ECONOMIA
El FMI adelantó de cuánto será el primer desembolso y la fecha en la que se cerrará el acuerdo

La directora gerente del Fondo Monteraio Internacional (FMI) Kristalina Georgieva confirmó que el Gobierno argentino solicitó un primer desembolso del 40% del programa, que ascendería a u$s20.000 millones.
«Es una solicitud razonable«, aseguró Georgieva y le puso fecha al anuncio del acuerdo: entre el 21 y 26 de abril.
El FMI ratificó que es «razonable» un primer desembolso de u$s8.000 millones
«Es una solicitud razonable. Se la han ganado, dado su desempeño», afirmó Georgieva a la agencia Reuters, refiriéndose a las medidas adoptadas por el Gobierno de Javier Milei.
En caso de concretarse un primer desembolso del 40%, y en base a un supuesto acuerdo de u$s20.000 millones, se trataría de unos u$s8.000 millones que llegarán para fortalecer las reservas del Banco Central.
Además, Georgieva dijo que esperaba que las negociaciones con Argentina se completaran antes de las próximas reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington del 21 al 26 de abril.
Días atrás, el ministro de Economía Luis Caputo se había referido a la importancia de obtener un porcentaje elevado en el primer desembolso: «El total del paquete, cómo se desembolsa, es parte de la negociación que está terminando ahora. La primera cuota es importante porque el BCRA está muy descapitalizado. Y porque es cierto, cuando se dice que no hay precedente que el Fondo haga un desembolso inicial muy alto, en general hacen 20, 30%, excepcionalmente el 40%».
Justamente, uno de los argumentos de Caputo al solicitar un primer desembolso del 40% del total del préstamo, fue porque en 2024 el Gobierno se excedió en el plan de ajuste, que superó cualquier expectativa que habría podido tener el organismo. «Si nosotros sobrecumplimos las expectativas, es lógico que ahora llegue un paquete de fondos mayor», es el argumento que el ministro usó ante los técnicos del organismo.
Cómo quedarían las reservas del Banco Central con un desembolso de u$s8.000 millones del FMI
De acuerdo a un reporte de la consultora Profit, en caso de que el FMI desembolse u$s8.000 millones en un primer tramo, las reservas brutas del BCRA treparían a unos u$s33.700 millones.
A ese monto habría que añadirle u$s4.000 millones adicionales por parte de otros organismos internacionales; puntualmente el BID y el Banco Mundial.
En ese caso, las reservas llegarían a los u$s37.700 millones. Siempre hablando de reservas brutas.
Según 1816, en el 59% de los 311 acuerdos firmados por el FMI desde el año 2000, el primer desembolso nunca supera el 20% del total. En el caso argentino, nunca más de u$s4.000 millones.
Y que en el 92% de los casos, la primera transferencia nunca excedió el 50% del programa. En el caso argentino, el tope sería de u$s10.000 millones.
Las metas que el FMI le impondrá a Luis Caputo
Es decir que, a partir de las declaraciones de la propia titular del FMI, la Argentina podría recibir hacia fines de abril fondos frescos por poco más de u$s8.000 millones. Suficientes, creen en el Gobierno, para borrar de un plumazo las especulaciones del mercado sobre un salto del tipo de cambio.
La Argentina debería cumplir metas exigentes a cambio de ese esfuerzo. En especial en la acumulación de reservas, una variable clave que el FMI sigue con atención, y que obligó a darle un perdón al país porque fue el único objetivo que incumplió en el acuerdo anterior.
La salida de divisas y la consiguiente balanza de pagos negativa ha sido un dolor de cabeza históricos para las cuentas del país.
Ahora, el Fondo estaría pidiendo que en el primer trimestre del acuerdo el Banco Central acumule unos u$s5.000 millones en reservas.
Es uno de los flancos débiles de una economía en las que los principales operadores consideran que existe atraso cambiario. Para acumular reservas, el gobierno se vería obligado a tocar el tipo de cambio. Lo haría a través de bandas de flotación. La más alta sería de $1.300. Fuera de ese rango, el Banco Central intervendría.
Además, el Gobierno iría eliminando el dólar blend y de a poco también el crawling peg. Otra exigencia del FMI es que se termine la intervención tan fuerte en el mercado de cambios.
