ECONOMIA
¿Viene un cisne negro? Japón prepara una inyección letal de dólares y bancos «top» entran en pánico

El tablero de la economía mundial amaneció teñido de un rojo profundo tras un sorpresivo y contundente mensaje proveniente de las más altas esferas del Lejano Oriente. Sanae Takaichi, la primer ministra de Japón, decidió poner un freno de mano a la especulación financiera desenfrenada. Con un tono severo que no dejó lugar a dobles interpretaciones, la funcionaria advirtió que el Gobierno nipón está completamente listo para defender su soberanía monetaria a cualquier costo.
Esta declaración cayó como una bomba atómica en las mesas de dinero de todo el planeta, donde miles de operadores quedaron paralizados ante las pantallas titilantes. Ocurre que el yen, tradicionalmente visto por los analistas como un refugio seguro en tiempos de crisis, atraviesa hoy una de las peores crisis de devaluación de su historia moderna. Los fondos de inversión más agresivos habían apostado fortunas colosales a que esta caída no tendría fondo, aprovechando la debilidad estructural de la economía asiática frente a la fortaleza estadounidense.
Ahora, con las palabras de Takaichi, el escenario financiero dio un giro drástico y el pánico más puro comenzó a apoderarse de los inversores especulativos. Una intervención estatal implica que Japón usará sus gigantescas y codiciadas reservas para comprar yenes en el mercado abierto, forzando así su apreciación de forma artificial y repentina. Quienes apostaron en contra de la moneda nipona podrían perder miles de millones de dólares en cuestión de segundos si este movimiento gubernamental se concreta.
Para el ciudadano común en occidente, este conflicto puede parecer una disputa lejana, pero las consecuencias de esta guerra financiera viajan a la velocidad de la luz. Si la tercera economía del mundo mueve sus fichas para rescatar su moneda, el precio del dólar a nivel global sufrirá réplicas y temblores inmediatos. Se avecinan semanas de altísima turbulencia donde el valor real de los ahorros familiares y el costo de las importaciones penderán de un hilo muy delgado.
El disparo de advertencia a los mercados
El pánico desenfrenado de los últimos días no surgió de la nada, sino de un movimiento técnico y sigiloso muy específico en el opaco mundo financiero. Los principales bancos comerciales de Asia reportaron haber recibido llamadas confidenciales del Banco de Japón, consultando el precio exacto y la disponibilidad de la divisa. En la jerga sofisticada de Wall Street, este procedimiento se conoce como «rate check» y equivale, literalmente, a desenfundar un arma cargada frente a los rivales del mercado.
Históricamente, esta consulta telefónica a los agentes financieros es el paso previo e indispensable a una intervención masiva y letal en el mercado global de divisas. El Estado avisa, de una manera implícita pero aterradora, que está calibrando la mira antes de empezar a vender dólares de sus reservas sin piedad. El objetivo principal de esta maniobra es asustar a los especuladores para que abandonen sus posiciones de riesgo antes de que llegue el golpe real y devastador.
Lo que elevó la tensión a un nivel histórico sin precedentes fue un rumor inquietante que cruzó el océano Pacífico a toda velocidad en las últimas horas. Según trascendidos en los pasillos de las finanzas, la Reserva Federal de Nueva York también estuvo sondeando los precios de la moneda japonesa con los grandes bancos. Esto abre la puerta a una intervención coordinada y brutal entre las dos mayores potencias económicas del mundo libre, un evento rara vez visto.
Si Estados Unidos y Japón deciden actuar juntos en esta cruzada, el poder de fuego para aplastar la devaluación del yen sería sencillamente devastador. Los expertos en divisas saben que absolutamente nadie en el mundo privado puede ganarle una pulseada a la Reserva Federal y al Banco de Japón trabajando en equipo. Por esa misma razón, el simple rumor del «rate check» paralizó las operaciones diarias y dejó al mercado en un estado de vigilia y shock permanente.
El veredicto de Wall Street: qué anticipan Goldman y Morgan Stanley
Las mentes más brillantes y experimentadas de las finanzas globales pasaron la noche en vela analizando este nuevo y peligroso panorama de riesgo sistémico. Desde las oficinas de Goldman Sachs, los estrategas calcularon minuciosamente que Japón cuenta con una «caja de guerra» de casi 300.000 millones de dólares para esta batalla. Esta cifra verdaderamente monumental le permitiría al país asiático sostener una defensa feroz del yen durante varios meses sin siquiera tener que pedir ayuda externa.
