ECONOMIA
Ventas en baja: qué pasará con el precio de los autos 0 km en diciembre

Las ventas de autos 0 km cayeron un 33% respecto a octubre cuando normalmente deberían haber retrocedido cerca del 20% por efecto de la estacionalidad. El resultado fue sorprendente para la industria automotriz nacional, que sin embargo, ya veía un menor movimiento de los concesionarios desde mitad de mes.
Lo que cambió fue el escenario. Los dos meses de elecciones legislativas que generaron una gran incertidumbre política y económica estuvieron marcados por una suba de las tasas de interés y también de la cotización oficial del dólar. Estas variables redujeron significativamente el crédito a tasas subsidiadas por más de 60 días debido a una mayor cautela en los ahorristas.
A causa de esa situación, las ventas ya habían caído un 7,6% en octubre respecto al mes anterior. Y en septiembre, a pesar de quedar un 1,7% de agosto, el hecho de tener dos días hábiles más motivó que se debiera calcular el promedio diario, donde nuevamente la cifra fue negativa en un 6,8%.

Las interpretaciones para este comportamiento del mercado son variadas, y nadie parece tener certeza de lo que ocurrió para que, una vez conocido el resultado de las elecciones y la vuelta a la estabilidad, las ventas igualmente siguieran cayendo en noviembre.
“Nos caímos, no sabemos muy bien por qué, pero esperábamos números un 10% por encima de los que se dieron. Habrá que analizar cuidadosamente lo que sucedió. Volvieron las tasas más bajas y eso nos permitió aumentar la oferta de crédito a tasa 0%. El dólar volvió a subir y eso podría haber empujado las ventas otra vez, pero no ocurrió”, fue la confesión de un ejecutivo de la industria automotriz.
Lo que parece haber sucedido es que mientras los precios de noviembre subieron en promedio un 3,5%, el dólar bajó un casi un 4% en las primeras dos semanas del mes. Aunque motivados por la suba de la moneda estadounidense y un índice de inflación del 2,3%, los fabricantes aumentaron los precios con argumentos atendibles, pero quedaron a contramano de lo que pasaba en la economía.
“Los autos quedaron caros en pesos, desfasados del precio que la gente tenía en la cabeza y no los compraron. De hecho, los autos importados que se venden en dólares sí se vendieron, porque ahí no hubo desfasaje alguno”, dijeron desde otra marca.

Aprovechando el lanzamiento comercial de Ram Dakota, Infobae consultó a Pablo García Leyenda, Director Comercial de Stellantis Argentina, respecto al inesperado comportamiento del mercado en noviembre.
“Entiendo que tiene que ver con la coyuntura de la estabilización y la previsibilidad económica. Va a sonar raro lo que digo, pero, con previsibilidad económica y cambiaria, también las marcas se empiezan a adecuar las ofertas comerciales. Creo que el cliente está esperando nuestras mejores ofertas para poder salir a comprar autos”, señaló.
Los concesionarios tienen el pulso del mercado en el día a día, y son los que entienden el pensamiento de los compradores. A nadie sorprende que un auto que tiene un precio de lista de $35.000.000 se venda en $25.000.000 en los últimos días del mes si se paga en efectivo.
“Es una distorsión absoluta. Bajar el precio un 30% no es lógico. Habla de la necesidad de vender que tienen y de la pérdida de márgenes de ganancia también. Cuando la gente ve esa práctica, espera que los precios bajen si no se venden los autos. No hay otra explicación”, dijo el gerente de ventas de un concesionario oficial de CABA.
De hecho, basados en esta teoría y en la cantidad de boletos que ya están comprometidos para patentar autos 0 km en los primeros días del próximo año, en el mercado automotor se estima que enero tendrá entre 70.000 y 80.000 unidades.
“Nosotros estamos trabajando con previsiones que rondan entre las 70.000 y las 75.000 unidades para enero. Obviamente, dependiendo de la primera quincena de diciembre en sensibilidad de mercado, habrá algún ajuste, pero hoy la proyección nos da ese número”, confirmó García Leyenda.