Caputo intentó disimular el tema en la entrevista que dio el domingo para tratar de calmar a los mercados. Incluso, negó que el Gobierno esté interviniendo para mantener el precio del dólar. «Hay más importaciones que exportaciones», intentó explicar. De paso, volvió a apuntar a la dirigencia política y algunos periodistas por operar a favor de una devaluación, fogoneados supuestamente por sectores empresariales.
«Las reservas que se van a perder hoy se van a recuperar en los próximos días», garantizó Caputo, quien ve cómo los argumentos se van acabando y el mercado sigue descreído. A esta altura de los acontecimientos, solo el cierre del acuerdo con el FMI y el cese de las intervenciones del BCRA terminarían con las especulaciones, creen operadores.
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ECONOMIA
Lo que viene del programa económico: reforma aduanera, aprovechamiento de recursos naturales e inversión en “industrias hoy muertas”

El presidente, Javier Milei, expuso en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso el núcleo de su plan de reformas económicas. El presidente remarcó que la propiedad es la piedra angular de toda la economía, con base en ello, anticipó una batería de proyectos para modificar el andamiaje normativo y fiscal, y delineó una estrategia de apertura comercial con énfasis en el aprovechamiento de los recursos naturales. El discurso se integró en un contexto de alta expectativa por la agenda de cambios estructurales y se vinculó con los anuncios recientes en materia de relaciones internacionales y política tributaria.
El jefe de Estado definió como objetivo central profundizar en las reformas necesarias para salvaguardar la propiedad. Milei señaló que el Gobierno enviará al Congreso iniciativas para modificar el Código Civil y Comercial, el Código Procesal Civil y Comercial y un paquete de leyes orientado a proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos frente a quienes, según sus palabras, “solo saben vivir de lo ajeno”. El planteo apuntó a reforzar la seguridad jurídica, uno de los ejes que el oficialismo considera clave para el desarrollo económico y la captación de inversiones.
Entre las prioridades, Milei afirmó que se impulsará una profunda desregulación con la meta de eliminar lo que calificó como “una montaña de cadenas regulatorias”. Según el presidente, el propósito consiste en dar rienda suelta a la inversión en “industrias hoy muertas”, lo que permitiría la reactivación, la innovación y la generación de empleo en sectores paralizados o con bajo dinamismo. El mandatario enfatizó la necesidad de crear condiciones que habiliten el flujo de capital y el despliegue de nuevas oportunidades productivas.

En materia tributaria, el presidente sostuvo que la reforma del esquema impositivo resulta ineludible, aunque destacó que ahora dependerá de lo que hagan los gobernadores e intendentes. Milei reiteró que el sistema de impuestos debe “servir al crecimiento, no al recaudador de turno”. El mandatario ratificó la convicción de que menos impuestos representan un incentivo para la producción, y que la estructura fiscal actual actúa como un freno para el desarrollo. La agenda gubernamental, según lo expuesto, contempla una revisión integral de la carga tributaria con el objetivo de alentar el crecimiento y la formalización de la economía.
El discurso del presidente incluyó referencias a la política de inserción internacional de la Argentina. Milei anunció que el Gobierno ratificará el acuerdo con Estados Unidos como ya hizo con el de la Unión Europea la semana pasada. Además, mencionó que se reformará el código aduanero para “adecuarlo a los nuevos desafíos”, en sintonía con el objetivo de facilitar el comercio exterior y remover trabas burocráticas que, a juicio del oficialismo, obstaculizan la competitividad.
La agenda de integración internacional, según el presidente, responde a la necesidad de colocar al país en “la mesa del comercio internacional”, con la meta de alcanzar un nivel de relevancia que impida que los intereses nacionales sean ignorados. Milei sostuvo que la relevancia de la Argentina en el escenario global depende del “aprovechamiento de los recursos naturales” y de la capacidad para remover las barreras que separan a la sociedad de sus riquezas. El mensaje apuntó a subrayar la importancia de las materias primas y los sectores estratégicos como vectores de crecimiento y como instrumentos de inserción en los mercados globales.