Por su parte, los analistas senior de J.P. Morgan emitieron informes de alerta máxima para sus clientes sobre la extrema volatilidad que se avecina en el corto plazo. Ellos consideran que la barrera técnica de los 160 yenes por dólar se convirtió en una línea roja psicológica absoluta para el gobierno y el Banco Central japonés. Si la moneda cruza ese umbral crítico, la orden de venta de dólares será automática, fulminante, implacable y ejecutada sin ningún tipo de previo aviso al mercado.
El peligro más grande y silencioso lo señaló Morgan Stanley, alertando sobre el dramático efecto «trampa» que podría generarse con esta intervención cambiaria. Hay demasiados inversores en todo el mundo apostando a la baja del yen al mismo tiempo, lo que crea un mercado peligrosamente sobrecargado y frágil. Si Japón interviene de golpe, todos correrán hacia la misma y estrecha puerta de salida, provocando un colapso en los sistemas de compra y venta.
Finalmente, desde el Bank of America (BofA) decidieron sumar una cuota extra de pesimismo al advertir sobre el profundo daño colateral de estas medidas. Sostienen que esta inminente guerra de divisas obligará a todos los bancos centrales del mundo a reevaluar sus proyecciones de inflación para el año que comienza. Absolutamente nadie en la economía global saldrá ileso de una manipulación cambiaria de esta magnitud liderada por una potencia industrial del G7.
El laberinto político y la onda expansiva que llegará a tu bolsillo
Detrás de todo este complejo ajedrez financiero se esconde un enorme y difícil dilema político para el nuevo liderazgo gubernamental de Tokio. Takaichi prometió en su campaña un fuerte gasto público para reactivar la economía, una medida que inevitablemente genera inflación y devalúa la moneda local. El Gobierno está actualmente atrapado en una encrucijada entre cumplir sus promesas populistas a los votantes o proteger la sagrada estabilidad del sistema financiero internacional.
La forma práctica que tiene Japón de intervenir es vendiendo los miles de millones en bonos del Tesoro estadounidense que tiene guardados celosamente en sus bóvedas. Si Tokio inunda el mercado con estos bonos para conseguir liquidez en dólares y luego comprar yenes, las tasas de interés globales subirán de manera violenta. Esto encarecería automáticamente el crédito en todo el mundo, afectando desde las hipotecas familiares en Europa hasta la refinanciación de la deuda en países emergentes como Argentina.
Este temido efecto dominó es exactamente lo que mantiene en alerta máxima a los organismos multilaterales de crédito y a los ministerios de economía de todo el mundo. Un salto brusco en el valor del yen encarecerá de inmediato las exportaciones vitales de tecnología avanzada, microchips y automóviles que produce la industria japonesa. Como consecuencia, las computadoras, los teléfonos inteligentes y los repuestos sufrirían un aumento de precios que impactaría directamente en los bolsillos de los consumidores en América Latina.
La guerra de nervios en los mercados apenas comienza y el desenlace de esta batalla definirá el ritmo económico y la inflación del año que recién empieza. Takaichi mantiene por ahora un estricto y calculado silencio oficial, dejando inteligentemente que el miedo especulativo haga gran parte del trabajo por ella. Mientras tanto, el mundo financiero contiene el aliento, sabiendo perfectamente que el próximo titular de noticias o tuit puede cambiar las reglas del juego para siempre.
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ECONOMIA
Los bancos argentinos podrían aumentar sus utilidades en más de USD 1.000 millones anuales mediante la adopción intensiva de IA

En el marco de una tendencia global, los bancos argentinos podrían generar una ganancia extra superior a USD 1.100 millones al año si se deciden a usar en forma intensiva herramientas de Inteligencia Artificial, según un informe de Boston Consulting Group (BCG). La IA provee soluciones que ayudarán a las entidades financieras a compensar la reducción de márgenes y el aumento de costos.
“La inteligencia artificial generativa (GenAI) podría generar aproximadamente entre USD 400 y 1.100 millones adicionales de utilidad neta al año en banca retail para el sistema bancario argentino”, destacaron en BCG.
