ECONOMIA
Tres escenarios post electorales que analiza el oficialismo y su impacto en la gobernabilidad

El resultado de la votación para la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados y de un tercio de la Cámara de Senadores será la clave de las elecciones nacionales de medio término de este domingo, más allá de cómo se presenten los números desde el punto de vista político y periodístico.
Por ese motivo, los analistas de bancos y consultoras locales e internacionales concentran su atención en el día después de los comicios, enfocándose en una perspectiva a dos años de plazo, hasta la finalización del mandato presidencial de Javier Milei, quien daría a conocer en la mañana del lunes su nuevo Gabinete.
En ese aspecto, la mayoría coincide en destacar tres escenarios:
- El Escenario 1 plantea que La Libertad Avanza (LLA) supera a Frente Patria (FP) y obtiene entre 35% y 40% del voto nacional.
- El Escenario 2 proyecta que LLA pierde ante FP por pocos puntos y obtiene entre 30% y 35% del voto nacional.
- Por último, el Escenario 3 plantea que LLA pierde por al menos 10 puntos porcentuales y obtiene entre 25% y 30% de los votos a nivel nacional, lo cual sería el peor escenario para el oficialismo.
Escenarios electorales y proyecciones para el Congreso
En todos estos escenarios, el supuesto básico es que el FP supera a LLA en la provincia de Buenos Aires (PBA) por una diferencia que va entre 5 y 8 puntos, revirtiéndose la tendencia de los 13 puntos de distancia de las elecciones legislativas del 7 de septiembre pasado.
En la mayoría de los trabajos, las proyecciones se basan en algunos supuestos básicos, como que el Gobierno no solo apunta a construir un Congreso más favorable, sino también a renovar la legitimidad a través de un resultado contundente.
También destacan, como lo hace el último informe de Invertir en Bolsa (IEB), que «el objetivo principal, y lo mínimo que espera el mercado para considerar favorable el resultado, es que el oficialismo logre conseguir los 86 diputados necesarios para alcanzar la capacidad de bloqueo y, de esa forma, defender los vetos presidenciales».
El escenario base favorable al Gobierno que plantea IEB, como la mayoría de bancos y consultoras, es aquel en el que LLA obtiene el 35% de los votos a nivel nacional y logra la capacidad de bloqueo en Diputados.
Capacidad de bloqueo y gobernabilidad tras los comicios
«Acompañado de ello, se esperaría un mayor acercamiento entre el oficialismo y las fuerzas aliadas para mejorar la gobernabilidad y así continuar con las reformas estructurales. No basta con una buena elección y continuidad en el plano político: el mercado espera acciones políticas para convencerse de que se trata de un punto de inflexión. En ese sentido, ya observamos una moderación en el tono del Presidente luego del mal resultado en PBA; tanto su discurso tras conocerse el resultado electoral como lo mencionado en la presentación del presupuesto son ejemplo de ello. Asimismo, la muestra de apoyo del expresidente Macri también es favorable en este sentido. Por su parte, el recambio en el gabinete —véase la salida de Gerardo Werthein (Canciller), Mariano Cúneo (Justicia), Patricia Bullrich (Seguridad), Luis Petri (Defensa) y Manuel Adorni (secretario de Medios y Vocero Presidencial)— contribuye a la percepción del inicio de una segunda etapa del Gobierno», explicita el informe de IEB.
Por un lado, está la elección de diputados, en la que participan todas las provincias. De las 257 bancas que integran la Cámara, se renuevan 127, distribuidas de forma heterogénea entre las distintas jurisdicciones, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. UxP es el partido que más bancas pone en riesgo (45 de las 96 que tiene), seguido por el PRO (22 de 37), la UCR (11 de 14) y LLA (8 de 39), entre otros. Para alcanzar la capacidad de bloqueo es necesario contar con 86 diputados, por lo que, dadas las bancas actuales y las que están en juego, LLA y el PRO deberían conseguir 40 de las 127. Dado que la elección sigue el formato D’Hondt, debe considerarse el resultado particular de cada provincia.