El jefe de Estado abordó también la cuestión de los acuerdos bilaterales y multilaterales. Milei subrayó la importancia de “integrarse a los tratados internacionales necesarios” para expandir las oportunidades comerciales y asegurar un rol protagónico en la toma de decisiones globales. En este sentido, el mandatario vinculó la estrategia de apertura al aprovechamiento de los recursos naturales, que considera vitales para el posicionamiento internacional del país.
La política de apertura comercial recibió un lugar destacado en el discurso presidencial. Milei precisó que la “relevancia” de la Argentina en el comercio internacional depende de la capacidad para aprovechar los recursos y remover obstáculos internos. El presidente manifestó que el país debe sentarse “en la mesa del comercio internacional” y participar activamente en la definición de las reglas y oportunidades de los mercados globales.
La referencia a los acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea remarcó la voluntad de fortalecer la inserción internacional. Milei consideró que la adecuación del código aduanero y la integración a tratados internacionales resultan pasos indispensables para modernizar la economía y elevar la competitividad. En ese esquema, el aprovechamiento de los recursos naturales fue presentado como un pilar estratégico para la inserción global.
En su intervención, Javier Milei insistió en que la protección de la propiedad privada constituye una condición indispensable para el desarrollo. El mandatario vinculó este principio con la necesidad de consolidar un marco de seguridad jurídica robusto, capaz de brindar previsibilidad a los actores económicos. Según el presidente, solo en un contexto de reglas claras y estables resulta posible atraer inversiones y fomentar la innovación.
La referencia a las “industrias muertas” se enmarcó en el diagnóstico oficial sobre el estado de sectores clave de la economía argentina. Milei remarcó que la acumulación de regulaciones y el peso de la carga fiscal han dejado a numerosas ramas productivas en situación crítica. El presidente enfatizó que la eliminación de trabas y la reducción de impuestos pueden actuar como catalizadores para la reactivación y el crecimiento sostenido.
El mensaje presidencial se produjo en un contexto signado por la expectativa sobre la continuidad y la profundidad de las reformas estructurales. La narrativa oficial hizo hincapié en la necesidad de remover las barreras que, según el diagnóstico del presidente, impiden que la sociedad acceda plenamente a las riquezas del país. Milei expuso que el Gobierno promoverá la adecuación de la legislación en materia aduanera y civil, al tiempo que impulsará la integración comercial como vía para potenciar el desarrollo.
La postura oficial sostiene que la protección de la propiedad, la desregulación, la reducción de impuestos y la apertura comercial constituyen los ejes del nuevo programa económico. El mensaje presidencial generó expectativa sobre la implementación de las reformas y sobre el impacto potencial en la inversión, la producción y el empleo.
Los cambios legislativos propuestos por Milei buscan dotar de mayor solidez al marco legal, promover la seguridad jurídica y proteger los derechos fundamentales. El Gobierno anticipó que la agenda de reformas incluirá iniciativas para remover obstáculos regulatorios y fiscales, habilitar la reactivación de sectores productivos y facilitar el acceso a los mercados internacionales.
La estrategia oficial plantea que el crecimiento económico sostenible solo será posible si se remueven las barreras que separan a la sociedad de sus riquezas. El discurso de Javier Milei se inscribió en esa lógica, destacando la centralidad de la propiedad, la desregulación, la reforma impositiva y la apertura comercial como elementos constitutivos del plan de gobierno.
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ECONOMIA
Milei vs. la vieja industria: profundiza dólar barato y apertura importadora para frenar inflación

«La malaria se ha terminado»: en esa frase puede sintetizarse el mensaje que Javier Milei envió en su discurso inaugural de las sesiones del Congreso, en el que prometió acelerar a fondo con las reformas estructurales, aprovechando que ahora cuenta con mayoría legislativa y que fracasaron «los intentos golpistas».
El del domingo fue el mismo Milei de siempre, pero sin embargo se le notó algo diferente: esta vez no lució incómodo ni enojado, sino que pareció disfrutar al máximo los intercambios de chicanas con la bancada kirchnerista. De hecho, nunca un discurso suyo había estado tan basado en la antinomia «ellos versus nosotros».
Sabiendo de antemano cuáles eran los temas con los que podía ser cuestionado, tuvo a mano cifras para contestar rápido ante acusaciones como la de haber aumentado el desempleo o favorecer intereses económicos foráneos.