El reporte sostiene que, a nivel mundial, la banca minorista podría generar más de USD 370.000 millones anuales en beneficios adicionales para 2030 mediante la implementación a gran escala de inteligencia artificial, a la vez que advierten que hay “un riesgo competitivo” para aquellos que retrasen la transformación tecnológica.
El informe de BCG explica que el modelo denominado “AI-First” implica una adopción de la inteligencia artificial en todos los aspectos del negocio bancario. Según el documento, los bancos AI-First redefinirán lo que los bancos líderes del mercado pueden hacer y transformarán sus operaciones, productos y la relación con los clientes.
A nivel mundial, la banca minorista podría generar más de USD 370.000 millones anuales en beneficios adicionales para 2030 (BCG)
La transición a este esquema no se limita a automatizar tareas simples, sino que supone una integración de la IA en la estructura misma de la entidad, desde la atención al público hasta la gestión interna de riesgos y capital.
El informe subraya: “La adopción de la IA no se trata solo de eficiencia; se trata de viabilidad futura”.

El documento identifica seis características distintivas en los bancos que implementan el modelo AI-First. La primera es la interacción hiperpersonalizada con el cliente. En este esquema, el gerente de sucursal del futuro será un agente de IA que estará literalmente en el bolsillo del cliente. Este agente monitoreará de manera continua la vida financiera del usuario, anticipando necesidades y haciendo sugerencias o incluso tomando decisiones si cuenta con la autorización correspondiente.
La segunda característica es la oferta de soluciones financieras integrales e individuales. Los productos tradicionales, como préstamos o tarjetas, serán reemplazados por soluciones adaptativas que se ajustan en tiempo real a los comportamientos y necesidades inmediatas del cliente.
Los productos tradicionales, como préstamos o tarjetas, serán reemplazados por soluciones adaptativas
La tercera característica es la creación de interfaces invisibles e integradas, donde pagos, créditos y ahorros se fusionan en aplicaciones y ecosistemas digitales que ya forman parte de la vida cotidiana de los usuarios, como el comercio electrónico, el uso de móviles o las redes sociales.

En cuanto a la operatividad interna, los bancos “AI-First” implementarán operaciones autónomas. La IA agéntica supervisa y ejecuta flujos de trabajo integrales en servicios, cumplimiento, riesgo y gestión de excepciones, posibilitando un costo marginal a escala cercano a cero. Todo esto se realiza bajo marcos claros de políticas, aseguramiento y supervisión humana.
La asignación de riesgo y capital también se vuelve dinámica. Los agentes de IA podrán mover liquidez, financiamiento y activos ponderados por riesgo entre diferentes clientes, carteras e incluso países casi en tiempo real.
Por último, el informe menciona el núcleo humano optimizado. Las organizaciones reducirán su plantilla y sus costos, pero expandirán su alcance y efectividad, ya que los recursos humanos se enfocarán en tareas estratégicas, de gobernanza, creatividad y relaciones.
El reporte de BCG advierte sobre el riesgo para los bancos que no avancen hacia este modelo, alertando que “los bancos que se retrasen corren el riesgo de ser superados por los más rápidos. A medida que las instituciones ‘AI-First’ establezcan un nuevo ritmo de innovación, otras podrían volverse estructuralmente irrelevantes”.
Los bancos que se retrasen corren el riesgo de ser superados por los más rápidos
La consultora internacional establece que la transición a un esquema AI-First es un imperativo estratégico. El informe presenta tres etapas de madurez de la IA: desplegar, reconfigurar e inventar. Las mayores ganancias aparecen cuando los bancos logran escalar la IA para transformar flujos de trabajo completos e introducir nuevos modelos de negocio ya que “limitarse a la automatización básica no será suficiente para mantenerse competitivo”.
La IA agéntica ya está produciendo resultados concretos en el sector. Según BCG, los sistemas autónomos combinan inteligencia artificial generativa y predictiva para cumplir funciones en áreas como compliance, servicio al cliente y riesgo, con un costo marginal cercano a cero. Según el informe, estos agentes mejoraron el rendimiento de cobranzas, redujeron costos entre un 30% y 40% y reconfiguraron el modelo económico de la banca minorista.
