ECONOMIA
Una por una, las modificaciones a la reforma laboral que habilitó el Gobierno para que sea ley

El Gobierno cerró acuerdos de último momento con aliados e incluyó más de 20 cambios en el proyecto de reforma laboral que comenzará a tratarse este miércoles en el Senado. Uno de ellos está vinculado a la caída del estatuto del periodista y otros gremios.
Tal como anunció Patricia Bullrich, en este caso el cambio es el plazo: se derogará el Estatuto, pero habrá un plazo de seis meses para negociar un nuevo convenio colectivo de trabajo.
«Se caen los estatutos a los seis meses para que armen un convenio adecuado en cada uno de los sectores. Los estatutos son leyes previas a la ley de Contrato de Trabajo. No tiene ningún sentido que haya leyes distintas a la ley de contrato de trabajo que rijan la vida laboral de los argentinos», afirmó la legisladora.
Tal como trascendió, «la derogación de los estatutos y regímenes especiales es a partir de los 180 días desde la sanción de la ley».
Además de los periodistas, el capítulo de derogaciones del proyecto también alcanza a estatutos de otras actividades, como los de viajantes de comercio, peluqueros, choferes particulares y el del personal administrativo de empresas periodísticas.
Como parte de la negocación con bloques aliados por la reforma laboral que se tratará este miércoles en el Senado, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), acordó que el Fondo de Asistencia Laboral creado para solventar los despidos tendrá dos categorías: una para las grandes empresas, que aportarán el 1% de los aportes que hacen a ANSES, y el de las pymes que destinarán el 2,5%.
«En el fondo de asistencia laboral, por una propuesta en primera instancia de la UCR y aceptada por todos los que conformamos este grupo de los 44, hemos dividido el FAL en dos categorías, un 1 por ciento para las grandes empresas y un 2 y medio para las pymes, minipymes y medias, que podrá llegar a uno y medio para las grandes, y a 3 con un mecanismo de control de la Cámara de Diputados, con la Comisión Bicameral de previsión social», destacó.
Los cambios que aceptó el Gobierno para que salga la reforma labora
El oficialismo y los bloques de la oposición dialoguista del Senado cerraron este martes por la tarde un acuerdo político clave para destrabar la ley de reforma laboral, que, salvo imprevistos de último momento, será aprobada este miércoles en sesión extraordinaria, convocada para comenzar a las 11.
El entendimiento implicó modificaciones sustanciales sobre el dictamen de mayoría que había sido impulsado a contrarreloj en diciembre por la ministra Patricia Bullrich, y obligó al Gobierno libertario a ceder en puntos sensibles.
Los cambios alcanzan temas de alto impacto fiscal y político: Ganancias, con efecto directo en la recaudación de Nación y provincias; concesiones a sindicatos y cámaras empresarias en materia de aportes obligatorios; el mantenimiento del porcentaje destinado a obras sociales; y una atenuación del esquema original pensado para el nuevo fondo de indemnizaciones.
Con estas concesiones ya acordadas, el oficialismo y sus aliados se encaminan a una sesión que buscará ser rápida y ordenada, con el objetivo de sancionar la norma y girarla cuanto antes a Diputados. Antes de la conferencia que encabezó Bullrich -anunciada recién al mediodía y con escasas referencias a los cambios introducidos-, los jefes de bloque mantuvieron una reunión de Labor Parlamentaria en la que sellaron un acuerdo para minimizar el debate en la votación en particular.
La estrategia consensuada apunta a votar por títulos, dejando que quienes tengan objeciones las manifiesten previamente sobre artículos específicos. El objetivo es evitar un trámite extenso y delicado, en una ley que toca intereses cruzados del sindicalismo, el empresariado y los gobiernos provinciales.
Ganancias
Entre las modificaciones centrales, se resolvió eliminar el artículo 190, que proponía una reducción del Impuesto a las Ganancias para grandes empresas del 30% al 27%, un punto que había generado fuerte resistencia entre gobernadores por su impacto fiscal.
Contribución a obras sociales y cuotas sindicales
También se mantuvo sin cambios la «contribución a cargo del empleador equivalente al SEIS POR CIENTO (6%) de la remuneración de los trabajadores que presten servicios en relación de dependencia» en el régimen de obras sociales. La iniciativa original buscaba bajarla al 5%, pero finalmente se impuso la postura sindical. La única aclaración incorporada establece que la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) estará habilitada para auditar el destino de esos fondos.