En cuanto a la votación de senadores, LLA tiene bajas probabilidades de alcanzar la capacidad de bloqueo. La elección tendrá lugar en ocho jurisdicciones (una de ellas CABA) y cada una elegirá tres senadores. El partido con más votos obtendrá dos legisladores y el segundo se llevará el restante. Considerando que LLA y el PRO suman 13 bancas y se juegan dos, necesitan conseguir 14 para alcanzar el objetivo.
La mayoría de los estudios considera que un escenario de victoria de FP con el 47% de los votos, como sucedió en PBA, es matemáticamente imposible.
Escenario base y expectativas del mercado financiero
El escenario base de la mayoría es aquel en el que LLA obtiene el 35% de los votos a nivel nacional y logra la capacidad de bloqueo en Diputados.
También esperan un mayor acercamiento entre el oficialismo y las fuerzas aliadas para mejorar la gobernabilidad y así continuar con las reformas estructurales.
No basta con una buena elección y la continuidad en el plano político: el mercado espera acciones políticas para convencerse de que se trata de un punto de inflexión.
El escenario de sorpresa negativa es aquel en el que el oficialismo suma menos de 40 diputados, es decir, si obtiene 32% de los votos o menos. Es difícil predecir la evolución de las variables y la respuesta de los hacedores de política económica, pero sin duda corresponderán a un menor nivel de confianza y a expectativas más deterioradas. No obstante, la probabilidad de este escenario es más baja que la de la sorpresa positiva.
Posibles impactos económicos y monetarios tras los resultados
Un resultado en el que LLA obtuviera cerca del 40% de los votos a nivel nacional sería considerado una sorpresa positiva.
Para la mayoría, se trata de un escenario de baja probabilidad, aunque más probable que el escenario negativo. Mientras más legisladores sume el oficialismo, más fácil le será sancionar las reformas estructurales, y el análisis de las variables macro está sujeto al resultado de la elección.
Siguiendo con el escenario base, todo indica que la demanda de pesos se recuperará en sintonía con una menor demanda de cobertura (ver gráfico de depósitos en dólares) y un paulatino aumento de la actividad y la importación de bienes de capital, acompañado del efecto estacional de fin de año.
Otra forma de verlo es que tanto los pesos como los títulos públicos serán más atractivos al despejarse la incertidumbre fiscal, ya que la capacidad de veto aseguraría el mantenimiento del ancla fiscal.
Proyecciones de tasas, bonos y tipo de cambio
El aumento de la demanda de dinero permitiría al equipo económico adoptar una política monetaria más laxa, ya sea reduciendo los requerimientos de efectivo mínimo, proveyendo liquidez al sistema vía «punto Anker» (modificando la composición de la Base Monetaria Amplia) o expandiendo la base monetaria.
«De cara a las elecciones nacionales del próximo domingo, el mercado local continúa mostrando elevados niveles de volatilidad. La semana pasada, las tasas de los instrumentos en pesos en el tramo corto superaron el 90% de TIR, mientras que en los últimos días se observó una compresión hacia niveles cercanos al 75%.
Consideramos que, bajo un escenario base o favorable (tal como se detalla en la sección macro), las tasas podrían continuar ajustándose a la baja, acercándose a niveles del 40% de TIR», expresa el informe de IEB.
Al respecto, hay que destacar que todos los instrumentos en pesos se encuentran actualmente por encima de la banda, lo que, sumado a las recientes declaraciones de Caputo y Bessent asegurando que no se modificaría el esquema cambiario independientemente del resultado electoral, abre oportunidades atractivas para realizar estrategias de «carry trade», en especial en el tramo largo de la curva. Si a esto se le suma una brecha del 6%, tiene sentido posicionarse en instrumentos en pesos. En paralelo, los instrumentos ajustados por CER presentan altos rendimientos, con una TIR del 18%.
