ECONOMIA
Whirlpool, punta del iceberg: empresas se achican, mientras Caputo defiende precio del dólar

En la «batalla cultural» de Javier Milei no podía faltar un clásico del debate histórico argentino: el de los costos y los beneficios de mantener, subsidiar y proteger una industria sustitutiva de importaciones. En realidad, es una discusión cíclica que no había desaparecido, pero que cobró impulso a raíz del caso Whirlpool.
La noticia de que la multinacional de electrodomésticos cesará la fabricación de lavarropas en su planta de Pilar por el bajón del consumo y la competencia importada tocó una fibra sensible: pueden quedar 220 trabajadores sin empleo, y no como un caso aislado sino como «punta del iceberg» de una industria en crisis.
A este caso se suman otros como el de Electrolux, que viene de aplicar una prórroga al régimen de suspensiones rotativas que activó tras un acuerdo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). O el de Mabe, firma que acaba de establecer un proceso de reorganización de sus operaciones en la Argentina, el cual comprende retiros voluntarios para parte de su personal y el cierre de su fábrica de Córdoba, que será reconvertida en depósito y hub de distribución.
Incluso, la mítica fábrica de cacerolas y ollas Essen viene de echar a más de 30 operarios por caída del consumo y suba de importaciones.
Este jueves y de manera abrupta, Color Living, una fábrica muebles, comunicó que cierra la producción de su planta de Pacheco. Allí cumplían tareas 40 trabajadores. La empresa argumentó la caída de la industria y el enfriamiento de la economía, como sus principales motivos para dejar de producir. Los operarios sospechan, adicionalmente, que habrá un recambio a importar parte de sus insumos, como colchones
La industria textil es otra de las que más sufre el contexto: la firma Tn Platex, cuyo ex CEO Teddy Karagozian fue el creador de ProTejer, decidió cerrar su línea de confección de prendas deportivas y ropa interior que operaba en la planta de Monte Caseros, provincia de Corrientes. Como consecuencia, la empresa despidió a 20 de los 36 operarios que se desempeñaban en ese sector.
Estas noticias coinciden, además, con la publicación del EMAE de septiembre amplificó el debate, porque dejó en evidencia que la economía argentina puede crecer aun con la industria en retroceso.
Es por eso que lo que se está debatiendo en este momento es si la crisis industrial obedece a una fase pasajera, atribuible a un problema cambiario o a una etapa de salarios bajos o si, por el contrario, constituye el núcleo del modelo económico de Milei.
Y todos, tanto los partidarios del gobierno como los opositores, parecen convencidos de que esta situación llegó para quedarse. Para empezar, porque el propio Toto Caputo da a entender que no piensa cambiar los puntos contra los que los industriales suelen reclamar -un peso menos apreciado y una mayor protección arancelaria-.
Sin mencionar a la industria, pero con sugestivo «timing» en medio del debate, el ministro de Economía publicó un gráfico con serie histórica de exportaciones, para comentar con ironía: «Primer caso en el mundo de un programa económico que aumenta las cantidades exportadas a niveles récord, con tipo de cambio ‘atrasado’».
Y en lo que respecta a la apertura importadora, quedó en claro que no obedece sólo a una postura ideológica liberal, sino que ha sido uno de los puntales en la baja de la inflación. En el último reporte del IPC, el rubro con menor aumento nominal de precios fue, precisamente, el de equipamiento y mantenimiento del hogar, que apenas se encareció un 18,5% interanual frente a una inflación general de 31,3%.
Un modelo importador
En cuanto al consumo de electrodomésticos, la información de INDEC señala que las ventas de este año acumulan un 59% respecto del año pasado, lo que implica una suba real de 21% -descontada la inflación-. Aunque también es cierto que ese ritmo de venta viene frenando y tuvo una caída en el tercer trimestre.
Pero claro, esos datos del INDEC solo refieren a las ventas de las grandes cadenas de electrodomésticos. Además, está el fenómeno que inquieta a muchos políticos ansiosos de establecer regulaciones: las importaciones «hormiga» por la vía de compras online.
En lo que va del año, esas ventas acumularon u$s700 millones y ya representan un 20% del consumo argentino en rubros como productos de electrónica. El volumen que genera esta importación se cuadruplicó este año, por el incentivo de la exoneración arancelaria para productos de costo menor a u$s1.000 -un factor que se potencia, claro, por el atraso del dólar-.