Y, aunque no mencionó ni una vez la palabra «casta» -su gran acierto en la campaña electoral de 2023-, el presidente retomó ese concepto como eje medular de su mensaje: todas las medidas que tomó y las que tomará tienen como objetivo sacarle privilegios a las diversas castas, así sean políticas, empresariales o culturales. Y todos los problemas económicos que tuvo su programa deben ser atribuidos al «riesgo kuka» y no a errores propios.
De hecho, ya en los últimos días, hasta había cuantificado qué porción del actual índice de riesgo país corresponde a su gestión y cuánto es el adicional del «riesgo kuka»: como el nuevo bono en dólares del Tesoro que vence en octubre de 2027 pagó una tasa de menos de 6%, mientras los títulos que vencen al año siguiente reflejan el riesgo país de 545 puntos, el presidente concluyó que el «verdadero» riesgo que ven los inversores es 230 puntos -la diferencia entre la tasa que pagó el bono y el interés de los US Treasuries– mientras que todo el resto se explica por el temor al default con un eventual regreso del kirchnerismo.
Y el domingo, ante el Congreso, le puso un precio: como hubo un recorte de la actividad económica respecto de la proyección original, el presidente dijo que el costo del «riesgo kuka» había sido de dos puntos del PBI -unos u$s12.000 millones-.
La visión conspirativa y los popes industriales
El intercambio de chicanas tomó en un momento las características de un verdadero show, con muchas frases que tendrán destino de videos virales en las redes sociales de Argentina y buena parte del exterior.
Pero las frases más filosas de Milei no fueron las dedicadas a Cristina Kirchner y al peronismo, sino a la cúpula de la industria nacional. Siempre Milei había estado del lado de los críticos de las empresas «prebendarias», pero esta vez su argumento apareció condimentado con una acusación seria: que habían formado parte de un complot para desestabilizar políticamente su gobierno.
Así, Milei atribuyó a esa supuesta intentona golpista la turbulencia cambiaria de marzo del año pasado, cuando quedó en evidencia que era imposible de sostener el esquema de «crawling peg» en el que el dólar viajaba al 1% mientras los precios lo hacían al 2,5%. Esa volatilidad, que terminó cuando se anunció la asistencia con dólares frescos por parte del Fondo Monetario Internacional y el nuevo sistema cambiario de banda de flotación fue, según el presidente, una conspiración política.
También lo fue, desde su punto de vista, la extrema volatilidad de tasas de interés y la escalada del tipo de cambio después de julio del año pasado. Para Milei, sólo se explica esa situación por un intento golpista, en el que el kirchnerismo asumía la parte política, con la aprobación de leyes que erosionaban las cuentas fiscales, mientras un grupo de empresarios hacía lo suyo en el plano financiero.
Por irónico que suene, desde los tiempos de Cristina Kirchner no se escuchaba a un presidente elaborar una teoría conspirativa para explicar la caída en la demanda de pesos y la suba de una expectativa devaluatoria.
Así como Cristina acusaba a empresas con nombre y apellido -por ejemplo, a Shell por la devaluación de 2014-, también Milei insinuó con claridad que veía en Paolo Rocca -líder del grupo Techint-, en Javier Madanes Quintanilla -CEO del Aluar, controlante de la quebrada Fate-y en la cúpula de la industria textil, además de un grupo de medios, a los interesados en hacer caer al gobierno.
Ganadores y perdedores
Con su acusación, Milei confirmó lo que tanto sus partidarios como sus críticos pensaban: que su modelo económico trazará una divisoria entre sectores ganadores y perdedores. Y que quienes dependen de un tipo de cambio alto y un cierre exportador quedarán irremediablemente en el lado perdedor.
No por casualidad, después de una seguidilla de noticias sobre cierres y suspensiones en la industria -cuyo nivel de producción cae un 4% interanual y que sólo utiliza el 53,8% de la capacidad instalada, y hay casos extremos, como el automotor, donde el uso es de sólo el 31% de la planta-, el centro de su mensaje fue la justificación de su política aperturista.
