ECONOMIA
Velocidad en carriles, doble fila y luz de giro: los errores que pueden causar accidentes de tránsito pero que nadie multa

Que la Argentina tenga una tasa de mortalidad en accidentes de tránsito de 8,6 personas cada 100.000 habitantes tiene directa relación con la falta de respeto o conocimiento de las normas de tránsito. Tanto sea por conducir en exceso de velocidad, en estado de intoxicación alcohólica o de otras sustancias psicoactivas (SPA), o desconociendo las prioridades para determinadas vías, la verdadera falla de Seguridad Vial está en la educación y los controles de las autoridades pertinentes.
Conducir por encima de la velocidad máxima se paga con multas que pueden alcanzar los $3.000.000, dependiendo de la jurisdicción y el grado de exceso en sí mismo. Ser sorprendido por un control de alcoholemia al volante de un automóvil con una dosis de alcohol en sangre u otras sustancias por encima de lo permitido, cero ó 0,5% en Argentina, según la decisión de cada jurisdicción provincial, implica una multa de hasta $800.000, la retención del auto y la licencia de conducir, y puede alcanzar la inhabilitación de por vida para manejar un vehículo en la vía pública en caso de un accidente con consecuencias fatales.
Pero el desconocimiento o la falta de respeto por las normas de circulación que provocan situaciones de peligro en la vía pública no son multados por falta de controles dinámicos y, sin embargo, suelen ser los que causan gran parte de los accidentes cotidianos, especialmente en vías de velocidad moderada o alta (siempre dentro de la máxima de 130 km/h) como autopistas, autovías o avenidas multicarriles.

Hay varios escenarios en los que esto ocurre, pero en todos los casos hay dos variables que agravan la situación: no mirar los espejos retrovisores y no usar las luces de giro para anticipar un cambio de carril.
El más típico de los errores de conducción es el de transitar a una velocidad menor de la máxima permitida en el carril izquierdo de una vía con más de dos carriles. Esta situación se ve especialmente en autopistas o avenidas importantes de las ciudades, donde es común encontrar conductores que circulan por la mano de adelantamiento a baja velocidad, lo que genera largas filas de autos que no pueden adelantarlo, pero también es causal para que otros decidan adelantar por la derecha, lo que representa una falta a la Ley Nacional de Tránsito 24.449.
El error común de muchos automovilistas es creer que el carril izquierdo es un carril más, cuando en realidad es un carril de adelantamiento, en el que solo deben circular automóviles que estén superando a otros o vehículos que circulen a la velocidad máxima permitida en ese carril.

Otra falta muy común de ver en las autopistas argentinas es encontrar camiones de gran porte circulando por carriles no permitidos para ese tipo de vehículos. Los camiones deben utilizar únicamente las dos manos de la derecha de una autopista, siendo un carril el de circulación y el otro, el de la izquierda, el de adelantamiento para el transporte pesado.
Las entidades que capacitan a los conductores profesionales no parecen ser suficientemente efectivas en la instrucción de los choferes de camiones, y las autoridades de seguridad vial no actúan con controles dinámicos que corrijan esta peligrosa situación, ya que la consecuencia de esa falta es dejar mezclados autos pequeños y medianos con grandes camiones en el tránsito, lo que automáticamente genera situaciones de peligro cuando un vehículo mucho más pequeño queda encerrado entre dos grandes camiones semirremolque.

