ECONOMIA
Una buena para la economía y el ingreso de dólares: el poder de compra de la soja tocó su máximo del último año

El último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacó que la soja volvió a posicionarse como el motor de la agroindustria argentina. El poder de compra local alcanzó su mayor nivel en más de doce meses, impulsado por la demanda externa, principalmente de China, y por una mejora del 27% tras la reducción permanente de los derechos de exportación (DEX). Esta dinámica abre una ventana de alivio en materia de ingreso de divisas y se proyecta que septiembre cierre con embarques récord.
“El poder de compra de una tonelada de soja en el mercado local llegó a máximos en más de un año y es un 27% más alto desde que se redujeron permanentemente los derechos de exportación”, indicó la BCR en su reporte semanal. Durante los últimos días, la pizarra local llegó a USD 300 por tonelada, un valor equivalente al FAS teórico de la exportación de poroto y derivados.
Según el relevamiento, la fuerte tracción de la demanda externa está empujando los precios internos. La Bolsa remarcó que “realmente la alta demanda externa por productos del complejo soja argentino está traccionando fuertemente el mercado interno, haciendo que la soja sea el grano con más volumen de comercialización diaria”. Este escenario genera una puja constante entre compradores que mantiene los precios cerca de sus máximos.

Uno de los factores determinantes fue el redireccionamiento de compras de China hacia Sudamérica. El organismo detalló que “el aluvión de compras chinas está rompiendo con la estacionalidad típica de la demanda por poroto que vimos durante los últimos cuatro años”. Con este impulso, septiembre podría cerrar con 1,8 millones de toneladas exportadas, lo que sería la mejor marca mensual de la historia.
En términos acumulados, los embarques de la campaña alcanzarían los 7,1 millones de toneladas, el mayor volumen en nueve años y más del doble de lo registrado en promedio desde la campaña 2020/21.
El informe de la BCR señaló que, hasta el momento, el avance de las exportaciones industriales se encuentra apenas dos puntos porcentuales por debajo del promedio histórico para esta altura del año. En equivalentes de soja, esto representa unas 20 millones de toneladas transformadas en aceite y harina, apenas 1 millón menos que en 2024.
Un dato relevante es que las importaciones de poroto de soja vienen siendo un 16% menores frente al año pasado, lo que resalta aún más la necesidad de originar producción local. “El ritmo de comercialización local es, en términos proporcionales a la oferta, el más alto en seis años”, precisó la BCR.
Sin embargo, todavía queda un desafío importante: entre la exportación y la industria deben originar 11,5 millones de toneladas adicionales (neto de importaciones) para cumplir con las proyecciones de la campaña. Se trata de un volumen que no se observaba desde hace casi una década.
El reporte también analizó la situación del trigo. La Bolsa de Rosario señaló que “la alta competitividad del trigo argentino le valió para ponerse al día con el programa exportador”. Con los embarques previstos hasta septiembre, el acumulado de la campaña llegaría a 10,4 millones de toneladas.
Si bien aún faltan cerca de 1 millón de toneladas por embarcar entre octubre y noviembre para cumplir las proyecciones, el sector exportador ya cuenta con más de 12,5 millones de toneladas adquiridas, lo que asegura el cumplimiento de los compromisos.

Este desempeño se explica por la mejora en la competitividad del trigo argentino, cuyo FOB se ubica en niveles similares a los principales orígenes europeos y del Mar Negro. El contrato de futuros en el mercado local también reflejó una leve mejora, ajustando cerca de USD 188 por tonelada.
De acuerdo con la BCR, restan por vender unas 5,5 millones de toneladas, cifra que se aproxima a los 5,2 millones que se espera trasladar a la próxima campaña. Esto ha llevado a un ajuste de la oferta esperada para 2025/26, quitando presión bajista sobre las cotizaciones futuras.
El panorama para el maíz es distinto. “El ritmo de compras por maíz es el más bajo en diez años”, advirtió la BCR. Hasta septiembre se habrían exportado 21 millones de toneladas, un 11% menos que en igual período de 2024.