Los escenarios económicos según bancos internacionales
El estudio más difundido la semana pasada entre los operadores fue el del banco estadounidense Morgan Stanley, por la cantidad de datos que analiza.
El banco planteó tres escenarios para después de los comicios del 26 de octubre, de acuerdo con los resultados.
En primer lugar, señala que «la política económica probablemente requerirá un ajuste después de las elecciones de medio término; reconstruir reservas de divisas debería ser el principal objetivo, más allá del paquete de apoyo de EE.UU.».
Además, el banco consideró que el Gobierno argentino necesitará gestar alianzas parlamentarias para avanzar en reformas laborales, fiscales y previsionales.
Escenarios proyectados por Morgan Stanley
«Simulamos tres escenarios, todos bajo el supuesto de que el principal opositor, Fuerza Patria (FP), obtenga alrededor del 35% de los votos a nivel nacional, y que el respaldo a LLA oscile entre niveles inferiores al 30% alcanzado en las presidenciales de 2023 y hasta el 40%», detalló Morgan Stanley.
Para este banco de Wall Street, las políticas económicas se vuelven más viables bajo este escenario. Las autoridades podrían avanzar hacia un régimen cambiario totalmente flotante una vez que se definan los parámetros del paquete de apoyo de EE.UU.
Un «buen resultado electoral» contribuiría a contener la salida de dólares, aunque los ingresos seguirían limitados hasta que el tipo de cambio incentive a los exportadores de granos a liquidar inventarios o tras la cosecha de trigo, estabilizando así el mercado de cambios.
Se espera un ajuste ordenado, con un dólar oficial en torno a 1.700 pesos, coherente con una cuenta corriente equilibrada, asumiendo condiciones climáticas normales y rendimientos agrícolas promedio en el próximo ciclo.
Expectativas cambiarias y acumulación de reservas
«De ese modo, el BCRA implementaría un programa de acumulación de reservas, como sugirió el FMI en la primera revisión del último programa. Con el respaldo de EE.UU., Argentina recuperaría el acceso al mercado hacia junio de 2026», considera Morgan Stanley.
Según esa institución, en un escenario complicado para el Gobierno, el tipo de cambio podría estabilizarse entre 1.800 y 2.000 pesos, lo que permitiría un pequeño superávit en la cuenta corriente (aproximadamente 0,5% del PIB), pese a menores ingresos financieros, incluso con apoyo de EE.UU.
Por su parte, un informe de GMA Capital señala que «el microclima financiero de Argentina llega a una elección de medio término con mucho nerviosismo y cubriéndose de lo peor. De todas formas, entendemos la ansiedad. Es que a partir de la semana que viene se juega otro partido y, como venimos sosteniendo, el resultado del domingo tendrá cierta incidencia en el nuevo camino a recorrer».
El informe agrega que «lo cierto es que el mercado descuenta modificaciones en el esquema cambiario y monetario. Esta afirmación está basada en lo que dicen las curvas: el tipo de cambio breakeven a diciembre con Lecaps se encuentra cercano a los $1.600, mientras que aquel a mediados de febrero supera los $1.700. Estos son los valores que dejan la estrategia de carry trade neutra. Y como están por encima del techo proyectado de la banda, implicaría que los bonistas esperan calibraciones en el valor del dólar oficial».
Riesgos financieros y rol del Tesoro estadounidense
Entre los riesgos futuros que señalan bancos y consultoras locales e internacionales está la figura del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Algunos analistas sostienen que el riesgo reside en la credibilidad del propio Bessent. El objetivo declarado del swap de monedas, que es evitar el derrumbe del peso, podría verse comprometido por el hecho de que la moneda argentina, según los principales indicadores, estaría sobrevaluada hasta en un 20%.
«Si el paquete de ayuda financiera fracasa en estabilizar el mercado argentino, el golpe no solo lo sentirá Milei, sino también Washington», expresa el informe de Morgan Stanley, que además destaca que «la incertidumbre de cara a las elecciones del domingo y la posibilidad de que el eslogan ‘Make Argentina Great Again’ termine cuestionando, más que fortaleciendo, la propia imagen del secretario del Tesoro del Gobierno de Donald Trump».