Milei no sólo dejó en claro que no piensa abandonar su estrategia de ancla cambiaria para contener la inflación, sino que además profundizará la apertura comercial. Alegó que prefería beneficiar a 47,5 millones de consumidores argentinos antes que a un puñado de empresarios que no puede competir sin protección política.
Lo que no dijo el presidente, pero que está en el centro de su estrategia, es que, además, esa polémica apertura comercial le permite atenuar la inflación, porque el abaratamiento relativo de los productos importados hace de contrapeso a los aumentos de las tarifas públicas y del rubro alimentos.
De hecho, mientras el IPC promedio del año pasado dio 31,5%, el rubro textil apenas subió un 15% y el de electrónica y equipamiento del hogar un 19%. Es decir, el salario argentino ahora puede comprar más ropa y celulares, pero no más cantidad de alimentos ni servicios públicos.
Trabajos que se destruyen y otros que se crean
La argumentación de Milei retornó a la más pura doctrina liberal: en todo proceso de cambio se destruye empleo, pero también se crea riqueza, que compensa con la creación de nuevos empleos. «Al comprar productos más baratos, se produce un efecto ahorro, que se aplica a mayor consumo de otros bienes, con lo que se reactiva la economía. En definitiva, se generan salarios más altos y precios más bajos».
A la hora de mencionar a los sectores a los que apuesta el gobierno para emplear a quienes queden en el camino por no poder hacer frente a los precios chinos, no hubo sorpresas: petróleo, gas, agroindustria, minería y tecnología como locomotora de la nueva etapa.
Por caso, prometió que la minería generará «cientos de miles» de nuevos puestos. Y que Neuquén será una metrópolis por el efecto combinado de la energía y la instalación de data centers en la zona patagónica.
«Muchos temen que falte trabajo. Nosotros no, porque estas industrias van a cumplir con creces la pérdida que se produzca en las viejas industrias y con mucho mejores sueldos», argumentó Milei, que llamó a abandonar «la trampa industrialista que decía que sólo podíamos vivir con lo nuestro».
Impuestos, condicionados al tema fiscal
Muchos menos específico fue el presidente respecto de un tema sobre el que se había generado expectativas de una reforma profunda: el esquema tributario nacional, que implica un nuevo relacionamiento entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales.
Milei se limitó a recordar su vocación de bajar impuestos pero sin descuidar el plano fiscal. Por eso, las menciones a los tributos más criticados por su naturaleza distorsiva -como las retenciones a la exportación y el impuesto a los cheques– tendrán una «reducción gradual».
Habría sido raro que el presidente se animara a eliminar de un plumazo esos dos impuestos que, sumados, explicaron un 12% de la recaudación fiscal el año pasado.
En un momento en el que está cultivando su relación política con los gobernadores, incluyendo los peronistas que lo han apoyado en el Congreso, Milei se cuidó de no ser excesivamente agresivo con las provincias, aunque recordó que, después del «esfuerzo de 2,5% del PBI» que había hecho el gobierno central en bajar la presión impositiva, llegó el turno de que haya un recorte en los impuestos provinciales y tasas municipales.
Seguramente el tema impositivo estará entre los 10 paquetes de reformas que el presidente le pidió a cada área para que sean discutidas este año en el Congreso. Pero, de momento, están claras las prioridades: mantener la estabilidad macro, el alineamiento internacional y no permitir que la inflación haga un quiebre alcista. Aunque eso implique que la industria pague el costo del ajuste.
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ECONOMIA
Los tres pilares del crecimiento de largo plazo y otras 14 claves económicas del discurso de Milei

El presidente Javier Milei presentó ante la Asamblea Legislativa un repaso de su gestión en materia económica y social, donde destacó la eliminación del déficit fiscal, el control de la inflación y la recuperación del crecimiento económico como ejes fundamentales. En su intervención, subrayó que el país transitó de una inflación superior al doscientos por ciento en 2023 a un nivel cercano al treinta por ciento en 2025, proceso que, según sus palabras, no derivó en una mega-recesión ni en una caída abrupta de la actividad.