Parar en doble fila a cualquier hora y en cualquier tipo de calle, aunque sea por un instante como permitir el ascenso o descenso de un pasajero, un comportamiento típico de los taxis y servicios de aplicación, genera en el tránsito un efecto dominó que los conductores muchas veces no imaginan.
El flujo de tránsito, aunque sea lento como en las horas pico, es la clave para evitar los embotellamientos. De hecho, muchas veces ocurre una situación de tránsito atascado sin una razón que lo justifique. Esos son los “embotellamientos fantasma” y frecuentemente son generados por un vehículo que hizo una maniobra inesperada como detenerse o cambiar de carril, lo que obliga a todos a frenar la marcha.
Aunque sean pocos segundos los que demanda la maniobra, esa acción se repite hacia atrás en decenas de vehículos, y cuando se retoma la marcha también se hace de manera escalonada.
Ver que un auto se detiene antes de llegar a la esquina ante un semáforo con su luz en rojo es bastante común, especialmente en verano, en días de mucho calor, porque en las esquinas suele no haber sombras de los edificios o los árboles que sí se encuentra 50 metros atrás.

Sin embargo, cuando un vehículo se detiene antes de la esquina está dejando sin ocupar al menos un par de espacios del tamaño de su auto, pero ese espacio que falta es el que se necesita detrás, en la esquina posterior, lo que genera autos que queden detenidos en una bocacalle cortando el tránsito de la trasversal, o que esperen en la cuadra anterior, con lo cual quienes quieren doblar para tomar la calle de atrás porque tienen el semáforo en verde no puede hacerlo.
Todo se trata de empatía, de pensar en los demás, de no ir aislado por la calle, sino entendiendo que el tránsito es una construcción social, es decir, que lo crean las personas.
ECONOMIA
Ranking de inflación: cuáles son las provincias donde más se aceleraron los precios en enero

La inflación de enero a nivel nacional se ubicó en 2,9%, anotando así el octavo mes consecutivo de aceleración. Sin embargo, entre las distintas provincias se observan importantes disparidades, según sus mediciones propias.
La consultora Politikon Chaco hizo un ranking con las jurisdicciones cuyos índices de precios más aumentaron el mes pasado. En ese sentido, cuatro distritos subnacionales registraron en enero subas superiores al promedio nacional: Jujuy, Ciudad de Buenos Aires y Chaco, con un aumento de 3,1% en cada caso, y Mendoza, con 3 por ciento.
En contraste, otras seis provincias mostraron incrementos por debajo del total país, destacándose Río Negro con la variación más baja del mes, 2,3 por ciento.
La dinámica mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) presentó marcadas diferencias entre provincias: cuatro aceleraron, cuatro desaceleraron y dos mantuvieron niveles similares al mes anterior.
La Ciudad de Buenos Aires lideró la aceleración, con un aumento de 0,4 puntos porcentuales, seguida por Jujuy y Mendoza (+0,2 p.p. cada una) y Chaco (+0,1 p.p.).

Por el contrario, Santa Fe y Neuquén mantuvieron la misma variación que en diciembre de 2025, mientras que Tucumán (-0,1 p.p.), Río Negro (-0,1 p.p.), San Luis (-0,5 p.p.) y Córdoba (-0,6 p.p.) desaceleraron, con mayor intensidad en los dos últimos casos.
En cuanto a los motivos de estos desempeños, Politikon Chaco resaltó que en CABA la aceleración del IPC estuvo impulsada principalmente por los servicios, destacando Recreación y Cultura, aunque también contribuyó la mayor suba en Alimentos. En Jujuy, el incremento se explicó sobre todo por Vivienda y Servicios Públicos y Alimentos.
En Mendoza, los sectores que más incidieron fueron Educación, Vivienda y Servicios Públicos y Alimentos.
Por su parte, en Chaco, la suba adicional del mes se apoyó en Transporte y Comunicaciones, Atención de la Salud y Alimentos, este último por encima del promedio provincial.
En tanto, en enero el Indec mostró que el IPC tuvo una suba interanual del 32,4%, levemente por encima del registro del mes anterior. Solo tres provincias presentaron una variación interanual superior a ese nivel: Neuquén (37,2%), San Luis (33,6%) y Córdoba (33,2%); por el contrario, el resto de los distritos se ubicó por debajo del nivel general nacional, con Río Negro al fondo del ranking (22,8%).