Las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) acumulan 22 millones de toneladas, mientras que las compras en el mercado local suman 24,5 millones. Esto implica que para alcanzar la proyección de 33,5 millones de toneladas exportadas en la campaña, aún deben originarse 8,9 millones adicionales, un volumen inédito para esta altura del año.

La Bolsa subrayó que, en 2024, el mercado ya había enfrentado una situación similar, aunque el desafío actual es aún mayor: se requieren 2,3 millones de toneladas más que el año pasado.
El desempeño del último trimestre será clave. La entidad recordó que en 2024 el sector logró una performance destacada hacia el final de la campaña y que esa dinámica deberá repetirse para alcanzar las metas.
En materia de precios, los contratos hacia abril de 2026 rondan los USD 200 por tonelada, mientras que el FAS teórico se ubica en torno a los USD 170. En el mercado de futuros local se negocia entre USD 177 y USD 178. En tanto, en Chicago, los valores se mantienen cerca de USD 167 por tonelada, con cierta volatilidad tras el último informe del USDA.
ECONOMIA
Nuevo bono en dólares: el Gobierno explicó su estrategia para pagar el vencimiento de USD 4.200 de julio

El Ministerio de Economía anunció que ofrecerá un bono denominado en dólares junto a los instrumentos en pesos en las próximas licitaciones quincenales por hasta USD 2.000 millones y esos recursos se destinarán al pago de los vencimientos de deuda en moneda extranjera por más de USD 4.200 millones del próximo julio.
El nuevo título estará disponible por hasta USD 150 millones por subasta y podrá ampliarse en una segunda ronda, al día siguiente, por hasta USD 100 millones adicionales al precio de corte. El bono pagará un interés del 6% anual, liquidado mensualmente, y tendrá un programa de emisión total de hasta 2.000 millones de dólares. “Los recursos obtenidos a través de estas licitaciones quincenales se destinarán al pago de capital de los títulos con vencimiento en julio de 2026″, comunicaron desde Economía.
“Es interesante, hay que ver cuánto logra captar y a qué tasa corta. La realidad es que el mercado está inundado de MEPs. Si da buena tasa, puede llegar a tener buena aceptación”, sostuvo Nicolás Cappella, sales trader de Grupo IEB.
La Secretaría de Finanzas enfrenta esta semana un vencimiento de deuda pública de $7,2 billones, de acuerdo con operadores del mercado y reportes recientes. Este desafío surge tras un canje de títulos que modificó el perfil de vencimientos; sin embargo, el Tesoro mantiene la necesidad de asegurar altos niveles de refinanciamiento —o “rolleo”—, en un contexto de escasa liquidez y tasas elevadas.
La última operación de canje, realizada la semana pasada, permitió al Gobierno renovar la totalidad de los compromisos inmediatos, otorgando cierto margen de maniobra a corto plazo. La administración evitó inyectar pesos al mercado y logró reducir el costo financiero de los nuevos instrumentos. Este resultado impidió un aumento abrupto de la circulación monetaria y reforzó la señal de disciplina fiscal, aunque dejó planteado un nuevo reto debido a la magnitud de los vencimientos inmediatos.
El volumen de $7,2 billones corresponde al canje de títulos con legislación local realizado días atrás. Cappella explicó que vencen $7,2 billones debido al canje de títulos dollar linked efectuado la semana pasada. Considera que en esta oportunidad no se absorberán pesos del mercado, ya que recientemente hubo falta de liquidez y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debió intervenir pagando parte de las LECAPs para evitar una mayor suba de la caución. “Creo que en esta van a ir por algo más cercano a 90% / 100% de rolleo”, afirmó. La referencia a la intervención del BCRA evidencia la tensión en el sistema financiero, donde la demanda de efectivo presiona sobre las tasas de corto plazo y condiciona la dinámica de renovación de títulos públicos.
