ECONOMIA
Una automotriz argentina exportará vehículos utilitarios a Estados Unidos y Canadá

A mediados de diciembre, aprovechando la inauguración de un centro de visitas en la histórica planta de Virrey del Pino, las autoridades de Prestige Auto, el grupo empresario que compró la representación comercial y productiva de Mercedes-Benz para sus divisiones de automóviles y vehículos utilitarios livianos, mencionó que entre los objetivos para 2026 estaba como prioridad regresar a los mercados de Norteamérica, e intentar una primera exportación de las vans y furgones Sprinter argentinas a países de África.
“Creemos que en el caso de la 19+1, (una configuración de carrocería de van de pasajeros que se produce en Argentina) podemos entrar en mercados como el mexicano o como el de Estados Unidos y, por qué no, al mercado de África. Si uno ve la transición a los eléctricos, a lo mejor en África va a ser más lento y por ahí tenemos un lugarcito para hacer los trabajos complejos o en unidades que no se fabrican en Estados Unidos, donde no se fabrican las combis”, adelantó en ese momento Daniel Herrero, presidente de la compañía.
Este miércoles se confirmó el avance de esas negociaciones y primero de manera informal y luego orgánicamente, Prestige Auto comunicó que el regreso a Estados Unidos es una realidad, y que la expansión es incluso mayor en Norteamérica.

“¡Tenemos una gran noticia! Desde Prestige Auto damos un nuevo paso y comenzaremos a exportar la Sprinter a América del Norte, específicamente a Estados Unidos y Canadá. Siempre estamos pensando en cómo seguir creciendo y abriendo nuevos mercados, y este logro representa un hito muy importante para nuestra empresa y para la industria nacional”, posteó este jueves Alfonso Prat-Gay, vicepresidente de Prestige Auto en su perfil de X.
Sobre el final del día, oficialmente la marca emitió un breve comunicado confirmando el avance de las gestiones que ya se encuentran en el proceso técnico de implementación, ya que este trabajo se desarrolla en coordinación con la Casa Matriz en Alemania y con las filiales de Mercedes-Benz en Estados Unidos y Canadá, e incluye el cumplimiento de los estándares técnicos y regulatorios exigidos por esos mercados, condición necesaria para habilitar las próximas etapas.
Al respecto, Herrero señaló que “estamos en conversaciones para exportar la Sprinter fabricada en el país a Estados Unidos y Canadá, posiblemente durante la segunda mitad del año o en 2027”.

El anuncio de este crecimiento de las exportaciones se da en un escenario doblemente desafiante para la industria automotriz argentina, en el que se solapan una fuerte expansión de marcas chinas a todos los mercados impulsadas por una subvención del Estado, y un marco impositivo argentino que todavía aplica una carga fiscal del 12% a las exportaciones automotrices.
“Hoy tenemos esa simetría porque estamos llegando a Latinoamérica con aranceles de exportación cuando otros países llegan con incentivos del Estado. Entonces propusimos hacer más unidades con la misma gente. Eso nos permitió incrementar producción sin aumentar costos fijos. Esa absorción de costos fijos nos permitió ir a los distribuidores a decir: ‘Te bajo el precio, dame más volumen’ y ya órdenes de compra del exterior por 11.000 unidades para 2026”, explicó Herrero.
La transformación de la operación industrial de Mercedes-Benz en Argentina comenzó a mitad de año pasado, cuando Prestige Auto se hizo cargo efectivamente del 100% de la operación luego de un período de trancisción de 6 meses con la gestión anterior de la marca. Así, el plan industrial de 2025 que era de 14.000 unidades de producción con una exportación levemente superior a las 10.000, se mejoró con un incremento de velocidad de línea que le permitió llegar a 16.000 vehículos, lo que representó un crecimiento del 15%.
Para este año está proyectado un volumen de 20.000 unidades, el máximo que permiten dos turnos de planta. La capacidad total de Virrey del Pino es de 30.000 vehículos con tres turnos de trabajo.