En la actualidad, los agentes de IA representan el 17% del valor derivado de la IA en todas las industrias. El pronóstico de BCG indica que este porcentaje crecerá hasta el 29% para 2028, ubicando a los agentes de IA como el principal acelerador del impacto empresarial de la inteligencia artificial en la banca.
La constante inestabilidad macroeconómica de Argentina le añade más urgencias a la incorporación de nuevas soluciones. “En la Argentina, donde la volatilidad macroeconómica y los cambios en el comportamiento financiero del consumidor exigen máxima agilidad, la adopción de IA no puede seguir siendo incremental. Los bancos que integren agentes de IA en sus operaciones lograrán reducir costos estructurales, mejorar drásticamente la experiencia del cliente y tomar decisiones de riesgo en tiempo real”, aseguró Federico Muxí, managing director & senior partner de BCG.
“Esta tecnología redefine la forma de operar y abre un camino concreto para la competitividad y asegurar la viabilidad futura del sector financiero argentino”, agregó.

En cuanto a la percepción del sector, a nivel global la banca se ubica por encima del promedio intersectorial en términos de madurez en la adopción de IA, solo superada por industrias como software y telecomunicaciones. Los ingresos globales de la banca minorista crecieron un 7,2% anual entre 2019 y 2024, aunque se proyecta una desaceleración a un 4,2% anual hacia 2029.
En América Latina, la banca vivió un período marcado por ciclos económicos intensos, alta inflación y la irrupción de los bancos digitales o neobancos, un fenómeno expandido en Brasil que también promete acentuarse en la Argentina, en particular con la conversión en banco de Mercado Pago y el desembarco de gigantes del exterior como Revolut o Nubank. Esta tendencia impulsó la bancarización y proyecta un crecimiento regional de entre el 5% y 6% hacia 2023.
El documento subraya que la IA agéntica está redefiniendo la eficiencia operativa de manera tangible. También identifica distintos niveles de involucramiento gerencial en el uso de IA dentro de las entidades. En los bancos líderes, los gerentes tienen cuatro veces más probabilidades de estar modelando el uso de IA e incorporándola activamente. En los bancos rezagados, el 64% se limita a entrenar y usar IA, pero confía en otros para impulsar la adopción y un 20% no está activamente involucrado.
Para avanzar en la transición, el informe recomienda construir bases de datos robustas, escalar capacidades e integrar una gobernanza sólida
Para avanzar en la transición, el informe recomienda construir bases de datos robustas, escalar capacidades e integrar una gobernanza sólida. La guía sugiere que las instituciones deben capturar valor rápidamente mientras establecen las bases para una transformación duradera.
El informe concluye, sin establecer juicios, que el riesgo para los bancos no es que la inteligencia artificial falle, sino que las entidades fallen en adoptarla con la audacia y rapidez necesarias: “Esperar no es una opción”.
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ECONOMIA
La crisis en la industria y la lenta reactivación económica enfrían el entusiasmo de los empresarios con el Gobierno

El clima entre los industriales y el Gobierno está caldeado. Pudo observarse claramente esta semana, primero con el fuerte discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso en contra de “la industria prebendaria”, y luego con la respuesta que los miembros de la UIA dieron a través de un contundente comunicado, en el que no sólo remarcaron la difícil situación que están atravesando muchos sectores manufactureros sino que también le pidieron “respeto” al Gobierno.
Milei es duro con la industria desde que llegó. Vale nomás recordar el discurso que dio en la sede de la UIA para el Día de la Industria, durante su primer año de gestión, en septiembre de 2024. “Para proteger a la industria se le robó al campo, y lo único que se generó es un sector adicto al Estado”, dijo en esa oportunidad, entre otras frases lapidarias contra el sector que lo había recibido en su propia casa.
En ese entonces, el Gobierno ya impulsaba un fuerte ajuste económico para lograr el tan deseado superávit fiscal, pero los empresarios se mostraban expectantes en torno a las promesas que se les hacía en materia de reformas estructurales y normalización de la macroeconomía.
Actualmente, a más de dos años de gestión, la economía sigue sin reactivarse de forma generalizada, la apertura a las importaciones y la baja de aranceles avanzó y la baja de impuestos prometida se quedó a mitad de camino por falta de recursos. Muchas industrias se ven forzadas a cerrar sus puertas, como FATE o Whirlpool, y otras buscan adaptarse al nuevo escenario.
