de reaseguro de la oferta de dólares para los próximos meses. Por lo tanto, la posibilidad de una crisis cambiaria luce cada vez más lejana.
El dato más inquietante sigue siendo la dolarización de las familias, aprovechando que ya no hay restricciones cambiarias para el público. Los cerca de USD 5.000 millones adquiridos en el primer bimestre son un llamado de atención y se trata de un argumento que complica la posible liberación de restricciones para el sector corporativo.
En lo que va del año el tipo de cambio real acumula una caída cercana al 10%, producto de la caída del dólar nominal y una inflación que acumulará más de 9% en el primer trimestre.
De hecho, el peso argentino está entre las pocas monedas que se apreció desde el arranque de la guerra. Prácticamente todas las monedas de países emergentes perdieron valor en un escenario de incertidumbre, mientras que Argentina presenta un desafío doble: por un lado se encarece en moneda dura y por otra parte sufre por la mayor competitividad cambiaria de sus socios comerciales.
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