El proceso de rolleo implica que el Gobierno logre que los inversores con títulos próximos a vencerse los renueven por nuevos instrumentos, en vez de exigir el pago en efectivo. Esta práctica resulta fundamental para evitar la expansión de pesos en la economía, un factor que incide directamente sobre la presión cambiaria y la inflación. Para los operadores del mercado, la estrategia del Ministerio de Economía será garantizar niveles elevados de refinanciamiento, próximos al 90% o más, a fin de evitar sobresaltos en la emisión monetaria y sostener el equilibrio de caja.

La última licitación resultó favorable para el Gobierno. Christian Buteler, especialista en finanzas, recordó que se necesita un rollover del 90% en adelante, ya que en la operación anterior se superó el 100%. “Eso le da un poco más de aire, pero para mantener el equilibrio necesita ese porcentaje o más, así no enfrenta sobresaltos con los vencimientos. Por otro lado, las tasas están bastante altas; en los últimos días de la semana pasada superaron el 40%. Ahí surge un problema, porque no puede convalidar tasas tan elevadas sin afectar la actividad, que ya viene debilitándose”. Las declaraciones de Buteler reflejan la doble restricción del equipo económico: sostener un elevado refinanciamiento sin convalidar tasas crecientes, que encarecen la deuda y afectan la actividad.
La Secretaría de Finanzas cuenta con cierto respaldo tras las últimas licitaciones. El informe diario más reciente del Banco Central de la República Argentina señala que, al 18 de febrero de 2025, los depósitos en pesos del Tesoro nacional ascienden a $4,8 billones. A esto se suman posiciones en moneda extranjera equivalentes a $446.164 millones al tipo de cambio oficial de $1.401,8091. Este volumen de depósitos representa un respaldo parcial para afrontar obligaciones inmediatas, aunque la proporción frente a los vencimientos destaca la importancia de lograr una alta tasa de rolleo en la próxima licitación.
El control de la cantidad de pesos en circulación es un objetivo central del Gobierno, que intenta evitar presiones adicionales sobre el mercado cambiario y contener la inflación. La política de renovar vencimientos sin inyectar nuevos pesos ayuda a frenar la demanda de divisas y modera el impacto en los precios internos. El equilibrio es delicado: una menor renovación obligaría a emitir moneda para cancelar vencimientos, reactivando la tensión cambiaria y acelerando la inflación.

El mercado observa con atención la evolución de las tasas de interés. En los últimos días, el costo de financiamiento de corto plazo superó el 40%, según Buteler. Este nivel refleja la percepción de riesgo y la búsqueda de cobertura ante la inestabilidad macroeconómica. El BCRA intervino para evitar incrementos mayores en la tasa de caución, instrumento clave en el mercado de dinero. La intervención oficial busca mantener cierto orden y evitar un encarecimiento excesivo del crédito, que impactaría directamente en la actividad.
Las expectativas del mercado respecto al porcentaje de rolleo en la próxima licitación rondan el 90% al 100%. Cappella considera posible alcanzar ese rango, aunque las condiciones de liquidez y el nivel de tasas presentan desafíos adicionales. El antecedente inmediato, con un rolleo superior al 100%, aportó señales positivas, aunque la magnitud del vencimiento actual impone nuevas exigencias a la estrategia oficial.
El contexto inflacionario y la volatilidad cambiaria agregan presión al manejo de la deuda en pesos. La política de no emitir para cubrir vencimientos y, en cambio, buscar la renovación de los títulos, se ha transformado en un pilar de estabilización. El uso eventual de los depósitos en pesos y moneda extranjera del Tesoro por parte del BCRA aparece como un respaldo parcial, pero no garantiza cobertura total frente al volumen de los próximos vencimientos.
El Gobierno enfrenta la necesidad de mantener altos niveles de rolleo evitando tasas excesivas, en un escenario de liquidez restringida, costos financieros en aumento y actividad económica débil. El resultado de la próxima licitación será determinante para el pulso del financiamiento público y será seguido de cerca por operadores locales e internacionales.
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ECONOMIA
Sube el precio de la soja, pero los productores argentinos prefieren esperar a que se mueva el dólar

En el bando de los que consideran que el dólar sub $1.400 es nocivo para la economía se esgrime un argumento clásico: con ese nivel de tipo de cambio, los productores agrícolas otra vez se refugiarán en las silobolsas y retendrán su producción, por más que el gobierno les haya atenuado las retenciones a la exportación.