En Santa Fe, el IPC mantuvo el mismo nivel que en diciembre, pese a que divisiones como Salud y Alimentos mostraron aceleraciones. Sin embargo, estas fueron compensadas por la desaceleración en Vivienda y Servicios Públicos y Transporte y Comunicaciones.
En Neuquén, aunque la mayoría de las divisiones aceleró en enero, el efecto fue neutralizado por una fuerte desaceleración en Transporte y la estabilidad de Vivienda y Servicios.
En Tucumán, aunque Comunicación registró una fuerte aceleración, Transporte desaceleró con mayor intensidad tras el salto de diciembre y Alimentos redujo levemente su ritmo de aumento, lo que llevó a que el nivel general mostrara una leve desaceleración.
En Río Negro, la desaceleración en Transporte y Esparcimiento compensó la aceleración en Alimentos y otros rubros. Es importante señalar que esta provincia no publica un IPC ponderado. Esto significa que considera que cada producto o servicio tiene el mismo peso dentro del gasto, lo cual limita la comparabilidad metodológica con el resto.
En San Luis, pese a que algunos rubros como Vivienda y Servicios mostraron aceleraciones, las desaceleraciones en Alimentos, Transporte y Comunicaciones y otros sectores hicieron que el nivel general quedara por debajo del mes previo.

Finalmente, en Córdoba, la mayoría de las divisiones de su índice provincial, incluyendo Alimentos, Vivienda y Servicios y Transporte, desaceleraron, lo que permitió que enero cerrara con un nivel considerablemente menor al de diciembre.
La comparación entre provincias pone en evidencia que detrás del promedio nacional conviven realidades muy distintas, determinadas por variaciones sectoriales y decisiones locales. El análisis de enero muestra que la inflación no solo sigue en alza, sino que su impacto y sus causas presentan matices marcados según el territorio.
Cabe destacar que, a nivel nacional, con la nueva metodología basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-18, que no se aplicó por decisión del gobierno, se habría registrado una inflación algo menor, alrededor del 2,8%, según estimaciones de Equilibra.
La diferencia se debe a cambios en la ponderación de los bienes y servicios, destacando que alimentos y bebidas, con una alta suba del 4,7%, tienen mayor peso en la canasta vigente que en la actualizada.
Restaurantes y hoteles también tuvieron aumentos significativos. Los precios estacionales lideraron las subas, mientras que educación y prendas de vestir mostraron variaciones bajas o negativas.
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ECONOMIA
La inflación interanual en Estados Unidos en enero fue menor a la esperada: 2,4%

La inflación al consumidor en Estados Unidos se redujo ligeramente más de lo previsto en enero, según datos oficiales publicados este viernes, debido a la caída de los precios de la energía.
El índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 2,4% interanual, por debajo del 2,7% de diciembre y ligeramente por debajo de las previsiones de los analistas. Los economistas consultados por The Wall Street Journal anticipaban una inflación del 2,5%.
Los precios subyacentes, que excluyen alimentos y energía por su volatilidad, marcaron un incremento del 2,5%, en línea con lo esperado por los analistas. La variación anual se vio influida porque la lectura elevada de inflación de enero de 2025 ya no forma parte de los últimos doce meses de datos. En comparación con diciembre, el aumento mensual fue del 0,2% para los precios al consumidor y del 0,3% para los subyacentes.
La publicación de estos datos llega después de que se informara un crecimiento del empleo superior a lo previsto y una reducción de la tasa de desempleo al 4,3%.
Pese a la mejora en los indicadores, la Reserva Federal enfrenta un reto: mantener la inflación cerca del objetivo anual del 2%, una meta que no se alcanza desde hace unos cinco años. El presidente del banco central, Jerome Powell, está en los últimos meses de su mandato de ocho años. Los funcionarios buscan equilibrar el combate a la inflación sin dañar el mercado laboral.
El ciclo de subas agresivas en las tasas de interés consiguió moderar los fuertes aumentos de precios registrados en 2022. Con la moderación de la inflación y el enfriamiento del empleo, la Fed recortó casi 2 puntos porcentuales las tasas desde el verano de 2024, antes de pausar los recortes en enero.