Dudas del mercado y proyecciones de Wells Fargo
Por último, el banco estadounidense Wells Fargo expresó en su último informe sus dudas sobre el actual esquema cambiario argentino y mencionó los posibles errores que, a su criterio, podrían cometerse al respecto luego de las elecciones de medio término. Además, vaticinó cómo seguirá el respaldo del Tesoro norteamericano.
Con un cierre de semana más tranquilo de lo esperado, los operadores del mercado local y de Wall Street comienzan a palpitar cómo será la jornada del próximo lunes, luego de conocidos los resultados de las elecciones nacionales de medio término del próximo domingo.
El escenario más complejo fue para los bonos y el valor del dólar oficial mayorista, aunque el BCRA logró que su valor cerrara por debajo de la banda superior de 1.496,50 pesos. El tipo de cambio oficial está contenido apenas debajo del límite superior de las bandas cambiarias, por efecto de las ventas de divisas del Tesoro de los EE.UU.
El dólar mayorista terminó con un alza de 13 pesos, o 0,9%, a $1.492 para la venta, contenido por ventas institucionales, a solo 55 centavos del límite superior del esquema cambiario, que este viernes marcó los $1.492,55.
Comportamiento del dólar y reacción de los mercados
Por su parte, el dólar oficial minorista ganó diez pesos y finalizó a $1.515 para la venta en el Banco Nación. En la última semana, esta cotización subió 40 pesos, o 2,7%. El Banco Central informó que, en las entidades financieras, el dólar minorista promedió $1.517,53 para la venta (baja marginal de 54 centavos) y $1.463,37 para la compra.
Tras haberse operado a un mínimo intradiario de $1.510, el dólar blue finalizó la operatoria a $1.525 para la venta, el mismo valor del jueves. A lo largo de la semana, la divisa ganó 40 pesos.
Los títulos públicos en dólares descontaron 8% en promedio desde la derrota del oficialismo en el distrito bonaerense, con un riesgo país que saltó casi 200 puntos, hasta la zona de los 1.100 puntos básicos.
Por el momento, el apoyo del Tesoro estadounidense no logró disipar las tensiones del mercado y el dólar alcanzó niveles máximos históricos nominales, una dinámica que obligó al BCRA a desprenderse de reservas por unos 1.110 millones de dólares entre el 17 y el 19 de septiembre, y otros 45,5 millones el martes de esta semana, ya que la cotización tocó la parte superior de la banda de flotación.
Expectativas sobre las elecciones y proyecciones cambiarias
Según el experto Salvador Vitelli, el BCRA estaría vendido en unos 6.900 millones de dólares en el mercado de futuros para frenar los ataques especulativos que presionaron para una devaluación del peso.
Los negocios del dólar a futuro mostraron el viernes valores de $1.541,50 por dólar para noviembre y de $1.585,50 para las liquidaciones a fin de año, en ambos casos por encima del techo de las bandas cambiarias oficiales.
En lo que se refiere a los resultados de este domingo, algunas encuestas sugieren que el oficialismo ganaría a nivel nacional por un margen cercano a 2 puntos, aunque existe mucha dispersión entre sondeos, y perdería en territorio bonaerense por entre 5 y 8 puntos de diferencia.
«En nuestra visión, los precios de los activos descuentan un escenario más negativo, por lo que una victoria del peronismo de alrededor de 4 puntos sería neutral», dice el informe de Max Capital enviado a sus clientes ayer.
Perspectivas de Wells Fargo y proyección del peso argentino
En tanto, el banco estadounidense Wells Fargo indicó en su último reporte que «esperamos un mayor grado de depreciación del peso en adelante respecto de nuestras proyecciones anteriores. El respaldo del Tesoro de Estados Unidos puede otorgar algunos días de estabilidad —o incluso de fortaleza— al peso argentino, pero no creemos que dicho apoyo sea una política cambiaria sostenible en Argentina».