Otro retroceso significativo para el Gobierno fue la eliminación del artículo 137, que permitía a los empleadores actuar como agentes de retención de cuotas sindicales, siempre que mediara consentimiento expreso del trabajador y acuerdo entre las partes. Ese punto fue directamente descartado del texto final.
En materia de aportes compulsivos, el dictamen redefinió los límites. A partir de la sanción de la ley, «los aportes, contribuciones patronales y cualquier otro concepto previstos en las Convenciones Colectivas de Trabajo» destinados a cámaras empresarias u organizaciones integradas por empleadores no podrán superar el CERO Y MEDIO POR CIENTO (0,5%) de las remuneraciones.
En paralelo, se fijó que «los aportes y contribuciones previstos en las Convenciones Colectivas de Trabajo» a favor de asociaciones de trabajadores, tanto para afiliados como no afiliados, no podrán superar el DOS POR CIENTO (2%) de las remuneraciones. Quedaron excluidas las cláusulas que otorguen beneficios adicionales vinculados a la afiliación sindical.
Además, el texto introduce un cambio estructural a partir de 2028. Desde el 1 de enero de ese año, los aportes patronales a cámaras empresarias pasarán a ser estrictamente voluntarios, sin posibilidad de imponerlos mediante cláusulas convencionales y sin obligatoriedad para empleadores que no integren esas asociaciones.
Justicia Nacional del Trabajo
Otro punto sensible fue la vigencia de la Justicia Nacional del Trabajo. El artículo 91 del borrador final establece que el fuero seguirá funcionando hasta que se concrete la transferencia de competencias entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires. El despacho aclara que, una vez firmado ese acuerdo, se avanzará en una reorganización progresiva, sin afectar materias laborales de competencia federal, que permanecerán bajo la órbita de la Justicia federal.
Reducción de contribuciones patronales
En cuanto a las contribuciones patronales, la norma dispone una reducción de UN (1) punto porcentual para grandes empresas y de DOS puntos y MEDIO (2,5 puntos) para micro, pequeñas y medianas empresas, siempre que las relaciones laborales no estén incluidas en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL). El Poder Ejecutivo podrá ampliar esos beneficios, con aval de la Comisión Bicameral, hasta 1,5% para grandes empresas y 3% para pymes, en función de las metas de equilibrio fiscal.
Indemnizaciones
El capítulo de indemnizaciones también sufrió ajustes. Las cuentas de los Fondos de Asistencia Laboral se financiarán con una contribución obligatoria del UNO POR CIENTO (1%) para grandes empresas y del DOS Y MEDIO POR CIENTO (2,5%) para pymes, calculada sobre la base de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Al igual que en otros artículos, el Ejecutivo podrá incrementar esos porcentajes con aval parlamentario.
Respecto a las sentencias judiciales, el texto habilita que las grandes empresas puedan cancelarlas en hasta Seis (6) cuotas mensuales consecutivas, mientras que las pymes podrán hacerlo en hasta Doce (12) cuotas, con ajustes según el artículo 276 de la ley.
Certificados médicos
También se incorporaron precisiones sobre los certificados médicos. En caso de discrepancias entre el diagnóstico del trabajador y el control del empleador, se podrá recurrir a juntas médicas en instituciones oficiales o a institutos públicos o privados de reconocida trayectoria, cuyo costo deberá ser asumido por el empleador.
Pago de sueldos
Finalmente, uno de los puntos que sí se dio de baja por completo fue la posibilidad de pagar salarios a través de billeteras virtuales. El artículo sobre pago de haberes quedó redactado de forma taxativa: las remuneraciones deberán abonarse únicamente mediante acreditación en cuenta bancaria o en institución de ahorro oficial, eliminando toda referencia a Proveedores de Servicios de Pago regulados por el BCRA.
Con este esquema, el Senado se encamina a una sesión extensa, que podría prolongarse hasta entrada la noche, pero con un consenso político que busca evitar sobresaltos y cerrar uno de los debates laborales más relevantes del período extraordinario.
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ECONOMIA
Cuántos dólares consiguió el Gobierno para el pago de un vencimiento de deuda clave a mitad de año

El Ministerio de Economía sostiene una estrategia basada en tres frentes para enfrentar el vencimiento de deuda de julio por USD 4.200 millones: la venta de activos, la búsqueda de nuevos mecanismos de financiamiento internacional y el impulso al mercado de capitales local. Aunque las recientes colocaciones de bonos en dólares resultaron exitosas en términos generales, en el escenario más favorable, Luis Caputo, lograría incorporar menos de USD 620 millones al Tesoro hacia fin de mes. Esto refuerza la perspectiva de que podría ser necesaria la asistencia externa para afrontar el pago de mitad de año.
