ECONOMIA
El FMI adelantó de cuánto será el primer desembolso y la fecha en la que se cerrará el acuerdo

La directora gerente del Fondo Monteraio Internacional (FMI) Kristalina Georgieva confirmó que el Gobierno argentino solicitó un primer desembolso del 40% del programa, que ascendería a u$s20.000 millones.
«Es una solicitud razonable«, aseguró Georgieva y le puso fecha al anuncio del acuerdo: entre el 21 y 26 de abril.
El FMI ratificó que es «razonable» un primer desembolso de u$s8.000 millones
«Es una solicitud razonable. Se la han ganado, dado su desempeño», afirmó Georgieva a la agencia Reuters, refiriéndose a las medidas adoptadas por el Gobierno de Javier Milei.
En caso de concretarse un primer desembolso del 40%, y en base a un supuesto acuerdo de u$s20.000 millones, se trataría de unos u$s8.000 millones que llegarán para fortalecer las reservas del Banco Central.
Además, Georgieva dijo que esperaba que las negociaciones con Argentina se completaran antes de las próximas reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington del 21 al 26 de abril.
Días atrás, el ministro de Economía Luis Caputo se había referido a la importancia de obtener un porcentaje elevado en el primer desembolso: «El total del paquete, cómo se desembolsa, es parte de la negociación que está terminando ahora. La primera cuota es importante porque el BCRA está muy descapitalizado. Y porque es cierto, cuando se dice que no hay precedente que el Fondo haga un desembolso inicial muy alto, en general hacen 20, 30%, excepcionalmente el 40%».
Justamente, uno de los argumentos de Caputo al solicitar un primer desembolso del 40% del total del préstamo, fue porque en 2024 el Gobierno se excedió en el plan de ajuste, que superó cualquier expectativa que habría podido tener el organismo. «Si nosotros sobrecumplimos las expectativas, es lógico que ahora llegue un paquete de fondos mayor», es el argumento que el ministro usó ante los técnicos del organismo.
Cómo quedarían las reservas del Banco Central con un desembolso de u$s8.000 millones del FMI
De acuerdo a un reporte de la consultora Profit, en caso de que el FMI desembolse u$s8.000 millones en un primer tramo, las reservas brutas del BCRA treparían a unos u$s33.700 millones.
A ese monto habría que añadirle u$s4.000 millones adicionales por parte de otros organismos internacionales; puntualmente el BID y el Banco Mundial.
En ese caso, las reservas llegarían a los u$s37.700 millones. Siempre hablando de reservas brutas.
Según 1816, en el 59% de los 311 acuerdos firmados por el FMI desde el año 2000, el primer desembolso nunca supera el 20% del total. En el caso argentino, nunca más de u$s4.000 millones.
Y que en el 92% de los casos, la primera transferencia nunca excedió el 50% del programa. En el caso argentino, el tope sería de u$s10.000 millones.
Las metas que el FMI le impondrá a Luis Caputo
Es decir que, a partir de las declaraciones de la propia titular del FMI, la Argentina podría recibir hacia fines de abril fondos frescos por poco más de u$s8.000 millones. Suficientes, creen en el Gobierno, para borrar de un plumazo las especulaciones del mercado sobre un salto del tipo de cambio.
La Argentina debería cumplir metas exigentes a cambio de ese esfuerzo. En especial en la acumulación de reservas, una variable clave que el FMI sigue con atención, y que obligó a darle un perdón al país porque fue el único objetivo que incumplió en el acuerdo anterior.
La salida de divisas y la consiguiente balanza de pagos negativa ha sido un dolor de cabeza históricos para las cuentas del país.
Ahora, el Fondo estaría pidiendo que en el primer trimestre del acuerdo el Banco Central acumule unos u$s5.000 millones en reservas.
Es uno de los flancos débiles de una economía en las que los principales operadores consideran que existe atraso cambiario. Para acumular reservas, el gobierno se vería obligado a tocar el tipo de cambio. Lo haría a través de bandas de flotación. La más alta sería de $1.300. Fuera de ese rango, el Banco Central intervendría.
Además, el Gobierno iría eliminando el dólar blend y de a poco también el crawling peg. Otra exigencia del FMI es que se termine la intervención tan fuerte en el mercado de cambios.