El informe explica que «el acceso a la línea de swap estará disponible, aunque defender una moneda sobrevaluada después de las elecciones parece una política cambiaria inadecuada».
Además, afirma que «la Argentina no se ha caracterizado por decisiones tecnocráticas consistentes, pero estimamos que el peso será dejado flotar libremente, con solo intervenciones cambiarias esporádicas por parte de Estados Unidos».
Según las proyecciones de ese banco, «el peso registraría la mayor depreciación entre todas las monedas del mundo hacia fines de 2026, del 29,2%, cualquiera sea el resultado de las próximas elecciones del 26 de octubre».
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ECONOMIA
Reaparece la discusión sobre cómo ponerle un piso al dólar en la previa a la liquidación de la cosecha gruesa

Aunque el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ayer compró otros USD 140 millones, esta intervención en el mercado no logró sostener el tipo de cambio. Como consecuencia, el dólar minorista volvió a caer 15 pesos desde $1.420 a 1.405 pesos. La misma tendencia se observó en los dólares financieros.
El tipo de cambio mostró en el cierre de marzo la misma tendencia declinante que durante todo el primer trimestre. A pesar que las familias compraron alrededor de USD 5.000 millones sumados enero y febrero, tampoco esta demanda logró impulsar la cotización.
A eso se le suman los ya más de USD 4.300 millones que lleva comprados el BCRA en lo que va del año para fortalecer el nivel de reservas. Se estima que en el segundo trimestre el ritmo de compras será bastante superior para aprovechar la liquidación de la cosecha gruesa por parte de las cerealeras. Históricamente, es el período de “vacas gordas” en materia cambiaria para el país.
Sin embargo, la oferta de dólares en esta primera parte del año fue bastante superior a la que esperaba el mercado. Hubo una fuerte liquidación de divisas por parte de las empresas que realizaron colocaciones de deuda en el exterior. Aunque no de manera inmediata, las regulaciones las obligan a liquidar esas divisas cuando deben afrontar el primer pago de intereses.
El tipo de cambio real volvió a apreciarse y algunos cálculos como el de la consultora LCG indican que ya está en el mismo nivel que durante el gobierno de Mauricio Macri. Vuelve con fuerza, por lo tanto, la discusión respecto a si el dólar está o no atrasado.
En el equipo económico prefieren no entrar en esa discusión de lleno. Luis Caputo enfatizó que “sin las compras del Central, el dólar hubiera caída a $ 1.200 o menos”. El ministro de Economía da a entender así que los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas sirvieron solo parcialmente para evitar una caída del dólar, que de otra manera hubiera sido todavía mayor.
Por otra parte, el viceministro de Economía, José Luis Daza, aclara en cada presentación que le toca que “la academia económica ya dejó de calcular cuál es el tipo de cambio real de equilibrio de cada país porque es imposible”.
En los últimos meses la economía argentina volvió a tener nuevamente una fuerte inflación en dólares. Es decir otra vez el país vuelve a estar relativamente caro en dólares, aunque depende mucho de cada sector.
En ese contexto, vuelve el debate sobre la posibilidad de eliminar los controles cambiarios. En el equipo económico por ahora lo consideran contraproducente. Y recuerdan que hace pocos meses fue necesaria la ayuda del Tesoro norteamericano para que el tipo de cambio no se dispare, en las semanas previas a las elecciones legislativas.
Las dudas apuntan a lo que podría suceder en 2027, por una razón sencilla: una vez que se elimina el cepo, no se puede volver atrás. Ya le pasó a Mauricio Macri, cuando en 2019 en plena corrida tras las elecciones presidenciales que ganó el kirchnerismo se vio obligado a imponer una restricción de compra de divisas de USD 200 mensuales.