El informe de inflación se retrasó levemente debido al reciente cierre parcial del gobierno, que afectó las operaciones del Departamento de Trabajo. El cierre prolongado del otoño pasado dificultó la recopilación de datos de precios, un hecho sin precedentes que podría impactar en las cifras de inflación de los próximos meses. Algunos economistas consideran que la falta de información sobre el alza del costo de la vivienda en octubre redujo artificialmente las estimaciones del año pasado, aunque este problema no afecta a los datos intermensuales más recientes.
La inflación ha descendido desde que la tasa anual llegó a superar el 9% a mediados de 2022. Sin embargo, los incrementos de precios persisten y afectan a los consumidores, generando preocupación entre los responsables de política económica.
Según encuestas recientes, los consumidores siguen señalando los precios altos como una de sus principales inquietudes. Las críticas a la inflación durante la gestión de Biden facilitaron el regreso del presidente Trump a la Casa Blanca.
Muchos economistas prevén una inflación más baja en 2026, ya que la presión sobre los precios parece ceder. Empresas como PepsiCo y General Mills han anunciado reducciones en algunos precios para atraer a consumidores con presupuestos ajustados, lo que sugiere una demanda insuficiente para trasladar mayores costos a los compradores.
Las señales provenientes de encuestas y mercados financieros indican que ni consumidores ni inversores temen un repunte de la inflación. Esto resulta relevante, ya que la expectativa de precios más altos podría impulsar compras anticipadas o generar presión por aumentos salariales, situaciones que pueden concretar las previsiones inflacionarias.
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ECONOMIA
En enero la venta de carne vacuna cayó 13% y el consumo per cápita fue el más bajo de los últimos 20 años

En el inicio de 2026, el sector cárnico argentino registró indicadores que reflejan una profunda contracción tanto en la actividad industrial como en los niveles de consumo doméstico. Según el último Informe Económico Mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo aparente de carne vacuna experimentó un retroceso del 13% entre enero de 2025 y enero de 2026. Esta caída sitúa al consumo per cápita en niveles históricamente bajos para el país.
De acuerdo con el documento, el promedio móvil de los últimos doce meses del consumo por habitante se ubicó en 47,9 kilos/año al cierre del primer mes del año. Esta cifra representa una baja del 0,5% respecto al promedio registrado en enero de 2025 y consolida una tendencia decreciente que ha llevado este indicador a su punto más bajo en las últimas dos décadas.