Desde el comienzo de las licitaciones de los títulos en dólares, el Gobierno adquirió USD 931 millones, de los cuales utilizó algunos en el pago de deuda a organismos internacionales, lo que explica la merma en sus depósitos en el Central.
El viernes, Finanzas adjudicó USD 300 millones a través de dos títulos: el Bonar 2027 (AO27) y el Bonar 2028 (AO28), ambos denominados en moneda extranjera. Con esta operación ya se garantizó el ingreso de USD 150 millones por cada bono, recursos que quedarán contabilizados en los depósitos del Tesoro a partir del martes 31 de marzo. Tras conseguir otros USD 131 millones en la segunda licitación del lunes, el saldo total escalará a USD 619 millones antes de finalizar el mes
El último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), correspondiente al 26 de marzo, detalló que los depósitos en moneda extranjera del Tesoro en la entidad ascendían al equivalente de 188 millones de dólares. Este cálculo surgió de una conversión de $257.348 millones a un tipo de cambio de $1.370 por dólar.
El viernes, la primera subasta de Bonar 2027 y Bonar 2028 permitió a Finanzas captar USD 300 millones. Cada uno de los bonos aportó USD 150 millones, monto que ya quedó asegurado y que se sumará a los depósitos del Tesoro el martes 31 de marzo. De esta manera, el stock acumulado ascendería a USD 619 millones, siempre y cuando no se produzcan movimientos de salida.

Más allá del financiamiento local, la atención se centra en el mecanismo que el ministro Caputo afirmó tener asegurado para cubrir los vencimientos de capital de julio, y de enero y julio del próximo año. De acuerdo con fuentes del Ministerio de Economía consultadas por Infobae, no se trataría de un préstamo con bancos internacionales, como el realizado por el BCRA en enero, y su anuncio se espera en las próximas semanas.
Expectativas menores
Tras la licitación del viernes pasado, la Secretaría de Finanzas adjudicó este lunes USD 131 millones adicionales en Bonares 2027 y 2028, mediante una colocación por adhesión.
La operación incluyó dos series: el Bonar 2027 (AO27), que sumó USD 97 millones con una tasa interna de retorno efectiva anual de 5,12% y una tasa nominal anual de 5%. Por su parte, el Bonar 2028 (AO28) totalizó USD 34 millones, con una tasa interna de retorno efectiva anual de 8,86% y una tasa nominal anual de 8,52 por ciento. En ambos casos, puede emitir hasta USD 2.000 millones a fin de enfrentar el cronograma de vencimientos de julio.
El objetivo de la emisión fue atraer dólares del mercado, en un contexto donde el Tesoro busca diversificar sus fuentes de financiamiento y ofrecer opciones en moneda extranjera a inversores con distintos perfiles de riesgo y plazo.
La atención estaba puesta en si Finanzas lograría repetir la colocación máxima del AO27, como había ocurrido en subastas anteriores. En esta oportunidad, el monto se ubicó apenas por debajo del tope de 100 millones de dólares. En el caso del AO28, la adjudicación fue más baja, con solo USD 34 millones frente al máximo permitido de 100 millones de dólares.
La referencia a una demanda consolidada sobre el AO27 sugiere que los inversores identifican a este título como una alternativa sólida dentro del menú de opciones en moneda extranjera, ya que el vencimiento es en octubre de 2027, dentro del mandato de Javier Milei. En contraste, el AO28 enfrentó un interés más moderado en la primera vuelta, que se profundizó en la segunda etapa.
La evolución de las licitaciones muestra una dinámica de creciente interés por los bonos en dólares, especialmente en el caso del AO27. El Gobierno consiguió captar recursos relevantes en ambas series, aunque la respuesta de los inversores frente al AO28 resultó algo más contenida. La tasa de corte en torno al 8,5% aparece como un elemento central en la definición de la demanda, ya que representa una referencia para quienes evalúan ingresar en la segunda vuelta.
Con ello, el ministro Caputo demostró lo que quería, que el “riesgo kuka” aún existe. Al difundir el resultado de la licitación del viernes, destacó que en ambos casos el monto a colocarse era de USD 150 millones. Pese a ello, el AO27 recibió ofertas por USD 466 millones y validó una tasa nominal anual (TNA) de 5,02%, mientras que el AO28 sumó USD 226 millones con una TNA de 8,5 por ciento. Caputo también detalló los diferenciales de riesgo país: 117 puntos básicos para el bono a 2027 y 460 puntos básicos para el título a 2028. Además, calculó una tasa forward bajo un escenario de alternancia política, que alcanzó 14,09% TNA.