Caputo intentó disimular el tema en la entrevista que dio el domingo para tratar de calmar a los mercados. Incluso, negó que el Gobierno esté interviniendo para mantener el precio del dólar. «Hay más importaciones que exportaciones», intentó explicar. De paso, volvió a apuntar a la dirigencia política y algunos periodistas por operar a favor de una devaluación, fogoneados supuestamente por sectores empresariales.
«Las reservas que se van a perder hoy se van a recuperar en los próximos días», garantizó Caputo, quien ve cómo los argumentos se van acabando y el mercado sigue descreído. A esta altura de los acontecimientos, solo el cierre del acuerdo con el FMI y el cese de las intervenciones del BCRA terminarían con las especulaciones, creen operadores.
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ECONOMIA
El precio del petróleo se dispara y economistas alertan por riesgo de recesión global

La gran pregunta que se hacen los principales analistas internacionales y los expertos de energía del mundo es hasta qué precio podría llegar el barril de petróleo si el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán que involucra a 10 países productores de petróleo y gas se extiende y si habrá un nuevo shock petrolero similar a los dos que ocurrieron desde 1973.
Ambos generaron fuertes aumentos en el valor del barril de petróleo, un aumento de la inflación, de las tasas de interés y fuertes recesiones en algunos países.
En la apertura de los mercados de hoy el precio del barril de petróleo volvió a superar los u$s100. En este aspecto hay que señalar que el precio más bajo del barril de petróleo de los últimos años se registró el 20 de abril de 2020 durante la pandemia cuando llegó a unos u$s12 y el más alto fue el del 8 de julio de 2008 en medio del estallido de la crisis hipotecaria en los Estados Unidos cuando llegó a los u$s148 el barril.
Según el economista Juan Carlos de Pablo, el conflicto armado entre Israel, Estados Unidos e Irán, con ramificación en varios países productores de petróleo y gas, genera una gran cantidad de preguntas que por ahora no tienen respuesta.
«La historia nunca se repite calcada; si lo hiciera, las computadoras y la inteligencia artificial reemplazarían el razonamiento humano. A modo de guía cabe preguntar ¿qué ocurrió en el pasado cuando eventos militares y políticos generaron enorme turbulencia en el mercado del petróleo?» dice De Pablo.
El primer shock petrolero de 1973 y sus consecuencias devastadoras
De Pablo explica que el primer shock petrolero es un subproducto de la guerra del Yom Kippur, por el conflicto armado desarrollado entre el 6 y el 25 de octubre de 1973.
Esa guerra entre árabes e israelíes de 1973 fue un conflicto bélico librado por la coalición de países árabes encabezada por Egipto y Siria contra Israel desde el 6 al 25 de octubre de 1973.
Con la excepción de ataques aislados en territorio israelí el 6 y 9 de octubre, las acciones militares de combate durante la guerra tuvieron lugar en territorio árabe, sobre todo en el Sinaí y los Altos del Golán. Egipto y Siria querían recuperar el Sinaí y los Altos del Golán, respectivamente. El presidente egipcio Anwar el Sadat deseaba también reabrir el canal de Suez.
Las fuerzas que generaron el primer shock petrolero comenzaron a desarrollarse durante la década de 1960, porque entre dicho año y 1973 la demanda de petróleo mundial aumentó 8% por año y en 1973 las principales economías del mundo crecían. Pero el shock fue precipitado por la referida guerra cuando el 20 de octubre del 73 Arabia Saudita declaró un embargo total sobre las exportaciones petroleras con destino a Estados Unidos.
Luego más tarde, los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) extendieron el embargo a Holanda, el gobierno europeo que expresaba mayor apoyo hacia EE.UU. El embargo fue simbólico porque la reducción de la extracción fue lo que realmente transformó al mercado, acelerando el desequilibrio entre oferta y demanda, y demostrando el extraordinario poder de los países petroleros. La OPEP se había constituido en Bagdad el 10 de septiembre de 1960 por representantes de Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela.
«La novedad de 1973 consistió en que el mercado petrolero dejó de ser un oligopsonio, para comenzar a ser un oligopolio y en ese entonces la OPEP estaba encabezada por el sheik Ahmed Zaki Yamani, de Arabia Saudita» explica De Pablo.
En octubre del 73 los países integrantes de la OPEP acordaron reducir la extracción 5% por mes. Dependiendo del tipo de crudo y a fines de 1973 el precio del petróleo aumentó entre 280% y 339%.