Aunque todavía no se dieron a conocer las listas de precios de diciembre, probablemente se publiquen entre lunes y martes, en la industria existe la idea de no aumentar prácticamente nada el precio de los autos 0km.
“Los aumentos de diciembre serán mínimos, los autos quedaron caros y la gente no valida esos precios. Hay que recuperar a los compradores que decidieron esperar”, confesaron desde una automotriz este viernes luego de conocerse las cifras oficiales de ventas.
El precio y la financiación serán la herramienta que utilicen las marcas para impulsar las ventas de diciembre. Incluso Toyota, que se mantuvo siempre alejado de las financiaciones a tasa 0%, no solo no aumento el precio de Hilux en noviembre, sino que en la semana final del mes lanzó una línea de créditos prendarios con tasas subsidiadas de 14,9% anual en 12 meses con un monto máximo de financiación de 25 millones de pesos.
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ECONOMIA
La fase 4 arrancó mejor de lo esperado: El Central compró reservas todos los días y el dólar no paró de caer

El arranque de la fase 4 del plan monetario resultó óptimo para el Gobierno. El Banco Central (BCRA) compró muchos más dólares en lo que va de enero de lo que esperaban incluso los más optimistas del mercado. A su vez, el tipo de cambio oficial también perdió terreno y cerró el viernes en su menor valor del año: $1.455 para el minorista y a $1.430 el mayorista.
Las compras de dólares por parte del Central llegaron a los USD 685 millones en la primera parte de enero y si no sucede nada inesperado superarán con comodidad los USD 1.000 millones en el mes.
Esta nueva demanda de divisas que se sumó al mercado no impidió que el tipo de cambio baje de manera constante, sobre todo en la última semana. La primera conclusión obvia es que en el arranque de 2026 la oferta de dólares superó a la demanda.
Más allá de las liquidaciones de la cosecha fina, es probable que algunas empresas que colocaron deuda en el exterior post elecciones legislativas ahora estén ingresando parte de los dólares obtenidos. Además continúa el apetito de Wall Street por riesgo argentino: Telecom colocó un nuevo bono por USD 600 millones y Macro otro de USD 400 millones en la última semana.
Pero lo más relevante es que se desplomó la demanda de divisas. Parece una consecuencia también bastante obvia luego de meses de compras récord de dólares en medio de la gran incertidumbre preelectoral. En septiembre, con la victoria de los intendentes kirchneristas en la provincia de Buenos Aires, se vivió el momento más dramático. Ese mes las compras para atesoramiento por parte del público llegaron a nada menos que USD 4.600 millones.

EFE/ Rayner Peña R
En noviembre, ya con más tranquilidad tras la victoria del oficialismo en las legislativas, ese volumen se desplomó a solo USD 1.000 millones. Y es muy probable que se haya mantenido en esos niveles bajos tanto en diciembre como en lo que va de enero. Muchos de los que compraron un total de USD 30.000 millones desde la apertura del cepo cambiario hasta las elecciones salieron a vender parte del “canuto”. Algunos lo habrán hecho para pagar impuestos, otros para hacer frente a gastos corrientes o para vacaciones.
El Gobierno también hizo lo suyo para aplacar la demanda de dólares. La suba de tasas para plazos cortos que llevó adelante el Tesoro en la última licitación fue determinante para la caída del tipo de cambio en las últimas jornadas. Las Lecap más cortas, a una y dos meses, se colocaron a tasas de hasta 50% anual en pesos.
Hubo otros instrumentos que le dieron respuesta a los inversores que buscan cobertura sin necesidad de comprar dólares, como la suscripción de títulos atados al tipo de cambio oficial o contratos de dólar futuro. También hubo venta de dólares por parte del Tesoro, sobre todo en el arranque del año.
La denominada “fase 4” del plan monetario tiene como eje central la remonetización de la economía, a partir de la emisión de pesos por parte del Central contra la acumulación de dólares. El objetivo es adquirir al menos USD 10.000 millones a lo largo del año, aunque desde el propio equipo económico indicaron que podrían llegar a USD 17.000 millones, dependiendo de dos factores: el excedente de dólares financieros y la firmeza de la demanda de pesos.