En cuanto al futuro, todo indica que la situación se intensificará. Un reporte de la consultora Analytica indica aunque el volumen se estabilizó en torno a u$s100 millones mensuales, hay indicios de que no se llegó al techo del e-commerce.
Y, en el mismo informe de balanza comercial que citó Caputo, queda en evidencia cómo los productos de consumo final van ocupando una porción cada vez mayor en el total importado. Sumando el rubro automóviles, ya superan el 24%, mientras hace un año esas importaciones eran un 18% del total.
Hablando en plata, esas importaciones representan unos u$s1.740 millones al mes, y su ritmo de aumento es de 40% interanual, mientras que la compra de bienes de capital para la industria nacional sube a una velocidad de 18%.
¿De quién es la culpa?
En contraste, la industria nacional sigue penando. El relevamiento de la fundación FIEL marcó que en octubre se produjo una nueva caída interanual de la producción manufacturera, y es la cuarta consecutiva. La merma respecto del año pasado -que ya de por sí había sido malo- es de un 5,3%.
Las ramas que lideran las bajas son las de automóviles, metalmecánica, autopartes y química, todas con varios meses de retroceso en la producción.
Otro índice deprimente es el uso de capacidad instalada de las fábricas, que en el tercer trimestre promedió 59%, un nivel por debajo del promedio histórico. Y, en algunos casos, como el de la rama textil, las cifras son alarmantes: apenas un 37% de la capacidad.
Es ante esta situación que se replantea la pregunta cíclica: ¿qué hacer con la industria nacional? Y hay opiniones para todos los gustos: desde la aplicación de impuestos y aranceles hasta la reimplantación de cupos, pasando por rebajas y exenciones impositivas, todo condimentado por el debate sobre el retraso en la cotización del dólar.
Lo raro es que entre quienes critican al gobierno no sólo figuran los economistas afines al peronismo, sino también muchos de extensa trayectoria liberal.
Por caso, Carlos Rodríguez, ex rector de Ucema y ex viceministro de economía, plantea que «se profundiza el modelo erróneo de Milei». Y tras analizar el último EMAE dijo una frase que perfectamente podrían suscribir los economistas del kirchnerismo: «No hace falta saber estadística para darse cuenta que la Argentina productiva corre muy por debajo de la Argentina financiera».
También Diego Giacomini, ex socio de Milei, se mostró crítico: aunque aclaró que no está en contra de la apertura comercial, objetó que se hiciera en simultáneo con «un dólar por debajo del equilibrio», además de altas tasas de interés y un aumento de la presión tributaria.
«Todos estos errores de programación de política macro terminan siendo una motosierra para los privados en el corto plazo, que producen menos, invirtiendo menos, cierran y despiden más», agrega.
El eterno debate proteccionista
En curiosa coincidencia, el mismo argumento es esgrimido por Gabriel Rubinstein, ex viceministro de Sergio Massa. Indica que los altos costos en dólares afectan a la construcción mientras que la industria se ve afectada por el bajo consumo y que, además, «enfrenta un mix de relación dólar/apertura externa desestimulante».
Entre los políticos, se destacó la propuesta de Miguel Pichetto, quien quiere gravar las compras de Shein y Temu. «Hay que frenar ya la libre importación indiscriminada y el ingreso descontrolado de productos chinos a través de las plataformas», planteó el diputado peronista.
Un planteo que levantó polémica. Así, el economista Jorge Avila, de la Ucema, le contestó: «¿Qué propone, diputado, mantener la grosera protección industrial y el consiguiente aislamiento internacional de los últimos 80 años?».
En el otro extremo, la diputada Daiana Fernández Molero, del bloque PRO, en un debate en el que también participaron Martín Lousteau y Matías Kulfas criticó que las propuestas de «articulación público-privada» terminan en regímenes como los permisos SIRA de importación, que daba a algunos sectores el acceso a un tipo de cambio preferencial.
«Si no hay macro, no hay micro. Y la política industrial en una macro que no funciona son parches caros», argumentó la diputada.
Trump: ¿un freno impensado?
Pero la voz más potente respecto de la situación de la industria fue la de Paolo Rocca, CEO del conglomerado Techint, quien en la conferencia anual de la UIA acusó al Milei de no entender el nuevo juego geopolítico global.