Es un tema que se discute con acaloramiento entre los empresarios del agro, que siguen quejándose de los reducidos márgenes de rentabilidad, y que ya están previendo que cuando llegue el momento de la cosecha de soja, tendrán precios más bajos incluso que los del año pasado.
A primera vista parece extraño ese escepticismo, dado que en este momento el precio del mercado internacional está viviendo un repunte, con la tonelada a u$s421 en las pantallas del Chicago Board of Trade, después de haber tocado mínimos en torno de u$s350.
Y, además, para el principal producto de exportación argentino rige ahora una retención de 24% -lo cual sigue dejando a los agricultores argentinos en desventaja- pero que implica una notable mejora respecto del 33% que se pagaba hasta hace poco más de un año.
Es por eso que se plantea la cuestión de si la mejora en el precio internacional, sumado a la menor carga de retenciones, podrá compensar el «dólar barato» y convencer a los productores de vender masivamente.
Récord de cosecha, ¿y de exportación?
Es el tema en debate: con una cosecha estimada por la Bolsa de Comercio de Rosario en 48 millones de toneladas -levemente por debajo de los 49,4 millones obtenidos el año pasado-, los economistas afines al gobierno se entusiasman con el potencial de exportación del campo. Si se considera, además, la excelente campaña de maíz y trigo, podría llegarse a un total de 140 millones de toneladas, lo que la convertiría en récord histórico.
Esa expectativa va de la mano con una proyección de mayor acumulación de reservas en el Banco Central, que en lo que va del año ya superó los u$s2.500 millones comprados en el mercado cambiario.
El influyente consultor Salvador Di Stefano apunta que «podría representar una liquidación de granos de u$s40.000 millones, algo muy similar al récord de liquidaciones que ocurrió en el año 2022 cuando se liquidarán u$s40.438 millones». Y compara contra la exportación agrícola de u$s31.337 millones del año pasado, lo cual lo lleva a sostener el argumento de que el tipo de cambio no sólo no está atrasado, sino que tiene chances de caer aun más.
Claro que esa opinión está lejos de generar consenso: hay productores que no sólo tienen desconfianza en el esquema cambiario del gobierno, sino que tampoco creen que los actuales precios de la soja sean sostenibles, y prevén una brusca caída en el corto plazo.
Bajos incentivos para la venta
De hecho, hasta la polémica sobre Fate terminó exacerbando el debate, porque desde el gobierno, como argumento defensivo, destacaron que durante el peronismo se cobraban retenciones a la exportación industrial. Es decir, una afirmación que lleva implícito el concepto de que no tiene sentido gravar la exportación de la industria pero sí la del campo.
Eso llevó a un contrapunto entre Felipe Núñez -uno de los principales funcionarios en el equipo del ministro Toto Caputo- y Santiago del Solar, un productor rural que, durante la gestión macrista, ocupó la jefatura de gabinete en el ministerio de Agricultura. Del Solar sostiene que se debería tener un esquema de rebajas de retenciones, que permitan al productor una planificación de largo plazo. «Nadie invierte más si no hay un cambio de expectativas», sostuvo el ex funcionario.
Lo cierto es que abundan las advertencias de empresarios agrícolas que se quejan sobre la «inviabilidad» del negocio por la combinación de retenciones y, además, un tipo de cambio en baja. Algunos productores manifiestan su temor de que la tonelada de soja en el mercado local caiga debajo del nivel de $300.000.
Actualmente, los precios del mercado de Rosario marcan $456.000, aunque con tendencia a la baja. Y en los contratos a futuros de A3, hay posturas por $320.000 para los próximos meses.
Super cosecha de soja en el mundo
¿A qué se debe atribuir ese escepticismo sobre los precios? Para empezar, al escenario internacional. La especulación sobre el acuerdo entre China y Estados Unidos, sumada a la decisión de la Corte Suprema que rechazó las subas arancelarias de Donald Trump llevaron a una reacción del mercado. Así, los fondos de inversión que intervienen en los mercados de futuros compraron 15 millones de toneladas en pocos días, con lo cual se presionó la cotización al alza.