REUTERS/Francisco Loureiro
La caída del tipo de cambio por excedente de divisas y la suba de tasas de interés por escasez de pesos parecen indicar que todavía hay mucho espacio para que este proceso se mantenga en curso.
Con la compra de dólares el Central ya inyectó un billón de pesos, equivalente a 2,1% de la base monetaria. Pero la suba de tasas refleja que el proceso debería continuar hasta encontrar un punto de mayor estabilidad.
El FMI también dio su apoyo a la dinámica observada en el arranque de 2026. En la primera conferencia del año, desde Washington la vocera del organismo se mostró satisfecha porque el proceso de acumulación de reservas “se dio más rápido de lo esperado”.
Pero no todas son buenas noticias para el plan. La inflación de 2,8% de diciembre resultó más alta de lo previsto y plantea algunas dudas respecto a la velocidad del proceso de desinflación para 2026. Por un lado, porque el Central inyecta muchos pesos para comprar dólares y hay que ver hasta dónde acompaña la demanda.
Al mismo tiempo este año continuará el reacomodamiento de precios relativos como sucede con las tarifas de servicios públicos. La necesidad de seguir bajando subsidios obliga a incrementos por encima de la inflación, lo que finalmente repercute en el índice.
La suba de diciembre estuvo concentrada justamente en esos rubros, mientras que alimentos y bebidas aumentó 2,4%, por debajo del promedio.
Ahora la expectativa es que el índice de enero esté más cerca del 2% y que a partir de febrero ya se vuelva a perforar ese nivel. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado divulgado por el BCRA, los analistas esperan que en junio descienda al 1,5%, un nivel que alcanzó por última vez en mayo pasado.
La consultora Invecq se mostró cauta en relación al proceso de desinflación que tendrá lugar en el año: “Para 2026 la inflación anual se ubicaría en torno al 25 por ciento. La experiencia muestra que los procesos de desinflación son prolongados y complejos, y que la convergencia hacia tasas de un dígito suele demorar varios años”.

REUTERS/Agustín Marcarián
La actividad tampoco termina de acomodarse a las nuevas reglas de juego y sufre la transición. Datos del ministerio de Trabajo reflejaron que en octubre se perdieron 33.000 puestos de trabajo registrados, el mayor nivel desde el primer trimestre de 2024. Casi todos los rubros expulsaron empleados, encabezados por la industria, pero también construcción y comercio minorista. También se ajustó fuerte la dotación de empleados del sector público nacional, acompañando la tendencia de las empresas.
Este achicamiento parece relacionarse a dos factores. Por un lado, la caída de la demanda interna, que impactó con menor facturación en muchos sectores. Pero al mismo tiempo también hay un proceso de búsqueda de eficiencia acelerada por parte de las empresas. La inflación y la devaluación constante permitían ganancias extraordinarias, que disimulaban estructuras demasiado grandes.
La tecnología y en especial la irrupción de la Inteligencia Artificial también genera reemplazos de empleados por procesos automáticos. Este proceso en marcha continuará al menos en la primera parte de 2026.
Fernando Marull, por su parte, advirtió que el principal riesgo del año sigue siendo “la calle”. “La suba de la inflación de los últimos meses y salarios que no acompañaron provocarán un repunte en los índices de pobreza. “Hoy no es una preocupación, pero sí un tema a monitorear”.
El economista y director de la consultora FMyA es más optimista sobre el proceso de desaceleración inflacionaria. Espera 2,1% en enero a partir de los mejores de datos que vienen llegando de alimentos en las primeras semanas del mes. Y pronostica 22% para todo 2026, casi 10 puntos porcentuales por debajo del año pasado.

Luis “Toto” Caputo cerró la semana con la mejor noticia para los mercados y que es su gran caballito de batalla desde el arranque del gobierno de Javier Milei. El año pasado cerró con superávit primario (1,4% del PBI) y financiero (de 0,2%).
La continuidad del proceso de mejora de las cuentas fiscales, que ya lleva dos años, es lo que finalmente propiciará una caída más significativa del riesgo país. La acumulación de reservas que está llevando adelante el Central va por el mismo camino.