ECONOMIA
Debate por YPF: el mejor argumento en favor de Milei lo dio Kicillof, al recordar el caso Eskenazi

Luis «Toto» Caputo dejó en claro la situación contradictoria en la que se encuentra el gobierno tras la victoria judicial por YPF: su celebración política no puede ser confundida con una defensa de las expropiaciones estatales. Y por eso publicó una extensa argumentación en la que intenta explicar lo que Javier Milei no había dejado claro en su cadena televisada.
El mayor temor del ministro es que la oposición kirchnerista tenga éxito en instalar la idea de que, si no fuera por la expropiación, Argentina no gozaría hoy de un autoabastecimiento y superávit comercial en el rubro de la energía.
Ese fue, precisamente, el punto que resaltaron Cristina Kirchner y Axel Kicillof ni bien se conoció la noticia de que el tribunal de apelaciones neoyorquino había sentenciado a favor de Argentina, en el juicio que le había ganado el fondo Burford en primera instancia, y que obligaba al país a pagar u$s18.000 millones.
Kicillof, que era ministro de economía cuando se produjo la estatización, fue el principal impulsor de ese argumento, luego de años de haber sido duramente criticado por Milei. El presidente llegó incluso a proponer que se creara un impuesto llamado «tasa Kicillof», que pagarían los automovilistas cada vez que cargaran nafta. El propósito político de Milei era dejar en claro que las decisiones políticas populistas se pagan en el plano financiero.
Pero claro, celebrar ahora la victoria judicial conlleva un riesgo: que se confunda ese festejo con una admisión tácita de que la reestatización fue la política correcta. Ante esa situación, Caputo se sintió en la necesidad de abundar en explicaciones tras la cadena de Milei, sobre todo porque uno de los datos de los que se jacta el gobierno es el hecho de que el rubro energético haya pasado a ser un proveedor de dólares, tras años de haber «quemado» reservas.
El mensaje de Luis Caputo contra Axel Kicillof, por el debate por YPF
La máquina de petrodólares
A inicios de año, cuando la expectativa global era la de una baja en el precio del petróleo y se especulaba con el «efecto Venezuela», el gobierno argentino esperaba que el saldo de la balanza energética fuera este año de u$s10.000 millones, lo que implica un salto de más de 20% en un año.
Pero, tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, las cuentas se están revisando casi a diario. Los analistas calculan que por cada 10 dólares que se incrementa el precio global del petróleo, Argentina aumentará su ingreso de divisas en u$s1.700 millones.
Si el conflicto en Irán se extendiera y esa premisa sobre el precio del petróleo se cumpliera, entonces habría que agregar u$s5.000 millones a la ya de por sí optimista previsión que se había hecho para este sector. En todo caso, las cifras de la balanza comercial de marzo darán una pauta respecto de si los análisis eran correctos o si pecaron de entusiasmo desmedido.
En todo caso, es un fuerte contraste con lo que había ocurrido hace cuatro años tras la disparada del petróleo y el gas por la invasión rusa a Ucrania. Sólo en el mes de julio de ese año hubo que importar gas por u$s2.281 millones, una cifra que hoy requiere casi un año de importaciones. En aquel momento, la energía equivalía al 28% de las compras totales, mientras que ahora apenas llega al 3%.
¿De quién es el mérito?
Ese cambio en la situación energética tiene un nombre propio: Vaca Muerta, que sigue batiendo récords de producción. Y no paran los anuncios de inversión, como el de YPF, que desembolsará u$s6.000 millones con el objetivo de incrementar su capacidad de producción de petróleo «shale», un terreno en el que aspira a ser un jugador de relevancia mundial. El objetivo es llegar a una producción de 215.000 barriles diarios, lo que supone más del doble del nivel de producción de al inicio de la gestión Milei.
Para Caputo, la prioridad es demostrar que ese drástico pasaje de país importador a exportador de energía no fue obra del kirchnerismo. Más bien al contrario, sostiene «la expropiación de YPF atrasó 10 años el desarrollo de Vaca Muerta ya que ahuyentó las inversiones que ahora están llegando masivamente, costándole al país decenas de miles de millones dólares en exportaciones no concretadas».