Pero, más allá de la especulación política, los «fundamentals» del negocio siguen mostrando una vigorosa oferta que supera a la demanda.
Brasil tuvo una cosecha mejor a la esperada, con más superficie sembrada y mejores rindes. Hablando en cifras, se espera que la oferta de soja brasileña llegue a 180 millones de toneladas. Esto se agrega al dato de que Estados Unidos -según la estimación del Departamento de Agricultura- llegará a 121 millones de toneladas de soja, un volumen 4,4% superior a la última cosecha.
En otras palabras, la percepción generalizada es que la reciente suba en las cotizaciones obedece a especulaciones geopolíticas más que a razones de mercado, por lo que será difícil el sostenimiento de los precios actuales.
Precio versus tipo de cambio
Pero además, claro, está el factor argentino. Los productores, como el resto de los argentinos, asisten diariamente al debate entre quienes creen que habrá «una lluvia de dólares» que hará que la apreciación del peso sea la «nueva normalidad» y los que, por el contrario, creen que hay una distorsión cambiaria generada por los controles cambiarios y la ola de emisiones de deuda corporativa.
De manera que, como siempre, dependiendo de cuál sea la expectativa devaluatoria, los productores se apurarán a vender o esperarán con su stock en los silobolsas.
Hoy, los sojeros reciben $456.000 por tonelada, lo cual equivale a u$s332 considerando el tipo de cambio oficial, pero de u$s320 si se toma el mercado «contado con liquidación», que es el que está realmente disponible para el agricultor en caso de querer redolarizar su ingreso.
En definitiva, lo que le queda en el bolsillo al productor es un 76% del precio internacional, que es el que reciben los productores brasileños, paraguayos y uruguayos. Podría argumentarse que no es una mala cifra, dado que durante los regímenes de incentivo exportador que implementaba Sergio Massa se obtenía apenas un 50% del precio internacional, pero los productores igual se muestran cautelosos.
A esta altura del año, solamente hay ventas anotadas por unas 5,2 millones de toneladas, un 11% del volumen de la cosecha proyectada, y esto ocurre a pesar de que el precio para los contratos de futuros se ubican unos u$s20 por encima de los de hace un año.
Para quienes crean que es inevitable una caída en las cotizaciones, podría ser un momento ideal para asegurarse el precio y ya anotar ventas a futuro. Pero la contracara de esa decisión es la expectativa sobre el tipo de cambio: mientras más atrasado esté el dólar, peor será el precio del mercado interno.
En síntesis, contra el optimismo del gobierno, que espera una lluvia de divisas producto de la exportación agrícola, en el campo las opiniones están mucho más divididas, y volvió la clásica especulación respecto de si es mejor adoptar una actitud conservadora y esperar a una corrección devaluatoria o un nuevo «tax holiday» como el que implementó Caputo el año pasado ante la sequía de dólares.
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ECONOMIA
Por qué el empleo formal se derrumba pese al crecimiento económico: el impacto de la presión fiscal y el monotributo

En Infobae en vivo, el economista Gustavo Lazzari alertó sobre las consecuencias del desfasaje entre el crecimiento económico y la destrucción de empleo privado registrado en la Argentina. “Esta caída de empleo privado registrado está compensada en buena parte por el incremento del monotributo”, enfatizó Lazzari, al analizar datos recientes junto a Matías Barbería.
En diálogo con el staff de Infobae al Regreso, integrado por Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería, Lazzari aportó su mirada crítica sobre la dinámica del mercado laboral y el impacto de la estructura impositiva: “El 66% de una casa son impuestos. Así que no hablemos de crisis en la construcción, hay crisis en los impuestos, olvidate”.