Con este escenario, los grandes bancos de inversión en Wall Street ya se preparan para que suceda lo que impidió la incertidumbre electoral el año pasado: el regreso de Argentina a los mercados de financiamiento internacional.
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ECONOMIA
De YPF a Telecom, hay boom de ON: rinden hasta 8% en dólares y estos son las que elige la City

El mercado argentino de Obligaciones Negociables (ONs) atraviesa una etapa de redefinición que marca un quiebre respecto de los años previos. Tras un largo período dominado por el riesgo soberano y la incertidumbre macro, el crédito corporativo volvió a ocupar un lugar central en las estrategias de inversión en dólares.
Este jueves, Telecom Argentina colocó obligaciones negociables por u$s600 millones en el mercado de Nueva York. La operación generó un interés sin precedentes entre inversores institucionales.
En general, no se trata de un regreso ingenuo ni generalizado, ya que el mercado volvió, pero lo hizo con una lógica mucho más selectiva, donde el análisis de balances, el perfil de vencimientos y la generación de caja pesan más que nunca.
Hoy, el universo de ONs se estructura como un mapa claramente segmentado, en el que conviven emisores de alta calidad crediticia, compañías con historias de crecimiento bien definidas y otros nombres que siguen pagando tasas elevadas como compensación por riesgos estructurales.
La consecuencia es un mercado que ya no paga cualquier spread y que discrimina con mayor precisión entre ganadores y rezagados.
ONs en dólares bajo ley extranjera
El núcleo del mercado sigue estando en las ONs en dólares emitidas bajo ley extranjera, donde se concentran los mayores volúmenes, la mejor liquidez y la referencia de precios para todo el sistema. En este segmento, el inversor encuentra rendimientos que, en términos generales, se ubican entre el 6,5% y el 8,5%, con diferencias que responden más al perfil crediticio del emisor que al contexto macro.
Dentro de este universo, el sector Oil & Gas se consolidó como el verdadero ancla del mercado corporativo argentino. No solo por tamaño, sino porque reúne una combinación que hoy el mercado valora especialmente: ingresos dolarizados, capacidad exportadora, costos competitivos y balances que, en la mayoría de los casos, muestran niveles de endeudamiento razonables.
Vista Energy y Pampa Energía
Vista Energy se posicionó como uno de los créditos más consistentes del mercado. Su ON VSCVO con vencimiento en junio de 2033 rinde en torno al 7,6%, mientras que la VSCTO a diciembre de 2035 se mueve apenas por encima de ese nivel. El mercado reconoce en estos instrumentos un perfil de bajo riesgo relativo dentro del contexto argentino. La compañía exporta una porción significativa de su producción, vende a paridad de exportación y proyecta un crecimiento sostenido del EBITDA, lo que se traduce en una trayectoria clara de reducción del leverage.
Esa combinación explica por qué sus bonos muestran menor volatilidad que el promedio del sector.
Pampa Energía ocupa un lugar similar dentro del mapa. La MGCOO con vencimiento en diciembre de 2034 rinde cerca del 7,8%, mientras que tramos más cortos como MGCMO (2031) o más largos como MGCRO (2037) mantienen una curva relativamente plana. El atractivo de Pampa no pasa solo por la tasa, sino por la diversificación de negocios y un ratio de deuda neta cercano a 1x EBITDA, uno de los más bajos entre sus comparables.
Tecpetrol y YPF
Tecpetrol, con su ON TTCDO a noviembre de 2030, ofrece un rendimiento cercano al 7,8%. El mercado incorporó el aumento del endeudamiento tras las últimas emisiones, pero también valora que el perfil de vencimientos quedó aplanado y que la compañía mantiene una posición relevante en Vaca Muerta. La TTCAO con vencimiento en 2033 se mueve con un spread algo menor, reflejando mayor confianza en el mediano plazo.
YPF, por su parte, continúa siendo el benchmark absoluto del crédito corporativo argentino. Su curva es la más completa del mercado, con tickers que van desde YCAMO (2027) hasta YCANO (2047). En el tramo medio, bonos como YMCUO y YMCXO (2031) o YMCJO (2033) rinden entre 7,5% y 8%, mientras que el YM34O (2034) se posiciona levemente por encima. La lectura dominante es que el riesgo de YPF ya no es operativo, sino macro. Por eso, su spread funciona como un proxy del riesgo país, pero con el respaldo de un balance que muestra una transición clara hacia un modelo más enfocado en shale y exportaciones.