Cuando en diciembre se supo que en el proyecto de ley de Reforma Laboral que ingresó al Congreso existe un capítulo impositivo que contempla la eliminación del impuesto interno a los automóviles, Prestige Auto tomó la decisión de establecer un esquema de devoluciones de un porcentaje equivalente a la eventual baja de precio que podrían tener los autos que alcanzados el “impuesto al lujo”.
“Desde nuestra empresa apoyamos esta iniciativa y confiamos en que una implementación ágil permitirá que sus beneficios se reflejen plenamente en el sector y en los consumidores. En este sentido, nosotros como política comercial vamos a devolver el valor de esos impuestos a todos los clientes que compren nuestros vehículos entre diciembre y enero, si la norma se establece hasta el 31 de enero”, señaló Prestige Auto en un comunicado oficial en ese momento.
Actualmente, tras la decisión tomada en enero de 2025 de suspender la escala 1 y reducir a la mitad la escala 2, los autos con un precio superior a los $103.000.000 deben pagar un 17,5% (22% efectivo) por este tributo, lo que lleva el precio de esos vehículos hasta unos $125.00.000.
Pero al fracasar el tratamiento de la reforma laboral en diciembre y pasar para febrero, esa acción de Prestige Auto debió cambiar porque como consecuencia directa de la incertidumbre, se frenaron las ventas de vehículos de esa franja de precios.
Lo que hizo la compañía fue establecer un monto aproximado al 10% para los modelos que superan esos $103.000.000 y en conjunto con los concesionarios ofrecer un de descuento para quienes compren unidades durante enero y febrero. Ese monto no es del 17,5% porque una reducción impositiva no impacta completa en el precio.
Ese descuento no es una devolución sino una baja real de precio, y se mantendrá todo febrero, lo que implica un beneficio seguro y no una medida paliativa ante una eventual eliminación de un impuesto. En caso que durante febrero no se apruebe la reforma laboral con el capítulo impositivo completo, lo que mantendría el impuesto interno vigente al 17,5% como está actualmente, ese descuento se suspenderá y los precios serán los que marca la lista de precios de Prestige Auto mes a mes.
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ECONOMIA
Para Javier Milei, está probado que 315 puntos de riesgo país son «kuka»