Barbería abrió el debate señalando la paradoja de los últimos años: “Estamos en crecimiento económico, se estima que es un 4% lo que creció el PBI el año pasado… pero en ese período se perdieron unos 192 mil cuatrocientos puestos, según datos del SIPA”. Al desglosar los sectores, indicó que el agro se expandió un 40,5% pero generó apenas nueve mil nuevos puestos, mientras que otros rubros como finanzas y minería crecieron en actividad pero destruyeron empleo registrado.
Lazzari explicó: “Crece la economía en algunos sectores que no son altos generadores de empleo y están en fuerte ajuste”. Al detallar el fenómeno en minería, sostuvo: “Lo que está pasando en minería es que son inversiones de muy largo plazo… el crecimiento del empleo que se espera no va a ser inmediato, hay un delay ahí”. Sobre la construcción, Barbería subrayó que es el sector con mayor contracción, con una caída del 14,5% y una destrucción significativa de puestos.
El economista remarcó que buena parte del empleo que generan sectores como minería es indirecto: “Es el hotel, es el catering, es el movimiento. Lo vas a ver más adelante en servicios, lo vas a ver más adelante en gastronomía”. Y advirtió: “La construcción todavía no termina de levantar. Hay todo un tema de precios relativos, que la Argentina está desacoplada”.
En el centro del debate apareció el monotributo como amortiguador de la caída del empleo registrado. “No maten al monotributo con esta estupidez que quiere hacer el ARCA de controlar cuentas bancarias y billeteras virtuales… el monotributo es la reforma laboral de facto”, enfatizó Lazzari, alertando sobre los controles cruzados entre ingresos bancarios y límites de facturación.
En el intercambio con Malena de los Ríos y Gonzalo Aziz, Lazzari detalló: “Hay mucho movimiento de billeteras virtuales que no son facturaciones. Che, Lacha, dale, préstame 40 lucas, que tengo que tomar un taxi. ¿A vos te entra y le tenés que decir a la AFIP: ‘No, campeón, me la prestó Lacha’?”. El economista denunció que los sistemas de control fiscal no distinguen entre ingresos reales y movimientos cotidianos, lo que complica la vida de los pequeños emprendedores: “Están llevando el negro. Esto es un llamado a la informalidad”.
La presión fiscal y la vigilancia sobre los movimientos digitales fueron otro eje del análisis: “Primero, le quitás la función de internalizar plata en el sistema que tienen las billeteras… estás matando a los pequeños y medianos monotributistas que están arrancando en la formalidad. Cuando la AFIP dice: ‘Quiero revisar las cuentas’, pará, campeón, no me podés romper la clientela, porque el tipo, ¿sabés qué va a pasar? Lo van a hacer con cuentas de afuera y lo van a hacer en grone”.
Lazzari llevó el debate a una crítica estructural al sistema impositivo argentino. “Hay 2.200 municipios y 24 provincias, es un ejército de ocupación. Si en cada uno hay cinco tipos buscando bases imponibles, vos tenés 10 mil personas que están pensando todo el día cómo joder al sector privado. Y esto es real”, denunció el economista, al relatar casos de tasas municipales y retenciones sobre intereses en cuentas digitales.
En referencia a la retención de ingresos brutos sobre los rendimientos de cuentas de money market, Lazzari ironizó: “Hay una inflación del 2%, 1, 3… Para que no se deteriore el mango, la gente pone la plata en lo que se llama cuentas de money market. ¿Qué descubrió un sátrapa de ingresos brutos? Un delincuente, un inmoral. No lo invites a tu cumpleaños, te afana la torta. ¿Qué descubrió? Ah, hay un ingreso ahí. Hay un pequeño interés… impuesto a ingresos brutos”.
El economista concluyó con una advertencia sobre el mensaje que se transmite a los nuevos emprendedores: “El principal negrero de la Argentina es el Estado nacional, provincial y los sátrapas de los municipios”. Lazzari insistió en que las regulaciones y la presión fiscal desalientan la formalización y empujan a la economía informal: “El tipo, naturalmente, mentalmente, está seteado para un teléfono, no usa efectivo… está seteado para hacer toda su vida en blanco, y el Estado lo negrea”.
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• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich
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