«Hace unos años la política industrial era sólo reforma laboral y tributaria. Hoy el mundo la discute seriamente, desde Estados Unidos hasta la Unión Europea», planteó el dirigente industrial, quien criticó a Milei por el hecho de que, mientras los demás países plantean defensas de sectores estratégicos, «Argentina sigue con un discurso de neutralidad total».
Curiosamente, algunos analistas creen que el acuerdo comercial que se está negociando con Estados Unidos podría tener el efecto de un cierre importador para varios rubros, dado que Argentina se comprometió a apoyar «la protección de los derechos laborales reconocidos internacionalmente». Y uno de los mantras de la administración Trump es que China y otras naciones asiáticas incurren en competencia desleal al utilizar mano de obra infantil o sin protección legal.
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ECONOMIA
La Bolsa porteña vivió su semana de euforia con una suba de 10% y muy cerca de su récord histórico

Aunque en el mercado de cambios se advirtió cierta presión al alza para el dólar -que subió en cuatro de los cinco días operativos-, la divisa se mantuvo a 4% del techo de las bandas, mientras que los activos bursátiles consolidaron sus precios en dólares más altos desde mayo.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires alcanzó el último viernes los 3.026.469 puntos, para anotar una suba de 9,6% en pesos y de 5% en dólares, según la cotización del “contado con liquidación” y en sintonía con la suba promedio de los ADR argentinos en Wall Street.
En noviembre el panel de acciones líderes terminó casi “plano”, con un alza de 0,8% en pesos, aunque cerca del récord histórico nominal de 3.181.450 puntos del 3 de noviembre.

Los bonos en dólares -Bonares y Globales- promediaron una mejora de 1,3%, mientras que el riesgo país de JP Morgan descontó tres unidades para la Argentina, en los 648 puntos básicos.
“Ni el revés electoral del oficialismo en Provincia de Buenos Aires ni la volatilidad de tasas lograron frenar el nivel de actividad. La economía volvió a expandirse en septiembre con el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC) avanzando 0,5% respecto de agosto. El indicador mostró nuevamente señales claras de mejora y creció 5% frente al mismo mes del periodo pasado. De esta forma, encadena su tercer incremento consecutivo y acumula 5,2% en lo que va del año”, indicó GMA Capital.
“Los precios de los activos se mueven con expectativas, no con hechos: las ganancias se logran con probabilidades, no con materializaciones. En este marco, todavía sin conocer el ‘paquete de reformas’ que presentará el gobierno en el Congreso, entendemos que buena parte de su aprobación se descuenta en el precio de los activos argentinos. En sentido contrario, si éste no pasara, sería probable que las variables financieras sufran algún tipo de ajuste. Así, hará falta ‘algo más’ para que el riesgo país caiga en zona de financiamiento”, evaluaron los analistas d ela gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.
Los analistas de IEB explicaron que un riesgo país que no cede de la zona de los 650 puntos obedece a “la dilatación de los anuncios respecto a la forma en que se implementarán los pagos de deuda a afrontar en enero 2026 o incluso sobre planes de recompra de los mismos”.
A ello “se agregó la desmentida del ministro Luis Caputo respecto a que se hubiese considerado un potencial rescate con bancos internacionales de magnitud de USD 20.000 millones”, acotaron desde IEB.
Para los expertos de MegaQM, se trató de “una semana desafiante para el manejo de la liquidez. El BCRA bajó la tasa de referencia la semana pasada, ya que pasó de pagar 22% de Tasa Nominal Anual en la rueda de simultáneas a 20%. Lo hizo para ayudar al Tesoro con el ‘rolleo’ (renovación) de los vencimientos de deuda en pesos”.
“La licitación del miércoles 26 era desafiante, porque vencían títulos dollar linked que habían perdido atractivo. Además vencían bonos que eran utilizados para integrar encajes, cuya existía también acababa. Por eso el BCRA flexibilizó algunas normativas de encaje (el porcentaje de integración diario), pero extendió el vencimiento del canje especial que vencía a fin de mes. Con esas política conjuntas con el BCRA, el Tesoro logró ‘rollear’ más del 95% de los vencimientos que tenía esta semana y que alcanzaban a $14,5 billones. Con eso la liquidez se mantendrá estable la semana próxima», consideró MegaQM.