La buena demanda que recibió el nuevo bono en dólares no sólo le permitió a Javier Milei un panorama más desahogado para pagar los vencimientos de deuda, sino que, además, le dio un invaluable argumento político: que el «verdadero» índice de riesgo país argentino es de 230 puntos y no los 545 que marca el tradicional indicador del JP Morgan.
La argumentación es que, en la licitación por el nuevo bono, gracias a que los bancos ofrecieron casi seis veces el monto de u$s150 millones que ofrecía el Tesoro, la tasa real que se terminará pagando es inferior a la teórica de 6%. Más concretamente, el costo por endeudarse en dólares es de un 5,89% nominal anual.
Javier Milei asegura que 315 puntos del riesgo país son «kuka»
Y, como la tasa de los bonos estadounidenses -los Treasury, en la jerga financiera- se ubica en torno a 360%, entonces la cuenta da que el costo de financiamiento argentino es de 2,3% -o 230 puntos básicos- por encima de lo que paga el gobierno de Estados Unidos.
Ese diferencial de 230 puntos está mucho más en línea con lo que pagan los países de la región. De hecho, Colombia y México están algo por encima de ese nivel de riesgo crediticio.Y otros países, con spread de 100 puntos, logran tomar deuda a una tasa muy baja para los estándares argentinos. Uruguay, por ejemplo, acaba de endeudarse por u$s1.850 millones y pagó por el tramo dolarizado una tasa anual de 4,7%, con plazo a 10 años.
Extrañando los viejos tiempos
A Toto Caputo, en cambio, tomar dólares prestados en el mercado le costaría no menos de 9%, una tasa que se considera demasiado alta, y que llevó a que el ministro declarara públicamente su deseo de «depender menos de Wall Street» y de fondearse con el mercado local. Fue un a frase que llevó a sus críticos a acusarlo de «hacer del defecto una virtud», porque en realidad el ministro no podría acceder al crédito de Wall Street ni aunque quisiera hacerlo.
La mejor tasa que había conseguido hasta ahora el ministro había sido la del préstamo en modalidad «repo» otorgado por un grupo de bancos, que en enero le cobraron 7,4% por un crédito de u$s3.000 millones.
Pero ese no es el tipo de crédito que quiere Caputo. El «repo» es un préstamo, en el cual el financista toma activos en garantía, tal como ocurre con los préstamos prendarios para individuos. Eso es lo que posibilita la tasa menor que la del bono, donde el inversor asume el riesgo de las oscilaciones del valor en el mercado secundario.
Lo que quiere Caputo es emitir un bono y que se lo compren los fondos globales. No ocurre eso desde enero de 2018 cuando, siendo ministro de Finanzas de Mauricio Macri, sorprendió al colocar un título por u$s9.000 millones, dividido en tramos de cinco, 10 y 30 años, con tasas de entre 4,65% y 6,95%.
Claro, en aquel momento el riesgo país argentino se encontraba en 350 puntos, que aunque superaba el promedio latinoamericano era considerado un lujo en el mercado argentino, donde hasta se permitía fantasear con la obtención de la calificación «investment grade» por parte de las agencias de riesgo crediticio. A Caputo también lo ayudó en ese momento las bajas tasas internacionales -el bono US Treasury a 10 años pagaba 2,45%-.
Otra vez, la culpa del riesgo kuka
¿Por qué hoy no puede Argentina pedir crédito y pagar una tasa de interés parecida a la de sus vecinos? Gracias al bono que acaba de emitir Caputo, el gobierno encontró la posibilidad de dar su argumento favorito: es todo culpa del «riesgo kuka».
Según ese punto de vista, el temor a un sabotaje político por parte de la oposición, o a un cambio de gobierno tras la elección de 2027, es lo que mantiene a los inversores cautelosos e impide que inyecten dólares en Argentina, dado que perciben el riesgo de un eventual default.
Y, no por casualidad, el nuevo bono de Caputo tiene como fecha de vencimiento octubre de 2027, coincidiendo con la elección presidencial. Es una señal al mercado en el sentido de que, aun cuando a Javier Milei le vaya mal en su intento reelectoral, ya estará devuelto en su totalidad el capital de estos bonos, sin riesgo a un «reperfilamiento».
Ya se había recurrido a esa explicación para explicar por qué el dólar se había disparado y por qué el riesgo argentino había trepado hasta 1.500 puntos en el cierre de la campaña electoral, y ahora vuelve a ser el lema para justificar por qué el spread argentino no baja de los 500 puntos.
El propio Milei retuiteó un comentario de Felipe Núñez -uno de los principales asesores de Caputo-, en el que argumentaba: «Sin riesgo kuka, el riesgo país es aproximadamente 230 puntos».
Es, sin embargo, un tema que está lejos de suscitar consenso en el mercado. Porque, a diferencia de lo que ocurrió con el tipo de cambio, que experimentó una abrupta baja una vez que Milei ganó las elecciones legislativas, no ocurrió lo mismo con el riesgo país. El gobierno había previsto que, ya disipado ese riesgo electoral, podría caer por debajo de 400 puntos, el mismo nivel que le había permitido a Caputo emitir u$s9.000 millones hace ocho años.
Sin embargo, las puertas del mercado de crédito siguen cerradas. Y los informes de los bancos de inversión no apoyan el argumento del «riesgo kuka» sino que apuntan a falencias del programa económico. Principalmente, las dudas sobre si el Banco Central será capaz de acumular reservas para hacer frente al desafiante calendario de vencimientos de deuda.
¿Riesgo «kuka» o falencias del modelo?
Entre los críticos del programa económico, el punto más discutido es el del mantenimiento de controles cambiarios, lo que hace que sea discutible si el actual precio del dólar es «de equilibrio«. Más bien, lo que se argumenta desde la vereda opositora es que la actual estabilidad se está logrando al costo de una crisis a mediano plazo, con el viejo método de la «bicicleta financiera».
El gobierno también discute ese punto, dado que en las últimas semanas se notó una compresión de tasas, y en la última licitación se colocó una letra ajustable por CER a una tasa real del 1,9% anual.
El festejo por el buen resultado de la licitación aparece junto con el de la difusión del EMAE, en el que se confirma que la economía creció un 4,4% durante 2025. Pero tampoco ese dato tiene la capacidad de terminar con el debate. Porque cuando se hace la apertura por sectores, hay rubros como la industria manufacturera que muestran caídas interanuales de casi 4%.
A juzgar por las decisiones que ha tomado en las últimas semanas, todo indica que el ministro Caputo está resignado a que el índice de riesgo país no caiga debajo del «piso psicológico» de 500 puntos. Sin embargo, luego de la demostración de confianza que implicó el nuevo bono en dólares colocado en el mercado local, hay quienes se entusiasman con un contagio de optimismo hacia el exterior y eso se refleje en una caída del índice de riesgo país.
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ECONOMIA
Los controladores aéreos levantaron el paro para hoy y mañana pero sostienen las medidas para los días siguientes