Y menciona tres hechos fundamentales de la gestión actual: la actualización tarifaria, para «dar la señal de precios correcta para incentivar la inversión»; además la cancelación de la deuda estatal con las empresas del sector. Y, en un punto polémico, Caputo agregó al esquema RIGI, «para garantizar la seguridad jurídica que el gobernador se cansó de desacreditar».
Los críticos del ministro argumentaron que los proyectos del RIGI en Vaca Muerta están recién en fase de ejecución y, por lo tanto, no iniciaron exportaciones que aparezcan registradas en las cuentas de la balanza comercial.
Y es ahí donde entra en discusión otro tema en disputa: de quién es el mérito por la construcción del gasoducto que conecta a Vaca Muerta con la red de abastecimiento en los mayores centros urbanos, y gracias al cual disminuyó drásticamente la necesidad de importar gas licuado de petróleo traído en barcos.
Ya en el invierno de 2024, Cristina Kirchner acusó a Milei de haber retrasado las obras con su política de «motosierra» y que, por ahorrarse u$s40 millones del gasto público, terminó con la necesidad de importar u$s500 millones no previstos originalmente.
La versión del gobierno era radicalmente diferente: el déficit energético formaba parte de la «pesada herencia» del gobierno peronista, que había demorado innecesariamente el gasoducto, al dejar sin efecto la licitación que había hecho Mauricio Macri.
La confesión involuntaria de Kicillof a favor del discurso de Milei
Pero lo que más llama la atención en el debate es que el principal argumento en favor del gobierno de Milei lo dio, involuntariamente, el gobernador Kicillof. Fue el único que recordó por qué se había llegado a la instancia de estatizar las empresas: la inversión de Repsol prácticamente había desaparecido, porque los españoles se estaban cobrando en cuotas la cesión de 25% de la compañía al grupo Eskenazi.
El acuerdo, impulsado por Néstor Kirchner, se concretó en 2008, ya con Cristina en la Casa Rosada. El método de «nacionalización parcial» fue inédito: los compradores, que no tenían experiencia alguna en el negocio petrolero -y cuyo mérito consistía en ser «expertos en mercados regulados»- ingresaron sin poner dinero. Para la compra obtuvieron un crédito de un grupo de bancos, que se pagaría con los propios dividendos de YPF.
Básicamente, es como si Repsol hubiese financiado la venta de su 25%, pero el costo terminó siendo una brusca disminución en las inversiones de la compañía. El propio Kicillof, en su polémica con Caputo, publicó un artículo titulado «¿Por qué recuperamos YPF?«, y explica que «bajo la desastrosa gestión privada, la compañía generaba inmensas ganancias pero los argentinos íbamos camino a quedarnos sin gas y sin petróleo».
Lo que no mencionó Kicillof, pero que terminó siendo el detonante de la estatización, es que YPF demandaba una cantidad creciente de divisas. En 2011, el crítico año en que se instauró el cepo cambiario, las importaciones de energía fueron de u$s9.000 millones.
La quiebra del socio amigo
Por cierto que la reestatización no revirtió de inmediato el déficit energético. Recién en 2020, ante el desplome en los precios por causa de la pandemia, se recuperó un leve superávit, pero todo el resto de la gestión de Alberto Fernández registró otra vez números en rojo.
Ese es el argumento del gobierno para sostener que con la reestatización no se solucionó el problema, sino que lo que hacía falta era generar un clima favorable a la inversión.
Lo que ni Milei ni Caputo dijeron es que la crisis que llevó al déficit energético -y, además, al litigio en reclamo de u$s18.000 millones- fue consecuencia directa de la decisión kirchnerista de haber sumado a un socio argentino, que no puso dinero para entrar en la empresa.
En cambio, quien sí recordó ese punto fue Kicillof: «Una vez que recuperamos las acciones, un accionista minoritario que había contraído una serie de créditos fue a la quiebra. Ahí apareció un fondo buitre que inició un proceso legal», explica el gobernador.
Desde su punto de vista, es un argumento exculpatorio, pero se trata en realidad del principal punto por el cual la reestatización estuvo envuelta en un halo de acusaciones. El grupo Petersen, conducido por los Eskenazi, que poseía el 25% de las acciones sin haber puesto un dólar, reclamaba un resarcimiento igual al que obtuvo Repsol -que se terminó llevando u$s5.000 millones en bonos, más u$s1.300 millones en intereses-.