El dólar mayorista quedó a $1.451,50, para redondear una semana en la cual avanzó 26,5 pesos o 1,9 por ciento. Asimismo en noviembre ganó 6,50 pesos entre puntas, apenas 0,5 por ciento. El BCRA fijó un techo del régimen de bandas cambiarias en los $1.509,98, ahora 58,48 pesos o 4% por encima del tipo de cambio oficial.
El dólar al público ganó 25 pesos (+1,7%) a $1.475 para la venta en el Banco Nación, el mismo valor con el que terminó el mes de octubre. El Banco Central informó que en el promedio de entidades financieras quedó negociado a 1.487,59 para la venta (alza semanal de $37,53 o 2,6%) y a $1.436,14 para la compra.
El dólar blue, a $1.435 para la venta ganó en la última semana diez pesos o 0,7%, mientras que a lo largo de noviembre anotó una pérdida de diez pesos, para quedar como el más barato entre todas las franjas del mercado.
Las reservas internacionales brutas del Banco Central finalizaron noviembre en USD 40.314 millones, con un descenso de USD 607 millones (-1,4%), principalmente por movimientos técnicos de los bancos propios de fin de mes. Estas divisas se reintegrarán a reservas con el inicio de diciembre.
“Es cierto que en estas semanas el Gobierno, si bien no compró muchos dólares (menos de USD 300 mm entre la elección y el jueves), sí aprovechó para bajar las tasas y reducir la exposición de privados al dólar oficial (cayó USD 6.000 millones desde la elección, contando futuros y Dólar linked). Pero no es menos cierto que casi no se compraron reservas en un mes en el que entre provincias y corporativos emitieron USD 4.200 millones offshore, algo que no se va a repetir siempre», evaluó la Consultora 1816.
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ECONOMIA
Reforma laboral, bajo presión: qué puntos calientes rechaza la CGT y cuál no quiere la UIA

El Gobierno de Javier Milei enfrenta su prueba más delicada desde que asumió: la reforma laboral. En la Casa Rosada ya reconocen que el proyecto podría salir «acotado», quieren al menos la media sanción en diciembre, mientras la CGT endurece su posición, advierte por un diciembre conflictivo y los empresarios presionan para avanzar con cambios profundos.
Según pudo saber iProfesional de fuentes oficiales, «la negociación es delicada y promete un diciembre duro, porque hay que congeniar entre el Gobierno, los gobernadores, la CGT y las distintas entidades empresariales». El borrador del Pacto de Mayo sobre la «modernización laboral» fue directamente rechazado por la CGT.
«Así como está la reforma, no saldrá, pero nos sentamos a esperar para que el Gobierno negocie», señalan en la central obrera. En la Casa Rosada, admiten que si no logran los consensos necesarios con los diputados y senadores propios y aliados, Milei se conformará con «una reforma lavada».
Reforma laboral: el Gobierno avanza bajo presión de la CGT, empresarios y gobernadores
El rechazo frontal de la central obrera a los principales artículos del borrador oficial chocó de lleno con el respaldo explícito de sectores de la UIA, que ven en esta ley la oportunidad de modernizar los convenios, reducir la litigiosidad y recuperar competitividad. En el medio, las pymes quedaron atrapadas: coinciden en la necesidad de reformas, pero ven con alarma cierres masivos, caída de ventas y un Fondo de Cese laboral que «no cierra para nadie».
Implica, en rigor, un costo laboral más en el salario que ya paga un 50% en cargas sociales y la mayoría de las Pymes, cuando contrata, no piensan en despedir empleados sino en formarlos y mantenerlos en el tiempo.
Mientras tanto, en Washington observan el proceso como una señal de gobernabilidad: Milei quiere mostrar avances concretos antes de fin de año y el ministro de Economía, Luis Caputo, repite en su intimidad que «sin reforma laboral no hay 2026 posible«.
Esto es así porque el gobierno de Estados Unidos, de Donald Trump, quiere ver señales de gobernabilidad de Milei para hundir las inversiones en el país sobre los recursos estratégicos: minería, cobre, litio, minerales críticos, uranio, energía nuclear y petróleo.
La CGT ya avisó que no acompañará ninguno de los puntos centrales que impulsa el Gobierno:
- convenios por empresa
- paritarias sostenibles
- salarios dinámicos
- banco de horas
- fondo de cese
- quita de la cuota sindical solidaria
- período de prueba de 3 a 6 meses
- regulación del derecho de huelga
- fin de la ultraactividad
- regulación de asambleas
El mensaje gremial es claro: si el Gobierno decide avanzar sin acuerdo, diciembre será un mes de «muy alta conflictividad».