Festejaron los industriales la sanción de la reforma laboral -aunque limitada-, las desregulaciones, la baja de algunos impuestos y también la baja de la inflación
Claro que no son todas malas noticias para el sector empresario. Festejaron los industriales la sanción de la reforma laboral -aunque limitada-, las desregulaciones, la baja de algunos impuestos y también la baja de la inflación, así como la normalización de otras variables económicas. Pero en las empresas manufactureras prima la preocupación por la caída de la actividad y la saturación de productos importados, ante lo que -según los empresarios- “la cancha no está nivelada”.
Esta inquietud se intensifica dentro de la UIA, donde las bases presionan a la mesa chica para que eleve los reclamos al Gobierno y obtenga resultados. A ello se suman las “agresiones verbales del Presidente” a referentes importantes de la industria -como Paolo Rocca, del Grupo Techint, o Javier Madanes Quintanilla, de Aluar y Fate- lo que incrementó el malestar.

Un dirigente de la central fabril apuntó que el núcleo del conflicto reside en la visión presidencial: “Milei dice que la industria es un fetiche”. La fuente reveló a Infobae que las bases exigieron una respuesta, ya que “las cosas están complejas; hay sectores en situación crítica”.
Desde la UIA consignaron: “la industria es muy relevante en términos de PBI. Aportamos mucho más de lo que realmente participamos del producto y generamos mucho empleo”. También aclararon que el sector industrial no fue responsable por las políticas previas y solicitaron “respeto” para reconstruir la confianza perdida.
La Asociación Empresaria Argentina (AEA) también emitió un comunicado en tono similar. Mencionó la necesidad de “promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el gobierno y el sector privado” para “avanzar hacia un crecimiento sostenido”, entre otros conceptos. Rocca, miembro de la AEA y de la UIA a través de Techint, aparece como uno de los principales blancos de las críticas presidenciales, quien lo apodó “Don Chatarrín” por los precios de sus productos..
Varias fuentes consultadas aseguraron que “no hubo una voz en la UIA que no quisiera expresarse luego del discurso de Milei en el Congreso”. “Todos dieron su opinión y la mitad habló de respeto”, confiaron desde el comité ejecutivo de la entidad.

Rocca respondió con una carta pública una vez y luego se llamó a silencio. Ahora, fue la UIA la que habló, en representación de todos los industriales. Pero al día siguiente de que la entidad manifestara la preocupación por la situación crítica de la industria y le pidiera “respeto” al Gobierno, el propio Rocca mostró el compromiso de Techint con la Argentina.
“Nuestro compromiso con Argentina es pleno. La región es hoy uno de los principales focos de inversión del Grupo Techint a nivel mundial”, dijo el presidente y CEO del grupo, a través de la cuenta de X de Tecpetrol, en el marco de una visita al área Los Toldos II Este, el yacimiento de petróleo no convencional que la compañía tiene en Vaca Muerta y que proyecta “una inversión de más de USD 2.500 millones; generar más de 4.000 empleos directos; la participación de más de 700 empresas nacionales y una producción de 70.000 barriles diarios de petróleo”.
En este contexto, el rol del presidente de la UIA, Martín Rappallini, no es fácil, asumen en su entorno. El industrial del sector de cerámicas no quiere pelearse con el Gobierno, sino más bien construir puentes para lograr resultados en favor del sector, pero la presión de las industrias por medidas que ayuden a la industria es cada vez mayor, por lo que está en una encrucijada y tiene dos años por delante difíciles, coinciden dirigentes del comité ejecutivo.
Tras la difusión del comunicado, Rappallini expuso en diversos medios: “Queremos que vuelva el Milei que decía que los empresarios son héroes”; “Criticar al sector empresario no nos lleva a ningún lado” y “Hay que mirar al empresario y entenderlo más”, fueron frases que dijo en distintas entrevistas.
El dirigente fabril debe hacer equilibrio entre fijar claramente su posición, y la de sus colegas, en defensa de la industria, y no romper lanzas con el Gobierno para mantener abierto el puente que hoy tiene con el equipo económico. De hecho, semanas atrás fue recibido -junto a otros dos miembros de la mesa chica de la UIA- por el ministro Luis Caputo y el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, con quienes están llevando adelante una agenda de temas a resolver con ida y vuelta de propuestas.