La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que reúne a los controladores aéreos levantó los paros de este jueves 26 y viernes 27 de febrero.
De acuerdo con el cronograma que había presentado el sindicato, en el marco de la falta de acuerdo con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) tras el vencimiento de la conciliación obligatoria, el reclamo de este jueves estaba previsto para iniciar a las 15 y concluir a las 18, mientras que también se encontraba programada una medida similar para mañana, entre las 19 y las 22 horas.
Ambas medidas fueron levantadas. En los dos casos, la huelga estaba planeada para afectar a toda la aviación (vuelos domésticos e internacionales) en todos los aeropuertos del país.
“Informamos que, en el marco del conflicto colectivo en curso, se ha avanzado a una mesa de diálogo real con el objetivo de continuar las negociaciones y avanzar hacia un acuerdo que permita dar respuesta al reclamo que venimos llevando adelante”, informó el gremio en un comunicado.
No obstante el sindicato confirmó que “continúan plenamente vigentes las medidas notificadas para los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, conforme al cronograma oportunamente presentado, a la espera de avances concretos en la negociación”.
Noticia en desarrollo
ECONOMIA
Un productor pidió un tractor a China y la brecha de precios desató polémica

La discusión sobre la liberalización de importaciones sumó un caso concreto desde Misiones. El productor citrícola Ricardo Ranger decidió consultar por internet cuánto costaba un tractor frutero fabricado en China. La respuesta, asegura, fue inmediata y en español.
Según relató al medio Plan B, «me contestaron al otro día, solicitándome que hablara a un determinado número de WhatsApp, todo en castellano. Pregunté y me pasaron un precio de 9.500 dólares por un tractor frutero de 90HP, también me pasaron la alternativa del mismo tractor con cabina cerrada y aire acondicionado a 11.200 dólares«.
La brecha de precios: un tractor cuesta cuatro veces menos en Asia que en Argentina
El contraste con el mercado local fue lo que más lo impactó. Según explicó, un equipo de características similares en Argentina sale cuatro veces más. La diferencia no solo fue económica, sino también en el trato comercial.
«Allá, sin conocerme, una fábrica grandísima, me contestaron al otro día. Acá ese mismo tractor sale 50.000 dólares y la verdad es que si intentás llamar a la fábrica, seguro que no te dan ni pelota, te mandan a la m…», comparó.
Incluso, el productor añadió que desde la empresa asiática le explicaron que, «como en un contenedor pueden caber hasta dos tractores, me pueden hacer precio si adquiría dos unidades».
Entre la competencia y la supervivencia
El testimonio de Ranger expone el dilema que atraviesa la economía argentina: mientras una apertura amplia puede complicar a industrias y pymes locales, también habilita a productores y consumidores a acceder a bienes mucho más baratos.
«La verdad es que no estoy a favor de la apertura irrestricta de importaciones, pero también es cierto que algo de razón tiene Milei, acá todo es carísimo y China ofrece productos mucho más baratos, de alta tecnología, calidad y con gran atención al cliente», sostuvo.
Con más de cuatro décadas en la actividad y formación como ingeniero agrónomo, el productor —conocido además por denunciar reiterados robos en su chacra en Eldorado— suele visibilizar problemas estructurales del sector.
Competir con China, ¿misión imposible?
Para Ranger, la discusión no es ideológica sino práctica. Los costos internos, la presión impositiva y la falta de competitividad dejan a muchos productores en desventaja frente a los precios internacionales.
«Acá en la Argentina, te fundís trabajando«, afirma. Y concluye con una reflexión que resume su preocupación: «¿Cómo vamos a poder competir con China? Es imposible, esa es la triste realidad».
«Si los pongo en blanco, pierden el plan»: la denuncia de un productor misionero
En el norte de Misiones, el debate sobre trabajadores que cruzan a Brasil suma una mirada distinta. El productor citrícola sostiene que el problema no es la falta de empleo, sino las trabas para formalizar la mano de obra rural.
Según afirma, aunque en los papeles los planes sociales son compatibles con el trabajo registrado, en la práctica eso no sucede. «No funciona eso, en la práctica eso no funciona. Si un trabajador usted lo quiere poner en blanco en su empresa para que trabaje con usted con limones, con naranja y demás, perdería el beneficio y no le conviene. Pierde los beneficios y el tipo entonces no se quiere registrar«, explicó.
Ranger asegura que esta situación desalienta el empleo en blanco, especialmente en tareas estacionales. «Hoy te comento, tengo poca gente, porque estoy sobreviviendo, pero hoy necesitaría 30 personas, ya necesité hace varios años atrás, 30 personas para levantar mi cosecha de limón, asegurada, no en negro, porque si hubiera dado trabajo en negro, hubiera tenido 50, hubiera tenido aquella vez, no 30, 50, pero no quise dar trabajo en negro y perdí toda mi producción».
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