Pero en noviembre del 73 la OPEP calificó a los países importadores en más favorecidos, neutrales y los sujetos a un embargo. Luego en diciembre los reclasificaron en países más favorecidos, amistosos, neutrales y hostiles.
Lo interesante del caso es que en enero de 1974 el FMI puso en funcionamiento la llamada «Facilidad petrolera», para que los países importadores de petróleo pudieran conseguir recursos, principalmente de los países petroleros, para pagar el mayor precio del producto.
Antes de la guerra en julio de 1973 el precio del barril era de alrededor de u$s3 dólares, en octubre llegó a u$s5 y en diciembre superó los u$s11,50 por barril. Este aumento en el precio del petróleo tuvo consecuencias económicas significativas en todo el mundo, incluyendo inflación, recesión y cambios en la política energética global.
El impacto que tuvo el primer shock petróleo sobre la economía del Grupo de los 7 fue muy fuerte ya que el PBI conjunto de Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Francia, Canadá e Italia, que durante el quinquenio 1968-1972 había crecido 4,6% por año, se estancó por completo entre 1974 y 1975. En tanto que la tasa de inflación del G7, medida por precios al consumidor, pasó de 4,8% anual durante el quinquenio 1968-1972, a 13% en 1974 y a 11,5% en 1975; en tanto que medida por precios mayoristas trepó de 3,6% anual durante el quinquenio 1968-1972, a 12,3% en 1973 y a 22,2% en 1974 (en 1974 el nivel general de los precios mayoristas aumentó 13,4% en Alemania, 18,8% en Estados Unidos, 23,4% en Gran Bretaña, 31,4% en Japón y 40,7% en Italia).
El segundo shock de 1979 y cómo afectó a la Argentina
En tanto que el «Segundo Shock Petrolero» tuvo dos fases. La primera en 1979, como consecuencia de la caída del Sha de Irán, y la segunda en 1980, a raíz de la guerra entre Irán e Irak.
El precio del barril de petróleo pasó de u$s14,50 a u$s40 desde mediados de 1978 hasta fines de 1981 registrando una suba del 180%.
Esto se debió a la revolución iraní y la guerra Irán-Irak, que afectaron la producción y el suministro de petróleo en la región. En ese momento, el precio del petróleo aumentó significativamente, lo que tuvo un impacto en la economía global, incluyendo la inflación y la recesión en algunos países.
El aumento del precio del petróleo fue menor que en el primer shock y fue más espaciado en el tiempo que durante el primer shock, lo cual favoreció su absorción.
Lo que hay que destacar es que si bien en el primer shock no tuvo impacto en el plano financiero y cambiario, el segundo shock petróleo tuvo consecuencias negativas para la Argentina.
A la operación crediticia basada en los mayores ingresos de los países exportadores de petróleo se la denominó el «reciclaje de los petrodólares» y la Argentina se benefició del referido reciclaje, endeudándose a baja tasa de interés y plazos largos con una dictadura militar que aprovechó para endeudar a las empresas del estado en particular a YPF en unos u$s5.000 M con bancos comerciales a través de préstamos sindicados.
En ese entonces la Argentina era bien vista para recibir préstamos porque el gobierno militar había puesto en funcionamiento la apertura económica del ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz que generaba mucha confianza y además la Argentina tenía superávit comercial y baja relación deuda pública/PBI, porque al gobierno anterior presidido por María Estela Martínez de Perón nadie le prestaba.
Pero con el paso del tiempo, la bendición se convirtió en maldición y la política monetarista implementada por el presidente de la FED Paul Volcker, a partir de 1979, más el hecho de que a mediados de agosto de 1982 México anunció el default de su deuda externa esto tuvo un impacto inmediato y dramático. En la Argentina la crisis de la deuda demoró una década en ser solucionada.
Por último, hay que destacar que en 1986 se produjo un antishock petrolero cuando la economía mundial se recuperó en 1983, y quedó en claro que se habían modificado algunas cosas luego del segundo shock petrolero.
La importancia del petróleo disminuyó dentro de la demanda total de energía, particularmente en las industrias del acero y el cemento; la participación de la OPEP dentro de la oferta mundial de petróleo cayó, al pasar de 48% en 1979 a 28% en 1985; e ingresaron a la industria una gran cantidad de oferentes nuevos. El antishock petróleo comenzó en enero de 1986, cuando el precio cayó súbitamente de u$s25 el barril a u$s10.