Uno de los dirigentes contó a Infobae: “Nosotros no teníamos intenciones de hacer un comunicado porque veníamos trabajando con Caputo y Lavigne. No podemos dinamitar el único puente que tenemos, pero surgió el domingo luego del discurso de Milei”. Sobre el futuro inmediato, agregó: “Las bases van a seguir presionando, especialmente los que peor están” y no avizoró una pronta recuperación de la actividad.
En el sector bancario, una fuente analizó los desafíos de la recuperación: “Hay un desafío que es cómo va a ser el timing de la recuperación para que la sientan todos los sectores. Está claro que derrotar la inflación es costoso, en todos los países que la han combatido tardan mucho tiempo y tiene costos en términos de actividad. Además, hay una reconversión de Argentina y eso genera ganadores y perdedores; el tema es cuánta paciencia tendrá la sociedad”. Añadió que si bien le gustaría que las formas del Presidente sean distintas, considera que “Argentina hoy no es una panacea pero tampoco está en recesión. Estamos creciendo poco y desparejo”.
Apuntó también que “Hay coincidencia en el empresariado sobre la necesidad de desregular más la economía y que se bajen más impuestos pero “no hay un pedido de volver al pasado”. Remarcó la doble realidad que predomina en el empresariado: “En todos lose sectores tenemos esta dualidad, de padecer los costos del cambio y gozar de los beneficios de las nuevas reglas”.
En la rama de la construcción también recibieron con desagrado las declaraciones de Milei contra los industriales y aprovecharon para remarcar que, a diferencia de la UIA, el sector observa una total falta de contacto con el ministro Caputo. Un empresario dijo a Infobae: “No nos atiende, no conoce el tema, no le interesa, no tiene ninguna respuesta para darnos respecto a la inversión en obra pública que es cero y va a seguir siendo cero”.
ECONOMIA
Por qué el riesgo país de Argentina se sacudió más que el promedio de la región desde el inicio de la guerra en Irán

El índice de riesgo país volvió a exhibir una sensibilidad superior frente a los shocks externos en comparación con sus pares de América Latina. Durante el actual episodio de volatilidad global generado por la guerra en Irán, el salto en el indicador local se destacó por encima del promedio de la región.
Factores como la estructura macroeconómica, la dinámica de reservas internacionales y la reacción de los mercados ante señales locales parecen ubicar a la deuda argentina en una posición de mayor fragilidad ante eventos internacionales.
Según datos del Banco Central de República Dominicana, el índice de mercados emergentes EMI de riesgo país mostró movimientos dispares en América Latina desde el inicio de la guerra en Irán. El análisis realizado por Infobae revela que la sensibilidad del spread argentino frente al shock externo fue considerablemente mayor al de la región.
Durante la semana del 27 de febrero al 5 de marzo, el índice EMI de riesgo país mostró una volatilidad significativa en los mercados latinoamericanos. Argentina registró el mayor valor absoluto al alcanzar 576 puntos el 27 de febrero y el menor el 4 de marzo con 535 puntos, lo que representó una variación máxima de 41 unidades, equivalente al 7,66%, cuarto mayor valor relativo. Este movimiento reflejó el impacto diferencial que tuvo la guerra en Irán sobre la percepción de riesgo de la deuda soberana argentina en comparación con el resto de la región.
El promedio latinoamericano, medido por el EMBI Latino, osciló entre un máximo de 302 puntos el 3 de marzo y un mínimo de 292 el 4 de marzo, con una variación absoluta de 10 unidades, equivalente a 3,42%. Esta diferencia fue mucho menor a la observada en Argentina y refleja una estabilidad relativa del indicador regional frente a la volatilidad del caso argentino durante los días de mayor tensión internacional.
Si se considera la magnitud de los cambios, Bolivia se ubicó como el país con la mayor variación relativa en el período, con una diferencia de 46 puntos entre el valor máximo (486 el 3 de marzo) y el mínimo (440 el 5 de marzo), equivalente a un 10,45%. Chile y Uruguay también presentaron oscilaciones importantes: en el caso chileno, el índice varió 7 puntos entre extremos, lo que representó un 7,87%, mientras que en Uruguay la diferencia fue de 6 puntos, correspondiente a un 8,33 por ciento.