Los puntos clave de la reforma laboral del Gobierno
Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT, lo sintetizó con crudeza: «Este año se perdieron 276.000 puestos de trabajo y cerraron 20.000 pymes. Todos los días hay cierres. Así no se puede debatir nada.»
La central exige una mesa tripartita formal con la CGT, el Gobierno y los empresarios. El problema: la reunión prometida no llega, el llamado se dilata y los borradores filtrados encienden todas las alarmas.
Ayer, un dirigente sindical de alto nivel lo resumió, off the record, con una frase que recorrió todas las mesas políticas: «Nadie sabe nada. Están jugando por los medios. Lo que veo nunca pasó en mi vida. La política tiene que encontrar un liderazgo unipersonal y un marco de Justicia Social, Democracia y Trabajo. Así no hay diálogo posible.»
Si bien trascendió que el ministro del Interior, Diego Santilli, se reunió con dos popes sindicales en secreto y les adelantó que hay espíritu de acuerdo, lo cual indicaría que la Casa Rosada está dispuesta a ceder muchas cosas, en el entorno del ministro no confirmaron ni desmintieron esa información.
Gerardo Martínez pateó el tablero del Pacto de Mayo
El jefe de la UOCRA endureció su postura y exigió primero discutir el modelo económico, no solo lo laboral.
«Hay destrucción de empleo por la apertura indiscriminada», advirtió Martínez, aludiendo a los casos Essen (30 despidos), Whirlpool (240), a lo que se sumó la metalúrgica Cramaco de Santa fé (35) y al derrumbe de la industria y de gran parte del comercio, como la cadena Frávega.
Ese mensaje cayó pésimo en el ala dura del oficialismo. Pero sectores dialoguistas, Santilli, el ministro de Trabajo, Julio Cordero, y los Menem (Lule y Martín), apadrinados por Karina Milei, piden frenar la escalada: «Si no se negocia ahora, no se negocia más».
UIA: apoyo al Gobierno, pero sin el fondo de cese laboral
Del otro lado del mostrador, la UIA -con Martín Rapallini a la cabeza- reclama aprobar cuanto antes una reforma que «modernice convenios de más de 50 años», reduzca la «industria del juicio» y extienda la competitividad.
Pero incluso entre los grandes empresarios apareció un cortocircuito inesperado: el fondo de cese laboral, impulsado por Federico Sturzenegger y defendido con moderación por Caputo, fue rechazado casi por unanimidad.
«No le cierra a nadie«, admitió una fuente del G6. Industriales, bancos, comercio y hasta la Sociedad Rural objetaron que el sistema encarece costos y desincentiva la contratación formal.
En paralelo, los bancos denunciaron que un artículo del borrador habilita que el pago de salarios pueda hacerse a través de «nuevas entidades», lo que interpretaron como un guiño a Mercado Pago. «Eso nos voltea las tasas y los créditos», advirtió un banquero.
En la última conferencia de la Unión Industrial Argentina, hubo dos voces que llamaron la atención del Gobierno y sonaron a alarmas. El dueño de Techint, Paolo Rocca, pidió una política de «industrialización».
Mientras tanto, Martín Cabrales, de Café Cabrales, leyó un mensaje del papa Leon XIV que pedía adherir a la Encíclica Rerum Novarum, donde la Iglesia sostiene que la empresa debe estar al servicio de la cohesión social y contemplar el bienestar de los trabajadores y no medir sus éxitos no sólo en función del resultado económico sino en la capacidad de generar nuevos propietarios que tengan lo necesario para su existencia.
En ese mensaje, puso como ejemplo «luminoso» como empresario al venerable siervo de Dios Enrique Shaw, que próximamente será canonizado como Santo, que «entendió que la industria no era sólo un engranaje productivo ni un medio de acumulación de capital, sino una verdadera comunidad de personas llamadas a crecer juntas».
Las pymes piden oxígeno: energía, logística, impuestos y un trato diferencial
CGERA y CAME se reunieron con la CGT y coincidieron en un diagnóstico común: sin alivio impositivo, sin financiamiento y sin un esquema productivo diferenciado, ninguna reforma laboral será sostenible.