Un debate con influencia en la agenda
La polémica sobre el caso judicial de YPF no se limita apenas a la disputa sobre quién tuvo el mérito del fallo favorable. Es, sobre todo, una confrontación de visiones ideológicas, respecto de si el desarrollo de los recursos naturales del país se logra mejor bajo la gestión privada o estatal.
Para Kicillof, toda la saga de YPF lleva a una conclusión clara: «No podemos entregar nuestros recursos en beneficio de otros países». Es un punto central justo cuando está en debate legislativo la explotación minera en la Patagonia a cargo de inversores globales.
Y todo indica que Kicillof, parado en rol de pre-candidato presidencial, enfatizará ese argumento: las encuestas siguen mostrando una preferencia de los argentinos por la gestión estatal y, en general, una actitud anti-privatizadora.
Es por eso que Caputo decidió entrar en la pelea, y argumentar que «la mayoría de las exportaciones de petróleo de nuestro país provienen hoy de estas compañías privadas». Todo indica que el debate será largo y excederá la cuestión meramente juridica.
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ECONOMIA
La baja de las tasas y la aceleración de las compras del BCRA impulsaron al dólar: ¿corre riesgo el carry trade?

Luego de tocar el piso del año de $1.390 la semana pasada, el dólar minorista ganó algo de impulso entre la rueda del última rueda del viernes y la jornada de ayer. La cotización finalizó a $1.420, mientras que el mayorista cerró al borde de los 1.400 pesos. La compra por USD 208 millones que realizó ayer el Banco Central -el segundo monto más elevado del año- fue decisiva para empezar a darle movimiento a la divisa.
Otro de los factores que contribuye para que el tipo de cambio empiece a mostrar tendencia al alza, rompiendo varias semanas de caídas consecutivas, es el hecho que las tasas de interés cayeron significativamente. Los bancos líderes pagan apenas entre 21% y 23% anual por plazos fijos, muy por debajo de la inflación proyectada para el año.
Al mismo tiempo, el informe cambiario del Banco Central confirmó que la demanda de dólares por parte del público se mantiene en niveles altos, aún cuando la divisa se mantuvo con tendencia a la baja durante el arranque de 2026. Solo en febrero, según se detalló, el público compró USD 2.368 millones en febrero. La contracara es un fuerte aumento de los depósitos en moneda extranjera.
Este nivel de atesoramiento en moneda dura también muestra que aún en momento de mayor tranquilidad no cede la tendencia a la dolarización. Una buena parte de esos dólares adquiridos quedan dentro del sistema financiero, por lo que aumenta la capacidad prestable de los bancos en esa moneda.
Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, manifestó como podría reaccionar el dólar ante la política monetaria más laxa prevista a partir del próximo miércoles 1 de abril, según lo informado por el BCRA: ”La relajación monetaria probablemente implique menor tasa real y más pesos en circulación, lo que históricamente suele traducirse en mayor demanda de cobertura en dólares”. “De todos modos -agregó- la dinámica del tipo de cambio dependerá sobre todo de cómo evolucione la demanda de pesos en la economía. Si el gobierno logra mantener el proceso de desinflación y estabilidad financiera, la reacción del dólar no debería mostrar sobresaltos”.
Una de las preguntas que se hacen los inversores es si la estrategia de apostarle a la tasa en pesos seguirá siendo ganadora. Hoy el carry trade es una alternativa de riesgo: los rendimientos en pesos cayeron significativamente y el dólar viene de niveles muy bajos, por lo que no sería extraño que recupere algo de terreno perdido. Es casi imposible saber cuál podría ser la magnitud del repunte.
Por otra parte, la cosecha de soja que se avecina actúa como una suerte de reaseguro de la oferta de dólares para los próximos meses. Por lo tanto, la posibilidad de una crisis cambiaria luce cada vez más lejana.
El dato más inquietante sigue siendo la dolarización de las familias, aprovechando que ya no hay restricciones cambiarias para el público. Los cerca de USD 5.000 millones adquiridos en el primer bimestre son un llamado de atención y se trata de un argumento que complica la posible liberación de restricciones para el sector corporativo.
En lo que va del año el tipo de cambio real acumula una caída cercana al 10%, producto de la caída del dólar nominal y una inflación que acumulará más de 9% en el primer trimestre.
De hecho, el peso argentino está entre las pocas monedas que se apreció desde el arranque de la guerra. Prácticamente todas las monedas de países emergentes perdieron valor en un escenario de incertidumbre, mientras que Argentina presenta un desafío doble: por un lado se encarece en moneda dura y por otra parte sufre por la mayor competitividad cambiaria de sus socios comerciales.
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