Entre los países que mejor resistieron la volatilidad, Panamá y Colombia mostraron las menores variaciones absolutas y relativas. Panamá presentó una diferencia de 4 puntos entre extremos, lo que significó un 2,7%, mientras que Colombia tuvo una variación de 9 puntos, equivalente a un 3,14%. Estos resultados evidenciaron una baja sensibilidad de sus spreads de riesgo en el contexto de incertidumbre externa.
Los datos analizados llegan al 5 de marzo. El viernes el índice de riesgo país argentino volvió a subir hasta superar los 570 puntos, el punto inicial del día previo al inicio del conflicto en Medio Oriente.
El análisis de los bancos de inversión de Wall Street aporta elementos para entender por qué el spread argentino resultó más vulnerable frente al shock externo que el de sus pares regionales. Los informes consultados identifican una serie de factores estructurales y coyunturales que amplifican la sensibilidad de la deuda soberana argentina ante episodios de volatilidad internacional.
Citi destaca que, pese a señales iniciales de estabilización bajo la gestión de Javier Milei, existen riesgos persistentes. Entre ellos, el informe menciona las “reservas netas negativas” en el Banco Central, la volatilidad de tasas de interés y la posibilidad de un escenario de estanflación.
La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos (Citi)
En palabras textuales del reporte: “La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos”.
Estos factores limitan la capacidad del país para enfrentar shocks externos y condicionan la credibilidad del programa económico.
Wells Fargo, en su análisis sobre vulnerabilidades de mercados emergentes ante shocks geopolíticos, ubica a Argentina entre los países más expuestos.
El informe resalta: “Los países que dependen del financiamiento externo, con perfiles de deuda soberana adversos y reservas internacionales inadecuadas, son los más vulnerables. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables.” La dependencia del financiamiento externo, combinada con un perfil de deuda adverso y reservas internacionales insuficientes, incrementa el grado de exposición de la economía argentina ante crisis internacionales.
La dependencia del financiamiento externo, combinada con un perfil de deuda adverso y reservas internacionales insuficientes, incrementa el grado de exposición de la economía (Wells Fargo)
Morgan Stanley aporta otra perspectiva al considerar que la sostenibilidad del programa de acumulación de reservas depende de la recuperación de la economía y del crecimiento de la demanda por pesos.
El reporte advierte: “¿Qué tan sostenible es el programa de compras de divisas? La respuesta corta es que las compras de divisas pueden sostenerse mientras la actividad económica se recupere y la demanda de moneda local aumente. De lo contrario, la emisión monetaria asociada a las compras de divisas debe ser esterilizada… una opción que podría eventualmente conducir a volatilidad en el mercado cambiario y monetario.” Así, la fragilidad cambiaria y la necesidad de esterilizar la expansión monetaria añaden tensión a la estabilidad financiera.
En el terreno de la inflación, Morgan Stanley identifica una mayor exposición argentina al traspaso de precios internacionales al índice de precios local, en particular por el peso de los combustibles en la canasta de consumo.
Según los analistas de MS: “El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos.” Esta característica amplifica los efectos de shocks externos sobre la economía doméstica y, en consecuencia, sobre el spread de riesgo.
El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos (Morgan Stanley)
La vulnerabilidad cambiaria y el riesgo de una crisis de balance de pagos son otros elementos citados por Wells Fargo.
El banco advierte: “Los países asociados a fundamentos débiles y valoraciones caras pueden experimentar una fuerte reversión. Aquellos con vulnerabilidades elevadas pueden atravesar crisis de balanza de pagos, fuertes desaceleraciones económicas o, peor aún, default soberano. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables…” La debilidad de los fundamentos macroeconómicos y la valoración de los activos argentinos elevan la posibilidad de episodios de reversión brusca.
Según estos informes de bancos de Wall Street, la mayor exposición argentina ante shocks externos no responde a un único motivo, sino a la combinación de factores estructurales -como la debilidad de las reservas internacionales, la dependencia del financiamiento externo y la volatilidad de tasas de interés- y a condicionantes coyunturales, como el contexto inflacionario, la sostenibilidad de la política monetaria y el perfil de deuda soberana.
Las citas de los bancos de inversión relevadas por Infobae muestran que el mercado percibió estas vulnerabilidades de manera más aguda durante el episodio de la guerra en Irán, reflejándose en los movimientos del spread de riesgo soberano.
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