Las pymes plantean:
- rechazo al fondo de cese laboral
- presión fiscal asfixiante
- tarifazos energéticos
- importaciones descontroladas
- infraestructura deteriorada
- burocracia paralizante
Piden una Gran Ley Pyme, distinta para los segmentos intensivos en mano de obra. Y advierten que muchas no podrán pagar aguinaldos y sueldos en 15 días.
En diálogo con iProfesional el vicepresidente de la CGERA, Raúl Zylverstein, dijo que «sabemos lo que se filtra. Y en lo que no estamos de acuerdo es que una reforma de este tipo, se hace con todos los actores sentados en la mesa, y no 4 iluminados, entre gallos y medianoche».
Señaló que «esto debiera ser una gran Paritaria Nacional. Y no existe una reforma laboral, sin una reforma impositiva, y reemplazar la ley de Riesgo de Trabajo. Las modificaciones siempre son parches, y nunca suelen ser buenas. En general, no hay problema con la ley de Contrato de trabajo, pero hay que derogar la ley de empleo».
«Lo primero que queremos hacer es segmentar a las empresas pymes en toda la legislación, no puede ser que no haya una, o varias posiciones intermedias entre un cuentapropista a una multinacional», explicó el empresario de una curtiembre.
Santilli activa el operativo político y Karina Milei define todo
En Balcarce 50 reconocen que el éxito o el fracaso de la reforma dependerá de dos factores:
1. El apoyo de los gobernadores, negociado por Diego Santilli y la polea de transmisión sobre el Congreso, donde varios diputados de gobernadores provinciales se sumaron a La Libertad Avanza;
2. La decisión final de Karina Milei, árbitro del poder libertario.
En tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, puso condiciones durísimas a los gobernadores:
- Aprobación del Presupuesto 2026,
- Media sanción de la reforma laboral,
- Adhesión provincial a la Transparencia Fiscal,
- Luz verde al Plan Colchón (ingreso de dólares no declarados)
- Una señal para EE.UU., que exige «orden institucional» antes de avanzar en cooperación financiera.
A cambio, el Gobierno ofrece ATN, obras, deudas, fondos retenidos y flexibilidades tributarias. Los gobernadores, a su vez, tienen un punto innegociable: recibir el 54% de la recaudación total que ronda los 7 billones de pesos. La pregunta del millón es cuánto de todo ello, que Santilli anota en su cuaderno, estará dispuesto a ceder Caputo. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, dijo que «por ahora el poncho no aparece».
Consejo de Mayo: el tablero de la disputa
La última sesión del Pacto de Mayo fue presidida por el jefe del gabinete, Manuel Adorni, y reunió al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, Martín Rapallini, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, la senadora Carolina Losada, el diputado Cristian Ritondo y y el delegado de la CGT Gerardo Martínez, el único que no sonrió en la foto.
La CGT llegó con un mensaje duro: «Sin modelo económico, no hay reforma laboral.» El Gobierno apuesta a mostrar la adhesión de los 20 gobernadores del Pacto de Mayo como señal política hacia Washington y como herramienta para aislar a la CGT.
La advertencia dentro del Gobierno: «Sin leyes clave no hay 2026»
En el entorno presidencial resumen la situación con brutal sinceridad: «Todos necesitan algo, y nosotros necesitamos los votos. Es ahora o nunca.» Sin reforma laboral y sin Presupuesto, el plan económico del próximo año queda en el aire. El riesgo político es enorme.
La Casa Rosada quiere aprobar la reforma laboral -aunque sea «lavada»- antes de fin de año. Milei necesita mostrarle a EE.UU., al FMI y a los mercados una señal de gobernabilidad. La CGT, las pymes y los empresarios jugarán fuerte. Los gobernadores negociarán hasta el último minuto. Y Karina Milei definirá el texto final.
Diciembre será un mes clave. El margen de error es mínimo. La gobernabilidad del 2025 y la supervivencia del proyecto libertario dependen en gran medida de esta reforma, que siempre fue conflictiva en los gobiernos no peronistas, como los de Raul Alfonsín, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.
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ECONOMIA
El Gobierno flexibilizó el cepo cambiario para los inversores extranjeros

El Gobierno flexibilizó las restricciones cambiarias para inversores extranjeros que pretendan realizar transferencias de valores negociables al exterior. La disposición tiene como objetivo principal facilitar ciertas operaciones financieras, aportando un marco de mayor flexibilidad en contextos de reinversión de títulos públicos argentinos.