El mandatario aseguró que la economía argentina mostró dos años consecutivos de expansión. Remarcó que, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la actividad creció un seis coma seis por ciento durante 2024 y un tres coma tres por ciento en 2025, lo que permitió acumular una mejora superior al diez por ciento en el bienio. “Hace dos años seguidos que la economía crece y acumula una mejora de más del diez por ciento”, afirmó Milei ante funcionarios, legisladores y representantes del Poder Judicial.
Javier Milei identificó tres pilares como impulsores fundamentales del crecimiento económico sostenible: la desregulación de la economía, el capital humano y la apertura comercial. “Tenemos los impulsores de crecimiento de largo plazo sustentados en tres pilares simultáneos. El primer pilar es la desregulación de la economía. Esta política de exterminar regulaciones no solo es una forma de restaurar derechos de propiedad, sino que además libera rendimientos crecientes, los cuales son las bases del crecimiento económico. Si no eliminamos este punto, todo lo demás será en vano”, afirmó el mandatario.
El segundo pilar que destacó fue el capital humano. Milei sostuvo: “La productividad de una nación y su proyección hacia el futuro descansa en las espaldas de una ciudadanía correctamente nutrida, educada y protegida. Sin alimento no hay un correcto desarrollo cognitivo, no se puede educar y no se puede ser participante activo en la economía. Por eso los niños son una prioridad absolutamente de este gobierno”.
El tercer pilar es la apertura comercial. En palabras de Milei: “Desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro. Para sostener este relato, se impidió activamente el desarrollo del agro y de las economías regionales con las retenciones, al tiempo que se limitaba el comercio con todo tipo de restricciones a las importaciones que encarecieron todos los insumos industriales locales”.
El presidente remarcó la importancia del equilibrio fiscal y la política monetaria restrictiva. Afirmó: “Fue gracias a eliminar el déficit fiscal y la emisión monetaria que logramos pasar de una inflación que cerró en 2023 por encima del doscientos por ciento y viajaba a la velocidad de diecisiete mil anualizado, a una inflación que terminó en 2025 en torno al treinta por ciento”. Para Milei, estas medidas evitaron una mega-recesión y “permitieron retornar al sendero de crecimiento económico”.
Milei resaltó la recuperación de la economía y la salida de la recesión. “En 2024, y aclaro bien para que vean cuál es el indicador que estoy usando, la actividad económica medida por el EMAE mensual desestacionalizado creció un seis coma seis por ciento punta a punta, es decir, diciembre veinticuatro contra diciembre veintitrés. Mientras que durante el 2025 el crecimiento fue de tres coma tres por ciento, por lo que hace dos años seguidos que la economía crece y acumula una mejora de más del diez por ciento”, precisó.
El mandatario se refirió al equilibrio alcanzado por empresas públicas y al inicio de privatizaciones. “Empresas del Estado, antes deficitarias, pasaron a estar en equilibrio, significando un ahorro para todos los argentinos. Tomo, por ejemplo, el emblemático caso de Aerolíneas Argentinas, que desde 2008 a nuestra llegada le costó ocho mil millones de dólares a todos los argentinos y este año generó ganancias por cien millones de dólares”, detalló Milei. También destacó: “Hemos avanzado con las primeras privatizaciones contempladas en la ley base y estamos avanzando con los requisitos para privatizar las restantes”.
El presidente mencionó la magnitud de la tarea desregulatoria: “Gracias a la enorme tarea de Federico, hemos realizado más de catorce mil quinientas desregulaciones en un sinfín de áreas que dan cuenta del grado de cooptación corporativa que tenía el Estado, porque detrás de cada regulación había un privilegio, o mejor dicho, un curro, un tongo”. Además, señaló: “Estas desregulaciones nos han permitido marcar récords en el mercado aerocomercial de pasajeros, le ha permitido a los productores argentinos acceder a mejor maquinaria productiva que la disponible localmente y ha normalizado y potenciado el mercado de los alquileres… ha visto aumentar fuertemente la oferta de viviendas en alquiler y reducir su precio treinta por ciento en términos reales”.
En relación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), Milei indicó: “A través de este sistema de incentivos a la inversión, hemos aprobado proyectos por veinticinco mil millones de dólares que ya están en marcha y estamos evaluando solicitudes adicionales por cuarenta y cinco mil millones de dólares. Los treinta y dos proyectos presentados se distribuyen en once provincias y demandarán más de sesenta mil puestos de trabajo directos e indirectos”.