Qué advierte The Economist sobre el futuro del precio de la energía
En relación a lo que pueda pasar en el futuro con el precio de la energía tanto petróleo como gas en su último número el semanario The Economist destaca que: «tras descubrir los costos de los aranceles, el presidente Donald Trump ahora ha descubierto los costos de la guerra».
Al respecto señala que el 9 de marzo Trump declaró que su campaña contra Irán terminaría «muy pronto», lo que provocó que los precios del petróleo, que habían alcanzado un máximo de casi u$s120 por barril el día anterior, se desplomaran hasta casi u$s80 (antes de la guerra estaban a u$s70).
La nota describe que: «el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha bloqueado aproximadamente el 15% del suministro mundial de petróleo y gas y Trump, que se enfrenta a las elecciones de mitad de mandato y a unos votantes cansados de la inflación, está dando señales de que no puede soportar esos costos, al igual que se retiró de su guerra comercial después de que los mercados se desplomaran la primavera pasada».
Sin embargo, describe The Economist Trump es tan caótico en cuestiones de guerra y paz como lo es en política económica. La confusión delata la falta de buenas opciones del presidente. «Si bien la desescalada de la guerra comercial está más o menos en sus manos, no puede restaurar el antiguo mercado energético. Pase lo que pase, el mundo está entrando en una nueva era de inseguridad energética».
La nota advierte que: «el impacto que ha desencadenado la guerra podría ser enorme. Es cierto que el mundo depende menos del petróleo que en 1973, cuando el embargo árabe provocó que los precios del crudo se cuadruplicaran, o que en 1979-1980, cuando la revolución iraní y la guerra entre Irán e Irak afectaron al suministro. Entonces, todavía era habitual quemar petróleo para producir electricidad. Hoy en día se utiliza menos, principalmente para impulsar el transporte y fabricar productos petroquímicos».
Pero esta evolución tiene dos caras. Una es que la demanda actual de petróleo es muy resistente, por lo que los precios tienen que subir más ante una interrupción determinada del suministro. Y la otra cara es que la pérdida de suministro es mayor que en cualquiera de las crisis de los años 70.
La nota describe que: en los peores momentos de esta crisis bélica los analistas y operadores financieros todavía no han llegado a valorar un cierre indefinido del estrecho de Ormuz. En ese escenario el precio del petróleo necesario para equilibrar la demanda y la oferta podría superar los u$s150 por barril.
La carta a favor que tienen los países demandantes de petróleo y gas es que los miembros de la Agencia Internacional de la Energía pueden recurrir a unos 1.800 millones de barriles de reservas de emergencia y ya están liberando 400 millones.
Pero el acceso suele verse limitado por los oleoductos u otras restricciones. «El hecho de que el transporte sea un factor clave para gran parte de la economía mundial significa que los cuellos de botella podrían causar graves daños y la crisis no se limita al petróleo. La principal instalación de exportación de gas natural licuado (GNL) de Qatar sigue cerrada tras un ataque con drones, lo que ha retirado del mercado casi una quinta parte del suministro mundial. También se ha pospuesto la ampliación de su producción. En Europa, donde los tanques de almacenamiento de gas están inusualmente vacíos para esta época del año, los precios han subido más de la mitad. Incluso cuando termine la guerra, el mundo habrá cambiado» específica la nota de The Economist.
El nuevo escenario para inversores, empresas y gobiernos
Los precios de la energía son el punto débil de Estados Unidos. Esa es la nueva realidad en la que ahora deben operar los inversores, las empresas y los responsables políticos. Para los inversores, el contraste entre un mundo cada vez más volátil y unos mercados bursátiles boyantes se ha vuelto aún más marcado. El caos en Oriente Medio se suma a una larga lista de amenazas para los mercados, entre las que se incluyen escenarios sombríos relacionados con la inteligencia artificial, problemas en el crédito privado y la pérdida de confianza en los gobiernos endeudados.
Los rendimientos de los bonos del Estado han aumentado desde que comenzó la crisis, especialmente en el sur de Europa y Gran Bretaña, que depende del GNL importado.
Las empresas se enfrentan a una nueva prima de riesgo. Al igual que tras la pandemia y el inicio de la guerra de Ucrania, deben volver a examinar minuciosamente los riesgos de su cadena de suministro, incluida su exposición a las economías del Golfo, cuya reputación de estabilidad se ha visto sacudida.