A través de la Resolución General 1093, la Comisión Nacional de Valores (CNV) estipuló que la nueva excepción permite a los no residentes superar el tope diario de $200 millones al transferir al exterior títulos públicos emitidos por el Tesoro Nacional, en la medida en que estos hayan sido adquiridos como resultado de la reinversión de los servicios de otros títulos públicos, pagaderos en pesos, cuyas fechas de amortización sean de al menos 180 días a partir de su emisión y que hayan sido suscriptos en colocaciones o licitaciones primarias.

Este cambio se estructura como un mecanismo destinado a fortalecer la confianza de los actores extranjeros y a brindar estabilidad a los movimientos de capital, en línea con la estrategia del organismo para proteger el funcionamiento del mercado de capitales argentino.
“Continuamos quitando restricciones, es un trabajo que hacemos de manera constante en línea con la política del Gobierno Nacional y los objetivos de nuestra gestión”, comentó Roberto Silva, el titular de la CNV. Y sumó: “Hace casi dos años nos propusimos como uno de los objetivos de corto plazo, impulsar la normalización del mercado de capitales, hoy lo seguimos cumpliendo, removiendo trabas innecesarias que obstaculizan la operatoria”.
El organismo de control había fijado anteriormente límites diarios para las transferencias de valores al exterior, buscando ordenar la operatoria y evitar presiones desestabilizadoras en el sistema financiero. El tope vigente establecía que cada operador podía transferir hasta $200 millones por día en títulos a entidades depositarias internacionales, tanto para residentes como para no residentes. Ante los recientes desafíos de liquidez y volatilidad en el mercado local, la CNV detectó la necesidad de implementar una excepción puntual y focalizada que permitiera distinguir transacciones genuinas de reinversión de otras operaciones, con el propósito de promover la reinversión de fondos en instrumentos públicos emitidos por el Estado nacional.

“La CNV sigue utilizando el conjunto de normativas que conforman el esquema de control de cambios local, conocido como cepo, para generar incentivos que faciliten el financiamiento del Tesoro en pesos. Aplica a la demanda de no residentes y al BONTE que ya se emitió en junio, buscando que reinviertan los servicios”, sintetizó Gabriel Caamaño, director de Outlier.
En concreto, esto implica que un inversor extranjero que cobre intereses o amortizaciones en pesos de bonos públicos nacionales y que decida reinvertir esos fondos en nuevos bonos emitidos por el Tesoro podrá transferirlos al exterior sin el límite diario, hasta el monto efectivamente reinvertido. Para lograrlo, será indispensable acreditar el origen de los fondos y demostrar, de acuerdo con la documentación exigida por la CNV, la trazabilidad de la operación desde la percepción de los pagos iniciales hasta la suscripción de los nuevos valores negociables.
La medida supone un cambio relevante para los actores internacionales, quienes en muchas oportunidades manifestaron la necesidad de contar con reglas claras y procedimientos ágiles para la toma de decisiones de inversión en mercados emergentes como el argentino. La CNV expone que “la excepción al límite diario no aplicará a otras operaciones que no cumplan con los requisitos de reinversión previstos por la resolución”, delimitando el universo de beneficiarios únicamente a inversiones canalizadas a través de este circuito de reinversión y adquisición en licitaciones primarias de instrumentos públicos.
Según los considerandos expuestos por la CNV, la decisión de flexibilizar el tope diario para estos casos obedece a la búsqueda de mejores condiciones para la reinversión de los flujos generados por servicios de títulos públicos nacionales, reconociendo el papel de los inversores no residentes en el desarrollo del mercado de capitales local. El organismo sostiene que esta herramienta apunta a fortalecer la posición argentina ante fondos internacionales y administradores de portafolios, otorgando una posibilidad concreta de reinvertir utilidades dentro del país sin la restricción habitual del límite diario, para después canalizar los fondos nuevamente al exterior si lo consideran necesario.
Esta dispensa operativa contribuye, por un lado, a estimular el flujo de capitales hacia el financiamiento del Tesoro Nacional, lo que podría repercutir en la demanda de títulos públicos en futuras licitaciones. Por otro, también satisface condiciones de competitividad que exigen los inversores internacionales para elegir mercados emergentes en escenarios globales de búsqueda de rendimiento y diversificación.
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