La dinámica del mercado interno está estrechamente ligada a un escenario de baja actividad productiva. En enero de 2026, la faena total de hacienda vacuna se situó en 1,014 millones de cabezas. Este volumen de actividad resultó un 16,1% inferior al de diciembre de 2025 (ajustado por días laborables) y un 11,8% menor en la comparación interanual con respecto a enero del año anterior, lo que equivale a una disminución de 136,24 mil cabezas en términos absolutos.
La entidad sectorial señala que la faena de enero de 2026 ocupó el lugar 36º entre los últimos cuarenta y siete eneros analizados. Esta reducción en la actividad obedece, en gran medida, a factores climáticos y estructurales que han afectado al stock ganadero. Según Ciccra, “la gran seca observada entre 21/22 y 23/24 y las importantes inundaciones registradas en 2024 y 2025, provocaron venta anticipada de hacienda y reducción de existencias, así como un deterioro del índice de preñez”. Estas condiciones derivaron en menores zafras de terneros y en una “tendencia contractiva de la faena total de hacienda en los últimos dos años”.
Como consecuencia directa del bajo nivel de faena, la producción de carne vacuna durante el primer mes de 2026 totalizó 239 mil toneladas res con hueso (tn r/c/h). Este volumen representa una contracción anual del 10%, lo que implica que se produjeron 26,6 mil toneladas menos que en el mismo mes del año previo.
El informe de Ciccra detalla que, en el cierre de 2025, el sector exportador experimentó variaciones significativas según los mercados de destino. Específicamente, en diciembre de 2025 se registraron ventas al exterior por 45,5 mil toneladas peso producto (tn pp), sin contabilizar huesos con carne. Este volumen representó una contracción del 13,8% respecto a noviembre y una disminución interanual del 3,7%.
De acuerdo con el documento, esta tendencia se atribuyó principalmente a los ajustes en las compras de China, mercado que recibió el 55,9% de los envíos en diciembre pero que redujo sus adquisiciones un 25,6% mensual y un 15,4% interanual. El informe señala textualmente: “En la comparación mensual, también descendieron los envíos a los Países Bajos (-29,7%), Alemania (-31,2%), Chile (-26,2%), Canadá (-69,1%), Italia (-52,5%) y España (-18,8%)”.
Sin embargo, esta caída generalizada fue parcialmente mitigada por otros mercados. Las mayores ventas a Israel (+136,9%) y Estados Unidos (+22,8%) “permitieron compensar poco más de 40% de las menores ventas a estos siete destinos”. En la comparación interanual, el crecimiento hacia estos dos países fue aún más marcado, con alzas del 64,9% y 115,1% respectivamente.
En cuanto a los ingresos, la facturación por exportaciones en el último mes de 2025 alcanzó los 321 millones de dólares. China generó el 38,6% de estas divisas, seguida por Israel (17,8%) y Estados Unidos (15,1%). El precio promedio por tonelada peso producto se ubicó en 7.053 dólares, lo que representó una mejora del 6,7% respecto a noviembre y un notable incremento del 36,5% en relación a diciembre de 2024.

Al analizar el balance anual de 2025, la industria frigorífica exportó un total de 842 mil toneladas res con hueso (tn r/c/h), consolidándose como el quinto mejor año de la historia para el sector. No obstante, las 575,5 mil tn pp exportadas en todo el año pasado marcaron una baja del 8,6% anual respecto al récord de 2024, explicada por menores compras chinas en periodos específicos.
Para el inicio de 2026, las estimaciones de la cámara indican una estabilización en los volúmenes. Se proyecta que las exportaciones de enero de 2026 habrían sido equivalentes a 57 mil tn r/c/h, una cifra “similar a la registrada en enero de 2025 (+1,0%)”. Este sostenimiento del frente exportador, en un mes de bajísima producción total, es el factor que explica por qué la disponibilidad de carne para el mercado interno se redujo drásticamente hasta alcanzar mínimos históricos
El comportamiento del consumo también se vio influenciado por la dinámica de los precios en las carnicerías y supermercados. En el primer mes del año, el rubro de carnes y derivados dentro del IPC-GBA registró un alza del 4,4% mensual. Al analizar el comportamiento interanual, el incremento en este rubro alcanzó el 54,7%, superando significativamente al nivel general de inflación, que fue del 32,7% en el mismo periodo.
Específicamente para la carne vacuna, Ciccra indica que “en los últimos doce meses el alza llegó a 70,8%, guarismo que se mantuvo levemente por debajo del aumento del precio promedio de la hacienda en pie negociada en Cañuelas (73,0%)”. Entre los cortes más consumidos, el asado lideró las subas con un incremento interanual del 74,2%, seguido por el cuadril (73,7%), la paleta (72,7%) y la nalga (72,7%).
En enero de 2026, los valores promedio relevados en el Gran Buenos Aires mostraron que el kilo de asado se ubicó en $15.942, el de cuadril en $18.324,2 y el de nalga en $18.998,9. En paralelo, otros sustitutos como el pollo entero también registraron aumentos considerables, con una suba del 8,9% mensual, alcanzando un precio promedio de $4.074,6 por kilo.
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