Esto llevaría a que los altos precios de la energía deberían inducir a un mayor suministro fuera de Oriente Medio y hasta que eso ocurra, países como Estados Unidos pueden tener dificultades para resistir la tentación del proteccionismo energético. Cuando los productores y refinadores de petróleo, incluidos China y la India, comienzan a restringir las exportaciones en un intento de proteger a sus consumidores de los altos precios, el daño a otros países puede ser grave.
«Es difícil predecir cómo terminará esta crisis. Pero incluso si los países aplican las políticas adecuadas, ya está claro que la guerra ha hecho que la economía mundial sea menos próspera, más volátil y más difícil de gobernar» finaliza la nota de The Economist.
Cómo se prepara la Argentina ante la crisis energética global
Por lo que pudo saber iProfesional, el equipo económico argentino se prepara para enfrentar la crisis.
En el cierre del Argentina Week en Nueva York el CEO de YPF, Horacio Marín, dio definiciones contundentes sobre el futuro de la energía en nuestro país y destacó que a diferencia de las crisis petroleras de los 70 la Argentina es exportador neto de petróleo por unos u$s8.500 M.
Marín fue el protagonista de una jornada organizada por IDEA donde presentó la hoja de ruta para transformar a la Argentina en un hub exportador de clase mundial.
Ante un auditorio de más de 800 personas, Marín detalló cómo la combinación de recursos no convencionales, infraestructura estratégica y un marco normativo favorable permitirán un salto exportador sin precedentes.
Durante el panel, que contó con la participación de los gobernadores de Neuquén, Río Negro, Chubut, Mendoza y Corrientes, el directivo subrayó que la unidad política y la decisión empresaria son los motores para que el país logre su «despegue definitivo». Para Marín, el objetivo es claro: convertir a Vaca Muerta en el corazón de un sistema capaz de generar entre u$s40.000 M y u$s50.000 M anuales en exportaciones para el año 2032.
Trump reclama ayuda internacional y amenaza con bombardeos
Mientras el régimen iraní se muestra desafiante, el presidente Donald Trump reclamó ayer a otros países que ayuden a garantizar el tráfico en el estrecho de Ormuz, el vital cruce petrolero internacional, que está virtualmente clausurado por Irán y es uno de los focos centrales de la guerra en curso.
«Esperemos que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros que se ven afectados por esta restricción artificial envíen buques a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza de una nación totalmente descabezada», dijo Trump en su red Truth Social y aseguró que las fuerzas estadounidenses destruyeron «el 100% de la capacidad militar de Irán», pero advirtió de la necesidad de ayuda internacional porque a Irán «le resulta fácil enviar uno o dos drones, lanzar una mina o disparar un misil de corto alcance en algún punto de este estrecho, por muy derrotados que estén».
Trump agregó además que: «mientras tanto, Estados Unidos bombardeará sin cesar la costa y hundirá continuamente barcos iraníes y de una forma u otra, pronto lograremos que el estrecho de Ormuz esté abierto, seguro y libre», concluyó.
Trump además amenazó con atacar la infraestructura petrolera de Irán en la isla de Kharg, si sus autoridades interfieren con los barcos que intentan pasar por Ormuz.
Por su lado la milicia Kataib Hezbollah, aliada de Irán, dijo que atacó la embajada de EE.UU. en Bagdad y el cuartel general de la milicia iraní fue atacado en la costa de Irán, anteayer, en uno de los bombardeos más poderosos en la historia de Medio Oriente.
Irán respondió desafiante a las nuevas amenazas contra la estratégica isla petrolera y dijo que la emprenderá contra las instalaciones de empresas estadounidenses en Medio Oriente si su infraestructura energética es atacada.
«Irán responderá a cualquier ataque contra su infraestructura y si es necesario llevaremos el precio internacional del petróleo a los u$s200 el barril» advirtió ayer el canciller iraní, Abbas Araghchi, en un mensaje en la red social X tras los ataques contra emplazamientos militares de Irán.
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ECONOMIA
Coca-Cola Argentina presenta “La Selección Coca-Cola” rumbo al Mundial 2026

Coca-Cola Argentina lanzó una campaña integral denominada “La Selección Coca-Cola” en el contexto de la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026. El plan combina creatividad, promociones y experiencias con el objetivo de acompañar a los argentinos durante el torneo.