Quien salió nuevamente a pedir un cambio de régimen fue Domingo Cavallo, reinstalando la polémica. “La fuerte liquidación actual de divisas de exportación provenientes del agro y del petróleo que se espera que aumente en los próximos meses, brinda una excelente oportunidad para eliminar todos los controles de cambio y aumentar rápidamente la acumulación de reservas netas”, señaló el ex ministro de Economía.
Y agregó: “Debería aspirarse no sólo a que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para pagar los intereses de su deuda externa sino, también, que se llegue a fin de año con 10 mil millones de reservas netas adicionales en el Banco Central”.
Para el Gobierno también representa un desafío la fuerte compra de dólares que viene llevando adelante porque emite pesos como contrapartida. Esto exige extremo cuidado monetario para impedir que esa expansión de dinero genere inflación. Por eso, tanto el Tesoro como el Central vienen absorbiendo los excedentes para que el índice empiece a bajar a partir de abril. Se espera que en marzo se ubique por encima del 3 por ciento.
ECONOMIA
Frigorífico del creador de las hamburguesas Paty se presentó en concurso con una deuda millonaria

Frigorífico General Pico, una de las firmas históricas de la industria cárnica argentina y vinculada al origen de la marca Paty, se presentó en concurso preventivo de acreedores y pasó a integrar la lista de compañías que en lo que va del año terminaron judicializando su crisis financiera para intentar reordenar pasivos y preservar la continuidad operativa.
La decisión fue comunicada este 31 de marzo por sus directivos, Ernesto «Tito» Lowenstein y Alan Lowenstein, luego de varios meses en los que la empresa intentó sostenerse con actividad mínima, suspensión de personal y la búsqueda de una salida empresaria para evitar un deterioro mayor. En ese recorrido, la firma exploró distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de vender el frigorífico, ceder la explotación de la planta o avanzar con algún esquema de alquiler de largo plazo, pero ninguna terminó de cerrarse.
El deterioro financiero que empujó esa decisión quedó reflejado en los registros de deudores del BCRA. Según la actualización al cierre de marzo, la compañía acumula 1.152 cheques rechazados por un total de poco más de $15.800 millones, mientras que su deuda bancaria asciende a alrededor de $24.300 millones.
Dentro de ese pasivo financiero, unos $2.500 millones figuran en situación 2, es decir, con seguimiento especial, y otros $16.100 millones aparecen en situación 3, la categoría que el sistema financiero asigna a deudores con problemas de cumplimiento. Sólo entre esos dos grandes rubros, la empresa ya exhibe compromisos por más de $40.000 millones, sin contar otras obligaciones comerciales, laborales y financieras.
La foto actual muestra un agravamiento claro frente a la que exhibía la firma apenas dos meses atrás. En enero, Frigorífico Pico ya cargaba con una deuda bancaria de $22.771 millones, más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones y pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre. En ese momento, además, el sistema financiero todavía la ubicaba bajo seguimiento especial. Ahora, una parte relevante del pasivo ya pasó directamente a la categoría de deudores con problemas.
La sociedad se dedica a la producción y al desarrollo de mercados locales e internacionales de carne vacuna, menudencias y subproductos, y toda esa operatoria se apoya en sus dos plantas frigoríficas ubicadas en La Pampa, en las localidades de Trenel y General Pico.
De una planta de escala a una operación mínima
La crisis financiera vino acompañada por un derrumbe operativo y laboral que ya se había vuelto inocultable desde comienzos de año. En enero, la compañía había suspendido a unos 450 trabajadores y prácticamente frenado la actividad en sus plantas, que quedaron reducidas a una guardia mínima de mantenimiento.
El contraste con su capacidad reciente es fuerte. Hasta hace dos años, Frigorífico General Pico faenaba alrededor de 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. Incluso durante el año pasado todavía había procesado más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez, el peso del endeudamiento y la pérdida de ritmo comercial terminaron por desarmar esa estructura.
La faena se desplomó luego a niveles cercanos a 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de ese tamaño. En paralelo, se retiraron incluso los equipos de faena kosher, una unidad clave para la exportación a Israel, lo que terminó de mostrar hasta qué punto se había deteriorado la operación.