Pan American Energy y Pluspetrol
Pan American Energy ofrece un perfil algo distinto. Sus ONs PNDCO (2027) y PNXCO (2032) rinden entre 6,8% y 7,4%, con menor liquidez que los grandes nombres del sector, pero con un respaldo operativo sólido. El mercado reconoce la fortaleza de sus activos, aunque exige algo más de premio por el nivel de endeudamiento y la evolución reciente de resultados.
Pluspetrol, en tanto, paga spreads más altos. Las ONs PLC5O (2031) y PLC4O (2032) rinden entre 7,9% y 8,2%, reflejando un leverage más elevado. Sin embargo, el fuerte crecimiento de producción y ventas explica por qué sigue siendo un nombre seguido de cerca por los inversores dispuestos a asumir algo más de riesgo.
TGS
Transportadora de Gas del Sur se consolidó como uno de los créditos más defensivos del mercado. Sus ONs TSC3O (2031) y TSC4O (2035) rinden entre 7,3% y 8%, con la particularidad de que la compañía presenta deuda financiera neta negativa.
En un contexto donde la solvencia volvió a ser un factor clave, ese atributo explica la fuerte demanda por estos instrumentos.
Utilities
El segundo gran bloque del mapa lo conforman las utilities, un sector que se vio beneficiado por la normalización tarifaria y la mayor previsibilidad regulatoria. Aquí aparecen nombres como Genneia, Edenor y YPF Luz, cada uno con matices propios.
Genneia, con su ON GN49O a diciembre de 2033, rinde alrededor del 8%. El atractivo pasa por su alto nivel de ingresos dolarizados y su posicionamiento en energías renovables, un segmento que ofrece visibilidad de largo plazo.
Edenor paga más -por su mayor riesgo-. ONs como DNC7O (2030) o DNC8O (2026) muestran rendimientos que pueden superar el 9%, reflejando que el mercado todavía exige una prima por el riesgo regulatorio, aun cuando la Revisión Quinquenal Tarifaria mejoró significativamente el panorama.
YPF Luz se ubica en un punto intermedio. Bonos como YFCJO (2032) o YFCOO (2028) rinden en torno al 7,5%–7,8%, combinando exposición a energía con contratos relativamente estables.
Consumo, telecomunicaciones e infraestructura
Fuera del sector energético, el mapa se vuelve más heterogéneo. Telecom Argentina presenta una curva con pendiente marcada, producto de vencimientos concentrados. Las ONs TLCMO (2031) y TLCPO (2033) rinden cerca del 7,8%, mientras que los tramos cortos como TLC1O (2026) funcionan más como instrumentos tácticos.
IRSA, con los tickers IRCFO (2028) e IRCPO (2035), ofrece rendimientos del 7% al 8%, respaldados por un perfil de deuda manejable y activos reales de calidad, aunque con menor liquidez.
Aeropuertos Argentina 2000, a través del ARC1O (2031), aparece como uno de los créditos más conservadores del segmento, con un rendimiento cercano al 6,9% y vencimientos relativamente bajos en los próximos años.
Arcor, mediante RC1CO (2033), rinde alrededor del 7,2%, aunque el mercado muestra menos entusiasmo por el sector consumo frente a la fortaleza relativa de energía.
Ley argentina, tasas altas pero con otro riesgo
El segmento de ONs bajo ley argentina ofrece rendimientos más elevados, pero con un perfil de riesgo claramente distinto. Aquí aparecen tickers como CAC8O, CACBO y CACDO de Capex, los instrumentos de MSU (MSSEO, MSSFO, MSSGO) o algunas series de CGC y Oleoductos del Valle.
En varios casos, los rendimientos superan el 10%, pero la menor liquidez y el riesgo jurídico hacen que estos instrumentos queden reservados para estrategias tácticas o perfiles agresivos.