El concepto principal, “Defendamos lo que es nuestro, dentro y fuera de la cancha”, guió el desarrollo de la propuesta, que busca capturar la intensidad y la pasión que caracteriza a los aficionados locales en cada partido. La campaña refuerza el vínculo histórico de la marca con el fútbol y con los momentos que conectan a las personas en el país.
Como pieza central del lanzamiento, Coca-Cola Argentina presentó “Conferencia”, una producción realizada junto a Grey Argentina y dirigida por Andy Fogwill, de Landia, con la participación del director técnico de la selección y campeón del mundo Lionel Scaloni. El film muestra una conferencia de prensa en la que Scaloni responde a una pregunta del periodista Germán Paoloski sobre la preparación “para ganar la copa” con una frase inesperada: “No vamos a ir a ganarla”. Luego, completa su mensaje: “Vamos a ir a defenderla”, lo que genera una reacción de orgullo colectivo.
La narrativa de la campaña recorre escenarios variados donde se vive el fútbol, desde bares y hogares hasta calles emblemáticas del país, y destaca la montaña rusa emocional de los hinchas en cada partido. María Victoria Castagnino, Directora de Marketing para Argentina y Uruguay, afirmó: “Defender lo nuestro es una idea que conecta con algo muy profundo de la identidad argentina. Con esta campaña quisimos reflejar esa emoción colectiva que se vive en cada partido y acompañar a los hinchas en esos momentos”.
El despliegue se concreta con una estrategia 360°, producción 100% local, activaciones en miles de puntos de venta, lanzamiento de ediciones coleccionables y promociones que ofrecen la posibilidad de viajar a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La campaña se apoya en la operación productiva de Coca-Cola Argentina, que ejecuta un plan de inversión superior a 1.400 millones de dólares hasta 2028 para ampliar y modernizar plantas, fortalecer su red logística e incorporar tecnología de última generación. Más de 150 mil personas integran su cadena de valor y la red alcanza a más de 260 mil clientes en todo el país.
Leonardo García, Gerente General para Argentina y Uruguay, expresó: “Este Mundial es una oportunidad para expresar quiénes somos hoy en Argentina: una compañía que produce localmente desde hace más de ocho décadas, que invierte y que acompaña a las personas en los momentos que nos unen. La campaña refleja esa convicción y nuestra decisión de seguir apostando al país con una mirada de largo plazo”.
El equipo detrás de la campaña incluye a la agencia WPP OpenX, liderada por Grey Argentina, con participación de creativos y productores como Diego Medvedocky, Marco Milesi, Juan Ure, Gonzalo Fernández, Julieta Margulis, Alan Piñeyro, Matias Amarante y Carolina Bruzzone, entre otros. La productora LANDIA y profesionales como Matias Moltrasio, Nuria Wainstein, Adrian D’Amario, Florencia Gastelu e Ivan Grichener también formaron parte del proyecto.
Coca-Cola, junto a sus socios embotelladores, produce y distribuye en Argentina marcas como Coca-Cola, Sprite, Fanta, Cepita Del Valle, Aquarius by Cepita, Bonaqua y Benedictino, generando empleo para más de 150 mil personas y llegando a más de 200 países en todo el mundo.
ECONOMIA
Rige desde hoy el aumento de la tarifa de colectivos en el AMBA: cuáles son los nuevos valores

Desde este lunes el precio del boleto mínimo de colectivos en las 104 líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) de jurisdicción nacional, de $650 a $700, un 7,6 por ciento.
El aumento afectará el presupuesto de millones de usuarios de los servicios que en su recorrido cruzan la General Paz o el Riachuelo, uniendo el conurbano y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), a diferencia de las líneas que se mueven solamente dentro de CABA o lo hacen solo en el conurbano bonaerense.
El AMBA es el área de transporte que concentra la mayor cantidad de pasajeros interurbanos del país.
El aumento reducirá la brecha de precios con las líneas que se mueven exclusivamente en territorio porteño o bonaerense. En las líneas que circulan al interior de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) el boleto mínimo es de $681,85, mientras en la provincia el pasaje más barato cuesta 832,57 pesos.
Además, por decisiones del área de Transporte del gobierno que encabeza el gobernador Axel Kicillof, desde marzo de 2025 el precio de los boletos en líneas de jurisdicción provincial se ajusta mensualmente a un ritmo de la inflación mensual más dos puntos porcentuales.