A ese cuadro se sumó el frente laboral. La empresa ya arrastraba aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado, mientras intentaba amortiguar el conflicto con el pago de una suma fija mensual y la entrega de carne. Pero con el correr de las semanas la situación se agravó todavía más y la compañía avanzó con el despido de unos 200 trabajadores, mientras otros 400 quedaron sujetos a la incertidumbre sobre la continuidad de las plantas y el eventual cobro de salarios e indemnizaciones.
Venta, alquiler y una salida que no llegó
Antes de presentarse en concurso, los dueños de la compañía venían buscando una alternativa que permitiera sostener el activo industrial sin avanzar hacia una liquidación. En ese marco, la planta de Trenel aparecía como el principal activo a preservar dentro de una estructura que, aun deteriorada, conserva valor por escala, habilitaciones y ubicación.
Sobre la mesa hubo distintas variantes: desde una venta total del frigorífico hasta la posibilidad de que un tercero tomara la explotación de la planta bajo otro esquema. En las últimas semanas, además, la propia empresa había dejado trascender que mantenía conversaciones con un grupo empresario de origen europeo, al que definía como uno de los actores con interés en participar de una solución para la continuidad operativa.
Ese interés, sin embargo, nunca terminó de traducirse en una salida concreta. Según explicó la compañía en su comunicación más reciente, las tratativas no avanzaron lo suficiente como para cerrar una operación y, en paralelo, siguió creciendo la presión de acreedores financieros y no bancarios.
En el propio comunicado, la empresa señaló que se analizaron alternativas para sostener la planta, entre ellas «propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo», incluida una opción «cercana a los u$s40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años». Ninguna prosperó.
También apuntó contra «un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor«, al que acusó de haber «obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación», al priorizar «el recupero de su crédito y contrariando el interés social».
En ese contexto, el concurso aparece ahora como la herramienta para ordenar acreencias, frenar el deterioro y ganar tiempo. No se trata de un dato menor en un sector que ya viene golpeado por consumo interno deprimido, caída de exportaciones, menor dinamismo de China, hacienda cara y costos fijos elevados, una combinación que dejó particularmente expuestas a las plantas más endeudadas.
Pese al cuadro crítico, Frigorífico General Pico intenta sostener un argumento central: que todavía conserva valor industrial y potencial de continuidad. En su comunicado, la empresa remarcó que cuenta con «activos productivos relevantes, inversiones recientes y habilitaciones internacionales», y sostuvo que la planta de Trenel mantiene «un importante potencial operativo y comercial». También aseguró que continuará trabajando para «reactivar en el corto plazo la operación y preservar las fuentes de trabajo».
La incógnita ahora es si ese paraguas judicial servirá para facilitar una salida empresaria para una de las plantas históricas del negocio cárnico pampeano o si terminará administrando una crisis que ya dejó suspensión de personal, despidos, deuda creciente y una cadena regional cada vez más golpeada.
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ECONOMIA
Cavallo insistió con la eliminación del cepo cambiario y advirtió que dos factores impiden la baja del riesgo país

La actual liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario y del petróleo, junto con la proyección de mayores ingresos en los próximos meses, representa una oportunidad para levantar los controles de cambio y aumentar las reservas netas del país. Así lo sostuvo Domingo Cavallo, ex ministro de Economía, quien advirtió que el contexto de alta liquidez en divisas permite avanzar hacia una reforma profunda del sistema monetario y cambiario sin la presión de un salto brusco del tipo de cambio.
En un posteo en su blog, Cavallo consideró que el momento es propicio para que el Tesoro compre todas las divisas necesarias para el pago de intereses de la deuda externa y para que, hacia fin de año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sume al menos 10 mil millones de dólares en reservas netas adicionales.