El jefe de Estado informó: “Hemos conseguido reducir en un veinte por ciento la planta estatal. Hemos reducido en casi un cuarenta por ciento los cargos superiores de la administración pública, ahorrándole dos mil millones de dólares al año a la sociedad sin afectar la calidad de un solo servicio o competencia”. Sobre la política tributaria, agregó: “Eliminamos el impuesto país, retenciones a la economía regionales y distintas cadenas productivas. Redujimos también percepciones de IVA y de ganancia, importaciones de bienes básicos, aranceles a ropa, telas, electrodomésticos, neumáticos, motos, insumos industriales, fertilizantes, herbicidas y productos electrónicos”.
Milei aseguró: “Eliminamos las transferencias discrecionales para sacarle a la política el negocio de la intermediación de la ayuda social y aumentamos las transferencias automáticas para que los más vulnerables reciban esos recursos de manera plena”. También precisó: “La AUH aumentó en un cuatrocientos noventa y dos coma nueve por ciento respecto al valor heredado en 2023. Incorporamos a seiscientos mil chicos a la AUH, incrementamos en ciento treinta y siete coma cinco por ciento la prestación alimentar, aumentamos más de quinientos por ciento las becas Primera Infancia y más de mil cien por ciento la prestación Primeros mil días”.
El presidente celebró los acuerdos internacionales firmados durante su gestión. Expresó: “Nos convertimos en el primer país de la región en promulgar el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Además, logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de veintiún años de aquel famoso autosabotaje que trágicamente ha sido festejado por nuestra dirigencia”.
Milei se refirió a situaciones puntuales con sectores industriales. “¿Acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero cuatro mil dólares cuando se paga mil cuatrocientos y que si no se accede a dicho capricho, se amenaza con adelantar el pago de dividendos para intentar poner en jaque al mercado de cambios?”, preguntó. También criticó el precio de los neumáticos y el cierre de fábricas: “¿O acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caro contra la extorsión de tirar novecientos veinte trabajadores a la calle mientras que se negocia la protección para el sector de aluminio?”.
El mandatario rechazó el argumento de que la apertura destruye empleo: “En el caso argentino, pese a lo que repiten los profesionales de la mentira, durante nuestra gestión no solo que no aumentó el desempleo, sino que además esto pasó en un contexto donde aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo”. Además, sostuvo: “Cuando uno abre la economía, eso permite a los consumidores el ingreso de bienes de mejor calidad a menor precio… ahora el consumidor ahorra dinero al comprar el bien importado y ese dinero lo utilizará en comprar otros bienes, generando así puestos de trabajo en otro sector de la economía, el cual es más productivo y, por ende, podrá pagar mayores salarios”.
Milei remarcó que la política económica debe tener un fundamento ético: “El problema con la protección, con la prebenda y la corrupción estatal es que está mal. Restringir la libertad y robar está mal. Restringir el comercio es cercenar la libertad de disponer del dinero que una persona se ha ganado con el sudor de su frente”.
Sobre el sistema impositivo, adelantó: “Como tantas veces hemos dicho, necesitamos menores impuestos, porque el sistema tributario tiene que servir al crecimiento, no al recaudador de turno”.
El mandatario confirmó: “Ratificaremos el acuerdo con los Estados Unidos, así como lo hicimos con la Unión Europea. Reformaremos el Código Aduanero para adecuarlo a nuestros nuevos desafíos y también nos integraremos a los tratados internacionales necesarios, porque debemos sentarnos en la mesa del comercio internacional hasta ser tan relevantes que nuestros intereses no puedan ser desoídos”.
Finalmente, Milei anticipó el rumbo en materia de recursos estratégicos: “Vamos a buscar remover las barreras legales que se interponen entre la sociedad y su riqueza. Vamos a construir un marco legal robusto que permita el desarrollo primario para beneficio de todos los argentinos, con cuidados, pero lejos de prejuicios ambientalistas absurdos. Y me refiero a todos los recursos: a los minerales críticos como el cobre y el litio, a la pesca y a la agricultura, a los hidrocarburos convencionales y no convencionales, a las economías regionales y al sector agropecuario”.
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