Según los cuadros de la resolución 11/2026 de la Secretaría de Transporte, que dispuso el aumento, los cambios en los precios serán los siguientes.
El boleto mínimo de $700 se aplica para los tramos de 0 a 3 kilómetros de recorrido (y a $1.113 para pasajeros con SUBE sin nominar)
En el caso de los recorridos de 3 a 6 kilómetros el precio del boleto pasa a 779,78 pesos.($1.239 para pasajeros con SUBE sin nominar).

Para los pasajeros que viajen entre 6 y 12 kilómetros el precio a pagar será de $838,86 ($1.335,38 en caso de SUBE sin nominar).
Para quienes recorran entre 12 y 27 kilómetros el boleto aumenta de 899,99 pesos (y 59% más caro si pagan con SUBE sin nominar, $1.430,98).
Y para aquellos que viajen más de 27 kilómetros el costo del boleto costará $959,71 ($1.525,94 en caso de pagar con SUBE sin nominar).
El mecanismo de actualización mensual toma como referencia la evolución de la inflación y los costos operativos del sistema: combustible, mantenimiento de las unidades y salario del personal.
El anterior aumento de los boletos de colectivos en el AMBA había sido en noviembre, cuando la variación fue del 10 por ciento.
Los aumentos dispuestos por el área de Transporte se inscriben en la políticaoficial de reducción del monto de subsidios públicos, parte del gasto fiscal. Seguirán rigiendo los descuentos del 55% para jubilados, personal de trabajo doméstico y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH).
Los Según el “índice Bondi” que publica la Asociación Argentina de Empresas de Transporte Automotor (Aaeta), en febrero el “costo real” del boleto sin subsidio era de $1.922, mientras que la “tarifa técnica” (compensación del estado más boletos vendidos) era de $1.739,36 por viaje.

Aaeta calculó que el costo del boleto sin subsidio y por jurisdicción sería de $1.912 en CABA, de $2.215 en las líneas de jurisdicción nacional, de $1.758 en la Provincia de Buenos Aires y de $1.586 en los municipios bonaerenses, del que surge el promedio o “Índice Bondi” de 1.922 pesos.
La resolución de Transporte que habilitó el aumento del boleto señala que “se han registrado y reconocido incrementos en los precios de insumos y servicios, incluyendo al gasoil, seguro de responsabilidad civil del parque móvil del autotransporte público de pasajeros, el precio del material rodante y el de los repuestos necesarios para efectuar el mantenimiento preventivo”.
Por esa razón, dice, “y con la finalidad de mantener la ecuación económico-financiera que permita el sostenimiento del servicio público de transporte automotor de pasajeros de jurisdicción nacional, en condiciones de calidad y eficiencia, resulta necesario trasladar una parte de los costos de explotación de tales servicios a los cuadros tarifarios”.
También señala el mantenimiento de las las ventajas tarifarias previstas en el “Sistema de Boleto integrado” creado en 2018 (descuento del 50% en el segundo viaje y del 75% en el tercero, para quienes deben tomar más de un servicio diario, a condición de que sea dentro de un lapso de dos horas desde el abordaje del primer servicio).
La resolución también mantiene el uso y beneficio a “grupos de afinidad y/o con atributos sociales para los usuarios de servicios públicos de transporte de pasajeros por automotor de carácter urbano y suburbano de Jurisdicción Nacional, que posean la Tarjeta del Sistema Único de Boleto Electrónico (S.U.B.E.) debidamente personalizada con el atributo social y/o el grupo de afinidad que le corresponda”.
Las 104 líneas de “jurisdicción nacional” son las siguientes: 1, 2, 8, 9, 10, 15, 17, 19, 20, 21, 22, 24, 28, 29, 31, 32, 33, 37, 41, 45, 46, 49, 51, 53, 55, 56, 57, 59, 60, 63, 67, 70, 71, 74, 75, 78, 79, 80, 85, 86, 87, 88, 91, 92, 93, 95, 96, 97, 98, 100, 101, 103, 105, 110, 111, 113, 114, 117, 119, 123, 124, 126, 127, 128, 129, 130, 133, 134, 135, 136, 140, 143, 145, 146, 148, 150, 152, 153, 154, 158, 159, 160, 161, 163, 164, 166, 168, 169, 172, 174, 176, 177, 178, 179, 180, 181, 182, 184, 185, 188, 193, 194, 195 y 197.
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