El exfuncionario recordó que en condiciones normales, un giro de este calibre en la estrategia monetaria suele desencadenar una depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, Cavallo evaluó que la elevada oferta de divisas en el mercado local limitaría ese efecto y resultaría menos riesgoso que demorar la decisión hasta acercarse a las elecciones.
De esta manera, insistió en que el Gobierno debe “abocarse de inmediato a legislar la reforma monetaria, cambiaria y financiera”, una iniciativa que, según su visión, contribuiría a mitigar riesgos inflacionarios y a consolidar la expectativa cambiaria como pilar de un plan de estabilización. A la vez, destacó la importancia de combinar este esquema con el equilibrio fiscal, para lograr tanto una baja sostenida de la inflación como una pronta recuperación de la demanda interna.
En su análisis, Cavallo cuestionó el carácter contradictorio de los controles de cambio. Explicó que, si bien suelen instaurarse para frenar la salida de capitales en situaciones de crisis externa, cuando se prolongan “desalientan el ingreso de divisas” y encarecen el costo del capital, afectando tanto la inversión en activos fijos como en capital de trabajo. Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el ex ministro de Economía planteó que el Gobierno reconoce esta distorsión al permitir que quienes invierten bajo ese marco dispongan libremente de las divisas generadas por exportaciones. “Para quienes inviertan protegidos por el RIGI se les asegura que no existirán controles de cambio”, explicó.
No obstante, marcó que el resto de las empresas continúa enfrentando fuertes restricciones para administrar sus excedentes en moneda extranjera y para acceder a financiamiento externo. Esta situación, alertó, termina elevando el costo del capital y desincentivando la inversión.
Respecto al riesgo país, el padre de la Convertibilidad expone que la permanencia de controles de cambio para las compañías fuera del RIGI y el bajo nivel de reservas netas del Banco Central mantienen el indicador por encima de los 600 puntos básicos, a pesar de los resultados fiscales positivos. Según el ex ministro, las dificultades del BCRA para acumular reservas por temor a la emisión monetaria alimenta la percepción de que la estabilidad cambiaria es frágil y que una depreciación abrupta podría desatar nuevas presiones inflacionarias. “Si el Banco Central acumulara más reservas, aún a costa de admitir una depreciación temprana del tipo de cambio, la expectativa de depreciación futura disminuiría”, sostuvo.
Cavallo también consignó que los controles de cambio fomentan la informalidad, ya que muchos exportadores y prestadores de servicios optan por ingresar divisas a través del mercado informal en lugar de liquidarlas en el circuito oficial. El ex titular del Palacio de Hacienda argumentó que, sin restricciones, la disponibilidad de dólares para pagos y financiamiento internos sería mucho mayor que la que permite el régimen de “inocencia fiscal”, al que calificó como “necesariamente transitorio y legalmente inseguro”.
El ex ministro propuso que, una vez eliminados los controles, el Banco Central autorice a los bancos a utilizar los depósitos en dólares para financiar inversiones, ya sea a través de créditos o mediante la compra de obligaciones negociables del sector privado. Además, consideró que la expansión del crédito en dólares bajo un régimen de controles resulta riesgosa, porque la inestabilidad cambiaria y las altas tasas en pesos incrementan el peligro de incobrabilidad.
Domingo Cavallo concluyó que la eliminación de los controles de cambio y la liberalización del mercado cambiario acercarían a la Argentina a un modelo más competitivo, alineado con la idea de una economía sin Banco Central, como la que promovió Javier Milei durante la campaña presidencial. En tal sentido, ejemplificó con el caso peruano al señalar que la Constitución de Perú prohíbe el financiamiento monetario al Tesoro y los controles cambiarios, lo que permitió al país alcanzar una estabilidad de precios destacada pese a la inestabilidad política.
“Es muy difícil que se pueda avanzar hacia la despolitización de la economía, es decir a sacar al Estado de la intermediación entre vendedores y compradores en los mercados de bienes y servicios, si en materia monetaria, cambiaria y financiera impera la discreción por arriba de las reglas”, cerró su análisis.
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