Uno de los puntos más relevantes del informe es la comparación con corporativos de la región. A igual calificación crediticia, las ONs argentinas pagan spreads significativamente más altos que emisores de México, Brasil o Chile. Bonos de YPF o Vista, por ejemplo, ofrecen entre 300 y 350 puntos básicos adicionales frente a comparables regionales.
Esa diferencia no responde a balances, sino al componente macro, y para muchos inversores representa una oportunidad asimétrica.
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ECONOMIA
El dólar cayó por cuarto día seguido y marcó el precio más bajo en dos meses

En el inicio del año se acentúa la tendencia bajista para el dólar, con la particularidad que la misma se está produciendo en simultáneo con una serie comprador del Banco Central, que absorbió cerca de USD 600 millones a partir del 5 de enero.
Este viernes el dólar al público experimentó una baja de 15 pesos o 1%, a $1.455 para la venta en el Banco Nación, la mayor caída diaria desde el 7 de noviembre, cuando descontó 30 pesos.
La baja de la cotización al público es consecuencia del descenso de la divisa en el mercado mayorista, donde cayó por cuarto día seguido. Este viernes restó once pesos o 0,7%, a $1.430, un mínimo desde el 21 de noviembre.
Dado que el BCRA estableció para la fecha un techo de su régimen de bandas cambiarias en los $1.546,18, el tipo de cambio oficial se asienta ahora a 116,18 pesos o 8,1% de ese límite de libre flotación, la mayor amplitud desde el 17 de noviembre (8,4%).
La escasa expectativa devaluatoria se hizo evidente en todas las franjas del mercado. Por ejemplo, el dólar blue descontó diez pesos o 0,7%, a $1.500, para caer 30 pesos o 2% en enero.
En el mercado de futuros todas las posiciones negociaron en rojo y las posturas para fin de mes se pactaban a $1.450 (-0,8%), bien por debajo del techo de las bandas oficiales, previsto en $1.563,26 para el cierre de mes.
El contrato para fin de febrero, a $1.489,50 (-0,7%) se negociaba a 117,50 pesos o 7,9% del techo de las bandas oficiales, establecido a $1.607,03, al ampliarse en función de la inflación de diciembre, que el Indec informó en 2,8 por ciento.
“La expectativa de mayor oferta de divisas, alentada por un mayor apetito táctico por apuestas al carry-trade en el actual escenario financiero, es que continúa promoviendo un descenso del dólar mayorista hasta cerca de $1.430. En busca de contribuir a un círculo virtuoso, los inversores esperan que las autoridades extiendan la estrategia de compra de divisas, regulándola el ritmo de la demanda de dinero, con un repunte ayudando a la actividad económica», afirmó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, observó que las compras del Central se produjeron por “un monto que supera ampliamente el 5% del volumen operado en el mercado que la entidad había anticipado que adquiriría, con el objetivo de evitar presiones sobre la cotización del dólar. La estrategia fue destacada incluso por el FMI, cuya portavoz Julie Kozack señaló que el organismo ve con buenos ojos las medidas adoptadas para recomponer las reservas, en el marco de los recientes ajustes en los esquemas monetario y cambiario”.
Sobre la acumulación de reservas, Kozak afirmó que el atesoramiento empezó el año a un ritmo más rápido de lo previsto. Las compras de reservas del BCRA superaron el 5% del volumen diario mínimo de divisas en la mayoría de los días, por lo que el proceso de acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy positivo”.
“A pesar de que el BCRA viene comprando dólares en las últimas semanas e inyectando liquidez, el tipo de cambio se mantuvo estable, en parte apoyado por la venta de instrumentos dólar linked por parte del BCRA como cobertura y por la decisión del Tesoro de convalidar tasas más altas en el tramo corto en la licitación para asegurar un alto rollover y mantener la liquidez del mercado ajustada», señaló Max Capital.
“En conjunto, el mix de política sugiere un ancla cambiaria junto con condiciones de liquidez estrictas, probablemente empujando marginalmente las tasas al alza y, sobre todo, incrementando la volatilidad. De hecho, las tasas han sido volátiles en las últimas semanas y este esquema probablemente continúe en las próximas semanas”, acotó el informe.
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